Archive for November, 2009

Carlos Álvarez vuelve a cantar en enero de 2010

Monday, November 30th, 2009

“El barítono malagueño Carlos Álvarez se encuentra ‘mucho mejor’ de su lesión congénita en una de sus cuerdas vocales, por lo que a partir de enero retomará su agenda para recorrer ciudades como Roma, Nueva York y Washington y trabajar a las órdenes de Plácido Domingo”.

“Necesitaba la tranquilidad de saber que podía cantar”

  • Más, en elpais.es, elmundo.es, elcomerciodigital.es
  • El barítono Carlos Álvarez abre mañana el Máster Universitario en Artes del Espectáculo Vivo de la US

    Carlos Álvarez

    nota Entrevista a la persona y no al personaje (Onda 8 Radio, 26 de mayo de 2004)

    ♣ ♣ ♣

    notaCarlos Álvarez, concierto del 6 de enero de 2006, Teatro Monumental de Madrid (Gala de Reyes):

  • En una dehesa de la Extremadura Ay, mi morena, morena clara, Luisa Fernanda, Moreno Torroba.
  • Sasibil, mi caserío, El caserío, Jesús Guridi
  • Preludio al Segundo Acto de El caserío, Jesús Guridi
  • Aquí estoy ya con los brazos abiertos El dinero que atesoro, Los Gavilanes, Jacinto Guerrero
  • En la huerta del Segura, La parranda, Francisco Alonso
  • Canción del sembrador, La rosa del azafrán, Jacinto Guerrero
  • A España llegué de FlandesYa vienen los estudiantes, La linda tapada, Francisco Alonso
  • Dichoso aquel que tiene la casa a flote, Marina, Emilio Arrieta
  • La lluvia ha cesado, La tempestad, Ruperto Chapí
  • Los cantos alegres de los zagales, La del soto del parral, Reveriano Soutullo y Juan Vert
  • Orquesta y Coro de RTVE. Dirigen: Juan José Ocón y  Mariano Alfonso, respectivamente.

    Marcelo Álvarez: “Volveré al Teatro Real cuando Mortier se vaya”

    Friday, November 27th, 2009

    Marcelo Álvarez

    Marcelo Álvarez (Córdoba, 1962) se encuentra en plena mutación canora. La evolución vocal le había conducido del repertorio belcantista a la dimensión de tenor lírico puro, aunque sus incursiones en Carmen y en Il Trovatore sobrentienden un nuevo salto cualitativo. De otro modo no se hubiera atrevido a estrenar en la ópera de París el papel protagonista de Andrea Chénier de Umberto Giordano. El acontecimiento se produce el jueves e interesa a los aficionados del Teatro Real, puesto que el tenor argentino, primera figura del escalafón, acudirá a cantarlo a Madrid el próximo mes de febrero y tomando como referencia escénica la fastuosa producción que Giancarlo del Monaco, hijo del tenorísimo que dio gloria a Chénier en los años cincuenta, ha concebido para el escenario de La Bastilla”.

  • Rubén Amón
  • —¿Se ha convertido usted en un tenor spinto?
    —Quiero aclarar que no canto ningún papel que no pueda permitirme. Tiende a pensarse que Chénier, como el Trovador, requieren voces oscuras y poderosas, pero mi impresión es que pueden abordarse con pulcritud, atención al fraseo, cuidado en los matices y escrúpulo en la línea de canto. Soy consciente de que algunos melómanos se vienen al teatro con las grabaciones de Corelli y de Mario del Monaco en los oídos.

    Respeto mucho a los dos tenores, pero creo que Chénier, como las óperas de Verdi, invitan a una prestación completa. Me refiero a la dicción, a la atención de la palabra, a la paleta de colores con que se concibe el papel. Puede que mi agudo no sea tan squillante como el de Corelli ni tan poderoso como el de Del Monaco, pero sí pienso que aporto al personaje una visión válida, seria, total. Una manera de afrontar la ópera que siento está más cerca de la intención del compositor.

