37 años de la desaparición de Luis Mariano

  • Luis Mariano: ¡No puede ser! Esa mujer es buena, romanza de Leandro del Segundo Acto de La tabernera del puerto, Sorozábal.
  • «Pequeño homenaje al gran Luis Mariano (Irún, 1914 – París, 1970), el ‘Príncipe de la Opereta’, como se le conoció en Francia en los cincuenta. Luis Mariano fue un cantante prodigioso. Hoy en día, 37 años después de su muerte, es todavía recordado y admirado en Francia, donde triunfó tras huir de España durante la Guerra Civil.

    Luis Mariano fue el primer cantante que vendió un millón de copias de un solo disco. En palabras de Roberto Alagna (que recientemente ha editado un disco dedicado a Luis Mariano), “Luis Mariano era un auténtico y gran tenor”, ya que “lo tenía todo: espontaneidad en la voz, facilidad en los agudos, el brillo del timbre, el sol comunicador, la musicalidad, la presencia escénica y el encanto“».

    Luis Mariano falleció en París hace hoy 37 años, el 14 de julio de 1970.

  • Vía (texto y vídeo): Gerardo (gracias mil).
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    11 Responses to “37 años de la desaparición de Luis Mariano”

    1. elecktra says:

      Tengo casi toda la discografia de este genial interprete. Considero que fue un gran tenor, voz preciosa, agudo valiente y generoso. Hubiera hecho una gran carrera tambien como cantante de opera, pero no lo lamento puesto que su trayectoria es insuperable. Siempre sere una autentica admiradora de Luis Mariano.

    2. Gerardo says:

      Luis Mariano era uno de los cantantes favoritos de mi padre, emigrante en Francia en los años sesenta, y el primer tenor al que escuché siendo un niño.
      Muchas gracias, Gio, por homenajearlo y mantener vivo su recuerdo, cuarenta años casi después de su muerte.

    3. Jose Crespo Larraza says:

      Luis Mariano fué un artista cantante de voz maravillosa.Han pasado años y nadie logra emularlo. Soy coleccionista de sus discos de todo tipo y si alguien puede ayudarme a colaborar con recuerdos como discos antiguos, carteles, etc le agradeceré vivamente. Cordialmente.José

    4. Tonio says:

      Me parece todo un detalle este homenaje a Luis Mariano.

      Cantante de un gusto exquisito, y un timbre precioso y con una gran facilidad en los agudos ( en los tono graves no tanto ).

      Probablemente, si no llega a ser por circunstancias de la Guerra Civil, hubiera podido encauzado su carrera por la opera en un determinado tipo de papeles tirando a liricos. En fin nunca se sabe, puesto que parece que en la opereta estaba muy a gusto.

      Según me dijeron que en alguna ocasión en Paris siendo muy joven asumió el rol del Duca de Rigoletto, siendo Gilda Lily Pons. Lo que si sé es que canto el Ernesto de Don Pasquale.

      En fin que me parece muy bien traido el recuerdo y la fecha.

      Saludos

    5. operasiempre says:

      Gracias mil, Tonio. Te debo algo, pero se me ha complicado todo hasta el infinito. El portátil se me murió (para el caso: no me dejaba conectarme a internet…) y debo mails e historias a medio personal. Todo llegará, aunque sea en septiembre:-)

      Mañana me voy de vacaciones, esta vez de verdad. Hasta ahora he estado currando, y mucho:-), sólo que alejada del mundanal ruido. Pero espero (no prometo nada:-)) asomarme por aquí de vez en cuando.

      Munguía: te envío el guión en cuanto pueda (esta vez de verdad). Ya hablamos. Gracias mil por tu interés en Gaviria.

      Lilith: ¿y la grabación?:-)

      Dinora: ¿y ese vídeo?:-)

      Seguro que me olvido de algo. Que nadie se me dé por ofendido, que voy a toda pastilla:-)

      Gracias mil a todos por seguir visitando esta página, tan abandonaíta, muy a mi pesar, últimamente. Llegarán tiempos mejores. Cuídense:-)

      Saludiños,

      Gio

    6. oscar valdivieso says:

      Saludos a la senora Gio que disfrute sus vacaciones y ahora con mas tiempo, este servidor visitara la pagina con mas frecuencia./

