Archive for Marzo, 2009

‘Denn es ist uns ein Kind geboren’, de ‘El Mesías’

Domingo, Marzo 29th, 2009

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Händel / El Mesías

Para recibir con alegría el lunes, que ya está ahí mismito, y aunque no sea Navidad.

Coros y Orquesta Bach de Múnich: Denn es ist uns ein Kind geboren… (Porque entre nosotros ha nacido un niño…), de la primera parte de El Mesías, Händel. Dirige (orquesta y coros): Karl Ricther. 1965.

Las lavanderas blancas

Viernes, Marzo 27th, 2009

Ainhoa Arteta/ Goizian argi hastian

Yo fui vigilante de pájaros. O por lo menos fui cómplice convicto y confeso. Mi hermano C. siempre se sabía algún nido, y allá que nos íbamos los dos sin dar cuenta a nadie de nuestras andanzas. La mejor época era el inicio del estío, cuando los pajarillos tenían crías y nosotros no teníamos escuela.

La teoría de mi hermano —que iba para atisbador de aves y terminó en profesor de latín— era que si te topabas con un pájaro con cebo en el pico, había que vigilarlo de cerca, porque tarde o temprano, él solo te llevaría a su nido.

Lavandera blanca

Pasamos muchas tardes observando a una pareja de lavanderas blancas, que hacen sus nidos entre los huecos de las piedras, en parajes donde el agua y las tierras de labranza no andan lejos. Las lavanderas son inquietas, menudas, pizpiretas; se las distingue enseguida porque son muy andariegas y caminan como a saltitos. A veces se las confunde con las collalbas. De hecho, nosotros las llamábamos así.

Aquellas tardes vigilando a las lavanderas blancas, que como cada verano habían hecho su nido en la desmoronada pared de una era, no muy lejos del arroyo del Manzano donde las mujeres aún bajaban a lavar, es uno de los recuerdos más felices de mi infancia.

Nos pasábamos las horas muertas viendo entrar al macho o a la hembra con alimento para sus polluelos. Los veíamos rondar su territorio, revolotear, corretear, remolonear entre las piedras: que sí, que no, que no sé yo si no me verá nadie…, para terminar penetrando como una flecha en el nido.

Y vuelta a cazar de nuevo: salían disparados. Les llevaban saltacapas, moscas —decíamos—, lombrices… Prismáticos no teníamos, claro; pero desde nuestro escondite —un desvencijado carro sin los tentemozos puestos en el que tras varios sustos morrocotudos a las pobres lavanderas aprendimos a calcular el sitio justo donde había que ubicarse para evitar que se pusiera de varas y con un ruido de mil demonios— distinguíamos perfectamente con qué manjar sorprendían a sus crías. Lo distinguíamos o lo imaginábamos. A saber. No había mucho donde elegir en la dura estepa castellana. Eran incansables. O sus polluelos unos tragones. O tenían más polluelos de los que podían mantener. A saber también.

Tuvimos con la mosca tras la oreja a la dueña de la era del castillo, que no acertaba a explicarse qué hacían por allí esos dos chiguitos a las horas de mayor chicharrina (lo del castillo no es literatura, así se llama la zona más elevada del pueblo; aunque puede que sí, porque nunca hubo castillo).

Como siempre nos sorprendía mirando a la pared, dedujo que nuestra intención era acarrear piedras y nos amenazó con que se lo iba a decir a nuestra madre. Se lo dijo. No hubo caso. Además, el carro era nuestro. Desplazado por cosechadoras y tractores, hacía ya años que se había convertido en uno de esos aperos que no sirven para nada. Salvo para vigilar pájaros… Pero ni se nos ocurrió mencionarlo. Pocos secretos eran mejor guardados entonces por un niño como revelar dónde y desde cuándo te sabías un nido.

Hasta que un buen día, los vigilados fuimos nosotros. Nunca más volvieron a anidar lavanderas blancas en la pared de la era del castillo. También eran niños quienes robaron los polluelos. Y hoy me vino aquella tristeza al escuchar esta canción. De los años que hace, ni les cuento;-)

Lo que dice la letra (Benito Lertxundi):

Con la primera luz de la mañana
un pájaro se ha posado
sobre el alfeizar de mi ventana
y ha comenzado a cantar ruidoso.

Hermoso pájaro, tan alegre,
cuando te escucho
va rápido al aire
la tristeza de mi corazón.

El más querido de mis pájaros,
¿a qué has venido a mí?

El sueño más hermoso,
cuando me has despertado.
¿Creías que viniendo tan temprano
se iría toda la pena?

