Julián Gayarre, el tenor de la voz de ángel (I)

Monumento a Julián Gayarre en Roncal

Hace tiempo que me enviaron el artículo que hoy reproduzco textualmente. Prometí publicarlo en el blog. Lo intenté. Las páginas escaneadas resultaban ilegibles y picar todo el texto —es extenso, como podrán apreciar— me exigía un tiempo que en esos momentos no tenía. Tampoco ahora me sobra, pero lo prometido es deuda.

Casa de Roncal

Quería también ilustrar el texto con unas fotografías que tomé en una de las ocasiones que visité Roncal. Las perdí cuando el disco duro de mi ordenador pasó a peor vida, pero tropecé con ellas hace unos días en un CD del que ignoraba su existencia.

Placa en la Plaza de Julián Gayarre. Roncal

El artículo fue publicado en ocasión del   Centenario de la presentación de Gayarre en Bilbao, organizado por la ABAO hace 17 años, el 10  de enero de 1982 (‘Nuestras raíces están en esta tierra’ , ‘Gure sustraiak herri honetan dagoz’, se lee en el programa).

El 10 de enero se cantó en el Coliseo Albia Lucia de Lammermoor y fueron sus intérpretes Adriana Anelli (Lucia), Alfredo Kraus (Edgardo), Vicente Sardinero (Asthon), Gianfranco Casarini (Raimondo), Luis María Bilbao (Arturo), Alfredo Heilbronn (Normando),  Mari Carmen Martínez de Gerrikabeitia (Alisa). Director: Gianfranco Rivoli. Orquesta Sinfónica de Bilbao.

Como curiosidad, el precio de las localidades: de 3.500 pesetas de las de entonces (butacas), la más cara, a 950 pesetas, la más barata  (principal, 3ª-6ª fila).

Y vamos con el artículo  (Gracias, Tonio:-)

  • Vasco, navarro, soy
  • **

    “Una aproximación a la figura de Gayarre”

  • Antón Fontán
  • “La gloria del artista de teatro es como el sueño de una noche. Un pintor, un poeta, un compositor dejan sus obras. De nosotros ¿qué queda?…, nada, absolutamente nada, una generación que dice a otra ¡Cómo cantaba Gayarre!”.

    La reflexión que encabeza este artículo es el resumen de la filosofía de Gayarre. Un hombre que de la nada llegó a serlo todo, de rudo pastor del Pirineo a ser admirado por príncipes, de ser un hombre de instrucción elemental a codearse con los intelectuales de su época y, sin embargo, ‘El cantor’ —como le denominaban sus queridos roncaleses— jamás se dejó deslumbrar por sus éxitos ni por el oropel de sus grandes amistades. Vivió sencillamente, pese a la inmensa fortuna que acumuló, y no se olvidó jamás de su terruño navarro, de su juego de la pelota, de sus viejos amigos ni de la lealtad a la palabra empeñada.

    Destacó como el mejor cantante de su época, sin embargo, aquello no era suficiente para él. Nuestro personaje quiso formarse en un afán sin límites de aprender y, así, aquel antiguo pastor roncalés adquirió un importante bagaje cultural, bastante impropio en un mundo de adulación y falaz como el que se desenvolvía.

    Hoy contamos con algunas cartas dirigidas a familiares y amigos, ilustrativas de la gran grandeza moral del tenor navarro, las cuales nos vienen a demostrar que no sólo fue un artista excepcional sino también un hombre excepcional.

    Los tópicos y las leyendas se han cebado en la figura de Gayarre como en pocos personajes. Desde cantar las más bellas romanzas de su repertorio en plena calle, para socorrer a un pobre ciego (anécdota atribuida también a otros dos artistas vascos, Iparraguirre y Sarasate) hasta acudir en los topes de un tren a Italia, hospedarse en los soportales del Teatro de la Scala, para, finalmente, debutar en la Scala de Milán sustituyendo, en el último momento, al tenor de turno.

    Todo ello es falso y absolutamente pueril. Gayarre demostraba su filantropía con los pobres de otra forma; cuando viajó a Italia lo hizo por tren, en segunda clase, y en barco, y, por supuesto, no se alojó en los soportales de la Scala sino en un hotel, y no debutó improvisadamente. En la Scala, ayer como hoy, los espectáculos no se improvisan, ya que en esta institución musical se sigue al artista de cerca desde su inicio, y sólo cuando existe una información exhaustiva y compulsada se le contrata para su debut, si ello va a suponer un éxito artístico y económico.