    7. Es lamentable que Luis Mariano no ha tenido en España el reconocimiento merecido que le corresponde a la calidad y belleza de su voz, lo mismo que de su carrera, si bien se concentró en la opereta de allí su mote en Francia de Príncipe de la Opereta. El caso cierto es que la voz de Luis Mariano es de una belleza incomparable, sus agudos son brillantes, su fraseo es amplísimo y con dominio absoluto del arte de la messa di voce, como para haberse destacado en aquellos papeles que hicieron la fama de Tito Schipa. He leído que muchos españoles minimizan la calidad de la voz de Mariano, al tildarla de pequeña, cuando cada voz tiene el tamaño para los papeles a que fisiológicamente esté adecuada. Acaso las voces de Schipa, Valletti, Alva o Diego Flórez, son voluminosas? No, porque son tenores de gracia (tenori di grazia en italiano) de los que su arte depende de la belleza de su timbre y de la brillantez de su técnica, en lugar de la expresión dramática. Sin embargo, la voz de Luis Mariano tenía potencia en los agudos y todo lo necesario para haber llegado a ser un gran tenor operático en la línea del más puro bel canto, en papeles que hoy interpreta Juan Diego Flórez. En el aspecto del volumen vocal, podemos hacer una comparación válida entre las voces de Luis Mariano y el sueco Nicolai Gedda: ambas son brillantes y potentes en los agudos, pero pequeñas en el resto de la extensión media y grave. Lástima que al haber huído a Francia en tiempos de guerra, fue absorbido Luis Mariano por la opereta en lugar de la ópera, a pesar de haber cantado en sus inicios el papel de Ernesto de Don Pasquale de Donizetti, y tal vez el del Duque de Rigoletto de Verdi.
      Hay que escuchar más a Luis Mariano, para poder apreciar y valorar la calidad de su arte.

    8. allforthemusic says:

      ¡Hola a tod@s!

      Estoy muy de acuerdo con Silvio en que en España no se valoran ya a cantantes como Luis mariano, si bien tambien decir que en españa tampoco se valoran muchísimos cantantes españoles que son idolos para muchísimas personas fuera de españa.

      Pero me ha llamado la atención un concepto que he visto en muchísima gente, y que nunca he llegado a entender del todo.

      ¿Porque una voz más “dramática”, entendiendose este término como mas oscura o con mayor cantidad de armónicos graves, es mas grande que una voz mas “ligera” o “lírica”?

      Doy mi opinion, siempre respetando las de otras personas que tengan otra forma de verlo, ojo: el arte es tan subjetivo como lo es el gusto de la persona que escucha.

      En mi opinion, son ya muchas las voces que he oido, que, considerándose “dramáticas”, por ser oscuras, en el teatro son áfonas (sin brillo, sin squillo) y fíjense, ojo al dato, que no llenaban el teatro. Escuchabas la voz desde lejos, como un grito, y veias al cantante cantando incómodo y con gran esfuerzo.

      Digo esto porque tb he escuchado voces dramáticas que estaban siempre en el oido cuando cantaban, muy brillantes y con facilidad en la extensión y gran sonoridad.

      Por el contrario, he visto voces mas “líricas” y “ligeras”, que, lo que en una grabación es una vocecita pequeñita, luego en el teatro se convierte en un sonido punzante. ¿Quien no ha oido alguna vez a la típica soprano ligerisima, que es casi como un jilguerillo, pero que se come al coro y la orquesta en los agudos? LLegan a veces ha hacer daño.

      Tb he visto voces ligeras o líricas no correr en los teatros.

      Con esto quiero decir… ¿una voz es solamente pequeña porque tenga un color mas claro?

      Voces como tito schipa, se plantaron en lugares al aire libre y los presentes decian que en la lejania, se comía a la soprano y la orquesta. Y sin embargo, es una voz “pequeña”. Es un concepto que no podré entender nunca, porque me parece contradictorio: SI una voz, indiferentemente del color, tiene una mayor cantidad de sonido en un teatro que muchas otras… aún asi, es pequeña.

      BUeno… espero no “rayarles”, XD, pero hace mucho que keria escribir sobre este tema, a ver si alguien me puede explicar porque estoy equivocado (si es que lo estoy).

      Un besito!