No, no, anda a consolar
todo lo más “malurus”.

  • Canta: Ainhoa Arteta
  • ‘Serenade’, por Tauber, Wunderlich, Börjling, Anderson, Fischer-Dieskau

    Miércoles, Marzo 25th, 2009

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    No es una comparativa ad hoc, no empecemos;-) Y eso no quita para que nos cuenten quién les dice mucho o no les dice nada;-) Es que me lié a buscar y ya no supe quedarme sólo con Tauber, que es por quien empecé a tirar del hilo. También porque durante esta semana es posible que no pueda actualizar tan a menudo. Los dejo en buena compañía (espero;-)

    Gracias, JCR, por el primer enlace.

  • Richard Tauber: Standchen, Leise flehen meine Lieder (Serenade),  canción nº 4  para voz y piano del ciclo Schwanengesang (Canto del cisne), de Franz Schubert. Texto: Ludwig Rellstab
  • Fritz Wunderlich
  • Jussi Börjling
  • Marian Anderson
  • Fischer-Dieskau
  • Quedo implorando mis canciones
    A ti a través de la noche;
    Abajo, en la tranquila arboleda,
    ¡Amada, ven a mi lado!

    (más…)

    ‘O mio babbino caro’, por Pilar Lorengar

    Martes, Marzo 24th, 2009

    Pilar Lorengar

    No es la foto más apropiada, pero es la que he podido encontrar. De todas formas, está guapísima la mañica Pilar Lorengar, caracterizada como Fiordiligi  en Cosí fan tutte, de Mozart  (1979).  Por aquí lo cuentan.

    Lorengar, Stravinsky, Halffter y  Argenta.

    En ésta, pasea por Madrid (1955) con Stravinsky,  Cristobal Halffter y Ataulfo Argenta.

    Y a lo que vamos:-)


    Lorengar / O mio babbino caro

    Pilar Lorengar: aria de Lauretta de Gianni Schicchi (ópera en un acto),  Puccini. 1966.

    ‘Amapola’, ‘Te quiero, morena’, por Luigi Alva

    Lunes, Marzo 23rd, 2009

    Luigi Alva

    Hace tiempo encontré una breve semblanza sobre Luigi Alva que guardé en mi ordenador para mejor ocasión. El texto fue publicado el 8 de noviembre de 2008 y estaba firmado por Augusto Ferrero (el enlace se perdió en el fondo del mar;-)

    Las audiciones son parte de un CD (Lo mejor de Luis Alva) que me regalaron hace unos años, un 18 de abril.

    Luigi Alva


    Alva / Amapola


    Alva / Te quiero, morena

    ♣ ♣ ♣

    Alva inmortal

  • Por Augusto Ferrero
  • Luis Alva nació en el Perú hace más de 80 años y se consagró como Luigi Alva internacionalmente hace cincuenta.

    Luigi AlvaCantó en los grandes teatros del mundo: Covent Garden y Glyndebourne en Inglaterra, Staatsoper en Viena, Teatro allaScala en Milán, Metropolitan Opera House en Nueva York y, naturalmente, en el Teatro Municipal de Lima, hasta que fue destruido por un incendio. El público mundial disfrutó del timbre sublime de su voz y de sus extraordinarias dotes histriónicas. Su personificación del Conde de Almaviva en El barbero de Sevilla llegó a ser un caso de mimetismo absoluto.

    Con Robert Kerns

    Felizmente, de esta obra existen sus grabaciones con María Callas y Tito Gobbi bajo la dirección de Giulini; con Victoria de los Ángeles y Sesto Bruscantini dirigidos por Gui; y, además, la magnífica filmación que hizo con Teresa Berganza y Hermann Prey, bajo la batuta de Claudio Abbado.

    Mención especial merece la selección que hizo Herbert von Karajan de Luigi Alva como tenor en la única obra con la que se estrenó la Philarmonie de Berlín en 1963: la Novena Sinfonía de Beethoven. Esta versión, con la Orquesta Filarmónica de Berlín, ha salido a luz recientemente. Se trata de una interpretación más rápida que las célebres versiones aceleradas de Toscanini y Kleiber. El director emplea una hora y cinco minutos. Constituye un gran honor para el Perú que uno de los nuestros fuera el único latino en esta histórica ocasión.

    .-.Además, con el mismo Karajan y Schwarkopf, hizo un memorable Falstaff como Fenton. Luigi Alva ha estado bajo las batutas de los más grandes directores de orquesta como Cantelli el sucesor de Toscanini, Bernstein, Dorati, Davis, Ozawa, Klemperer y Böhm, con el que hizo un famoso y comentado Così fan tutte en el Festival de Salzburgo.

