Juan Oncina (1921-2009)

En mayo de 2004, tuve la fortuna de entrevistar al tenor catalán Juan Oncina. Lo recuerdo con un cariño especial. Alto, elegante, aún muy atractivo. Sencillo, cordial, sumamente atento; todo un caballero.  De los que ya no quedan. O de los que ya quedan muy pocos, recuerdo que pensé mientras bajaba las escaleras de su casa aquella mañana de mayo y le daba al play, no fuera que la grabadora me hubiera hecho una pirula (no me ha pasado nunca, pero a veces la cinta se queda en blanco).

Por aquel entonces,  hacía ya más de dos años que su esposa, la soprano Tatiana Menotti, se había ido para siempre.

¿Para siempre? Yo la sentí a su lado, y no sólo porque en su casa, donde ambos habían sido sin duda muy felices, rebosara de fotografías y recuerdos de Tatiana; de Tatiana y Juan, de Juan y Tatiana. Sobre el impresionante piano de cola, en la sala de estar, en la salita, en el pasillo…; por todos los rincones de su casa de Barcelona.

Cuando hablaba de ella, se le iluminaban los ojos y, a mí me lo pareció, se le velaba ligeramente la voz. No pronunció la palabra ‘ausencia’; no dijo en ningún momento cuánto la extraño, cuánto la amé, cuánto la quiero, pero no había que ser muy hábil para darse cuenta de que le dolía tanto que ella ya no estuviera físicamente junto a él que todo lo demás importaba apenas nada.

El pasado 29 de diciembre falleció Juan Oncina. A los 88 años de edad. Descanse en paz.  Allá donde esté,  estoy segura de que se sentirá feliz de reencontrarse con Tatiana, a quien tanto amó y con quien tanto quería.

Subo a portada lo más completo que existe ahora mismo en la Red sobre la vida y carrera artística de Juan Oncina (gracias, Salvador).  ¿Salió en la prensa la noticia de su fallecimiento? No veo nada. Claro que no sé de qué me extraño.

Cuando nos despedimos, Juan Oncina me regaló un CD con grabaciones suyas, de su archivo personal. Llevo ni sé las horas intentando subir alguna de ellas, pero, no sé por qué razón, no lo consigo. Las meigas:-( Otro día será. Junto con la entrevista.

Hasta siempre, Juan.
nota

  • En recuerdo de Juan Oncina (semblanza y audiciones del tenor)
  • [Virginia Zeani, Juan Oncina, en La viuda alegre, Franz Lehár. RAI, 1963]

  • liricahispana.com
  • Juan Oncina Espí nació en el célebre Paralelo de Barcelona, donde se crió. Era hijo de Rafael Oncina, natural de Elche y con buena voz de barítono, pero cuando le dijo Chapí los sacrificios que debía hacer para ser cantante dijo que para su tía, que él quería vivir. Su madre, Consuelo Espí, era de Jijona, trabajadora como ella sola y apoyo de Rafael en cuantos negocios se metía. Era el menor de cuatro hermanos, Camelia, Rafaela, Pepita y Juan. Otro hermano, Rafael, había muerto a los siete años, dos antes de que Juan naciera.

    Los últimos negocios de su padre en Barcelona fueron ‘Le Petit Noé’, un restaurante, y una taberna en el puerto. Antes tuvo otro bar-restaurante y, al llegar a Barcelona, una barbería, ya que el oficio con el que llegó fue el de barbero.

    En este ambiente se crió Juan con su mala salud a cuestas. Todos los años cogía unas pulmonías que hacían temblar a la familia hasta que, por consejo del médico, su padre decidió cambiar de aires y se fue a Orán con toda la familia exceptuando a Rafaela, que ya se había casado.

    Juan tenía entonces nueve años e inauguró su estancia en Orán con un paludismo que lo tuvo a punto de morir pero el tratamiento de quinina y baños de mar lo dejó inmunizado para el resto de su vida. En Orán vivían todos los hermanos de su padre por lo que, una vez pasado el paludismo, pudo llevar una vida familiar activa rodeado de sus padres, hermanos, tíos y primos.

