Leyla Gencer (Leonora), Mario Del Monaco (Manrico), Ettore Bastianini (Conde de Luna): trío del Primer Acto (Escena V) de Il Trovatore, Verdi.
RAI TV, 1957.
Leyla Gencer (Leonora), Mario Del Monaco (Manrico), Ettore Bastianini (Conde de Luna): trío del Primer Acto (Escena V) de Il Trovatore, Verdi.
RAI TV, 1957.
Alfredo Kraus (Duque de Mantua) y Luciana Serra (Gilda): dúo del Primer Acto, Escena XII (prácticamente entero) de Rigoletto, Verdi.
Aria y cabaletta del Segundo Acto, Escenas I y II: Parmi veder le lagrime…, Possente amor mi chiama. Teatro Regio di Parma, 1987.
Callas y el gran Kraus: Parigi, o cara…, dúo del Acto III, Escena VI , de La Traviata (Verdi). Teatro Nacional São Carlos, 27 de marzo de 1958. Dirección: Franco Ghione.

Messa da requiem (Verdi): Ingemisco tanquam reus. Con Leontyne Price, Fiorenza Cossotto, Luciano Pavarotti, Nicolai Ghiaurov.
La Scala, 1967. Dirige: Herbert Von Karajan.
Entrevista en La Nueva España con Montserrat Caballé:
—Su dilatada carrera la ha convertido en testigo de la evolución del público operístico.
—Ha experimentado un crecimiento tremendo. Cuando yo era joven había poco público y yo, sinceramente, deseaba ver cómo iba creciendo, y por fin lo he visto en estos últimos años. En ello han influido mucho los medios de difusión, la televisión, la radio y también que la ópera ha roto muchas fronteras: el público es joven, hay funciones populares, grandes festivales, precios económicos, conciertos abiertos en festivales de verano… Posibilidades inmensas. Antes hacía un recital en Berlín, ahora tengo que hacer tres, con el mismo programa. A principios de abril hago doce funciones en Viena, luego otras seis. Antes esto no sucedía.
—¿Imaginó que podía ocurrir?
—Yo no hubiera pensado nunca que llegaría a ocurrir. La humanidad ha crecido muchísimo, sin duda alguna, pero las obras que se hacen públicamente, en abierto, tienen auditorios de hasta 25.000 personas, como en Epidauros, Orán o Orange, y en Epidauros di cinco funciones. Y lo mejor es que quienes asisten son jóvenes. Es como si hubieran descubierto la ópera.
(29/06/06):
“Sentarme en un sillón es decadencia y eso no entra en mis planes“
Alfredo Kraus: Pourquoi me réveiller, ô souffle du printemps? (¿Por qué me despiertas, oh viento de primavera?), del Tercer Acto de Werther, Massenet.
Gran Teatro del Liceo de Barcelona, 1992, con Martha Senn.
Entrevista en El País con el tenor catalán José Bros, por Javier Pérez Senz:
—Muchos tenores arruinan su voz por cantar papeles que exceden a sus medios naturales. ¿Cuál es el secreto para conseguir un desarrollo saludable de la voz?
—Lo importante es tener paciencia, no precipitarse y saber decir que no a aquellas obras que pueden perjudicar el desarrollo natural de la voz. Hay títulos a los que dices no para siempre, pero hay otros que simplemente conviene dejarlos para más adelante, que es lo que me pasó con La Traviata. Zubin Mehta me propuso cantar Alfredo en 1995, después de haberme dirigido en Lucia de Lammermoor en Tel Aviv y Florencia. Le dije que no podía aceptar el compromiso de cantarlo en un plazo de dos años sin saber cómo iba a evolucionar mi voz. Diez años después, llegó la oferta del Teatro Real y la voz estaba en el momento justo para Alfredo. Hay que saber esperar. Si quieres hacer una carrera longeva, no hay otro secreto que el estudio, el trabajo, la disciplina y el sentido común para conservar este don que Dios me ha dado.
—El mundo de la ópera vive desde hace años muy dominado por el protagonismo de los directores de escena. ¿Usted es partidario de los montajes modernos, con cambio de época?
Hildegard Behrens (Elektra): D’ Oreste, d’ Ajace ho in seno i tormenti, Acto III, Escena X de Idomeneo, Rey de Creta, Mozart.
Metropolitan, 1982.
Franco Corelli: (Don Álvaro): La vita è inferno all’infelice…, O, tu, che in seno agli angeli, de La forza del destino (Acto III, Escena I), Verdi. 1958.
Birgit Nilsson (Lady Macbeth): Di sangue umano…, I panni indossa…, A letto, a letto..., del Acto IV, Escena IV de Macbeth, Verdi. Mettropolitan, 1964.
♣ ♣ ♣
Testimonio de la Nilsson en junio de 2000:
—¿Es posible que a una actriz-cantante le agrade o quiera o entienda personajes como Lady Macbeth?
—¡Sí, por supuesto! Desde el inicio tuve la sensación de que mientras más distante estuviera un rol de mi propio carácter, más inspirador era el papel. Siempre me tomó algún tiempo volver a la normalidad tras la escena de locura de Lady Macbeth.