Como mucho me temo que no voy a saber estar sin contarles qué pasa por el mundo, me adelanto (como el almendro;-) Lo confieso: no me deja el genio;-)
Ya eché sin contemplaciones a todos los dragones goearinos que con premeditación y alevosía se nos habían colado en casa (dejo los enlaces: qué remedio, pero más de uno iré eliminando poco a poco). Si se me ha escapado alguno, por favor, den un silbidito;-)
♣ ♣ ♣
27 de febrero
Álvarez, Armiliato, De León (Teatro Real, Andrea Chénier)
En exclusiva para todos ustedes, semblanza sobre Kathryn Grayson del investigador de ópera Juan Dzazópulos Elgueta. Actualidad y amistad obligan… Gracias, Juan:-)
Juan Dzazópulos Elgueta
Febrero 2010
“El miércoles 17 de febrero de 2010, a los 88 años de edad, falleció en su hogar de Los Ángeles (U.S.A) y por causas naturales, la soprano estadounidense Kathryn Grayson. Había nacido el 9 de febrero de 1922, en Winston-Salem, North Carolina, y su nombre verdadero era Zelma Kathryn Elisabeth Hedrick, hija de Charles y Lillian Hedrick.
Debido al trabajo de su padre (constructor) su familia se trasladó a St. Louis, y allí comenzó Kathryn sus estudios de canto. Se cuenta que a los once años de edad ya cantaba Lucia di Lammermoor. La familia se trasladó posteriormente a Hollywood, donde Kathryn Grayson iniciaría su carrera musical, en el cine.
Si bien su carrera no fue la de una ‘cantante de ópera’ en el estricto sentido de las palabras, su voz de soprano coloratura, con un rango de cuatro octavas, su buen gusto, su natural encanto y figura y su gran amor por el género lírico la hicieron incluir en todas sus actuaciones fílmicas arias y canciones propias de ese género musical.
Debutó en 1941 en una película sin mayor éxito, ‘Andy Hardy’s Private Secretary’ (’La secretaria privada de Andy Hardy’), junto a Mickey Rooney. En 1942 filmó la opereta de Harry Tierney, ‘Rio Rita’; y en 1943, ya contratada por la MGM, se presentó ‘Thousands Cheer’ (’El desfile de las estrellas’, junto a Judy Garland, Mickey Rooney y Gene Kelly.
Participó en ‘Anchors Aweigh’ (1945-’Leven anclas’, con Frank Sinatra y Gene Kelly). En 1946 apareció junto al gran tenor danés Lauritz Melchior en ‘Two Sisters from Boston’ (’El ruiseñor mentiroso’). Luego actuó en ‘Till the Clouds Roll By’ (1946, ‘Cuando pasan las nubes’), una especie de biografía del compositor Jerome Kern, principalmente notable por los cantantes que en ella aparecían: Frank Sinatra, Judy Garland, Dinah Shore, Lena Horne, entre otros.
Iba en serio. Creo que necesito unas vacaciones. Empiezan ya mismo. No les digo hasta cuándo, porque realmente no lo sé. ¿Cuando por estos lares regrese la primavera? Bien pudiera ser. Pero no prometo nada.
Bueno, no nos pongamos trágicos…;-) Estaré pendiente de todo cuanto pase en este blog (si es que pasa…), como siempre.
Gracias mil por estar ahí. Besos para todos. Nos vemos,
13 de enero de 1892, Teatro Real de Madrid, segundo aniversario del fallecimiento de Gayarre, inauguración de la colocación de un busto del tenor roncalés en el foyer del coliseo madrileño, obra de Benlliure.
“El año pasado solemnizamos en el Teatro Real el primer aniversario de la muerte de Gayarre. Se cantó la Misa de Réquiem de Verdi, hubo procesión de Comisiones, hubo coronas, la orquesta tocó el Sp’rto gentil, y aunque la concurrencia no fuese todo lo numerosa que era de desear (la función se verificó fuera de abono), quedó, según parece, suficientemente honrada la memoria del gran tenor. Este año no ha habido nada el 2 de Enero, pero anoche hemos celebrado dignamente la colocación del busto de Gayarre en el foyer del regio coliseo.
