Muy agradecido al gestor del foro por incluir estos tres magníficos ejemplos -sólo pedía uno- de vocalidad rossiniana en estado químicamente puro; ahora ya se puede juzgar y emitir un voto desde la comparación cabal con la versión sopranil ofrecida. Aprovecho para reiterar que, desde mi punto de vista, no hay color entre una Rosina mezzo y una Rosina soprano, pero yo creo que lo mejor es que se siga votando y opinando sobre el particular. Señores, hagan juego.
Bartoli sin dudas!! Aquì la gran mezzo italiana nos demuestra que la òpera no es sólo canto sino tambièn actuaciòn. Bartoli es Rosina con las cuerdad pero tambièn con su actitud.
Si les parece vamos dando por concluido este simpático pasatiempos que hemos propuesto a cuenta de la Rosina soprano versus Rosina mezzo. Y si yo no me equivoco ganó la Rosina en su vocalidad original grave así concebida por el “Cisne”, pues ésta suma en total 7 votos claros por los dos votos obtenidos, claramente también, por la Rosina soprano (a esto hay que añadir 3 votos, diríamos, indecisos). En todo caso, hemos tenido variedad de gustos, pienso que lo hemos pasado bastante bien analizando la comparación sugerida y, naturalmente también, aprendiendo de todos y cada uno de los comentarios vertidos. Muchas gracias a los votantes, y de un modo estecial al amable gestor del foro que hizo posible el juego. Y para que no se diga, seguidamente voy a dar mi razonamiento por el que considero que a la Rosina no le va una vocalidad sopranil.
Permítanme que, primero de todo, haga un mínimo apunte histórico. Verdaderamente, mucho había de complacer a Rossini -haste en eso fue innovador y singular- la vocalidad grave femenina puesto que, además de casarse con la famosa prima donna de esta tesitura Isabella Colbran, escribió, en claro desafío a las preferencias sopraniles del público de la época, 47 papeles para mezzos y contraltos, de los cuales 15 fueron absolutos protagonistas. La primera Rosina fue la Righetti-Giorgi, que hoy asimilaríamos su cuerda a una contralto; alguno de Vds. me podrá decir que, poco después del estreno del Barbero, el compositor versionó la obra para una Rosina soprano, la Fodor-Meirville, queien “impuso” al maestro arias de agilidad para su lucimento (entonces las divas mandaban más que un coronel). Esto es rigurosamente cierto, pero como también lo es el hecho de los abusos de todo tipo que, todavía en vida del maestro, fueron cometiendo las sopranos rossinianas con el papel, hasta el punto de hacerle protestar enérgicamente a Rossini y renegar de esta versión del Barbero para soprano.
Con el romanticismo y la llegada de Verdi, la obra de Rossini, a excepción del Barbero, quedó en el olvido y con ello desaparecieron los cantantes especializados en su obra, razón por la que Rosina cayó inmesiricordemente en manos de las sopranos jilguero, que literalmente la destrozaron, haciendo y deshaciendo a su albedrío y dejando para la historia de mal gusto esteriotipadas interpretaciones sin carácter alguno pero, eso sí, repletas de gorgoritos que situaron al personaje al borde del coma profundo; y así más de 70 años hasta que, gracias a Dios, irrumpió en el panorama operístico, como muy bien apunta D. Enric, ese milagro de la naturaleza que fue la mezzo barcelonesa Supervía. Ésta cantante, de tan corta vida como espectacular carrera, tuvo el inmenso mérito de devolver su vovalidad original perdida a Rosina, Isabella y Angelina, y con ello prenunció el advenimiento rossiniano del presente. Pero todavía, incluso con la primera generación de rossinianos, con escasas pero increíbles mezzos -la Berganza y la Horne-, las sopranos eran las dueñas absolutas del personaje hasta que, visto el éxito de la Berganza, acaso la mejor Rosina del siglo XX, y la llegada de la von Stade y la Valentini-Terrani (estamos ya a mediados de los 70′), las fuerzas se requilibraron, el público empezó a demandar Rosinas graves y hoy, en plena tercera generación de rossinianos con un gran número de mezzos magníficas, yo creo que se ha restituido cabalmente tanto la vocalidad como el carácter original del personaje.