    Con esta advertencia queremos romper todas las fábulas existentes sobre Gayarre, personaje mucho más profundo de lo que las anécdotas apócrifas cuentan.

    Roncal (Navarra)

    Sebastián Julián Gayarre nace en el pueblo navarro de Roncal el 9 de enero de 1844.

    Sus padres, modestos labradores, apenas pueden darle la más elemental educación, pese a la viveza del muchacho, que destaca por su aptitud matemática en la escuela, según su maestro roncalés.

    Hacia 1857 sus padres le trasladan a Pamplona como dependiente de una mercería a cambio de su manutención. Al poco tiempo es despedido del comercio por abandonarlo cuando una fanfarria militar marcaba sus aires marciales por las calles de Pamplona.

    Roncal. Puente sobre el río Esca

    Tras su experiencia como ‘comerciante’ su padre le busca un empleo como aprendiz de herrero en Lumbier. Aquel trabajo no le disgustaba, sin embargo, le minaba la salud de tal forma que tiene que volver a Roncal a reponerse.

    Liras en la barandilla

    Los aires del Valle del Roncal le devuelven la salud, pero dada la escasez de medios económicos familiares, tiene que volver a Pamplona, en donde se coloca como oficial de herrería. Mientras forja el hierro, de su garganta brotan las más viriles jotas navarras, lo que hace que sus compañeros le animen a apuntarse al Orfeón pamplonés, donde pronto destaca como solista.

    Roncal. Frontón donado por Gayarre a sus paisanos en 1887.

    En 1865 el futuro divo tiene la gran fortuna de topar con otro navarro músico y metido en la Corte, D. Hilarión Eslava, quien entusiasmado con la voz de Gayarre le aconseja trasladarse a Madrid a estudiar música y canto, previa una beca que le gestionaría.

    Roncal. Parte posterior del frontón donado por Gayarre a sus paisanos en 1887

    Sin embargo, aquella beca duraría poco, ya que al estallar la ‘Revolución de Setiembre’, se suprimen las becas, por lo que Gayarre tiene que colocarse de corista en una compañía de zarzuela, aceptando los papeles más ínfimos.

    Roncal (casa típica).

    Finalmente consigue una beca de la Diputación de Navarra para estudiar en Italia. En Milán, y por un limitado precio, consigue ser alumno del Maestro Lamperti, el mejor profesor de canto, sin duda, de su época. Rápidamente el maestro italiano corrige sus defectos y selecciona las obras más adecuadas a su tesitura.

    Iglesia de Roncal. A la izquierda, Casa Museo Julián Gayarre

    Pronto debuta en Varese en una compañía muy mediocre, con un papel secundario en I Lombardi. En aquel debut, sólo se salva del fracaso el tenor navarro, a quien se le ofrece el papel protagonista en L’elisir d’amore. En el debut de esta obra sucede un hecho que parece novelesco, pero que, por desgracia, es cierto.

    Momentos antes de salir a escena a cantar la famosa aria ‘Una furtiva lacrima’, recibe un telegrama que literalmente decía: “Con un profundo pesar te comunico que tu pobre madre ha dejado de existir”. Gayarre entonces cantó esta aria de forma tan sublime que el público, según los cronistas de la época, salió enfervorizado, sin saber si cantaba para el cielo o para aquel reducido público.

    Gayarre nació en el barrio de Arana de Roncal. Sobre el mismo solar que ocupaba aquella casa, el tenor mandó edificar una nueva, en 1879. Hoy en día es la sede de la Casa Museo Gayarre.

    Gayarre nació en el barrio de Arana de Roncal, muy cerca de la iglesia de San Julián. Sobre el solar de aquella casa, el tenor mandó construir una nueva en 1879. Hoy en día, alberga la Casa Museo Gayarre.

    Aquello fue la puerta del éxito, Roma, Bolonia, San Petersburgo, Moscú, Viena… hasta llegar a la Scala, en donde debutó con La favorita. Pese a la frialdad de los milaneses en los ensayos, Gayarre alcanzó un éxito inconmensurable en la representación. Desde hacía más de 20 años en la Scala no se habían oído tantos aplausos como en aquella ocasión. Críticos tan exigentes como Filippi, dijeron de Gayarre: “Acabo de asistir a la consagración de un genio”.

