Todo empezó en el diario británico The Times, con algunas de las declaraciones del tenor en una entrevista: “Si puedo hacer recitales adaptando el repertorio a mis necesidades, no hay problema. Pero con las óperas, a no ser que surjan las circunstancias correctas, doy mi carrera por terminada”.
“Curtain falls on the Third Tenor José Carreras”, titularon. Otros medios lo siguieron y en unas horas (vaya a qué ritmo cayó el telón), no es que Carreras se retirara de la ópera, es que se retiraba para siempre de los escenarios.
Pero hace más de una década que el tenor catalán desarrolla su faceta artística en conciertos y recitales. La última ópera que interpretó fue en 2001, Sansón y Dalila, Gran Teatro del Liceo de Barcelona.
La Fundación Josep Carreras se ha visto obligada a desmentir categóricamente la retirada del tenor. Óperas, no (a no ser que…); recitales, sí; retirada de los escenarios, tajantemente no:
“Josep Carreras, como viene haciendo de forma ininterrumpida, sigue desarrollando su carrera profesional en el ámbito de los conciertos, recitales y grabaciones discográficas con toda normalidad. Esto no significa que haya descartado cantar ópera si se dan las condiciones artísticas y profesionales óptimas para ello”.
Al parecer, fue el propio Carreras, quien ante el vendaval de su inminente retirada de los escenarios (y él en Corea, y sin enterarse), envió el comunicado. Con 63 años, y más de siete sin cantar en una ópera, en cuanto te descuidas, te jubilan.
En su web oficial, sin embargo, nadie comunica nada.
Carreras / Rachel, quand du Seigneur, 1985
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en el programa de Luis del Olmo se comentó que físicamente no estaba apto para interpretar óperas, y que seguiría con sus conciertos y recitales…. luego todo se desmadra jeje
Gio un beso, sí, ando aún sin internet, siento mis pocas visitas, ya vendrán mejores tiempos…vamos que en unas semanas vienen a conectarme jeje
A mi juicio desde luego, amable anfitriona, apreciados contertulios, qué importante resulta en todos los órdenes de la vida, incluido, y muy especialmente además, el profesional, saberse retirar a tiempo, lo cual, como diría el clásico, es toda una victoria. No se trata de salir huyendo a destiempo, que siempre es cosa de cobardes, sino de ser lo suficientemente inteligente como para advertir, siquiera cinco minutos antes de que resulte evidente para todos, propios y extraños, cuándo conviene hacer un elegante mutis por el foro y poner fin con broche de oro y dejando un buen sabor de boca a una trayectoria profesional que, con independencia de lo más o menos lograda que haya podido ser, necesariamente ha de concluir previamente a que la misma, por agotada y empobrecida, devenga en nuestra contra.
Así, apurar hasta las heces el cáliz de la carrera, máxime cuando ésta cursa con una notable proyección social por lo que ello supone de ejemplarizante y siendo que ya no es posible prorrogación alguna, tal y como es el caso de la de Carreras, desde hace no pocos años absolutamente finiquitada cuando su voz se extinguió para siempre, a más de revelar un afán recaudatorio rayano con la codicia más rabiosa, echa por tierra cuantos éxitos y méritos se consiguieron y, lo que es peor aún, dejará en la memoria de los aficionados sólo un mal recuerdo de alguien que no quiso hacerse (hacernos) el favor de jubilarse dignamente. Pues muy buen fin de semana para todos, de un modo especial para los madrileños que mañana celebraremos a nuestro santo patrón, San Isidro Labrador (por cierto, creo que también de algún predicamento en Chile, igual nos dice algo D. Nicolás Camilo…), y saludos cordiales.
Totalmente de acuerdo en que una retirada a tiempo es la mejor de las victorias. No lo estoy en absoluto con esta frase: “a más de revelar un afán recaudatorio rayano con la codicia más rabiosa”. Me parece muy fuerte decir eso. Yo no creo, a lo mejor soy una ingenua, que ganar más dinero sea la razón por la que aún no ha decidido retirarse. Veo otras. En cualquier caso, está en su derecho a cobrar por su trabajo, ¿no?
Saludos cordiales,
Gio
Claro que sí, amable anfitriona, cualquier profesional en el libre y honesto ejercicio de su trabajo, sólo faltaba, debe percibir lo que por contrato, tarifa, honorarios o caché, según los casos, tenga firmado o establecido. En una tal premisa he creído firmemente y la he defendido desde que tengo uso de razón; de hecho, y siempre que me lo he podido permitir, en todos los ámbitos sociolaborales he preferido lo estrictamente privado a cualquier otra vía posible para satisfacer mis necesidades, esto es, he sido partidario de abonar, directa e inmediatamente, lo acordado a un profesional por los servicios requeridos. Además, la ley de la oferta y la demanda es clara en este punto: uno ofrece un producto cualquiera a un determinado precio y otro libremente, claro está, convencido de que hace un buen negocio, esto es, creyendo que paga lo que vale, queda en disposición de comprarlo porque (entiende) lo necesita. Un acto de mercado, pues, que, si no hay engaño por las partes, les beneficiará a las dos, devendrá totalmente lícito, equitativo, y el precio resultante será, ciertamente, el justiprecio para ese servicio o mercancía en venta.
Otra cosa es lo que yo, tomando como ejemplo el que me parece es palmario caso de Carreras, cantante que no en el presente, reitero, sino hace ya muchos años agotó totalmente su carrera, intentaba dilucidar sobre la conveniencia, aún más, diría que la exigencia moral de retirarse de la profesión cuando ya no se está en condiciones, por las circunstancias que sean –obligación legal, edad, enfermedad o incapacidad manifiesta de cualquier tipo-, de seguir ejerciéndola respetable y decorosamente. No querer aceptar la jubilación siendo que ya no es posible dar rendimiento profesional alguno, a más de contravenir el sentido común, engañar y engañarse, y ofrecer un espectáculo lamentable (y acaso pocos otros más lastimeros como el del artista, otrora reconocido y aplaudido, que, incapaz de decir adiós a tiempo, agora se arrastra mendicante por el escenario), deja muchos interrogantes y hasta puede inhabilitar el currículum más laureado. Yo no sé si José Carreras tendrá, además del crematístico, otros posibles móviles para seguir “cantando”, pero en lo que a mí se me alcanza el primero, sea sólo o en compañía, me parece bastante claro, máxime si recordamos que él fue precisamente, cuando ya declinaba su carrera, el organizador del famoso, antes que artístico mercantil, triunvirato tenoril (Pavarotti-Domingo-Carreras). Ahora bien, como es lógico y natural, cada cual hace con su dinero lo que le place, unos no tendrán reparo alguno en apoquinar lo que les pidan y más para un concierto de Carreras, mientras que otros, que cualquier precio para este evento nos parecería (muy) caro, preferiremos, por razonable y ajustado, pagar los 72 euros que se han pedido (en buena localidad) para el próximo recital de Juan Diego Flórez en el Real.
Se me está ocurriendo, y termino, que igual el asunto de la retirada de los cantantes líricos a tiempo o aplazadamente hasta la total afonía, según convengan y opinen Vds., e intentando saltar de la anécdota o del caso puntual de Carreras a la categoría, no es mal tema para el debate. Saludos muy cordiales.
Es evidente la antipatía y mala leche que el señor Roa le tiene a José Carreras, pero también hay personas que vemos las cosas diferentes, nadie mejor que el mismo tenor sabe que ya no está para cantar óperas completas, pero eso no significa el fin de su carrera, tiene cuerda rato para recitales y grabaciones de discos. la mayoría de los recitales han sido de naturaleza benéfica, como me consta personalmente como cuando vino al Perú en 1995 para cantar en beneficio de la liga peruana de lucha contra el cáncer(seguramente le molestará esto al señor Roa). Para hablar mal de la gente no se necesita inteligencia sino todo lo contrario.