    Se abrió un nuevo ‘Petit Noé’ que atendían la madre con las hijas y un barbería que atendía el padre ayudado por Juan cuando sus deberes escolares se lo permitían.

    Poco a poco, conforme crecía, fue definiendo sus aficiones: el remo y cantar. Acompañándose con la guitarra hacía las delicias de las reuniones en las que a las chicas se le caía la baba. Todos los veranos ganaba el concurso de canción melódica.

    También, mientras fregaba los platos del restaurante ayudando a sus hermanas, escuchaba por radio las retransmisiones de ópera que se daban desde La Scala. Sus ídolos eran Beniamino Gigli, Tito Schipa y Feruccio Tagliavini. De todas formas, no había pasado por mi mente dedicarme a la música.

    A los 17 años, como dos chicas que les gustaban a su amigo Juanito Sola y a él habían tenido la ocurrencia de matricularse en el Conservatorio, allá fueron los dos Juanes. A Sola no lo admitieron y a Oncina sí. La responsable del área de canto del Conservatorio era la gloria de la ópera francesa Jeanne Camprodon, nacida en Orán y cuñada del Prefecto, que le acogió en sus clases.

    Cuando le dijo que podría cantar como Gigli o Schipa ya no hubo sacrificio que no fuera capaz de hacer. Su ilusión fue ser cantante a pesar de que su padre, acostumbrado a su propia voz de barítono, al oír la de tenor ligero de su hijo, le decía: ‘Tú no tienes voz ni para vender periódicos’. Su madre le hacía un guiño de complicidad y luego le decía: ‘No le hagas caso, y estudia’.

    Estudió tanto como para hacer en tres años los seis cursos de carrera. Cuando su maestra le dijo que ya había llegado el momento de volar lo quiso mandar a París, donde tenía buenos contactos, pero Juan a donde quería ir era a Italia y nunca estudiaría en Francia.

    Antes de irse a Italia tuvo que hacer la ‘mili’, a pesar de que su padre estaba enfermo; y después de muchas aventuras que empezaron en Melilla y siguieron en Algeciras, tras pasar por Madrid, acabó en Barcelona con permisos uno tras otro para que pudiera estudiar canto. Mientras tanto había muerto su padre y les tocó a su madre y a sus hermanas seguir atendiendo ‘Petit Noé’.

    En Barcelona estaba su hermana Rafaela, que con su marido, otro alicantino llamado Severino Cortés, tenía una horchatería en la calle Aribau. Entre los clientes de la horchatería había una señora que se llamaba Mercedes Capsir, una formidable soprano, que tras haber cantado en los mejores teatros del mundo estaba haciendo las últimas representaciones en su tierra.

    Rafaela le contó a Mercedes, ésta lo escuchó y Juan acabó siendo el ojito derecho de Mercedes entre todos sus alumnos. Tanto es así que el año 1945 le hizo debutar en el Teatro Municipal de Gerona cantando junto a ella en el papel de ‘Renato Des Grieux’ en Manon.

    Juan OncinaEn esta época de estudiante tuvo contacto con todos los cantantes y relacionados con la música que también empezaban su carrera en Barcelona, entre ellos, el tenor Miguel Fleta, hijo; la soprano Victoria de los Ángeles, Rosa Sabater, la gran pianista tempranamente desaparecida; el barítono Raimundo Torres, la soprano Carmen Gracia, la mezzo Conchita Velázquez… Las reuniones para cantar y charlar eran en casa de Victoria o de la hermana de Juan. Se formó una buena relación entre todos ellos.

    Tras el debut de Gerona volvió a cantar otra vez, junto a Mercedes, en Reus y Vic la Manón de Massenet, que también cantaría en el Teatro Calderón de Barcelona.

    08/01/10:

    La muerte de Juan Oncina

    El año 1946 cantó en las fiestas de Alcoy otra vez Manón junto a Mercedes. Raimundo Torres cantó en La bohème y Enrique de la Vara en El barbero de Sevilla.

