Rayén Quitral, La Flor de Fuego

Rayén Quitral

Hoy traemos a portada algo muy especial. Especial, porque no es fácil encontrar información rigurosa, documentada, sobre la soprano chilena Rayén Quitral. Especial también, porque tampoco es fácil encontrar las grabaciones que de Rayén podrán escuchar. Una exclusiva con todas las de la ley en óperasiempre.es;-)

¿Dónde hubiera llegado Rayén con una más sólida formación, con un sólido apoyo afectivo en su vida personal?  Nunca lo sabremos. De lo que no hay duda, es que poseía una voz excepcional.

Gracias mil, Juan.

* *

Rayén Quitral (1916-1979)

El Copihue Rojo (1953)

“Soy una chispa de fuego” (de El Copihue Rojo)

  • Por Juan Dzazópulos Elgueta
  • Abril, 2010

    “La soprano chilena Rayén Quitral, que paseara su voz privilegiada por los escenarios del mundo durante los años 30 y 40 del siglo veinte, siempre tuvo a honra reconocer que su apellido era de origen indígena (mapuche) y su nombre artístico significa “flor de fuego” en esa lengua. Sin embargo, los Quitral no tendrían más sangre araucana en sus venas, que cualquier otro campesino típico del sur de Chile.

    María Georgina Quitral Espinoza nació en la pequeña localidad costera de Iloca (provincia de Curicó), el 7 de noviembre de 1916, hija de un peón agrícola, Fidel Quitral Correa; y de una campesina, Fidelisa (Fidela) Espinoza Letelier (algunas versiones dicen que el nombre de la madre sería Elena). Su padre falleció siendo Rayén aún muy niña. Su madre trabajaba de empleada doméstica en una casa particular de Iloca.

    Hasta los cinco años de edad vivió Rayén en Iloca con unas tías, hermanas de su madre. Después la llevaron a San Javier, donde comenzó a asistir a una escuela primaria, y de San Javier se trasladaron a Curicó, donde completó su instrucción, pues allí vivió de los siete a los quince años. Por entonces cantaba en fiestas familiares y en la iglesia. También realizó algunos estudios de piano.

    A los quince años de edad, Rayén fue madre soltera. Una bondadosa señora alemana se hizo cargo del niño y costeó su educación.

    Alrededor de 1932, el dentista santiaguino Alfredo Avaria le escuchó cantar y, entusiasmado, logró que la señora Quitral y su hija se fueran a trabajar a su casa en Santiago.

    El dentista hizo que su paciente, el empresario teatral chileno Ignacio Benítez Gallardo, la escuchara en su consultorio (Rayén cantó, escondida tras una puerta, el tango de Luis Martínez Serrano, ‘Donde estás corazón’) y Benítez, entusiasmado con esa prodigiosa voz, la llevó a la casa de la prestigiosa maestra de canto doña Emma Ortiz.

    Esta dama, cuyo nombre real era Emma Wachter Ortiz de Thomassen, de origen bávaro, le dio primero clases en forma particular, y luego le hizo ingresar al Conservatorio Nacional de Música, en 1935, donde Emma Ortiz fue su profesora de canto; María Elena Blum, de piano; y el maestro Pizzi, de teoría y solfeo.

    Rayén Quitral
    Rayén Quitral

    [Ay, ay, ay... (Osmán Pérez Freire), 1953]

    La primera presentación pública de Rayén Quitral fue en el Teatro Club de Señoras, posiblemente en marzo de 1937, en una presentación que ahí realizó Emma Ortiz con sus alumnas más aventajadas. Luego se presentó en el Teatro de Sewell.

    Aún estudiaba cuando se le ofreció un ventajoso contrato para presentarse en conciertos. Como la dirección del Conservatorio pusiera inconvenientes, Rayén optó por retirarse. Su debut no pudo ser en el Teatro Municipal, pues se la consideró muy joven y sin experiencia, pero lo realizó en el Teatro Central, el 31 de mayo de 1937, en uno de los tradicionales conciertos de los días lunes, con un programa de dos horas de duración y las localidades agotadas.

    Repitió este concierto en el Teatro Central y en otros como el Teatro Santa Lucía y el Teatro Oriente, tanto en la capital como en el resto del país, durante tres meses. Entre ellos destacaron sus exitosas presentaciones en el Teatro Municipal de Concepción y en el Casino de Viña del Mar junto al violinista Pedro D’Andurain.

    El 29 de abril de 1938 se presenta en el Teatro Solís de Montevideo en un concierto, acompañada al piano por su maestra, Emmita Ortiz. Es anunciada como “concierto de la soprano araucana Rayén Quitral”. Siguen actuaciones en Radio Baquedano de la capital y un ‘concierto de despedida’ en el Teatro Caupolicán, y en agosto viaja a Argentina.

    Rayén Quitral, El barbero de Sevilla

    Rayén Quitral

    [Una voce poco fa, El barbero de Sevilla, Rossini. 1938]

    En septiembre de 1938 debuta como concertista en Buenos Aires, realizando cuatro conciertos en el Teatro Politeama, y graba en esa misma ciudad sus dos primeros discos (‘Una Voce poco fa’, de Il Barbiere di Siviglia, con ‘L’angui d’inferno’, de Il flauto magico, disco Victor N° 36211 (12”); y las canciones ‘El Copihue Rojo’ y ‘Canción Araucana’, disco Victor N° 38332 (10”). También en el mismo año es contratada por Radio Belgrano (LR3), en la cual permanece durante cuatro años con un mismo auspiciador.

    De regreso en Chile, el 4 de diciembre de 1938 cantó (sin micrófono) en la inauguración del Estadio Nacional de Santiago, siendo acompañada por el tenor mexicano Juan Arvizu. Los dos años siguientes los pasó prácticamente entre Argentina y Chile, y presentaciones en Radio Belgrano. En la temporada de diciembre 1939 y enero 1940 tuvo ocasión de compartir honores con dos grandes de la lírica internacional: el tenor español Hipólito Lázaro y el tenor italiano Tito Schipa.

    En diciembre de 1940 dio conciertos en diversos teatros de Lima y en Radio Nacional de Perú, con motivo de las fiestas del Centenario de Arequipa. En Perú era anunciada como “la voz extra humana”.

    Rayén Quitral Il flauto magico
    Rayén Quitral

    [Der Hölle Rache, aria de la Reina de La Noche, La flauta mágica, Mozart. 1938]

    En su debut en el Teatro Municipal de Lima, cantó el aria de la Reina de la Noche de La flauta mágica, la canción ‘Mapuche’, lieder de Brahms y Schubert, para finalizar con ‘El Copihue Rojo’.

    En su segundo concierto cantó ‘Ardon gl’incensi’ de Lucia di Lammermoor. Entonces vino uno de los grandes terremotos que destruyó gran parte de la ciudad. Rayén permaneció en la ciudad cantando en Radio Nacional y luego dio un concierto de despedida en el Teatro ‘Marsano’ de Miraflores, cantando ‘Ah! fors’è lui’ y ‘Sempre libera’, de La Traviata, con unos agudos que “eran verdaderos cañonazos”.

    De vuelta en su país, Rayén cantó durante los primeros meses de 1941 en Valparaíso, Viña del Mar y Santiago, realizando luego largas giras por el sur del país.

    Rayén QuitralEl maestro Erich Kleiber, que la había escuchado cantar en conciertos, la solicitó para el rol de la Reina de la Noche, en el estreno argentino de La flauta nágica de Mozart. Tanto Kleiber como la ilustre cantante y maestra Edita Fleisher la prepararon para este rol, con el cual debutó en el Teatro Colón de Buenos Aires el 12 de septiembre de 1941.

    En esta obra compartió honores con el tenor Charles Kullmann y el bajo Alexander Kipnis. Se dieron cinco funciones de esta obra. Al año siguiente, el maestro Fritz Busch repuso La flauta mágica en el Colón y nuevamente es llamada Rayén Quitral para el rol de Reina de la Noche, junto al tenor Edward Kein y el bajo Giacomo Vaghi. La primera de las seis funciones tuvo lugar el 18 de agosto de 1942.

    Poco antes, el 16 de julio de 1942, había debutado en el Teatro Municipal de Santiago, en el rol protagónico de Lucia di Lammermoor. Dos funciones de esta ópera y un exitoso concierto el día 31 de julio constituyeron el aporte de Rayén a esa temporada lírica.

    Después de cantar en el Teatro Colón, Rayén Quitral realizó largas giras de conciertos, cantando en las principales ciudades de las provincias argentinas. Regresó a Chile en febrero de 1943 con recitales en Valparaíso y Viña del Mar.

    Rayén Quitral

    [La tierra (Emmita Ortiz—Gabriela Mistral), 1953]

    Aunque duela admitirlo, Chile no quiso o no supo explotar la riqueza de Rayén Quitral en su mejor época. Además de las dos funciones de Lucia ya mencionadas, su contribución a la ópera nacional en treinta años de carrera artística, se redujo a una aislada función de Rigoletto, al término de la temporada, el 16 de octubre de 1943, junto al tenor Bruno Landi y el barítono Daniel Duno.

    Siguieron conciertos en Uruguay, Perú, Brasil, Cuba, Estados Unidos (donde fue ventajosamente contratada por el empresario Sol Hurok) y Canadá.

    Rayén Quitral

    En Nueva York fue acogida en la casa del célebre pianista chileno Claudio Arrau. Éste le ofreció su casa y además se preocupó personalmente de pulir ciertas vulgaridades en su interpretación y musicalidad. Cuando Arrau creyó que su alumna estaba lista para cantar en un escenario, logró sin grandes problemas una audición para el Metropolitan Opera de Nueva York. Antes de dirigirse al teatro, Arrau, una vez más le hizo hincapié en lo que le había enseñado.

