Guillermo Orozco: “Estamos convirtiendo la ópera en un circo. En el teatro, como dicen en ‘El dúo de La Africana’, tutto è convenzionale”

Guillermo Orozco, tenor. Desde los ocho años está en contacto con la música a través de la guitarra. Desde 1994, cantando. Ha triunfado en el Teatro Real y de la Zarzuela, el Liceo, la Maestranza de Sevilla, el Palacio de Festivales de Santander…, en todos los teatros importantes de España; también en Italia, Francia, Portugal, América del Sur, China, India, Canadá…. Cinco DVD, varios CD, más de una docena de premios en su haber. Una hermosa voz, aseguran quienes lo escuchan. Tenor lírico puro, se define él mismo, aunque no le gusta ser encasillado: “Yo soy tenor de lo que pueda cantar y de lo que me gusta cantar”. Todo apunta a que este año dará el gran salto y entrará en el circuito de los grandes teatros internacionales.

Entrevista en exclusiva para ‘óperasiempre.es’.

  • Montse Román (Gio)
  • —¿Siempre le gustó cantar?
    —Toco la guitarra desde los ocho años, todos mis hermanos la tocaban. Hacia los 15, 16 años, ya me gustaba cantar. Además de tocar la guitarra y cantar flamenco, imitaba a Julio Iglesias. Descubrí al solista de Los Panchos, su forma de expresar; había una calidez ahí que me gustaba. Cada vez estaba más interesado por cantar y por aprender a cantar. En Huelva no existía Conservatorio, así que me vine a Madrid. Esto fue en el 86, yo tenía 18 años.

    —¿Fue entonces cuando decidió dedicarse a la lírica?
    —Empecé a dar clases particulares. Pero Madrid me cansaba; estaba una semana, y me volvía para Huelva. Después ingresé en la Escuela Superior de Canto. Canté una canción napolitana que se llama ‘I’ te vurria vasà’, y me admitieron. Esto fue en el 89. Aguanté un mes en Madrid. Al año siguiente regresé y lo intenté de nuevo. Otro mes. Para mí era insoportable vivir en Madrid.

    —Le agobiaba la ciudad.
    —Sí, sí, a mí me encantaba aprender a cantar, pero mi vida estaba en Huelva. Huelva era otra historia. Durante todo ese tiempo de idas y venidas, canté música ligera. Gané el Festival de Andalucía en 1990, participé en el Festival de Benidorm, gané un premio de la Junta de Andalucía, grabé un disco… Tenía mi grupo de música, cantaba canciones que yo mismo componía, de Nino Bravo, un poco de todo. Pero yo no estaba a gusto. Me gustaba cantar, pero quería algo más: dedicarme a la ópera, a la zarzuela, al mundo de la lírica.

    —¿El momento decisivo?
    —En el 94. Me presenté al Concurso Nacional de Logroño, y me dieron un tercer premio. Pedro Lavirgen estaba en el jurado —yo sólo lo conocía de nombre—, y me abordó: —“¿Tú eres el de Huelva? ¿Tú con quién estudias?”. —“Yo, con nadie”. —“¿Con nadie? ¡No me lo puedo creer! Pero ¿tú te has dado cuenta de la voz que tienes?”. Y Pedro me ofreció darme clases: “Pero te tienes que venir a Madrid”.

    Pedro Lavirgen es, pues, su punto de referencia.
    —Lo es todo. Todo se lo debo a él. Nunca me cobró una clase, jamás. Gracias a él debuté ese mismo año como primer tenor en la Antología de la Zarzuela de José Tamayo, en el Teatro Apolo de Madrid. Desde ese año, 1994, siempre he cantado primeros papeles. He pasado por etapas muy bajas, de decir no quiero cantar más, me retiro. Y Pedro es quien me ha animado a seguir: “Sería un pecado que tú dejaras esto”. Y ahí estamos, trabajando, porque en esta carrera no se termina nunca de aprender.

    —¿Puede un crítico arruinar la carrera de un buen cantante?
    Los críticos pueden frenar y fastidiar la carrera de un cantante. Conmigo en alguna ocasión lo han intentado (uno de una revista conocida de ópera).
    Muchas veces no tienen ni idea de lo que escriben y quieren saber más que el público (cuando a lo mejor ese día has tenido éxito). Algunos tienen una frustración y se la quieren endosar a los que realmente cantan. Otros, sin embargo, son verdaderos críticos constructivos y que saben lo que escriben.

