Nancy Fabiola Herrera: habanera de ‘Carmen’

  • Nancy Fabiola Herrera: L’amour est un oiseau rebelle, habanera de Carmen (Acto I, Escena V), Bizet.
  • Nancy Fabiola Herrera

    “La muy reconocida mezzosoprano canaria llega por segunda vez a Uruguay para actuar como Rosina en la puesta de El barbero de Sevilla, de Rossini. Es un valioso aporte para esta segunda producción de la temporada de ópera 2009 del Solís. Herrera ha ganado un gran prestigio en el mundo de la lírica por su técnica y calidad interpretativa. Dueña de una voz única, de gran flexibilidad, afinación y color impecables, se ha destacado en las puestas de los principales títulos del género bajo la dirección de artistas de la talla de un Franco Zeffirelli, y junto a cantantes como Plácido Domingo o Rolando Villazón”.

  • Alexander Laluz
  • Su relación con Uruguay ya tiene varios años, tanto a nivel artístico como personal.
    Así es. En noviembre de hace dos años, en 2007, vine por primera vez y fue para un concierto con la orquesta del Sodre. Y entre medio he seguido viniendo, y he notado muchos cambios en el país, en la ciudad. Pienso que Montevideo se está modernizando, lo cual es muy bueno para una ciudad tan linda, privilegiada porque está justo al lado del mar, con una costa hermosa. Eso es un plus para una ciudad. Además es valioso, importante, todo ese trabajo de recuperación de edificios históricos.

    El barbero de Sevilla y el papel de Rosina no son nuevos en su carrera. ¿Dónde lo cantó por primera vez?
    La primera vez fue en Filadelfia, la segunda fue en Buffalo. Después lo canté en España dos veces, una en Barcelona y otra en Palma de Mallorca. Luego lo canté en México y ahora aquí, en Montevideo.

    ¿Cómo se encuentra con el personaje, luego de haberlo interpretado tantas veces?
    A mí me encanta. Rosina es un papel muy querido para mí porque fue uno de los primeros personajes que preparé y el primer reto personal en cuanto al tipo de repertorio de carácter belcantista y coloratura. En aquel momento fue un sueño hecho realidad. Es un papel que tiene su complejidad y su carácter me fascina. Es una mujer que tiene mucha frescura, mucha vivacidad. Y toda la ópera está llena de vida, de alegría y humor. Es lindo encontrarse con eso porque el género siempre está asociado a la tragedia. Entonces, hacer una ópera bufa es muy hermoso, es dar un rayo de luz y de alegría al público que tanta falta hace hoy en día, por los momentos que se viven a nivel mundial. Venir un poco al teatro, que te puedas distraer, reír, que se produzcan endorfinas en el cuerpo con la risa, y más con la música maravillosa que compuso Rossini.

    ¿Cuáles serían los retos que tiene Rosina para el intérprete? ¿Por dónde pasan las claves para abordarlo?
    Ella es una muchacha del Sur de España, joven, muy vivaracha e inteligente. A la misma vez con la inocencia que se tiene a esa edad. La clave, entonces, está en poder mezclar las dos cosas. En ella también debes saber combinar bien los tiempos de seriedad, de sinceridad interior, con los de comicidad. Tienes que volver a tocar la fibra de la muchacha joven que se enamora por primera vez. Y en este caso un enamoramiento a primera vista y que la lleva directamente al matrimonio. El preludio amoroso en su historia no es muy grande.

    ¿Y qué pasa a nivel vocal?
    En ese nivel Rosina es un personaje con una personalidad que está muy bien reflejada en lo que escribió Rossini y tiene, como exigencia, un rango vocal muy importante. En el abordaje es decisiva la flexibilidad, la búsqueda de colores para expresar los distintos estados emocionales, que van desde la comicidad a la parte seria, a la romántica. Eso te permite buscarle muchos colores, tanto en las partes cantadas como en los recitativos acompañados. Hay que buscarle la dinámica correcta con la velocidad de los recitativos, con la palabra. No hay que olvidarse que El barbero de Sevilla es una ópera donde la palabra es muy importante, se habla mucho. Por lo que hay que saber manejar bien el texto para que no sea aburrido para el público. Ahí juega el trabajo del equipo, del director de escena en cuanto al movimiento. Uno viene con una visión, pero después el director puede tener una lectura diferente. Y se da eso de “yo veo así el personaje”, “déjamelo probar de esta manera”, “esto no lo había visto”. Es una labor de intercambio, de creatividad, de diálogo realmente interesante.