Ahora hemos hecho las cosas con menos boato. Nada de función extraordinaria, nada de procesiones, nada de coronas al son de la romanza de Donizetti. Una modesta función de abono, histoire de atraer concurrencia al tercer turno, que es el más flojo de los tres, y de llevar, por ende, unas cuantas pesetas a la contaduría.
La empresa ha contribuido a dar variedad al espectáculo con un centón compuesto del segundo acto de Los Puritanos, el cuarto de La Africana y el primero de La Favorita.
Con lo cual el busto ha quedado inaugurado, el público ha pasado la velada discretamente, ha habido una buena entrada y la empresa vería seguramente con gusto que el año próximo celebrásemos el primer aniversario de la colocación del busto de Gayarre con una revisión, que dice Bofill, y me permito también decir yo, de la función de anoche.
Quien quizás se opondría a esa revisión o reaudición serla el distinguido tenor señor De Marchi, que, al hacer el sacrificio de cantar el acto cuarto de La Africana, fue el único artista que dio su verdadero carácter a la función, obligándonos a no separar nuestro recuerdo de Julián Gayarre. Hay que señalar la abnegación del señor De Marchi, y aplaudirla como merece.
Cuanto al señor De Lucia, con decir que fue muy aplaudido en la romanza del acto primero do La Favorita y que el dúo obtuvo los honores de la repetición, comprenderá el lector el triunfo que obtuvo el reputado artista y lo orgulloso que puede estar de tan halagüeño resultado.
El éxito de De Lucía permite parodiar aquellos conocidos versos:
Derramemos una lágrima
a la memoria de aquél
que fue nuestro amigo,
y luego nos iremos a comer.
De la manera siguiente:
Derramemos una lágrima
por el colosal artista
y después aplaudiremos
a Fernando De Lucia.
Éxitos como el de anoche deben envanecer al señor De Lucia, a quien mando mi cordial enhorabuena.
La sinfonía de Cleopatra, admirablemente ejecutada por la orquesta y dirigida por el ilustre autor de esa obra tan popular en España, obtuvo el éxito de siempre y fue repetida.
La señorita Pacini arrancó en el acto de Los Puritanos aplausos entusiastas; la señora Tetrazzini detalló, como gran artista que es, el dúo de La Africana; la señora Pasqua compartió con De Lucia la ovación del dúo de La Favorita, y los señores Tabuyo, Uetam y Cotogni prestaron el concurso de sus talentos al mejor resultado de la función”.
Además de cantar en los países de Europa Oriental, lo hizo en La Scala de Milán y Teatro San Carlo de Nápoles, Covent Garden de Londres; en San Francisco y en Montreal y otras ciudades de los Estados Unidos. Cantó también en Francia.
Debutó en el Teatro Colón de Buenos Aires, en 1974, como Azucena en un Trovatore que incluía a Elinor Ross, Flaviano Labò y Matteo Manuguerra. Regresó en 1975 para cantar el rol de Marina en Boris Godunov junto a Evgueny Nesterenko y Vladimir Piatkov.
Crónica en exclusiva en nuestra sección ‘Viva la ópera’. Nos la envía Yemapel, bien conocido por todos ustedes. Corresponde a una de las dos representaciones de Don Giovanni en Praga, Teatro de los Estados, del domingo 4 de octubre de 2009 (aún está en cartel). Las audiciones que ilustran el post son propuesta suya. Las fotografías son de su cosecha. Gracias mil, Yemapel.
Introducción
Me permito, con el plácet de su creadora, retomar esta sección que enriquece sobremanera ‘Ópera, siempre’ y que nos da la oportunidad de aportar nuestras experiencias e impresiones sobre lo que a todos nos une: la ópera. Aunque resulta desgraciadamente frecuente ese viejo aforismo que reza que ‘quien tiene tiempo, no tiene dinero y quien tiene dinero, no tiene tiempo’, quién más, quién menos va a ver alguna representación operística, un concierto o un recital.