Por alusiones personales, me acojo a mi derecho de réplica. Mire, Sr. Jara, con total cordialidad pero igualmente con no menos claridad, una de dos, o yo no me sé explicar –lo cual está dentro de lo posible- o Vd. no me entiende en absoluto (o, todo lo más, sólo “entiende” lo que le parece más favorable para arremeter a continuación contra su seguro servidor). Vamos a ver. En su contestación Vd. se equivoca tanto en el tino como en el tono; vaya, que no se puede marrar más el disparo que hace. En lo segundo, porque –y como habitual visitante de este amable foro ya lo debería saber- no son maneras, desde luego yo no me las permitiría nunca ni contra Vd. ni contra nadie, como tampoco así la mayoría de los tertulianos se lo permite, dirigirse con expresiones del siguiente tenor, “es evidente la antipatía y la mala leche del Sr. Roa…”; sepa que ni siquiera hacia Vd., entre otras cosas no menos evidentes porque no le conozco de nada, albergo tales rastreros sentimientos, cuánto menos, como buen aficionado que me considero, hacia cualquier cantante lírico incluido el de referencia, al que, empero, sí conozco (profesionalmente) desde hace muchos años; por tanto, y en lo sucesivo, cuando se dirija a un servidor le rogaría que lo hiciese desde la educación o, si es nuevamente con estos mismos modales, daré por no recibido su comentario. Y en lo primero, el tino, porque lo que únicamente pretendía mi observación, torticeramente interpretada, el fondo de la cuestión que se quería sustanciar en la misma, sirviéndome, es verdad, pero como (mero) ejemplo únicamente, Carreras, era la, a mi juicio, sin duda alguna, “obligación” que todos los profesionales –particularmente aquí, aquellos que más nos conciernen, los cantantes líricos- contraemos desde que empezamos a trabajar para decidir retirarnos a tiempo, con dignidad y, en la medida de lo posible, dejando el más bueno de los recuerdos de lo poco o de lo mucho que pudimos hacer, primero, por perfeccionar nuestra propia profesión en sí, y, al cabo y por ende, por mejorar la sociedad a la que se sirvió con lo más sobresaliente de nuestro talento y trabajo. Vea, pues, que aquí también, como decimos en España, cogió Vd. el rábano por las hojas.
No me quiero extender más, porque si Vd., Sr. Jara, con lo dicho todavía sigue sin entender que, primero, carezco de los malos sentimientos que Vd. –se diría que me conoce de toda la vida para haber realizado un tal juicio- me atribuye inopinadamente, segundo, Carreras fue citado no con otro propósito que el de servir de ejemplo demostrativo –ojo, entre otros muchos posibles que podían haber utilizado- de que el ejercicio de la profesión nadie puede alargarlo indefinidamente, y, tercero, que lo yo propongo como núcleo de la cuestión, si es que resulta de interés debatirla, es sólo algo parecido a esto, ¿cuándo se deben retirar los cantantes líricos?, y no el análisis de la trayectoria de Carreras, sobre la que cada uno puede tener, digo yo, su opinión tan respetable, si es que no se falta, como la del vecino, por más que me pudiera seguir y seguir alargando resultaría totalmente inútil. Pero como nadie está, gracias a Dios, en posesión de la verdad absoluta, sólo hay mejores o peores aproximaciones a ésta, y, por tanto, puedo ser yo el equivocado, gustosamente me someto al juicio del resto de contertulios y, naturalmente, al de nuestra amable anfitriona, para, de resultar reprobado, y en total coherencia con lo que he sostenido en estos comentarios sobre saber retirarse a tiempo, siquiera cinco minutos antes de mi expulsión, abandonar tan grata tertulia operística que amablemente me acogió en estos últimos años. Saludos cordiales.
No me había sido posible comentar, y justo ahora que hay tanto donde hacerlo…. operasiempre es un espacio que se torna necesario y adictivo.
Este tema es tema de dolor y pena, de sentimientos encontrados que me hacen reflexionar mucho.
Pienso en los gatos… animalitos graciosos que cuando llega su hora, agonizan semanas enteras, y se van adelgazando y, cuando ya, famélicos, cuando su espinazo parece un arpa, se levantan aturdidos por la fiebre en busca de agua. Es en este momento, cuando temblorosos y con movimientos carentes de la más mínima motricidad que los caracterizó, nosotros pensamos y nos preguntamos “¿en qué paso caerá finalmente fulminado por una mezquina muerte, que ronda, que es inevitable, pero que por más que muestre su rostro, no cumple con su oficio?”. La angustia nos corroe, La agonía del felino, cruza horizontalmente a todos quienes están a su alrrededor, y la muerte sin prisa, sabiéndose protagonista y aclamada… se toma a si misma “La muerte”, con calma. Tal vez es así en respetuosa memoria de cuanto ratón, pajarillo o lo que sea que alguna vez sufrió de igual y lenta manera en las garras del ahora enfermo.
No es necesario asistir a este espectáculo, no es natural. No es digno. El dolor que causa hace que uno no quiera recordar ni el episodio, ni el protagonista. Ciertamente duele mucho.
Disfruté muchos años con el arte de José Carreras. Una voz bella que no cansaba, que siempre presentaba interpretaciones originales, cuidadas, desgarradoras, humanas, dulces y matizadas. Desde los setentas… hasta la enfermedad que lo tuvo tan a mal traer. Mis recuerdos personales, de vida, esos que despiertan en el momento menos pensado… esos, están amarrados, unidos por firme costura a la voz de Carreras. Muchos de ellos afloran en cuanto siento ese timbre inconfundible del tenor de antaño.
Casi veinte años me ha costado olvidar a Carreras… No quiero que mis sentimientos se mezclen con mis recuerdos y pongan en marcha mi maquinaria emocional, cuando veo a este hombre haciendo y cantando lo que el pudor no tolera.
Para contrarrestar al Carreras de circo, me propuse escuchar las grabaciones, esas, las que hacían bien al oido, para no terminar odiándolo. En eso estaba cuando caímos en este debate.
Un artista debe saber cuando es tiempo de retirarse. (Solo el Papa es tan porfiado que no lo entiende. Al menos no es artista). Luego de retirado oficialmente el artista, por voluntad noble y propia; haga cuanto beneficio se le venga en propósito hacer. Total en esa instancia, hasta los gallos se los perdonarán y se los aplaudirán. Aun retirado, la gente que paga por ver, seguirá pagando… Está comprobado hasta el cansancio que es así.
El cantante de opera no necesita de la tecnología para entregar su arte, en eso se diferencia justamente de otras disciplinas. Dedicarse a grabar discos es como ser corredor olímpico y pretender seguir compitiendo a los ochenta con muletas a motor. Si ese es el gusto de Don José, pues que funde el club amigos para siempre con Sara B.
Si lo hace por dinero, es lamentable, pues ya no lo necesita y lo pone por sobre su arte. Si lo hace por ayudar en obras benéficas…. no necesita exponerse al ridículo, su presencia basta para mucho. Lo terrible es que lo esté haciendo por negarse a aceptar que todos somos cíclicos y estamos de paso. Cuando niños: Jugamos!…. Cuando viejos: Pensamos!!
Hay gente para la cual Andrea Bocelli es un Dios, para ellos Carreras tiene futuro y es promesa…. esa gente no pertenece al mundo de la lírica. Es un grupo especial cuya grasa se llama “snob”, pero de opera no sabe nada más que Caruso es el más grande y que “La dona è mobile”, es lo maximo. Sabe que no pueden hablar mal de Pavarotti ni de la Callas. Ah…. y que la música, mientras más fea, es más sublime. Total ellos la escuchan cuando tienen invitados en casa solamente.
Un mal final, puede ser más largo que la carrera misma y finalmente se corre el riesgo de dejar en el recuerdo de la gente, solo lo negativo. Es mejor retirarse a tiempo.
José Carreras, con sus vicios y virtudes fue uno de los más grandes de su época…. época que ya pasó hace bastante rato eso sí. Debe cuidar su recuerdo, respetarse y, (en conciencia), retirarse.
Señor Jara, lo comentado por el señor Roa, puede no coincidir con la verdad absoluta, pero camina a pasos cercanos de la razón.
Históricamente los artistas están expuestos a la crítica. La crítica es parte del asunto… y casi siempre ella es severa en demasía con el criticado.
Aquí solamente se expone un punto de vista que tiene mucho fundamento. Estamos hablando de retiro cuando las cosas ya no se hacen bien. Si a usted le parece que Carreras aun lo hace bien, perfecto, pero no todos podemos estar de acuerdo con esa afirmación.
Pienso que su comentario no aporta al tema Carreras en nada nuevo, pero si pienso que aporta al tema “Roa”, (que aquí no está en cuestión), solo puedo agregar con respecto a su comentario, que corre el riesgo de ser evaluado con su frase final:
“Para hablar mal de la gente no se necesita inteligencia sino todo lo contrario.”
Ahora bien, yo no pondría jamás en cuestión su inteligencia. Más aun sin conocerlo. Al señor Roa lo conozco en su forma de pensar con respecto a la opera, pues sus planteamientos quedan claros y acotados…. entonces, menos me atrevería a desconocer su inteligencia. Si reconozco que en algunos temas nos hemos encontrado y discrepamos civilizadamente.
