María Bayo: “Se les ha dado demasiado protagonismo a los directores de escena y a veces se prioriza más la imagen de un personaje y no la voz”

Entrevista en el Diario de Navarra con María Bayo.

«Por cuarto año consecutivo, la soprano María Bayo actuará en su localidad natal, Fitero, para ofrecer un inusual recital de voz y guitarra clásica. Acompañada por el músico riojano Pablo Sáinz Villegas —un joven talento que ya acumula una treintena de premios internacionales—, cantará un repertorio de obras de compositores del siglo XVII y de los primeros años del XIX, como Granados o Martín y Soler, y presentará dos piezas del compositor cordobés Lorenzo Martínez Palomo.

El concierto tendrá lugar a partir de las 20.30 horas, ante un aforo de 750 personas, y el precio de las entradas es de 23 euros. María Bayo atendió el miércoles a Diario de Navarra desde la localidad gerundense de Torroella de Montgrí, donde había ofrecido este mismo recital. Sólo permanecerá en Fitero con motivo del concierto, ya que el domingo se marchará a su casa de Lyon antes de incorporarse a los ensayos de Diálogos de Carmelitas, ópera de Poulenc que protagonizará en el Teatro Campoamor de Oviedo en septiembre» [días 20, 22, 24 y 26].

  • Fernando F. Garayoa
  • —¿Qué sensación le produce este ya tradicional concierto-reencuentro en Fitero?
    —Quisiera recalcar que este año ha habido muchos problemas para poderlo realizar, porque cuando se recortan los presupuestos, la perdedora es la cultura. Hace casi un mes, el proyecto estaba anulado porque el Ayuntamiento de Fitero no podía asumir todo el coste de este concierto y finalmente se ha involucrado el Gobierno de Navarra. Es una pena, porque en la Ribera se deberían fomentar este tipo de conciertos e incluso crear un festival, como sucede en varios pueblos de Cataluña, como Rialp o Torroella de Montgrí. Sé que el presidente del Gobierno de Navarra, Miguel Sanz, está por la labor de que se concrete un proyecto así, que además aporta una visión de nuestra tierra. No sólo se fomentaría la música, sino otras materias culturales, como la gastronomía o las rutas románicas.

  • Bayo: Seguidilla de Violante (Inocentita y niña) del Acto I de El tutor burlado (La madrileña), Martín y Soler.
  • Les Talens Lyriques. Christophe Rousset. 2003.
  • Inocentita y niña
    vengo de Italia
    a tratar con los chuscos,
    aquí en España.

    ¿Qué será de mí? ¡Ay!
    ¿Si me perderé? ¡Qué!
    ¿Si me engañarán? ¡No!
    ¿Si yo engañaré? Pues,
    mas que se arrime alguno,
    que yo se lo diré.

    * *

    —El año pasado le acompañó una orquesta de cámara y esta vez una guitarra. No es un diálogo muy habitual.
    —La gente se ha sorprendido con el resultado. Además, la acústica de las iglesias fomenta una sonoridad más íntima. En el monasterio de Fitero se acentúa la parte emotiva porque allí también cantaba cuando no me conocía nadie.

    —¿Estará entre el público su hija Ilia, que ya tiene 4 años?
    —En Torroella resistió la primera parte, porque ya era muy tarde. En Fitero el concierto empieza antes, así que igual aguanta las dos partes. Hace dos semanas canté en Ginebra y me escuchó durante todo el concierto. Según contaba mi hermana, cuando estaba cantando la primera canción, la niña me decía: “¡Brava, brava!”. Le gusta mucho la música.

    —¿Se ha vuelto más selectiva con sus compromisos para poder disfrutar más de su hija?
    —Sí, ahora hay otras prioridades. Antes era mucho más egoísta, pero ahora tengo que contar con mi hija. Debo espaciar más mis salidas.

    —¿Cómo se organizó durante el mes que permaneció en Japón, el pasado enero?
    —La niña estuvo conmigo y con la “nanny”. Lógicamente, no voy a aguantar un mes sin estar en casa. Hasta ahora no he pasado más de diez días separada de mi hija. He optado por hacer más conciertos y menos ópera, porque ésta me exige pasar más tiempo fuera.

    —Tal como le va a suceder dentro de dos semanas con los Diálogos de Carmelitas, de Poulenc, en Oviedo.
    —Sí, esa ópera me retiene durante casi un mes, porque los ensayos comienzan la última semana de agosto. El domingo me marcho rápidamente de Fitero a Lyon porque tengo que memorizar esa ópera.

    —Poulenc se ha convertido en el hilo conductor de sus próximas óperas.
    —Sí, el año que viene interpreto Les mamelles de Tirésias en Bilbao, pero no tienen nada que ver la una con la otra.

    —¿Qué es lo que más le estimula de Blanche, su personaje en Diálogos de Carmelitas?
    —Ella ingresa en un convento para huir de la opresión de su padre y de su hermano, pero entonces se da cuenta de que Dios también la oprime. Es una obra muy interesante como reflexión humana. Les mamelles de Tirésias es completamente diferente, una ópera bufa de la que me atrae mucho su parte teatral.

    —Lleva más de veinte años en la profesión. ¿Cree que la dictadura de la imagen está contaminando el mundo de la ópera? Ahora las cantantes parecen modelos, al estilo de Anna Netrebko.
    —Se les ha dado demasiado protagonismo a los directores de escena y a veces se prioriza más la imagen de un personaje y no la voz.

    —Y resaltar el componente erótico.
    —Se busca la atención de otros públicos, pero no creo que eso vaya a funcionar mucho tiempo, porque lo esencial es la música.

    —¿Teme que todo esto le acabe afectando?
    —Hasta ahora, no me he topado con nadie a quien le haya tenido que decir que no. Siempre quedarán directores de escena inteligentes, que entiendan la ópera como un conjunto.

    —Si pudiese elegir un director y una ópera antes de retirarse, ¿cuáles serían?
    —No. Sólo puedo decidir conforme van viniendo las cosas. Veo que mi repertorio va evolucionando hacia lo dramático porque me encanta la faceta actoral. También me atrae hacer cosas nuevas, como el formato de guitarra y canto. Este año vamos a crear un programa en torno a la mezzosoprano italiana Faustina Bordoni (1697-1781), esposa de Hasse y musa de los grandes compositores de su tiempo, como Haendel.

    —¿Se ve como Montserrat Caballé, con 75 años sobre un escenario?
    —No lo sé. Lo veré conforme vaya evolucionando la voz. El día en que decida dejar el mundo del canto, me imagino que me dedicaré a la enseñanza porque también es algo que me atrae mucho.

    —Este año se retoma el Concurso de Canto Julián Gayarre. ¿Qué aconsejaría a los jóvenes cantantes que llegarán a Pamplona para participar en el certamen?
    —El 99% es el trabajo. Esta carrera cada vez resulta más difícil porque hay muchos cantantes muy bien formados y pocos teatros. Lógicamente, tienes que ser muy egoísta para seguir adelante con esta profesión.

  • Diario de Navarra
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