    Puerta de entrada de la Casa Museo Julián Gayarre

    A partir de entonces todo sería más fácil para el tenor roncalés. Ponchielli le eligió para el estreno de La Gioconda, imponiéndole Gayarre la composición de un aria para él, y así nació la famosa romanza ‘Cielo e mare’, que la cantó de tal manera que hubo de ser bisada.

    Después vino Londres, París, Buenos aires, Lisboa, Madrid… Su repertorio era ya gigantesco, más de 50 obras, y su prodigiosa voz se igualaba a su capacidad de estudio. Gayarre afrontaba óperas tan diferentes como el repertorio italiano, el D. Giovanni, Der Freischutz, Una vida por el Zar, Le Prophête, etc.

    Fachada Casa Museo Gayarre, ángulo superior izquierdo

    Pese a sus grandiosos éxitos, Gayarre era un hombre a quien jamás su encumbramiento logró cambiar, en los más mínimo, su naturalidad y sencillez. De otro lado, era un hombre dado a la melancolía, que sufría grandes depresiones psíquicas.

    Los más negros presentimientos le atormentaban día a día, y la razón de ellos había que buscarla en el terror que tenía Gayarre a la muerte, sobre todo si tenemos en cuenta que sus dos hermanos habían fallecido en plena juventud, de tuberculosis. Si a ello añadimos el afán de inmortalidad del artista, comprenderemos que, pese a su inmensa fortuna y éxito personal, su vida no fue un camino de rosas.

    "Julián Gayarre nació en esta casa, año 1844. Homenaje de sus paisanos"

    "Julián Gayarre nació en esta casa, año 1844. Homenaje de sus paisanos".

    El 8 de diciembre de 1889 el Teatro Real de Madrid hervía de público y expectación por verle en Los pescadores de perlas. Gayarre no se encontraba bien, sin embargo, actuaba para salvarle al empresario de una difícil papeleta. En el primer acto su voz sonaba límpida y pura, pero al adentrarse en el aria ‘Mi par d’udir ancora’, su emisión comenzó a debilitarse y en el primer agudo apenas esbozó un sonido ahogado, luego emitió como pudo un jadeo sordo y al afrontar la nota final, ésta se quebró en su garganta, mientras un silencio profundo se apoderaba del público. Gayarre, con inmensa tristeza, dijo entonces aquella frase de “No puedo cantar…, esto se acabó”. Aquella fue la última vez que el gran roncalés salía a escena.

    Pocos días después del 2 de enero de 1890 y víctima de la gripe —el famoso trancazo—, Gayarre moría serena y tranquilamente en su apartamento madrileño, pronunciando las palabras “¡Fernando… Fernando!”. Aquella invocación al personaje de La favorita podría interpretarse como un homenaje que Gayarre rindiera al papel que tantos éxitos le había proporcionado.

    Roncal. Paseo de Julián Gayarre

    Hoy su restos reposan en Roncal, en el famoso mausoleo, obra de Benlliure.

    Roncal. Mausoleo de Julián Gayarre obra de Benlliure

    ¿Cómo era la voz de Gayarre? Desgraciadamente, no hay ninguna versión fonográfica del gran tenor, por lo que tenemos que basarnos en los criterios de las personas que tuvieron la fortuna de escucharle.

    Cruz con el nombre de Julián Gayarre forjado en hierro (foto superior).

    Primer plano de la cruz ( (foto superior, ángulo inferior derecho) con el nombre de Julián Gayarre forjado en hierro.

    En primer término, cabe destacar que su repertorio era de más de 50 obras, si buen muchas de ellas fueron rechazadas por no irle a sus facultades vocales o por no ser pedidas por el público. Por ello, al final, en su repertorio no incluía más de 10 obras, Rigoletto, Pescadores de perlas, La Africana, Gioconda, Mefistófeles, Lucrezia Borgia, Lohengrin y, sobre todo, La favorita y Los puritanos.

    Para hacernos una idea de cómo era su voz, oigamos la versión que nos dan tres grandes divos del pasado, Enma Calvé, Gemma Bellincioni y Enrico Caruso, recogidas en el libro de Isidoro Fagoaga Retablo Vasco.

    Enma Calvé, en su libro Yo he cantado bajo todos los cielos, al referirse a Gayarre, escribe: “… cantó anoche en La favorita. ¡Qué voz asombrosa y qué alientos increíbles! Los seis primeros compases del aria Spir’to gentil los canta de un solo aliento, y las notas tenidas y los calderones los ‘fila’ y prolonga hasta límites tan extremos que el oyente termina por sentir una sensación de ahogo… ¡Me temo que estos alardes, de seguir así, le reporten grave daño a su salud”.