    Ese mismo año formó parte de la compañía que Esteban García Leoz presentó al empresario del Teatro Ayala de Bilbao, donde actuó el día 16 de junio como ‘Almaviva’ en El barbero de Sevilla junto a Mª de los Ángeles Álvarez, que hacía de ‘Rosina’; Giuseppe Manacchini, que fue ‘Fígaro’; Marco Stefanoni (Basilio), Francisco Viñas (D. Bartolo), Carmen Martínez Sierra (Berta), Antonio Gallego (Fiorello) y César Munain (Oficial). El director fue Francisco Palos.

    Volvió a actuar el día 18 de junio de ese 1946 en La sonámbula haciendo de ‘Elvino’ junto a Marimí del Pozo (Amina), Marco Stefanoni (Conde Rodolfo), Isabel del Río (Teresa), Josefina Gessa (Lisa) y Francisco Viñas (Alesio). Volvió a dirigir el maestro Palos.

    Más tarde, el 22 de mayo de 1947, cantó La vida breve en el Liceo con el siguiente reparto: Mercedes Capsir (Salud), Juan Oncina (Paco), Antonio Cabanes (Manuel), Ángela Rossini (La abuela), Oscar Pol (Tío Sarvaor), Fernando Linares (La voz en la fragua), Mercedes Oviedo (Carmela). El director musical: José Sabater. Fue la única vez que cantó La vida breve.

    Siguiendo sus propios deseos escuchó los consejos que todos, pero principalmente Mercedes Capsir, le daban. Milán fue su rumbo, y su compañía el dinero que su cuñado Severino le pudo dejar, las cartas de Mercedes para que sus amigos le atendieran y un encuentro providencial con Bernabé Toca que había sido cónsul de España en Orán y que en ese momento se dirigía a Milán para ocupar su nuevo cargo en el Consulado. La Providencia, por medio del cónsul, le prestó unas cuantas liras.

    Las aventuras en el Milán de la posguerra son para contadas pero aquí no caben todas. Tullio Serafín, que seguía escuchando nuevas voces para La Scala, todos los viernes a las seis de la tarde, escuchó a nuestro personaje que, nervioso y todo, cantó fragmentos de El elixir de amor y Don Juan y, además, los cantó bien.

    Veredicto: ‘tiene usted buena voz para Rossini pero su italiano no puede ser más macarrónico; vuelva usted dentro de nueve meses con el idioma aprendido’.

    Nueve meses de gestación para otra prueba con Serafin y con las provisiones monetarias bajo mínimos. Hizo amistad con la mezzo española Rosa Salagaray, que le tomó afecto y los domingos, su marido y ella, lo invitaban a comer. Rosa le aconsejó que fuera a ver al maestro Fornarini, el cual, como buen discípulo de Toscanini, era tosco y hosco.

    El consejo rápido y expeditivo de Fornarini fue que se volviera a su pueblo, se pusiera a trabajar y se olvidara del canto, pero al ver la cara que se le puso al novicio se le ablandó el corazón y le comunicó: ‘Si me promete que si le digo que se vaya, usted se va, lo pruebo durante un mes. No le cobraré nada y dentro de un mes le daré mi opinión definitiva’.

    Mientras daba clases con Fornarini y luchaba por aprender el italiano vivió alquilado en casa del tenor español, ya retirado, Pedro Paulí, que había hecho carrera como Piero Pauli. Al tiempo, tendría de compañero de vivienda a su amigo el barítono Raimundo Torres. Raimundo empezó a triunfar rápidamente pero su amistad fue para siempre.

    Conforme iba dando clases con Fornarini comprendía mejor por qué los cantantes de fama como Giacinto Prandelli, Mafalda Favero o Tatiana Menotti iban a prepararse con él. Se los cruzaba al salir de alguna clase y los saludaba con respeto.

    Tras el mes de estudio, dándole a Werther hasta dejarlo derrotado, Fornarini le dio la gran noticia de que lo aprobaba. Tras la alegría, el reconocimiento: a partir de entonces el gran cantante que llegaría a ser Juan Oncina preparó todas sus óperas con Edoardo Fornarini al que considera su verdadero maestro musical.

