Por las mezzosopranos:
Elena Obraztsova. Ópera de Viena. 1978. Dirige: Carlos Kleiber.
Grace Bumbry. 1978 (película). 1967. Herbert von Karajan.
Denyce Graves. Richard Tucker 20th Anniversary Gala 1996.
Irina Arkhipova. 1959.
Por las mezzosopranos:
Elena Obraztsova. Ópera de Viena. 1978. Dirige: Carlos Kleiber.
Grace Bumbry. 1978 (película). 1967. Herbert von Karajan.
Denyce Graves. Richard Tucker 20th Anniversary Gala 1996.
Irina Arkhipova. 1959.
“Dos gardenias, con sus incontables grabaciones y versiones, fue más que un éxito comercial o de popularidad. Era un pedazo de su vida”.
Estrenada en 1945 por el barítono Guillermo Arronte, con quien Isolina contrajo más tarde matrimonio, el puertorriqueño Daniel Santos fue el primero en grabarla y en convertirla en uno de los boleros más populares de todos los tiempos. Le seguirían otros: Antonio Machín, Pedro Vargas, Toña La Negra, Nat King Cole… Más de cuarenta interpretaciones.
¿Ninguna como la de Daniel Santos? Probablemente.
Gracias, Nicolás Camilo:-)
♣ ♣ ♣
Actualización (29/07/09):
♣ ♣ ♣
Más gardenias:
Dos gardenias para ti
con ellas quiero decir
te quiero, te adoro, mi vida.
Ponle toda tu atención
que serán tu corazón y el mío.

Ana María Marcó y Hugo Sorrenti, en 'La bohème.
Hoy traemos a portada una historia muy bonita. Digo que es linda porque es una historia de amor. De amor a la lírica y de esos amores que ya no abundan, de los de a primera vista y para siempre. Nos llega de la mano de alguien que ama la lírica y que ama compartir. A las pruebas me remito. Y el remitente es Mefisto (mejor no hagan chistes, no sea que se conviertan en ingenuas Margaritas;-)
Nos envía Mefisto una breve reseña sobre el tenor Hugo Sorrenti y la soprano Ana María Marcó, maestros de canto. No es fácil encontrar información sobre estos cantantes en la Red, así que se agradece especialmente.
Las fotos que ilustran el post también son de su cosecha. ¡Y las grabaciones! ¿Cómo las habrá conseguido? Misterio… Hoy escucharemos tres de ellas: en dos de ellas canta Sorrenti y en la otra Marcó.
No sé qué les parecerá a ustedes, pero a mí me ha enamorado Sorrenti. Y Ana María Marcó, también. De veras que merece la pena escucharlos.
Mefisto, gracias mil:-)
Hugo Sorrenti / La vita è inferno all’ infelice… O, tu, che in seno agli angeli
Hugo Sorrenti: La vita è inferno all’ infelice…, O, tu, che in seno agli angeli…, del Acto III, Escena I, de La forza del destino, Verdi.
Ana María Marcó / Pace, pace, mio Dio!
Ana María Marcó: Pace, pace, mio Dio!, aria de Leonora del Acto IV, Escena VI, de La forza del destino, Verdi.
Hugo Sorrenti / Ch’ella mi creda
Hugo Sorrenti: Ch’ella mi creda, aria de Dick Johnson del Tercer Acto de La fanciulla del West, Puccini.
♣ ♣ ♣

Ana María Marcó y Hugo Sorrenti, en 'Manon Lescaut'.
“Corría el año 1958. Mientras Ana María, de 13 años, estudiaba canto y bailaba twist; y Hugo, con 20, ya era tenor en el Coro Estable del Colón, se conocieron en un seminario de canto.
Hugo no se anduvo con chiquitas, y al primer encuentro le propuso acompañarla hasta la parada de colectivo (omnibus). No conforme con esto se subió él también para acompañarla. En la puerta de su casa , ella le propuso: “Pasá, así conocés a mi familia…”. Desde entonces no se volvieron a separar.
50 años de un matrimonio singular… La soprano y el tenor. Hugo comenta: “Les gané de mano a todos, y eso que tenían ventaja…; a esa edad ya era pelado”. En el año 58, Hugo quedó como tenor estable del Colón entre 60 postulantes a la cuerda.
En el 61 audiciona Ana María con 16 años…: “Me miraron de arriba a abajo, casi despectivamente, porque era muy joven y no pensaban que fuera responsable”. Su talento y templanza les despejó toda duda. Cantó en funciones y ensayos durante 35 años ininterrumpidos.
Hugo y Ana María, Ana María y Hugo, cantaron como dúo protagónico en París, Valencia, Madrid, Bruselas, Brasil y cinco veces en los Estados Unidos, pero nunca en Buenos Aires ¿?…
En tal sentido es justo decir que “nada supera al Colón”…, dice Ana María. “Hemos cantado con todos los cantantes habidos y por haber”.
