“Floria Tosca es el papel más bonito que una soprano puede cantar”. Ésa es la opinión de Hasmik Papian, que desde el pasado jueves y hasta el próximo sábado dará vida a la heroína pucciniana en el segundo título de la 62.ª Temporada de la Ópera de Oviedo”.
–¿Cree que los directores de escena han robado el protagonismo en la ópera a músicos y cantantes?
–Sí. Sobre todo en Alemania. Allí es imposible ver una producción clásica, y ni siquiera ponen los nombres de los cantantes en los carteles que anuncian la función.
–¿Y qué tal les sienta eso?
–No demasiado bien. Aún así, mi relación con los directores de escena es buena. Siempre estoy abierta a experimentar cosas nuevas, pero también es cierto que muchos cantantes de ópera pagan un precio muy alto por las ideas de algunos directores.
–¿Podría precisar?
–Sus propuestas interfieren en la música, y algunas son tan desagradables que enfurecen al público. Cautivados por la brutalidad de los aspectos teatrales se olvidan del cantante y de la música. Hay demasiados uniformes militares, sangre, montajes sórdidos y, a veces, muy poco respeto por el trabajo de los demás. Es una verdadera pena. Los ensayos de seis semanas, al final, no sirven para nada.
Juan Pons, el máximo protagonista
Tosca vuelve para hacer historia
Bueno; aquí se dice que “la culpa no es del chancho, sino de quien le da de comer”. Si los cantantes no los aceptaran, no habría de que quejarse.
Se puede “hacer Opera”, de muchas maneras; pero nunca sin cantantes.
Sí, efectivamente. Pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Imagino que sólo los divos pueden permitirse un no rotundo. Los demás, como en todas las profesiones, nunca faltará quien esté dispuesto a hacerlo. Y el caso es que hay que trabajar. Y pagar la hipoteca;-)
Ese es el punto. A no quejarse!!. Y es que no se queja uno, se quejan todos. Ya bastante los discriminan aunque sean buenos cantantes. ¿Que más van a permitir?. Si todos los quejosos se unieran, distinta sería la cosa. Insisto, hay opera sin registas; pero no hay opera sin cantantes. El público los rechaza, que aprovechen el apoyo. Como bien dice la Papian ensayan seis semanas para terminar en un escándalo. No quiero caer en la frase de mal gusto,del (¿filosofo?), argentino ligado al futbol pero si no hacen nada todos juntos y por ellos mismos……
Cierto, son muchos los que se quejan. Que recuerde ahora mismo, y que tengamos constancia por aquí: Ileana Cotrubas, Anna Netrebko, María Bayo, Verónica Villarroel, Edita Gruberova, Ainhoa Arteta. Hasta Giancarlo del Monaco…
Pero me da la impresión de que es a toro pasado; y que los cantantes más jóvenes o con una carrera menos consolidada, hacen mutis por el foro; seguramente porque tendrían más que perder (más posibles contratos que perder).
Pero tienes razón, sólo pueden salvarse ellos mismos y puede que ahora sea un buen momento en que el público empieza a decir que ya está bien. Ojalá que sí, que los cantantes se unan y se nieguen a tirar piedras a su propio tejado.
Creo que no se puede pedir a los cantantes que “muerdan la mano que les da de comer”. Como bien dice Gio en su primera intervención, esto es algo que pasa en todas las profesiones. Que se trate de una actividad artística no debe llevarnos a engaño: los cantantes no son espíritus puros, son profesionales como cualquier otro y deben transigir, como todos, con situaciones que no les agradan o que, incluso, contravienen abiertamente la forma en que ellos creen que se deberían hacer las cosas.
Sin embargo, los aficionados sí tenemos el poder de decir “basta”. Un cantante no puede negarse a cantar (le va mucho en ello), pero un aficionado puede negarse a asistir a un espectáculo que le desagrada. La mayoría de las veces, ya sabemos lo que nos vamos a encontrar, por lo que podemos decidir si nos apetece o no.
En el momento en que las salas empezaran a quedarse medio vacías y el negocio no fuera rentable, más de uno se plantearía muchas cosas.
Dice Roberto Falcone: “hay ópera sin registas; pero no hay ópera sin cantantes”. Lo que es seguro es que no hay ópera sin público.
No creo que el responsable de ningún teatro del mundo esté dispuesto a pagar un montaje de ópera (regista incluido) si sabe que no va a vender las localidades.
Es muy cierto lo que dices, Antonio. En definitiva, la culpa es del empresario, que a veces hace buenos negocios vendiendo escándalos. pero, ¿hasta cuando?. bueno, hasta que el público se canse!. Tampoco son los registas quienes dan de comer a los cantantes; sino el empresario que les da de comer a todos.