    Estando en Milán volvió a Barcelona para cantar los días 15, 18 y 26 de enero de 1949 en el Liceo el papel de ‘Paulino’ en El matrimonio secreto con el siguiente cartel: Luis Corbella (Gerónimo), Pura Gómez (Elisetta), Mercedes Capsir (Carolina), Anita Reull (Fidalma), Manuel Ausensi (Robinson). Dir. Napoleone Annovazzi.

    Estas actuaciones supusieron: 1.- la despedida de los escenarios para la veterana Mercedes Capsir y 2.- el debut operístico del novel Oncina en el Liceo porque, como ha quedado dicho, ya había actuado en La vida breve.

    En Italia tuvo la suerte de que el representante Liduino Bonardi, al que había escrito Mercedes Capsir, lo pusiera en relación con el empresario Capelli, que llevaba casi todos los teatros de la Emilia Romaña: Bolonia, Ferrara, Forli, Módena, Parma, Piacenza, Ravena y Regio Emilia.

    En todos ellos actuó nuestro personaje haciendo El barbero de Sevilla, Los pescadores de perlas, El elixir de amor, pero sobre todo Werther. Con esta obra, que sería su caballo de batalla, debutó en el Teatro Duse de Bolonia.

    Fue al Teatro San Carlos de Nápoles con el director Siciliani para cantar La hija del regimiento pero como no aparecieron la partituras de la orquesta tuvo que cantar Fidelio. Aquel ‘Joaquín’ improvisado del 6 de enero de 1948, que repitió como ‘Fenton’ en Falstaff el 17 del mismo mes y año, dejó su huella en el público y en este teatro cantaría casi todos los años a partir de la temporada 1953-54. Sobre sus actuaciones en este teatro volveremos más adelante.

    Después fue a Egipto donde cantó, en El Cairo y Alejandría, La sonámbula y El barbero de Sevilla. Como bajo cantó en aquella ocasión el que después sería el gran barítono Ettore Bastianini. En esta expedición iban también grandes nombres: María Caniglia, su admirado Beniamino Gigli en sus últimos momentos, Mafalda Favero, a quien se cruzara en los pasillos de la casa de su maestro Fornarini, Tito Gobbi. Este primer contacto con sus admirados le produjo la sensación de estar flotando. ‘Oncina es como Giuseppe di Stefano, pero en ligero’, dijo de él Mafalda Favero.

    Al volver a Milán, Siciliani, al que habían nombrado director de Mayo Musical, le invitó a ir a Florencia para cantar Armida de Lully y El hostal portugés de Cherubini. Allí se iniciaría la gran relación con el alma del festival, Vittorio Gui.

    Aquí viene ahora otra historia distinta. Se iba a representar El elixir de amor en el Castillo de San Justo en Trieste, ‘Adina’ iba a ser la triestina Tatiana Menotti y ‘Nemorino’ Feruccio Tagliavini. El ‘Nemorino’ que se indispone y la triestina que dice: ‘yo recuerdo que mi maestro Fornarini tenía un alumno que cantaba este papel pero no lo he oído cantar nunca’.

    El director del teatro llama a Fornarini y éste le dice que puede contratar tranquilo a su alumno, que lo dejará en buen lugar. Juan Oncina hace El elixir de amor con la triestina y, mano de santo, el elixir funcionó.

    Al acabar la representación se fueron a tomar unas copas ‘Adina’, ‘Nemorino’ y ‘Dulcamara’. Los acompañaba el fox-terrier de la Menotti para que no estuvieran solos.

    Este perro huele dijo ‘Nemorino’. Aquí el único que huele es usted, respondió ‘Adina’. Fernando Corena que era el ‘Dulcamara’, se las prometía felices con aquella discusión pero la sangre no llegó al río y dos años después, el 21 de junio de 1951, Tatiana y Juan se casaban en la Iglesia de San Joaquín de Milán sin alharacas, ni bombos ni platillos, en la intimidad. Los testigos del novio fueron el pelotari Salsamendi, que se encontraba en Milán y Bernabé Toca, el cónsul.

