‘Ave, Signor’, por Nazzareno de Angelis, Feodor Chaliapin

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Y vamos por el cuarto.  El  cuarto regalito de los Reyes Magos.

“Para Nicolás Camilo Gesén, colaborador olímpico de opera siempre.es”

Y de los otros. De los que mantienen viva esta casa desde que un buen día, navegando, navegando, tuviéramos la suerte de que cruzara el umbral.

Al abrir el regalo, se dejó ver por entre las hojas una mariposa. No hay pruebas:  salió volando, pero tal cómo lo vi lo cuento;-)

♣ ♣ ♣

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  • Ave, Signor. Perdona se il mio gergo… Il Dio della piccina terra…, monólogo de Mefistofele del Prólogo (‘Prologo in cielo’) de la  ópera Mefistófeles,  de Arrigo Boito (música y libreto).
  • Por dos de los más grandes bajos del mundo mundial;-)

  • Nazzareno de Angelis (18811962).
  • Feodor Chahiapin (18731938).
  • London Philharmonic Orchestra. Vincenzo Bellezza. 1926.
  • stelle

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    37 Responses to “‘Ave, Signor’, por Nazzareno de Angelis, Feodor Chaliapin”

    1. Nicolás Camilo Gesén says:

      Me río solo…. Estos reyes sí que son cumplidorcitos y bien portados!!!!!
      Ahora comprendo la manca actitud de Don Oscar.
      Estoy tan agradecido!
      Creo que si el regalo llevaba mi nombre, no cabe duda que una mariposa revoloteaba cuando le quitaban el papel.
      Ese disco de acetato de Chaliapin era el que escuchaba cuando era un muchacho, al reverso tiene una versión de Vi Ravisso, aun lo conservo. Me fascinaba escuchar la maestría de Chaliapin, hasta que años más tarde me encontré con unas grabaciones de Nazzareno de Angelis. Qué voz tan hermosa y bien timbrada! Es un bajo poco común, seduce con su canto. Pensar que son grabaciones tan antiguas y la voz se oye potente, cosa que no ocurría con las grabaciones de otros famosos bajos. Debe ser que los antiguos sistemas de grabación eran más afines con su poderoso metal.
      Mil gracias Gio, es más, las otras arias que vienen con el ave signor, no las tenía. No imaginas cuanto he disfrutado.
      Emocionados y agradecidos saludos!

    2. operasiempre says:

      Cierto. Impresionante De Angelis en esta versión. Y sí, qué voz, qué manera de interpretar. Hasta da un poco de miedo…;-) Cómo diría Allfor, ¡cómo sería en vivo y en directo! Chaliapin marcó un antes y un después en la caracterización e interpretación de Mefistofele. !Un monstruo, dos monstruos! A cada uno lo suyo.

      ¡Ah, menos mal! Ya pensaba que eran cosas mías. Ahora mismo lo vuelvo a poner… Las mariposas también existen. Y no sólo en verano:-)

      Nos alegramos de haberte hecho recordar aquellos tiempos (buenos tiempos, seguro). Por cierto, ¿sabes de qué año puede ser la versión de Chaliapin?

      De nadas mil:-)
      Saludiños,

      Gio

    3. Nicolás Camilo Gesén says:

      Mirando… mirando… ahora se ve mucho mejor! (jejeje).
      La versión segun los datos que poseo es una grabación mecánica de 1923.
      Este enlace es un audio que está muy bueno.

      http://www.goear.com/listen.php?v=5fd6bd8

      Saludos.

    4. operasiempre says:

      Je, je;-)

      Está muy bueno, sí;-) Me lo llevo a portada. Gracias mil.
      Saludiños,

      Gio

    5. dinora says:

      Me encantó De Angelis… os cuento algo simpático… escuchándolo hubo un momento de su interpretación que me recordó a cuando de pequeña jugaba a hablarlo todo utilizando unu sulu vucul….jejeje y es que esa voz ….juju……mu gustú muchu….también Chaliapin ¡¡cualquierilla le dice algo!!
      Me voy volando…..chau…..

    6. Paco Roa says:

      Me meto (sólo un poco) en el regalo de Reyes de D. Nicolás Camilo, primero solicitando su permiso como es natural, para suscitar una cuestión al hilo de esta nueva presencia en el foro del grandísimo bajo Feodor Chaliapin, del que ya me parece que tengo dicho en una anterior entrada suya que el registro vocal de los bajos, dada la enorme importancia histórica de este cantante ruso, y no sólo como uno de los más grandes bajos-cantantes de todos los tiempos sino, lo que es más trascendental aún, por una aportación al mundo de la ópera en general única –verdaderamente su presencia revolucionó la dramaturgia escénica de este género-, debería rebautizarse en su honor como cuerda Chaliapin. Dicha cuestión de fondo, que a mi juicio pudiera abrir un interesante debate en el foro, podría formularse, poco más o menos, así, ¿la voz en un cantante lírico es un fin en sí misma sin que cuente para nada (o para muy poco) la naturaleza dramática del personaje a cantar, como algunos sostienen, o por el contrario, y como siempre defendió el propio Chaliapin, la primera es un medio subordinada a la segunda? Saludos cordiales y feliz descanso dominical.

    7. Nicolás Camilo Gesén says:

      Gran tema el que presenta Don Paco. Muy interesante. Pienso que hay cantantes y muchos. Luego tenemos los intérpretes. Los que hacen de cada personaje una creación. Una voz bella jamás será suficiente por si misma. La liviandad con que uno muchas veces mira los argumentos de las operas tiene mucho que ver con la flojera de los cantantes a la hora de enfrentar cada personaje. Por ejemplo, el alma de Il Trovatore pasa indudablemente por la grandeza psicológica de Azucena. Si la mezzo no es capaz de captar la fuerza dramática de su personaje, la opera completa se desmorona en el ridículo y su música suena agradable, pero muy poco convincente.
      Creo pues, que si el drama no fuese importante, sería mejor escuchar versiones concertantes. La opera es un genero complejo y completo. Cuando un cantante no olvida ello y se compromete dramáticamente, se nota y se agradece, pues el resultado es impresionante, en veces sobrecogedor.
      Pienso que la cuestión dramática viene siendo el 50% del espectáculo, el otro, una voz bien preparada y una orquesta a la altura.
      Conseguir todo esto es muy complejo y en el conjunto de todas estas disciplinas se encuentra la grandeza de la opera.

      Saludos.

    8. allforthemusic says:

      Grandisimas y bellisimas las voces de estos dos bajos, son sinceramente cantos de otra época, donde la gente parecia no tener dificultades para cantarlo todo.

      Me parece interesantisimo el tema. Yo pienso sinceramente, y mas cuando me he metido en cositas de teatro, que la opera, es tanto música como escena. Separar una cosa de la otra, es hacer un concierto “disfrazado” o una obra de teatro.

      El triunfo de un cantante no es que digan de el que esta cantando “tal o cual opera” sino que digan “mira, ahi esta otelo, o la azuzena, o werther, o la sonambula”. Esto lo han conseguido muy pocos, asociar un cantante a un personaje, por ejemplo, siempre se asocia a mario del monaco el Otelo.

      Pero comprendan la dificultad de hacer un personaje entendiendola desde dentro. Lo primero, hace falta literalmente “pasearse” por la partitura, pudiendo decir “me salte la negra del compas 42 y entre antes”. Pocos pueden prepararse un personaje tan concienzudamente, muchas veces por falta de tiempo.