Pero aqui no se trata de generalidades. No todos los registas son transgresores, ni todos los cantantes anteponen el dinero a su prestigio o su amor propio. En definitiva, en cualquier profesión hay mercenarios e idealistas.
Cuando los cantantes ya no figuran ni en los carteles, o la crítica apenas los nombra porque todo el espacio de esas crìticas estan destinadas a explicar las locuras de la puesta; o cuando La Traviata deja de ser de Verdi, para ser la Traviata del regisseur de turno, algo malo está pasando. Todos los cantantes saben, con quien se puede o no trabajar comodamente, y cuando una producción puede tener éxito o no. Se trata puntualmente de no trabajar con quienes pueden hacer fracasar tu propio esfuerzo arrastrandote a un escándalo, del que lamentablemente quedarás ligado, por mejor que haya sido tu performance.
De lo que sí estoy seguro, es que siempre hay público donde hay un gran cantante.
Por supuesto que no todos los registas son transgresores. Es más, habría que ver si esos de los que hablamos, realmente son transgresores o simplemente les gustaría serlo, pero eso nos llevaría a otro debate.
No se trata de que el cantante anteponga el dinero a su prestigio, pero hay que admitir que no viven del aire y que, como profesionales, deben recibir por su trabajo una remuneración que les permita subsistir. Otra cosa son los excesos de algunos que, arrastrados por el marketing, van mucho más allá de cantar con una escenografía y un montaje extravagantes (aunque esto también sería otro debate). Recuerdo que, allá por los años ochenta, Alfredo Kraus se negó a cantar Hoffmann en un teatro francés cundo vio la escenografía y decorados que habían preparado (creo que dispongo de los datos concretos, si alguien tiene interés). Pero, como decía Gio, eso se lo pueden permitir muy pocos artistas. Cuando un cantante está empezando su carrera, el hecho de poder interpretar un papel importante en un teatro de cierto renombre, le va a dar más prestigio que rechazarlo. Es algo que muy pocos pueden rechazar.
Por lo demás, como no podía ser de otra forma, estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, Roberto. Pero, sobre todo hay dos frases que me gustaría suscribir y resaltar:
“…cuando La Traviata deja de ser de Verdi (…) algo malo está pasando”
“… siempre hay un público donde hay un gran cantante”
Un abrazo.
En fin. Eso de ponerle precio a la dignidad; al principio, o al final de la carrera, no me parece muy ético. Peor aún cuando siendo cómplices, se quejan.
Eso de que te recuerden porque fuiste el tenor ( o lo que sea), de ese mamarracho, de tal teatro, no me cierra. Preguntas : ¿y como estuvo?. te responden: “Ah no sé, estaba tan indignado con la puesta que ni siquiera le presté atención”. concluyes: No le sirvió de mucho a su carrera, pero se llevó buen dinero.
Esto me ha pasado, no es un cuento.
Saludos
Muy interesante el debate, Antonio, Roberto. Tremenda conclusión. Entonces, podríamos decir que son cómplices y, en el fondo, víctimas. Porque aunque fueran bien pagados, si no les sirvió de mucho en su carrera… Claro que depende de en qué punto se encuentre su carrera. La factura no es la misma.
No sé, seguramente idealizamos mucho a los cantantes y nos olvidamos de que también son humanos. No es que disculpe a los más jóvenes, pero es más comprensible. Como en todas las profesiones, en el primer trabajo que encuentras no puedes pretender ir de jefe ni poner tú las condiciones. Pero en los “consagrados”, a mí siempre me han sonado esas quejas a toro pasado a excusattio non petita.
¿Y no será también que ahora nos fijamos más en las puestas en escena que en cómo cantan los cantantes?
Saludos,
Gio
En este asunto, nos olvidamos de incluir a quienes son tan responsables como los empresarios en todo este “debacle”; los agentes. Pero ese es un tema aparte.
En cuanto a tu pregunta; si, hoy en día todo pasa por lo visual más que por lo auditivo. Quizás nos fijamos más en las puestas, porque es lo que le produce el sobresalto al espectador, y lo distrae del sonido, mejor dicho, de la música. Los cantantes ya no piensan en el CD, sino en el DVD. Una buena actuación y el “lucir bien” en escena, compensa deficiencias vocales. pero el tema es muy largo y ya tengo sueño……z.z.z..z.z.z.z.
Mario del Monaco ya en los 60′ hablaba de los problemas que acarreaba la figura del regista como poseedor “del poder”, incluso frente al director. Es indudable que gran parte del problema radica en los billetes. Aparentemente se ha perdido el espíritu de colaboración y empatía en pos de una desmesurada lucha por los intereses personales y de repercusión, en vista de que ello le permitirá a cualquiera de los integrantes del espectáculo exigir un cachet más grande.