    Los más optimistas daban a esa boda una duración de seis meses y no les faltaba razón: Tatiana era una soprano de fama y Oncina un tenor principiante. Ella tenía que cumplir sus compromisos, que no coincidirían con los de su marido. Ella era de la aristocracia del canto y Juan un recién llegado. Sin embargo, aquel matrimonio duró hasta el 3 de octubre de 2001 y se rompió con muerte de Tatiana.

    Estuvieron a punto de acertar los que auguraban que el matrimonio iba a durar poco porque a los pocos días de casados, justo cuando terminaron las funciones de El matrimonio secreto que estaban ensayando cuando se casaron, el avión que debería llevarlos al Brasil capotó y cayó al mar pereciendo todos sus ocupantes. Les valió el haber perdido ese vuelo.

    En Brasil actuaron en Río de Janeiro, San Pablo, Santos y Belo Horizonte con aventuras en los trenes ya que, a pesar de las grandes distancias, tuvieron que utilizar ese medio de transporte porque el director, Negrelli, tenía miedo de los aviones.

    Gracias a Sergio Casoy sabemos que en San Pablo cantaron El matrimonio secreto con el siguiente reparto: Tatiana Menotti (Carolina), Juan Oncina (Paulino), Silvana Zanolli (Elisetta), Vanda Madonna (Fidalma), Gino Orlandini (Conde Robinson), Eraldo Coda (Gerónimo).

    Antes de casarse cantó en el Comunal de Génova, el 1 de junio de 1950, El hostal portugués, de junto a Liana Cortina, Diva Pieranti, Mario Boriello, Carmelo Maugeri, Franco Calabrese y Fernando Corena en una noche en la que también se representaron La campesina astuta, de Pergolesi, y El maestro de capilla, de Cimarosa, especialidad de Corena. Dirigió las tres Emidio Tieri.

    En Oviedo el 20 de septiembre de 1950 hizo de ‘Almaviva’ en El barbero de Sevilla con Fernanda Basile (Rosina), Rolando Panerai (Fígaro), Marco Stefanoni (Basilio), Vicente Riaza (Bartolo). Dir. Mario Cordone.

    También volvió a Gerona donde repitió Manón el 31 de octubre de 1950 pero no con Mercedes Capsir, que ya se había retirado, sino con Tatiana Menotti, entonces su novia. El resto del reparto estuvo compuesto por el bajo Luis Corbella, el barítono-bajo Herminio Ezquerra, el barítono Ricardo Fuster, el tenor José Farré y el bajo Canuto Sabat. El director fue Antonio Capdevila.

    Falta su carrera, desde Glyndebourne hasta el final, pasando por el cambio de tesitura pero, si Dios nos da salud, la contaremos. Entretanto sigamos con lo que ya tenemos.

    Como sabemos, Oncina se había presentado en el teatro San Carlo de Nápoles el 6 de enero de 1948 con Fidelio y siguió con Falstaff el día 17. De este Falstaff debemos decir que el papel del título lo hizo Mariano Stabile, que además dirigió la escena.

    Sus actuaciones continuadas en este teatro comenzaron el 12 de diciembre de 1953 cuando hizo de ‘D. Ramiro’ en La cenicienta, con la Simionato y Bruscantini y siguieron el 4 de marzo de 1954 con Mozart y Salieri, donde hacía el personaje de ‘Mozart’ junto a Italo Tajo.

    Siguió, con un solo título, en la temporada 1954-55 y éste fue Las mujeres curiosas de Wolf Ferrari donde hizo el papel de ‘Florindo’ junto a Sena Jurinac empezando las representaciones el 10 de marzo de 1955.

    El 27 de enero de 1956 se estrenó en el San Carlo como Pamino en La flauta mágica y el 4 de marzo de ese año actuó en un concierto con Ebe Stignani, Ramón Vinay, Sena Jurinac, Graziella Sciutti, Sesto Bruscantini, Alda Noni, y Rolando Panerai, en el que cantó arias de Manon y La arlesiana.

