Archive for Abril, 2007

Ismael Jordi: “Sueño con una carrera de treinta años”

Domingo, Abril 29th, 2007

Entrevista en lavozdigital.es con Ismael Jordi

  • Por Tamara Sánchez:
  • —Hablemos de tu entrada en la ópera.
    —Yo me preguntaba si tendría don para el canto y, cuando Kraus reinauguró el Villamarta en 1996, fui el primero en sacar las entradas. Me animaron para que entrara en el coro, pero yo le daba vueltas y, al final, ya ves… Ángel Horta, mi formador junto a Jerónimo Sánchez, me indujo a estudiar canto y colgué las botas de fútbol. Con Los amantes de Teruel, Felipe Bou —bajo y príncipe Gremin en Onegin— y Paco Santiago, me propusieron ir a Madrid a estudiar con Kraus. ¿Qué utopía! —exclama—. ¿Aquello era impensable! Pero entré en la Escuela Superior de Música Reina Sofía y tuve de maestros a Alfredo Kraus, Suso Mariategui, Edelmiro Arnaltes y Teresa Berganza.

    Cuando me llamaron para la audición no pensaba ser admitido. Había sesenta personas, cantó un barítono argentino, lo escucharon nueve segundos y le dieron las gracias. A mí me preguntaron qué cantaría y, como tenía claro que cantaría lo que Kraus cantaba como nadie, con más cara que nadie también le dije: «Maestro, con su permiso, cantaré La Traviata». Él me miró a través de sus gafitas y me dijo: «Cante, cante». Y la canté entera. El pianista me miró, me indicó que esperara y Kraus dijo: «Gracias. Vuelva mañana». Al día siguiente éramos veinte y Kraus me preguntó: «¿Qué cantará?». Maestro, «¿canto lo mismo? Él asintió y a las dos frases me detuvo: «No, esa o no puede ser más grande que la i; corrija». Al terminar, me acerqué, le pedí hacerme fotos y me despedí. Él me dijo: «Tranquilo; nos veremos pronto». Nunca me sentí sólo su alumno, me trataba como amigo, me comentaba cosas y me recibía en su casa.

    —Tras su muerte, se preguntaría qué sería de su futuro en la ópera.
    —Fue duro. La cátedra se paró y volvimos con Teresa Berganza, la gran dama del canto y señora entre señoras. Ella fue quien me otorgó el premio Reina Sofía que me entregó la propia Reina.

    —¿Y cómo se siente quien no tenía intención de dedicarse a la ópera, cuando lo aplauden por bulerías en el Villamarta?
    —Eso sólo lo sabe quien lo vive. Un tenor que nace en Jerez (Cádiz) y es acogido así. Porque yo soy consciente de que si me aplauden lo mereceré pero, ¿cuidado! que en el Villamarta y, de esa manera, no aplauden a cualquiera. El Villamarta es algo muy serio y muy considerado en el mundo y la crítica jerezana es muy dura. Yo me esfuerzo, me siento cómodo, lo hago bien y recibo respuesta. Con los aplausos en Onegin me emocioné. Pero debo decirte algo: a Kraus, con cuarenta y cinco años y en plenitud de su carrera lo criticaron. Una vez me dijo: «Yo he recibido críticas horrorosas». Cuando debuté con La Traviata en La Fenice, dijeron: Alfredo no es ni la sombra de Alfredo. Y la gente no puede escuchar a Pavarotti en Rigoletto y compararlo conmigo. Pavaroti tiene 50 años, una gran madurez personal y física que no tenía con treinta años y ha cantado trescientos Rigolettos. Esto es como los vinos. Hay que dejarlos que maduren.

    (…)

    —Su ídolo es Kraus y ¿además? Por otra parte, ¿cuáles son sus metas?
    —Después de Kraus, Pavarotti. Me encanta la cuerda de tenor. Y mis metas: el día a día y los teatros importantes. Sueño con una carrera de treinta años.

    (Foto)

    Ermonela Jaho e Ismael Jordi: Parigi, o cara, dúo de Violetta y Alfredo del Tercer Acto, Escena VI, de La traviata, Verdi.