El problema que veo es que, si falla un cantante, la gente y la crítica descargarán sobre él la artillería, pero si aun el general del espectáculo es disfrutable, incluso la buena actuación de algún colega hará olvidar alguna que otra deficiencia. Pero cuando la reggia falla, la sensación de malestar es tal que aun si hubiera grandes cantantes (lo que no quiere decir que los haya, al menos de la talla de los de antes, del 60′ para atrás), es casi imposible disfrutar de los otros elementos de la obra.
Se dice que pasamos de dictadura en dictadura. Primero la de los compositores, luego la de los cantantes, después la de los directores de orquestas, y ahora la de los reggistas. La de los compositores me parece válida porque querían plasmar fielmente su concepción de la obra.
La de los cantantes tiene asidero en que ellos cargan con el doble papel de las dificultades técnicas más el hacer creíbles los personajes. Luego los directores de orquestas con su primacía de la música como eje de la expresión por sobre las otras formas de arte que se encuentran en juego, encuentro este argumento un poco menos válido que los anteriores, en especial los directores que nada sabían o saben de canto, y exigían a los cantantes hacer cosas para las que no estaban preparados por técnica o naturaleza (ejemplo Karajan y Vickers en Otello; o Karajan y Carreras en Aida), cuando no son sólo directores de música sinfónica que deciden incursionar en la ópera.
Pero los reggistas, solo deberían influir en el ensamble escénico y ayudar a componer el personaje con la actuación del resto de los cantantes-actores y los espacios simbólicos como complemento de la labor actoral de cada uno de ellos. Igualmente se las han ingeniado para parecer indispensables (y cobrar como tal); en fin, mucho para charlar.
Saludos a la anfitriona y los contertulios……Mefisto
Es verdad, Mefisto. Cualquier dictadura, de por sí, es mala; pero la de los registas es la peor. Pasan de ser “intérpretes”, como el resto del equipo, a querer ser “creadores” como el compositor. Y es que no “crean” ( o no deberían) crear nada, porque la obra ya fue “creada” por un compositor y un libretista, que han dicho “la obra es esta”, el día en que decidieron darla por finalizada.
A veces pienso que, como no tienen talento para crear una obra nueva, se “roban”, la de otros. En esta época tan “filológica”, se impone hacer música tal cual la compuso el autor. Dobles caballetas, instrumentos originales, ninguna apuntatura tradicional, nada de sostener agudos o adornar con el canto (porque es de mal gusto; dicen…),etc. etc. “Hay que respetar al autor”. ¿Pero en la escena, qué?, ¿se lo respeta? Es así como a veces, vas a escuchar una obra en que la música y la escena parecen de óperas diferentes.
Saludos.
Esto se pone cada vez más interesante. Gracias mil:-)
No se trata de “ponerle precio a la dignidad”. Pero casi todos hemos tenido que transigir, como profesionales (de cualquier ámbito), con cosas que nos producían, cuando menos, rechazo.
Insisto en lo que decía antes: los cantantes no son espíritus puros. Quizá Gio lo haya dicho con más claridad: “seguramente idealizamos mucho a los cantantes y nos olvidamos de que también son humanos”. Todos intentamos hacer lo que sabemos en las mejores condiciones que podemos. Pero estas condiciones hay que elegirlas (y eso cuando se puede) entre las que nos ofrecen.
No puedo más que expresar mi acuerdo absoluto con los últimos comentarios de Mefisto y de Roberto Falcone. Si alguien quiere crear una obra que lo haga, pero que respete las creaciones de los demás. Lo que pasa es que para crear hace falta talento, pero para desnaturalizar lo que otros crearon basta con no tener escrúpulos.
Con todo, me gustaría insistir en algo que apunté en un comentario anterior. Aceptando la parte de culpa que cantantes, empresarios y representantes puedan tener, creo que no debemos exculpar a los aficionados. Somos los que llenamos los teatros. Somos los que “alimentamos a esa bestia” de la que, después nos quejamos. Y nosotros no tenemos ninguna necesidad que nos obligue; ya que nuestra necesidad tendría que ver con el disfrute del arte y el espectáculo, y sabemos que ese no se va a dar.
Creo que esto da para mucho, pero ahora no tengo tiempo para más (yo también tengo que ganarme el jornal, aunque, desgraciadamente, no sea cantando).
Un abrazo a todos.
Caro Antonio. esta frase de Gio,“seguramente idealizamos mucho a los cantantes y nos olvidamos de que también son humanos”, es tan clara y tan cierta como el sol que nos alumbra. Personalmente lo descubrí el día en que me encontré en el baño del teatro con mi viejo y querido Don Alfredo. Jamás se me hubiera ocurrido, que los grandes artistas tuvieran las mismas necesidades que el resto de los mortales. jajajajaja.
