Vamos, por fin, con los regalos mágicos que aún tenemos pendientes, antes de que definitivamente llegue el invierno.
Añadimos un bailable, por nuestra cuenta y riesgo, para que no se me enojen por tardar tanto.
Las hadas, primero:
“Mi segunda petición será la invitación a nuestra portada de uno de los vídeos de Damrau que nuestra recordada Lillith (a la que añoramos) tiene colgado en el olimpo”.
Arie di bravura (¿cuándo lo grabó, Lilith?;-)
Y a continuación, los caballeros:
“Ahora una mezzo dramática de auténtica raza, la brava cantante norteamericana Grace Bumbry como princesa de Eboli, una de sus máximas creaciones, y concretamente propongo que la escuchemos en la segunda de sus arias, la temible en verdad O don fatale, o don crudel”.
Théâtre Antique d’Orange, 1984.
“Y ya por último, no podía faltar, claro está, Rossini; una monodosis suya tomada de la deliciosa obra L’italiana in Algeri, la cavatina ‘Cruda sorte! Amor tiranno!’ (pongamos que en la notable interpretación que de ella siempre hizo la Berganza)”.
Grabación de 1959. London Symphony Orchestra. Alexander Gibson.
“No puede ser”, de Sorozábal. Por Plácido Domingo“.
Grabación de 1958. Orquesta Sinfónica de Madrid. Manuel Moreno-Buendía.
“Y a Baltasar, un vídeo de la gran Marian Anderson, una de mis voces femeninas favoritas”.
“… que Don Paco Roa siga este 2009 participando activamente en nuestro espacio lírico”.


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En fin, esto sí que es llegar y besar el santo. Pues muchas gracias, estimada anfitriona, por estos dos magníficos ejemplos de los extremos de la cuerda de mezzosoprano. Vemos a la norteamericana, acaso la primera cantante de su registro (y de su color) en alcanzar el estrellato mundial, a punto de echar a volar, pero no se arredra y si puede hasta con el huracán que se declara en el escenario, cómo no otro tanto con la dificilísima “O don fatale”, pan comido (sólo, claro) para ella. Una inolvidable Eboli (otro día volveré sobre la Bumbry, de la que hay mucho que contar). Y qué decir de nuestra muy querida Berganza, ella, junto con la Horne, hicieron el mejor Rossini de su tiempo. Aquí, en la cavatina de entrada de Isabella, luce sus mejores virtudes canoras, y hace a la perfección la transición del inicial momento de desaliento de la primera parte del aria a la firmeza y seguridad con las que, haciendo valer sus armas de mujer, se enfrentará sabiéndose victoriosa de antemano a la difícil situación que tiene por delante, ya en la cabaletta. Saludos muy cordiales.
¡HOla a tod@s!
Muchas gracias por los regalos. No puedo escribir mas: el estudio y las clases me dejan hoy con prisa para todo, un besazo enorme para todos!
De nada, lo prometido es deuda. En honor a la verdad, anduve preparando este post durante el fin de semana pasado. Pero llevo unos días que no me encuentro bien del todo, y no pude publicarlo antes. Añadí a última hora, eso sí, el regalo de Óscar Valdivieso. Petición premonitoria, curiosamente.
Muchos de nada de parte de todos, Allfor:-)
Fíjate Gio que me encontré con estos maravillosos regalos el mismo día que los publicaste…y la verdad, no he comentado nada aún porque no me sale otra cosa que decir: GRACIAS…..y me parece tan poco que no me atrevía a más…..la mente que parece andar densa, muy densita….
Sinceramente gracias por estar siempre regalándonos tanto.
Besos.
De nada, Dinora. Es lo que tienen los regalos a destiempo;-) Yo también tengo mucho que agradecerles a todos. Para empezar, por estar siempre ahí.
Besos,
Gio