    Cantó la Petite messe solennelle dirigida por Bruno Walter, y cuando la repitió en Lima años después con poco público, expresó que no importaba, pues lo relevante era que le había rendido homenaje a Rossini, el autor de su predilección, cuyo nombre lleva la calle donde vive en Milán.

    A su vez, ha cantado con afamados artistas como Tebaldi, Cossoto, Scotto, Norman, Moffo, Siepi, Bruson, Fischer-Dieskau, Zacaria y Ghiaurov; todos cantantes legendarios. Su desempeño cantando ‘Una furtiva lagrima’ en L’elisir d’amore fue notable, al extremo que cuando Pavarotti vino a Lima, no quiso cantar esta aria porque reconocía que en ella Alva era inigualable.

    (más…)

    Un día especial

    Domingo, Marzo 22nd, 2009

    Cañizar

    Ayer fue un día especial: anduve por tierras alcarreñas, disfrutando de la recién estrenada primavera. A una hora en coche desde Madrid, florecen los almendros, los narcisos, los lirios, las tímidas violetas, los jacintos, los alhelíes…  La hoja de limón —melisa, toronjil— ya despunta a ras del suelo. Los granados tienen ya brotes; las parras, si te fijas un poco, también tienen botones; los rosales en unos días habrán florecido y los lilos en poco menos de un mes se convertirán en un estallido de olor y color.

    Pero no fue un día especial por eso, que también, sino porque ayer asistí a un recital lírico en el que participaba Allforthemusic. Sí, Allfor. Me emocionó su versión de Adiós, Granada, muy bien interpretada; y me sorprendió, para bien, con su Ah, mes amis, con sus nueve does,  con la que Allfor se atrevió en su segunda intervención.

    ¿Que cómo es Allfor? Hablando tiene una voz muy dulce: es dulce:-)  Sabe interpretar cantando, incluso en concierto.  Fue un placer escucharlo, conocerlo y charlar con él. Poco tiempo, porque él tenía prisa y yo también. Pero nos tomaremos un café cualquier día de estos. Allfor, no se te ocurra pasar por Madrid sin avisarme:-)

    El concierto, en conjunto, estuvo muy bien. Mereció la pena.  En Alovera también llegó la primavera.

    [Foto: Gio]

    La bella Garanca

    Sábado, Marzo 21st, 2009


    [I Capuleti e i Montecchi. Covent Garden. Vídeo promocional]

  • Aurora Intxausti
  • Elina Garanca actúa con Anna Netrebko en I Capuleti e i Montecchi y reivindica el papel de las mezzosopranos en las óperas. Es una gran apasionada de la música española y por ello se atrevió con la zarzuela en su primer disco.

    Maria Callas pesaba 108 kilos cuando inició su carrera y se sentía desgraciada y fea. Cambió su físico, en un año adelgazó 40 kilos, y se convirtió en una diva esbelta y elegante. Renunciaba a comer para poder mantener su figura, aunque a lo largo de su vida guardó las recetas de los grandes chefs para servirlas en las cenas de la que era anfitriona.

    Elina Garanca (Riga, Letonia, 1976, www.elinagaranca.com) no tiene ese problema, es una mujer esbelta que monta a caballo y practica submarinismo. “Lo único que me da un poco de respeto es lanzarme en paracaídas”, dice Garanca, de paso por Valladolid.

    Es la imagen de una nueva generación de cantantes líricos que rompen con esa otra que había predominado hasta hace unos años de las grandes voces pasadas de kilos. Desde niña su vida ha estado rodeada de música y antes de cumplir los 18 años supo que lo suyo eran los escenarios. Antes de dedicarse a la lírica pensó ser actriz. La balanza la decantó por el canto y en uno de sus primeros discos incluyó varias piezas del repertorio español.

    En Bel Canto (Deutsche Grammophon), la mezzosoprano eligió a tres grandes compositores italianos de la primera mitad del siglo XIX, Donizetti, Rossini y Bellini, porque, según explica, “el color de mi voz y su timbre parecen estar hechos para este repertorio”.

    Netrebko y Garanca

    Hasta el 11 de abril, esta mezzosoprano, que se mete en el papel de Romeo, compartirá escenario con Anna Netrebko en el Covent Garden, donde interpretan la ópera I Capuleti e i Montecchi. Ambas acaban de publicarla en Deutsche Grammophon bajo la batuta del italiano Fabio Luisi.