Y hablando de “dignidades”; dicen que “un ejemplo vale más que mil palabras”. Te doy un nombre y un título. Luego, con una mano en el corazón y sinceramente, comentame lo que pensás: Zachary Stains (tenor) – Ercole sul Termodonte de Vivaldi. Recuerda que hablamos de la dignidad y su precio ¿eh?.
Qué exagerado eres;-) Hombre, no me refería yo a ese tipo de humanidades tan obvias… Pero también, cómo no, comen, beben, y van al baño. Y más cosas.
A ver, que nos enteremos todos. Supongo que te refieres a esta actuación.
Jajajaja. Si, lo se. quise decir que de ahí en más, cualquier debilidad humana los alcanza.
Si, me refería a ese video precisamente.
Espero que cobrara buen dinero por eso. Vocalmente (si es que da para analizarlo desde allí) no solo no me parece muy bueno, sino también deficiente, con colores desiguales, poca proyección, lo que me trae a la memoria que cuando algunos cantantes no tienen buenas técnicas se “especializan” en repertorio de cámara, como si cantar sin apoyatura y en maschera, y carecer de notas altas tenidas fuera requisito para música de camara. Tebaldi y Price cantaron música de cámara.
Por otro lado, el que nos atañe, que es el de la dignidad en el arte, yo apoyo un desnudo cuando está justificado. Recuerdo un tenor amigo mío que participó en una película de corto metraje, en el que lo raparon y desnudaron. Era una película sobre la última dictadura en la Argentina y los secuestros y torturas que se llevaron a cabo entre el 76′ y el 83′. Ese desnudo tenía la dignidad de representar 30000 voces acalladas. El que figura en el video del aria de Vivaldi, francamente no lo entiendo. Espero que hayan hecho plata el tenor y el reggista con él, pues con el tiempo les pesará a ambos (particularmente al tenor), por que el esnovismo y lo kitsch tiene un límite que es la herencia que dejamos a los que vienen… Mefisto
PD: Saludos al Facundo, que es el tenor que menciono. Una persona íntegra de lo que yo puedo dar fe. Un abrazo para vos, hermano.
Caro Mefisto: ¿les pesará? mmmmmm…… creo que era la única oportunidad de hacerse conocidos, porque cantando y dirigiendo…..; lo dudo. ¿Hablamos ahora del precio a la dignidad de algunos?
Pues está claro cuál es el precio. Pero, en fin, creo que es un caso extremo.
Estoy de acuerdo con Mefisto. Aunque ya sabemos que la justificación de un desnudo puede tener muchas lecturas. Casos como el que menciona merecen todo el respeto.
La interpretación del aria: penosa por más de mil. ¿Pesares? Yo diría que no; saben a lo que se prestan.
Queridos contertulios… yo creo que la vida nos hace cambiar la valoración que de ella tengamos con el tiempo. También creo que todos sabemos lo que está bien y lo que está mal, y elegimos. Elegimos cada vez, y podemos engañar a los demás, pero no a nosotros mismos. Un desnudo que de joven se puede vivir hasta como un juego, pesará cuando su hijo le pregunte ¿por qué has hecho eso, papá?; y el padre conteste “por el arte” sabiendo que miente. En fin, es el mundo que yo me represento.
Creo que una vida vacía de significados y significantes es el camino transitado por ellos. Lo anómico impera en la existencia de quienes no valoran el tránsito por este mundo. Si tuviera que quedarme con una sensación, sería tristeza. Me traslado a otro lugar de la página que me llena de emociones positivas, la nueva sorpresa de la anfitriona, MI DEBILIDAD… El grande Mario del Monaco. Aunque no sea dedicada a mí, haré de cuenta que sí y agradezco a la anfitriona (en realidad por muchas cosas…tú sabes, Gio) por poner a mi cantante favorito……Mefisto
Je, je, conque “tengo una debilidad“;-) si es que este lunes no hubo bolero…;-)
Pues estaría mintiendo si no dijera que pensé en dedicarte el post, porque creo recordar que alguna vez has pedido algún artículo sobre Del Monaco, y porque sé también que es tu cantante favorito… En fin. Una, que no es perfecta XD
Bueno, a no alarmarse. A este tenor le dijeron que “cantara cómodo”, y eso fue lo que entendió. ¡Como en la ducha!!. jajajaja
Dos días sin pasar por aquí (demasiado trabajo) y la de cosas que han pasado.
Recordando la frase de Gio sobre la humanidad de los cantantes: es evidente que el doncel del video es humano, pero de lo que no estoy tan seguro es de que sea cantante.
Antonio.