    —¿Cuál es su repertorio?
    —De zarzuela, casi todo, porque la zarzuela, afortunadamente, está escrita para mi cuerda. En ópera, La traviata, La bohème, Madama Butterfley, Lucia di Lammermoor, Macbeth, Nabucco, La vida breve, El gato montés, Sapho de Gounod… Yo soy tenor lírico puro, pero por algunas características de mi voz puedo abordar también un poco el repertorio más dramático, más spinto, como Carmen; e incluso óperas de tenor lírico ligero, como L ‘elixir d’amore. A veces no es que no puedas cantar determinada ópera, es que a lo mejor no va con tu carácter. La elección del repertorio no sólo depende de la voz.

    —¿Más a gusto con la ópera o con la zarzuela?
    —Igual, igual. Cuando estoy mucho tiempo cantando una ópera, en una de esas giras que duran un mes, echo de menos la zarzuela; y cuando llevo mucho tiempo cantando zarzuela, echo de menos la ópera.

    —¿Sus favoritas?
    Carmen y La bohème: yo me siento más Don José o Rodolfo. En zarzuela me resulta más complicado elegir: El huésped del sevillano, La del soto del parral, La leyenda del beso, El caserío… No hay nada fácil, pero con algunos personajes te sientes más identificado, más cómodo.

    —¿Es más difícil la zarzuela que la ópera?
    —Como actor, sí, la zarzuela es mucho más difícil que la ópera; hay que ser aún mejor intérprete. En la zarzuela, además de cantar, hablas, y tienes que convencer hablando, no sólo cantando. De hecho, cuando un cantante está saturado de hacer ópera, le viene bien ponerse a hacer zarzuela.

    —Algunos cantantes del pasado tenían a menos cantar zarzuela.
    —No todos los cantantes, con ser buenos, salen airosos en la zarzuela. Siempre se la ha menospreciado, hay mucha tontería con eso. Yo creo que es un error grandísimo. Lo que sucede es que a la zarzuela, en general, se le dan menos medios. Cuando reúne condiciones, es una maravilla.

    —¿Cómo consigue un cantante meterse en su personaje, decir aquí estoy, soy Rodolfo, soy Don José…?
    —Al principio los nervios te pueden. Pero luego yo diría que es como si le dieras a un botón, y te cambia todo. Es automático, yo no tengo que hacer ningún esfuerzo. No es un proceso intelectual, es algo que viene solo.

    —¿Y si ese día ha tenido un muy mal día?
    —Tu estado anímico lo notas tú, no el público. No se canta por casualidad. Como dice mi maestro, ‘se canta porque se sabe cantar’, no es que de repente venga una estrella y te ilumine. La experiencia acumulada también está ahí. Esa identificación con el personaje al que en ese momento das vida aflora de repente, hay algo que se enciende. Es algo mágico que lo transforma todo.

    —Y el público tiene mucho que ver en ese incendio mágico que lo transforma todo.
    —¡Claro! Además se nota enseguida. Cuando hay conexión con el público, se nota, te aplaudan más o te aplaudan menos. Tú sales, y ya sientes si el público está contigo. Cuando está contigo, todo fluye más: te es más fácil cantar, meterte en el personaje, matar a la Carmen… Es como si el cable eléctrico del botón ese automático fuera mucho más gordo.

    —Interpreta por primera vez un rol: ¿cómo logra asumir la personalidad de ese personaje?
    —Dejo que venga solo. ¿Qué pasa? Que tarda. La primera vez a lo mejor no lo consigues, y cuando ya lo has cantado dos o tres veces, viene solo. ¿Por qué? Porque la misma música hace que despierte dentro de ti lo que estás cantando. La letra y la melodía te llevan a meterte en el personaje, no aprendiéndote de memoria cómo es ese personaje.

    —¿Todos los personajes tardan lo mismo en llegar?
    —Hay personajes que sientes más tuyos que otros, y eso también influye. A Don José, por ejemplo, yo lo siento más. Cuando yo estoy ahí ya derrotado, en el cuarto acto, en la plaza de toros, y dice Carmen “C’est toi”, y yo le digo Carmen, todavía hay tiempo… [y lo dice cantando], se lo estoy diciendo de verdad. Claro, uno está desdoblado siempre. Una parte de ti, pendiente de la batuta, del movimiento en escena; y otra, que es Don José. Es como si hubiera dos personas dentro de ti, algo muy bonito, mágico.