      Lo segundo, una técnica vocal que te permita literalmente “olvidarte” de que tienes que hacer tal o cual nota, hacer tal o cual fraseo o lo que el personaje requiera. Por lo tanto, una técnica en la que hablar cueste lo mismo que cantar y encima, donde la expresividad y el fraseo vayan de la mano sin que el cantante lo tenga que pensar. Vamos, que si tienes que cantar y tirarte al suelo, de repente levantarte, correr, saltar, coger algo, ni siquiera afecte a la voz.

      Y despues, hace falta hacer un estudio del personaje, primero sin cantar, haciendo ejercicios durante un tiempo sobre ese personaje, estudiando toda su psicologia para luego, que esta se aprecie en todos sus planos, buscando el sentirse uno mismo como el personaje, para cuando uno se sube a escena, dejar de lado su vida y aprender a sentir y hacer lo mismo que haría nuestro personaje.

      Creo que por eso entenderán porque muchos cantantes parecen fijarse tanto en la parte musical, que les absorve y les impide hacer un personaje. La exigencia en el plano vocal es siempre el 100%, y la del publico muchas veces el 200%.

      Haria falta literalmente pasearse por la voz, por la técnica y por la partitura para cantar. Y normalmente esto no es lo habitual, sino mas bien incluso a veces lo contrario.

      Además, incluye haber trabajado la técnica teatral tambien: desde la expresión corporal, el estudio del personaje, probablemente varios métodos de teatro dependiendo del personaje (por ejemplo, en payasos, si pretendemos realizar el personaje de canio, hay que saber hacer desde un papelón dramático, hasta la pura comedia con movimientos de clown, llegando a pasar por hacer comedia del arte italiana, cuyos movimientos son muy cerrados y complicados, asi que imaginense lo denso que puede ser cada personaje operístico).

      Añadanle, que un personaje es una creación de un tiempo, que se entiende solo en ese tiempo, con lo cual hay que aprender a moverse como se hacia en aquella época, aprender a andar como el personaje requiera (un rey, un niño, un afeminado, un aristócrata, de la época en la que se creó la opera). No será lo mismo la opera barroca, el personaje de esa opera que el de la opera romantica o de la opera verista.

      Y no olvidar que todos los matices de un personaje deben de aparecer con una enorme naturalidad, como si el personaje acabara de aparecer por primera vez en el mundo. Debe verse esto tanto en la voz como en la actuación.

      Yo tengo este concepto, y creo que así debería de ser la opera. Pero es un concepto muy exigente que requiere de especializarse, saber escoger el repertorio y estudiar muchísimo cada momento. Saber escoger el repertorio entonces no sería algo que se hiciera solo siguiendo criterios vocales, sino tambien dramáticos.

      Para que lo entiendan. Tenemos un tenor lirico-ligero. Este podría desenvolverse bien en un buen numero de operas. Si sus capacidades dramáticas son méjores que las cómicas, deberias escoger en lugar de operas como barbero y elixir, aquellas donde mas pudiera triunfar. Unos puritanos, un rigoletto, traviata, las posibilidades son muchas.

      Si fuera cómico, debería sin dudar cantar rossini, barbero, elixir, falstaff, zarzuelas, etc.

      Me refiero siempre para buscar el hacer un personaje sin arruinar sus posibilidades vocales con un repertorio inadecuado que forzara su voz. Si pudiera cantar todo el repertorio (con los años y mucha cabeza), adelante, pero que mire muy bien que papeles interpreta en lo dramático o cómico. Hay que saber cuales son las limitaciones y puntos fuertes, y tirar para adelante con ello.

      Yo les explico esto para que vean el problema desde “dentro” desde el “ahora voy a intentar hacerlo yo, y a ver que sale”. Preparar una ópera, cantarla, y hacer una autentica creación, puede encima no solo no ser valorado sino criticado, y los ejemplos abundan.

      Si la gente lo viera desde dentro les prometo que pronto dejaban de criticar, y valorarían a los cantantes de otra forma. Y creanme, hay que buscar disfrutar cada vez que se oye a alguien, y saber valorarlo (saborearlo mas bien) en todos sus puntos.

      Bueno, antes de continuar escribiendo la biblia y yendome por las ramas, les envio a todos un besiño muy fuerte. Aqui siguen los arboles con un poco de nieve-(ya casi hielo)- y parece mas siberia que españa, pero es bonito.

      Un besiño!

    9. operasiempre says:

      Yo creo que la voz no puede ser, no debería ser, nunca un fin en sí mismo sin tener para nada en cuenta la naturaleza dramática del personaje. De no ser así, se estaría cantando, sí, pero no se estaría interpretando ese determinado personaje. Al menos lo que yo entiendo por interpretar: dar vida propia a un personaje, hacerlo creíble, emocionar, transmitir.

      Cantar, cuando hablamos de ópera, es interpretar, o al menos eso quiero pensar que intentan todos los cantantes. Pero como bien explica Allfor, de sencillo tiene bien poco. Y como bien dice Nicolás Camilo con el ejemplo de Manrico y Azucena, no todo (con ser mucho) depende del propio cantante.

      Es un tema muy complejo. Intentar analizarlo sería como intentar separar las partes del todo, porque de las partes y el todo estamos hablando cuando hablamos de interpretación:

      * La interpretación que el director y la orquesta hacen de la partitura: la música.

      * La interpretación que el cantante sólo con su voz es capaz de transmitir (dicción, acento, tono, pausas, etc.): la voz.

      * La interpretación dramática (introspección psicológica del personaje, caracterización, gestualidad, movimiento, etc.): el drama.

      * La suma e interacción de todas las partes (música, voces, personajes, dramatización, escenificación…) en el todo (la obra): la representación.

      Seguro que me dejo cosas. Pero a mi modo de ver es imposible separar interpretar de cantar. Que no siempre se consigue… Por descontado. Que debe de ser muy difícil mantener el mismo nivel de interpretación a lo largo de toda la obra y no sólo en los momentos estelares, en las arias o dúos que todo el mundo conoce. Pues seguramente.

      Por ejemplo, en las versiones de De Angelis y Chaliapin que nos ocupan: ¿quién de los dos consigue hacernos más creíble que es el mismísimo Mefistofele?, ¿quién de los dos logra transmitir más, emocionarnos más? Sí, aunque no los podamos ver.

      De Angelis interpretó más de quinientas veces el personaje del diablo (tiene su gracia, con su nombre). Chaliapin, un auténtico revolucionario en su tiempo, también lo hizo suyo. La voz de De Angelis era prodigiosa, de las que ya no se dan, vaya. En mi opinión.

      Si De Angelis hubiera sido tan buen actor como Chaliapin… Ah. Y si Chaliapin hubiera tenido la voz de De Angelis… Y con esto no quiero decir que la voz de Chaliapin no fuera excepcional.

