Rockwell Blake, el tenor rossiniano por excelencia de los últimos años

Mar de historias

Rescatamos un comentario del fondo del mar. La semblanza que de Rockwell Blake elaboraba hace unos días Paco Roa (gracias mil).

007Por Paco Roa

«[…] Lo que sí quería es, aprovechando que de refilón salió a colación el tenor rossiniano por excelencia de los últimos años y uno de los cantantes que meritoriamente más contribuyó al renacimiento de la obra de Rossini en nuestros días, hacer una mínima semblanza de Rockwell Blake, que, así lo creo, bien se lo tiene merecido.

Como pueden ver, al final siempre cada loco con su tema. Tenemos que reconocer además que el norteamericano, no obstante su exitosa y premiada carrera en repertorio tan exigente, apenas sí gozó de predicamento alguno entre los “foristas” y eso es algo que me propongo reparar. Vamos, pues, con ello.

Blake contó de partida, mal asunto, con dos no pequeños hándicaps, de esos que, diría yo, sistemáticamente hacen que el grueso de la afición —mucho más entregada y rendida (¿sin condiciones?) a las voces grandes, opulentas, con brillo y bien timbradas que poseen otros tipos de bizarros tenores más “agraciados”— postergue a un segundo término, casi a la marginalidad, a quienes “adolecen” de los mismos: un instrumento vocal pequeño y, para más inri, a decir de muchos acidulado y falto de belleza.

Si a esto añadimos la elección de un repertorio altamente especializado que no está al alcance ni en el interés del gran público, irremediablemente la carrera del norteamericano estaba predestinada a una minoría, la que gusta salirse de los caminos más trillados y que aprecia en los cantantes otras cualidades además de una robusta voz más o menos bonita.

Rockwell BlakeTras formarse musicalmente en su localidad natal de Plattsburgh, muy cerca de Nueva York, y perfeccionar la técnica canora con la que ha sido su única maestra, Renata Carisio Booth, consiguiendo al cabo su proverbial fiato y una perfecta emisión en la “máscara” que le es característica, en 1977 Blake debuta profesionalmente en el Kennedy Center de Nueva York, siendo el Lindoro de La Italiana en Argel.

  • Pour mon âme
  • Desde un primer momento me interesa subrayar un aspecto fundamental de la particular forma en la que ha entendido la profesión este fantástico tenor, toda vez que el mismo será el santo y seña de tan grande artista desde sus comienzos: jamás Rockwell Blake, y eso que, dada la enorme facilidad para el virtuosismo que posee y una agilidad vocal sin parangón hubiera sido lo más cómodo, sucumbió a la tentación de hacer de éstos un fin en sí mismos, un permanente alarde sin más de sus soberbias facultades canoras, antes al contrario, tan privilegiada capacidad para la más compleja coloratura quedó siempre al servicio de las exigencias teatrales.

    Y así ha conseguido, antes que nada, sabiendo velar cualquier signo exterior de semejante superioridad que pudiera interpretarse como un lucimiento personal al margen de la dramática, y, en última instancia, vía introspección y concienzudo estudio de los rasgos esenciales y del modo de ser de cada personaje por él abordado, memorables caracterizaciones dentro de su repertorio que hoy están consideras como no superadas (véase, p. ej., su más que lograda composición del Conde Almaviva que ha paseado por todo el mundo).

    Y fíjense que este, cómo diríamos, complicarse la vida sin necesidad para, en definitiva, hacer buen teatro, podría servirnos de percha en la recuperación de aquel otro estimulante debate de hace algunos meses sobre la voz versus la interpretación en ópera.

    Rockwell Blake__Seguimos. Un dato acaso no demasiado conocido del currículo de este cantante es su proclamación como ganador de la primera edición del prestigioso Concurso de Canto Richard Tucker, allá por el año 1978, lloviéndole a partir de ese triunfal momento no pocos contratos hasta llegar su debut, tres años más tarde, en el más importante coliseo norteamericano, el Metropolitan.

