Christopher Ventris: “Plácido es un héroe”

«Parsifal llega este fin de semana al Palau de les Arts (25, 27, 31 octubre y 4 y 7 noviembre, a las 18 h. Duración aproximada de cinco horas) para desplegar todo el misticismo que envolvió a Wagner en su última ópera.

La batuta de Lorin Maazel, el despliegue instrumental de la Orquestra de la Comunitat y las voces del Cor de la Generalitat y la Escolanía de la Mare de Déu dels Desamparats arropan un reparto que encabeza Christopher Ventris en la figura del caballero Perceval.

El tenor británico, un trotamundos a la hora de meterse en la piel del jinete artúrico, se estrena en Valencia y con Lorin Maazel».

  • Alejandro Plà
  • —¿Para interpretar a Parsifal conviene ser un buen cristiano?
    —Yo no soy especialmente religioso. Además, entiendo que no se debe forzar al público con ningún tipo de ideas. Esta producción, en concreto, no es particularmente religiosa. Deja que el público interprete.

    —Nietzsche escribió un libro entero contra Wagner. En él carga contra el giro que había tomado su música. Dice “¿No será forzoso ver en Parsifal el engendro de un odio enloquecido al conocimiento, al espíritu y a la sensibilidad?”.
    —Es cierto que Wagner cambió en su última etapa. Se observa precisamente en su última ópera, Parsifal. Este personaje debe confiar en lo que cree y convencer a sus seguidores… La evolución de la música de Wagner termina en esta ópera extática.

    —Usted ha encarnado a Parsifal en escenarios de medio mundo. De repente se lo propone el Palau de les Arts. ¿Por qué acepta?
    —Cuando te proponen algo con Maazel y Herzog, pese a haber hecho tantas veces Parsifal, dices ‘¡Claro!’. Es un reto, una motivación. Yo nunca había trabajado con Maazel y he visto un ‘maestro’ muy claro y expresivo en su rostro y sus gestos. Entiendes rápido qué tipo de dirección desea.

    —¿Cómo ha visto a la orquesta?
    —Tocan muy bien. Es una gran orquesta y han demostrado que trabajando una semana han sabido conectarse al repertorio alemán de Wagner. Maazel ha sabido sacar todas sus texturas, pues la música tiene varias capas…

    —Usted recibió una crítica espléndida en 2000 con su Parsifal en San Francisco. ¿Motivación o presión?
    —Cuando actué en San Francisco había encarnado ya en 25 ocasiones el papel. Pero era mi debut en EE.UU., y por ese lado me inquietaba un poco. Era un auditorio de 3.000 localidades, enorme… Tuve suerte de contar [con] un gran ‘maestro’ y una gran atmósfera de compañía.

    —El personaje de Parsifal se recuerda en la figura de Jess Thomas, Wolfgang Windgassen y, sobre todo, Plácido Domingo.
    —Thomas era un tenor americano que cantó en Bayreuth. Eso me vincula un poco a él porque yo también soy un tenor de habla inglesa que ha pasado (este mismo año) por el festival. Tenía una voz excelente. Windgassen es uno de los referentes en Alemania. Casi un dios para ellos. Modulaba muy bien la voz y la interpretación. Y Plácido…. oh, Plácido… es un héroe. Es increíble. Además es el único que he conocido en persona. Domina todo el repertorio y todos los idiomas… francés, inglés, alemán, italiano ¡incluso ruso, creo! Soy un fan suyo. Siempre ha sido un héroe para mí.

    —En Valencia se encuentra alojado en la Catedral el Santo Grial. O al menos uno de ellos.
    —Lo sé y tengo pensado ir a verlo.

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