Entrevista a Ángeles Blancas, en La Opinión de Murcia el pasado día 6:
—Acostumbrada a las óperas, con escenografías, vestuario… ¿Se siente algo desnuda en conciertos como el que ofrecerá esta noche?
—La verdad es que los conciertos son más difíciles que las funciones de ópera… estás solo, sin los elementos de la escenografía, sin la seguridad que da el mes de trabajo y creación del personaje. Es duro porque hay que intentar recrear el espacio pero sin nada de eso, pero también es más puro si cabe, es magnífico.
—¿Qué escucharán o qué sentirán quienes acudan al concierto?
—El público debe estar siempre con la mente abierta y fresca. No hay que atarse a nada. Para este concierto he buscado una programación diferente, he buscado los contrastes. La primera parte estará dedicada a la ópera, con obras nuevas, ahora que la voz me está dando nuevas oportunidades. La segunda parte es música de cámara, con la que el público podrá disfrutar de sus colores y su poesía.
—¿Es esa su filosofía? ¿Mantener la mente abierta y no atarse?
—Esa es mi filosofía, sí. Y también ponerle a todo mucho sentido del humor, que tal y como está el mundo es lo mejor que podemos hacer. Me gusta investigar en mi profesión y meterme yo sola en berenjenales (ríe). Reinventarme.
—¿Pero es posible experimentar en la ópera? Porque al menos desde fuera se ve un mundo muy encorsetado…
—En teoría sí es posible experimentar, pero en una ópera está el director de orquesta, el director de escena, el encargado del vestuario… Hay veces que te encuentras con personas inteligentes con los que aprendes y hay un intercambio que te ayuda a crecer, aunque otras muchas veces no ocurre eso. Entonces recurro a mi rollito personal (ríe). La verdad es que hay mucho encorsetamiento en la ópera…