    Bajo la tutela del célebre bajo-barítono ya retirado George London, cuyo interés había despertado el debutante, Houston, Filadelfia, Chicago y, entre otras renombradas plazas de su país, San Francisco serán testigo en estos primeros años de carrera de sonados éxitos personales que irán afianzado al joven intérprete en la que habrá de ser su especialidad belcantista por la que, sin tardar, le llegará el reconocimiento mundial, Rossini.

  • Ecco, ridente in cielo
  • Del maestro de Pésaro, Rockwell Blake ha cantado con igual buena fortuna hasta un total de dieciocho títulos, convirtiéndose así en el mayor experto de esta obra de su cuerda y, así lo creo, el más destacado epígono contemporáneo del legendario Giovanni David, el primer contraltino rossiniano de la historia; Blake, explicitando la perfecta comunión que mantiene con su operista de cabecera, llegó a afirmar que “Rossini está hecho para mí y yo estoy hecho para Rossini”.

    En 1983 salta al Viejo Continente y se presenta en el Festival de Aix-en-Provence con Mitridate, re di Ponto, desde ese momento Europa se ha de convertir en el gran escenario de sus mayores éxitos y en su domicilio particular. Después de hacer de “meritorio” en plazas “menores” como las de Zúrich, Lyon, Niza, Marsella, Ginebra, Florencia o, qué sé yo, Estrasburgo, en ese mismo primer año de rodaje europeo se consagra definitivamente como el más grande cantante rossiniano de su generación en el Festival de Pésaro, convirtiéndose rápidamente en asiduo al mismo y contándose sus intervenciones por memorables triunfos de crítica y público, como lo fue, por citar uno de ellos solamente, su recordada participación en la edición de 1984 con Le Comte Ory.

    En los siguientes años, uno tras otro todos los grandes teatros europeos, desde el temible Regio de Turín —otro escenario habitual de Blake— hasta la Ópera de París, pasando por el Festival de Salzburgo, le abren sus puertas y le reciben con igual entusiasmo al que ya es figura indiscutible del belcanto y gran defensor del genuino rossinianismo. Así hasta que, entrada la siguiente década (1992), alcanzada la plenitud como intérprete y atravesando su mejor momento vocal, bajo las órdenes de Riccardo Muti, finalmente se presenta en La Scala caracterizado como Uberto de La Dama del Lago, en una brillante producción de esta obra prerromántica de la que todavía hoy se habla.

    Rockwell BlakeSea suficiente con esta sumaria pincelada de los más significativos hitos profesionales del estadounidense para dar cuenta de una inteligente carrera —perfectamente acorde con sus posibilidades reales, hecha sin prisas pero siempre con una trayectoria ascendente y, en definitiva, magníficamente planificada—, y poner de relieve también lo mucho que ha conseguido Blake contando con dos únicas armas: Rossini y, ciertamente, una técnica de canto fuera de serie.

    Bien, pues, hora es ya de poner al descubierto su notable instrumento de trabajo. Sobra con haber escuchado una sola vez a Rockwell Blake para encuadrar sin la menor duda su registro de tenor dentro de la tesitura de los contraltinos y, convenida la misma, apreciar las cualidades vocales de los mismos en su máximo grado de virtud.

    Desde un timbre no especialmente bello, punto pálido y ajeno por completo a la coloración latina que tanto aprecian muchos aficionados, su minorada voz, bien que fenomenalmente impostada, aguda y clara “corre” con gran facilidad llegando hasta el último recoveco por grande que pueda ser el teatro que la albergue.

    Rockwell BlakeDotado de un inmenso fiato y notable extensión, alcanza con inusitada comodidad las notas más altas sin perder colorido y las mantiene cuanto sea menester para realizar todos los adornos que se exijan sin trucos ni desgaste aparente. No tiene problema tampoco con los típicos saltos de octava tan característicos del pentagrama rossiniano, y, llegado el caso, consigue la delicadeza necesaria para subrayar las líneas más elegiacas.

    Pues nada más que no fue poco, dejamos para otra ocasión mis encuentros personales con este enorme artista, continuador en lo dramático de la escuela de los Capecchi, Montarsolo y Bruscantini».

