O del mio amato ben perduto incanto!
Lungi è dagli occhi miei
chi m’era gloria e vanto!
Or per le mute stanze
sempre lo cerco e chiamo
con pieno il cor di speranze?
Ma cerco invan, chiamo invan!
E il pianger m’è sì caro,
che di pianto sol nutro il cor.
Para que se lo dediquen o reenvíen a quien consideren menester (es unisex, como ven;-). Y que no tarde en llegar (su tormento, su ben).
Hasta el próximo día 10, más o menos, no creo que pueda asomarme a esta ventana ( aunque no se fíen: a lo mejor sí:-))
Muy buenas vacaciones. Ahora o dentro de unos días. A los que ya se las han tomado: ¡paciencia! A los que aún les quedan: ¡enhorabuena!
Parto mañana de mañanita (es decir, hoy) a descansar y a ver piedras.
El gran Bergonzi cumplió 84 años el pasado 13 de julio. “Ochenta y cuatro años y el espíritu, y la pinta enérgica, de un cincuentón”.
Interviú con el tenor (bajo estas líneas, en una foto de 2006) publicada el 11 de julio por su autor en pramzanblog y hoy en La Reppublica de Parma:
La entrevista transcurre en su casa de Milán. Junto a él, su esposa, Adele. En Milano se halla restableciéndose por completo de la intervención quirúrgica a la que se sometió en marzo. Allí celebrará su cumpleaños, con sus hijos y nietos, que llegarán desde Busseto.
De 1947 a 1950 cantó como barítono: “Todos me decían que era barítono cuando yo cantaba como barítono…”. El 12 de enero de 1951, debutó como tenor, con Andrea Chénier. Bergonzi lo recuerda bien, porque aquel fue un gran día: “Nació también mi hijo mayor, Maurizio”.
Tenor verdiano por excelencia, precisa Bergonzi que su repertorio está abierto a todos los grandes compositores, si bien cuatro son las óperas de Verdi por las que siente especial predilección: Un balloin maschera, La forza del destino, Il Trovatorey Aida.
De Renata Tebaldi recuerda “que tenía una voz maravillosa, que era una gran amiga”. Con Mirella Freni no llegó a cantar porque no coincidieron sus contratos. “Peccato. No, ningún problema entre nosotros”.
Muy amigo de Luciano Pavarotti, se veían regularmente. Le llamaba “El Campeón”. Se querían “molto bene”. ¿Por qué no le invitó, pues, a Pavarotti and Friends?: “Porque no me gustaba cantar canciones, al menos en público. Grabé un disco de canciones napolitanas, es verdad, pero no me apetecía cantar canciones delante de un escenario”.
Dirigido por los más grandes, el mejor de todos, para él, fue Tullio Serafin. Con ninguno de ellos tuvo problemas: ¿Saben por qué?: “El secreto es conocer bien la música”.
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Carlo Bergonzi, Maestro Bergonzi, 84 milioni di auguri!
Ottantaquattro anni e lo spirito, e la grinta, di un cinquantenne. Grande Carlo Bergonzi, una delle glorie della lirica mondiale, una delle glorie di Parma.
” […] cuando las manillas del reloj marcaban las 22.30 horas, la diva catalana, vestida con un elegante traje negro y rojo, hizo su aparición en el Patio de Armas del Alcázar ante la atenta mirada de más de medio centenar de personas. Este aforo superó la expectativas y provocó que la organización tuviese que habilitar un espacio mayor.
Con las primeras notas del aria Che forse ai miei di, de la ópera Demofoonte de Luigi Cherubini, la multitud enmudeció. Pero este ambiente de ensoñación de repente se rompió con el canto de un pájaro que provocó que Caballé rompiese en una carcajada, haciendo gala de su buen humor. Esta escena se repitió durante la segunda parte, cuando al parecer la presencia de una cigüeña en los alrededores del Alcázar volvió a provocar la risa de la intérprete.
Durante toda la actuación, el pianista Manuel Burgueras puso música a la voz de la artista, que recibió la mayor ovación con la Habanera de la ópera Carmen. Esta pieza levantó al público de sus asientos durante varios minutos para aplaudir a la soprano.
“Arrancan esta semana los dos festivales de música más prestigiosos del mundo: Salzburgo y Bayreuth. Aunque ambos se desarrollan en el área germánica, este año han apostado fuertemente por artistas italianos como Riccardo Muti o Daniele Gatti, que se han convertido en las grandes estrellas de ambos certámenes.
El lema del Festival de Salzburgo de 2008 es: “Porque el amor es tan fuerte como la muerte”. Las óperas conciertos y representaciones teatrales que integran el programa girarán en torno a esta frase bíblica, extraída del Cantar de los Cantares del rey Salomón.
Se representarán una serie de títulos en los que la pasión amorosa va más allá de la vida misma, como Otello de Verdi, Rusalka de Dvorák o Roméo et Juliette de Gounod”.
“El Festival de ópera de Bayreuth arranca mañana con el estreno de Parsifal, última ópera escrita por Richard Wagner y último estreno en la “verde colina” bajo la dirección de Wolfgang Wagner”.
—Y después de pisar tantos escenarios, ¿cuál es el mejor sitio para cantar?
—Depende. Técnicamente pueden ser unos y anímicamente, otros. Los teatros que ayudan a cantar mucho son lo que tienen un tamaño medio y la distancia con el público es relativamente corta y esa comunicación se produce inmediatamente y además la voz corre con facilidad. Después hay teatros que son alucinantemente grandes, como el Metropolitan donde me siento muy cómodo cantando allí, además porque el público recibe a los cantantes de una manera que ya casi sólo existe en Viena en Europa. No es que nos idolatren, pero sí hay un respecto hacia la figura del cantante que tiene más que ver con esa idea de que se está haciendo algo importante.