    El 21 de noviembre de 1944 tuvo lugar la audición. Rayén cantó el aria de la Reina de la Noche de La flauta mágica y la Escena de la Locura de Lucia di Lammermoor. Los Archivos del Metropolitan Opera registran lo que sigue: “Extraordinary voice, was so nervous that she was unmusical, undisciplined. Needs much work” (”Voz extraordinaria. Estaba tan nerviosa que se mostró antimusical, sin disciplina. Necesita trabajar mucho”).

    Por supuesto, no fue contratada y Arrau, muy molesto con su ‘indisciplinada” alumna, no quiso saber nada más de ella. Tengo en mi poder una funda de un disco 78 rpm Columbia que dice: “The world’s greatest artists on the world’s finest records” (”Los más grandes artistas del mundo en los mejores discos del mundo”). Y luego una lista de grandes de la música como Ezio Pinza, Lily Pons, Torsten Ralf, Paul Robeson, Risë Stevens… y Rayén Quitral.

    Esto me hace creer que, posiblemente, antes de la malograda audición, Arrau consiguió que Rayén Quitral grabara algunos discos para la Columbia americana. Sin embargo, al no obtener el contrato con el Metropolitan, los discos jamás se publicaron y es más que probable que las matrices fuesen destruidas. Así fue como Rayén Quitral perdió la mejor oportunidad de convertirse en una soprano de renombre internacional.

    En algunas entrevistas que he tenido oportunidad de leer, la soprano menciona con absoluto desparpajo haber cantado en el Metropolitan Opera, Carnegie Hall, Opera de París y Scala de Milán. Mis investigaciones demuestran que, lamentablemente, nada de esto fue verdad.

    En 1945 viajó a México y obtuvo uno de los mayores éxitos de su carrera al participar en el ‘estreno’ en Ciudad de México de la ópera El rapto del serrallo, de Mozart. Se dieron dos funciones, los días 14 y 16 de agosto de 1945, en el Teatro de las Bellas Artes. Rayén cantó el rol de Konstanze y a su lado estuvieron el tenor Romulo De Spirito (Belmonte), la soprano Ruby Mercer (Blonde), el bajo Salvatore Baccaloni (Osmin), el tenor Carlos Sagarmínaga (Pedrillo) y el bajo Gilberto Cerda (Selim). Dirigió el maestro Walter Herbert.

    En su libro Cincuenta Años de Opera en México, Carlos Díaz Du-Pond la describe así: “… una chilena con una voz fabulosa de soprano que pudiéramos llamar ‘única’, pues tenía una extensión fenomenal”. Rayén Quitral se radicó por varios años en la capital mexicana, donde cantó en radio auspiciada por la Lotería Nacional.

    Rayén QuitralEn 1949 volvió a Chile para tres conciertos en el Teatro Municipal y presentaciones en Radio Sociedad Nacional de Agricultura. El 19 de septiembre de 1949 dio un concierto en el Teatro 18 de Julio de Montevideo, acompañada al piano por Darío Sorin. Luego vinieron conciertos en Francia y en Italia. El 30 de abril de 1950 se presentó en un concierto en el Teatro della Pergola, en Florencia. La crítica de Il Mattino dell’Italia Centrale dijo que “… el público aplaudió vivamente”, pero agregaba: “… no ha confirmado plenamente todavía la bella fama con que era anunciada al público florentino. La entonación no es siempre segura….”.

    El 6 de enero de 1951 tuvo lugar su ya legendario debut en el Royal Opera House Covent Garden de Londres, con la ópera La flauta mágica. Se dieron cinco funciones, los días 6, 17 y 26 de enero; y 7 y 19 de febrero, y la obra fue cantada en inglés.

    El reparto fue el siguiente: Peter Pears (Tamino); Uta Graf (Pamina); Rayén Quitral (Reina de la Noche); Jess Walters (Papageno); Iris Kells (Papagena); Marian Nowakowski/Norman Walker (Sarastro), Parry Jones (Monostatos). Erich Kleiber (director de orquesta).

    Rayén cantó la primera función en inglés, pero después la empresa la autorizó para cantar su rol de la Reina de la Noche, en idioma alemán. Aunque estas funciones tuvieron gran éxito de público (Rayén Quitral declaraba en una entrevista que los mismos reyes de Inglaterra aplaudieron de pie su interpretación…; queremos creer que la historia es verdad), la crítica fue algo reservada. Así el Daily Telegraph del 8 de enero de 1951 comentaba que “… hizo una eficiente, pero áspera (harsh) Reina de la Noche…”.

    Vuelve a Chile y el 3 de septiembre de 1951 dio un concierto en el Teatro Municipal acompañada por Carlos Oxley al piano, pero los críticos chilenos, haciendo gala de severidad, le criticaron su “vulgarismo” y su “despliegue de sonoridad”. El 10 de octubre del mismo año se presentó en el Teatro Central en un concierto a beneficio de la Universidad Popular Juan Enrique Concha.

    Nuevamente parte para realizar giras de conciertos por países sudamericanos. El 14 de octubre de 1952 da un único concierto en el Teatro Municipal con Free Focke al piano. Luego regresa a Argentina. Allí, el 9 de julio de 1953, se presenta por última vez en el Teatro Colón de Buenos Aires participando en un concierto de Bailes y Cantos Folklóricos.

    Rayén Quitral

    [La tranquera (Osmán Pérez Freire—Antonio Viergol), 1953]

    Tras una ausencia de dos años, en 1953 regresa a Chile para grabar diez temas para el sello verde de RCA Victor. Estos cinco discos 78 rpm, más los dos grabados en 1938 en Argentina, son su única herencia fonográfica. A fines de ese año dio un único concierto en el Teatro Municipal.

    El 27 de enero de 1954 participó en la velada inaugural del Teatro SATCH (actual Teatro Carlos Cariola) junto a numerosos artistas, entre los que también se encontraban la soprano Marcela de la Cerda y el bajo Claudio Robles.

    Rayén Quitral

    También en 1954 recibió la distinción del ‘Caupolicán’, como la mejor cantante lírica nacional, premio que otorgaba anualmente la Asociación de Cronistas de Cine, Teatro y Radio.

    Rayén Quitral

    [Una pena y un cariño (Lily y Mercedes Pérez Freire—María Pascal Lyon), 1953]

    En 1954, cuando en Chile se ‘estrenó’ La flauta mágica, no fue Rayén Quitral la escogida para su famoso rol de la Reina de la Noche. Una joven soprano, entonces casi desconocida, Victoria Canale, cosechó los laureles que en justicia debieron ser para Rayén. Victoria Canale, entonces llamada Victoria Espinosa, de bellísima voz y figura, realizó una importante carrera en Alemania y España, donde grabó la ópera Marina junto al tenor Jaume Aragall.

    En 1956 el gobierno alemán le otorgó a Rayén Quitral una beca para perfeccionarse en el Deutsche Akademische de Hamburgo. Son tres años de estudios y estrecheces. Compra un piano y para poder pagarlo tiene que fabricar empanadas y ver la suerte (tarot). Incluso no tiene luego dinero para volver a Chile. Obtiene el primer premio en el Conservatorio de Bonn, como la mejor intérprete de Wagner y Lieder, y en marzo de 1960 vuelve a Chile, convertida en una soprano dramática. Sin embargo, su voz ya no era la de antes.

    Rayén QuitralNo obstante su éxito en Alemania, tiene que pagar diez mil pesos a un diario para que publique la noticia de su regreso a la patria. Poco después enferma de gravedad en Santiago y los artistas chilenos deben hacer un festival para costear las operaciones y medicamentos. Finalmente, el gobierno chileno le otorga una pensión vitalicia para que pueda vivir, si no con holgura, al menos con dignidad.

    A partir de 1961 sus actuaciones fueron pocas y, triste es reconocerlo, sin mucho éxito ni de crítica ni de público. Esporádicas intervenciones radiales y algún que otro concierto parecen haber sido las máximas oportunidades que Chile brindó a esta gloria nacional.

    En marzo de 1967, treinta años después de su debut, dio su adiós definitivo a la escena, con una serie de recitales en el Teatro Municipal de Viña del Mar y en el Casino de la misma ciudad.

    En los últimos años de su vida se desempeña como Profesora de Coros en el ‘Open Door’ (hospital psiquiátrico) y en el Sanatorio El Peral. También hace clases de música en escuelas industriales y liceos fiscales de Santiago. En 1975, en el Acto de Graduación de las alumnas del Liceo N° 26, Rayén Quitral alzó su voz, una vez más, para cantar en el Teatro Gran Palace ‘El Copihue Rojo’. Fue su canto de cisne.

    En su vida privada Rayén Quitral no tuvo suerte. De su unión con el chileno-alemán Hans Krefft, quien la protegió y cultivó en sus primeros años de carrera, tuvo un hijo, Jorge Krefft Quitral, que falleció de cáncer en 1974, a los 36 años de edad.

    En Buenos Aires, alrededor de 1938/39 se enamoró y se casó con el administrador teatral argentino Salvador Saldías. Juntos viajaron a Estados Unidos y México. Y fue en este último país en que Saldías la abandonó, llevándose todo el dinero que Rayén había logrado reunir por sus presentaciones. El divorcio tuvo lugar en 1947. Según el investigador peruano Alejandro Yori, a partir de ese momento Rayén se dedicó a una vida disipada sin control alguno.

    Sus desilusiones artísticas y familiares, la soledad en que vivía, las dificultades económicas que enfrentaba, la llevaron poco a poco a un derrumbe físico prematuro. Afectada del corazón y padeciendo una aguda afección hepática, con hemorragia digestiva, que no quiso curarse a tiempo, debió internarse de urgencia en el Hospital San Juan de Dios, el día 4 de octubre, donde 16 días después, el sábado 20 de octubre de 1979, a las 11:55 a.m. Rayén Quitral, la ‘flor de fuego’, se extinguía para siempre.