    Adiós a Mstislav Rostropovich

    Viernes, Abril 27th, 2007

    El genio ruso Mstislav Rostropovich falleció hoy en Moscú a los 80 años. “Considerado uno de los mejores violonchelistas del mundo (vea su interpretación de una suite de Bach), había sido internado el pasado 12 de abril en el Centro Oncológico de Moscú, donde fue sometido a una intervención quirúrgica de urgencia”. Rostropovich estaba casado con la soprano rusa Galina Vishnevskaya.

    Más, en 20 Minutos
    El País
    La SER
    El Mundo

    Mstislav Rostropovich: Suite Número 3 para Violoncello en Do Mayor, de Bach. ORTF.

    París, 16 de diciembre de 1962.

    Ángel Corella: ‘Danza de las horas’ (’La Gioconda’), 2005

    Viernes, Abril 27th, 2007

    Letizia Giuliani y Ángel Corella, bailarines estrella del Ballet del Tercer Acto de La Gioconda, Ponchielli. Gran Teatro del Liceo, 2005.

    (Gracias, pasaelmocho)

    ‘Viva la ópera’ (4): “La Borodina en acción, una mezzosoprano de verdad”

    Jueves, Abril 26th, 2007

    Cuarta crónica (o crítica, como prefieran) de ‘Viva la ópera’: el debut de Olga Borodina en el Teatro Real, el pasado 15 de abril. Allí acudió, emocionado, Paco Roa. Para todos ustedes, en exclusiva:

    La Borodina en acción, una mezzosoprano de verdad”

    Por Paco Roa:

    Ya conocen ustedes sobradamente mi particular debilidad por la vocalidad grave femenina en toda su no pequeña gradación, desde la mezzo ligera hasta la contralto dramática, pasando por las especialistas rossinianas de la “cordada”. Pero si tuviera que quedarme con una sola representante de tan suculenta familia canora —al menos para quien esto escribe, desde luego que bien sabrosa—, ésta sería muy probablemente la mezzo dramática (tesitura que, como es bien sabido, a más de escasear casi tanto como el mirlo blanco, toda una rareza —fíjense si no, de las que un servidor ha conocido, además de la que hoy nos ocupa, afortunadamente en plenitud vocal, la Bumbry, retirada; la Obraztzova, virtualmente retirada también; y la Zajick, comenzando a declinar—, dispone sobre el papel de un exuberante rango vocal sólo punto menos grave que la contralto, pero que a mi juicio compensa con una mayor capacidad, variedad y matización expresiva).

    Pues bien, este año ya iba necesitando yo una ración de mezzo en vena y con tal mono asistí, el pasado día 15 de abril de 2007, al debut en el coliseo de la Plaza de Oriente —ya era hora de verla por los madriles— de la mezzosoprano dramática del momento Olga Borodina.

    Me van a permitir que en esta ocasión, empero ser la noticia la presentación en dicho teatro de la Borodina, comience por lo que en un concierto vocal suele ser una mínima referencia al final: la orquesta y la dirección. Y es que hacía mucho tiempo que, en mi opinión, los músicos titulares del Real no se producían con la virtuosidad y eficacia con la que lo hicieron acompañando a la cantante rusa, bajo las órdenes de la magnífica directora Keri-Lynn Wilson (habrá que hacerla un seguimiento).

    Desde “La gran pascua rusa”, tocada con inusitada precisión y comprensión de la infrecuente página, hasta la “Bacanal” de “Samson et Dalila”, aquí con mención especial para la madera y la percusión, pasando por una vibrante lectura de la conocidísima “Danza de las horas”, larga y merecidamente ovacionada, profesores y directora, en perfecta comunión, dieron lo mejor de sí tanto en las referenciadas piezas sinfónicas elegidas para la ocasión como en los demás momentos compartidos, igualmente en un no menor acoplamiento, con la gran voz de la Borodina. Qué bien, como (casi) siempre, el concertino de esta formación musical, Rafael Khismatulin.