    —Ópera, zarzuela o concierto: ¿con qué se quedaría?
    —Yo soy de teatro: con la ópera y la zarzuela. Los conciertos pesan el doble y no tienen el mismo poder de transmisión. Pasar de una romanza a otra, o de un dúo a otro, exige aún mayor esfuerzo que cantar la obra entera. Tú estas ahí, con el frac, sin poder descansar un rato, sin poderte esconder… [ríe]. Ahora bien, un concierto de canciones napolitanas, españolas, boleros, de Navidad…, eso es diferente. Ahí me siento más cómodo. Son canciones creadas para concierto.

    —¿Con qué cantantes se siente más identificado por su forma de cantar?
    —Podría citar varios, porque, afortunadamente, todos somos distintos y de todos puedes aprender algo. Con Pedro Lavirgen, mi maestro, yo me identifico mucho. Muchas personas me dicen que les recuerdo a Pedro. En algunos aspectos, claro está, porque él era tenor dramático, lírico-dramático, y yo soy lírico.

    —¿Si tuviera que elegir sólo a tres?
    Me quedaría con Beniamino Gigli, Giuseppe Di Stefano y José Carreras. Y con Pedro Lavirgen, por supuesto. Son los cantantes con quienes más me identifico.

    —¿Y Plácido Domingo?
    —Es el cantante más completo que hay, eso está claro. Toca el piano con una facilidad enorme, es el que más óperas ha cantado de toda la historia, el que más ha grabado, etc. Pero su forma de cantar, de la cual se aprende mucho, digamos que está en otro sitio diferente a la mía.

    —¿Quién manda más el cantante, el director musical o el director de escena?
    —Hoy en día, desgraciadamente, mandan más los directores de escena. Todo es importante: el director de escena, el director musical y, por supuesto, el cantante…, pero todo debería estar al servicio del cantante, como sucedía en el pasado. No todo el mundo tiene la misma voz ni el mismo físico. Yo sé de compañeros que por estar gordos o no tener la planta de John Travolta, los han quitado de en medio, con contrato y todo. Estamos convirtiendo la ópera en un circo. No puede llegar un director de escena y decir no quiero a este cantante porque está gordo o porque es feo o porque es bajito…, o porque es alto y guapo. En el teatro, como dicen en El dúo de La Africana, tutto è convenzionale.

    —¿Alguna vez le han dicho: ‘Este rol no es para usted’?
    —Con los años, se han ido clasificando más las voces, y creo que eso no es bueno. “Tú eres tenor de esto, y no de esto; de esto no, de esto sí…”. ¡Yo soy tenor de lo que pueda cantar y de lo que me guste cantar! Caruso lo mismo cantaba Pagliacci que Elixir de amor. ¿Por qué? Porque podía. Yo quise una vez cantar Don Giovanni, el Don Ottavio, que se me da muy bien, y “No, eso no es para ti”. ¿Por qué no es para mí? “Es que tu voz es demasiado grande”. ¿Cómo que demasiado grande? Mejor, ¿no?; se oye más. Hemos llegado a la estupidez con las clasificaciones.

    —Pero si tuviera que definir su voz, ¿cómo lo haría?
    —Es un concepto muy subjetivo lo de la voz, los colores, etc. Entre quienes me escuchan, puede haber opiniones distintas. Por lo que oigo de mi maestro y de la gente que me escucha —claro, yo no me oigo bien—, yo creo que mi voz es una voz lírica, de repertorio lírico, por tesitura, por volumen, etc. Y, sobre todo, el carácter de mi voz es de carácter romántico, puramente romántico; aunque, por otras características de mi voz puedo abordar a veces situaciones más dramáticas, como en el IV Acto de Carmen, que precisa una voz de mucho acento, de mucha potencia. En general, donde mejor me muevo y donde mejor voy a trasmitir es en el repertorio lírico romántico.

    —La voz es imprescindible, ¿hasta qué punto es imprescindible la interpretación?
    —Si a un coche le quitas las ruedas, no anda; pero las ruedas sin volante, tampoco sirven para nada. Primero tiene que haber un talento natural: oído, sentido del ritmo, sentido musical, etc., y una voz que se oiga en el patio de butacas. La voz es imprescindible, y hay que nacer con ella. Y, por supuesto, una base musical. Y después, evidentemente, esa voz, o ese talento, tiene que estar al servicio de lo que vas a cantar. Si a esa voz no la sometes a una interpretación, a una emoción, a un saber transmitir, no haces creíble ese personaje; sería como una maquinita, un organito: echas la moneda y toca.