    La prensa que tan esquiva le fue en los últimos años, cubrió ampliamente este triste final. Rayén pidió expresamente que no hubiera periodistas en su funeral. Después de una misa celebrada el domingo 21 de octubre, en la Basílica de la Merced, sus restos fueron llevados al Cementerio Metropolitano de la capital, donde Rayén descansa para siempre.

    * *

    Extractos de críticas de prensa de sus primeros años

    “El lunes último logró Rayén Quitral producir una vez más un lleno absoluto con sus recitales líricos, pues la sala del Central no pudo contener al público que con insistencia pedía localidades. Se producía un fenómeno parecido en sus efectos al que Rubinstein causó en el Municipal, pero con la diferencia de que en el caso del pianista se trata de un virtuoso que se ha labrado una fama después de treinta años de actuación, en tanto que Rayén Quitral inicia recién su carrera artística.

    Esto habla por sí sólo respecto de los méritos y las condiciones que posee su voz. Trátase de una cantante generosamente dotada, que tiene un absoluto dominio sobre todo su registro, tanto bajo como central y sobreagudo, que vocaliza con claridad, y que luce en su voz seguramente impostada, una ductilidad, una belleza de timbre y un vigor en verdad poco comunes. A todas estas características, únese en Rayén Quitral un temperamento de rara musicalidad, y tan depurado, que puede interpretar cualquier trozo devolviéndole su auténtico estilo.

    Su próximo recital, tendrá lugar mañana en el Teatro Oriente”.

  • Hoy, Santiago de Chile, 22 de julio de 1937
  • “Hay en Rayén Quitral una gran cantante lírica en potencia, pues difícil es imaginar voz más fresca, de timbre más grato, de más fácil emisión y extensión igual todo lo que concurre a señalar en la joven artista de veinte años un cúmulo de cualidades naturales, de las que puede esperarse el máximo para el futuro”.

  • La Prensa, Buenos Aires, 14 de septiembre de 1937
  • “Se trata realmente de una cantante que posee notables dotes naturales, como ser un registro de gran extensión que en la región aguda llega a límites poco frecuentes y cuya parte central acusa una cálida sonoridad y un timbre de mucha pureza. Hay en Rayén Quitral facultades que podrán llevarla muy lejos en el terreno del teatro lírico y proporcionarle ruidosos éxitos. Su voz tiene ahora la generosidad de los veinte años, es robusta y responde a todas las exigencias.”

  • La Nación, Buenos Aires, 7 de septiembre de 1937
  • “Efectivamente, Rayén Quitral posee una voz de singular extensión, que halla su más grata calidad de timbre y su mayor justeza de emisión en el registro medio, cálido, pastoso y muy claro. Es evidente que la vastedad de sus recursos vocales le permite realizar proezas notables en los agudos, precisos, potentes y nítidos. El público aplaudió calurosamente a Rayén Quitral en su audición de presentación, obligándola a agregar varias obras más fuera de programa.”

  • Noticias Gráficas, Buenos Aires, 7 de septiembre de 1937
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    88 Responses to “Rayén Quitral, La Flor de Fuego”

    1. VICTORIA KRAUS dice:

      Escuchemos “Maitechu mía”, bellísima, cantada por mi admirado Alfredo Kraus…. A confesión de partes, relevo de pruebas…

      http://www.youtube.com/watch?v=xWdKF_x6nWg

      “Buscando hacer fortuna como emigrante me fui a otras tierras…/que en unos pocos años muy rico me he de hacer / y si me esperas, lo que tu quieras de mi conseguirás… Maitechu mía”.

      Por oro cruzo el mar y debes esperar…./Luché por el dinero y al verme rico volví por ella… /El oro conseguí, pero el amor perdí. Maitechu mía… ”

      Desciendo de españoles vascos navarros segundones…. escuchemos ópera y música!

      Cariños a todos. Victoria.

      el oro conseguí pero el amor perdí.

      http://www.youtube.com/watch?v=xWdKF_x6nWg

    2. operasiempre dice:

      Estimado Paco:

      Siento tardar en responder a su comentario. No es fácil su lectura. No por su redacción, sino por los tan escasos espacios en blanco que se dejan ver. Intentaré centrarme en las cuestiones que considero que me atañen directamente como responsable de este blog.

      Yo suelo decir que es normal que, al calor de una conversación, sea cual sea el tema central, se hable un poco de todo, y que es bueno que así sea. Si esto es lo habitual en una conversación en tiempo real, por qué razón iba a ser diferente cuando se trata de una conversación en diferido…; conversación al fin y al cabo también.

      Ahora bien, proponer a debate un tema colateral después de tanto tiempo, en frío, y sobre el que ya se habló en su momento largo y tendido, francamente, ya me cuesta más entenderlo. Pero no seré yo quien diga que sobre determinado asunto, en este blog, está prohibido hablar.

      También creo, y ya lo dije también, que es bueno que ningún dolor humano nos sea ajeno. El fin no siempre justifica los medios; incluso aunque hayan pasado siglos. La música es importante, pero las personas, sin duda, lo son más.

      Todas las personas que participan en este blog pueden realizar sugerencias, proponer temas. De hecho, aunque no se diga expresamente, cuando alguien comenta algo sobre un determinado post, sobre determinada cuestión, sobre determinado cantante…, ya está proponiendo un tema.

      Del resto de las personas que participan, que participamos, depende luego que ese tema dé mucho, poco o ningún juego… O que, cuando en su momento surge, no prospere; y después de unos meses, resulte todo lo contrario.

      Hasta ahora, que yo recuerde, esto último sólo ha sucedido con temas realmente relacionados con el título del blog. Supongo que eso quiere decir algo.

      Es impredecible que un tema propuesto “triunfe” o no, y, sinceramente, no depende de mí. O no sólo de mí. Evidentemente, si subo a portada un artículo, una entrevista, un vídeo, una grabación…, existen más posibilidades de que se hable más de ese tema, sea el que sea; pero ello no implica que necesariamente sea siempre así.

      ¿Por qué? Porque, evidentemente, intervienen muchos otros factores, y no sólo que el tema nos parezca o no interesante. El tiempo del que en ese momento disponemos, el estado de ánimo en que en ese momento nos encontramos, la cercanía o lejanía del tema propuesto (en cuanto a vivencias personales, preferencias, etc.)… En fin, numerosos condicionantes que seguro están en la mente de todos.

      No me gusta ejercer de moderadora. Creo que ya lo he dicho más veces. En esos momentos, me cambiará por cualquiera de ustedes…;-)

      No me gusta, porque considero que todos somos conscientes de que la imagen que transmitimos a los demás, como personas, es la imagen que reflejamos a través del conjunto de nuestros comentarios, y no es precisamente grato tener que recordarlo. Es la única imagen; no hay otra. Más nos vale cuidarla, y que sea fiel reflejo de lo que realmente, como personas, somos.

      Todos nos equivocamos. Todos podemos tener un mal día (o incluso varios;-) Todos somos humanos, e imperfectos (a Dios, gracias). Todos deberíamos pedir perdón cuando nos equivocamos. Todos deberíamos aceptar ese perdón cuando otra persona nos lo pide expresamente.

      Lo que más me preocupa es que nos llevemos bien; porque, si no es así; todo lo demás es secundario; todo lo demás importa nada.

      Reconozco que a lo mejor soy muy ingenua, pero eso es lo que realmente me preocupa en esta casa que es de todos. Más que el triunfo o no de una determinada entrada; más que el contador de visitas (que, por cierto, hace unos días se plantó en cero; no sé si el técnico logrará resucitarlo;-) Más, incluso, que el número total de comentarios de un determinado post.

      Y en ese sentido, en el de ejercer de moderadora cuando creo que debo poner las cosas en su sitio, incluso aunque se trate de detalles de no primordial importancia, es cuando siempre pienso…: quien me mandaría a mí tener un blog…;-)

      Es fácil entender por qué… Cuando todo marcha estupendo, incluso en detalles que no son primordiales, ejercer esa función, como bien pueden comprender ustedes también, es la mar de sencillo y la mar de gratificante también.

      Dicho esto, quisiera solicitarle, Paco, expresamente dos cosas. No es nada nuevo, porque lo primero ya lo he solicitado en otras ocasiones. Y lo segundo, aunque quizás no lo haya leído aún, se menciona expresamente en mi Aviso a los navegantes.

      La primera. El formato de este blog (no muy generoso en la extensión de las columnas de texto y los comentarios) hace que cualquier post, cualquier comentario, aunque ninguno de los dos sea realmente extenso, parezcan larguísimos.

      En las entradas, tiene fácil arreglo, aplicando “la persiana” (el “continuar leyendo”); pero en los comentarios, de nosotros depende facilitar o no que ese comentario sea para todos, nosotros mismos incluidos, más fácil de leer.

      Es tan sencillo como darle al enter en cada punto y aparte, o en cada punto y seguido. La ausencia de espacios en blanco dificulta muchísimo la lectura. Vamos, que no se nos arregla ni con las gafinis;-)

      Obviamente, si recurrimos con generosidad al enter, el espacio que ocupe nuestro comentario será aún más extenso. Pero (y es de lo que se trata) facilitamos la lectura a todos los demás de aquello que estamos exponiendo. Y a nosotros mismos, si lo revisamos luego.

      La segunda. Me parece estupendo que se añadan enlaces al nombre o al nick (donde pone “Website”) al realizar un comentario… Pero, si donde se indica “Website” ponemos o copiamos http://, nuestro nombre aparecerá resaltado, como si en verdad existiera un enlace. Como, obviamente, no es así, ese http:// no nos lleva a nosotros, ni a nadie, a ningún lado.