    9. Paco Roa says:

      En la ópera el asunto no menor de la voces “pequeñas” versus “grandes” siempre trae cola y, a su cuenta, se pueden escuchar las cosas más dispares y a mi juicio no siempre ajustadas a la realidad. Personalmente, sobre tal particular, lo que más me llama la atención es la carga negativa que, no pocas veces ciertamente, incorporamos a las primeras toda vez que, erróneamente, las segundas son estimadas comúnmente mejores y más propicias para la escena. Así, cuántas veces es posible escuchar entre aficionados comentarios del siguiente igual o parecido tenor, “Menganito es un magnífico intérprete pero qué pena que tenga una voz pequeña”; esto es, de suyo se entiende criticable lo que, en principio, sólo es una característica intrínseca de su voz que, entre otras tantas, sirve sin más para definir y clasificar ésta y no un defecto del cantante.

      Vamos a ver, una de las múltiples formas para poder catalogar a los cantantes líricos es la que atiende al timbre vocal, pudiéndose descomponer este clasificador vocal, como bien sabemos, por color, espesor, mordiente, vibrato y volumen. Y dentro de esta última subdivisión, encontramos cantantes con voz pequeña o con voz grande o voluminosa. Lo dicho, pues, una voz pequeña no es más que una posible forma de clasificar las voces por su volumen y en absoluto, de antemano al menos, una imperfección o carencia alguna que las pudiera subordinar a las grandes. Ahora bien, ¿qué problema podría plantear la voz calificada como pequeña? Pues el mismo que la grande, el que, estando mal impostadas, no “corran” lo suficiente y progresivamente pierdan portada, intensidad y audibilidad, dejándose de escuchar en las zonas del teatro más alejadas del escenario. Pero si una voz está correctamente trabajada e impostada, aún siendo pequeña por volumen, pierdan cuidado que no la “tapará” ni la orquestación más densa, y su envolvente alcance y presencia colmará el teatro todo por grande que éste pueda ser. Por último, sólo quisiera añadir que, por una cuestión psicológica de quienes las escuchamos antes que real, las voces más graves siempre resultan cercanas mientras que las agudas nos parecen lejanas. En fin, espero haber contribuido algo a despejar la controversia entre las voces pequeñas y grandes. Saludos muy cordiales.

    10. allforthemusic says:

      ¡Hola a tod@s!

      Pues Don Paco, muchísimas gracias por su intervención, porque era una duda que arrastraba desde hace mucho tiempo.

      Si bien, solo me queda una duda… Partiendo de la base de que las voces son grandes o pequeñas dependiendo de su volumen (entendiendo este, por la sonoridad de la voz en una sala GRANDE)… decir entonces que una buena impostación daría el volumen necesario para que una voz saltara sobradamente la orquesta en un teatro… ¿no es lo mismo que decir que no existen voces “grandes” o “pequeñas” sino voces mal impostadas o bien impostadas? ¿O tb son los otros factores los que la determinan?

      Disculpeme la pregunta, pero, antes de malinterpretar su comentario, preferiria que me aclarara esto, por si acaso estoy confundiendo la velocidad con el tocino, XD.

      Pero sobretodo, muchísimas gracias por su respuesta.

      Muchas gracias!

      Besiños!!!

    11. Paco Roa says:

      Pues como (supongo) podría decir un buen tertuliano de este foro y, a su vez, gestor de otro, “no creo en las meigas, pero haberlas las hay”. Verdaderamente, aunque no se crea en ellas, las voces pequeñas al igual que las grandes existen, claro que sí, son reales y “tangibles” (léase audibles) al igual que los son, pues qué sé yo, la voz clara o la sombreada si el criterio de clasificación vocal que consideramos es, por seguir dentro del timbre, el color. El hecho cierto de la dificultad definitoria y sutilidad extrema que incorpora este concepto que manejamos del timbre vocal (imagínense, pues, los componentes que lo integran), no impide, ni mucho menos, que el mismo también sea, en aparente paradoja, fíjense bien, el rasgo acaso más inconfundible y personal de una voz lírica y el que más aporta a su individualidad distintiva de otras. Ejemplos de voces pequeñas se podrían poner muchísimos, citaré uno que conozco particularmente bien como rossiniano que soy, el del norteamericano Rockwell Blake: voz particularmente pequeña, pero que, en sus buenos tiempos –hoy está ya virtualmente agotada- era capaz de llenar sin problemas (soy testigo de ello) la sala de conciertos más grande. Saludos cordiales.

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