    La versión de Gemma Bellincioni, considerablemente más extensa, es sobre todo exhaustiva en cuanto se refiere a la calidad y cualidades de la voz y el arte del tenor roncalés. Por otra parte, cuanto dice la referida señora del hombre y del artista que fue Gayarre tiene un mérito singular, ya que, además de gran cantante, era la esposa ejemplar de otro ilustre tenor, Roberto Stagno, uno de los más dignos rivales de Gayarre.

    [Gemma Bellinicioni, la primera Santuzza: Voi lo sapete, o mamma. 1903]

    He aquí lo que al respecto escribe la señora Bellincioni en su libro autobiográfico Yo y el escenario:

    “Entre los recuerdos que me han dejado más profunda impresión, debo señalar el que me produjo Julián Gayarre la primera vez que le oí. Fue en Lisboa, en 1886, y ya entonces se notaban en el artista algunos síntomas claros de su quebrada salud. Estaba contratado para contadas funciones extraordinarias, y las localidades, no obstante venderlas con un elevado sobrecargo sobre las tarifas normales, se agotaban días antes de la representación. Gayarre era muy querido de los lisbonenses, y con razón, pues era un auténtico Eletto (elegido), más que por su arte, por el prodigio natural de su voz. Una voz de maravillosa dulzura, llena de un hechizo extraño que hacía soñar y que provocaba escalofríos de conmoción. Jamás oí otra voz igual. Era una voz de paraíso, una voz angélica como con razón la calificaron los adoradores de Giuliano…”.

    Luego nos presenta un retrato físico del cantor navarro que juzgamos de interés su reproducción, ya que es un claro exponente de cómo le veían los ojos de una mujer inteligente y observadora:

    Monumento a Julián Gayarre, de Fructuoso Orduna

    “Giuliano era natural de Navarra —prosigue la Bellincioni—; no tenía las facciones bellas y su tipo era más bien común. Tenía el pelo y la barba rojizos, los ojos pequeños y vivaces, y la estatura más bien mediana. En una palabra, no había en él nada que pudiera atraer como hombre. Añádese a esto una expresión casi dura, probable reflejo de su estado de ánimo marcadamente melancólico. Rara vez se sonreía, quizá porque el mal que lo llevó a la tumba tan prematuramente ya germinaba en él…”.

    Monumento a Gayarre. Al fondo, el frontón que el tenor donó al pueblo de Roncal

    Busto de Gayarre en Roncal de Fructuoso Orduna, discípulo de Benlliure. Al fondo, el frontón que el tenor donó a su pueblo en 1887.

    La señora Bellincioni, quien, en sus memorias, consagra a Gayarre —como actor y cantante— mayor espacio que a su esposo, Roberto Stagno, describe a continuación las alternativas y contrastes que provocó su presentación ante el público del San Carlos:

    Gayarre —a quien ella llama casi siempre Giuliano— se presentó ante el público lisbonense con La favorita. Corría el invierno de 1882 a 1883. Gayarre tenía 38 años, le quedaban apenas cuatro de penosa y gloriosa existencia. La Bellincioni, que empezaba su carrera, contaba sólo 18 primaveras.

    Roncal. Monumento a Gayarre, de Orduna

    “En los ensayos pudimos observar que Giuliano no estaba bien; tosía constantemente, con una de esas toses secas, ásperas, que tanto nos apenaba a todos. La noche de su debut, el teatro se hallaba repleto de público. Giuliano poseía una especie de fascinación por atraer a las multitudes. Cuando apareció en escena, todo el auditorio, puesto de pie, le aclamó ruidosamente.

    Roncal. Monumento a Gayarre, de Orduna

    Esa noche, como lo comprobé enseguida, la voz del artista no se hallaba en su mejor momento. Conservaba el timbre puro y aquel hechizo inexplicable que le hizo tan célebre, pero se notaba que el estado de sus bronquios no era satisfactorio. El primer acto pasó fríamente. Durante el intermedio, los intransigentes de las butacas, los llamados ‘feroces pateadores’ (en español en el original) se agitaban insatisfechos. “Cuando se está mal —gritaban furibundos— se queda en casa para curarse y no se viene al teatro a cobrar 5.000 pesetas!”.