A mi juicio, la soprano Rosina plantea dos serios inconvenientes: en el plano vocal y en el dramático. La soprano Rossina, incapaz ya de cantar al pie de la letra una parte concebida para otro registro -hay que cambiar notas, transportar o sustituir arias, cambiar florituras, cadencias y variaciones para adaptarlas a una soprano-, exige también requilibrar vocalmente los concertantes y duos, incluso el entrañable personaje de Berta se ve seriamente perjudicado trocando su condicion se soprano por mezzo; en suma, vocalmente, se puede hablar de otro Barbero. Pero es que en el plano dramático la situación es mucho peor: una Rosina ligerita deviene incapaz de representar la auténtica naturaleza de una mujer irreductible de armas tomar, capaz, no se olvide, de hacer todo cuanto está en su mano para conseguir lo que quiere. Una hembra así, libre, astuta, muy adelantada a su tiempo, sencillamente no resulta creíble envuelta en gorjeos pajariles, notitas agudas y ornatos estratosféricos, aunque la soprano de turno sea una estupenda actriz.
En fin, confío no haberles cansado, y nuevamente les agradezco su participación.
Sin duda Bartoli. Genial como casi siempre. Comprende al personaje sin problemas y sin artificios, técnica y cálida, así es Bartoli y en éste papel no hace una excepción.
Bueno, estamos hablando nada mas y nada menos que de MARILYN HORNE, su trayectoria en la lirica es igual a la de las otras, pero MULTIPLICADA POR DIEZ por lo menos…
Sin duda, una de las mejores interpretaciones es la de Marilyn Horne, en ella se une fiato, cadencias, coloratura, y el timbre idoneo para la representación de esta cavatina….
GUAAAUU!!! Ahora sí vi los cuatro videos. Repito que Gruberova me dejó muy contento y abierto a la posibilidad de escuchar Rosinas sopranos que sepan encarar el personaje (las sopranos españolas del link que alguien colgó me hicieron caer las medias, por supuesto. Aquéllas sí que eran sopranos!). Horne me disatisfizo en cuanto a la interpretación del personaje, no se lo creo; y qué le dio por empezar a decir “ah, oh” en vez de la letra? Innecesario.
Bartoli, brutal. Es la primera vez que la veo en una puesta en escena completa. Su interpretación me parece perfecta. Y me encantaron sus graves. Yo había escuchado una versión suya de “una voce” algo más aguda, pero con innmejorables “sarò” (la puede oir en <A HREF=”http://www.epdlp.com/opera.php?id=79″>http://www.epdlp.com/opera.php?id=79</A>).
Pero con Podles sentí que escuchaba por primera vez a la verdadera Rosina. Por Dios! Ése es el personaje de Rossini! Agradezco infinitamente a quien colgó ese video (por supuesto que no recuerdo quién fue), y le pido por favor que me haga ver más Rossinis de esa mujer! Me dejó fascinado! Que vivan las contraltos! Para mí, ganadora indiscutida.
Don Paco, me pregunto si no le importaría compartir conmigo algún comentario acerca de Cecilia Bartoli, de la que calculo que será un buen simpatizante. Ayer me compré el dvd de un Barbero suyo del 88 (de donde la “Un voce” que está colgada en este link), confiando ciegamente en ella. He esuchado fragmentos de su Rosina más actuales y me ha parecido que lo canta más agudo ahora. ¿No sabe si ella manejó siempre un registro más agudo o si fue en determinado momento que empezó a encarar papeles de soprano? Porque la verdad que ese es casi un reproche que le haría, el cantar papeles que no me parece que se adapten a su registro. CASI se lo reprocharía, repito, pero la verdad que de sus interpretaciones casi siempre se saca algo.
Me sorprendió ayer cuando revisé todos los dvds de la disquería, encontrar una versión suya de “Così fan tutte”, en la que cantaba… ¡Fiordeligi! ¿Qué versión de Fiordeligi hace Bartoli? Porque había visto a Dorabella y a Despina cantadas por mezzos, pero nunca a Fiordeligi (de hecho en esta versión Agní Baltsa hace de Despina).