    Con la compañía del San Carlo de Nápoles viajó a París para cantar en el Teatro de los Campos Elíseos, el 20 de abril de 1956, El barbero de Sevilla con Gianna D’Angelo, dirigida por Tullio Serafín.

    Esta misma ópera la cantaría en la sede del San Carlo en funciones que comenzaron el 15 de diciembre de 1956, en ellas alternó el papel de ‘Almaviva’ con Eugene Conley y Nicola Monti.

    En la misma temporada pero en 1957, el 28 de marzo, representó el papel de ‘George’ en la ópera Viví, de Franco Mannino, junto a Rosanna Carteri y Giulio Fioravanti, dirigido por Tullio Serafín.

    Solamente una vez volvió a cantar en Bilbao, en los festivales que organizaba la ABAO, y fue el 19 de septiembre de 1957 cuando hizo el papel de ‘Nemorino’ en El elixir de amor junto a Rosanna Carteri, Renato Cesari, Giuseppe Taddei y Loretta di Lelio, bajo la batuta de Argeo Quadri.

    El 1 de marzo de 1958 cantó el papel de ‘Ferrando’ en Così fan tutte y el 6 de diciembre de ese año el de ‘Lindoro’ en La italiana en Argel.

    Murió en Barcelona el 29 de diciembre de 2009″.

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    8 Responses to “Juan Oncina (1921-2009)”

    1. dinora dice:

      Descanse en Paz junto a su amor.
      La verdad Gio que es vergonzoso que no saliera nada en prensa. Así es la vida, la prensa nos comunica cuando se le quema el pollo a la Estaban o a la menganita ……..
      Un mundo lleno de superficialidad y falta de sentido común.
      En fin, allá donde estén por fin juntos y felices. Esperaremos a esa entrevista que ya me resulta interesante y sé que dispondré de más tiempo para leerte jeje.
      Saludos mañaneros.

    2. operasiempre dice:

      Se me amontona el trabajo, pero sí: lo prometido es deuda, así que aquí estará en unos días.

      Quizás yo no lo he visto, podría ser, pero así es este país nuestro, Dinora; da un poco_bastante verguënza ajena; lo malo es que no nos es ajena.

      Bueno, que hoy es día de Reyes. Si alguien pasa algún enlace que podamos escuchar todos, se agradece de corazón.

      Besos para todos,

      Gio

    3. operasiempre dice:

      Gracias, Roberto. Subo el que nos falta a portada. Las grabaciones que yo mencionaba creo que no están comercializadas. A ver si el técnico Héctor que todo lo arregla…

    4. Hildegard Wanka dice:

      En Viena siempre le vamos a recordar.

      Con alegria recuerdo haberle escuchado aqui en la Staatsopera de Viena desde 1971 hasta 1976) en
      Madama Butterfly,
      La Bohema,
      Tosca,
      Don Carlo,
      Fuerza del destino,
      Un ballo de maschera,
      Luisa Miller,
      La Traviata,
      Carmen,
      Medea de Cherubini,
      Manon,
      Margarete (Faust)

      Saludos a todos que le quisieron como nosotros en Viena

      Hildegard

    5. Mauro buffoli dice:

      Il mio Maestro se ne è andato,ma nel mio cuore resterà sempre il ricordo della sua bravura,umiltà e generosità.
      Quante lezioni Gratis!
      Arrivederci maestro, un saluto a Tatiana.

      Mauro Buffoli

    6. BORRAS Joelle dice:

      Hello

      Juanito era un primo de mi padre. Tengo 60 anos y lo conoci a la edad de 4 o 5 anos a Oran en Algelia
      despues mi padre lo perdi de vista hasta 1978 in Nizza.
      Es la primera vez que lo veo “en verdad” en el web, cantando.
      Me gustaria mucho verlo cantar con su esposa Tatiana Menotti soprano pero no se si quedan peliculas. Su voz es maravillosa.

      Muchas gracias
      Joëlle BORRAS

    7. site dice:

      buenos dias acabo de enterarme de tu pagina y la verdad es que me parece super bueno no sabia de mas personas interesadas en estos temas, aqui tienes un nuevo lector que seguira visitandote semanalmente.

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