      Saludiños,

      Gio

    10. Paco Roa says:

      Bien pues, en efecto, yo creo que estamos ante la pregunta del, por lo menos, millón de euros (qué menos de esa cantidad), ¿en ópera debe primar la voz; acaso, por el contrario, ha de prevalecer la dramatización; o empatan al 50% canto+interpretación? Tengo para mí, y así también lo tengo dicho en otros sitios, que el género que aquí nos convoca como aficionados al mismo (y a más de uno como –eso espero- cantante profesional en ciernes), bajo la gestión y moderación de nuestra amable anfitriona, adquiere la verdadera dimensión teatral que le corresponde, cual si ésta hubiera sido un rico sustrato que, bien enraizado en el mismo, le hizo crecer y madurar hasta alcanzar la edad adulta, de la mano del que en su época fue considerado –y no sin razón- el mayor operista de todos: Gioacchino Rossini (1792-1868). Antes del autor de Pesaro el espectáculo operístico era concebido por sus máximos protagonistas, los caprichosos y endiosados cantantes barrocos, únicamente interesados en satisfacer su (insaciable) ego personal, despreciando el (por lo común) flojo libreto y las indicaciones de los compositores, siempre resignados a la dictadura y a las arbitrariedades de los primeros, como un mero soporte para el exhibicionismo vocal sin medida alguna de tales divas, divos y “divinos” evirados sin que apenas fuera tenido en cuenta el hecho dramático en sí. Sencillamente, poco importaban en los teatros de corte dieciochescos el propósito del drama en cuestión ni el carácter de sus personajes, sometidos ambos a la pura “estética” de un tan recargado como artificial canto sin interés teatral alguno.

      Pero como digo, este orden de cosas habría de cambiar definitivamente ante la paulatina desaparición de estas consentidas “celebrities” canoras, el nuevo gusto del público que demandaba cosas diferentes, aburrido ya de tanto tedioso dramón y de sus estatuas parlo-cantantes, y, muy principalmente, merced a la innovadora obra de Rossini, toda una bocanada de aire fresco que, tomando lo mejor de la música que le precede y de la pujante novela europea de entonces, reformará tanto el género serio operístico, creando por fin para él personajes creíbles de carne y hueso dotados de emociones genuinas, como el bufo, cuyos libretos alcanzarán una expresión teatral y un grado de comicidad tales que serán tenidos por insuperados, dejará a la ópera completamente reformada y a las puertas mismas del romanticismo. Ahora bien, adviértase que Rossini, el primer operista que puede considerarse verdadero dramaturgo como hombre de teatro que fue a la sazón, en absoluto desprecia la materia prima con la que trabaja, el canto bello, antes al contrario éste consigue, acaso por vez primera en la historia, no resultar un mero aditivo esteticista desligado de la acción teatral o, todo lo más, superpuesto a la misma, sino ser fiel trasunto de un argumento quedando a disposición de los cantantes –ya necesariamente actores- para expresar los sentimientos de los personajes interpretados (genuinamente humanos al fin), y adquiriendo así una mayor belleza pues dicho canto se humaniza.

      Vamos concluyendo, que, una vez más, consumí más espacio del que yo quería. De la misma manera que sería impensable que un escritor cometiese habitualmente disgrafías, puesto que la base de su trabajo artístico es la lengua y su conocimiento cabal resulta imprescindible para el correcto acabado de aquél, o que, pongamos otro ejemplo, un guardia civil fuese un redomado cobarde, toda vez que el valor se les supone a todos los miembros de la Benemérita para llevar a cabo su arriesgada función de preservar el orden y la ley (aclaramos para los amigos americanos del foro que nuestra Guardia Civil es una más que centenaria policía de naturaleza militar y reconocido arrojo y valentía), resultaría inconcebible también un cantante de ópera –permítanme el dislate- afónico (una pequeña maldad –eso sí, sin desvelar la identidad-, de un cierto tenor se decía en Alemania que era la afonía mejor pagada del mundo). Esto es, va de suyo que un cantante lírico sabe cantar –sólo faltaba- y que conoce perfectamente su herramienta con la que es capaz de transformar un mero fenómeno físico, el sonido, en arte dando vida a un personaje; lo que ya no está tan claro es que sepa en igual medida interpretar, como bien lo tenemos comprobado los espectadores cuando acudimos a los teatros, y vemos que de cada 10 cantantes, siendo generosos, 2 pueden pasar por consumados actores. Por tanto, y en el correcto entendimiento de todo lo anterior, otorgo los siguientes pesos: 25% canto y 75% interpretación. Saludos cordiales.

    11. dinora says:

      Cuando el espacio utilizado se llena tan “ricamente”, merece la pena el “festín” para quienes quedamos atentos a sus comentarios…
      Sin embargo, no entendí su conclusión, jaja (Gio no te rías!!), torpeza mía seguro pues andaba concentrada en el entendimiento de todo lo dicho antes.
      ¿Podría explicar qué ha querido decir con el peso final: 25% canto y 75% interpretación? ¿es lo que usted considera que debería ser?….

    12. Paco Roa says:

      Sí, con mucho gusto. De la misma manera que el escritor escribe (supuestamente sin faltas de ortografía) el cantante canta (supuestamente sabiendo dar las notas escritas para su parte en la partitura). Ahora bien, con escribir y cantar razonablemente bien, desde el mero uso correcto del instrumento de trabajo –gramática normativa y técnica vocal-, ¿es suficiente para, pongamos, hacer una buena novela o interpretar a un personaje de ópera de forma convincente? A mi juicio, en absoluto. Sólo estamos en la línea de salida –claro está, que sin tales puntales es imposible avanzar hasta conseguir hacer arte, que es de lo que se trata- a partir de la cual queda lo más difícil, llegar a la meta sabiendo sortear los no pocos obstáculos con los que se van a encontrar por el largo y escarpado camino escritor y cantante. Y así, superados éstos, las más de las veces con mucho trabajo y esfuerzo, salvo que se sea un genio, contar una buena historia que cautive e intrigue de principio a fin al lector para que éste no abandone a la primera página, casi nada, o bien haciendo creíble a la, valga por caso, Rosina -una mujer de armas tomar, diríamos “avant la lettre”, que, sin despreciar lo mucho que tiene por (bien) cantar, representa todo un desafío en el plano actoral-, logrando levantar así al público de sus asientos. Saludos cordiales.

    13. dinora says:

      A ver, sí entendí toda esa explicación. Lo que me quedó dudoso era los porcentajes que usted daba, pero ahora entiendo que valora el uso correcto del instrumento con un 25% y la interpretación con un 75% de peso. Así lo dividiría usted, es lo que entiendo. La verdad que interpretar, sentir y transmitir es lo que hace que podamos admirar tanto este arte, puesto que es lo que llega a conmover el corazón del oyente.

    14. operasiempre says:

      No sé si yo también me he perdido…:-) Así que no me río, Dinora;-)

      Si no hay voz, evidentemente, no hay nada. Pero si no hay una buena voz, tampoco. Por mucha técnica vocal que se le añada. Concederle a la voz sólo un 25 por ciento, francamente, me parece escaso. Si me apuran, yo diría que mitad y mitad. Aunque cada caso es único, claro está.

      Ahora bien, sigo pensando que cuando hablamos de voz, y sólo voz, estamos hablando también de la interpretación que sólo con la voz el cantante es capaz de conseguir.

      Si dos cantantes en un mismo concierto, uno detrás del otro (no digo en una misma ópera, porque sería un ejemplo nada creíble), con la misma orquesta y el mismo director, ambos fieles a lo que su autor dejó por escrito en la partitura, cantaran una idéntica aria: ¿en qué podríamos decir que se diferencian?