      Yo no suelo añadir el enlace al blog cuando realizo un comentario, porque el blog no lo realiza automáticamente, y siempre se me olvida… Alguna vez lo hice por sistema, pero luego me di cuenta de que no merecía la pena perder tiempo en tales minucias.

      Bueno. Los enlaces que parecen enlaces y que no son y que, por tanto, no van a ningún sitio, como ya habrán ustedes comprobado en más de una ocasión, son eliminados. La razón es bien simple: evitar una inútil pérdida de tiempo.

      Así, pues, sería muy de agradecer, que me liberara de tan ingrata tarea, que aunque insignificante, pérdida de tiempo al fin. Y me dirijo a usted, Paco, expresamente, porque, si mal no recuerdo, es el único que recurre a ese truco;-)

      Su participación siempre es bienvenida. No necesita mi licencia para seguir participando en esta casa que es de todos; como tampoco la necesita ninguno de ustedes. La frecuencia y/o extensión de su participación, decisión es de ustedes también, cómo no.

      Muy felices vacaciones.

      Saludos muy cordiales, también para usted.
      Y para todos los demás, claro está:-)

      Gio

    3. Oscar Salinas Brulé dice:

      Gracias. Al fin pude volver a escuchar la voz que me impresionaba cuandoera estudiante de primaria., y nuestro profesor nos enseñaba la hermosa version de Copihues Rojos.
      Ojala, haya personas que tengan mas versiones de esta insigne interprete, y que las difundan para que sus compatriotas puedan disfrutarlas.

    4. evelyn rivas dice:

      hola..mi nombre es Evelyn rivas y soy sobrina nieta de RAYEN QUITRAL..me da mucho orgullo que hablen tan bien de ella …saludos!!

    5. Javiera Paredes Krefft dice:

      Soy nieta de Jorge Krefft Quitral y bisnieta de Rayen Quitral y este 19 de Septiembre en la ciudad de Buenos Aires cantaré en una presentación haciendo un homenaje a Rayén Quitral.

    6. Artcat dice:

      Notable sitio, grandioso trabajo, y muy buenos aportes de los participantes. Que buen sitio!!!

      En lo personal, fue una sorpresa encontrarme con Rayén Quitral, y temas que escuché en mi infancia, enseñados por mi abuelo.

      Mi gratitud y buenos deseos, desde Chile.

    7. operasiempre dice:

      Gracias, Óscar, Evelyn, Javiera, Artcat… Y gracias en nombre de Juan, por descontado. ¿Cómo fue el homenaje, Javiera?

      Saludos para todos,

      Gio

    8. Blanca Ivonne Ruiz Barrientos dice:

      Gracias siempre deseé conocer la vida de Rayen Quitral, soy Curicana, y traté de imitarla sin resultado toda mi vida, amo la ópera y hubiese sido feliz de cantar la centésima parte siquiera de la enorme voz que Rayen poseía. Debiera ser transmitido todo este estupendo reportaje de ella, en algún canal de TV en especial en este año del Bicentenario, para que la juventud sepa la calided de cantantes que produce esta linda y generosa tierra nuestra. gracias de nuevo Ivonne.

    9. adriana dice:

      grande rayen, ahora me gustaría escuchar a la biznieta, suerte

    10. victoria kraus dice:

      Ahora que le hemos rendido un justo homenaje a Rayén Quitral, también me gustaría saber algo de Matilde Broders, que era de la misma época. Las recuerdo a ambas cantando “El Copihue Rojo” en la radio. Se que también era operática y muy querida.. pero no hay información en la Web. No hablo de “La Pérgola de las Flores”.

      Tal vez nuestro amigo Juan pueda ayudarnos! Aprovecho de mandarle un afectuoso saludo.

      Cariños a tí, Gio! Saludos a todos. Victoria

    11. En realidad he leido el trabajo de investigacion que has hecho, disculpa no se como te llamas, con mucho interes, me parece fantastico!. Este regalo me llego de mi hermana Veronica, que tambien es cantora como yo. Muy interesante los comentarios. Conciente del racismo y clasismo existente en Chile, llevo en mi vida el exilio obligado y como cantora soy embajadora cultural de Chile. Llevo la musica folklorica a los escenarios del mundo y el orgullo mio esta en el latinoamericanismo. Que bellas voces y que fuerza en nuestras gargantas!! si nos preocuparamos mas en “disenhar” una muscalidad “puramente” latinoamericana, si le diesemos mas importancia a nuestras raices, si … estoy en la busqueda para ser una cantora mas justa con la historia, ya hablaremos de la musica clasica de latinoamerica o algo asi…gracias por tu aporte! salud.

    12. Victoria Kraus dice:

      Cuando algo es bueno en mi Chile se le da su lugar correspondiente.
      No se por qué hablas de exilio obligado, racismo, clasismo…

      Nos encantaría conocer tu arte.

      Un saludo chileno.

    13. Nicolás Camilo Gesén dice:

      No se si haya un país donde los artístas se suiciden tanto como en Chile, o si eso es natural… Rcuerdo a Violeta Parra, Pablo de Rokha, su hijo José, y el caso más reciente de Nino García que se voló los sesos sobre su piano, un músico de profesión que cantaba en la locomoción colectiva mientras sus partituras dormían el sueño de los justos sin ser escuchadas…

      Todos ellos no tuvieron espacio dentro de esta bella sociedad. Ellos sufrieron discriminación, luego, pienso que el clasismo y el racismo campean en nuestro suelo. Ya imagino cuantas señoras desafinadas habrán llenado noches en el Municipal, mientras La flor de fuego era ignorada groseramente por un público siútico y lamentablemente, en lo personal, pienso que muy ignorante.

      Quiero mi país, pero siendo honesto, somos una sociedad extremadamente racista e intolerante.

      Saludos.

    14. Victoria Kraus dice:

      Estimado Nicolás y amigos:

      Salgo en defensa de mi Chile! Es así en todo el mundo…

      En España se quejan de que nadie es profeta en su tierra, muchos no tienen medios y apenas pueden se vienen a cantar a América. Y esa voz española nos subyuga…

      En México les cierran las puertas a muchos buenos cantantes, uno de los cuales fue Demetrio González, el “Charro Español”, quien cantaba lo mismo que Jorge Negrete, pero no igual, espléndidamente. Nunca se le reconoció, le hacia sombra a Jorge y era español.
      http://www.youtube.com/watch?v=6afxu0qO8lg

      Pero eso es muy antiguo, ahora no hay mejor tenor para México que Rolando Villazon, mexicano que estudió con Joan Sutherland en Estados Unidos y vive en Francia. En Perú tenemos a Juan Diego Flores, es muy bueno, pero.. triundó afuera!

      Si el arte no estuviera ligada a los medios económicos sería otra cosa.
      Tenemos que ganarnos el sustento y si se puede, ser artista… Pero primero hay que comer.

      Y cuantos artistas se han perdido por lo mismo. Hasta yo tengo muy buena voz de soprano! Y fulano y mengano… pintan!

      Tenemos el caso de Alfredo Perl, que se fue a estudiar piano a Alemania con sus medios… La Sociedad de Amigos del Teatro Municipal ha ayudado, Plácido Domingo… tenemos a Cristina Gallardo.Domas y a Verónica Villarroel. Y los demás?

      El capitalismo es el dueño del mundo, por mas que nos duela y por mas cristianos que seamos! Está en la naturaleza del hombre! Por Dios que duele!

      Hacen falta mecenas! O instituciones… Donde están?

      Desgraciadamente el arte no da para vivir. Qué habría sido de Miguel Angel sin el Papa Julio? Y así los casos son incontables..Y de.Wagner sin Ludwig II? Y de este y de este otro?

      Violeta Parra se suicidó por amor… y yo creo que el exilio obligado no existe, solo el capitalismo atroz y en todas partes.

      Así, triunfar es extremadamente difícil, aunque nos guste el arte y lo llevemos en los huesos…

      Un saludo afectuoso a todos.

    15. Nicolás Camilo Gesén dice:

      Muy Estimada Victoria, Mi afán no es polemizar contigo por temas como este… el amor no es suficiente para el suicidio de un artista, hay cosas que duelen más. Al regreso de su último viaje, montó su carpa en la reina, donde daba funciones con dicha carpa vacía y en esa situación, un día se suicidó, entre otras cosas, también por amor. Pero entre muchas otras cosas.

      No creo en los nacionalismos, no veo que haya que defender a Chile como un ente corporativo. Puesto que nadie pidió nacer en Chile y por ende se compone de mucha gente distinta. Como país, tenemos muchos defectos que están unidos a nuestras muchas virtudes, no veo necesario tirar la basura bajo la alfombra.

      Ahora repito, no siento que sea trascendente, en este sitio, polemizar de asuntos tan alejados de su tema central, pero tampoco me gusta pensar que somos tolerantes cuando en verdad no lo somos. Yo lo soy, pero eso no hace que la sociedad a la que pertenezco, lo sea. Aunque contribuye minimamente a que lo sea.

      Saludos a todos.

    16. Victoria Kraus dice:

      Hola Nicolás:

      Me gusta Chile, soy chilena, aunque por mentalidad y sangre sería europea. Y soy cristiana!

      Tal vez yo sea muy exigente, producto de mi propia autoexigencia de vida, que definitivamente me sirvió casi nada. Vivir solamente es difícil en todas partes de este mundo de humanos. Al fin solo estamos en las manos de Dios!

      Yo solo puedo desear, con el pensamiento, que Chile sea mejor de aquí en adelante.

      Saludos a todos.

    17. Hugo dice:

      Me da nostalgia esa mujer.