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    21 Responses to “Rockwell Blake, el tenor rossiniano por excelencia de los últimos años”

    1. Paco Roa says:

      La verdad es que, amable anfitriona, me llevé una enorme sorpresa al ver en portada mi modesto comentario sobre Blake, enormemente mejorado gracias a la magnífica ilustración que Vd. le ha dado, toda vez que el mismo carece de entidad para tal honor. Muchas gracias, pues, por acordarse de Rossini. A caballo entre la oficina, la casa y el Sanatorio San Francisco de Asís, donde, una vez más, tengo ingresada a la mamá, estoy lo siguiente a muy mal de tiempo, pero en algún momento espero poder pasarle mi crónica sobre el concierto de la Gruberova (tengo entendido que ayer fue radiado en diferido por Radio Clásica de Radio Nacional de España). Saludos cordiales.

    2. operasiempre says:

      Gracias a usted. Bueno, yo también me llevé una sorpresa cuando leí el comentario.

      ¡Gracias! Cuando se pueda… Lo primero es lo primero. Esperamos que su madre se recupere pronto.

      Sí, en Radio Clásica. Lástima, porque se me pasó comentarlo en el blog. ¿Alguien lo escuchó?

      Saludos cordiales,

      Gio

    3. Allforthemusic says:

      ¡Hola tod@s!

      Solo queria dar un saludo a todos, hace mucho que no escribo (pero tengo buenos motivos para no poder hacerlo).

      Un besazo a tod@s!

      PD: Don Paco, espero que se mejore su madre.

    4. operasiempre says:

      Gracias, Allfortemusic, por dar señales de vida;-)

      Nos lo creemos, nos lo creemos… Que esos buenos motivos vayan bien;-)

      Un beso grande,

      Gio

    5. Juan Dzazópulos says:

      Estos recuerdos sobre el tenor Rockwell Blake me remontaron a los últimos días de junio de 1989, su debut en el Teatro Municipal de Santiago de Chile interpretando al Conde de Almaviva en “Il barbiere di Siviglia”. Tenía 37 años de edad y ya era considerado como un “fenómeno del belcanto”. Yo era entonces corresponsal para Chile del difunto “Correo Musical Argentino” y escribí lo siguiente: “En 35 años de asistencia a la ópera, es primera vez que un tenor me deja, literalmente “con la boca abierta” (y que me perdonen otros grandes como Tagliavini y Vanzó). Desde un “Ecco ridente in cielo” totalmente original, en que el fiato parecía interminable, las fiorituras inacabables, para ser coronadas con un soberbio “do” natural, hasta el bellísimo “Se il mio nome”, con unos pianísimos llenos de delicadez, pasando por un graciosímo “Pace, gioia”, para culminar al final de la ópera, con la justamente raras veces incluida aria (7 minutos), “Cessa di piú resistere”. Creo no exagerar al decir que Blake solo habría bastado para hacer de “el Barbero” un triunfo, por méritos propios, no sólo en Chile sino en cualquiera parte del mundo.”
      Blake volvió al Municipal en 1990 para un inolvidable Tonio en “La fille du régiment”, en 1991 cantó Ferrando en “Così fan tutte” y en 1994 Elvino en “La sonámbula”. No volvió a ser invitado al Municipal….pero esa es otra historia.
      Juan

    6. operasiempre says:

      Oh, Don Juan por estos lares…;-) Cuánto honor. Nuestro cronista oficial en los que se van para nunca más volver pero que siempre estarán ahí… ¡Bienvenido!

      ¿Y cuál es esa otra historia?

      Un abrazo,

      Gio

    7. Victoria Kraus says:

      Hola a todos¨:

      Copio a Juan: “Ecco ridente in cielo” totalmente original, en que el fiato parecía interminable, las fiorituras inacabables, para ser coronadas con un soberbio “do” natural-

      Creo entender que este video es de su debut en 1989. Como amiga de la ópera romántica le he dado ese carácter a Almaviva y nadie ha cantado esta aria mejor que Alfredo Kraus para mí, pero veo que siendo esta ópera rossiniana, puede cantarse perfectamente bien como lo hace Blake. Me pregunto como la escribió Rossini y hasta que punto el artista puede permitirse innovaciones.

      Por todo lo que he escuchado a Rossini, este “Ecco ridente..” de Rockwell Blake le calza a maravillas, no así el “Pour mon Ame..” con ese final sorprendente. Eso sí que luce sus condiciones canoras en forma excepcional y excelente, pero qué diría Donizetti?