Me parecieron temas interesantes, las sopranos de Bartoli y los papeles para soprano cantados por mezzos (que me está pareciendo que son más numerosos que los de mezzos cantados por sopranos). Y me acordé de Ud., Don Paco, por sus conocimientos sobre el tema y su gusto por las mezzosopranos. Saludos cordiales.
Apreciado D. Diomedes, como diría Oscar Wilde, poco más o menos, lo importante es que se acuerden y hablen de uno aunque sea para mal; que ya veo que Vd. lo hace con buenas intenciones. Tengo previsto en unos días una intervención un poco larga, pues le debo desde hace mucho tiempo a la joven “Lilith” unas aclaraciones sobre las contraltos, razón por la que, y antes de que nos censuren en el foro por introducir tantos temas sobre la voz grave femenina –es broma-, con brevedad paso a dejarle solamente un apunte de respuesta a su cuestión. Mire, yo tengo por costumbre, para cerrar un juicio definitivo sobre un cantante que me interesa, escucharle en vivo, pues es la única manera de despejar las muchas dudas que en ocasiones te deja el disco sobre su voz. Y, no cabe duda de esto, la mezzo romana, declarada admiradora y seguidora de la Berganza, me interesó desde un primer momento, tanto vocal como dramáticamente. Pero por distintas circunstancias no pude escucharla en directo hasta hace un par de temporadas, y, ciertamente, me quedaron disipados una buena parte –no todas al tratarse de un concierto lírico lo visto- de los interrogantes que tenía sobre la Bartoli. Primero de todo, como Vd. muy bien parece apuntar, la voz de la cantante se diría que está en un momento de evolución y, antes que seguir definiéndola sin cuestionarnos nada como genuina mezzo (rossiniana), sin aditivos ni colorantes, conviene, desde el rigor, someter a revisión tal categoría y no contentarse con el cliché como yo hice cómodamente un tiempo atrás en otra intervención, para, acaso, catalogarla ya como una –término hoy un tanto en desuso- “soprano corta”. Por otra parte, y sin que esto reste en absoluto los muchos méritos que suma, sus muy notorias agilidades están producidas por un instrumento, bien que sumamente flexible, no especialmente grande ni singularmente apto para la emisión de sonidos profundos o penetrantes, con lo cual, tras la audición del citado concierto lírico, que como bien sabe cuenta con la formación orquestal a la espalda del cantante, toda una ventaja, me quedó sin respuesta una pregunta razonable, ¿cómo funcionará su voz pequeña haciendo ópera y teniendo, pues, que salvar el foso orquestal?, ¿le correrá bien audible por todo el teatro? Saludos cordiales.
Bien, Don Paco, creo entender entonces que Cecilia ha ido subiendo su registro con el tiempo. De hecho, la “Così fan tutte” que mencioné es bastante reciente. ¿Hay alguien que la haya escuchado? Porque personalmente, no creo estar bien predispuesto a una Fiordeligi bajada de tono. Y tampoco me convencen mucho las sopranos de Cecilia. Aunque depende el papel. En Susanna o Adina tiene para aportar su interpretación siempre disfrutable, pero en Semiramide…. mmm… no sé, no veo razón para que se oucpe de ese tipo de papeles. Se tiene que enfrentar a agudos que a mi oído resultan forzados y vibran extrañamente, sin llegar a lo que deberían. En suma, siendo tal vez la número uno del momento en su especialidad, no se me hace atinado dedicarse a papeles en los que no creo que nunca se destaque. Saludos.
Las tres son magnificas, pero a mi pareces la Podles pertenece a otra categoria, es la voz femenia con mayor fuerza de los ultimos años, es inigualable. sin dudas la mejor contralto viva.
Muy agradecido al gestor del foro por incluir estos tres magníficos ejemplos -sólo pedía uno- de vocalidad rossiniana en estado químicamente puro; ahora ya se puede juzgar y emitir un voto desde la comparación cabal con la versión sopranil ofrecida. Aprovecho para reiterar que, desde mi punto de vista, no hay color entre una Rosina mezzo y una Rosina soprano, pero yo creo que lo mejor es que se siga votando y opinando sobre el particular. Señores, hagan juego.