    —Es cierto, en todo caso, que usted ha entrado en un nuevo territorio. Los precedentes de Carmen y del Trovatore le han abierto las puertas a papeles ‘di forza’. Y dentro de poco va a cantar también sus primeras Aida y Forza del destino.
    —Se trata de una evolución. Razonable y hasta me atrevería a decir física. Mis cuerdas vocales comenzaban a sentirse incómodas, tensas, cuando afrontaba el repertorio belcantista y algún que otro papel lírico. No es arbitrario ponerme a cantar Carmen ni es un capricho hacer Chénier. Detrás está la opinión de los médicos que tratan mi instrumento, el consejo de mis maestros y la convicción personal.

    La prueba está en que me han venido a reclamar los grandes teatros. He hecho en la ópera todo lo que quería hacer. Podría retirarme tranquilo. Mi carrera se ha disparado por encima de cuanto yo podía imaginar. Menciono todas estas razones para explicar que no me hace falta cantar Chénier. No hay una necesidad especulativa ni una ambición, sino una evolución.

    ♣ ♣ ♣

  • Nessun dorma
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    Elisabeth Söderström (1927-2009)

    Monday, November 23rd, 2009

  • Elisabeth Söderström: Meine Ruh’ist hin, del ciclo ‘Gretchen am Spinnrade’ (‘Margarita en la rueca’), de Franz Schubert.
  • La soprano sueca Elisabeth Söderström falleció en Estocolmo el pasado 20 de noviembre, a los 82 años de edad.

    “Refinada intérprete, poseía una brillante y flexible voz así como notables dotes naturales de actriz que le permitieron componer inolvidables interpretaciones de los grandes personajes femeninos de las óperas de Jánacek Katia Kabanova, Jenufa y Emilia Marty, de El caso Makropoulos, que difundió por el mundo junto con el director de orquesta británico Charles Mackerras. Strauss fue también uno de sus compositores favoritos y en su larga carrera llegó a interpretar todos los personajes femeninos El caballero de la rosa“.

    Más, en elpais.com, abc.es, bbc.co.uk, washingtonpost.com, guardian.co.uk, lavanguardia.es

    Elisabeth Söderström, 1963

    Entrevista a Elisabeth Söderström, publicada en El Mercurio el 26 de marzo de 2000.

    “El reinado de los directores teatrales terminará y el gran canto hermoso estará de vuelta”

  • Juan Antonio Muñoz H.
  • —Después de cantar música tan distinta como la de Mozart y Janácek, la de Monteverdi y Berg, ¿hay algún repertorio en que se haya sentido más cómoda?
    —Durante mi larga carrera, que comenzó en 1947 y que aún no termina, he tenido la fortuna de cantar una gran variedad de música. Mi debut profesional fue en el Teatro de la Corte de Drottningholm, después de realizar estudios en Estocolmo. En 1950 llegué a ser miembro de la Opera Real con un contrato que me permitió desarrollar una carrera internacional.

    Cuando tenía 20 años, ofrecí mis primeros recitales con acompañamiento de piano, orquesta y grupos de cámara. Tuve compromisos para actuar en Alemania, Gran Bretaña, Francia y los países escandinavos como una cantante de concierto. Mi repertorio consistía de obras en alemán, italiano, francés, inglés y ruso. Opera, opereta, Lieder y hasta música popular. Me sentía cómoda con todo. Para mí siempre ha sido bastante natural expresarme a través del canto y realmente no podría decir si hay un repertorio en específico en el que me sienta mejor.

    —Usted es una cantante de referencia para Richard Strauss y
    Leos Janácek. En su opinión, ¿qué exigen estos compositores a sus cantantes?

