Archive for February, 2009

‘Cuando siembro voy cantando…’, por Manuel Ausensi

Friday, February 27th, 2009


Van Gogh

  • Ausensi: romanza de Juan Pedro y coro (‘Canción del sembrador’, del Primer Acto, Cuadro I) de la zarzuela en dos actos La rosa del azafrán, de Jacinto Guerrero.
  • Cuando siembro voy cantando,
    porque pienso que al cantar,
    con el trigo voy sembrando
    mis amores al azar
    .

    ‘Deh, vieni alla finestra’, por Thomas Quasthoff

    Thursday, February 26th, 2009

  • Quasthoff: Serenata del Segundo Acto, Escena I, de Don Giovanni, Mozart.
  • Deh, vieni alla finestra, o mio tesoro,
    Deh, vieni a consolar il pianto mio.
    Se neghi a me di dar qualche ristoro,
    Davanti agli occhi tuoi morir vogl’io!

    Montserrat Caballé (1962): “Si no pudiera cantar, haría todo lo posible por ayudar a los demás”

    Wednesday, February 25th, 2009

    Caballé

    Corre el año de 1962 y Montserrat Caballé está a punto de debutar en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona. Es posible que ésta sea una de las primeras entrevistas que concede. Eso explicaría, quizás, su empeño en jugar al sí y al no,  y ni una palabra más, que luego todo se sabe;-)

  • O mio babbino caro (1969)
  • ***
    ‘Mano a mano’

    Montserrat Caballé

    La soprano Montserrat Caballé, de Barcelona (Gracia), ganó en 1954 el “Premio del Conservatorio Superior de Música del Liceo”, se fue, cantó por Europa y por vez primera la oiremos en el Liceo, estrenando en España Arabella, de Ricardo Strauss.

  • La Vanguardia, 4 de enero de 1962
  • —¿Por qué no la hemos oído antes aquí?
    —Porque no llegué hasta ahora.

    —¿No la llamaron?
    —Sí; hace dos temporadas el Liceo me reclamó, pero debido a mi gran trabajo, no pude venir.

    Caballé

    —¿Era necesario marcharse?
    —Yo creo que sí, porque hay mucho más campo en los múltiples teatros de Europa. Una vez gané el premio, don José Antonio Beltrán y Mata creyó oportuno que marchase al extranjero para desarrollarme. Esto fue a principios de 1956. Yo tuve un patronato y don José Antonio sufragó todos mis gastos.

    —¿Cómo surgió la cantante?
    —De muy pequeñita decían que tenía voz; me pasaba largas horas escuchando la radio, hasta que al fin mi afición convenció a mis familiares a llevarme al Conservatorio del Liceo.

    .

    —¿Familia modesta?
    —Sí; papá, mamá y un hermanito.

    —¿Cuándo empiezan a ayudarla?
    —Ingresé en el Conservatorio a los ocho años y a los diecisiete, empezó el apoyo económico, hasta que pude conseguir mi primer contrato; fue después del éxito obtenido en “Mayo Musical Florentino”, que me llamaron para Basilea. Esto ocurría en el mismo año 1956.

    —¿Es entonces cuando usted ya es “mayor de edad cantante”?
    —Sí.

    —¿Qué ha hecho hasta ahora?
    —Cantar en Alemania, Bélgica, Suiza, Austria, Italia, Dinamarca…

    —Los que la ayudaron en un principio, le van a oír por primera vez, ¿no le da miedo?
    —No.

    —¿Segura de usted?
    —Sí.

    Liceo

    —¿El público de Barcelona es fácil?
    —No.

    —¿Mereció la pena que la hayan ayudado?
    —Eso tiene que juzgarlo el público y ellos.

    —No me gusta la respuesta.
    —No tengo otra.

    —Al margen del canto, ¿se ha aburrido mucho en estos últimos años?
    —No tuve tiempo.

    —¿Soltera?
    —Sí.

    —¿No tuvo tiempo para casarse?
    —No.

    —¿Tanto exige el canto?
    —Y mucho más todavía.

    —¿Tanto hay que sacrificarse?
    —Para quien ama la música, sí.

    —¿No se puede amar, además, otra cosa?
    —Sí.

    Caballé—Usted no lo demuestra. ¿No ha pesado que se le escapa la juventud a costa de sus gorgoritos?
    —Hay momentos muy Importantes en la vida de una artista; por ejemplo, una carta que recibí en Berlín tras un concierto de Bach. Era de una señora anciana, muy enferma, la cual me decía estaba alejada tanto tiempo del Señor, y después de oírme a mí, era como si se hubieran abierto de nuevo las puertas de su alma. Luego de esto no puedo pensar que el tiempo se pierde.