    18. christian landaeta dice:

      Hola. necesito saber dónde conseguir grabaciones de ella aparte de las muestras de este extraordinario sitio y lo de You Tube.
      saludos.-

    19. operasiempre dice:

      Christian, todas las grabaciones de Rayén se volvieron a editar en un CD que va insertado en este libro: “Rayén Quitral, la alondra de Iloca”. Roberto de J. Gómez. Santiago de Chile, 2009. Impreso en Editorial Alba. Valparaíso.
      Saludos,

      Gio

    20. Paco Roa dice:

      Después de haber pasado el peor y más desgraciado Verano de mi vida, pues tuve que lamentar en lo más profundo de mi ser la irreparable pérdida de mi amada madre, que en paz descanse y de Dios goce, estoy intentando, aunque no sé si consiguiendo del todo, volver a coger el pulso al día a día. Confieso lo muy difícil me está resultando eso que llaman, no sé si con demasiado acierto, “rehacer la vida”, máxime cuando ésta toda giraba, desde que falleció mi querido padre hace ya más de diez años y siendo que era hijo único, alrededor de mi inolvidable madre, tan guapa por fuera como por dentro y una gran señora, toda vez que era dependiente por su delicada enfermedad y precisaba, a más de continuas atenciones médicas y hospitalizaciones, de mi presencia y entrega a tiempo completo. Querida mamá, ahora te toca a ti junto con papá cuidar de mí desde arriba, y sé perfectamente, porque ya me estáis dando muestras de ello, que así será. Muchas gracias por el ejemplo de tu vida íntegra a seguir y por el amor sin medida que me diste y me seguirás dando. Dentro de esa normalización de la que hablaba, limitada en sus efectos y retardada en el tiempo por el luto que guardo, poco a poco estoy retomando una tras otra las distintas actividades tanto profesionales, en mayor medida y prioridad, como, mucho menos, las relativas al ocio. Entre estas últimas, quisiera reincorporarme a “ópera, siempre”, aunque de un modo más pausado y menos comprometido que antes. Solicito para ello el plácet de su amable gestora, y contando con él nos metemos en harina sin más dilación.

      Quisiera imponerme a modo de código de conducta las siguientes directrices en los comentarios que pudieran conformar la que, única excepción hecha de este prolijo preámbulo, desearía fuese, en su caso, una más breve y espaciada participación en tan reconocida y veterana tertulia operística para lo que resta del presente curso. Primera, es intención mía limitar el número, la temática (exclusivamente lírica) y la extensión de dichos comentarios futuros, pues tanto el continente como, parece también, el contenido de algunos de los anteriores han causado ciertos problemas que es mi deseo solucionar. A ver si soy capaz en este curso, pues, de no abusar tanto de su paciencia, molestar lo menos posible y, en definitiva, reducir drásticamente los muchos comentarios, abrumadores sin duda y muy pesados también (eso sí, el 99,99% de los mismos sobre ópera), que hice durante el 2009-10. Segunda, ya lo avancé en mi última intervención de dicho pasado curso en esta misma entrada, no haré por mi parte propuesta formal alguna sobre peticiones de cantantes, posibles concursos, pasatiempos, competiciones, temas a debate, etc., que se me pudieran ocurrir con el único ánimo de, obviamente no hubo ni habría otro, dinamizar la tertulia y estimular el coloquio, a día de hoy, lo cual creo que es de lamentar, virtualmente desaparecido; justamente por eso, porque no pasan de ser meras ocurrencias que no prosperan de un tiempo a esta parte (aunque esto es lo de menos, lo pueden creer), y que para colmo, siendo esto lo que verdaderamente siento y me lleva a retirarlos, les hacen perder el tiempo, tanto a la gestora como a los contertulios, al pronunciarse sobre los mismos para desestimarlos. Y tercera, también anticipada, me aplicaré a rajatabla el consejo que siempre daba a sus colaboradores un gran maestro de maestros de la comunicación, el inolvidable presentador Bobby Deglané (¿cómo no recordar, los más veteranos, claro es, aquella fantástica “Cabalgata fin de semana” de la radio de antaño?), y en mis intervenciones no haré chanza alguna por muy evidente que me pudiera parecer su sentido únicamente humorístico.

      Muy bien, vamos a proceder en lo que sigue, si les parece, de igual modo al que prescribe la ciencia matemática en la resolución de cierto tipo de integrales, por partes, que el problema propuesto es complejo, yo diría que de examen final. Y así, lo primero que haré será reiniciar justamente por el mismo punto donde habíamos dejado la masa –si me permiten continuar con el símil culinario- el precedente curso. Vamos a ver una cosa D. Enrique Paz, no tenga la menor duda de que a un servidor le gusta la ópera como mínimo tanto como a Vd. Supongo no desconocerá en este sentido que, además de mis críticas operísticas aquí inmerecidamente publicadas, Rossini (si no fuera por mí el de Pesaro, p.ej., no habría tenido visibilidad alguna en la tertulia) y la vocalidad grave femenina como asuntos más recurrentes en mis intervenciones a lo largo de los años, algunos de los más intensos y participativos debates o coloquios exclusivamente líricos habidos en esta tribuna, que de un tiempo a esta parte parece que hubiera perdido su capacidad para debatir, fue quien se dirige a Vd. el que los puso en circulación. Pero a mí me parece, y en esto sí difiero de su punto de vista, que es muy saludable por higiene (mental) el hecho de desconectar, por poco que sea y aunque se haga de Pascuas a Ramos, de nuestro monotema que aquí nos ocupa un día sí y al siguiente también, haciendo para ello un cambio de tercio (otra cosa es, claro, el asunto más o menos afortunado que se proponga para “relajar”), ya que, como bien sabe, el paso rápido, sin solución de continuidad, de una materia a otra totalmente distinta es el mejor método conocido para descansar mentalmente, máxime cuando es la propia gestora quien, con buen criterio a mi entender, lo permite y se diría que lo alienta diciendo, “Juan, aquí se puede hablar de todo…Yo soy la primera que me voy por los Cerros de Úbeda…, y no pasa nada (espero). Antes que apasionados por la música y por la ópera somos personas y ningún dolor humano nos debiera ser ajeno…Confieso que a mí me ha hecho reflexionar mucho este debate”. Por lo tanto, no hice más que, en uso de este permiso explícito dado, entrar en el debate que –nótese esto bien- iniciaron otros, pero ciñéndome en mi intervención a lo que del mismo más nos afectaba como españoles. Debate que por su peliagudo asunto, aclaro esto también, “motu proprio” yo nunca hubiera abierto, bien que, publicado y conocido “in extenso” el punto de vista de una parte, me parecía de una mínima justicia el que la otra también pudiera tener voz.

      A Vd. por lo demás, D. Enrique, que me parece que es un buen observador, no le pasaría inadvertido el que al no muy afortunado excurso de referencia le siguieron no pocos otros comentarios que igualmente no se ajustaron tanto a cuestiones operísticas en general –qué sé yo, críticas, programaciones de teatros, montajes, escenógrafos, orquestas y coros, compositores, directores,…(¡con lo mucho que hay que decir acerca de estos asuntos, para no parar!)-, o, más particularmente, a disquisiciones sobre las carreras profesionales o de análisis vocal de los cantantes que iban saliendo, cuanto a otras más colaterales con la ópera en sí, tangenciales o que ya directamente tuvieron poco que ver en rigor con lo lírico-vocal, lo cual, de acuerdo con su criterio, no fue lo más deseable. De ahí, Sr. Paz, que me extrañó un tanto que Vd. no hiciese la menor alusión a esta circunstancia que incluso devino en asuntos folklóricos, de idiosincrasias nacionales, que si Chile es mejor o peor sociedad, o hasta balompédicos en algún que otro momento y sí, en cambio, al socaire de mi única digresión le faltase tiempo para reconducirnos por la “senda”. Pero quede bien entendido una cosa más y termino, en absoluto estoy criticando u objetando, en todo caso sólo estaría constatando, el contenido, la calidad o el interés de los comentarios de “ópera, siempre”, ni siquiera el de los casos aludidos. Dios me libre, entre otras cosas porque no soy quien para orientar nada de lo que se dice, cómo se dice o queda por decir, y aunque pudiera hacerlo no lo haría en modo alguno ya que, sencillamente, me parece muy correcto el que cada cual se exprese, sin más límite que el marco legal vigente, las más elementales normas que dictan la educación y cortesía, y el sentido del decoro, como quiera, sepa o pueda sobre ópera, en primer lugar, lógicamente, que para eso estamos donde estamos, en segundo, acerca también de temas concatenados, más o menos relacionados o incluso accesorios y, cuando toque, por qué no, sobre otros que en nada puedan compadecerse con el, digámoslo así, discurso lírico que aquí entre todos, noveles y veteranos, profanos y doctos, podamos determinar. Fíjese que hasta Plácido Domingo, en lo que pueda servir su ejemplo para sostener la bondad de la extemporaneidad en determinados contextos y momentos oportunos, se permitió en el Real salirse totalmente del “guion” (suprimo la tilde de acuerdo con la última moda ortográfica) previsto e incluso, diría, de lo políticamente correcto para dar unos improvisados pases naturales con su capa de vestuario terminada una función del “Simón Boccanegra” de la pasada temporada, en un inusitado gesto tan poco lírico como sumamente taurino y reivindicativo de nuestra Fiesta Nacional, hoy por tantos cuestionada y denostada; por cierto, mucho mejor las hechuras de “torero” demostradas por el madrileño que sus nuevas maneras de barítono (?).