      Además de en la voz, evidentemente, porque cada voz es única; ambos se diferenciarían, en mi opinión, en la interpretación que únicamente con su voz cada uno de los dos cantante fuera capaz de conseguir.

      Yo creo que tendemos a “infravalorar” la voz. La voz con la que un cantante nace y que con el tiempo se hace. Quizás porque nacer con ella consideramos que no es mérito del propio cantante. Bueno, suerte que tiene. Educarla, sacarle el mayor partido posible, transmitir sentimientos, lograr emocionar; en suma, interpretar, sí es mérito suyo. Fruto del aprendizaje y de la experiencia también, qué duda cabe.

      Vayamos al ejemplo. Con el escritor se da por hecho que sabe utilizar las herramientas de la lengua en la que se expresa (gramática, sintáxis, semántica, etc.). Con el cantante también se da por hecho que sabe utilizar la técnica necesaria para expresar con su voz lo que el autor dejó escrito en la partitura. De no ser así, diríamos, y con razón, que no sabe cantar. Pero además de eso, estoy de acuerdo con Paco Roa, en uno y otro caso hace falta talento.

      Hay escritores, muy buenos escritores, que cometen faltas de ortografía, o de sintáxis, o de coordinación de género y número, por ejemplo, y sin embargo, eso no les ha impedido escribir un novelón. Por supuesto que no estoy diciendo que no posean esos conocimientos, pero sí que a veces, por cansancio o por descuido, simplemente hay detalles que se escapan.

      Nos olvidamos de la figura del corrector. Ningún libro sale a la luz sin que lo haya revisado un corrector. Lo que leemos en letras de imprenta, es fruto del autor, sí, pero también de esos trabajadores anónimos que detectan las erratas, las repeticiones, las comas que faltan o las comas que sobran, etc. Las erratas siempre son las últimas en abandonar el barco;-)

      Pero a diferencia del escritor, el cantante trabaja sin red. Se la juega cada vez que sale al escenario. Aunque el día anterior estuviera increíblemente bien, el público espera de él que también al día siguiente, y al otro, y al otro, esté increíblemente bien, o por lo menos bien. No hay red. No hay correctores que valgan. Hoy se la juegan y mañana también.

      El escritor, en cambio, puede limar su novela cuantas veces considere menester antes de entregar su obra al público. También el cantante pule y repule su personaje (todos lo dicen, nunca terminan de aprender). Pero antes de salir al escenario. Sobre las tablas, se lo juegan todo a una carta. Cada vez.

      Su arte es tan efímero que a medida que se manifiesta, se va evaporando. Un visto y no visto. Claro, están los discos y los DVD (que sería el equivalente a esa novela de éxito de un escritor), pero estarán conmigo en que no es lo mismo.

    15. dinora says:

      A nivel personal, no todo el mundo comunicamos nuestro interior de igual forma ni con la misma facilidad o dificultad. Esto lo traslado a “saber expresar cantando”. Para emocionar al oyente hay que sentir cuando se canta y lo que se canta. Esa identificación con el argumento que se canta dependerá de cada persona individual, es por ello que algunos cantantes transmiten más o menos que otros. Por otro lado, a esto pues le sumamos lo bien que utilizó su “instrumento”. Entonces esta cuestión puede enriquecer la otra, sumando puntos en su interpretación o restando porque …yo que sé, porque no impostaba la voz o porque sonaba muy nasal, o porque no bajaba la laringe…..Lo ideal es que las dos cuestiones vayan acompañadas, pero si no fuera el caso, para mí lo más importante es la intención cantando y expresando (lógico pues no soy erudita en técnica vocal, un cantante me gusta si me gusta, no porque su técnica sea la correcta, que de poco me voy a enterar yo).
      Es muy temprano, aún no debo andar muy lúcida, mejor me callo ya jajaja

    16. Paco Roa says:

      Muchas gracias, ya recuperé la normal visualización de la página. Muy brevemente ya, si se carece de (buena) voz y/o de la adecuada técnica canora, lisa y llanamente no se puede hacer ópera, de igual manera que, p.ej., el escultor que no dispusiese de un buen cincel o de los rudimentos de su oficio no podría labrar la piedra; completamente de acuerdo con nuestra amable anfitriona. Ahora bien, ¿es la voz un fin en sí o un medio del que se debe valer el intérprete para crear un personaje? No nos olvidemos de que la ópera es, al menos para un servidor sin duda, teatro (sólo que la acción escénica es cantada), y es en este entendimiento de producción dramática donde yo otorgo el peso del 25% (correcta educación de la voz para el canto)-75% (más correcta aún puesta al servicio de ésta para la dramatización). Cosa distinta es, claro está, cuando un cantante nos ofrece (sólo) un recital. Saludos cordiales.

    17. operasiempre says:

      De nada. Le agradezco que me avisara.

      Veamos cómo queda el asunto (resumidito):

      Nicolás Camilo:
      -“la cuestión dramática viene siendo el 50% del espectáculo, el otro, una voz bien preparada y una orquesta a la altura”.

      Allforthemusic:
      -“la opera, es tanto música como escena. Separar una cosa de la otra, es hacer un concierto “disfrazado” o una obra de teatro”.

      Paco Roa:
      -“25% canto y 75% interpretación”.

      -“25% (correcta educación de la voz para el canto)-75% (más correcta aún puesta al servicio de ésta para la dramatización)”.

      Dinora:
      -“lo ideal es que las dos cuestiones vayan acompañadas”.

      Gio:
      -“mitad y mitad”.

      Los textos completos, ahí arriba:-)

      ¿Hay quién dé más?;-)

      Saludiños,

      Gio

    18. dinora says:

      ¡Eso!….¿alguien más? Pasen y hagan sus apuestas…..sí, sí, usted también….

    19. oscar valdivieso says:

      Bueno, para mi el peso especifico de la voz y la actuacion en la opera es 51 voz, 49 actuacion. Un caso conocido es la actuacion ,muchas veces genial, de Maria Callas, es un ejemplo de como se distancio de sus colegas y encontro un reconocimiento, mas que por voz, por su dramatizacion, por su actuacion.-
      Saludos

    20. operasiempre says:

      Muchas gracias, don Óscar:-)

      Resumimos de nuevo:

      Nicolás Camilo:
      -”la cuestión dramática viene siendo el 50% del espectáculo, el otro, una voz bien preparada y una orquesta a la altura”.

      Allforthemusic:
      -”la opera, es tanto música como escena. Separar una cosa de la otra, es hacer un concierto “disfrazado” o una obra de teatro”.

      Paco Roa:
      -”25% canto y 75% interpretación”.

      -”25% (correcta educación de la voz para el canto)-75% (más correcta aún puesta al servicio de ésta para la dramatización)”.

      Dinora:
      -”lo ideal es que las dos cuestiones vayan acompañadas”.

      Gio:
      -”mitad y mitad”.

      Óscar Valdivieso:
      -“51 voz, 49 actuación”.