    —Sí, pero esto es entregarse a los demás. ¿Y usted?
    —¿Y no cree que es bastante felicidad eso?

    —¿Pero hasta cuándo?
    —Dios quiera que sea siempre.

    —¿Todo esto lo hace por agradecimiento?
    —No; no podría ser de otra manera.

    —¿No ha tenido ningún contratiempo en su vida?
    —Ninguno, soy muy feliz.

    —¿No ambiciona nada?
    —Poder dar lo mejor de mí misma.

    —¿Qué pide?
    —Tengo ya mucho, ¿no le parece?

    —¿No envidia a nadie?
    —No.

    L_V —¿Si no pudiera cantar, qué haría?
    —Todo lo pasible por ayudar a los demás; quizás enfermera.

    —Sospecho que usted tiene profunda vocación religiosa.
    —Sí.
    —Así se explica…

  • DEL ARCO
  • Alfredo Kraus (1959): “No pretendo ser un divo. El cantante es una persona normal que administra su voz”

    Tuesday, February 24th, 2009

    Kraus

    Tropecé ayer en la hemeroteca digital de La Vanguardia (¡es una mina!) con una crítica de prensa de Alfredo Kraus. Y no pude evitar empezar a tirar de la madeja… Eché un vistazo al más reciente libro sobre Kraus y me pareció que no está incluida esta actuación, al menos en la cronología, que he podido ver más despacio. Creo que merece la pena contarlo y documentarlo.

    Teatre Grec, BarcelonaEl 22 de junio de 1959 canta Alfredo Kraus Marina en el Teatro Griego de Montjuïc representación al aire libre de la Compañía titular del Teatro de la Zarzuela, que dirige por entonces Lola Rodríguez Aragón.

    Son anunciadas en la prensa nueve representaciones, patrocinadas por el Ayuntamiento de Barcelona, entre el 22 y el 30 de junio, “9 únicos días”.   Kraus  interviene  sólo en las tres primeras.

    En la cuarta es sustituido por el tenor mexicano Julio Julián: “Cumplidas las tres previstas actuaciones de Alfredo Kraus, en el Teatro Griego de Montjuich, se ha impuesto el cambio de intérprete de la parte de Jorge en la ópera Marina, de Arrieta. Otro tenor y otras exigencias del público, de acuerdo con la notable reducción de los precios de las localidades”.

    [Mi par d’udir ancora]

    ***

    L-VCrítica de prensa de aquella primera Marina del 22 de junio de 1959, por Urbano Fernández Zanni, crítico musical de La Vanguardia:

    La Vanguardia, 24 de junio de 1959

    En la Marina de anteanoche en Montjuich todo fue merecedor del más sincero elogio: la interpretación, la ambientación escénica, muy lograda con los decorados de Burman, realizados por López Sevilla, los bellos figurines de Manuel Muntañola: la inteligente dirección artística de Luis Escobar, que dio visos de realidad al movimiento escénico.

    De los cantantes, el tenor canario Alfredo Kraus, el “esperado”, triunfó, como había triunfado la temporada última en el Liceo. Su voz melodiosa, segura en la entonación y fácil en la emisión, siempre gratamente timbrada, se ajustó a las exigencias de la música de Arrieta, arrancando calurosísimos aplausos del público en aquellas páginas que la tradición ha impuesto como de prueba.

    Algo cohibida al principio, Conchita Domínguez [Conchita Julián] pronto volvió por sus fueros de soprano ligera de medios vocales extensos, ágiles y educados. En el “rondó” final, especialmente, hizo verdaderas filigranas y fue ovacionada.

    Muy discretos el barítono Norberto Carmena y el conocido bajo Julio Catania, y Sigfredo Sardevi, Yolanda G. Otero, Pablo Pascual y Juan Valentino completaron decorosamente el reparto.

    En un puesto de honor hay que colocar al coro, que, instruido por el maestro José Parera, lució en todo momento sus frescas, afinadas y expresivas voces, y la orquesta, de lo que el maestro Enrique Estela, gran conocedor de la partitura, sacó un espléndido partido.

    Coro y orquesta quedan colocados entre lo mejor de la velada. Para el brillante conjunto instrumental hubo particulares aplausos del preludio del último acto, donde el trompa solista destacó notablemente.

