
Anoche, 28 de diciembre, Montserrat Caballé ofreció un recital en el Liceo, junto al tenor ruso Nikolai Baskov, el bajo ucranio Serghiy Mahera y el pianista argentino Manuel Burgueras. En el diario El País Agustí Fancelli titula su reseña: “A casa por Navidad”.
¿A casa? Obviamente, al Liceo de Barcelona, donde Caballé debutó en 1962: el próximo 7 de enero hará 48 años.
Ya ha manifestado la soprano en más de una ocasión que tiene cuerda para rato. Hace nada, este mismo mes de diciembre, volvió a dejar bien claro, con el gran sentido del humor que le caracteriza, que no figura en su agenda despedirse de los escenarios: “Cantaré hasta el último momento. Sólo dejaré de hacerlo cuando se me lleven con los pies por delante. No me veo sentada en el salón de casa haciendo punto de cruz”.
No le falta razón, con lo aburrido y de los nervios que debe de ser la crucetilla. Tampoco es eso…
Montserrat Caballé, genio y figura hasta la sepultura. Pero ¿de verdad necesita demostrarlo hasta ese aciago día del que esperamos y deseamos de corazón que aún falten muchos años?
La crítica del concierto que les anunciaba:
“Como los turrones de la canción, Montserrat Caballé volvió anoche a casa. Su casa no es otra que el Liceo de Barcelona, el teatro que ella colocó en el mapamundi lírico. Ahora, cuando la soprano se halla al final de su carrera, es justo que el teatro le devuelva el afecto y la consideración que se merece.
El problema, en este tipo de situaciones, es el tipo de espectáculo que se escoge. Es obvio que las condiciones vocales de Montserrat Caballé no son hoy las que en su día maravillaron al planeta. Los años pasan también para las estrellas y recurrir al show, un punto autoirónico, es un buen recurso. El formato fue el de Montserrat Caballé and her friends. Los amigos eran el tenor ruso Nikolai Baskov —quien antes de dedicarse a la lírica transitó por la música pop—, el bajo ucranio Serghiy Mahera y el fiel pianista argentino Manuel Burgueras. Estaba previsto que actuara también su hija, Montserrat Martí, pero al final causó baja por problemas de salud. (…)
Derrochó picardía y vis cómica la soprano con ‘¡Ay, malhaya!’, de La boda de Luis Alonso, a lo que replicó el tenor con una vistosa interpretación de ‘No puede ser’, de La tabernera del puerto. A Blaskov el dominio del pop le vino como anillo al dedo para meterse al público en el bolsillo. Como mandan las reglas del show, la apoteosis llegó con los bises: ‘La Tarántula’, el célebre vals de Léhar —bailado graciosamente por tenor y soprano— y ‘Ojos negros’, en versión trío. No tardarán estas versiones en asomarse al YouTube.
Para entonces, el público, que llenó el aforo, palmeaba y reía todas las gracias de los artistas. Acabó puesto en pie, ovacionando a Montserrat Caballé. Finalmente, era de lo que se trataba”.
¿Y qué dicen sobre el recital en La Vanguardia de Barcelona? El titular es muy elogioso: “Montserrat Caballé regresa a su casa con otra lección de canto”. Y lo que sigue: “Un recital de Montserrat Caballé en el Liceu es siempre algo fascinante por su capacidad indudable de ganarse al público, sea cual sea el programa, las piezas y su modo de cantarlas”. ¿Y lo que sigue a lo que sigue? Pues también.
[Entrevista a Caballé en su 40 aniversario en el Liceo.
Gran Teatro del Liceo de Barcelona, 2002]
—Yo creo que también hay una creación cuando alguien es un artista, ¿no?
—Bueno, tú vives esa creación. Y a veces lo que tienes que procurar es no traicionar la creación misma. No siempre te puede salir bien. Porque los espíritus son distintos, como las yemas de las digitales nuestras. Entonces, yo creo que eso también influye. Pero, por poco que te guste la música, si escuchas, te llega; te llega el mensaje del creador. Y entonces…, no digo que sea fácil, pero te envuelve: es el gran abrazo de la música que te envuelve y te penetra.
Yo siempre he dicho que es como una droga que corre por las venas; por los ríos de sangre de nuestras venas. ¡Y es cierto!, porque en escenas de locura, en escenas de muerte, en escenas de amor; de repente, cuando baja el telón, dices ‘ostras, qué he hecho…’ (risas). Pero sucede.
[“Bellini quería una voz de ángel. Y tú la tienes. Cántale tu Norma”.
Callas dixit in illo tempore a Caballé]
Tags: bellini, casta diva
el problema con caballe está dicho en el mensaje anterior: “Un recital de Montserrat Caballé en el Liceu es siempre algo fascinante por su capacidad indudable de ganarse al público, sea cual sea el programa, las piezas y su modo de cantarlas”. Este es el problema, un público chovinista y totalmente acrítico que se contenta con las migajas de un arte en decadencia que siempre fue característico, salvo en sus primerísimos años de carrera, por las grandes imperfecciones y descuidios , artificios que hacen que sus papeles y su importancia sea relativa en la historia de la opera. Espero que con el tiempo, este personaje baje al lugar que le corresponde.
MUY DURO MANUEL!!!. Es verdad que el tiempo de la Caballe ya pasó, y que todo artista tiene cosas buenas y malas, pero tiene “carisma” y “personalidad”, que también hacen al artista, aún con imperfecciones y descuidios. ¿A caso existe el cantante perfecto? A algunos les gustará más, a otros menos, pero de ninguna manera Montserrat Caballe tiene una importancia relativa en la historia de la opera. Ella es una de las 2 o 3 sopranos que han escrito la historia de la opera de los últimos 40 años, que no son pocos, y su lugar, bien merecido lo tiene.
Tiene razón Roberto. Nos guste más o menos, es una figura.
Es natural que en Cataluña la aprecien, cante lo que cante y haga lo que haga: es su tierra. Para ellos es la Montserrat de siempre.
Otra cosa es lo que escriben algunos críticos. Ésa es otra historia. Pero yo diría que en el pecado llevan la penitencia.
Montserrat Caballe, La Superba, is a daughter of Catalunya. Her Catalan compatriots must be proud of this greatest of singers, who will be immortal. We wish we could see her and hear her, even at this time late in her life.
Thanks for your message. Happy New Year, Claudia. Bon Any Nou.