      Los comentarios enteritos, ya saben, ahí arriba:-)

      ¿Hay quién dé más?;-)

      Saludiños,

      Gio

    21. sevillano says:

      Despues de leer tan gratas y placenteras disquisiciones sobre la voz y la interpretacion, tengo que disentir totalmente de los que dan muchisima más importancia a la interpretacion que a la voz. Mi forma de verlo es muy sencilla. Yo no conocí ( o por asomo) ninguna interpretacion del tenor aragonés Miguel Fleta. Sin embargo, cada vez que escucho alguna de sus grabaciones, instintivamente la voy comparando con registros de otros cantantes (incluso algunos de los que haya visto su interpetacion en directo) y siempre llego a la conclusion que Fleta, solo con su voz, transmitia algo que calaba el alma. Bastaria escucharle cualquiera de sus registros por ej. el Adios a la vida, Mi par du dir d’ancora, aria de la flor, Che gelida manina, etc.. Al menos para mí estas interpretaciones estan llenas de vida. Sin embargo, como digo antes, yo jamas llegué a tener la suerte de escucharlo en vivo (mi padre sí la tuvo). Otra cosa seria si lo que puntúa Don Paco Roa con el 75% es la interpretacion vocal y no escenica. En este caso, aunque no del todo, sí podria estar algo en concordancia.
      (no conocia este foro y me ha sido muy grato su encuentro).
      Un saludo a todos

    22. operasiempre says:

      Gracias, Sevillano, por apuntarte al debate. Esperamos verte más veces por aquí:-)

      Resumimos de nuevo:

      Nicolás Camilo:
      -”la cuestión dramática viene siendo el 50% del espectáculo, el otro, una voz bien preparada y una orquesta a la altura”.

      Allforthemusic:
      -”la opera, es tanto música como escena. Separar una cosa de la otra, es hacer un concierto “disfrazado” o una obra de teatro”.

      Paco Roa:
      -”25% canto y 75% interpretación”.

      -”25% (correcta educación de la voz para el canto)-75% (más correcta aún puesta al servicio de ésta para la dramatización)”.

      Dinora:
      -”lo ideal es que las dos cuestiones vayan acompañadas”.

      Gio:
      -”mitad y mitad”.

      Óscar Valdivieso:
      -”51 voz, 49 actuación”.

      Sevillano:
      -disiente “totalmente de los que dan muchisima más importancia a la interpretacion que a la voz”.

      -“… otra cosa seria si lo que puntúa Don Paco Roa con el 75% es la interpretacion vocal y no escenica. En este caso, aunque no del todo, sí podria estar algo en concordancia”.

      Los comentarios enteritos, ya saben, ahí arriba:-)
      ——–

      Como decía Nicolás Camilo en otro hilo, “esto se comienza a poner muy interesante”.

      Esperamos más opiniones. O cualquier precisión o puntualización de quienes ya participaron. Por pedir que no quede…:-D

      Gracias mil,

      Gio

    23. Chema says:

      Vaya, pues si que están altas las apuestas! 😉 Brevemente, pues a estas horas Morfeo, más que susurrarme me “grita” -en cuanto pueda profundizo en la argumentación-: en mi opinión, cuando en anteriores entradas se dice un 25% -o 50% – interpretación y un 75% -o 50%- técnica se comete un error matemático -perdonadme pero la cabra suele tirar,a poco que se la deje, al monte- ya que no son dos factores que suman sino que multiplican. Supongamos que los pesos son del 50-50 para técnica e interpretación. Si un cantante está dotado con una técnica perfecta pero catalogamos con un cero su interpretación, según anteriores postulados nos agradaría al menos en cierta medida (50%+0% =50%). No me cuadra.
      Ambas cosas son importantes y ambas deben coexistir -y puntuar-. Sin una técnica más que básica ( al menos 4 o 5 años de formación intensa) es imposible cantar decentemente a un cierto nivel. ¿Cómo va a poder cualquier cantante expresar determinados sentimientos si carece de la técnica mínima necesaria para articularlos? Asimismo, la técnica por si sola -permitidme recalcar que a partir de un mínimo- no basta. Los cantantes no son máquinas de meter moneda, ni loros amazónicos, capaces de reproducir sonidos a la perfección…la técnica es un soporte sin el cual transmitir los sentimientos y estados de ánimo imaginados por el compositor no es posible.
      Dejo para el momento en que pueda separar las pestañas, el comentar mi opinión sobre la diferencia e influencia entre la interpretación gestual -por llamar de alguna manera a todo lo que no es voz- y vocal.
      Resumiendo:
      -de acuerdo con Paco Roa en que sin técnica no hay arte que valga aunque no, respetuosamente, con los pesos que otorga
      – Exito en vivo= técnica x interpretación vocal x interpretación gestual x estado del receptor en el momento del “acto” 😉
      – Exito en grabación= técnica x interpretación vocal x estado

      Porque si estrimados amigos, creo firmemente en la influencia del estado de ánimo de quien escucha a la hora de valorar una interpretación.
      Un cordial saludo y boas noites

    24. Chema says:

      …quería decir “estimados”, mil perdones

    25. operasiempre says:

      Nos sentimos muy estimados:-) Tranqui, las erratas siempre son las últimas en bandonar el barco:-D

      Uf, cuán complicado me lo fiáis, yo que soy de letras…:-D

      Rebobinemos:

      La pregunta de Paco Roa era ésta:

      “¿la voz en un cantante lírico es un fin en sí misma sin que cuente para nada (o para muy poco) la naturaleza dramática del personaje a cantar, como algunos sostienen, o por el contrario, y como siempre defendió el propio Chaliapin, la primera es un medio subordinada a la segunda?”.

      Más adelante, precisó:

      “¿en ópera debe primar la voz; acaso, por el contrario, ha de prevalecer la dramatización; o empatan al 50% canto+interpretación?”.

      Hablamos, pues, de voz/canto//dramatización/interpretación.

      Los porcentajes, entiendo, conceden X tanto por ciento a voz/canto, y X tanto por ciento a dramatización/interpretación.

      Quizás lo que despista sea la precisión que Paco Roa añade después: “si se carece de (buena) voz y/o de la adecuada técnica canora, lisa y llanamente no se puede hacer ópera”.

      Si lo contrastamos con ésta:”25% (correcta educación de la voz para el canto)-75% (más correcta aún puesta al servicio de ésta para la dramatización)”.

      Deduzco que hablas de error matemático en tanto y cuando consideras que los porcentajes corresponden a técnica// interpretación. O técnica// dramatización.

      De ahí tu extrañeza, y tu pregunta “¿Cómo va a poder cualquier cantante expresar determinados sentimientos si carece de la técnica mínima necesaria para articularlos?”.

      Totalmente de acuerdo con tus argumentos. La correcta o adecuada técnica de un cantante se da por adquirida. El debate, entiendo, está centrado ahora mismo (mañana, a saber;-) en la importancia que concedemos a la voz y a la dramatización (voz/canto// dramatización/interpretación).

      Y ahora añades, Chema, un tercer elemento en el debate, con el que ahora mismo no nos estábamos peleando, pero, sí, es de armas tomar: el estado de ánimo del receptor.

      La objetividad que se es capaz en ese momento de asumir, añadiría yo, tanto en vivo como en directo (ah, ¿pero la objetividad total existe?).

