Así se canta ‘Marina’. Por Miguel Fleta

Un nuevo espacio sobre ópera y zarzuela al que damos la mejor de las bienvenidas. In bocca al lupo!;-)

El blog se inaugura con Carlos Munguía (no se lo pierdan). La tercera entrada va sobre Miguel Fleta. Y dice así:

Creo que es de rigor que en una de mis primeras actualizaciones hable del gran tenor Miguel Burro Fleta, el que considero junto a Lauritz Melchior, Beniamino Gigli y Aureliano Pertile lo mejor que ha dado la cuerda de los tenores. Y qué mejor actualización que con un Fleta que se come literalmente al resto de voces en esta grabación de la zarzuela “Marina” de Emilio Arrieta, estrenada en 1859 en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. Fleta poseía aún en su ocaso como tenor una voz amplia, con unos filados exquisitos, que dejaban de lado al gran barítono que fue Emilio Sagi-Barba, al que debemos la mayoría de las zarzuelas que han perdurado, puesto que fue él quien estrenó “Luisa Fernanda”, ”Las golondrinas”, ”Maruxa”, etc.

El reparto lo completa la señorita Luisa Vela, que como definiría el libretista y dramaturgo G. Martínez Sierra en una carta que escribió al joven compositor donostiarra Jose María Usandizaga: “Aun siendo una señora con un volumen corporal que puede sorprenderle, es la única soprano que canta en España”.

Miguel Fleta nace el 1 diciembre de 1897 en Albalate de Cinca (Huesca). Su primera formación musical se produce en su entorno familiar, y luego en Zaragoza, de la mano de Luisa Pierrick, que sería su compañera además de mentora. Marcha después a Barcelona para seguir formándose, y luego a Milán. En esta ciudad se produce su debut operístico en 1919, en Trieste, con la obra “Francesca da Rimini”, del italiano Zandonai.

Sigan leyendo

  • El silencio ensordecedor
  • Brindis de Marina (Arrieta).
    Gracias, Munguía. Bienvenido al club:-)

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  • One Response to “Así se canta ‘Marina’. Por Miguel Fleta”

    1. enrique paz escudero says:

      Miguel Fleta ha sido uno de los más grandes tenores que ha conocido el mundo de la ópera.

      Lo más maravilloso de Fleta era la gran sensibilidad que tenía para el canto, al servicio de una voz privilegiada, que la naturaleza le concedió.
      Fueron legendarias sus interpretaciones de Don José, Cavaradossi, y cómo no, sus Marina, rivalizando en su época contra otro coloso, como fue Hipólito Lázaro.

      Lo peor de Don Miguel fue, desgraciadamente, el mal uso que hizo de esa extraordinaria voz. Son sobradamente conocidos, los excesos vocales que hacía Don Miguel, cuando aclamado por un público delirante, a la finalización de una ópera, hacia poner en el escenario un piano, y se cantaba de propina, un concierto entero.

      Este, entre otros motivos, fue la causa de una ruina prematura de una voz, tocada por el dedo de Dios. Aquellos filados milagrosos de Fleta, nunca fueron igualados por ningún otro tenor (Corelli, en alguna ocasión, se acercó mucho).

      Yo, como un aficionado más, tengo que reprochar al grandísimo Miguel Fleta, que no dejase grabación de las dos arias de Turandot. Me imagino el Non piangere Liú y el Nessun dorma, y se me hace un nudo en la garganta. ¡¡Qué pena!!

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