Un saludo muy afectuoso a todos los tertulianos que hacen gran parte de esta magia.
Y también un saludo agradecido a Gio.
No tengo mucho tiempo para escribir, asi que intentare ser breve (o escribir rápido, una de dos).
Yo pienso que debe ser muy dificil, cuando has dedicado una vida entera, haciendo un monton de sacrificios, dejar de lado todo ello y “acabar” con algo como el canto, en el que la entrega es al 100%. si el ritmo de vida que has llevado es: “hoy estoy en españa, mañana en la otra punta del mundo cantando” pues es muy dificil dejarlo de lado, más cuando disfrutas.
Y dedicarse a la enseñanza, cuando se tiene un nombre, supone que todo el mundo querrá escuchar a tus discípulos, y es una responsabilidad enorme: es formar a alguien que va a llevar tu “nombre” toda su vida, y es una entrega enorme.
Pienso que la mejor manera, es poco a poco, volviendo a una vida rutinaria, pero, sin dejar de hacer lo que te gusta.
Yo no estoy de acuerdo con todo lo que escriben todos los “contertulios” de aquí. Pero procuro expresarme de forma que no hiera la sensibilidad de los demás. Y si alguien cree que no, que hace falta decir las cosas sin cuidado de como se expresan, pues… lo mejor, es dejar de leer lo que comenta.
Creo que parte de vivir en este mundo, es intentar entender,y sobretodo, respetar otros puntos de vista.
Un beso muy rápido para todos! XD
nicolás, me quito el sombrero y le aplaudo….pero lo de la muerte lenta del gato aaaays casi me lo hubiera saltado de leer…..
Dinora, todo un placer saludarle… perdone mi ejemplo, es que recoje fielmente mis sentimientos…. Pero puedo cambiar el ejemplo y cito el final de la película “Candilejas” de Ch. Chaplin.
Y respecto a José Carreras, no es lo que pienso solamente de Carreras, para mi, la lista se hace interminable.
Por otra parte creo que Carreras ha tenido demasiados años ya para ir desarrollando su transición a los cuarteles de invierno y dedicarse a otra cosa donde igualmente pueda ser un gran aporte. Es mi opinión muy personal.
Ciertamente Alfor.. que retirarse, tomar la decisión, es muy doloroso, pero al menos, ese dolor no es agonía constante.
un abrazo.
Muy brevemente, intervengo únicamente para agradecer a D. Nicolás Camilo su –esto no es novedad- inteligente aportación a la (verdadera) cuestión a debate, y el voto de confianza que amablemente me otorga. La verdad es que cada vez entiendo menos determinados comentarios –afortunadamente hoy ya muy escasos- que, ni en el fondo, de ordinario escasa o nulamente fundamentado, ni en la forma, todo un atropello para quien no piensa exactamente igual, nos recuerdan otros tiempos de este mismo foro, felizmente superados, en los que la grosería y la falta de respeto campaban a sus anchas. No puedo estar más de acuerdo con Vd., D. Nicolás, cuando habla de que –y permítame que le cite literal porque me parece que no se puede expresar mejor la idea del esnobismo en ópera- “Hay gente para la cual Andrea Bocelli es un dios, para ellos Carreras tiene futuro y es promesa…esa gente no pertenece al mundo de la lírica. Es un grupo especial cuya grasa se llama “snob”, pero de ópera no sabe más que Caruso es el más grande y que “La donna è mobile”, es lo máximo. Sabe que no se puede hablar mal de Pavarotti ni de la Callas…” Pues así es, y quienes desde hace ya muchos años frecuentamos los teatros de ópera bien sabemos de la existencia de tales “aficionados”, fatuos advenedizos, capaces de pagar astronómicas entradas para hacerse la foto junto a, pongamos, “Los Tres Tenores”, y así reafirmar su condición de máximos “entendidos” en canto y ópera, pero que, a la hora de la verdad, son incapaces de distinguir siquiera entre una mezzo y una soprano. Un saludo muy afectuoso, D. Nicolás.
Llevo mucho tiempo siguiendo fielmente esta página, pero nunca me había decidido a escribir un comentario. Lo que me ha llevado a hcerlo en esta ocasión, es el inadecuado e injusto comentario leí ayer.
Las opiniones de D. Paco Roa pueden compartirse o no (como todas), pueden gustar o no (como todas) y, por todo ello, pueden discutirse, y así se ha hecho en este foro en no pocas ocasiones. Pero en los AÑOS que llevo siguiendo este “blog” jamás he leído un comentario del señor Roa en el que se atisbe siquiera la menor falta de respeto a ningún tertuliano.
Así que, ya ve don Paco, lo que no habían conseguido las polémicas sobre mis admiradísimos Corelli, Kraus o Sutherland, lo ha conseguido ese ataque de pésimo gusto hacia su persona.
Espero, por bien del “blog” y por mi propio interés de aficionado, que no “abandone”, como insinúa en uno de sus comentarios, esta tertulia.
Y recuerde: No ofende quien quiere…
Un saludo para todos.
En mi anterior comentario ha habido un error de “tecleado”. Al final del primer párrafo debía decir “inadecuado e injusto comentario QUE leí ayer”.
Muy amable, D. Antonio, por sus atentas e inmerecidas palabras hacia mi persona. Lo que Vd. debe hacer, con independencia de que yo siga o no, esto es irrelevante –siempre he pensado que nadie es totalmente imprescindible pero que todos somos necesarios-, es tomar parte activa en el foro, comentar cuanto tenga por conveniente, desde la libertad y el respeto, y no privarnos de sus conocimientos y preferencias operísticas, los cuales, no me cabe duda alguna, nos enriquecerán enormemente. Saludos cordiales.
Buenas noches a todos:
Yo le voy a reconocer al Sr. Jara que le tengo cierta tirria a José Carreras, así que le ahorro el comentario. Si bien coincido en lo sustancial con D. Paco Roa. No es necesario despreciar a nadie ni acusarle de nada para rebatirle.
Carreras fue un tenor que apuntaba al sobresaliente pero que se quedó en notable (que no es poco), sin duda alguna por su enfermedad. Tras ella, salvó milagrosamente la vida pero la voz quedó truncada, llegó a su techo y no se desarrolló. Tuvo la habilidad de formar el trío operístico más famoso desde Callas-Di Stefano-Gobbi, a la vera de dos gigantes como Pavarotti y Domingo. Es tan digno y tan criticable como lo que hacen los grandes nombres de ahora, que apenas han debutado y ya se dedican casi por entero a los conciertos.
Mi tirria viene porque en mi opinión no siempre canalizó como debiera la condescendencia que se le tuvo por sus circunstancias personales y se dedicó a unos menesteres menos loables que los de su Fundación. Dos que ya no están en este mundo (aunque sus voces permanecen en la memoria de los anti-Bocellis y anti-La donna è mobile) lo padecieron durante varios años. Sentí entonces que mi “misericordia” con él fue traicionada y de ahí mi antipatía. Pero bueno, soy así y esto es perfectamente criticable (e incluso denostable)
Los grandes nombres siempre han dejado memoria indeleble de alguna ópera, personaje o aria. Fleta estará siempre unido a Cavaradossi o Don José, Viñas a Lohengrin, Schipa a Ernesto, Chaliapin a Boris, Kraus a Werther o Rigoletto, Domingo a Otello (o por haber cantado cientos de óperas), Pavarotti a La hija del Regimiento La bohème… ¿Y Carreras? ¿Qué quedará de Carreras? No soy muy entendido pero me temo que sólo pasará a la historia por “Los Tres Tenores, S.L.”
Un saludo a todos.
Pues muy agradecido a Vd. también, apreciado “Yemapel”. Pero fíjese que lo que yo sugería era hacer el esfuerzo de eludir el caso puntual de la (no) retirada de Carreras (que en buena hora lo cité), es verdad que tiene bastante de paradigmático de lo que nunca ha de hacerse aunque no posea ni mucho menos la exclusiva, toda vez que hay más ejemplos de cantantes que, al igual que el catalán, no supieron decir adiós oportunamente –por citar sólo algunos cercanos en el conocimiento de todos, qué sé yo, Caballé, Gedda, Domingo, Nucci,…-, para reflexionar sosegadamente, evitando que pudieran aflorar prejuicios ante fobias o filias avivados al dar el nombre de tal o cual cantante, sobre el que a mi juicio es el mejor servicio que todo profesional inexorablemente, más si cabe cuando su trabajo se ejecuta de cara al público como el del artista y por muy grande que haya podido ser su carrera, debe cumplir a tiempo: irse a casa por la puerta grande, con la dignidad intacta, no bien aparezcan los primeros síntomas de decadencia. Saludos cordiales.