    —Dígamelo con un ejemplo cotidiano.
    —¿Cómo le va a decir alguien a su pareja ‘te amo’ si no le pone un poco de emoción? Si lo está diciendo de verdad, es creíble; si lo dice por encima, por quedar bien, no se lo cree ni él. Cantando es lo mismo. Como dice mi maestro, ‘hay que cantar con verdad’. Si tú estás haciendo una frase trágica, dramática, romántica o cómica, lo tienes que decir de verdad, para que eso llegue al público y se lo crea. La voz y la interpretación van de la mano, nada valen la una sin la otra.

    —Y todo ello, sostenido por la técnica.
    —Exacto. El canto lírico requiere unas exigencias físicas y vocales, unas tesituras, unas notas…; si tú no has adquirido la técnica vocal, difícilmente vas a poder cantar una ópera entera abordando fielmente la partitura. La técnica son los cimientos, pero luego la casa hay que construirla. Interpretar, transmitir esas emociones, hacerlo creíble, cantar con verdad, es construir el edificio, levantarlo. Por eso las grabaciones en directo son mucho más interesantes, porque hay un público escuchando. La grabación en directo de un cantante, el que sea, te emociona mucho más, aunque en el estudio esté perfecto y en el otro haya metido cuatro gallos. No importa.

    —¿Una buena técnica lo solventa todo?
    —La técnica hay que tenerla para cantar, pero cuando uno está mal físicamente, está mal. Nadie puede cantar sin técnica, eso es imposible. No es cierto que un cantante tenga más técnica que otro: se tiene o no se tiene. La técnica es un sistema para cantar. Un cantante profesional que es capaz de empezar una ópera, y terminarla, con todas las notas, y tener éxito, evidentemente tiene que tener una técnica perfecta, si no, no puede cantar, y menos durante 40 años. Las voces grandes necesitan mucho más de esa técnica, porque hay que mover más kilos, más peso, y es más difícil. Pero hoy en día, no sé por qué, parece ser que tener voz pequeña y ligera es sinónimo de técnica; y tener voz grande y pesada, de no tener técnica, cuando es todo lo contrario: una voz grande necesita de mucho más apoyo técnico que una voz pequeña.

    —¿Kraus es el paradigma de la técnica perfecta?
    —Yo creo que a Kraus lo perjudican diciendo que era un cantante puramente técnico, porque Kraus, además de la gran técnica que tenía, era un cantante que transmitía emociones. Yo vi a Kraus en varias ocasiones, y era un cantante que llenaba la sala. Tendría momentos más fríos, porque somos humanos y eso nos pasa a todos, pero Kraus era un cantante de emociones, y además él mismo lo decía. Él decía que nunca se debía perder la alerta en la técnica; evidentemente, claro que no. Cuando estás sobre el escenario, estás pendiente de todo, de relajarte aquí, de no perder el punto de visión, etc., pero al mismo tiempo estás intentando hacer creer lo que estás diciendo. Cuando cantas, tienes que creer lo que estás cantando, para que el público se lo crea.

    [ * Vídeo desaparecido en combate;-) ]

  • Orozco: Quando le sere al placido, aria de Rodolfo del Segundo Acto, Escena VII de Luisa Miller, Verdi.
  • Dirige: Enrique García Asensio. Orquesta de Radio Televisión Española. 1999. *
  • Tags: ,

    21 Responses to “Guillermo Orozco: “Estamos convirtiendo la ópera en un circo. En el teatro, como dicen en ‘El dúo de La Africana’, tutto è convenzionale””

    1. orlando says:

      ¡Hombre, qué afortunados somos los seguidores de ‘Ópera, siempre’! ¡Esta entrevista en exclusiva! Muy buena, y muy buenas preguntas de la entrevistadora. Yo le deseo la mayor suerte del mundo a este tenor de tan gran voz, y tan hermosa, ahora que va a emprender su carrera imternacional. Si le hemos elogiado tanto aquí antes de comenzarla, eso quiere decir que aquí tiene un montón de buenos admiradores. A mí concretamente, su descubrimiento -gracias a nuestra querida Dinora, que nos presentó por primera vez esta voz y este nombre en estas páginas- me entusiasmó. ¡Y todavía no está en la plenitud de sus cualidades, es de suponer, puesto que es un tenor que aún no tiene los cuarenta! Todo el éxito del mundo, que se lo merece. Y que tenga mucho trabajo por esos grandes teatros del mundo, pero que vuelva aquí para seguir disfrutándole…

    2. tonio says:

      Sinceramente solo le conocía de referencias a Guillermo Orozco.
      Me parece que tiene una voz muy bella y un precioso timbre y una anchura de voz casi en la frontera de un “spinto”.