    —Aprendí pronto que Strauss era un maravilloso hombre de teatro. Sus óperas se tienen que interpretar tanto con una buena actuación como con un buen canto. No necesariamente tiene que existir una gran voz, sino que se debe saber cómo articular y utilizar la declamación dramática. Los mismos valores se necesitan en la música de Janácek. Tanto Strauss como Janácek son hombres expertos en drama y dan mucho quehacer en la parte escénica. Uno tiene que descubrir qué quieren decir entre las líneas cantadas.

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    Dmitri Hvorostovsky (1993): “Hay canciones populares que están muy por encima de algunas óperas”

    Friday, November 6th, 2009

    Dmitri Hvorostovsky

    Otra entrevista del fondo del mar (menos profundo). En esta ocasión, del barítono ruso Hvorostovsky, publicada en La Vanguardia en enero de 1993, en vísperas del recital que ofreció por esas fechas en el Liceo de Barcelona.

    Desde niño soñó con ser cantante, pero no  barítono, sino  tenor.  “El problema es que los papeles de los barítonos no son los de los héroes”.  Y afirmaba, rotundo, cuatro años después, en enero de 1997:  “habría muerto si no hubiera podido ser cantante”.

    ¿Todos los cantantes que surgen del frío son así de exagerados?;-)

    [Antes de escuchar el vídeo, bajen el volumen porque los aplausos son atronadores]

  • Hvorostovsky: Serenata del Segundo Acto, Escena III, de Don Giovanni, Mozart. Moscú, junio 2008.
  • 25 de enero de 1993

    Dmitre Hvorostovsky“Se llama Dmitri Hvorostovsky, tiene sólo 30 años y los críticos le saludan como una de los cantantes más destacables de las nuevas generaciones. Mañana, a las 21 horas, intentará demostrarlo en el Gran Teatre del Liceu —donde ya obtuvo una buena acogida en abril de 1991 gracias a su papel de Silvio en Plagiacci—, con un recital en el que estará acompañado por el pianista moscovita Mikhail Arkadiev. En el programa, canciones y arias de ópera de autores como Handel, Scarlatti, Rossini, Bellini y Antón Rubinstein”.

  • Marino Rodríguez
  • —Hasta hace muy poco era usted un perfecto desconocido y ahora los críticos le colman de elogios y los teatros de ópera se lo disputan. ¿No le parece estar viviendo un sueño?
    —No, no es ningún sueño. Soñaba mucho cuando era niño, pero soñaba con ser un tenor. Así que mi sueño no se está haciendo realidad porque desgraciadamente no soy un tenor, ni podré serlo porque mis cuerdas vocales son de barítono. También quería ser escultor y tampoco he podido serlo. Todo es muy real. Simplemente trato de que la gente entienda lo que hago.

    Dmitri Hvorostovsky

    —¿No es injusto que sean los tenores los que se llevan toda la fama?
    —Desafortunadamente es así. El problema es que los papeles de los barítonos no son los de los héroes. Para compensarlo trato de incluir música heroica en mis recitales, je, je, je.

    —Entonces los que han sido injustos con los barítonos han sido los compositores, por no escribir mejores papeles para ellos.
    —Je, je, je. ¡Tal vez!

    —¿Le ha resultado duro llegar a donde está ahora?
    —No especialmente. Fue todo muy natural. Comencé cantando en un coro a los 7 años, luego inicié estudios de piano, más tarde dirigí aquel coro. A los 20 años comencé los estudios superiores de canto… Mi padre sintió una gran decepción cuando comprobó que yo no sería pianista. Tuve una profesora un tanto estúpida que no fomentó mis dotes para el piano. Pero no perdí el interés por la música, que siempre ha sido mi principal afición. Mi padre, que era ingeniero químico, tocaba muy bien el piano y cantaba. Podría haber sido un gran cantante.