Ella cantó infinidad de óperas para su cuerda en papeles protagónicos y coprotagónicos en el mayor teatro de Buenos Aires. Sin embargo queda la duda…: ¿por qué Hugo no?

Hugo Sorrenti en el Colón, 1970.
Su fuerte temperamento y su intolerancia a las injusticias tal vez tuvieron que ver. Baste decir que él no figuró varias veces en el libro de oro del teatro, donde se escriben los nombres hasta del personal de maestranza (limpieza).
Comentaba Luis Lima: el Colón tenía dos voces sobresalientes, el Maestro Guichandut y el Maestro Sorrenti.
Y es que Hugo Sorrenti fue el único argentino en ganar un concurso en el Metropólitan, teniendo por jurado al gran Giovanni Martinelli, con sólo 24 años de edad cantando dos veces consecutivas ‘O tu che insenno agli angeli’, de La Forza del destino, de Giuseppe Verdi, provocando la admiración del jurado ante cada frase resuelta.
En cierta ocasión, un famoso tenor que ensayaba una Aida, pidió explícitamente al director que sacaran al ‘messaggiero’, papel que encarnaba Hugo, y puso a su propio padre en ese rol.

Ana María Marcó, Richard Tucker, Hugo Sorrenti y señora de Tucker. Teatro Colón.
Sin embargo, trabó amistad con otros como el gran Richard Tucker, quien propició varios de los viajes a New York: con Jon Vickers, Alfredo Kraus, y tantos otros que, más seguros de sí mismos, supieron valorar su calidad vocal y artística.

En el rol titular de 'Beatrice di Tenda', de Bellini.
Quien sí tuvo premio fue Ana María, ya que en octubre de 2004 se organizó en el Colón una velada en su honor, donde le entregó el entonces vicepresidente de la nación Daniel Scioli y el director del teatro Tito Capobianco, un diploma de mérito por 35 años entregados al teatro y al arte. Un reconocimiento a tanto esfuerzo, a tantas escaleras subidas y bajadas, a tantos telones abiertos y cerrados, maquillajes y vestuarios, anécdotas e historia.
Actualmente dirigen ambos el Instituto Lírico Mario del Monaco y Renata Tebaldi en su casa de Vicente Lopez, Buenos Aires, con sede central en Treviso, Italia, donde los estudiantes de canto pueden aprender de ellos la técnica de canto y todo aquello que rodea a este arte tan complejo como apasionante que es la ópera”.
Fuente: Clarín, 9 de diciembre de 2004
A algunos políticos les pasa como cantaba Chenoa: cuando ellos van, la sociedad vuelve. Habla la comisaria europea de Telecomunicaciones, Viviane Redin: “La creciente piratería en Internet es un voto de censura a los existentes modelos de negocio”. Tiene parte de razón, pero se equivoca en lo de creciente: la piratería, en realidad, está ahora decreciendo por la misma razón por la que nació: la tecnología. La facturación por taquilla en España ha crecido un 7,9% en lo que va de año. ¿La causa? En parte, el cine en 3D, una experiencia difícil de piratear.
Ha llevado tiempo, pero los modelos de negocio poco a poco están cambiando, después de mucho llorar por la leche derramada. En el caso de la música, la piratería no sólo no aumenta sino que va camino de desaparecer. ¿Qué necesidad hay de piratear lo que es gratis? Desde hace unos meses, existe un programa informático llamado Spotify que permite escuchar a través de Internet, al momento y sin descargas, la casi totalidad de los catálogos de las principales discográficas. Spotify es gratis y además, legal.
El oyente puede elegir lo que escucha y paga como en la radio musical de toda la vida: con su atención. A cambio de oír algún anuncio de cuando en cuando, tiene a su alcance toda la música de la historia, toda la música que jamás tendrá tiempo de escuchar. Es un trato justo y les ha parecido bien incluso a las discográficas, que han firmado con Spotify acuerdos de explotación donde todos ganan, especialmente los internautas. Los políticos, los últimos en enterarse, aún siguen con la vieja canción pero la realidad de la Red ya es otra cosa. Al menos en el frente de la música, la guerra del P2P ha terminado. Ha ganado Internet.
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Spotify, aplicación disponible para Windows y Mac. Por ahora, sólo puede ser usado en Europa: España, Reino Unido, Francia, Suecia, Finlandia y Noruega.
Guía de uso, ventajas e inconvenientes.
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(09/08/09):
Spotify contra iTunes
Otro de los regalos de Nicolás Camilo Gesén. Una de esas joyitas de su fonoteca particular. Un diamante del tamaño de una manzana.