Bartoli sin dudas!! Aquì la gran mezzo italiana nos demuestra que la òpera no es sólo canto sino tambièn actuaciòn. Bartoli es Rosina con las cuerdad pero tambièn con su actitud.
Si les parece vamos dando por concluido este simpático pasatiempos que hemos propuesto a cuenta de la Rosina soprano versus Rosina mezzo. Y si yo no me equivoco ganó la Rosina en su vocalidad original grave así concebida por el “Cisne”, pues ésta suma en total 7 votos claros por los dos votos obtenidos, claramente también, por la Rosina soprano (a esto hay que añadir 3 votos, diríamos, indecisos). En todo caso, hemos tenido variedad de gustos, pienso que lo hemos pasado bastante bien analizando la comparación sugerida y, naturalmente también, aprendiendo de todos y cada uno de los comentarios vertidos. Muchas gracias a los votantes, y de un modo estecial al amable gestor del foro que hizo posible el juego. Y para que no se diga, seguidamente voy a dar mi razonamiento por el que considero que a la Rosina no le va una vocalidad sopranil.
Permítanme que, primero de todo, haga un mínimo apunte histórico. Verdaderamente, mucho había de complacer a Rossini -haste en eso fue innovador y singular- la vocalidad grave femenina puesto que, además de casarse con la famosa prima donna de esta tesitura Isabella Colbran, escribió, en claro desafío a las preferencias sopraniles del público de la época, 47 papeles para mezzos y contraltos, de los cuales 15 fueron absolutos protagonistas. La primera Rosina fue la Righetti-Giorgi, que hoy asimilaríamos su cuerda a una contralto; alguno de Vds. me podrá decir que, poco después del estreno del Barbero, el compositor versionó la obra para una Rosina soprano, la Fodor-Meirville, queien “impuso” al maestro arias de agilidad para su lucimento (entonces las divas mandaban más que un coronel). Esto es rigurosamente cierto, pero como también lo es el hecho de los abusos de todo tipo que, todavía en vida del maestro, fueron cometiendo las sopranos rossinianas con el papel, hasta el punto de hacerle protestar enérgicamente a Rossini y renegar de esta versión del Barbero para soprano.
Con el romanticismo y la llegada de Verdi, la obra de Rossini, a excepción del Barbero, quedó en el olvido y con ello desaparecieron los cantantes especializados en su obra, razón por la que Rosina cayó inmesiricordemente en manos de las sopranos jilguero, que literalmente la destrozaron, haciendo y deshaciendo a su albedrío y dejando para la historia de mal gusto esteriotipadas interpretaciones sin carácter alguno pero, eso sí, repletas de gorgoritos que situaron al personaje al borde del coma profundo; y así más de 70 años hasta que, gracias a Dios, irrumpió en el panorama operístico, como muy bien apunta D. Enric, ese milagro de la naturaleza que fue la mezzo barcelonesa Supervía. Ésta cantante, de tan corta vida como espectacular carrera, tuvo el inmenso mérito de devolver su vovalidad original perdida a Rosina, Isabella y Angelina, y con ello prenunció el advenimiento rossiniano del presente. Pero todavía, incluso con la primera generación de rossinianos, con escasas pero increíbles mezzos -la Berganza y la Horne-, las sopranos eran las dueñas absolutas del personaje hasta que, visto el éxito de la Berganza, acaso la mejor Rosina del siglo XX, y la llegada de la von Stade y la Valentini-Terrani (estamos ya a mediados de los 70′), las fuerzas se requilibraron, el público empezó a demandar Rosinas graves y hoy, en plena tercera generación de rossinianos con un gran número de mezzos magníficas, yo creo que se ha restituido cabalmente tanto la vocalidad como el carácter original del personaje.