    Y ahora ya sí, vamos a enjuiciar el estreno —confiemos en que no sea la única vez que la vemos por estos pagos— de la mezzosoprano de Leningrado en el Teatro Real de Madrid. Lo primero que pude confirmar en el escenario fue, además de su apabullante presencia escénica, que ya presumía, la perfecta correlación de sus cualidades vocales en vivo con las que ya conocía de ella por medio del disco (cosa que, por desgracia, no siempre es predicable para todos los cantantes, produciéndose en algunas ocasiones un no pequeño “gap” entre su voz grabada y su voz en directo); ¿cómo es, pues, el instrumento de la Borodina? Opulento, ancho, voluminoso, redondo y flexible a la vez —capacitado para el matiz llegado el caso—: dicho de una vez, una mezzo —valga el pleonasmo— verdaderamente grave * ( (más…)

    ‘Di que es verdad que me quieres’, por Jesús de Gaviria y Fidela Campiña

    Martes, Abril 24th, 2007

    Jesús de Gaviria

    Munguía, ganador olímpico de la V Edición de Misteriosos, les invita a escuchar al tenor donostiarra Jesús de Gaviria (Donostia San Sebastián, 1892-1975).

    Gaviria

    Gaviria: Aragón, la más famosaPor una moza del barrio, jota del Primer Acto de La Dolores, Tomás Bretón. Con Alexina Zanardi y coros.

    Campiña y Gaviria / Dúo de La Dolores

    Fidela Campiña y Jesús de Gaviria: ¡Ya no te temo, hora fatídica!Di que es verdad que me quieres… (dúo de Dolores y Lázaro del Tercer Acto). 1930.

    Gaviria

    Gaviria: Salve, costa de Bretaña, romanza de Beltrán del Primer Acto de La Tempestad, Ruperto Chapí. 1930.


    Artículo sobre Jesús de Gaviria publicado en El Diario Vasco (23/09/ 2003) y en la página Historical Tenors, de François Nouvion (el registro es gratuito):

    Montse Román

    “Serás el sucesor de Caruso”

    Discípulos del olvidado tenor donostiarra Jesús Aguirregaviria se reunieron en San Sebastián para recordar sus grandes cualidades que le llevaron por los escenarios de todo el mundo.

    En el cementerio de Polloe, al tenor donostiarra Jesús Aguirregaviria le debieron de pitar mucho los oídos el pasado 23 de agosto. Varios de sus discípulos, de los que formó al final de su carrera, se reunían durante seis horas para hablar de un cantante hoy casi olvidado en su lugar de origen y al que en 1927 el barítono italiano Titta Ruffo, divo entre los divos, le auguró, tras cantar juntos I Pagliacci, en Pittsburg (Estados Unidos): “Gaviria, estás destinado a ser el más grande tenor del mundo, y un probable sucesor de Enrico Caruso”.

    A esos discípulos, María Jesús Irigoyen, Mari Visi Coto, Evaristo Ayestarán, Antonio González Mazquiarán, Evaristo Bastarrica, Jesús Santos, Miguel Cortijo, José Manuel Ruiz Ceberio, los convocó la autora de este texto para evocar la memoria de este tenor dramático, más conocido fuera que en su propia tierra.

    Hace más de un año que estoy investigando sobre Jesús de Gaviria, nombre artístico con el que Jesús Aguirregaviria Onaindia triunfó en los teatros líricos más importantes del mundo. Preparo su biografía y, cuantos más datos obtengo sobre su trayectoria artística, más me sorprende la escasa memoria que de él ha quedado en el País Vasco.

    Jesús de Gaviria

    En enero de 1975 (poco antes de su muerte, el 8 de marzo de ese mismo año), el Ayuntamiento de San Sebastián le concedió la Medalla de Plata de la Ciudad. Me consta que Gaviria recibió con gran ilusión ese homenaje. Pero confieso que yo esperaba encontrar un centro cultural con su nombre, una calle o, al menos, una placa conmemorativa en Urbieta, 22, la casa donde nació. Algún rastro que diera fe de que este tenor donostiarra dio gloria con su arte por casi todo el mundo a su lugar de origen. Porque me consta también que Gaviria conoció muchísimas ciudades y que ninguna de ellas desplazó a la que siempre llevó en su corazón: “He visto cosas maravillosas: las Pirámides de Egipto, las Catacumbas de Roma, los rascacielos de New York, la bahía de Río de Janeiro; ciudades como Berlín, Londres, Roma, París, Viena pero para mí, nada hay parecido a San Sebastián”, relata en un documento al que he tenido acceso.