      Lamento haberme perdido esa función del Municipal. Y quisiera saber esa otra historia también y qué está haciendo ahora, cómo canta.

      Amigo Juan, cuente la historia para nosotros. Un saludo cordial.

    8. Paco Roa says:

      Distinguida contertulia “Victoria Kraus”, me di cuenta de este comentario suyo al poco de publicarlo, pero no quise contestar a las cuestiones que Vd. planteaba en él toda vez que fueron dirigidas a otro interlocutor. Dado que ha pasado bastante tiempo y éste parece no responderle, me tomo la libertad de hacerlo ahora por si puede servirle la indicación que sigue. Primero de todo, he de decirle que esta toma en vídeo corresponde a una muy buena producción, si exceptuamos los lamentables decorados y la presencia en el elenco de la deficiente soprano Kathleen Battle, del Barbero en el Metropolitan, concretamente del año 1989, y que, bajo la dirección del maestro Ralf Weikert, contó con el siguiente reparto en los papeles principales:

      -Il Conte d’Amaviva, Rockwell Blake
      -Bartolo, Enzo Dara
      -Rosina, Kathleen Battle
      -Figaro, Leo Nucci
      -Basilio, Ferruccio Furlanetto

      No sé muy bien cuando Vd. dice que “es de su debut en 1989” a qué se refiere exactamente, si al debut de Blake en el papel de Almaviva o al de su debut en el Met. En cualquier caso, en dicho año no lo hace ni con el conde español ni en el teatro americano: en éste lo hizo en 1981, y en aquél un año después. Por lo demás, yo no sé si recuerda que en el foro amigo de “Werther” ya se especuló con la hipótesis de cómo podría haber sido tanto un Kraus mozartiano como un Kraus rossiniano, habiéndose conseguido, creo, un cierto grado de consenso sobre ambas posibilidades que, con buen criterio, ninguna de ellas fue materializada por el tenor. Muy brevemente, para no alargarme mucho como tengo por (mala) costumbre, se convino en esa tertulia sobre la idoneidad vocal del canario para haber sido, si lo hubiera querido, claro está, el más grande tenor mozartiano de la segunda mitad del siglo XX, del mismo modo que, en lo que toca a Rossini, ya se estableció que el instrumento de Alfredo Kraus no se acomodaba a ninguna de las dos tipologías vocales para las que el operista escribió los papeles de tenor, a saber, baritenor y contraltino, lo que le imposibilitaba una carrera como rossiniano.

      Y ya por último, hay que dejar apuntado que el límite agudo que Rossini dio para el Conde es un modesto sib3, y esto tiene una lógica aplastante. Recordemos que el personaje fue creado inicialmente para un baritenor, nuestro grandísimo Manuel García, cantante de cantantes y maestro de maestros (algún día tendríamos que hacerle un especial), toda vez que entonces el compositor le tenía a mano y no quería dejar pasar la ocasión de reservar su querido Almaviva para el más grande tenor de la época, pero la tradición quiso, y quiso bien, de un lado por la vida efímera que tuvieron loa baritenores y, por otro, dado que la dramática del personaje pide más que sea un contraltino quien le dé vida, imponer a los tenores ligeros para Almaviva. Saludos cordiales.

    9. Victoria Kraus says:

      Estimado Don Paco Roa: Usted sabe que, como dice Werther, ” a los krausistas se nos ve el plumero”! Esta divertida afirmación se aplica a mí desde siempre y hace que recuerde y me guste sobre todo Alfredo Kraus en el rol del conde Almaviva y para gustos “los colores”.

      No lo pretendo imponer, como tenor ligero que era, para este rol, pero ¿quién respeta esto hoy en día? Ha escuchado “Mi par d udir ancora” por el solista de Pink Floyd? Y le sale bien, es que Bizet….!!!!!