    ¿Cómo es el planteo de Fabio Sparvoli, en lo escénico, y Censabella en la dirección musical para esta puesta en el Solís? ¿Tiene alguna relación con las otras producciones en las que ha actuado?
    Nunca he hecho una puesta muy loca de El barbero, con algo que se salga de la historia, como sucede con muchas propuestas modernas. Quizás la que hice en México era un poco diferente, ambientada en los años cincuenta, pero funcionaba bien. La puesta de Montevideo es un poco atemporal. Se mezclan cosas de distintos períodos históricos. Todo el vestuario es de época, pero hay un toque moderno. Se juega un poco con el cruce temporal. También es muy bonito esto del corte de la casa que propone la escenografía, que lleva la acción a diferentes habitaciones de la casa. Otras producciones eso no lo tienen. Además es muy fresca, de mucha acción.

    Su carrera está marcada por otras grandes figuras de la lírica, del espectáculo. Una de ellas fue Franco Zeffirelli, ¿cómo fue su encuentro con el gran director?
    Fue bien lindo. No llegué a trabajar con él directamente, sino con su asistente. Pero le conocí personalmente ahora, en Verona. Tuvimos algunos ensayos últimos con él, y me hizo algunas anotaciones bien valiosas. Pese a lo breve del encuentro fue igualmente muy lindo. Me dio muchísima ilusión conocer en persona a Zeffirelli, porque ya había hecho su producción de Carmen en el Metropolitan y tenía muchas ganas de conocer a este hombre que es todo un mito. Y resultó un ser encantador, con un sentido del humor increíble. El maestro lleva muchos años haciendo cosas importantes y con un tipo de producción que tienen un sello muy particular, muy cinematográfico, y han marcado un punto muy importante dentro de lo que es la escena en las puestas de ópera.

    Otra figura ha sido Plácido Domingo.
    A Plácido le conocí hace muchos años. La primera vez yo estaba en el coro de la ópera Otello, en Madrid, en el Teatro de la Zarzuela. Cuando el apareció por primera vez en el ensayo fue impresionante. Su voz, su presencia me conmovieron hasta las lágrimas y ya no pude cantar. Años después establecí un lazo personal y profesional increíble con él. Es muy amable, cariñoso, excelente compañero, que está ahí para ayudarte. Además entrega todo en el escenario, y contagia a todos con su carisma.

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    7 Responses to “Nancy Fabiola Herrera: habanera de ‘Carmen’”

    1. Munguia says:

      Tuve el grandísimo placer de verla cantar todas las funciones de Carmen de la Quincena Musical pasada y estuvo sensacional en general. Fue una gran Carmen, escénica y vocalmente. Olé por ti Nancy, ya tienes un enamorado en San Sebastián.

    2. operasiempre says:

      Gracias, Munguía por pasarte por aquí y dejarnos tus impresiones.
      Un abrazo,

      Gio

    3. Antonio says:

      Hermosa voz.
      No he oído mucho a esta mezzo, pero, tras escuchar esta habanera y leer el comentario de Murguía, creo que tendré que empezar a “seguirla”.

    4. Antonio says:

      Perdón, amigo Munguía. No sé si ha sido error mío de tecleado -no sería extraño- o una mala pasada del corrector ortográfico, pero en mi comentario aparecía mal escrito su apellido.

    5. Munguia says:

      jaja pues ni me había dado cuenta. Un abrazo Antonio.

    6. nancytienes la voz mas bonita y completa que pueda nacer de un corazon de angel como el que tu tienes..un besazo para la mejor mezzo de este siglo.

    7. Roberto says:

      Nancy es la mejor mezzo del siglo y una persona maravillosa, ademas de una gran profesional. Su voz aterciopelada llega al corazon junto con su brillante interpretacion. Se mete literalmente en el personaje de una forma increible.
      Bravo Nancy!!

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