¿Que no? ¿Que exagero? ¿Qué nos apostamos?;-)
“Es una curiosidad, una copia que muy pocos deben tener. Traté de limpiar el sonido lo mejor que pude. En esta versión se aprecia cómo Schipa hace gala de todos sus recursos para dar mayor sensibilidad y no caer en lo exagerado en la interpretación, el resultado es de una dulzura infinita”.
Gracias, mil, Nicolás Camilo:-)
Tito Schipa: Oración Caribe, bolero de Agustín Lara y Javier Solís.
Christa Ludwig, premio especial a toda una carrera en la IV edición de los premios Líricos del Teatro Campoamor.
“Es muy especial para mí porque tengo 81 años y muchos de mi colegas ya están muertos. Por eso me siento una privilegiada de estar todavía viva y poder recibir este premio por una larga carrera, 50 años”.
“Cuando escucho algunas de mis viejas grabaciones pienso que suenan bien, pero ya está. No soy una mujer que vive del pasado, siempre he mirado hacia adelante. Ahora sólo me interesa el futuro. Mi vida es como un libro en el que he pasado página y en el que lo que más aprecio ahora es mi vida privada”.
¿Se ha dejado algún personaje en el tintero?
“Los de soprano –se ríe–. Las mezzo siempre queremos ser sopranos aunque yo –matiza– he cantado algunos”. Fidelio, por ejemplo. “Mi madre [la mezzo Eugenie Besalla-Ludwig, que ejerció como única maestra de Christa], también interpretó este mismo papel, bajo la dirección de Karajan. Y yo lo hice con él 30 años después. Fue como cerrar el círculo”.
“Alo largo de mi vida aprendí primero precisión, después belleza y después a meterme dentro de la música”.
“Sí, ahora es más fácil hacer una carrera gracias al marketing. La gente enseguida te conoce. Entonces no había televisión, ni publicidad, tenían que pasar diez años para ser conocida, y al cabo de poco tiempo te olvidaban. Ahora hay artistas como Lang Lang, que es muy bueno y tiene mucha publicidad, o el caso de Netrebko”.
Acude con cierta frecuencia a la Ópera de Viena, “aunque es muy cara. Una entrada cuesta 250 euros. Y a veces sobre el escenario ves cosas que son modernas pero son muy estúpidas. Y entonces me dedico a escuchar”.
Alfonso Ortiz Tirado: Oración Caribe, canción bolero de Agustín Lara (música) y Javier Solís (letra). 1934.
Oración Caribe
que sabe implorar,
canto de los negros,
oración del mar.
Voilà! Un vídeo elaborado con arte y con mimo. No abundan, ¿eh? No se piensen. Lo comprobarán en cuanto lo escuchen. Es uno de esos regalos que Nicolás Camilo Gesén ha dejado en el Olimpo para todos nosotros.
Muchas gracias, Nicolás: gracias mil. Por este vídeo, por las audiciones que siguen más abajo; por esto, por lo otro, y por lo de más allá;-)
El pasado jueves me mandaba Werther un mail en el que incluía, junto a la imagen de un sol, una cita de esas célebres, que me hizo reflexionar. Dice así:
“Del mismo modo que no tenemos derecho a consumir riqueza sin producirla, tampoco lo tenemos a consumir felicidad sin producirla” (George Bernand Shaw).
Y tampoco tenemos derecho a tener tanto mientras otros no tienen nada. Seguro.
Continuamos con la segunda parte del artículo de Juan Dzazópulos sobre la carrera artística del tenor y médico mexicano Alfonso Ortiz Tirado, publicado en liricahispanica.com
Gracias, Juan:-)
El 24 de agosto de 1934 debutó en el Teatro 18 de Julio de Montevideo (Uruguay) con un concierto, siendo acompañado al piano por Carlos Bourquet.
El contenido de este concierto, es un ejemplo de lo que cantaba en aquellos años: “Pregón de las flores”, de Ernesto Lecuona; “Te quiero”, de Agustín Lara; “Las perlas de tu boca”, de Eliseo Grenet; “Te quiero, morena”, de Ernesto Lecuona; “Lamento gitano” y “Te quiero, dijiste”, de María Grever; “Lamento borincano”, de Rafael Hernández; “Princesita”, de José Padilla, “Ay, ay, ay”, de Osmán Pérez Freire, “Granadinas” (Emigrantes), de Calleja; “Caminante del Mayab”, de Guty Cárdenas y “Granada”, de Agustín Lara.
El 29 de febrero de 1936 se organizó un “homenaje al gran tenor Alfonso Ortiz Tirado” en El Toreo, que programaba un nuevo viaje por América del Sur. La plaza de toros de Ciudad de México se llenó de admiradores del tenor/médico.
Antes de partir, volvió a presentarse en el Teatro Degollado de Guadalajara con un “Concierto Operístico” los días 25, 26, 27 y 28 de abril de 1936.