      Muy apreciado contertulio “Yemapel”, antes que nada, me parece recordar que tenemos
      pendiente tomar un café, pues con mucho gusto, si somos capaces de encontrar el tiempo libre para lo que será sin duda un lúdico y placentero momento a compartir. Mire, por más que puedan ser muy comunes, extendidos por todas partes o reiterados una y otra vez en los medios, hasta incluso convertirse en lugares comunes, tenga por seguro que los tópicos no contienen, las más de las veces, ni el menor adarme de verdad. Y éste al que Vd. alude resulta particularmente mendaz a mi juicio. La Historia, que por fortuna es mucho más que ese reduccionista relato con el que con frecuencia se la quiere “jibarizar” de la “gloria” de sus “vencedores” y del “fracaso” de sus “vencidos”, papeles que, por otra parte, en no pocas ocasiones se han intercambiado los hombres en el decurso de los eventos por ellos mismos promovidos, la hace y protagoniza exclusivamente el ser humano en cuanto que verdadero y único “homo historicus”, unas cuantas veces héroe, otras tantas villano, y siempre hombre común, esto es, un ser (muy) imperfecto aunque bien capaz de realizar las hazañas más asombrosas. Y la narración veraz e imparcial tanto de la vida y obra de esos hombres verdaderamente “categorizados”, que una vez vencieron y a la siguiente cayeron derrotados, dominaron y fueron dominados a la vez, forjando así, las más de las veces a empellones, la Historia, como la de la crónica contrastada de los relevantes acontecimientos, cuyo recuerdo de otro modo se perdería en la larga noche de los tiempos, corresponde hacerlo al historiador profesional. La historiografía, hoy ya librada de las tentaciones de aquel romántico historiador decimonónico que a veces, es cierto, proyectaba en su trabajo el sesgo de sus sentimientos, partidismos, ideas, prejuicios y visiones más o menos reduccionistas o maniqueas, ha alcanzado en nuestros días un nivel tal de objetividad e imparcialidad, casi de laboratorio, que bien puede considerarse un conocimiento virtualmente científico fruto de una aséptica investigación, en el que no tiene cabida alguna (o no debería al menos) la personalidad ni la opinión de quien la elabora, perdidas éstas entre los legajos, las fuentes consultables, las referencias de autoridad, los archivos, las bases de datos, los testimonios acreditados y la bibliografía a fin de descubrir y contar lo único que verdaderamente importa, la verdad histórica.

      Vea Vd. cuanto le digo, contertulio “Yemapel”, en la siguiente cita, la cual rebosa ecuanimidad, rigor histórico y sereno juicio imparcial, de un historiador que, si se siguiera con el maniqueo reduccionismo de marras, tendríamos que considerarle del otro “bando”, el de los “perdedores”, pero que no es ni más ni menos que lo que decimos, un riguroso investigador sin “bandos” ni prejuicios que busca con denuedo la verdad y no la manipulación y/o el populismo facilón: “España, siglos antes de que se hubieran celebrado los Congresos y Convenciones que han fijado las bases del Derecho de Gentes moderno -nos recuerda el eminente historiador colombiano Luciano Herrera-; siglos antes de la Revolución francesa y de las declaraciones y proclamaciones sajonas de que hoy se ufanan algunos pueblos, en donde sin embargo, cuando ha llegado el caso se ha estrangulado con férrea y cobarde mano el derecho de los débiles; cuando ninguna presión, temor o halago podía influir en sus determinaciones; España, decimos, se alzó para declarar el derecho de propiedad a favor de los indios de América. Para civilizar a éstos, no sólo los amparó con su gloriosa bandera y los puso bajo el estandarte de la Cruz, sino que supo hallar el medio práctico de afirmar su independencia por la posesión asegurada del suelo de sus mayores”. En fin, ya sabe Vd. aquello tan evangélico de “conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). La verdad es sólo una, la diga quien la diga, y por mucho que se quieran inventar, ocultar o tergiversar los hechos reales y documentados en función de unos u otros intereses espurios, no le quepa la menor duda de que al final aquélla siempre se abre paso, triunfa y refulge. Pero la cuestión es, ¿llegado ese momento de justicia reparadora, dónde nos encontraremos cada uno?, ¿nos sorprenderán con el paso cambiado?

      Con total brevedad, “Victoria Kraus”, dice Vd., tras habernos “cantado” aquello de “Maitechu mía calla y no llores más”, “…escuchemos ópera y música!”; eso sí, después de saciarse con una larga, interminable digresión que les ocupó, tanto a Vd. como a su interlocutor, por espacio de varios días, y que nada tuvo que ver ni con la ópera ni con la música. Hombre, digo yo que, una vez conocido todo y un poco más de lo que Vds. piensan sobre determinadas cuestiones históricas, algunas de las cuales ciertamente involucran a España, podremos tener los demás igual derecho a opinar también. Qué menos, ¿verdad?

      Pues seguimos, y menos mal que ya casi tenemos a punto de caramelo el no fácil cálculo integral que nos tocó “cocinar” para el “examen” (desde luego, hoy nos dio fuerte por los símiles culinarios y matemáticos, en fin…). He de admitir que, distinguida anfitriona, cuando leí en papel impreso su extensa contestación a mi réplica, mientras se hacían en casa las maletas para irnos de vacaciones, quedé muy sorprendido con la misma. Y lo primero que me chocó de ella, pues desde luego no es cosa habitual en sus breves intervenciones, fue eso, lo larga y pormenorizada, más de dos páginas de impresión. Lo cual, dado que era yo su único destinatario y conociendo de sobra el muy escaso tiempo del que Vd. dispone, hizo sentirme muy mal toda vez que, sin proponérmelo, pensé que me había convertido en un ladrón de dicho limitado tiempo suyo. No creo merecer tanta atención de su parte ni mucho menos, de verdad se lo digo, pero le agradezco la misma dispensada, así como su gran sinceridad y, desde luego, siento enormemente haber sido la causa de semejante trastorno. Después, entrando ya en el fondo de lo que me dijo, le confieso que continuó mi desconcierto pues la nota, al menos a mí así me lo pareció claramente, tuvo un tenor de reconvención y, diría también, de cierta impugnación no sólo a mi réplica en cuestión (que esto siempre lo prefiero, pues en una tribuna de opinión en libertad, por aquello de darle animación, es mucho más “divertido” discrepar que coincidir) sino, en general, a lo que fue toda mi colaboración durante el curso que, ciertamente, no fui capaz de encontrar su motivación; bien es cierto que la explicación a lo que me parecieron reproches por su parte pudiera deberse, aunque igual me equivoco, a una pérdida de facultades para hacerme entender como yo quisiera y no dar lugar así a malentendidos, pero el tiempo en balde (me temo) no pasa y mi capacidad para (bien) comunicar ya no sería la misma de antes por lo visto.

      Como no quiero alargarme mucho más de lo que ya lo he hecho –aprovecho para pedir disculpas por ello y reiterar que este largo prólogo tiene un carácter totalmente excepcional en lo que deseo sea un resto de curso por mi parte abreviado (en edición de bolsillo), si es que puedo tomar parte en él-, únicamente me centraré en aquellos puntos de su nota, muy apreciada anfitriona, que creo precisan de una aclaración mía. Viene Vd. a decirme de entrada, que, si bien no se prohíbe hablar en el bloc sobre determinados asuntos, no entiende la razón por la que comento yo “en frío” sobre uno del que ya se había hablado hacía mucho tiempo “largo y tendido”. Bueno, pues voy a intentar explicarlo. En primer lugar, es verdad que ya se había hablado (muy, pero que muy) extensamente del asunto y hasta por varios días, pero no es menos cierto que sólo una de las partes concernidas, digámoslo así, había tomado la palabra, y, esto es evidente, en un tema como el abordado cabe esperar más de una de una y de dos opiniones distintas por poco que se conozca la realidad histórica, incluso que las haya, como la mía, que difieren radicalmente, en lo que de dicho tema afecta a España, de lo expresado por quienes abrieron el excurso. Y hombre, como decía yo antes, parece del más elemental sentido de equidad que, habiéndose escuchado a una parte sin interrupciones y diciendo todo lo que la misma quiso durante tanto tiempo, a la otra, modestamente por un servidor asumida, se la concedan las mismas posibilidades y facilidades de expresión. Respecto a lo de haber replicado “en frío”, transcurrido cierto tiempo desde del debate inicial, pues ya dejaba apuntada a vuelapluma su razón en dicha misma réplica y ahora la matizo algo más: al tratarse de una digresión, primero, entendí que no era preciso contestar de un día para otro como si de un asunto normal operístico se tratase, cabía perfectamente a mi parecer hacerlo en cualquier momento (aparte, por la temática del asunto tratado, ese debate no se rige por criterios de rabiosa actualidad y carece, por así decirlo, de fecha de caducidad, pudiéndose en mi opinión abrir y cerrar (casi) indefinidamente). Y segundo, elegí justamente tal momento, el de final de curso e inicio de vacaciones, ni por “frío” ni por “caliente”, por entenderlo el menos malo posible (mucho peor fue, pienso, abrir la repetida digresión en mitad del curso, en plena efervescencia operística), pues ya concluidas las temporadas regulares de ópera de los más importantes teatros, y escaseando así los asuntos líricos para tratar de inmediato, me pareció que se podía mejor debatir, sin prisas, relajadamente y sin tener que atender las escasas noticias de actualidad operística. Pero incluso aunque se hubiera tratado de un asunto estrictamente lírico, que yo sepa nunca hubo limitación temporal para ellos, habiendo en “ópera, siempre” no pocas entradas con comentarios repartidos entre ¡varios años!