    “Al comenzar el segundo acto, los nubarrones se adensaron amenazando la borrasca inminente. Giuliano, presintiendo el ‘pateo’, abordó la dramática invectiva que cierra el acto en un tal estado de furor que la nota aguda se le quebró en la garganta. Como a una señal convenida, el teatro se convirtió en un campo de batalla. Unos pateaban, otros aplaudían y otros gritaban como un coro de endemoniados. En el tercer acto y el siguiente, la batalla no amainó.

    Al levantarse el telón en el cuarto acto y aparecer Fernando en escena, vestido con su sayo blanco de frailecito y la cruz roja de Santiago sobre el pecho, se hizo un silencio expectante. Giuliano-Fernando aparecía frío, tranquilo. Su presencia, su actitud causaba una extraña impresión. Se lo tomaría por un numen generoso que perdonaba los excesos de sus detractores que poco antes le habían condenado sin misericordia. Dirigió hacia ellos una mirada serena y, seguro y tranquilo, esperó el momento en que todos, arrepentidos, caerían a sus pies.

    Y ese momento llegó, tan sublime y solemne, que no lo podré olvidar jamás. Cuando Giuliano avanzó hasta el proscenio y profirió la primera frase del recitativo: ‘ ¡Favorita del rey!’, una onda magnética pasó sobre la cabeza de los espectadores. En aquella exclamación vibraba, herida, el alma del artista y del hombre. Luego, cuando empezó a suspirar con deliciosa dulzura las notas del Spir’to gentil, la conmoción alcanzó un grado de tensión inenarrable.

    ¡Nadie podrá alcanzar en la interpretación de aquella página la emoción que le infundía el artista con su voz angélica! …¡Más que notas eran lágrimas, suspiros, espasmos!… ¡Tampoco nadie entre los artistas que he conocido en el curso de mi carrera —y algunos lo eran en grado superlativo— podrá borrar en mi corazón tan inefable recuerdo!”.

    [Fotos: Gio]

  • Julián Gayarre, el tenor de la voz de ángel (II)
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    21 Responses to “Julián Gayarre, el tenor de la voz de ángel (I)”

    1. dinora dice:

      no me queda tiempo para leer este fantástico e interesante artículo sobre Gayarre….nerviosita me estoy poniendo de las gaaaanas! lo haré en mi próxima visita que espero sea cercana ……ay Dios…. Gracias GIo por el esfuerzo, besitos…

    2. dinora dice:

      jo!!!! y encima las fotos son tuyas!!! aaaah llego tarde…..

    3. operasiempre dice:

      De nada, Dinora. Gracias a Tonio. Las fotos no son muy allá, pero bueno…
      Besicos:-)

      Gio

    4. Munguía dice:

      ¡¡¡Bravo!!! Olé Gio.

    5. Munguía dice:

      Te voy a dejar un regalito, que no sé si tendrás.

      http://www.youtube.com/watch?v=PCkpMHjEnhA

    6. tonio dice:

      Queria Gioconda

      Despues de varios meses sin aparecer por tu foro he encontrado la “Aproximación a Gayarre”, cosa que me ha hecho mucha ilusión.

      La fotos son magnificas y muy bien traidas.

      Recibe un fuerte abrazo y muchas gracias

      Tonio

    7. operasiempre dice:

      Bueno, bueno, bueno:-) Me ha llegado al alma:-) Gracias mil, Munguía.

      Sí la tengo, creo que tengo todas las grabaciones de Fidela, incluso las piratas. Su versión del ‘Suicido!’ de La Gioconda es impresionante. Es más, la idea del nombre de Gio surgió de ahí. Cosas mías;-)

      Un abrazo,

      Gio

    8. operasiempre dice:

      Gracias mil a ti, Tonio:-) No veas lo bien que sienta cumplir lo prometido:-)

      ¿Sabes que encontré la crítica de prensa del debut de Gayarre en el Liceo? Hace un par de días. Me hizo mucha ilusión. La publicaré en el blog más adelante.

      Es una pena que la mejor foto de Roncal, por lo que significa para mí, no la pueda publicar. Es que me llevarían al cuartelillo, aunque yo no tuve ná que ver:-) De veras.

      Un fuerte abrazo,

      Gio

    9. Manrico dice:

      Excelente artículo ¡Felicitaciones!, me quedé con las ganas de leer los comentarios de Enrico Caruso, sobre el ruiseñor roncalés.

    10. tonio dice:

      Para MANRICO, te transcribo comentario de Caruso sobre otros tenores de su tiempo entre ellos Gayarre.