    Del monte Ulía a La Scala

    Llegué a Gaviria por casualidad, debo reconocerlo. En los inicios de mi investigación, mi objetivo era la soprano dramática almeriense Fidela Campiña, en cuya biografía también estoy trabajando. La Campiña y Gaviria estuvieron casados, tuvieron una hija, Mary Margaret (Mirentxu, como su padre siempre la llamaba), vivieron un tiempo en San Sebastián, en Villa Verdi, una casa que se construyeron en el monte Ulía y que hoy aún existe.

    Fidela Campiña

    Mi sorpresa fue ir descubriendo que si notable fue la carrera artística de la Campiña, notable fue también la de Gaviria. La de la Campiña empezó antes, en 1913. Teatro Real de Madrid, Mefistófeles. Hija de familia bien. Estudios de piano y solfeo desde muy pequeña; más tarde, canto. La de Gaviria se inició en 1919. Teatro Lírico de Milán. Il Trovatore. Hijo de familia humilde. Estudios de solfeo y canto ya veinteañero. Hambre y privaciones en Madrid.

    La Campiña no encontró piedras por el camino. Gaviria tropezó con todas. Aun así, un buen día, sus vidas se cruzaron.

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    ‘Spesso vibra per suo gioco’, por Janet Baker, Cecilia Bartoli

    Jueves, Abril 19th, 2007

  • Aria de Claudia del Primer Acto de La caduta de’ Decemviri, Alessandro Scarlatti
  • Por las mezzosopranos:

  • Janet Baker
  • Cecilia Bartoli
  • ¿Con cuál se quedan?

    (Fotos: 1 y 2)

    El debut de María Bayo en el rol de Nedda

    Martes, Abril 17th, 2007

    María Bayo: Qual fiamma avea nel guardoHui! Stridono lassù, aria de Nedda del Primer Acto, I Pagliacci, Leoncavallo. Teatro Real, 2007.

    Actualización (10/03/09):

    De la misma representación. Final de la ópera. Con Vladimir Galouzine.

    (¿Y qué dijo Allforthemusic?)

    (Foto: Javier del Real)

    ‘Opéra imaginaire’, poética ‘Traviata’ de plastilina (1993)

    Domingo, Abril 15th, 2007

    De la película en 3D Opéra imaginaire, coordinada por Pascal Roulin: Noi siamo zingarelle (Choeurs des Bohémiens), Escena X del Segundo Acto.
    Coro de verdad: Accademia Nazionale di Santa Cecilia, de Roma.
    Francia, 1993.


    Actualización (20/04/07):

    Los 12 fragmentos, por orden de aparición:

  • Ridi, Pagliaccio (I Pagliacci, Leoncavallo): Franco Corelli
  • La donna è mobile (Rigoletto, Verdi): Nicolai Gedda
  • Avec la garde montante (Carmen, Bizet): Les Petits Chanteurs á la Croix de Bois
  • Voi che sapete (Las bodas de Fígaro, Mozart): Suzanne Danco
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    La soprano misteriosa (Misteriosos 5)

    Viernes, Abril 13th, 2007


    Misteriosa

    Canción India (canción del mercader indio), de la ópera Sadko, de Rimski-Korsakov.

    Misteriosos 5. ¿Quién es la soprano que están escuchando?

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    ‘Largo al factotum della città’, por Merrill, Gobbi, Bechi, Tagliabue, Stracciari, Ruffo, Amato, Tibbett, Milnes

    Jueves, Abril 12th, 2007

    Cavatina de Fígaro del Primer Acto de El barbero de Sevilla, Rossini.

    Por los barítonos:

    Robert Merrill (1917-2004) / Tito Gobbi (1913-1984).

    AQUÍ

    Gino Bechi (1913-1993) / Carlo Tagliabue (1898-1978).

    AQUÍ

    Riccardo Stracciari (1875-1955) / Titta Ruffo (1877-1953).

    AQUÍ

    Pasquale Amato (1878-1942) / Tito Gobbi.

    AQUÍ

    Lawrence Tibbett (1896-1960) / Sherill Milnes (1935).

    AQUÍ

    (Gracias, Sparafucille)