Vamos de castizos hoy. Y qué menos que un chotis… En la voz de una soprano madrileña que aún no tenemos en casa. Dice Sagarmínaga sobre María de los Ángeles Morales que, dada la brevedad de su carrera, dejó pocos discos y que, probablemente, “no le hacen entera justicia, pero aun así, son fiel testimonio de algunas de sus cualidades vocales”.
“En Doña Francisquita y Luisa Fernanda, ambas dirigidas por Ataulfo Argenta para el sello Columbia, puede escucharse una voz fácil y bella, además de sonora y timbrada, con color en las notas centrales, de notable homogeneidad, e indiscutible facilidad en los agudos”.
La soprano ligera María de los Ángeles Morales nació en Madrid en 1929. Se la escuchó por primera vez en Radio España, en un programa de cuentos infantiles, y en los conciertos del ya desaparecido Teatro Fontalba de Madrid. Contaba por entonces, doce años. Pero la fecha que marcó el lanzamiento de su carrera fue 1948, al ganar el Concurso Internacional de Canto de La Haya. Aún no había cumplido veinte años.
Protagonizó La traviata en el Palais Garnier (con el nombre de María Moralès, para diferenciarse de Victoria de los Ángeles), junto al tenor Léopold Simoneau, en febrero de 1952.
En la Ópera Cómica de París, cantó El barbero de Sevilla y La bohème. A finales de los cuarenta e inicios de los cincuenta se embarca en dos giras por La Habana, Puerto Rico, Caracas, México y Buenos Aires. 
En septiembre de 1948, protagonizó, con enorme éxito, Lucia di Lammermoor en el Teatro Campoamor, junto al tenor Giacinto Prandelli; y más tarde Rigoletto, junto al barítono Carlo Tagliabue.
Al lado de Tito Gobbi, Nicola Monti, Giulio Neri y Carlo Badioli, dirigidos por Franco Ghione, cantó El barbero de Sevilla en el San Carlo de Nápoles en febrero de 1953.
Recorrió España cantando zarzuela y participó en cuatro películas: La Revoltosa, de José Díaz Morales, en 1949 (con Carmen Sevilla y Tony Leblanc); Teatro Apolo, de Rafael Gil, 1950 (con Jorge Negrete); La canción de la Malibrán, de Luis Escobar, 1951; y De Madrid al cielo, de Rafael Gil, 1952 (con Manolo Morán, Mapi Cortés y Porfiria Sanchíz).
Abandonó los escenarios en 1954, apenas siete años después de su debut oficial. Sus últimas actuaciones tuvieron lugar en el Teatro Galdós de Las Palmas, con El barbero de Sevilla, Rigoletto y Traviata.
María de los Ángeles Morales: De Madrid, al cielo/ y un agujerito/ para poder verlo… De la película De Madrid, al cielo, de Rafael Gil. 1952.







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