      Además Kraus se apropiaba de los personajes en una forma magnífica, tenía tantas cualidades, además de sus condiciones canoras, que es inolvidable. Digamos que es “su Conde propio” y tenemos multiples ejemplos donde canta “lo que le gusta” y yo lo sigo como las moscas!

      http://www.youtube.com/watch?v=m8wqFJRNeMw

      Me gusta muchísimo Rossini y considero a Rockwell Blake ideal para cantarlo como los personajes fueron concebidos por el autor. Lo escucho también con mucho respeto hace bastante tiempo con entusiasmo, pero sin quitarle que BlaKe hace también “su Conde propio” y muy bueno.

      Por lo demás mi opinión es solo la de una gran aficionada a la ópera. Disfruto múchísimo con estos verdaderos “sucesos”.

      Saludos muy cordiales. Victoria.

    10. Paco Roa says:

      Sin pretender en absoluto porfiar por mi parte, apreciada contertulia, de hecho con lo que sigue doy ya por terminado este asunto muy menor que nos sirve nada más que como mero entretenimiento y para espolear un poco el debate operístico, qué duda cabe que para gustos está el arco iris, como no es menos cierto que para una más correcta dramatización de los diferentes personajes operísticos en lo vocal, se han ido perfilando y ampliando a lo largo de la historia los distintos registros y tesituras correspondientes. Y a partir de esta consideración, cada uno es muy libre, como no podría ser de otro modo, de que le guste más un cantante que otro para tal o cual papel, y esto incluso al margen de las pertinentes consideraciones técnicas que en canto siempre hay que hacer unos y saber guardar otros. No hace falta que diga, por otra parte, que quien suscribe también es un krausiano convencido que, además, tuvo la gran suerte de poder ver en directo al canario en unas veinte ocasiones (por cierto, en absoluto su voz en vivo –lo reitero una vez más- se compadecía con su voz recogida en grabaciones), pero a mí el árbol sí que me deja ver el bosque.

      Es decir, Alfredo Kraus fue muchas cosas en el mundo de la ópera pero no todas, y, desde luego, no fue un tenor ligero como Vd. me parece que quiere significar. Inicialmente su voz fue la de un lírico-ligero de, además, superior caudal vocal al común para esta tesitura, tanto que, ya a partir de los primeros años ochentas del pasado siglo, aquélla, algo más oscurecida y recortado un punto el agudo, devendría netamente lírica (véase, p.ej., el Fausto que hace en dichos años). Medios, pues, más que sobrados y, “sensu stricto”, no adecuados a la vocalidad rossiniana prevista para la cuerda de tenor, ya sea como, lo repito nuevamente, baritenor o como contraltino, razón que explica el que siempre declinase hacer Rossini y que no se sintiese cómodo ni siquiera en la mera exploración que hizo de Almaviva, único rol de este compositor que llegó a cantar en escena. Acaso recuerde esta anécdota de Kraus relativamente conocida, en una rueda de prensa se le hizo la siguiente pregunta: “-Maestro, ¿cómo es que ya no canta I Puritani, si usted aún conserva el re?” Contestó Alfredo, “-Pues verá, por la idéntica razón por la cual, aún conservando una buena forma física, hoy he subido a esta rueda de prensa por la escalera en vez de hacerlo por la ventana. Porque, aunque pueda hacerlo, no tengo ganas de romperme la crisma o de hacer malabarismos”. Pero como Vd. dice, y dice bien, sobre gustos no se puede legislar, a Vd. le gusta más Kraus como Almaviva y a mi Blake. Saludos cordiales.

    11. Victoria kraus says:

      Saludos correspondidos, don Paco: Conversemos otro poco, amigoi krausiano. La voz que más me gusta en Kraus es la de su primera época, digamos lírico ligero. Esta voz me conquistó de tal forma que me dejó comprometida para toda la vida! Es como casarse, a la antigua! Porque no hablemos de casarse como se hace ahora!

      La voz se integró para mí con la persona y aunque se haya oscurecido un poco, ganó en técnica y mi admiración por él no decayó nunca, y más conociéndolo como ser humano excepcional, lo que sucedió hará unos veinte años y por referencias y publicaciones. Su pensamiento, sus ideas, su respeto por los compositores, por el arte, por el público, su esfuerzo, su trabajo, su tozudez, sus enseñanzas, su autoexigencia, su amor por su familia, por el arte canoro, sus dotes personales, su sencillez increíble, su generosidad…

      El ha sido mi profesor de música, y de paso he arrastrado a toda mi familia conmigo y a mis amistades. Nunca nos cansamos de oirlo y es como parte integrante de este hogar! Qué me dice usted!