      Saludiños a todos,

      Gio

      P.D.: Dejo para mañana el resumen de rigor, que ya no son horas;-)

    26. Chema says:

      hay que dormir de vez en cuando Gio! 🙂
      Permíteme un apunte sobre algo que mencionas: “La correcta o adecuada técnica de un cantante se da por adquirida”. En mi humilde opinión no está tan claro. También los grandes cantantes, triunfadores de noches memorables, se distinguen por el manejo de la técnica con mayor o menor fortuna. Un breve ejemplo (espero no herir susceptibilidades): di Stefano, poseedor de una voz de bellísimo color, no era un dechado de virtudes técnicas ni de dominio del instrumento. De hecho, cantó bien -en realidad de manera excelsa- no más de 7 años. ¿Se podría comparar su técnica a la de, por ejemplo, Kraus? ¿Cuantos años permitió su depurada técnica cantar a Kraus?
      Eso no impide que al escuchar a diStefano cantando La Traviata o el “Salut Demeure chaste e pure” una especie de energía positiva me recorra el espinazo y se me humedezcan los ojos.
      En cuanto a lo porcentajes, me refería a que multiplican y no a que suman. Si estás dotado de una buena técnica pero transmites la misma emoción que un documental de La2 estás perdido. Asimismo, no veo yo a un Marlon Brando afónico triunfando aunque fuese en un musical de Broadway.
      Saludos cordiales y sin erratas

    27. sevillano says:

      Hola a todos. Voy a intentar introducir un nuevo matiz que creo que se ha obviado en este debate y es la madre Naturaleza. Voy a explicar mi caso: soy profesor de canto, titulado por el Conservatorio Superior de Sevilla. Es decir, que la técnica la poseo de sobra; sin embargo no puedo hacer con mi voz lo que yo quisiera (un filado, decir una frase a media voz, por ej.); cosas que en mi interior las siento pero que, a la hora de expresarlas, la Naturaleza de mi fisiologia no me lo permite, por tanto “mi” interpretación me viene condicionada en un alto porcentaje por el aparato fonal y los medios fisiológicos propios. Vuelvo a mi anterior comentario: ¿imaginais qué hubiera sido del gran Miguel Fleta sin esos prodigiosos filados que hacia? pue posiblemente hubiera sido uno más. No se se he sabido explicarme, al menos confio en eso. Por tanto, creo que la interpretación no se puede medir sólo por la técnica y la dramatizacion, sino que habría que añadir las cualidades fisiológicas de cada aparato fonal. Recuerdo una anécdota: hace muchos años, escuchando a Kraus en sus comienzos, mi padre sentenció “este muchacho cuando pierda metal será un maestro”. Muy poco tiempo antes de fallecer Kraus tuve la oportunidad de charlar con él en el vestuario del Teatro Maestranza, le dije que para mi era un Maestro con mayúsculas. Y cuando le referí el comentario de mi padre, me contestó riéndose ¿entonces ya puedo decir que he perdido el metal?. Quiero con ésto subrayar el papel tan importante que juega la fisiologia que la Naturaleza nos ha dado a cada uno. Creo que empieza a coger un gran nivel de altura este debate.
      Un saludo a todos

    28. Paco Roa says:

      Me da la impresión de que cuanto más intenté acotar y precisar la cuestión a debatir, a tenor de algunas últimas opiniones, que (eso creo) se dispersan un tanto, incluso podría decirse que lo que se plantea en ellas son asuntos concatenados, es verdad, pero distintos al que propuse como (inocente) debate, sin otra pretensión que una mera distracción para darle al coco, hubiera producido el indeseado efecto contrario, esto es, creado desconcierto mucho más que concreción. Por lo que, para no oscurecer definitivamente el debate por mi parte, no serán en lo que sigue mis palabras, poco afortunadas, sino las del bajo Chaliapin –ya que estamos en una entrada suya-, tomadas de su conocida autobiografía de 1932, las que, por su clarividencia, confío nos ayuden a reconducir la discusión:

      “Me disgustaban los lugares comunes en ópera…Los cantantes se movían majestuosamente a través del escenario, profiriendo exquisitas notas y prodigando perfección técnica, pero el resultado era tan mecánico y carente de vida como un espectáculo de marionetas (…) Finalmente entendí por qué el bel canto casi invariablemente me producía aburrimiento. Pensé en los cantantes que conocía, con sus voces magníficas, perfectamente entrenadas para cantar piano o forte, pero que ponían el acento en cantar las notas, mientras que para ellos las palabras eran meramente de importancia secundaria. De hecho, tan poca atención ponen estos cantantes en las palabras, que muchas veces el público no entiende una sílaba de lo que supuestamente están diciendo. Cantan bonito, sus voces nunca suenen esforzadas, y producen las notas con deleite, pero con su interpretación no podemos saber si están cantando acerca del amor o acerca del odio. ¡No hay nada que las distinga! (…) Por eso, creo que la falta de entonación o inflexión es lo que explica por qué hay tantos cantantes, y tan pocos buenos actores en la ópera…De ahí que a partir de entonces me dediqué con ahínco a estudiar el verdadero arte de la actuación con los grandes actores dramáticos de Rusia. Dejé de acudir a la aburrida ópera de mi tiempo y empecé a apasionarme por el teatro”. Corolario, ya sabemos que un cantante de ópera, sólo faltaba, canta mejor que peor –algunos, pocos, ni eso-, esto yo no lo discuto, pero lo que no está nada claro es que sepan actuar siquiera con un mínimo de soltura, y así, sencillamente, en lo que a un servidor se le alcanza, no se puede hacer teatro de verdad por muy (bien) cantado que éste sea (todo lo más estaremos hablando de recitales, conciertos líricos, lieder…, lo que se quiera, pero no de ópera). El debate, pues, creo que puede seguir abierto. Muchas gracias, saludos cordiales y buen fin de semana.

    29. operasiempre says:

      Chema, ¿sólo de vez en cuando?:-D

      “La correcta o adecuada técnica de un cantante se da por adquirida”, sí, insisto:-)

      Se da por adquirida, puesto que hablamos de cantantes de ópera, y sin técnica no se puede cantar una ópera entera. Se da por adecuada o correcta porque sólo en ese caso, podrá afrontar fielmente la partitura.

      Creo que hemos hablado a menudo sobre ello, y creo que en este mismo hilo, Paco Roa: “si se carece de (buena) voz y/o de la adecuada técnica canora, lisa y llanamente no se puede hacer ópera”.

      Es más, si me apuran, yo diría que la técnica se tiene o no se tiene. Y si se tiene, y ello permite abordar fielmente la partitura, es que es la adecuada o correcta.

      Entendí, Chema, tu explicación sobre que los porcentajes multiplican y no suman. Pero tú hablabas de porcentajes entre interpretación y técnica: “en mi opinión, cuando en anteriores entradas se dice un 25% -o 50% – interpretación y un 75% -o 50%- técnica se comete un error matemático…”.

      Y creo que quienes hemos emitido esos porcentajes nos referíamos a voz/canto // dramatización/interpretación. Por eso mismo, porque entendemos (y si no es así, me corrigen, porfa:-) que la técnica se da por adquirida. Concedemos, pues, a priori, por todo lo expuesto anteriormente, que el cantante la domina.

      Pones de ejemplo dos casos extremos: Di Stefano/Kraus. El primero no se cuidó gran cosa; el segundo, se cuidó muchísimo. No voy a entrar al trapo;-) Compararlos me parecería muy injusto. Bueno, y ése sería otro debate:-)

      “El manejo de la técnica con mayor o menor fortuna”. Ahí estamos. Y eso podría explicar, entre otras cosas, que un mismo cantante tenga una buena noche y al día siguiente otra no tan buena o incluso mala. ¿O es que de repente se le olvidó la técnica?:-) Y esa mayor o menor fortuna depende a su vez de otros muchos factores… que mejor dejamos para otro día:-)

      Muy interesante lo que apuntas Sevillano (y la anécdota de Kraus): “la interpretación no se puede medir sólo por la técnica y la dramatizacion, sino que habría que añadir las cualidades fisiológicas de cada aparato fonal”.