En 1937 cantó nuevamente en Buenos Aires y coincidió con sus colegas mexicanos los tenores Tito Guízar y Juan Arvizu, y Libertad Lamarque, “la dama del tango”.
El 23 de mayo de 1938 inauguró en Ciudad de México, un hospital para niños, el más moderno de su tiempo, construido con sus ganancias como cantante, la “Clínica Alfonso Ortiz Tirado”. El tenor hizo poner una placa que dice: “Mi gratitud a México. Elevé con mi canto este templo para alivio del dolor” y, al costado, se puede leer los nombres de todos los países que visitó y las emisoras en las que cantó “En agradecido reconocimiento de mi deuda a las radioemisoras extranjeras que hicieron posible la construcción de este hospital. Ortiz Tirado”.
El 27 de julio de 1938 llegó a Santiago de Chile, procedente de Buenos Aires, para una serie de presentaciones en Radio El Mercurio. Recorrió toda Iberoamérica en muchas ocasiones, visitando Cuba, Costa Rica, Panamá, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Venezuela, Brasil, Colombia, Perú, Bolivia, Uruguay, Argentina y Chile.
En Cuba recibió homenajes tanto como médico como cantante. La Cruz Roja Cubana lo condecoró “por su labor en pro de la humanidad doliente” y también lo hizo la Academia Nacional de Artes y Letras de Cuba.
Además recibió condecoraciones en Brasil, Colombia, Chile y la Unión Americana. En Buenos Aires se le erigió un monumento.
El 26 de abril de 1939 cantó en el Palacio de Bellas Artes de la capital mexicana en un Concierto de homenaje a Manuel Romero Malpica que se dio a continuación de Cavalleria rusticana.
En este concierto intervinieron los cantantes más importantes de México: Fanny Anitúa, María Romero, Esperanza Quesada, Carmen Ruiz Esparza, Albertina Montaño, Abigail Borbolla, Alfonso Ortiz Tirado, Ricardo C. Lara, Francisco Sierra, Francisco Zárate y Gil Mondragón, bajo la dirección musical de Guido Picco, Jesús Acuña y Alfonso Aguilar.
En la década del 40, en uno de sus últimos viajes, realizó una serie de grabaciones para la Víctor con melodías tradiciones de los países en los cuales se presentaba: Colombia, Perú y Chile.
En Argentina hizo lo propio, pero para el sello discográfico Odeón. Entre el 23 y el 28 de octubre de 1945 se presentó en conciertos diarios en el Salón de Té La Mezquita (San José 969), en Montevideo, Uruguay.
En septiembre y octubre de 1947 se presentó por última vez en Colombia, cantando en Medellín y Bogotá. Y en enero de 1949 visitó Lima.
En 1954, hacia el final de su carrera artística, grabó una serie de dúos con su amigo el tenor mexicano Juan Arvizu. En 1955 se organizó un gran homenaje en el Teatro Nacional de las Bellas Artes de Ciudad de México. Fue la última vez que cantó en público.
Ya que hemos hablado de grabaciones, en el momento de decir algo de su discografía debemos empezar afirmando que sería muy largo y tedioso detallar, uno a uno, el más de un centenar de grabaciones realizadas por nuestro tenor.
Sus primeros discos los realizó en los Estados Unidos, alrededor de 1928/1929, para el sello “Brunswick”, acompañado al piano por Mario Talavera: “Manon” y “Gratia plena”.
Siguieron cerca de veinte temas, la mayoría canciones folclóricas mexicanas, incluyendo dúos con su hermana Sara y también con Talavera. Incluso grabó para dicho sello el “Himno Nacional de México”. En todos ellos el director de la orquesta fue el músico mexicano Alfonso Esparza Oteo, autor de la célebre canción “Un viejo amor”. 
Repitamos que su primer disco internacional que contenía las canciones “Lamento gitano”, de María Grever y “Rosa”, de Agustín Lara fue para la Víctor en 1930, junto a la orquesta de Leroy Shield y llevaba el número 46922.
Solamente grabó dos discos con romanzas de ópera: el número 75272 que contenía “Una furtiva lacrima”, de El elixir de amor y Serenata, de Franz Schubert, y el 75273 con Il sogno, de Manon y Serenata Rimpianto, de Toselli.
Fue uno de los pocos cantantes populares (el otro fue José Mojica) que tuvo el honor de que algunas de sus grabaciones para la Víctor las publicara en el prestigioso Sello Rojo, reservado para las grandes figuras de la música clásica.
Seguimos la relación con “Nunca te olvidaré”, de Agustín Lara y “A una ola” de María Grever, (4153); “Abre tus ojos” y “Déjame que te bese”, ambas de Jorge del Moral (4167); “Flor de mayo” de Mario Talavera y “Mañanita” de Jorge del Moral (4168).