      Quizás sea su carisma! Las mujeres somos mas sensitivas, los hombres mas cerebrales. Blake canta mejor a Rossini, pero me fascina Kraus y todo lo que se le parezca. Lo autorizo para reirse, pero no soy la única.

      Mas saludos cordiales.

    12. enrique paz escudero says:

      Mis queridos contertulios, yo creo que no tiene sentido comparar a Kraus y Blake, en el terreno Rossiniano. Admiro tremendamente a Kraus, pero tengo que reconocer, que Blake, en su Rossini, era más completo que Kraus. Es cierto que los “Barbero” de Kraus (las dos versiones que conocemos), son magníficas, pero Blake se lucía mucho más en este rol, que Don Alfredo, porque era un especialista casi exclusivo, en este compositor. Porque Blake era ante todo y sobre todo, un tenor “Rossiniano”, como Wunderlich, fué un maravilloso tenor “Mozartiano”. El mismo Blake decía, que despues de escuchar a Alfredo “La Favorita”, él, no la quiso incluir en su repertorio, porque no creía estar a la altura. Con lo cual, cada uno en lo suyo, y Dios, en casa de todos.

    13. Paco Roa says:

      Pierda cuidado D. Enrique, que por mi parte en modo alguno establezco comparación vocal entre Kraus y Blake, de suyo virtualmente imposible el cotejo toda vez que hablamos de un tenor lírico-ligero/lírico y de un contraltino, con diferentes repertorios y no menos distintas posibilidades canoras. Simplemente digo que, tanto por razones técnicas como de adecuación estilística, considero totalmente idóneo al norteamericano para hacer Rossini y no así al español, de modo que, lógicamente, me quedo con el primero para cantar Almaviva. Saludos muy cordiales.

    14. enrique paz escudero says:

      Absolutamente de acuerdo D. Paco. Para el Barbero, el magnífico Sr. Blake y para Werther, D. Alfredo. Así no hay competencia posible. Saludos cordiales.

    15. Juan Dzazópulos says:

      Amigos,
      Cuando compartí con ustedes mis recuerdos sobre el debut en Chile, en 1989, de Rockwell Blake en “El barbero de Sevilla”, les prometí terminar la historia de sus presentaciones en Santiago. Ahora lo hago.
      Debido al inusitado éxito que había tenido como Almaviva, la dirección del Teatro Municipal lo comprometió para el año siguiente (1990). En agosto de ese año tuvieron lugar las cuatro representaciones de “La hija del regimiento” que volvia a Chile después de 104 años de ausencia y ahora en su versión original en francés. El reparto de excepción incluyó a la soprano Luciana Serra, al tenor Rockwell Blake, el barítono Roberto Coviello y la dirección de Fabio Luisi. Así escribí en “Correo Musical Argentino”:
      “Triunfador indiscutido, el tenor Rockwell Blake reeditó sus éxitos del año pasado en “Barbero”. Doble mérito, en esta oportunidad, si consideramos quenos una “ópera para tenor” (o no lo fue hasta que la grabó Pavarotti). Tuvo un juego escénico juvenil, vivaz y alegre, no exento de picardía y cantó con eleganci su duo con Marie en el primer acto. Quienes esperaban con ansiedad su cabaletta “A mes amis…Pour mon ame” no salieron defraudados. Blake cantó muy bien los nueve “Do” que todos querían oir…además de otras notas sobreagudas de propina, que la ganaron la mayor ovación de la noche. Pero, a mi juicio, donde Blake demostró todo su arte, fue en la sentida romanza del segundo acto, “Pour me rapprocher de Marie”, que cantó con una delicadeza, un legato y un fiato increibles, y una variedad de “sfumature”, con el agregado de un bellísimo sobreagudo. Puede que la voz de Blake no sea realmente hermosa, pero nadie pone en duda que es un gran artista y un señor del bel canto.”