      No se si por mi afición a las comparaciones o por buscar precedentes, me recuerda mucho al Aragall de hace veinte años o al argentino Luis Lima.

      La entrevista es buena y sus repuestas sensatas.Le auguro un gran futuro, ojalá no me equivoque.

    3. xcma says:

      Sin duda, será uno de los mejores tenores lírico-spinto en su momento.

    4. dinora says:

      Genial!!!
      Te lo has currado bastante Gio!………No te mereces menos que mil agradecimientos por esta bonita entrevista.
      Creo que podemos aprender mucho, y tus preguntas son claves en muchos temas tan subjetivos (a veces!).
      Mil gracias.

      Besos para todos.

    5. Paco Roa says:

      Que un foro especializado de Internet, aparentemente minoritario, consiga unas declaraciones en exclusiva, yo creo que da una idea de, por un lado, lo bien que el mismo está siendo gestionado, y, por otro, informa del indudable relieve y conocimiento de esta tertulia operística más allá de los límites de la Red, lo que hace posible cosas tan extraordinarias como la que hoy celebramos. Por cuanto antecede, felicitémonos todos y, de un modo especial, demos la más cordial enhorabuena a nuestra anfitriona por el trabajo bien hecho. Mis saludos y reconocimiento para todos los “foristas” y responsable.

      P.D.: Igual, el día menos pensado, habla (sólo) para nosotros una cierta soprano que últimamente está muy pero que muy presente en el foro.

    6. Werther says:

      Felicidades por la entevista, ¡¡¡ MAESTRA !!!

    7. operasiempre says:

      Gracias, Paco Roa; gracias, Werther, Dinora, xcma, Tonio, Orlando…; gracias mil a todos. A mí tampoco me extrañaría nada que esa soprano hablara algún día para todos nosotros: ¡que así sea!

      A Orozco le pareció estupendo que la entrevista fuera publicada en este blog, que no no posee, evidentemente, el poder divulgativo de un gran medio; así que eso le honra, me parece. Se merece toda la suerte; no sólo por su voz, sino también, y eso también cuenta; porque es buena gente.

      Visto el éxito:-), recuperaré a lo largo de este mes una entrevista a Manuel Ausensi (no sé si la última que concedió, pero sí una de las útimas). En su momento, la ofrecí a algunas revistas especializadas, pero no llegó a cuajar la idea.

      El gran Ausensi me regaló un CD suyo, dedicado, y me prestó también algunas fotos. Supongo que ahora sí interesaría a esos medios, pero es que ahora no me interesa a mí:-) Así que un día de estos, la disfrutaremos todos.

      También entrevisté por aquellas mismas fechas al tenor Juan Oncina. Tampoco interesó. Bueno, pues también tendremos por aquí al gran Oncina. Con grabaciones y fotos. Que seguro que será apreciado como se merece. Nunca es tarde si la dicha es buena. Y espero que no sea la última entrevista en exclusiva para todos ustedes.

      Munguía: me gustaría ponerme en contacto contigo. Porfa, ¿puedes enviarme un mail?

      Que lo pasen muy bien estos días. No hagan tonterías, que los espero aquí de vuelta:-)

      Saludiños,

      Gio

    8. Francisco says:

      Enhorabuenas y gracias, querida Gio.

    9. Nemorino says:

      No puedo hacer menos que adherirme al aluvión de felicitaciones por la entrevista, Gio.

      Gracias.

      ¡Quanto è bella!

    10. Lilith says:

      ¿Quién es la más mejor del universo haciendo entrevistas? Gio, claro ^^
      Te daría la enhorabuena, pero creo que se sobrentiende.

      ¿Soprano? ¿Qué soprano? XDDD Pues como la pille yo, la secuestro y no la suelto en un tiempo… relativamente corto. Pongamos… un par de años XDDD

      Ahora en serio. Si algún día consigo hablar con ella (después de recuperar la consciencia y todo eso) la voy a acribillar a preguntas. Pobrecita. Ays. Con lo pesada que soy XD ¿Se os ocurre alguna inteesante? Por si me la he dejado (improbable pero posible =).