      Este punto podría incluirse en el apartado que yo apuntaba al principio del debate: “… cuando hablamos de voz, y sólo voz, estamos hablando también de la interpretación que sólo con la voz el cantante es capaz de conseguir”.

      Cada voz es única, cada timbre es único y, todo ello está supeditado, supongo, a las condiciones fisiológicas de cada aparato fonal. Pero sobre este apartado, seguro que Sevillano nos puede aportar más detalles.

      Yo no creo, Paco Roa, que el debate se haya oscurecido por plantear otros asuntos concatenados, aunque sí, es verdad que esas cuestiones no eran las planteadas en origen y que ello ralentiza el proceso de llegar a una conclusión (cada uno la suya, claro está).

      Bueno, los debates son así. A veces nos vamos por los Cerros de Úbeda, pero quiero pensar que mientras vamos y venimos, reflexionamos, que no es poco, y tenemos en cuenta otros puntos de vista sobre los que quizás no habíamos caído.

      Debatir, en mi opinión, es también crear un “desconcierto” previo, y casi inevitable, antes de llegar a una conclusión. Puedo estar equivocada, pero yo lo veo así. Si hay algo que no se ve del todo claro en el planteamiento de una pregunta, lo suyo es aclararlo antes de ofrecer una respuesta. Creo que eso es lo que han intentado Chema y Sevillano.

      Muchas gracias por la reproducción de cita de Chaliapin. Es muy ilustrativa sobre lo que para él significaba ser actor-cantante, o cantante-actor, y sobre “el panorama” que predominaba en su época. Y también sobre la esencia de lo que estamos debatiendo.

      Continuó en otro comentario:-)

    30. operasiempre says:

      Retomamos, pues, la pregunta inicial que Paco Roa planteaba (aunque en realidad son dos, puesto que en la segunda se habla de porcentajes), e intentamos ser más concretos en las respuestas:

      -¿la voz en un cantante lírico es un fin en sí misma sin que cuente para nada (o para muy poco) la naturaleza dramática del personaje a cantar, como algunos sostienen, o por el contrario, y como siempre defendió el propio Chaliapin, la primera es un medio subordinada a la segunda?

      -¿en ópera debe primar la voz; acaso, por el contrario, ha de prevalecer la dramatización; o empatan al 50% canto+interpretación?

      Y resumimos de nuevo para intentar no perdernos (no incluyo esta vez la acotación y precisión de Paco Roa):

      Nicolás Camilo:
      -”la cuestión dramática viene siendo el 50% del espectáculo, el otro, una voz bien preparada y una orquesta a la altura”.

      Allforthemusic:
      -”la opera, es tanto música como escena. Separar una cosa de la otra, es hacer un concierto “disfrazado” o una obra de teatro”.

      Paco Roa:
      -”25% canto y 75% interpretación”.

      Dinora:
      -”lo ideal es que las dos cuestiones vayan acompañadas”.

      Gio:
      -”mitad y mitad”.

      Óscar Valdivieso:
      -”51 voz, 49 actuación”.

      Sevillano:
      -disiente “totalmente de los que dan muchisima más importancia a la interpretacion que a la voz”.

      -”… otra cosa seria si lo que puntúa Don Paco Roa con el 75% es la interpretacion vocal y no escenica. En este caso, aunque no del todo, sí podria estar algo en concordancia”.

      Chema deja para otro momento su opinión “sobre la diferencia e influencia entre la interpretación gestual -por llamar de alguna manera a todo lo que no es voz- y vocal”.

      A medida que las respuestas se concreten más, si es que, las iremos incluyendo.

      Gracias mil.
      Buen fin de semana para todos,

      Gio

    31. Nicolás Camilo Gesén says:

      Mi 50-50, obedece a que para mi el tema es muy apasionante, pero al mismo tiempo muy simple. A lo largo de los comentarios se han agregado una serie de elementos, que eventualmente, pudiesen comprometer o neutralizar el análisis. No me parece así.
      Ya que nuestro amigo Sevillano juega por el equipo de los maestros de canto, yo asumiré la defensa del drama desde mi perspectiva de maestro de arte dramático.
      Primero pienso que la fisiología del instrumento no guarda relación con el tema, ya que este nada tiene que ver con nuestro tema que es la interpretación. Nos sirve para apreciar la diferencia en audición, del concierto de Aranjuez, entre una guitarra Fleta, y otra de manufactura artesanal confeccionada por un aficionado. Digo esto por que si el intérprete es capaz, pondrá los acentos en sus fortalezas y reforzará sus puntos más débiles. Ahí radica la inteligencia del intérprete. Ahora si la persona en cuestión posée un órgano negado para el canto, mejor que venda maní o estudie medicina u otra cosa.
      En segundo lugar, si bien acepto que depende mucho del estado anímico del receptor, el resultado de su experiencia como espectador; asumo que nadie va a la opera cuatro horas después que le diagnostican cáncer. Al menos no es lo común y dicha situáción no es responsabilidad del oficio del actor.
      En los últimos tres siglos, la evolución en las disciplinas artísticas ha sido enorme. La opera (disciplina compleja y completa), no ha sido la exepción, a veces a costa de traumas a tenido que ceder a la evolución. Y aquí nos adentramos en el tema.
      En esta parte nos despojamos de los recitales, versiones concertantes o grabaciones de estudio.
      Nos centramos en la opera como espectáculo… En la verdadera opera. En ella conviven muchas disciplinas y cada una de ellas aporta un porcentaje igual a la sumatoria general.
      Hablo de escenografía, coro, ballet, orquesta, cantantes, iluminación, etc.
      En este panorama, los cantantes, tanto solistas, como coro, cumplen un doble rol. El ser actores y cantantes. Ambas responsabilidades, son de vital importancia para el espectáculo.
      Si así no fuese, los vestuarios estarían sobrando, igual la escenografía, y lo propio sería una versión concertante.
      Si en el pasado se hizo de tal o cual manera, eso no es lo fundamental. Estamos hablando de “Teatro” “Cantado”, 50-50. Drama lírico.
      Mucha gente acude a la opera a deleitarse con las voces y otras cosas, para ellos da igual si Edgardo muere feliz de la vida… ¿Imaginan un diálogo de carmelitas donde las hermanitas se abracen a la guillotina sin tener ni una mínima duda ni temor alguno?.
      Hay gente que maravillada por los sonidos, le da igual si está en la opera, o en sucasa escuchando un CD. “Caruso, la Callas y Pavarotti”…. La verdadera opera comienza cuando las estrellas dejan de serlo y comienzan a sufrir con el personaje.
      La intrincada psicología de azucena nos es revelada cuando la “interprete”, nos hace estremecer en un bien cantado “Sei vindicata oh madre”, porque en ese pasaje esta el centro de la opera y no puede ser cantado así no más… Una promesa se paga con el dolor más grande que conoce una madre, y ésta, lo conoce dos veces en la vida…
      El 25% de la voz, es la que lleva al cantante a preparar profesionalmente su instrumento. El otro 25% se encuentra en el uso que haga de él, en la interpretación, en que yo crea en él, aunque sea una grabación de estudio. En escena, en la opera misma, existe un 50% adicional. Ya convenció mis oídos… pues que ahora convenza mis ojos. Que me emocione una y otra vez. Esa es la opera.
      Yo pago por un espectáculo completo, de lo contrario, me evito problemas y coloco un CD en la comodidad de mi casa… pero eso no es opera. Es la banda sonora.
      Todos los argumentos de opera son tremendamente estúpidos, si son mal cantados por culpa de una mala actuación.
      Chaliapin vino a demostrarnos como debió ser la opera desde su comienzo.
      Por eso me gusta mucho más la Callas en la Tosca del 64, que en la del 53, incluso a pesar de su voz ya muy gastada. Pero esa voz gastada, dice algo, trasmite pasión, celos, odio, furia, amor…. le creo.
      La del 53 son muy bellas voces cantando y que no me dicen nada. Allí mueren todos y nadie se da cuenta, salvo la orquesta, que de reojo mira a De Sabata. Allí radica todo el peso de esa grabación.
      La opera es mucho más que un gordo que canta divino. Los nuevos lo han entendido, pero les falta mucho camino aun.