      ” yo por aquel tiempo(1888)tenía pocos años ( 15 exactamente) y poquisimas liras…pero cuantas noches podía trepaba al Paraiso del San Carlos ( de Napoles) para escuchar embelesado a los grandes cantantes de entonces. De Stagno tengo todavía en el oido y en los ojos el ” desafio”de los Hugonotes y el ultimo ” largo” de El barbero de Sevilla; de Masini, el dúo con Gilda de Rigoletto y su famosisimo cuarto acto de los Hugonotes; de Gayarre, el grito angustioso !Ah, madre mía ! de Lucrecia Borgia y el “ataque ” de su aparción n la Africana: ! O paradiso! …!Per Bacco!. !Aquello era un paraiso de veras! ! Que grandes artistas!! que portentosos Artistas!

      Manrico, espero haber colmado tu curiosidad. Un saludo

    11. Manrico dice:

      Tonio, te agradezco tu gentileza. ¡Que pena que no hay registros sonoros de esa época!

      Como hubiera sido si pudiéramos escuchar a Manuel García (y a su hija María Malibrán), a Rubini, Nourrit, Gayarre, Massini y otros enormes cantantes cuyas voces se perdieron en el olvido.

    12. [...] parte del artículo publicado con motivo del Centenario de la presentación de Gayarre en Bilbao (aquí, la [...]

    13. ISIDORO BARRERA dice:

      COMO QUE EL DESARROLLO DE LOS SISTEMAS DE GRABACIÓN SE RETRASÓ UN POCO ¿NO?
      SE QUEDARON EN EL OLVIDO VOCES INEFABLES COMO LAS DE GAYARRE, MASSINI, TAMBERLICK, GILBERT DUPREZ. GRACIAS A DIOS NOS QUEDÓ ALGO DE FRANCESCO TAMAGNO PARA CONSOLARNOS.
      QUE DIOS LOS RECUERDE EL DÍA DE LA RESURRECCIÓN PARA EMBELLECER AÚN MÁS EL PARAÍSO.

    14. ISIDORO BARRERA dice:

      TAMBIÉN ME HUBIERA GUSTADO ESCUCHAR UN MANO A MANO ENTRE ÁNGELA PERALTA Y ADELINA PATTI (ESTANDO TODAVÍA JOVEN) PARA SABER QUIÉN ERA QUIÉN.
      PARECE QUE A VERDI LE GUSTABA MÁS LA VOZ DE LA MEXICANA.
      LA VOZ DE ÁNGEL MASSINI DICEN LOS ENTERADOS QUE ERA MUY BELLA TAMBIÉN. LÁSTIMA QUE NO DEJÓ NADA GRABADO A PESAR DE QUE VIVIÓ UN POCO DEL SIGLO XX.
      PROBABLEMENTE NO RETUVO UN POCO DE SU GRAN VOZ A DIFERENCIA DE FRANCESCO TAMAGNO QUIEN SI DEJÓ ALGO GRABADO POR AHÍ DE OTELLO Y ALGO MÁS.
      AAH LA NOSTALGIA POR LAS GRANDES VOCES PERDIDAS!

    15. ISIDORO BARRERA dice:

      PREGUNTA PARA LOS ENTENDIDOS DEL BELLO ARTE DEL BEL CANTO
      ¿LA VOZ DE GAYARRE SE PARECERÍA MÁS A LA DE GIACOMO LAURI VOLPI O A LA DE FERNANDO DE LUCÍA?
      GRACIAS POR ANTICIPADO A QUIEN TENGA LA GENTILEZA DE CONTESTAR.

    16. [...] de enero de 1892, Teatro Real de Madrid, segundo aniversario del fallecimiento de Gayarre, inauguración de la colocación de un busto del tenor roncalés  en el foyer del coliseo [...]

    17. Carlos dice:

      Gracias.
      Magnifico trabajo

    18. [...] “Ópera, siempre”: Julián Gayarre, el tenor de la voz de ángel Compartir:FacebookTwitterMe gusta:Me gustaSé el primero en decir que te gusta esta [...]

    19. Ángel dice:

      Creía que sabía mucho sobre Julián Gayarre, hasta leer este artículo. Muchas gracias.

    20. Liliana dice:

      Julian Gayarre, con privilegiadas dotes naturales de tenor, un navarro inmortal. Hermosa nota para estudiar su vida y su obra. Gracias.

    21. Victoria dice:

      Felicitaciones y un abrazo muy grande, querida Gio! Estupendo artículo… y espero que estés muy bien. Desde Chile…!!!!

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