      Mordiskitos ^^

    11. E:Arroyo says:

      Enhorabuena , a todos por la parte que os corresponde y en especial a Gio.
      Soy parco en palabras, no se extenderme y de paso el ordenador se me hace muy cuesta arriba, menos mal que el teclado es como la antigua máquina Remington de escribir que había por casa de mis padres.
      salud@s

    12. allforthemusic says:

      ¡hola a tod@s!

      Muy muy buena la entrevista, con preguntas que van directamente al grano, de verdad, me han gustado un monton.

      No tengo mas tiempo para escribir… jo!

      Un besiño!

    13. Luri says:

      Mucha suerte, Guillermo.

    14. Malatesta says:

      Excelente entrevista. Mis sinceras felicitaciones Gio, por la calidad de la entrevista y por tu buen hacer. Gracias por los regalos que continuamente nos ofreces.
      Aprovecho nuevamente para desearle lo mejor a Guillermo. A ver si es verdad que éste pueda ser un gran año para su carrera. Me daría muchísma alegría; tanto por él, como por nosotros, los amantes de la ópera. Todos saldríamos ganando, no me cabe duda alguna.
      Un abrazo a tod@s.

      IGV.

    15. dinora says:

      Hooola Malatesta! Mucho tiempo sin pisar estos lares…….Oye, no tendrás tú algún video de Orozco, verdad?
      Creo recordar que algo tenías para poder compartir…Ya me contarás.
      Un besito a todos y a disfrutar de lo que nos queda.

    16. Malatesta says:

      Hola Dinora,
      Entro diariamente para echar un vistazo; pero últimamente mucho menos tiempo del que me gustaría como bien dices. Llevo una racha que el trabajo no me permite dedicar más ratos a mis aficiones.
      Respecto de los videos que me dices, no tengo ni uno, en serio. Tengo bastante en audio, pero en video nada de nada; aunque espero tener algo pronto. Por su puesto, llegado ese momento prometo compartirlo.
      Un beso muy fuerte amiga. A ver si coincidimos pronto. La última vez fue en Cádiz, creo, no?. La Boheme en el Falla. Y de eso hace ya un tiempo.
      Un abrazo a tod@s.

      IGV.

    17. dinora says:

      Hola Malatesta!!!
      Me alegra leerte de nuevo. Pues sí, hace años ya de nuestro último encuentro. Una alegría saber quién eres., Las primeras veces que te leí (como Malatesta) en esta página ní me imaginaba que pudieras ser el inolvidable XXX, jeje.
      Bueno, ya me has dicho que nada de videos, pero si tienes algún audio interesante (quizás de esos en directo y que te ponen los pelos de puntas) pues me encantaría escucharlo, y quizás dejarlo al alcance de quien le guste.
      Ya me contarás. Un besote para tí, y un saludito para todos.

      P.D.Gio, tengo que responderte, pero no sé ni por dónde empezar jajaja.

    18. juan gallego says:

      Esta es una de las mejores entrevistas que he leido,franca,amable,y llena de sabiduría,así es guillermo orozco,grande y a la misma vez humano y cercano.bravo Orozco.te admiro profundamente.

    19. sergio says:

      Ole la musica y todo lo relacionado con ella.
      os presento un curso de musica flamenca

      Cursillo internacional de madrid 2009

      flamencoactual.blogspot.com

    20. antonio navarro says:

      Tuve ocasión de conocer a guillermo en altea (Alicante) donde fué contratado para una representación de la zarzuela Bohemios en la cual guillermo hacia una función como estrella invitada y yó hacia otra como artista de la “casa”.
      Estuvimos comiendo juntos antes de los ensayos en un restaurante de la playa y debo decir que nunca antes en mi vida tuve una sobremesa tan agradable y cordial pues guillermo aparte de gran artista es un magnífico y cultisimo contertulio capaz de abordar cualquier tema cultural, quiza porque tiene la “chispa de alla abajo” que tienen todos los andaluces. Gracias Guillermo te deseo todos los triunfos del Mundo.

    21. antonio navarro says:

      !!! Se me olvidaba!!!, ¿como podría ponerme en contacto con GIO?. no tengo su “meil” ni su telefono.

    Leave a Reply