Nicolás, Antonio, Yemapel….. Sr.Paco Roa, nadie es imprescindible, ciertamente, pero es mucho más agradable leer reflexiones-opiniones con sentido común y coherencia siempre con respeto, como ha hecho siempre y espero que siga haciendo…. yo siempre aprendo de sus comentarios.
Antonio, le doy la bienvenida tras este estreno y espero que siga participando..
Un saludo a todos…
P.D.Nicolás Camilo, siempre es un placer para mí encontrarte por estos lares….;)
Me alegra saber que en este blog existe ‘autorregulación’, que la autora de este blog puede estar en Singapur (es un decir, no estaba tan lejos), que no faltará quien ponga los puntos sobre las íes. Me alegra de corazón.
No hace falta que le diga a Wilmer Jara que ésas no son maneras y que aquí no se las vamos a permitir. Digo que no hace falta porque él ya lo sabe. Y porque ya se lo han dicho todos ustedes, que mandan más que yo;-)
En este blog nunca han campado a sus anchas quienes no saben expresarse con un mínimo respeto hacia quienes participan o hacia los artistas, sean quienes sean. De los 5.910 comentarios que mientras escribo me constan como publicados, habrá unas dos decenas, calculando por lo alto, que podrían calificarse de “indeseables” (”no deseados”, los comentarios, ojo). Son pocos. Pero hacen mucho ruido. Hacían.
Sólo un detalle, y pasamos página. Decía que me parece muy fuerte la expresión “a más de revelar un afán recaudatorio rayano con la codicia más rabiosa”. Me sorprendió. Simplemente. Yo no me atrevería nunca a utilizar esos adjetivos sin tener pruebas de que efectivamente es así. Simplemente también.
Un detalle más, y a quien corresponda. Soy consciente de que utilizar dos nicks es una verdadera tentación en una página en la que no se requiere estar registrado (por ahora) para realizar un comentario. Y… Bueno, lo que no se diría nunca con un nick se dice con el otro.
Bien. Nada que objetar. Es divertido a veces observarlo. Cuando deje de serlo, lo haré saber, a quien corresponda también.
Nicolás, te vamos a nombrar mensajero de la paz de operasiempre, o algo así. “Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise”, podrías haber titulado tu comentario (en masculino, claro), parafraseando a Neruda y con algunas libertades. Es lo que tiene hablar desde el corazón.
Buen fin de semana para todos.
Besos varios,
Gio
Y luego estan, querida Gio, los que desgraciadamente como yo tienen un solo nick y varias personalidades. Pero no se asusten. Tenemos el problema bastante controlado. Nos vemos el dia 20 con Rigoletto.
Saludos desde La Palma del Condado, bonito pueblo onubense.
andaaa! otro onubense por estas tierras …
Yo apuesto por darle ese nombramiento a Nicolás ….
No soy de Huelva, solo estoy de turismo, ahora estoy en Vejer de la Frontera, Cádiz, comiendo el famoso atun de almadraba con mi alter ego. En breve volvemos a Madrid a retomar la rutina.
D. Paco, Dinora, Nicolas…, al igual que en el resto de las artes, creo que un cantante sabe en su fuero interno cuándo ha de retirarse. Pero siempre es difícil elegir ese momento. Mejor anticiparse. Es preferible aceptar los agradecimientos que sufrir las recriminaciones.
Un artista de solera
que se retira por mayo
ha de acabar su Carrera
cuando suelte el primer gallo.
La brisa del Atlántico, que me inspira. Saludos.
Y su alter ego se llama Paco Roa…
Mucho he hablado en esta entrada, acaso en demasía, del deber de retirarse a tiempo e igual es el momento oportuno de predicar con el ejemplo. Cuando servidor de Vds. comenzó a participar activamente en este foro operístico, devenido en punto de encuentro de referencia para buenos aficionados, creo recordar que por el año 2006, jamás pude imaginar que mi modesta colaboración en el mismo se fuera a prolongar por tan dilatado espacio de tiempo, máxime cuando más de una vez pensaba yo, mirando el decurso de los acontecimientos, cómo iban causando baja, uno tras otro, los asiduos “foristas” de aquella agitada época primera, aunque, por otra parte, fuese perfectamente entendible por los años que iban transcurriendo y los avatares que tenían lugar, hasta que en el día de hoy como (casi) única presencia y recuerdo, acaso reliquia, al menos de forma (abusivamente) continuada, de aquellos pioneros de armas tomar (aclaro que por fortuna no todos) haya quedado quien esto firma. Pero ya ven, contra todo pronóstico aquí estoy todavía cual animoso superviviente habiendo contado con, supongo yo, la benevolencia y la paciencia de todos Vds., queridos contertulios, la venia de la autora y responsable de este prestigioso foro, y en el capítulo personal, esto por descontado, la gran satisfacción de haberles podido “conocer”; toda una experiencia tan enriquecedora como gratificante que me llevo de aquí y que me quedará de por vida como indeleble recuerdo muy querido. De verdad, muchas gracias por todo ello. Y eso que inicialmente, fíjense bien, sopesé muy mucho pasar de la condición pasiva de mero lector a la de interactivo escritor, toda vez que entonces el foro me parecía virtualmente –sin duda sería una percepción mía totalmente equivocada- un campo de batalla sin tregua ni cuartel que intimidaba, o al menos a mí conseguía violentarme, pero cobré ánimo y felizmente, ya que nunca me he arrepentido de hacerlo, pasé a realizar mis primeros comentarios bajo una premisa que, a modo de estricto código de conducta, me impuse y siempre observé hasta el día de la fecha: expresar mi juicio sobre las cuestiones líricas a debate con total libertad, consideradamente pero sin medias tintas, a la vez que respetaría, por encima de cualquier otra cosa, todas y cada una de las opiniones del resto de contertulios por más que me pudieran parecer, en el supuesto límite de lo desajustado e inadecuado, un autentico desatino. Vds. juzgarán si lo conseguí o no, en todo caso, aprovecho esta ocasión para ofrecer mis más sinceras disculpas por si alguien, a resulta de algún inoportuno pero involuntario comentario mío, pudo sentirse agraviado o simplemente molesto en algún modo.
