‘Il mio tesoro’, por Nicolai Gedda

  • Gedda: aria de Don Octavio del Segundo Acto (Nº 21) de Don Giovanni, Mozart. 1967.
  • En la misma aria
  • Il mio tesoro intanto
    andate a consolar,
    e del bel ciglio il pianto
    cercate di asciuga.

    Ditele che i suoi torti
    a vendicar io vado,
    che sol di stragi e morti
    nunzio vogl’io tornar.

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    7 Responses to “‘Il mio tesoro’, por Nicolai Gedda”

    1. Paco Roa says:

      Cordiales saludos, amigos de “Ópera, siempre”. Pudiera haber sido por la especie que corrió hace algunos años por las redes sociales, que difundía la falsa noticia del fallecimiento del gran tenor todoterreno Nicolai Gedda. El caso es que ahora, tal vez por una excesiva cautela y no anticipar erróneamente otra vez una noticia de estas características, se ha tardado mucho en confirmar y difundir, de hacho me ha llagado a mí en estos últimos días, la triste información de la muerte de Gedda, sucedida el pasado día 8 de enero. Descanse en paz, Nicolai Gedda.

      Son muchas cosas, y todas a cual mejor, las que se podrían decir sobre su intachable trayectoria profesional en un más que merecido panegírico que pudiera escribirse en estos momentos. Pero yo solo voy a decir una, para cederles la palabra rápidamente si es quieren recordar también su figura.

      Como los seguidores de este querido espacio conocen sobradamente, soy un convencido “krausiano”, y saben también que parte del muy extenso repertorio que cantó con tanto acierto Gedda, igualmente lo cantaba Alfredo Kraus. Pues bien, y no se me ocurre decir nada más elogioso sobre este grandísimo cantante que lo que sigue: Nicolai Gedda fue a mi juicio el más digno rival del maestro Kraus.

    2. Antonio says:

      Totalmente de acuerdo, Don Paco. Al menos, en el repertorio francés.

      Antonio.

    3. Paco Roa says:

      Muy bien indicado, D. Antonio, un placer volverle a saludar.

      Y es que si hubiera que destacar alguna virtud sobre las muchas que adornaron a Gedda, q.e.p.d., esa fue el don de lenguas. Cantaba bien en ruso, alemán, italiano y, por descontado, entre otros más, en francés. Por poner un ejemplo de este último, a mi juicio los dos mejores intérpretes de Fausto que he escuchado han sido justamente Nicolai Gedda y Alfredo Kraus. Repárese en ese “do de pecho” culminante de la cavatina “Salut, demeure chaste et pure” en la palabra “presence”, que tanto Kraus como Gedda lo clavan en todo lo alto sin despeinarse. ¡Una verdadera gozada!

      Saludos cordiales.

    4. Luis Felipe says:

      En la opera italiana, cual es el mejor rol de Gedda?

    5. Paco Roa says:

      Buenas tardes, D. Luis Felipe. En un intento por responder a la pregunta que Vd. plantea, lo que yo le puedo decir son los papeles italianos en los que a mí particularmente Gedda me ha convencido más: Nemorino, Ferrando y Don Ottavio.

      Reciba un cordial saludo.

      ¡FELIZ SEMANA SANTA!

    6. Luis Felipe says:

      Estimado Don Paco:
      Concuerdo con Ud..
      En todo caso me parece mejor en el repertorio frances.
      Werther, Fausto, Hoffmann, De Griex.
      Me atrevo a decir que Verdi y Puccini no son para Gedda.
      Es mi humilde opinion. Que no me maten los fanaticos de Gedda.
      Feliz Pascua de Resurreccion.

    7. Paco Roa says:

      Una feliz Pascua para Vd. también, D. Luis Felipe.

      Fíjese que, por lo que yo sé, el gran Gedda nunca levantó especiales pasiones entre los aficionados, ni a su favor ni en su contra, por lo que – pierda cuidado- no creo que nadie se nos eche encima. De infalible técnica pero de timbre no especialmente agradable, lo cual ya suscita de entrada un cierto rechazo entre una parte no pequeña de la afición, que gusta más de voces bellas, plenas y coloreadas, hizo carrera, y qué carrera, en base a su indudable talento musical que, como Vd. muy bien apunta, se canalizaría de un modo singular en el repertorio francés y también en el mozartiano.

      Pero a mi juicio todo lo que tenía de buen cantante lo tenía de pésimo actor, carente de vena teatral alguna. Acaso, pues, éste sería su más significativo talón de Aquiles. Razón por la que, en efecto, nunca brilló en aquellos papeles en los que era necesario poner toda la carne en el asador, dramáticamente hablando.

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