A mi juicio, la soprano Rosina plantea dos serios inconvenientes: en el plano vocal y en el dramático. La soprano Rossina, incapaz ya de cantar al pie de la letra una parte concebida para otro registro -hay que cambiar notas, transportar o sustituir arias, cambiar florituras, cadencias y variaciones para adaptarlas a una soprano-, exige también requilibrar vocalmente los concertantes y duos, incluso el entrañable personaje de Berta se ve seriamente perjudicado trocando su condicion se soprano por mezzo; en suma, vocalmente, se puede hablar de otro Barbero. Pero es que en el plano dramático la situación es mucho peor: una Rosina ligerita deviene incapaz de representar la auténtica naturaleza de una mujer irreductible de armas tomar, capaz, no se olvide, de hacer todo cuanto está en su mano para conseguir lo que quiere. Una hembra así, libre, astuta, muy adelantada a su tiempo, sencillamente no resulta creíble envuelta en gorjeos pajariles, notitas agudas y ornatos estratosféricos, aunque la soprano de turno sea una estupenda actriz.
En fin, confío no haberles cansado, y nuevamente les agradezco su participación.
Rossini nos invade… Rosinas por todos lados.-
Espectacular Cecilia Bartoli. Pues yo creo que el color y caracter a esta rosina, se lo da sin duda la mezzo.
Sin duda Bartoli. Genial como casi siempre. Comprende al personaje sin problemas y sin artificios, técnica y cálida, así es Bartoli y en éste papel no hace una excepción.
Bartoli, sin duda, la mejor coloratura que e escuchado ultimamente, espectacular
Bueno, estamos hablando nada mas y nada menos que de MARILYN HORNE, su trayectoria en la lirica es igual a la de las otras, pero MULTIPLICADA POR DIEZ por lo menos…
Sin duda, una de las mejores interpretaciones es la de Marilyn Horne, en ella se une fiato, cadencias, coloratura, y el timbre idoneo para la representación de esta cavatina….
La Podles sin duda, es la que posee más fuerza y, a mi parecer es la que mejor mezcla de gran tesitura y carácter expresivo
GUAAAUU!!! Ahora sí vi los cuatro videos. Repito que Gruberova me dejó muy contento y abierto a la posibilidad de escuchar Rosinas sopranos que sepan encarar el personaje (las sopranos españolas del link que alguien colgó me hicieron caer las medias, por supuesto. Aquéllas sí que eran sopranos!). Horne me disatisfizo en cuanto a la interpretación del personaje, no se lo creo; y qué le dio por empezar a decir “ah, oh” en vez de la letra? Innecesario.
Bartoli, brutal. Es la primera vez que la veo en una puesta en escena completa. Su interpretación me parece perfecta. Y me encantaron sus graves. Yo había escuchado una versión suya de “una voce” algo más aguda, pero con innmejorables “sarò” (la puede oir en <A HREF=”http://www.epdlp.com/opera.php?id=79″>http://www.epdlp.com/opera.php?id=79</A>).
Pero con Podles sentí que escuchaba por primera vez a la verdadera Rosina. Por Dios! Ése es el personaje de Rossini! Agradezco infinitamente a quien colgó ese video (por supuesto que no recuerdo quién fue), y le pido por favor que me haga ver más Rossinis de esa mujer! Me dejó fascinado! Que vivan las contraltos! Para mí, ganadora indiscutida.
Don Paco, me pregunto si no le importaría compartir conmigo algún comentario acerca de Cecilia Bartoli, de la que calculo que será un buen simpatizante. Ayer me compré el dvd de un Barbero suyo del 88 (de donde la “Un voce” que está colgada en este link), confiando ciegamente en ella. He esuchado fragmentos de su Rosina más actuales y me ha parecido que lo canta más agudo ahora. ¿No sabe si ella manejó siempre un registro más agudo o si fue en determinado momento que empezó a encarar papeles de soprano? Porque la verdad que ese es casi un reproche que le haría, el cantar papeles que no me parece que se adapten a su registro. CASI se lo reprocharía, repito, pero la verdad que de sus interpretaciones casi siempre se saca algo.
Me sorprendió ayer cuando revisé todos los dvds de la disquería, encontrar una versión suya de “Così fan tutte”, en la que cantaba… ¡Fiordeligi! ¿Qué versión de Fiordeligi hace Bartoli? Porque había visto a Dorabella y a Despina cantadas por mezzos, pero nunca a Fiordeligi (de hecho en esta versión Agní Baltsa hace de Despina).