Sobre el, convengamos todos, como mínimo desconcertante e inaudito caso de la (no) retirada de José Carreras aun careciendo de las mínimas y exigibles condiciones vocales para continuar su carrera con el debido decoro, por mi parte sólo añadiré un par de apuntes finales. La rigurosa crítica musical alemana, que nunca entendió de intocables ni de vacas sagradas, pero que siempre ejerció su oficio desde una insobornable profesionalidad a toda prueba y llamando al pan, pan y al vino, vino, no dudó ni un solo instante en calificar esta anómala situación del tenor, si se quiere inclemente en la forma pero merecidamente en el fondo, como “la afonía mejor pagada del mundo”; es lo que tiene el querer perpetuarse contra el más elemental sentido de la responsabilidad. Y desde luego, me voy con la lección bien aprendida, nunca más osaré, ni para bien ni para mal, mentar al cantante catalán, ¡Dios me libre de volver a correr semejante peligro! Mis muy amados padres me enseñaron a cumplir, siendo todavía bien pequeño, con aquel conocido aforismo que reza: “es de bien nacido ser agradecido”. Y como tengo tanto que agradecer a todos cuantos forman el elenco de sobresalientes “foristas” de “Ópera, siempre”, me van a permitir que dirija unas breves palabras finales de reconocimiento personalizadas en aquellos contertulios con los que tuve el privilegio de debatir y comentar más asiduamente. En primer lugar, cómo no, mi cariño y cercanía se hacen uno para el entrañable D. Enric; en ocasiones parecíamos Vd. y yo dos rossinianos en apuros verdaderamente, esté donde esté, reciba mi modesto homenaje y todo el ánimo del mundo para la pronta superación de esos problemas de su salud de los que tuve conocimiento. A continuación me referiré a una inefable pareja de contertulios, la formada por D. Orlando y la joven “Lilith” –otrora ellos solos eran capaces de llenar páginas y más páginas de este foro amigo y ahora se diría que quedaron totalmente ágrafos y silentes, véase aquí la más fehaciente prueba del nueve de que nadie, ni siquiera ellos, es absolutamente imprescindible-, para los dos vaya desde aquí mi más sincero respeto y profunda admiración, pues yo creo que fue mutuo el enriquecedor intercambio de comentarios que intensamente mantuvimos a lo largo de no poco tiempo. Cómo poder olvidarme en este momento, sería una injusticia manifiesta, de mi querido amigo D. Óscar, el cual debe saber que la admiración fue recíproca y que, como no me quiero morir sin conocer el Machu Picchu, igual hasta nos conocemos personalmente, en esa confianza reciba un muy fuerte abrazo de este madrileño que le estima sinceramente. Bueno pues, D. Nicolás Camilo, qué quiere que le diga que ya no sepa sobradamente, si acaso solamente que fue un verdadero placer para el intelecto debatir con Vd. tanto en el acuerdo, las más de las veces lógicamente, como en las pocas ocasiones que no coincidimos, y como Chile es un país que siempre he admirado, pues a lo mejor le hago también una visita para que podamos charlar largo y tendido sobre los viejos tiempos de la ópera tomando un café bien cargado, quién sabe…Y ahora mi saludo y recuerdo va para un selecto grupo de “foristas” –“Nemorino”, mi tocayo D. Francisco, D. Diomedes, “Werther” (krausiano como quien se dirige a Vds. y con foro propio), D. Tomás (promesa de buen tenor), “allforthemusic” (nunca supe verdaderamente si escribía bien este seudónimo), D. José Carmelo, “dinora” y “Sparafucile”-, que no por haber tenido con ellos menos comentarios compartidos fue menor mi aprecio y estima, reciban todos Vds., pues, el testimonio de mi más distinguida consideración. Siempre sospeché que mis aburridos comentarios únicamente debían de contar con no más de dos o tres fieles seguidores y lectores, pero en realidad era sólo uno el lector amigo, D. Antonio, pues sabe lo que le digo, además de agradecerle de corazón una tan perseverante como inmerecida fidelidad, que le dedico a Vd. esta despedida. Y claro que no me olvido de Vd., “Yemapel”, estimado tertuliano de última hora, siga colaborando en este foro que yo creo que tiene mucho que decir en él.
Pero fíjense bien que el milagro diario de la comunicación cibernética –pues por tal cosa prodigiosa tengo esto de la informática que a mi ya se me escapa-, salvando las barreras de tiempo y espacio que en este foro acontece y que ha hecho posible todo lo que yo decía antes, tiene el sello de garantía y la calidad contrastada e inconfundible de su autora y responsable, “lagioconda”. Para ella pido de todos Vds., pues, un prolongado y caluroso aplauso y, tal y como sucede en ópera tras una función memorable, sean gritados los más entusiastas bravos. Quiero que sepa, muy amable anfitriona, que me he sentido en esta casa inmejorablemente atendido, apreciado y respetado, y que todavía hoy no me explico cómo pudieron ser portada cuantos mediocres y tediosos comentarios de funciones, cartas, críticas, etc. sin pudor alguno tuve la osadía de pasarle para publicarlos en el foro, lo cual me da a entender con cuánta deferencia y cariño, sin mérito alguno por mi parte, fui considerado por la gestora de este inolvidable lugar. De todo corazón, y como Vd. diría, gracias mil. Pues muy bien, vamos concluyendo que ya me empiezo a emocionar, es lo que tiene esto de la (avanzada) edad, que reblandece al más pintado. Sólo me resta decirles que, Dios mediante, el próximo día 6 de Junio, con ocasión de la correspondiente función de la ópera “Rigoletto”, nueva oportunidad para volver sobre las aventuras del crápula duque y las desventuras de su deforme bufón, y el siguiente día 7, recital lírico de Juan Diego Flórez, estaré en el Teatro Real de Madrid (a ver si puedo gestionar con el mismo una litera), ocasión para, si alguno de Vds. tiene también previsto asistir, poder conocernos personalmente, será un placer. Saludos muy cordiales y hasta siempre queridos amigos…
Gio: Las cosa que dices, me causó mucha gracia la referencia poética a la que yo agregaría “Es tan corto el amor y tan largo el olvido”… El riesgo de hablar desde el corazón. Es una verdad del porte de una catedral.
Esta tarde me senté en el escritorio dispuesto a responder los comentarios de Gio y Don Paco Roa. No pude hacerlo, me disponía ello cuando me avisaron que nuestro amigo Paco acababa de publicar un comentario despidiéndose del foro.
Luego de leer, no pude escribir nada, era imposible. Siento que todo ha sido muy lamentable. Hablando desde el corazón, como Gio acotara, digo que mi sentir es una pena muy grande.
Claro está que nadie es imprescindible. Pero las bajas también cuentan.
Don Paco, es usted generoso con los elogios que me premia. Y orgulloso le agradezco. Agradezco eso y más, agradezco la oportunidad de compartir, debatir, aprender e intercambiar, gracias a su generoso aporte en este foro. Aporte que no solo se resumía en comentarios. De usted Don Paco, los tertulianos jóvenes, recién iniciados en la aventura de la opera, recibieron muchas respuestas a inquietudes que eran entregadas en estas páginas. De su pluma brotaban fechas, nombres, traducciones de arias, etc. Debemos agradecer las diversas colaboraciones. El tiempo invertido en crónicas, debates, hasta la inventiva de los reyes.
Son muchas las cosas que han ocurrido en este foro, desde que nos comenzamos a hacer cada vez más familiares en el violento año 2006. Ese cúmulo de recuerdos, emociones, disgustos, alegrías y tantas cosas más, lo acercan mucho a la definición del “Ser imprescindible”. Y déjeme decirle que en el mundo de la lírica, los únicos que no renuncian ni se jubilan, son los amantes de la lírica.
Este verdadero paraíso creado por “Lagioconda”, necesita de Ud. El esfuerzo constante de Gio en mantener este espacio, requiere de un apoyo decidido de parte nuestra. Ud. don Paco, es parte de esta aventura, y en medida responsable además. No creo que deba retirarse porque alguien le ha faltado el respeto. Cuando alguien es tan claro y didáctico como lo es usted, cuando es tan informado, tan experimentado, tan lleno de inteligentes reflexiones, consejos, historias, cultura a destajo. Cuando alguien tiene una vida interior tan rica como la que usted tiene, es muy difícil encontrar una persona que tenga la capacidad de ofenderle. Para comenzar tendría que intelectualmente encontrarse a su altura. En resumen, creo que su determinación es en exeso tajante, como para provenir de un incidente menor.
Don Paco, ponga Operasiempre y a quien le ha insultado en la balanza… Nosotros todos somos Operasiempre. Nosotros no somos culpables, no lo hemos insultado. Nosotros (Operasiempre), no merecemos pagar las culpas de una acción artera, cuyo autor tiene nombre y apellido.
Los comentarios son el alimento de operasiempre y quienes le leemos y respetamos somos los más; su retirada solo perjudica operasiempre. Solo me resta pedirle que reflexione y recapacite ya que lo único que se consigue con su retirada, es que triunfe la barbarie.
POr cierto que en Chile lo espera un amigo, mucho café y una charla eterna.
Un abrazo.
A D.Paco Roa: Apoyo la peticíón que le hace nuestro compañero Nicolás Camilo. Por favor recapacite usted. No puedo creer que su retirada se deba a ese comentario inapropiado y fuera de lugar. No le conozco pero siento una pérdida tremenda si se marcha de este rinconcito que tan cariñosamente nos brinda Gio. No tengo palabras y mil cosas me gustaría decirle…..
Un saludo.
Tras la exhortación de D. Paco Roa y la posterior de Dinora (gracias por la bienvenida) estaba bastante animado a iniciar mi participación activa en este “blog”. Pero después de leer el último comentario del señor Roa, tengo que empezar por reiterar lo que dije en mi primera intervención y “adherirme” a la petición de Nicolás Camilo y de la propia Dinora.
Tengo que agradecerle, D. Paco, que, pese a haber intervenido en una única ocasión en la tertulia, se haya acordado de mí en su último comentario. Pero conste que lo de “último” es por ser el más reciente. Observe que me he referido a él como comentario, porque me resisto a llamarlo despedida. Si voy a decidirme ,al fin, a participar en la tertulia, no me gustaría hacerlo en el momento en que ésta pierde a uno de sus miembros más señeros. Quiero compartir con ustedes mis (limitados) “conocimientos y preferencias operísticas”, tal y como usted, D. Paco, me sugiere. Pero soy yo ahora quien lo exhorta a que pueda darles la réplica oportuna.