    El ‘ballet’ del Teatro de la Zarzuela, de Madrid, ejecutó en el acto central, con acompañamiento de una “cobla” situada en el bosque, una sardana que mereció plácemes. En cambio no los mereció la realización coreográfica del acto tercero, que, por su improcedencia, está pidiendo a gritos la supresión.

    Al término de las jornadas los aplausos, muy calurosos y reiterados en el curso de la representación, se intensificaron, recogiéndolos, al lado de los cantantes, los maestros Estela y Parera y Lola Rodríguez de Aragón.

    El teatro estuvo regularmente concurrido. Honró el espectáculo, con su presencia el gobernador civil, don Felipe Acedo Colunga.

  • U. F. ZANNI
  • Cuatro días después de aquella primera Marina, Manuel del Arco, periodista de  La Vanguardia, publica una breve entrevista del tenor en su sección diaria  ‘Mano a mano’,  muy popular en su tiempo.

    Del Arco ilustraba sus textos con una caricatura del entrevistado realizada por él mismo, siempre un personaje de actualidad (pueden ver la de Kraus haciendo clic en la última imagen de esta entrada). Entre  1953 y 1971 publicó más de 4.000 entrevistas. Muchas de ellas aún mantienen viva su frescura.

    [Brindis de Marina, Arrieta. Orquesta de Cámara de Madrid. José Olmedo. ¿1960?]

    **
    La Vanguardia, 26 de junio de 1959

    ‘Mano a mano’

    Alfredo Kraus

    —¿Es usted tan antieconómico como dicen?
    —Depende de cómo se mire; para cantar zarzuela en España, sí; porque yo cobro como cantante de ópera.

    —Usted es canario. ¿De dónde le viene su apellido Kraus?
    —Kraus, con una sola ese, viene de Viena; mi padre es austríaco. Yo me inicié en el canto en Canarias y luego hice mi carrera en Italia.

    —¿Le gustó el marco del Teatro Griego de Montjuich?
    —Me sorprendió la acústica; pero hay un inconveniente para los cantantes: la humedad.

    —¿No le pareció anacrónica la representación de Marina, ante una naturaleza de roca viva, con decorados estilizados y barbas de guardarropía?
    —A mí me lo parece siempre la ópera al aire libre. Pero yo no puedo hacer nada en este sentido.

    —¿Sabe usted que levantar el telón simbólico del Teatro Griego, por su intervención, costó cada actuación suya ciento diez mil pesetas?
    —Desconozco estas cuestiones de orden económico.

    —No hubiera sido posible sin subvención.
    —Sé que la subvención existe todos los años; por mí o por otro cualquiera.

    Con Victoria Canale—¿Tan mal está el género lírico que no puede defenderse?
    —La zarzuela en España necesita protección. Marina es casi una zarzuela. Si yo tuviera en mis manos su defensa, la protegería, pero orientando su preparación para futuros cantantes y orquestas, y creando un ambiente para celebrar temporadas fijas.

    —Usted accidentalmente canta zarzuela, pero es tenor de ópera. ¿Qué le ocurrió en el Liceo?
    —Yo me esperaba un trato y una cortesía distinta a la que en realidad demostraron conmigo. Y esto motivó que no nos hayamos entendido este año.

    —¿Dinero?
    —Todo influye.

    —¿No volverá?
    —Si las condiciones que me ofrecen son las mías, sí.

    Con Sutherland—¿Por qué exige usted tanto?
    —Puede que exija menos de lo que pueda exigir.

    —Sin embargo, usted, hecho en Italia, no ha cantado todavía en la Scala de Milán. ¿Por qué?
    —Para mí la Scala es punto de llegada, no punto de partida, y hoy ocurre al revés: suelen empezar a cantar ahí y, como no tienen base, no duran. Mi ambición es, si llego a la Scala, permanecer.

    Cartel—¿Su escapada al cine haciendo “Gayarre”?
    —Conveniente, artísticamente: popular y económicamente interesante.

    —¿Por qué son ustedes tan intasados?
    —Porque cuesta muchísimo vivir en este ambiente.

    —¿Es difícil mantenerse en divo?
    —No pretendo serlo; eso ya se usa poco. El cantante es una persona normal que administra su voz.

    Y da el do de pecho cuando puede…

  • DEL ARCO
  • L_VEl año anterior, en diciembre de 1958, debuta Alfredo Kraus en el Gran Teatro de Liceo de Barcelona, como Duque de Mantua en Rigoletto; y  pocos días después,  asume el rol de Edgardo en Lucia di Lammermoor. De esas actuaciones también hallamos crónicas, pero mejor las dejamos para otro día.