Me parecieron temas interesantes, las sopranos de Bartoli y los papeles para soprano cantados por mezzos (que me está pareciendo que son más numerosos que los de mezzos cantados por sopranos). Y me acordé de Ud., Don Paco, por sus conocimientos sobre el tema y su gusto por las mezzosopranos. Saludos cordiales.
Apreciado D. Diomedes, como diría Oscar Wilde, poco más o menos, lo importante es que se acuerden y hablen de uno aunque sea para mal; que ya veo que Vd. lo hace con buenas intenciones. Tengo previsto en unos días una intervención un poco larga, pues le debo desde hace mucho tiempo a la joven “Lilith” unas aclaraciones sobre las contraltos, razón por la que, y antes de que nos censuren en el foro por introducir tantos temas sobre la voz grave femenina –es broma-, con brevedad paso a dejarle solamente un apunte de respuesta a su cuestión. Mire, yo tengo por costumbre, para cerrar un juicio definitivo sobre un cantante que me interesa, escucharle en vivo, pues es la única manera de despejar las muchas dudas que en ocasiones te deja el disco sobre su voz. Y, no cabe duda de esto, la mezzo romana, declarada admiradora y seguidora de la Berganza, me interesó desde un primer momento, tanto vocal como dramáticamente. Pero por distintas circunstancias no pude escucharla en directo hasta hace un par de temporadas, y, ciertamente, me quedaron disipados una buena parte –no todas al tratarse de un concierto lírico lo visto- de los interrogantes que tenía sobre la Bartoli. Primero de todo, como Vd. muy bien parece apuntar, la voz de la cantante se diría que está en un momento de evolución y, antes que seguir definiéndola sin cuestionarnos nada como genuina mezzo (rossiniana), sin aditivos ni colorantes, conviene, desde el rigor, someter a revisión tal categoría y no contentarse con el cliché como yo hice cómodamente un tiempo atrás en otra intervención, para, acaso, catalogarla ya como una –término hoy un tanto en desuso- “soprano corta”. Por otra parte, y sin que esto reste en absoluto los muchos méritos que suma, sus muy notorias agilidades están producidas por un instrumento, bien que sumamente flexible, no especialmente grande ni singularmente apto para la emisión de sonidos profundos o penetrantes, con lo cual, tras la audición del citado concierto lírico, que como bien sabe cuenta con la formación orquestal a la espalda del cantante, toda una ventaja, me quedó sin respuesta una pregunta razonable, ¿cómo funcionará su voz pequeña haciendo ópera y teniendo, pues, que salvar el foso orquestal?, ¿le correrá bien audible por todo el teatro? Saludos cordiales.
Bien, Don Paco, creo entender entonces que Cecilia ha ido subiendo su registro con el tiempo. De hecho, la “Così fan tutte” que mencioné es bastante reciente. ¿Hay alguien que la haya escuchado? Porque personalmente, no creo estar bien predispuesto a una Fiordeligi bajada de tono. Y tampoco me convencen mucho las sopranos de Cecilia. Aunque depende el papel. En Susanna o Adina tiene para aportar su interpretación siempre disfrutable, pero en Semiramide…. mmm… no sé, no veo razón para que se oucpe de ese tipo de papeles. Se tiene que enfrentar a agudos que a mi oído resultan forzados y vibran extrañamente, sin llegar a lo que deberían. En suma, siendo tal vez la número uno del momento en su especialidad, no se me hace atinado dedicarse a papeles en los que no creo que nunca se destaque. Saludos.
Esta aria seria sin lugar a dudas , ideal para Lucia Valentini Terrani, por formacion y vocacion, sin lugar a dudas, una mezzo para estos menesteres
Copio y pego:-)
Marco dijo
Las tres son magnificas, pero a mi pareces la Podles pertenece a otra categoria, es la voz femenia con mayor fuerza de los ultimos años, es inigualable. sin dudas la mejor contralto viva.
10 Junio 2008 | 06:56 AM
De Marta (copio y pego):
Marta dijo
genial. Es una pasada