ABAO: ‘Desatando pasiones’

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«El Palacio Euskalduna acoge esta tarde (20.00) la segunda representación de Il trovatore, primera ópera programada por la ABAO en su 57 temporada. Las distintas actividades de la asociación que preside Juan Carlos Matellanes ocuparán la agenda cultural hasta el próximo mes de mayo».

  • Igor Cubillo
  • —¿Qué hace especial esta temporada?
    —Hemos escogido el lema Desatando pasiones, y lo que la hace especial es que la ABAO tiene un proyecto cultural definido y abierto a todos que se centra en el desarrollo y la difusión del arte lírico en general, y de la ópera en particular. Buscamos la excelencia, ser un referente operístico a nivel internacional, del que todos los bilbaínos nos podamos sentir especialmente orgullosos.

    —¿Por qué afrontan sólo una producción propia, I due foscari, de Verdi?
    —No se ha debido a una limitación económica, algo que tratamos de paliar haciendo producciones de forma conjunta. Las producciones propias también tienen unas necesidades muy importantes en cuanto a días de ensayo previos al estreno, y ésa es una de las limitaciones que aún tenemos.

    Fiorenza Cedolins y Francisco Casanova abren una temporada que cerrará Juan Diego Florez. ¿Hay motivos para echar en falta más figuras?
    —No. Las voces siempre han sido el aspecto fuerte de Bilbao, porque con las limitaciones que tenía el Coliseo Albia en capacidad escénica había que centrarse en las voces.

    Con Emilio Sagi al frente, el Teatro Arriaga apuesta por la ópera y la zarzuela. ¿Es complemento o competencia?
    —Creo que tiene que ser una competencia. Bienvenido todo lo que vaya a hacer Emilio Sagi. Que haya más actividad cultural en Bilbao está muy bien, pero las necesidades de ópera están cubiertas perfectamente por la ABAO.

    —¿Ha cambiado mucho en la ABAO bajo su mandato?
    —Hemos obrado su transformación de mero programador de ópera a una asociación más abierta, más plural. Antes se percibía como algo elitista. Nosotros tratamos de poner la ópera al alcance de todos, un proceso largo que hay que seguir trabajando.

    —¿Se siente la crisis económica en el proceso de renovación y captación de socios?
    —De momento, no, pero en ciclos económicos complicados, como el actual, las entidades públicas no deben reducir las ayudas que dan a la ópera, entre otras cosas porque la ópera es un signo distintivo de una sociedad culta y que avanza. La ópera no puede vivir exclusivamente de sus propios ingresos, porque el aforo es limitado y porque el precio de las entradas se sitúa ya entre los más caros del panorama cultural. Por eso es necesario que instituciones públicas y empresas privadas colaboren en la difusión y en el desarrollo de este arte.

    —Cultura y política no siempre hacen buenas migas. ¿Cómo se les ocurre poner a los alcaldes a hablar del entorno político de Verdi?
    —Nos gusta ir rebuscando aspectos diferenciales de Verdi, y su relación con la política es un aspecto apasionante.

    —¿Se resignan a ser programadores o sueñan con una ABAO que contase en un futuro con teatro y orquesta propios?
    —Tener en propiedad un teatro no es un fin en sí mismo. Lo que sí aspiramos es a tener más días de ensayo, más disponibilidades escénicas, para poder traer óperas de estreno. La disponibilidad nos preocupa más que la propiedad. El modelo de no tener coro ni orquesta que pertenezcan a la ABAO, muy distinto al del Teatro Real, el Liceo o el Metropolitan, tiene muchas ventajas para nosotros.

    Juan Carlos Matellanes (Burgos, 1958) preside desde hace cinco años la Asociación Bilbaína de la Ópera (ABAO), que cuenta con casi 6.800 socios. Opina que durante su mandato la ABAO ha superado la condición de simple programador para asumir un completo proyecto cultural. El objetivo de la 57 temporada es llegar a una audiencia de 115.000 espectadores.

  • El País
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