Un saludo.
Con razón digo yo a veces que odio los lunes;-) Ayer no pude pasarme por el blog y esta mañana me he encontrado con la malanueva.
Una vez más, y por abreviar, suscribo cuanto dice Nicolás Camilo sobre Paco Roa (gracias, Nicolás; con lo del paraíso te pasas tres pueblos;-) No me terminaba de cuadrar lo del ‘violento año 2006′, pero me fui a la trastienda, y entonces entendí.
La trastienda de un blog es como un confesionario, y, ya saben, se puede decir el pecado, pero no el pecador. Basta con decir que en 2006 el protagonista fue uno solo, eso sí con diferentes nicks.
Nunca me ha gustado ejercer de censora y, supongo, que por aquel entonces fui demasiado blanda. También es cierto que en La Coctelera, donde por entonces estábamos alojados, la trastienda no era tan ‘transparente’ como lo es la de ahora.
Podría añadir algo más en ‘mi defensa’, pero ya entraríamos en el capítulo de lo que nunca se debe revelar, incluso aunque a la larga te perjudique.
De las malas experiencias también se aprende. Ahora quizás me puedan echar en cara que no paso ni una. En fin. Mantener el equilibrio no es nada sencillo. Nadie es perfecto y uno hace lo que puede.
Por los bravos y los elogios, gracias mil, Paco Roa. Disfruto con el blog, me lo paso bien (a veces, mal;-), pero como es algo que he asumido por mi cuenta y riesgo, no tengo derecho a quejarme por el tiempo y la dedicación que ello implica, ni a vanagloriarme tampoco de lo poco o mucho que pueda hacer bien. Todo sea por la difusión de la lírica, que, dicho sea de paso, es mi principal interés.
A mí también me parece una reacción tajante ante un incidente menor. Siempre habrá alguien que incordie, que provoque, que no sepa expresar su opinión o sus sentimientos sin ofender. Contra eso nada podemos hacer, salvo echarlo de buenas maneras, o en casos extremos, de muy malas, eliminando ipso facto sus comentarios o bloqueando su IP.
Salvo excepciones, prefiero no hacerlo a la primera. Siempre pienso que se puede tener un mal día, o un mal pronto, y que nunca está de más ofrecer la oportunidad de rectificar o decir lo siento. Rectificar es de sabios, pero algunos no lo saben.
No podré acudir al Real, al menos para saludarle, porque desde hace unos meses circunstancias familiares me obligan a viajar todas las semanas. No obstante, cuando quiera, podemos tomarnos un café y charlar. Si alguien más de los que viven en Madrid se suma a la reunión, podríamos organizarlo a través del e-mail que figura en el blog.
¿Qué más? Seguro que me dejo cosas, pero escribo a toda pastilla.
Para los que se fueron, o los que nunca más han vuelto a comentar o lo hacen muy de cuando en cuando (aunque me consta que algunos de ellos continúan visitando asiduamente el blog): ya lo he dicho más veces, la puerta de esta casa que también es suya sigue abierta. Salvo para Diomedes, y prefiero no entrar en explicar por qué. Él ya lo sabe, y con eso es suficiente.
Gracias mil a todos los que estáis ahí, apoyando la jugada. Un abrazo para todos y en especial a Paco Roa,
Gio
Ahora tengo algo mas de tiempo. Asi que me keda escribir todo lo que quise haber puesto y no puse.
Cuando leo comentarios de ese estilo, en el cual, se ven faltas de respeto, normalmente se me kitan las ganas de seguir leyendo el comentario.
Creo que todos, desde que empezamos a escribir aqui, nos ha pasado alguna vez un comentario que directamente nos insultaba, de alguien con poca o ninguna madurez como para aceptar un punto de vista distinto.
No se si me equivoco. Pero, mi primer comentario, creo que fue por algo que escribió Don Roa. Para estas cosas suelo tener bastante memoria. Y en mi comentario, simplemente, creo que decia “pues yo no estoy de acuerdo, pienso otra cosa”.
Y recuerdo que fue usted, Don Roa, o quiza fue Enric, el que me respondio algo asi como que no le importaba para nada que yo pensara de forma diferente, dejando claros sus argumentos sin imponerlos en ese mismo mensaje. Debe de estar entre uno de los tantisimos comentarios que hemos escrito por aki entre todos.
Independientemente de quien fuera, me impactó el hecho de que el sello de esta web (en su dia blog) sea el libre intercambio de opiniones, que no las largas y aburridas discusiones que acaban en el insulto de otros foros (no necesariamente operísticos) de internet.
Sinceramente, me parece una pena que, uno de los “contertulios” (palabra que me deja usted que le robe un poco para usarla en estos menesteres, XD) que quedaban habituales, y sobretodo uno de los que mas nos “picaba” para comentar, pues se vaya por un comentario. Me imagino que no será solamente el comentario, sino el estar cansado de topar muchas veces con gente de ninguna educación.
Simplemente, quiero decirle que tambien estamos aquellos que nos gusta leer lo que con tanto cariño escribe. Y que vamos a echarle mucho en falta si deja de comentar. E incluso, porque no: echaremos en falta el no tener alguien con quien no existia la discusión, sino el mero intercambio productivo de opiniones.
Y me uno a Antonio (que por cierto, bienvenido seas, y muchos comentarios mas! XD), Dinora, Nicolas camilo, y Gio (que le ha dedicado una entrada), en pedirle que por favor, siga escribiendo, y nunca le permita a nadie que le quite de su sitio: que como creo que ya estará comprobando, esta comentando entre nosotros.
Un besazo para tod@s!
Y un fuerte abrazo para Don Paco Roa!
Don Paco: Siendo uno de los más silentes y recién llegados admiradores del Bel Canto que disfrutan de esta deliciosa casa que rebosa cultura y buen gusto, no puedo sino leer con profundísimo dolor la lamentable noticia de su partida.
Si bien mi interés ha sido más bien gozar de la extraordinaria música de la cual esta página abunda, siempre me he cuidado de leer y aprender de los lúcidos comentarios que en ella se hacen; por ende, siempre ha sido de mi mayor agrado el poder ilustrarme a través de sus sapientísimos y, por que no decirlo,deliciosos comentarios. Don Paco: de corazón se lo digo,¿que puede un mosquito contra el inconmensurable poderío del elefante? No nos abandone, don Paco, por expresiones desafortunadas vertidas por personajes que no son dignos de besar las suelas de sus cultísimos zapatos.
Sin más que agregar, y esperando que esta exhortación no caiga en tierra baldía, se despide su humilde servidor.
Totalmente de acuerdo con lo que expresa Sir Francis de Wicho. Yo también soy uno de esos silentes admirador de Don Paco Roa.
Don Paco: ¿y nos va a dejar sin su crónica de Rigoletto y sin la del recital de Flórez?
A los mosquitos hay que quitarlos de en medio de un papirotazo. Sobre todo a los que llevan careta y tienen doble, triple, cuádruple o quíntuple personalidad.
Don Paco: De verdad siempre tomo la cosas por el angulo mas alegre y llevadero, a toda situacion, aun la mas triste, una sonrisa nos cambia la perspectiva y muchas veces nos da la respuesta a determinada cuestion, respuesta que de haber sido ortodoxos en su trato, muchas veces hubiese sido una respuesta que profundiza el problema en lugar de aliviarlo.Y como esa es mi filosofia, no me hago problemas y ya hable e hice las coordinaciones para que en su nuevo contrato de servicios se estipule en una clausula que usted tiene derecho a unas vacaciones anuales a Macchu Picchu con todos los gastos pagados.-
Don Paco, amigo, docto amigo, quien le a dicho a usted que un profesor,un formador de criterios y pastor de gente apasionada a la lirica se pueda retirar?
De verdad sus comentarios, opiniones, referencias ,son de gran nivel y es un libro abierto para la gente que como yo , desea saber de musica,de opera, de su admirado Rossini,del gran Kraus, de aquella anecdota sabrosa de alguna cantante, de esa curiosidad de una diva o de sus impresiones, con bastante autoridad, de tal o cual “voz grave femenina”
De verdad Don Paco espero seguir leyendolo en este estimadisimo foro, bajo pena de acusarlo, por su ausencia, como un “atentado contra la cultura”
Saludos y muchas gracias por su referencia a este humilde servidor.-
Que le parece Veramendi?
A mi amigo Nicolas Camilo: Estimado amigo solo nos falta un amigo ecuatoriano para pedir (toda la costa del pacifico sur) que SE QUEDE DON PACO ROA….