Compartir impresiones lejos de la postura oficial, políticamente correcta (o incorrecta) con los demás foreros es, para mí, uno de los mayores atractivos de este blog. Más si cabe cuando tenemos la suerte de contar con expertos y entendidos en la materia, tanto en España como en ultramar, de donde salen desde hace unas décadas —conviene no olvidarlo—, muchas de las mejores voces del planeta. Por eso los animo a participar. Y para dar ejemplo, no de sabiduría musical ni de técnica de canto, sino sólo de iniciativa con algo de humor, recojo el hilo de esta sección, en el olvido desde hace ya año y medio.
Por qué Don Giovanni y por qué Praga
La ópera elegida es Don Giovanni. ¿La razón? Siempre ha sido y será una de mis óperas favoritas por pura nostalgia. Cuando España era fiel a sus tradiciones y no estaba americanizada, cuando se celebraba el día de Todos los Santos y no Halloween, en la tele se representaba el mito de D. Juan Tenorio en todas sus versiones.
En aquella fiesta la familia se reunía en torno a las aventuras y el castigo de D. Juan Tenorio en una noche de fantasmas que con los años acabó desapareciendo para dar paso a una velada de disfraces sin sentido. La ópera es una versión más que conocí posteriormente y que desde el principio me enganchó por su música y por los recuerdos de aquellos maravillosos y ya lejanos días.
Tenía ganas de verla en directo. Busqué por los teatros de España y nada hallé, por lo que amplié mis horizontes. Y así fue como encontré mi destino final: Praga. No tiene el ‘glamour’ musical de otras ciudades pero sí algo que la hace especial: aquí fue donde se estrenó dicha ópera en octubre de 1787, cuando a Mozart se la encargaron tras el éxito de Las bodas de Fígaro. No lo pensé más.
Y no sólo resultaba especial por ser en la capital checa, bella donde las haya, despojada de la multitud de turistas veraniegos que la hacen tan agobiante. Es que además el escenario donde se representaba era el Teatro de los Estados, precisamente donde tuvo lugar la ‘premier’. Un edificio varias veces destruido y reconstruido, olvidado y recuperado, renombrado y restaurado, hasta dejarle su aspecto original. No tendrá el carisma de otros coliseos pero despide un aroma dieciochesco perfecto para esta obra, con sus tabiques de madera envejecida color pastel. Un edificio vivo, que habla mediante crujidos.
En Praga hay gran afición a la música. Mientras en España a un chaval se le regala un balón de fútbol, allí se le da un violín. Basta pasear un poco para que te ofrezcan a precio asequible conciertos en iglesias o en casas señoriales, tocados por músicos anónimos que viven de otra profesión.
La entrada que cogí por Internet me costó 700 coronas, es decir, unos 28€… ¡y estaba en la segunda fila del patio de butacas! Podría decir que me senté en la misma localidad que ocuparon Mozart o Casanova, hace 222 años. ¿Cómo no van a amar la música si tienen fácil acceso? De acuerdo que los salarios son más bajos… pero el teatro estaba lleno. Y mucha gente joven. Elegantemente vestida.
La función era a las dos, porque la de las siete se me antojaba algo tardía. Sí, sí, ¡hay dos funciones diarias! Los subtítulos están en indescifrable checo y en inglés. Un buen detalle.
Escenografía
El teatro, pequeño pero coqueto, aprovecha al máximo el espacio del que dispone. En los dos primeros pisos del proscenio han colocado unas escalinatas que terminan en balcones, lo cual le permite añadir a la escena principal otras dos suplementarias. Así resultan más creíbles los momentos (y en Mozart hay muchos) en los que algún personaje murmura frases que no deben oír los demás. En vez de estar en el mismo plano, se reparten en dos o tres distintos.