      Más cosas. Dice Vd. “ad verbum”, “…todos somos conscientes de que la imagen que transmitimos a los demás, como personas, es la imagen que reflejamos a través del conjunto de nuestros comentarios, y no es precisamente grato tener que recordarlo. Es la única imagen; no hay otra. Más nos vale cuidarla, y que sea fiel reflejo de lo que realmente, como personas, somos”. Pues fíjese lo que le digo, no puedo estar más de acuerdo con Vd. en este punto concreto. Y tanto es así que, como primera providencia, desde que comencé a participar en “ópera, siempre”, resolví comentar con mi nombre real y no al amparo de un seudónimo, porque si importante es lo que se dice -por supuesto también el cómo se dice, recordemos que el genial Chesterton siempre repetía que el hombre antes incluso que racional era ritual-, no lo es menos desde luego saber quién lo dice. Es muy fácil disparatar, insultar, faltar a la verdad, mostrarse poco respetuoso o, qué sé yo, hacer befa de alguien cuando uno se oculta tras una careta que nos impide conocer quién de tal vergonzoso modo se comporta. Así, impunemente, cualquiera es un “valiente”, un descarado o un ignorante, que es lo peor de todo. Pero además, y accedería gustoso a que se repasaran una por una todas mis intervenciones para comprobarlo, ha sido el santo y la seña de mi presencia aquí desde 2006 respetar escrupulosamente en todo momento las opiniones ajenas, aunque estuviera totalmente en desacuerdo con ellas e incluso me parecieran puros dislates o pudieran valer lo que un ardite más o menos y, lo que es mucho más importante aún, tuve la máxima consideración con las personas que, aunque intervengan ocultas bajo otra identidad (o varias identidades, el colmo ya) a la suya real, están detrás de dichas opiniones. Jamás, al menos conscientemente, creo haber faltado a nadie o haberme mostrado poco condescendiente con un contertulio y, desde luego, nunca me permití familiaridad alguna con nadie para evitar, entre otras cosas, que se pudiera malinterpretar la misma. Lo cual, lamentablemente, no puedo decir de todos mis interlocutores, pues en más de una, de dos y de tres ocasiones… –qué sé yo, a cuenta de la Milanov, de la Gencer, de Carreras, de Pavarotti, del “forista” “Yemapel” y de un servidor, etc.- fui objeto de, así lo pienso, inmerecidas agresiones verbales y de atropellos varios hasta que, alcanzado un punto que ya me parecía de no retorno en una controversia que nunca debió llegar hasta donde llegó con cierto tertuliano en el anterior curso, sobrepasado por mucho el límite que marcan la educación y el respeto que, así lo entiendo, deben imperar en cualquier tribuna de opinión, tuve que solicitar su amparo por vez primera en tantos años de participación en “ópera, siempre”; una cosa… En fin, que no todo el mundo se comporta como cabe esperar y, por utilizar su misma expresión, la imagen que transmite quien obra de semejante forma se ve dañada, es irreparable en algunos casos, y en todos dice muy poco a su favor.

      Vamos concluyendo con un esbozo de respuesta a las nunca menores cuestiones “pro forma” que Vd. me objeta también; ciertamente, he de convenir alarmado que, de acuerdo con su nota, en el pasado curso no fui capaz de dar una a derechas ni siquiera en lo meramente formal, ¡qué desastre! Para empezar, vamos con el tamaño de los párrafos. La verdad es que esto es muy curioso porque, hace ya unos cuantos años, cuando hice mis pinitos como escritor, inolvidable experiencia que recomiendo a todos si tienen ocasión, pero ya muy del pasado y que no dio para más de tres o cuatro libros publicados, recuerdo a mi editor diciéndome justamente lo contrario que Vd. sobre este particular: “Los parágrafos -como tenía por costumbre llamar a los párrafos-, Sr. Roa, cuanto más amplios mucho mejor, con tal de que vayan bien puntuados; y si no es así, da igual, Vd. escríbalos como le digo que ya arreglará la puntuación el corrector de estilo”. Bien es verdad que el género cultivado entonces fue el ensayo, cuyo público objetivo era el académico principalmente, y que dicho género sin duda se presta a cierto alambicamiento ampuloso en lo argumental (el famoso “oscurezcámoslo” del gran Eugenio d’Ors), el cual sin duda se soporta mucho mejor sobre la elongación de los párrafos que sobre éstos, digamos, sincopados. De ahí muy seguramente, aunque con anterioridad ya tenía cierta propensión a ello, me venga el “vicio” de los párrafos largos, a mi juicio nada fácil de corregir a estas alturas. Por otra parte, conoce Vd. de sobra que todo párrafo constituye en sí mismo, si está bien construido, claro es, una unidad significativa de discurso, cuyas ideas relacionadas contenidas no deben separarse artificialmente para no romper la lógica discursiva. Y en lo que ya hace a su visualización, ahí me temo que no soy una buena referencia para poder juzgar si se leen mejor o peor los párrafos grandes o los pequeños en pantalla, ya que, con independencia de su tamaño, yo todos los leo igual, igual de mal, teniéndolos que imprimir cuando preciso leer algo con cierto detenimiento. Pero si puede ser válido el testimonio que sigue, le diré que, preocupado por lo que me hizo notar sobre la dificultad de lectura, a un joven becario recién llegado a mi departamento en aquel momento, aparentemente con buena vista, no como la mía que me obliga a utilizar gafas hasta durmiendo, le pedí por favor que leyera en pantalla mi último comentario del anterior curso, y para mi sorpresa pues es muy extenso y con largos párrafos como sabemos, no bien pasados cinco minutos entró a mi despacho y me dijo que ya lo había leído, de un tirón y sin ningún problema. Quede recogido, pues, lo declarado por el joven.

      Para seguir y terminar por fin, la cuestión de forma también técnico-informática. Creo haber dicho en varias ocasiones en esta misma tertulia, prácticamente desde que comencé a participar en la misma ya lo dejé indicado, mi total desconocimiento sobre el manejo informático. En general (sin duda que hay excepciones, aquellos que, supongo, por exigencias laborales se vieron obligados a realizar un fuerte reciclaje tecnológico, que no es mi caso) las personas de mi generación, especialmente las que procedemos de la tradicional formación asentada en la cultura libresca en oposición a la digital hoy dominante -si es que, “stricto sensu”, se puede hablar de “cultura digitalizada”-, estamos reñidos con los ordenadores y las habilidades informáticas nos resultan ajenas. Y con total sinceridad, no estoy por “perder” mi tiempo, que ya no va quedando mucho, en ponerme al día en tales conocimientos. Ojalá que, como Vd. me imputa, fuese capaz de hacer “trucos” informáticos, pues sería inequívoca señal de una superior destreza mía con los ordenadores de la cual, como digo, carezco por completo. Simplemente hago algo tan sencillo como limitarme a poner mi nombre y, sin añadir ni quitar ni una coma de lo que se presenta el recuadro para emitir comentarios, pulsar el “intro”. A partir de ese momento se me escapa, en todos los sentidos además, qué pasa o deja de pasar con lo que emito, y concretamente con el color rojo, azul, verde o cualquier otro que pueda llevar mi nombre, si es que eso es relevante. Al menos para mi consuelo, he observado que algo muy parecido o idéntico le sucede al Sr. D. Aarón Ruiz, ya que también aparece su nombre del mismo color cerúleo que el mío; una de dos, o somos de la misma quinta el Sr. Ruiz y yo, o de distinta pero ambos muy azulones.

      Por descontado, gentil anfitriona, que acuso recibo de todo cuanto me dijo. Intenté lo mejor que pude y supe rendir explicaciones (cosa que hoy ya nadie hace –“o tempora, o mores!”-, pero educación obliga), aunque no sé si lo habré conseguido. En todo caso, creo que en lo que queda de la actual temporada no habrá ningún problema, lo cual comprobará de inmediato además en mi primer comentario como tal que sigue a este “prólogo”, toda vez que, inspirándome un tanto en los, más que comentarios, artículos que presenta el Sr. Dzazópulos, aquél y los que, en su caso, puedan seguir tendrán una estructura más “cerrada”, irán un poco por libre y, en última instancia, sólo se pretenderá con ellos compartir con Vds. –al menos con los asiduos- algunas reflexiones personales sobre variadas cuestiones de nuestra común afición que aquí a todos nos convoca. En fin, que recuerdo con no poca nostalgia y sincera estima, por cuanto entonces -¡qué tiempo tan feliz!- creo que se logró conformar una tan animada como concurrida tertulia, a los D. Orlando, “Lilith”, D. Óscar, “Sparafucille”, D. Francisco, “Nemorino”, D. Enric, D. Tomás y tantos otros entrañables contertulios del pasado; ¿dónde paran Vds. hoy? ¡Vuelvan! Es una broma (Santo Tomás, una y no más). Está visto que hay que saber renovarse o morir. Saludos muy cordiales.

    21. Antonio dice:

      Reciba mi más sentido pésame, Don Paco.

      Un fuerte abrazo.

      Antonio.

    22. Antonio dice:

      Quizá mi mensaje anterior ha resultado demasiado escueto; pero, por desgracia, sé por propia experiencia que en esos momentos de dolor, no hay palabras que nos sirvan de consuelo.

      Reitero mis condolencias, querido contertulio, y mi afectuoso abrazo.

      Antonio.

    23. Yemapel dice:

      Estimado Don Paco Roa:

      Lamento la irreparable pérdida de su madre. Yo perdí justo el último día del verano a mi padre, operófilo verdiano y rossiniano (como usted).

      Comoquiera que los cafés de Madrid siguen abiertos a pesar del apocalíptico futuro que les auguraban con la reciente Ley Antitabaco, será un placer encontrar un hueco para ese esperado y prometido café.

      Un abrazo.

    24. operasiempre dice:

      Estimado Paco Roa:

      Lamento la pérdida de su madre. Mi más sentido pésame.