    Las críticas han alabado el papel que interpreta Garanca en esa ópera. De ella, en su papel de Romeo, dicen que “domina totalmente el escenario en cuanto aparece: no sólo es su voz de una flexibilidad y expresividad extraordinarias sino que además es capaz de subir sin esfuerzo aparente a las notas más altas y da credibilidad total al personaje que interpreta”.

    El País

    Anna Netrebko: “Quienes mandan son los directores de escena. Muchos se han empeñado en tumbarnos en el escenario. ¡Dios mío! ¿Por qué?”

    Sábado, Marzo 21st, 2009

    [15 de marzo de 2009]

  • Jesús Ruiz Mantilla
  • Desde que cantó Guerra y paz por todo el mundo y La traviata en Salzburgo, el éxito no le ha dado tregua a la diva rusa. “Sólo deseo cantar. No quiero ser una estrella”, dice. Ella encabeza una nueva generación que ya está bajo los focos.

    Frente a frente, Anna Netrebko resulta más un espejismo que otra cosa. Su poder en escena, su imagen sensual, esas poses provocativas que la han convertido en la reina de una generación de cantantes de ópera entregada a la seducción en igual medida que a la voz, desaparecen. Lleva el pelo recogido, la cara lavada, una ropa oscura y discreta. Se ha presentado en un cuartito angosto y oscuro del Covent Garden londinense, donde ha cantado estos días atrás I Capuleti e i Montecchi, de Bellini, como si sintiera melancolía de la muchacha que fue cenicienta antes que diva.

    Porque la historia de Netrebko tiene tanto ya de leyenda como de futuro brillante. Lleva camino de alcanzar una madurez asentada en la que heredará el trono de las grandes. Su historia comenzó en Rusia. En el teatro Mariinski de San Petersburgo. Allí fregaba suelos y el zar de la ópera rusa, Valeri Gergiev, no daba la impresión de haber caído en ella cuando la muchacha caminaba y se cruzaba con él por los pasillos vestida con una bata. “Al tiempo estudiaba canto. Gané un concurso y me presenté a unas pruebas para entrar en la compañía del teatro. Gergiev me dijo: ‘Ah, pero usted también canta’. Parece que sí se había fijado en mí”, comenta Netrebko.

    Pero no le gusta recordar esos días. Según ella, se han manipulado demasiado. No ocurre lo mismo con los siguientes. A partir de entonces, el director musical la lanzó hacia el estrellato. “Me gustaba su manera de tratar con jóvenes cantantes. Nos lanzaba a la arena casi sin tiempo para que nos preparáramos. Es bueno que alguien te deje estrellarte. La única manera de aprender”.

    Triunfó por todo el mundo con Guerra y paz, de Prokófiev. “La única vez que he cantado en Madrid. Aquel montaje gigantesco con 400 personas en el escenario”. Una escala graciosa. “Recuerdo el escándalo que se montó cuando un compañero, que estaba enfermo, mezcló medicamentos con alcohol. Estaba tan mareado que no se tenía en escena. Debía dar unos pasos de baile y yo le dije: ‘No te muevas, ya los doy yo”.

    Luego llegaría el gran bombazo. En Salzburgo. Con La traviata y junto al mexicano Rolando Villazón, en 2003. Aquella relativamente desconocida cantante rusa dio la vuelta al mundo. Primero en las críticas de los periódicos. Luego en los DVD. Había llegado a la cumbre con una interpretación carnal y trágica de Violeta Valery.

    Empezó el fenómeno Netrebko. Tanto que un año después, la revista Time la escogía entre la lista de personas destacadas e influyentes del momento. Cumplía un sueño al tiempo que empezaba a asustarse. “Me veía por todos sitios. No era capaz de controlar la fama. Llegué a plantearme dejarlo todo. Escapar. La competencia es durísima y siempre debes estar en un nivel para que no crean que estás acabada”, asegura. “Ahora ya he conocido la notoriedad. No me gusta, aunque la creo necesaria para ciertas cosas. Sólo deseo cantar. No quiero ser una estrella”.

    (más…)

    Y llegó la primavera

    Viernes, Marzo 20th, 2009

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    Mozart


    Händel


    Vivaldi

    [Foto: Gio]

    ‘‘Mon coeur s’ouvre à ta voix’, por Rita Gorr

    Miércoles, Marzo 18th, 2009

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    Gorr / Mon coeur s’ ouvre à ta voix

    Rita Gorr (1926-): Mon coeur s’ ouvre à ta voix, aria de Dalila con Sansón (Jon Vickers) del Segundo Acto de Sansón y Dalila, Saint-Saëns. 1963.

    Rita Gorr