Y en Europa, por supuesto Viena, donde llevo cantando trece años y he llegado a tener una comunicación muy importante con el público y mi relación con el teatro es… Bueno, yo soy Don Carlitos, en palabras del director de la Ópera de Viena. El Don Carlitos implica a la vez el respeto por el artista y el afecto por la persona y esa combinación la he encontrado fundamentalmente en Viena.
—El que presenta la excelencia de su trabajo encima del escenario intenta[n] do hacer la vida más fácil a los demás. Puesto que tenemos un privilegio, no hagamos que ese privilegio sea algo pesado para los que están alrededor. Lo único que se pretende de nosotros es que seamos buenos encima del escenario, el resto parece que no importa, pero sí es muy importante cómo te comportas con la gente que participa en el trabajo.
Hace casi cincuenta años, en larevistaCarteles (a la derecha, portada del 31 de agosto de 1947), fue publicada una entrevista con el autor de la música de tan popularísima canción.
¿Quién fue la musa que le inspiró Quiéreme mucho?, le preguntan. Y uno empieza a imaginarse a una mujer muy guapa a la que quiso… mucho.
—Déjeme usted recordar… [...]. Fue en el año 1915. Estaba la primera guerra mundial en todo su apogeo y Cuba cumplió su misión de país beligerante, haciéndonos la vida muy amarga, a fuerza de no tener azúcar, ya que toda se la vendían a los Estados Unidos y dictando la Ley de Servicio Militar Obligatorio para todos los cubanos solteros, muchos de los cuales cambiaron inmediatamente de ciudadanía y de estado civil casándose también muy inmediatamente. Con ese motivo, Agustín Rodríguez, que actuaba en esa época con su compañía de zarzuelas cubanas en el teatro Martí, le encomendó al notable sainetero cubano Miguel de Luis, una obra que llevara por título El Servicio Militar Obligatorio para ser estrenada por dicha compañía. [...] Miguel de Luis [...] recibió un anticipo pero no hizo la obra.
Entonces, Agustín, que era un verdadero amigo de sus amigos, escribió la obra en una noche; en un mediodía le hice la música. La segunda parte de la canción Quiéreme mucho figuraba como el final del dúo de amor de aquella obra. Así nació esta canción.
Más tarde, a mi regreso de México, en 1917, necesité dinero, le hice la primera parte, y así quedó en definitiva hecha esta canción que ya pertenece al alma de diversos pueblos y continentes.
—¿Mi musa? Sobre los motivos o quién la inspiró se han tejido diversas leyendas. Pero la verdad es sólo una. Mi musa, bien conocida de todos los artistas, estaba muy desnutrida: fue la pobreza.
Hace tiempo que me llamó la atención un artículo del gran pianista Miguel Zanetti, fallecido el pasado 19 de febrero, que tituló (o así se lo titularon quizás) El pianista acompañante.
Reivindica Zanetti en su escrito (desconozco la fecha exacta de redacción, pero él mismo dice que se encontraba ya en la etapa final de su carrera) una verdad de la que con frecuencia solemos olvidarnos:
“El pianista que se sienta al piano junto a un cantante, es un músico que hace auténtica música de cámara, y no acompaña”.
“Insisto una vez más —subraya Zanetti— en que al pianista que se sienta a interpretar un lied o una sonata (ya no lo llamo acompañante) hay que considerarle de una vez para siempre un pianista de cámara y olvidar esa santa palabra de acompañante”.
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El pianista acompañante
Por Miguel Zanetti
Hace varios años una buena amiga y música, una de las mejores profesoras de Solfeo que ha habido en España, Remedios de la Peña, y yo, nos pasamos varios meses buscando una palabra que sustituyera a la peyorativa “zarzuelero”, por otra que valiera para los que nos gusta muchísimo la zarzuela, sin que se nos tachase de tener mal gusto. Por fin encontramos la palabra “zarzuelístico”. La verdad es que ahora llevamos años enteros intentando buscar una que sustituya a la de “pianista acompañante”, y aún no la hemos encontrado.
En casi todas las lenguas se llama de una forma parecida. “Accompanist” en Inglés, “Begleiter” en alemán”, “Pianista accompagnatore” en Italiano, y “Accompagnateur” en francés. En Alemania se denomina a las canciones de concierto con el género específico de “lied”, o también el de “gesänge” a las de menos transcendencia; en Francia “melodies”, en España “canciones de concierto”.
Sin embargo, es curioso que sea precisamente en Italia donde las Canciones de los operistas, que son de todas en las que menos importancia tiene el piano, sean conocidas como “composizione di camera”. Pero en el fondo lo que tenemos que hacer no es encontrar una nueva palabra, sino reivindicar que al pianista colaborador de cantantes o instrumentistas se le dé otro rango distinto del que se le viene dando hasta ahora. Como yo ya estoy al final de mi carrera, espero que nadie crea que lo hago para echar harina a mi costal, sino solamente pensando en la profesión y en los que vienen detrás.
Y no podemos quejarnos; yo recuerdo unos viejos discos de 78 rpm, con nada menos que las dificilísimas canciones “Playeras” de Oscar Esplá (sobre todo para el pianista), en los que no recuerdo el nombre de la cantante, pero en la carátula del disco, ni siquiera figuraba el nombre del pianista.