Don Oscar, se de un amigo mío (ecuatoriano), avecindado en Chile, el cual por causa mía, conoce y es asiduo visitante de operasiempre. No comenta pero ha lamentado mucho la ausencia de Don Paco. Capaz que luego haga conocer su sentir. Digo esto ya que mi hermano menor escribió por vez primera cuando se enteró del asunto, me refiero a Sir Francis. La verdad es que el pobre estaba muy indignado ya que disfrutaba mucho de los comentarios de nuestro amigo Don Paco Roa. Sir Francis es un amante de las voces graves femeninas, podrá imaginar lo que le afectó el desatino del caballero de los trastornos de personalidad múltiple.
Es tanta la gente que pasa por aquí sin dejar su comentario (conozco no pocos), que si se atrevieran a comentar, tendríamos novedades al minuto.
Saludos a todos y muy especialmente a usted Don Paco, se que como hacen los buenos amigos, nos sigue de cerca.
Ha pasado casi un mes y D. Paco sigue sin dar señales de vida. Espero que al menos se esté aguantando el picor de los dedos que le invitan a seguir escribiendo. Y que no se haya pasado a Facebook, MySpace o abismos similares.
Al igual que Drake, lamento que no haya una crónica suya del reciente Rigoletto y no pude estar en Madrid para saludarle el fin de semana en que D. Paco cerraba las puertas del Real. Tendré que conformarme con las exiguas críticas que esconden los periódicos o comparar mis impresiones con las de los foreros que quedan (muchos muy antiguos), en cuanto Gio, supongo, ponga una entrada de dicha ópera. Por cierto, en la foto de presentación, ¿el fondo de dónde es? ¿Cuenca?
Un saludo.
Yemapel/D. Paco:
……………..……”Y fueme peor, como v.m. verá en la segunda parte, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de nick, y no de vida y costumbres”…………………..
Muy buenas tardes a todos:
Titapel, pese a mis múltiples personalidades y estados de ánimo, ninguno de ellos pertenece a D. Paco Roa. Ya quisiera siquiera acercarme (¡vaya trabalenguas!). Basta con leer cualquier comentario de Yemapel para darse cuenta de que están a años luz de los de él. No pensé que lo del “alter ego” fuera por ahí.
Tampoco conocerlo personalmente el 6-7 de junio, com nos emplazó, debido a que estaba de viaje por el sur, aunque me hubiera gustado. Como pienso aficionarme a ir de vez en cuando al Real, quizás algún día coincidamos. Por cierto, ya se nota la mano de Mortier en la temporada 2009-2010. Ni rastro de Puccini. Murió en Bruselas y lo destierra un belga en Madrid.
Y yo me pregunto, Yemapel, ¿cómo podría usted haber reconocido a D. Paco entre todos los que acudieron al Real el 6-7 de junio? ¿Y cómo podrá usted reconocer a D. Paco si algún día coinciden ustedes dos en el Real? Curiosidad, no más.
Uuuy es verdad!!! cómo podrá reconocerlo?? el misterio nos ronda…..
Sorpresa la mía cuando leo estos últimos cometarios ¿qué les lleva a pensar eso? Una vez más debo insistir en que Yemapel NO es Paco Roa y sobre este tema quisiera no volver, aunque si especular les divierte no seré yo quien les prive de ese placer.
Yemapel es sólo un aficionado a la ópera que disfruta y aprende leyendo los expertos comentarios que aquí se publican y así debe ser.
No era mi intención molestarle. Le preguntaba cómo pensaba usted reconocer a D. Paco. No más. Y para mi sorpresa responde usted que usted no es D. Paco, pero no responde a mi pregunta.
Pues el 16 de junio Don Paco opinó en La Coctelera/Kraus/Werther. No olvidar que es krausiano!
Asistió al Recital de Juan Diego Florez en el Real, donde los esperaba a todos para el cafecito!
De seguro que lo encuentran en el rincon de Werther.
Yo desde Chile aprovecho de sumarme a los que le quieren!
Un saludo cordial a todos!!!
Con todo respeto, pienso que a Yemapel le queda un tanto estrecho el traje disfraz, alias nick. Le es incómodo, un tanto tieso y sin posibilidades de maniobrar, no me explico de otro modo que siempre se refiera a si mismo en tercera persona. Figura literaria tan común entre políticos y poetas, lo cual no es el caso. Al menos creo eso.
Si bien Yemapel tiene una redacción muy similar y un razonamiento idem a D. Paco, yo sanamente quiero creer que se debe a que como él mismo confesara, no perdía comentario de nuestro amigo Paco Roa.
Me niego a pensar que Don Paco esté haciendo ejercicios narcisistas un tanto infantiles. No puede ser.
El es serio.
Aunque parecen gemelos jeje, esa debe ser la razón que hará fácil su encuentro en el foyer.
(estuve a un tris de firmar Ilsapel, pero mi religion no me lo permite)
Misteriosos saludos.
Señor Yemapel, ¿es usted el mayordomo de Don Paco Roa?
Yemapel, yo también me refería (al igual que Drake) a cómo reconocerá usted a D.Paco Roa….¿quizás le ha visto antes?, ese era el misterio que me rondaba…..entre otros….jejeje
Saludos a todos
Buenas noches:
Drake, no me molestan los comentarios y suposiciones que vierte. En cierto modo, comprendo la diversión y el grado de intriga. Mas no hay misterio. Con el tiempo y mis opiniones se darán cuenta lo lejos que estoy. Y porque para entrar en este foro no exigen examen de música, que lo haría aún más evidente. Soy incapaz de distinguir una nota musical y en mi mundo, # es una almohadilla.
Contestando a la pregunta –cómo reconocer a D. Paco: la verdad es que ni siquiera me había planteado, ya que creo que lo que dije es que como voy a ir más al Teatro es posible que alguna vez coincidamos. No que nos vayamos buscando. De todas formas, conociendo un poco los gustos de D. Paco, sé que en El holandés errante ni se acercará, todo lo contrario que en La italiana en Argel, probablemente al estreno. Y con Internet se puede intentar, como él lo intentó en aquel fin de semana de junio.
Nicolás, no soy mayordomo ni político, aunque sí me tira más la poesía. Algún día, cuando pasen estos días de treinta y tantos grados y se refresque mi inspiración, igual escribo un post en verso.
En fin, que nos hemos enredado un poco. Yo sólo intento compartir y aprender, intercambiar pareceres y opiniones sobre la ópera, ahora que me he animado a verla en el teatro.
Me paso al post de Nucci. Buenas noches a todos.
Pues no sé si será el mayordomo de Paco Roa…, pero lo parece.
No suelo comentar, pero estoy muy intrigado con este asalto del ring de boxeo.
Yo creo que no tendría más importancia que Paco Roa se pasara a otro seudónimo. No le veo más misterio, excepto por que dice que nunca más piensa volver, y ha vuelto.
No obstante, si se mira un poco más arriba en este mismo post, el propio Yemapel admite la tirria que le tiene a Carreras. Eso sería suficiente después de todo lo que dijo Paco Roa sobre Carreras para cambiarse de seudónimo y no reconocerlo.
Por qué le dais tantas vueltas? Yemapel=Paco Roa. Paco
Roa=Yemapel.
“Yemapel Paco Roa, pas de panique”!
Mi querido D. Paco: ¡Cuanto me alegro de volver a encontrarlo por aquí!
Quise decir: ¡Cuánto me alegro de volver a encontrarlo por aquí! (la ortografía es “sagrada”, aunque se trate de una tilde)
Como decíamos ayer…, si se me permite parafrasear a nuestro insigne Fray Luis de León en sus “contradictorias” primeras palabras dichas no bien llegado, tras una muy prolongada ausencia, a su cátedra de Teología en la magna Universidad de Salamanca, qué grande victoria supone acertar con el momento justo en el que uno, habiéndolo dado todo y convencido de no poder rendir ya más, debe poner punto final a la trayectoria profesional por muy meritoria, encumbrada y laureada que ésta haya podido ser. Tal y como lo supieron hacer con sumo celo profesional, por poner sólo un par de edificantes ejemplos del arte que a nosotros más nos interesa, la muy grande Julia Varady –algún día tendríamos que hablar largo y tendido acerca de esta (¿ya olvidada?) soprano- o nuestra queridísima Pilar Lorengar. Lástima que no todos así lo entiendan y, no obstante llegada la (no asumida) decadencia, penosamente alarguen hasta lo indecible la jubilación en un tan ilusorio como ridículo intento por seguir siendo lo que ya no son.
