José Cura: “Me gustaría que España se sintiera orgullosa de que yo pueda decir que soy de aquí”

El tenor, que participa mañana en Toledo en un homenaje a Puccini, volverá al Real en 2011, tras años de ausencia por haberse enfrentado al público.

  • Gema Pajares
  • «A las siete de la mañana había sonado el despertador para José Cura (Rosario, Argentina, 1962) el día que mantuvimos esta conversación. Hasta las 12 estuvo en el jardín, un arreglo aquí, un repaso allá, “llegué ayer y ví que tenía ya los pelos muy largos”, comenta y rubrica con una sonora risa. Por eso se hace esperar, pero lo justo. Entrar en su estudio, después de subir dos tramos de escaleras (el último de aúpa, nunca mejor dicho), no es tarea baladí. Lo primero que encuentras es un piano inmenso, un Bösendorfer cubierto con una funda negra. Cura lo descubre orgulloso, se sienta y arranca unas notas: “Es erótico el sonido, ¿verdad?”, dispara sin pestañear. A ambos lados de la estancia hay hileras de cojines rojos y amarillos perfectamente alineados. Y junto al piano, la batería de su hijo.

    Después de contarnos varias anécdotas (cómo se hizo con la casa en que vive, el sufrimiento de la final Inglaterra-Argentina en el Mundial de 2002 casi en mitad de una representación), Cura se descalza y nos cuenta que a partir de octubre comenzará un proyecto que quiere que quede como legado para futuras generaciones».

    —Se trata de la grabación de canciones argentinas para cante y piano, después italianas y por último francesas. Es más un gusto personal. No voy a hacer dinero con ello tal y como están las cosas.

    —¿Cree que la gente se confunde con usted? Proyecta una imagen un tanto agresiva.
    —La gente se confunde con el artista, con el personaje que interpretas, y te tachan de presuntuoso, atropellador, agresivo, pero yo no soy así. No soy Otelo. Sobre el escenario eres el personaje que vives, cuando bajas eres tú y no siempre se llega a entender, aunque el oficio termina por vacunarte. De joven vas con la pistola cargada, pero la vida te enseña. Se llama madurar y cada uno lo hace a su manera.

    No sé si la palabra madurar es la adecuada en este caso, pero tras el incidente en el Teatro Real con Il trovatore (Cura fue abucheado y contestó al público), usted habrá reflexionado, aprendido.
    —Un cabreo no deja de ser un cabreo, es una explosión puntual. Por Dios, han pasado ya ocho años casi… Yo no jugaba ese día de visitante: mis raíces son españolas, de hecho, uno de mis abuelos es de Soria y me gustaría que España se sintiera orgullosa de que yo pueda decir que soy de aquí. Ha llegado el momento de rendirnos cuentas y mirar al futuro con ganas.

    —Usted habrá olvidado, pero el público tiene memoria.

    —A mí, más que a nadie, le conviene cantar en mi casa, en España.

    —¿Ha hecho las paces con el Teatro Real?
    —Hemos conversado varias veces y hay una fecha para 2011, la primera de una serie que continuará hasta que yo tenga cuerda.

    —¿Vuelve, entonces, José Cura al coliseo?
    —Vuelvo. Por una tontería, el Real y el público se han perdido los mejores años de la juventud de mi carrera. Mantengo muy buena relación con Antonio Moral (director artístico del Real). La cosa va a cambiar muy pronto.

    —¿De qué título habla?
    —Quizá haya hablado ya de más. Es un título que he cantado mucho y que saldrá en DVD en septiembre.

    —¿Y a qué José Cura veremos?
    —El José Cura de 2011 va a tener los pelos muy blancos. Dependemos de un instrumento que sigue su curso. La laringe es parte de tu cuerpo y la evolución no se puede controlar.

    —¿Cree que tendría sentido hoy un trío como el de Domingo, Pavarotti y Carreras?
    —No, para nada. A mí me lo ofrecieron hace años, con Alagna y Marcelo Álvarez, pero no cuajó. Llegó una altura en que todo en los Tres Tenores olía a ‘reply’. Lo que nadie puede poner en duda es que marcaron una época.

    —¿Por qué hay tantas voces latinas en la ópera?
    —Yo le pregunto: ¿y si hubiera cuatro italianos en el top se extrañaría? ¿A que no? Estamos hablando de una extensión inmensa que abarca de México a Tierra de Fuego. No son tantos. En Iberoamérica, generalizando, le diré que hay más necesidad de salir a pelearle a la vida para sobrevivir que en Europa. Es clave. Los primeros 20 años son de dar palos de ciego. Y después, pues depende de cada uno… El arte no se aprende con un libro.

    —¿Cuesta decir no?
    —Es muy difícil decir no. Aunque también hay que saber decir que sí. En 1997 debuté Otelo con 34 años. Acepté porque sabía exactamente qué hacer para que ese sí no se transformara en un accidente. Era un Otelo lleno de buenas intenciones, con mi idiosincrasia, moldeado por mí. El copia y pega en el arte no vale, a pesar de que vivimos en un mundo repleto de clones.

    —Tengo la sensación de que los cantantes de su generación fueron paso a paso. Hay artistas hoy con más de 30 que vuelan, tocan la cima y caen.
    —Así es. Mi generación lo sufrió un poco menos. Durante los primeros diez años hicimos el músculo. Internet es una bestia, un cuchillo de doble filo, porque hoy no eres nadie y mañana estás en todos los rincones del planeta.

    —En Santander cantará Sansón y Dalila a finales de agosto. ¿Cómo ha modelado a Sansón?
    —Es el primer terrorista suicida de la historia, un maniaco que mataba porque tenía que hacerlo. Mata reivindicando el nombre de un dios, da lo mismo la religión que sea, y es un contrasentido.

    —Entonces, según lo que usted dice, hablamos de una ópera moderna.
    —Hipermoderna. Estamos hablando de espionaje: Dalila era una espía que obtenía información. Le pagaban para traicionar. Hacía lo mismo que se sigue haciendo hoy. No hemos evolucionado nada.

    —No sé si habrán sido muy contestados estos planteamientos…
    —Son mis motivaciones para poder habitar un personaje. El artista tiene, no sólo el derecho, sino el deber de buscar su motivación.

  • La Razón
  • One Response to “José Cura: “Me gustaría que España se sintiera orgullosa de que yo pueda decir que soy de aquí””

    1. Clarísimas, rotundas e inteligentes las respuestas de José Cura. Y muy lamentable el comentario del encuestador cuando le dice: “Usted habrá olvidado, pero el público tiene memoria”, aludiendo a un incidente de muchos años ya, y provocado por un pequeño grupo. Tal “memoria”… evidentemente pretende ser una condena de por vida, por lo menos por parte de quien aquí lo sostiene. ¿Qué es lo que no perdonan? Me permito afirmar que no toleran el talento, el mérito, la fuerza y la individualidad de alguien que, si bien tiene ciudadanía española, nació y se formó en América. ¿Etnocentrismo europeo y xenofobia? Olivia Balestra.

    Leave a Reply