      La tercera visita de Blake al Municipal santiaguino fue en mayo/junio de 1991, para cantar “Cosi fan tutte” que se ponía en escena para conmemorar el bicentenario de la muerte de Mozart.
      “De los solistas, fue el tenor Rockwell Blake quien una vez más se llevó las palmas del triunfo. Fue un Ferrando verosimil en lo escénico y asombroso en lo musical. Su interpretación del aria “Un aura amorosa” y la cavatina “Tradito, schernito” (generalmente omitida por su dificultad técnica) fue un dechado de perfección estilística y asombrosa coloratura.”

      En 1994 Blake volvió a Santiago para cantar el rol de Elvino en “La sonámbula”. El rol de Amina estuvo a cargo de la soprano coreana Sumi Jo, quien obtuvo un estruendoso éxito personal. En cuanto al tenor:
      “regresó para encarnar a Elvino rol que vocalmente no presenta para él ninguna dificultad. Lamentablemente, el éxito extraordinario de la soprano, opacó un tanto su encomiable interpretación tanto vocal como teatral. Tendríamos que agregar que no siendo su instrumento de especial belleza, y su timbre naturalmente ingrato, la línea belcantista de Bellini pone muy en evidencia estas falencias. Su musicalidad y perfecta escuela quedaron de manifesto en la delicadeza con que tomó frases como “Prendi, l’anel ti dono” o “Son geso del zefiro” (coronado con un magnífico agudo final) y la pasión que puso en “Ah! perché non posso odiarti”

      Descontento por esta especie de triunfo “condicionado” y por el éxito de su colega, Blake ya no quiso volver más a Chile. Y nunca, nunca más tuvimos otro Almaviva u otro Tonio que pudiera siquiera acercársele, en las reposiciones posteriores que hubo en los años posteriores.

      Juan

    16. Victoria kraus says:

      Hola queridos amigos:

      Aquí está el Tonio de Donizetti. No es Rossini! No está en Chile!

      Es Alfredo Kraus en París, en 1985 y ahora soy objetiva! Nadie puede comparársele, ni aun ahora.

      http://www.youtube.com/watch?v=UrD6JJuUJ0E&feature=related

      Saludos a todos.

    17. Pablo Navarrete says:

      A propósitp de Rossini y de Rockwell blake aquí recopilé 3 duetos destacados de “all’ idea di quel metallo”:

      Juan Diego Flores/Pietro Spagnoli
      http://www.youtube.com/watch?v=s3C9bGtJcbM&feature=related

      ROCKWELL BLAKE/LEO NUCCI
      http://www.youtube.com/watch?v=VIVpc1FkNjE&feature=related

      Fritz Wunderlich/Hermann Prey (con Rossini en Aleman)
      http://www.youtube.com/watch?v=KXiegdO1Xu4&feature=related

      que disfruten…

    18. victoria kraus says:

      Saludos, Pablo. Y gracias, que ya estamos entretenidos con el duetto!
      Victoria.

    19. Joel says:

      Hola a todos, muy interesante todo lo leido sobre el gran Rockwell Blake, a quien creo que en estos últimos años muchos operáticos han olvidado un poco de manera injusta, entre tanta alabanza que canta a JDF como el “mejor tenor rossiniano de la historia”… Flórez tiene méritos enormes, es una estrella por virtudes innegables y prácticamente nadie hoy puede pelear con él en el repertorio rossiniano (quizás Brownlee en algunos aspectosa, a mi juicio), pero aunque su voz sin dudas es más bella que la de Blake, en mi humilde opinión, el estadounidense es y será el mejor tenor rossiniano, al menos desde que existen registros sonoros.

      Aprovecho de aclarar y complementar los datos ofrecidos por don Juan: Blake sí regresó al Teatro Municipal de Santiago, al año siguiente de “La sonámbula”, y de hecho para reeditar su gran éxito original: cantó nuevamente el Conde de Almaviva, en “El barbero de Sevilla” de la temporada lírica 1995, junto a Mark Oswald como Fígaro, Alison Browner como Rosina, Pietro Spagnoli como Don Bartolo y Giovanni Furlanetto como Don Basilio.

    20. Diego says:

      Gracias por el comentario. Maravilloso perfil del tenor. He sido admirador de Blake desde que lo descubrí en una estupenda Donna del Lago…

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