    [Katyusha]

    —En su último disco interpreta canciones populares rusas. ¿Qué les diría a quienes critican que los cantantes de ópera interpreten música popular?
    —Cada uno debe hacer lo que siente. Yo deseo dar a conocer esas canciones porque considero que son preciosas. También les diría que hay canciones populares que están muy por encima de algunas óperas.

    —¿Cómo fue su primera experiencia en el Liceu, cuando participó en Plagiaci?
    —Creo que tuve bastante éxito. Estoy muy agradecido a todo el reparto de aquel montaje, especialmente a Giuseppe Giacomini, que me dio un gran apoyo.

    —¿Cómo está afectando al mundo de la ópera en Rusia la situación política y económica por la que atraviesa el país?
    —Mi país está viviendo una época muy interesante porque se está abriendo al resto del mundo. Es un momento muy difícil pero muy interesante. De Rusia han surgido y siguen surgiendo en la actualidad grandes voces, pero la situación económica está afectando muy severamente a las compañías y a los teatros, de tal forma que prácticamente todos los grandes cantantes han abandonado el país. El célebre teatro Bolshoi, pongamos por ejemplo, está hoy muy lejos de lo que fue ya que funciona con lo que eran entonces los artistas de segundo plano.

    —Me da la impresión de que en Rusia no podrían pagarle su ‘caché’ actual.
    —Así es, pero yo suelo actuar gratis en Rusia o si cobro lo hago muy por debajo de mi cotización y destino ese dinero a las escuelas infantiles del país. Es mi manera de ser. Lo hago porque sé que hay mucha gente que quiere verme cantar y hace colas durante horas ante los teatros donde actúo. De todas formas no soy el único artista ruso que actúa gratis en nuestro país.

    —¿Qué espera del recital de mañana?
    —Me apetece mucho realizar este recital porque el Liceu es un teatro muy bello y de buena acústica. Espero gustarle al público todavía más que cuando canté Plagiacci.

    El barítono que surgió del frío

    “¿Qué temperatura hay ahora donde nació?”. “Je, je, je. Una media de 20 grados bajo cero”. No hay que darle más vueltas. Dmitri Hvorostovsky es el barítono que surgió del frío.

    Vino al mundo en 1962 en la ciudad de Krasnoyarsk, en la Siberia Central, donde hizo todo su aprendizaje y donde comenzó su carrera de cantante como solista del teatro municipal de ópera. En 1988 sale por primera vez de Rusia para participar en un concurso de canto en Toulousse. Lo gana. Al año siguiente hace lo propio con el concurso de la BBC. Y de ahí a la fama. Recitales en Nueva York, Londres, Salzburgo, París… Y titulares como estos: “Llegó, cantó y venció” (The Times), “Hvorostovsky sobrepasó todas las expectativas” (Washington Post).

    Ha grabado ya tres discos, uno con romanzas de Rachmaninoff y Chaikovsky, otro con arias de óperas de Verdi y Chaikovsky y el último con canciones populares rusas”.

  • lavanguardia.es
  • Hvorostovsky.
    ¿Y qué pasó en aquel Pagliacci de 1991 en el que debutó Hvorostovsky en el Liceo junto a Giacomini?

    “El triunfo más absoluto lo logró Giuseppe Giacomini, cuya voz vibrante y limpia, con los más intensos y espléndidos agudos, hizo estallar al público en bravos, especialmente después de su aria final del primer acto. Lástima que es poco actor y no se vio motivado por la producción a interpretar a su personaje más allá de sus actitudes de abatimiento.

    Ana María González fue una ‘Nedda’ delicada, frágil y de voz nítida, con un registro alto de superior calidad; su dúo de amor con el espléndido barítono ruso Hvorostovsky fue el momento de mayor calidad de toda la representación, de esos que se recuerdan largo tiempo. Hvorostovsky fue el encargado de cantar el prólogo, con los agudos tradicionales, y funcionó con una voz clara y agradable y una potencia razonable.

    Y  luego dice Hvorostovsky que todo se lo llevan los tenores…;-)