Dicen que no hay nada más viejo que un periódico del día anterior. Pero creo que esto no atañe a las entrevistas, a algunas entrevistas. Ésta es una de ellas:

Entrevista en El New York Times (la tienen aquí) con Diana Damrau (18 de septiembre de 2005):
Por Matthew Gurewistch.
Y traducida para todos ustedes por Lilith (gracias mil, Lilith):
En la vida, como en las fábulas, el destino suele presentarse cuando un niño está solo en casa. Lo hizo para Diana Damrau en su Günzburg natal, una ciudad bávara de unos 20.000 habitantes a orillas del Danubio, cuando tenía 12 años. Cambiando de canal (haciendo “zapping”, vamos XD), sin ninguna exposición previa a la ópera, se encontró con la versión de Zefirelli de “La Traviata”, en la que aparecía Teresa Stratas como la sacrificada cortesana de Verdi, Violetta Valéry.
“Kids have a prejudice against opera,” Ms. Damrau said recently over lunch near Lincoln Center, en route to her first rehearsal at the Metropolitan Opera, where she makes her New York debut on Saturday as the flirtatious Zerbinetta in Richard Strauss’s “Ariadne auf Naxos.” “But the connection between the music and the acting and the visuals was so truthful. I was shattered. At the same time, I thought here was something I could do. That film started me on my path with a great deal of joy and love.”
“Los niños tienen prejuicios en contra de la ópera”, dijo hace poco Damrau durante la comida cerca del Lincoln Center, de camino a su primer ensayo en el Met, donde debutará el sábado como la coqueta y sugerente Zerbinetta en la “Ariadne auf Naxos” de Richard Strauss. “Pero el nexo entre la música, la actuación y la escenografía era tan creíble. Estaba impresionada (literalmente “hecha pedazos”). Al mismo tiempo, pensé que era algo que podía hacer. Esa película me inició en mi camino con mucha alegría y amor” (Suena muy cursi traducido, pero no lo es tanto. Bueno, un poco sí XD).
Ms. Damrau has made her name as a high coloratura soprano. How high is high? For lyric and dramatic sopranos, the upper limit, practically speaking, is high C. In Ms. Damrau’s territory, that’s nothing. Zerbinetta sails two steps beyond, to high E; at one point, improbably, she also perches there for a time. The Queen of the Night in Mozart’s “Zauberflöte,” whom a fanciful commentator once called a singing chandelier, is another of Ms. Damrau’s calling cards. The queen’s music darts a half-step higher, for six flash attacks on high F.
Damrau se ha hecho un nombre como soprano coloratura. ¿Pero cómo de “alto” es “alto”? Para las sopranos líricas y dramáticas, el límite, a efectos prácticos, es el do sobreagudo. En el territorio de Damrau, eso no es nada. Zerbinetta va dos pasos más allá (literalmente “los navega”), hasta el mi sobreagudo; hasta un cierto punto, aunque no con frecuencia, se queda allí por un tiempo (yo os la traduzco, pero esta frase no la entiendo ni en castellano…). La Reina de la Noche en “La Flauta mágica” de Mozart, del cual un imaginativo comentarista dijo una vez que estaba en el candelero del canto (tampoco sé a qué viene esto…) , es otra de las tarjetas de presentación de Damrau. La partitura de la Reina sube medio peldaño más arriba (un semitono) , para hacer seis fas sobreagudos en staccato.
“Singing the Queen’s second aria is like running the hundred meters,” Ms. Damrau said. “There’s no time to let up for a step or two. Your concentration has to be total. The music demands peak performance. And if something goes wrong, any child can tell.”
“Cantar la segunda aria de la Reina es como correr los cien metros lisos”, dijo Damrau, “No hay tiempo para parar ni un momento. Tu concentración debe ser total. La música requiere una interpretación cuidada. Y si algo sale mal, cualquier niño se dará cuenta.”
La entrevista entera: en los comentarios (si Dios lo quiere y La Coctelera lo permite:-)).