      saludos a todos.

    32. dinora says:

      Madre mía todo lo que me estoy perdiendo!!!! No sé si seré capaz de ponerme al día. El asunto (o mejor “asuntos”) está demasiado interesante como para no sufrir un poquito por no poder participar como quisiera. Aaaaay qué vida!!
      Una cosa GIo, en el tema de “voz/canto // dramatización/interpretación” también daba por adquirida la técnica (incluída buena o mala fortuna del día en cuestión).
      Sigo dando mucha importancia a la interpretación, que mejor si va acompañada de buena voz…..jeje…..pero prefiero una voz un poco más fea si la interpretación me ha llegado al alma!!!!

    33. allforthemusic says:

      Siento lo mismo que tu dinora, esto se pone inteserante, a ver si saco algo de tiempo y escribo un poco mas por aqui, q siempre es un placer.

      Mientras tendré que conformarme con leeros rápidamente a todos, snif snifff!

      Un beso!

    34. Paco Roa says:

      Pues muchas gracias, D. Nicolás Camilo, por semejante (brillante) forma de encarrilar el debate –por mi parte me quedo con este último comentario suyo a modo de colofón-, que, a mi juicio, ya digo, estaba un tanto disperso, al haberse entrado por vías secundarias, con lo que riesgo había –hoy me ha dado fuerte con el símil ferroviario- de coger una vía muerta y no llegar a ningún sitio. Y agradezco también a nuestra amable anfitriona, como es natural, sus buenos oficios de moderadora, que igualmente centran muchísimo al repreguntar y resumir las opiniones emitidas cada un cierto número de ellas. Yo creo que a estas alturas el debate no sé si da para mucho más, toda vez que ya, con alguna claridad y fidelidad también, se ha conseguido, entiendo, reproducir a escala lo que la afición en general piensa (pensamos) sobre cuestión tan cardinal en la ópera. Y tal y como ocurre en ella, en nuestro muestreo hubo igualmente división de opiniones. A mi juicio, dar una vida verosímil a un personaje y no sólo cantarlo sigue siendo, a un siglo vista de la crítica de Chaliapin, la asignatura pendiente de nuestros jóvenes (y no tan jóvenes) intérpretes de ópera. Como espectador asiduo –últimamente bastante menos- a los teatros de ópera, me resulta penoso ver a tanto mediocre intérprete poco menos que agazapado en el proscenio preparando su siguiente agudo mientras espera la indicación del director para entrar; tal y como, p.ej., nos pasó con Fabio Armiliato –aseado tenor y pésimo actor- en la todavía reciente Gioconda del Real, el buen hombre se la pasó entera esperando y preparando su momento estelar, “Cielo e mar!”, ajeno por completo a todo lo demás. Saludos cordiales.

    35. Chema says:

      Hola a todos,
      he estado bastante liado para contestar aunque si he leído -con menos detenimiento del que quisiera y merecen- las muy valiosas y diría brillantes aportaciones del resto de “blogueros” (se dice así?).
      Como soy incapaz de separar los aspectos de voz/canto de la interpretación/dramatización, debo darles el mismo peso, 50-50, a ambos. Para mí, el factor voz/canto presenta en cada artista numerosos aspectos diferenciadores, p ej: timbre, intensidad, extensión tonal. No hay dos cantantes siquiera parecidos en los mismos. Del mismo modo pues que diferenciamos cantantes por su manera de transmitir la psicología del personaje y descubrirnos distintos matices podemos también sentirnos más o menos atraidos por la manera de cantar (digamos voz/canto) de uno u otros.
      Comprendo perfectamente a D. Paco Roa cuando dice: “…con Fabio Armiliato –aseado tenor y pésimo actor- en la todavía reciente Gioconda del Real, el buen hombre se la pasó entera esperando y preparando su momento estelar, “Cielo e mar!”, ajeno por completo a todo lo demás..” y también comprendo a quienes, en las arias más conocidas de según qué obra, se sienten decepcionados con la voz/canto del intérprete en las mismas, anzuelos causantes de atraer numeroso público a este apasionante mundo.
      No puedo estar más de acuerdo con que la ópera es un espectaculo de teatro cantado (perdonadme la simplificación de tan brillantes exposiciones anteriores -cuestión de tiempo y falta propia de expresión lingüistica-) , mas la música y la voz forman parte del mismo tanto como la escenografía, el vestuario, los movimientos de los artistas en cada momento…
      Parece que he entrado en un bucle sin fin 🙂 En resumen, para mi, 50-50
      Un abrazo

    36. operasiempre says:

      Gracias, Nicolás Camilo, Paco Roa, Chema. Estoy segura de que ahora todo el mundo lo entiende mejor.

      ¿Puedo pedir un favor? ¿Podría todo el mundo llamarme Gio?

      Chema, creo que no, ser blogger, o bloguero, no es lo mismo que participar en un blog. Te lo cambio:-D

      Sevillano, después de las anteriores aclaraciones, ¿llegaste a alguna conclusión?

      Todos los demás pueden opinar también si ese es su deseo. O precisar cualquier detalle. Siempre serán bienvenidos.

    37. operasiempre says:

      Nuevo resumen:

      Nicolás Camilo:
      -”la cuestión dramática viene siendo el 50% del espectáculo, el otro, una voz bien preparada y una orquesta a la altura”.

      Allforthemusic:
      -”la opera, es tanto música como escena. Separar una cosa de la otra, es hacer un concierto “disfrazado” o una obra de teatro”.

      Paco Roa:
      -”25% canto y 75% interpretación”.

      Dinora:
      -”lo ideal es que las dos cuestiones vayan acompañadas”.

      -“Sigo dando mucha importancia a la interpretación, que mejor si va acompañada de buena voz, pero prefiero una voz un poco más fea si la interpretación me ha llegado al alma”.

      Gio:
      -”mitad y mitad”.

      Óscar Valdivieso:
      -”51 voz, 49 actuación”.

      Chema:
      -“En resumen, para mi, 50-50”.

      Esperamos la conclusión de Sevillano.

      Gracias mil a todos,

      Gio

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