Cuando les anuncié mi retirada de este querido foro operístico que pacientemente me aguantó durante más de tres años consecutivos, que se dice pronto, lo hice porque entonces estaba firmemente persuadido de que no volvería a él (como comentarista) nunca más, pues, además de tener razones personales para tomar una tal resolución, entendía cumplido un ciclo, concluida mi modesta colaboración y, además, tenía la sensación desde hacía algún tiempo de no poder aportar ya mucho más a lo que a todos, entiendo, nos debería incumbir aquí exclusivamente (aunque, de cuando en cuando, broten como por ensalmo comentarios espurios que, al cobarde amparo de un seudónimo, las más de las veces devienen ofensivos –lo intentan al menos- y en nada se compadecen con el noble fin que nos anima), contribuir, de acuerdo con la pauta marcada por su amable creadora y gestora, a la divulgación y mejor conocimiento del arte lírico. Pero ya ven, nunca digas nunca jamás porque te puedes equivocar y verte obligado a rectificar, tal y como yo lo estoy haciendo en este momento. En efecto, durante estos meses de cese en mi actividad como habitual contertulio he tenido tiempo más que suficiente para sopesar mi vuelta a “ópera, siempre”, entender que cometí un error al dejar su estimulante y hoy renovada tertulia, y, una vez resuelto a volver por los motivos que seguidamente expondré, elegir este momento de inicio del presente curso como más oportuno para retomar, si, naturalmente, cuento para ello con el beneplácito de “lagioconda”, mis comentarios al hilo de aquellas entradas que me resulten más sugerentes para dejar alguna idea y suscitar el siempre enriquecedor (educado) debate.
Sin duda ninguna que la primera razón que me ha movido a reconsiderar la que yo creía firme decisión de retirarme, fue precisamente la reacción que la misma provocó en una gran mayoría de los tertulianos con firma acreditada en este foro que amablemente nos acoge. Ciertamente, no me esperaba en absoluto tantas y tan gratas muestras de cariño y cercanía hacia mi persona como las que, entre otras igualmente afectivas, recibí de “Nemorino”, D. Nicolás Camilo, “Victoria Kraus”, D. Óscar, D. Antonio o “Yemapel”; todos en la misma línea de hacerme recapacitar para que no dejase la tertulia pues, en opinión de tan apreciados compañeros de fatigas, aún me quedaba cuerda como comentarista y divulgador lírico. Otro motivo que me ha llevado a reanudar mi participación, en el supuesto de ser readmitido, fue, de un modo particular, la argumentación que el citado amigo contertulio “Nemorino” dio para que me quedase. Verdaderamente, desde que, hace ya tanto tiempo, falta nuestro entrañable D. Enric, buen comentarista y mejor rossiniano, pudo afirmarse que la, por así decirlo, responsabilidad de que Rossini (operista de culto pero todavía minoritario en nuestro país, y cuya gloria, a decir de Stendhal, no conoció otros límites que los de la civilización) no fuese olvidado del todo silenciado por mor de la rabiosa actualidad que, lógicamente, aquí debe primar sobre cualquier otro asunto, y por la prelación que ejercen los compositores y sus intérpretes con mayor predicamento, popularidad y seguidores -Verdi, Puccini o, qué sé yo, Mozart-, ante lo cual han de recibir más atención y subsiguiente mayor número de entradas, de algún modo recayó en quien esto suscribe únicamente (ningún otro comentarista, que yo sepa, se identificó nunca como rossiniano) y así, espero que dosificada y oportunamente, fui entremetiendo la “catequesis” rossiniana hasta mi retirada. Desde entonces, en lo que he podido seguir del foro como mero lector, el autor de Pesaro me parece que no ha tenido cita alguna entre los tertulianos y tampoco ha dispuesto de ninguna entrada específica; habrá que seguir, pues, en la brecha…Y como “ultima ratio”, qué diablos, los buenos aficionados siempre debemos estar ahí, al pie del cañón, allá donde se nos quiera escuchar, prestos y dispuestos a batirnos en buena lid por la defensa de lo que pensamos sea mejor para la ópera y su cabal entendimiento, ejercicio y pleno disfrute.
Vamos finalizando, pero antes tengo la obligación de deshacer un entuerto que, no obstante resultar muy evidente que no somos la misma persona, generó una malintencionada controversia en esta entrada a costa del señor “Yemapel” y de quien esto firma alimentada por esa –al no ser mi estilo, siento expresarme así y espero no tener más motivos para hacerlo nunca más- turbamulta de sospechosos indocumentados que citaba más arriba (aunque igual sea más correcto cambiar el plural por el singular). Quien se dirige a Vds., Francisco José Roa, veterano aficionado y miembro de alguna que otra asociación operística, no tiene nada que ver, aunque aclaro que no me importaría en absoluto que fuese lo contrario, con el atento “forista” que firma como “Yemapel”, del que no tengo más referencia que la de sus comentarios vertidos en este foro. Pero, claro está, cuando no se dispone de idea alguna con la que contribuir de forma inteligente al debate operístico, e imprudentemente se hace caso omiso de la sabia advertencia que nos hiciera Ortega y Gasset –“Se hace literatura o se hace erudición, o se calla uno”-, puede suceder cualquier cosa, toda vez que la ignorancia es muy atrevida y si, además, ésta cursa con una manifiesta falta de respeto, entonces hay que temer lo peor. Yo no sé si quines en esta entrada se han presentado como Wilmer Jara, “titapel” –cuyo notable “aporte” a la discusión operística es el apostillar con fijación a “Yemapel”-, “De Wicho”, “Drake”, “Solfeggio” y “Morfeo” (el pim, pam, pum de los foros de Internet) son personas diferentes o una sola que dispone de múltiples personalidades: si es lo primero, aunque carezco de competencia para indicarlo, creo no equivocarme si les digo que no han sabido elegir el lugar adecuado para ponerse en evidencia –“ópera, siempre” nunca, que yo sepa, se ha dedicado al burdo chascarrillo-, pues no consiguieron otro efecto que el del propio desaire; y si es lo segundo, le puedo pasar al afectado (en privado) las señas de un magnífico sanatorio psiquiátrico, ya que en un foro operístico difícilmente encontrará la terapia mental que precisa con carácter de urgencia.
Pues muy bien, de verdad que lamento las contundentes palabras precedentes -quienes bien me conocen en esta tertulia de sobra saben que nunca antes me había expresado de tal (confío y deseo) excepcional forma-, sin embargo las entendí necesarias toda vez que se había sobrepasado con creces el límite de lo tolerable, pretendiéndose poner en entredicho la honorabilidad de quines hemos sido víctimas de semejante befa. Pero quien no es capaz de respetar a los demás, aunque puedan resultar sus adversarios extremos, difícilmente se respetará a sí mismo, y es que, verdaderamente, en el pecado se lleva la penitencia. En fin, para que no se diga que en mi “rentrée scolaire” a “ópera, siempre”, si es que, reitero una vez más, se desea contar nuevamente con la modesta participación de un servidor de Vds., no digo una sola palabra de ópera, lo único que aquí verdaderamente nos importa, les dejo aviso de la que, a mi juicio, puede ser la mejor temporada del Teatro Real desde que el mismo reabriera sus puertas para lo que inicialmente fue creado. Ciertamente, la recién comenzada temporada 2009-10 del coliseo operístico madrileño promete mucho sobre el papel, ya que al magnífico Ciclo de Grandes Voces programado, acaso en su más deslumbrante edición con la presencia de seis grandísimas figuras, seis –la Fleming, la Bartoli, la Damrau (cantante fetiche, como recordarán, de una antigua “forista”), la Gruberova, la Ciofi y Leo Nucci; desde luego quien suscribe ya tiene asegurado su abono-, hay que sumar una cuidada lista de muy variados títulos operísticos, confeccionada, se diría, para que ninguna sensibilidad o preferencia quede insatisfecha, e interpretada por primerísimos cantantes “ad hoc”. En lo que a mi más me interesa, habrá Rossini por partida doble: “L’italiana in Algeri” (una de las más deliciosas astracanadas de su genial autor), con una –eso espero- imponente Vesselina Kasarova en el rol protagonista (estaremos en la función del día 7 de los corrientes), y la cantata escénica “Il viaggio a Reims”, de la cual he de reconocer, no obstante la enorme calidad musical que atesora la obra, su destino (casi) exclusivo para rossinianos adictos. Saludos muy cordiales.