      Un abrazo,

      Gio

    25. operasiempre dice:

      Estimado Paco Roa:

      Lamento que mi comentario del pasado 29 de junio le sorprendiera tanto. Siete meses después, releído y sopesado de nuevo, mantengo cuanto en él expuse.

      Decía “en frío” porque no entendía su propuesta de reabrir aquel debate después de tanto tiempo. No, no estoy solicitando que lo explique mejor. Lo ha explicado usted muy bien. Sólo que los argumentos expuestos a mí no me convencen. Me remito a lo que dije el pasado 29 de junio, y será la última vez: “El fin no siempre justifica los medios; incluso aunque hayan pasado siglos”.

      En ningún momento se le ha prohibido a usted hablar de cualquier asunto, incluido aquel tema en este hilo (copio y pego; también de mi comentario del pasado 29 de junio): “… no seré yo quien diga que sobre determinado asunto, en este blog, está prohibido hablar”.

      Pero si la primera parte de mi comentario del pasado 29 de junio fue exponer, como moderadora de este blog, las razones por las que no consideraba pertinente reabrir el debate sobre aquel tema (colateral, sí), su comentario del 29 de enero contiene una reprimenda en toda regla para prácticamente todos y cada uno de los que participamos, directa, indirecta o colateralmente en aquel debate (creo que sólo uno se salva). Por lo que se dijo, por lo que no se dijo, por cómo se dijo, por el momento en que se dijo, por el momento en que se dejó de decir…

      Yo le agradezco el tiempo invertido en llamar al orden, que no ha debido de ser poco, pero, por favor, deje a esta humilde servidora la función de moderadora del blog, que aunque a estas alturas todo el mundo sabe que no me gusta, tampoco quiero delegar en lo que considero que es responsabilidad mía.

      Sobre lo que yo llamaba “truco” para resaltar el nombre, creo que lo explico tan claro en mi comentario del pasado 29 de junio que no sería capaz ahora de explicarlo mejor. No es preciso conocimiento informático especial alguno para entenderlo. Si Aarón enlaza el blog de óperasiempre cuando realiza un comentario, es iniciativa suya. Ese enlace remite a una página: a este blog. No remite a la nada; esa es la diferencia.

      Pero no importa. Era una simple petición. Continuaremos con la goma de borrar.

      Lo comprendo perfectamente: el espíritu de un párrafo se malogra con tanto punto y aparte. Que luego haya que releer para descubrir dónde se nos quedó la oración principal, camuflada entre subordinadas, paréntesis o guiones, es lo de menos. En fin, un detalle sin importancia, porque cómo bien apunta usted, para evitar tales idas y venidas está la impresora, o abrir un documento e ir señalando luego en negrita las oraciones principales que entre la enramada se nos despisten. A todos nos sobra el tiempo. Y, en fin, que es torpeza nuestra.

      Por supuestísimo, ni que decir tiene, que está usted en su derecho a escribir en el estilo forma y contenido que usted considere oportuno. Sobra decirlo. Pero lo digo expresamente para que quede bien claro. Y que está usted en su derecho a dejar cuantos espacios en blanco considere menester. O ninguno. Y tampoco importa. También era una simple petición.

      No pongo en duda el testimonio del joven que usted cita. Yo podría aportar otros testimonios en sentido contrario, de personas que participaron en su día en este blog. Pero, obviamente, no lo voy a hacer.

      Creo que no suelo olvidar agradecer las sugerencias, los enlaces, los textos, las grabaciones…, cualquier aportación al contenido de este blog. Bueno. Parece ser que a veces los agradecimientos nunca son bastantes. Que nunca llueve a gusto de todos. Qué lo vamos a hacer.

      En cuanto a su solicitutd de amparo, y, en fin, a todo lo demás… Yo argumenté aquel, según usted, desamparo, con estas palabras (copio y pego; 27 Mayo 2010 a las 9:53):

      “No entiendo nada de réplicas ni contrarréplicas en el sentido puramente legal, la verdad. Pero, a mi modo de ver, si alguien expone su criterio o su opinión sobre el criterio o la opinión que otra persona anteriormente ha expuesto, y precisa a continuación que no va a responder a lo que esa otra persona pueda argumentar u opinar sobre lo que él acaba de exponer, está jugando con ventaja, ¿no? Él es quien pone las reglas.

      También considero que todo el mundo tiene derecho, por alusiones, a responder lo que sobre sus criterios o sus opiniones otra persona pueda manifestar. No sé, me parece que es lo mínimo en un estado democrático como es este blog;-)

      Para mí es algo como muy elemental. No estamos en un juicio, estamos en una conversación; entre amigos. A intervalos, pero conversación al fin”.

      ————-
      A juzgar por lo que usted expone en su comentario del pasado 29 de enero, creo que estamos hablando de lo mismo. Decía usted (copio y pego):

      “Hombre, digo yo que, una vez conocido todo y un poco más de lo que Vds. piensan sobre determinadas cuestiones históricas, algunas de las cuales ciertamente involucran a España, podremos tener los demás igual derecho a opinar también. Qué menos, ¿verdad?”.

      ————-
      Ha dado usted muestras más que de sobra de su educación y respeto hacia todos los que comentan en este blog. No necesito releer sus comentarios de uno en uno. Precisamente por eso yo aludía en mi comentario del pasado 29 de junio a un detalle que, tratándose de usted, me llamó poderosamente la atención, y del que hubiera preferido no tener que hablar.

      Escribía yo ese día (copio y pego): “Todos deberíamos pedir perdón cuando nos equivocamos. Todos deberíamos aceptar ese perdón cuando otra persona nos lo pide expresamente”.

      Recuerdo que tras un malentendido entre usted y Mefisto, Mefisto le pidió expresamente perdón. Copio y pego; 27 Mayo 2010 a las 8:25: “Suplico Paco su perdón e indulgencia” / (….) “Nuevamente pido disculpas a UD. y quienes se sintieran molestos por mis comentarios….intentaré releerlos más antes de presionar enter”.

      No he visto (a lo mejor me he despistado; y le pido disculpas por adelantado si así fuera) que usted respondiera a esa solicitud de perdón expresamente solicitada y expresamente, deduzco, por usted ignorada. A este detalle me refería en mi comentario del 29 de junio cuando hablaba de la imagen que damos… y todo lo demás. Precisamente por eso, porque no me cuadra con la imagen que, como persona, yo tengo de usted.

      No era mi intención volver sobre estos asuntos, ya hablados y hasta mareados. Y, la verdad, preferiría no volver a tener que hacerlo.

      Saludos cordiales,

      Gio

    26. Antonio dice:

      Mi más sentido pésame, Yemapel.

      Como le decía a Paco Roa, sé lo que se siente en un momento así, aunque hayan pasado los meses, y lo inútiles que resultan las palabras por bienintecionadas que sean.

      Recibe un fuerte y afectuoso abrazo.

      Antonio.

    27. Paco Roa dice:

      Les agradezco a todos de corazón sus condolencias y muestras de pesar que me han dejado en estos momentos todavía difíciles para un servidor, de un modo especial doy las gracias por su cercanía a D. Antonio y a “Yemapel” (al cual, además, hago llegar mi solidaridad y oración por el alma de su Señor padre, que en paz descanse –cada vez somos menos los rossinianos por estos pagos patrios-), ya saben que me tienen Vds. a su entera disposición para lo que quieran.

      Antes que nada, apreciada anfitriona, debo avisarle de una circunstancia que creo es especialmente grave toda vez que cada uno de nosotros podemos ser víctimas potenciales de la misma. Según me avisa un contertulio (no diré su nombre ya que tiene intención de investigar privadamente con Vd. el caso) ha sido suplantado por otra persona que ha utilizado de forma fraudulenta su nombre para intervenir en esta misma entrada. Si ya resulta algo más que “fastidioso” para todos, pero especialmente, supongo, para Vd., el que, al parecer, existan personas que utilicen distintos nombres o seudónimos para intervenir, el hecho que denuncio directamente puede ser ya constitutivo de delito. Por lo demás, es totalmente cierto que el fin no justifica los medios como principio moral que, aun siendo de raíz cristiana –no se pase por alto este dato-, puede hoy resultar de universal aplicación, como no lo es menos, de acuerdo con la misma doctrina invocada, que si un fin es lícito también, por extensión, lo serán los medios, pero esto nos llevaría muy lejos desarrollarlo y estaría aquí totalmente fuera de lugar. Y que también, sin realizar la imprescindible retrospectiva, no es posible juzgar los hechos históricos sólo con nuestros esquemas mentales de hoy. La razón es muy evidente.

      Lejos totalmente de mi ánimo e intención el querer ejercer de moderador, y siento el que mi anterior intervención le parezca “una reprimenda en toda regla”, por lo que aprovecho este nuevo comentario para retirar cuanto pude decir o significar que a Vd. le llevara a pensar tales cosas. Ya sólo me faltaba eso, erigirme en “árbitro” de un partido en el que sólo soy jugador suplente, o en, todavía peor, “censor”, tal función arbitral, en su condición de responsable de “ópera, siempre”, entiendo le corresponde a Vd. realizarla exclusivamente, así como el establecer las reglas del juego, que han de ser –así lo creo- de obligada observancia para todos los comunicantes. Pero ya digo, de un tiempo a esta parte compruebo que no me estaría haciendo entender con la inteligibilidad que sería mi deseo y no hago otra cosa que, muy a mi pesar, provocar lo contrario. Pensaba yo que, en el anterior comentario del día 29, ponía totalmente en claro al menos este extremo cuando decía –perdón por la autocita-, “Pero quede bien entendido una cosa más y termino, en absoluto estoy criticando u objetando, en todo caso sólo estaría constatando, el contenido, la calidad o el interés de los comentarios de “ópera, siempre”, ni siquiera el de los casos aludidos. Dios me libre, entre otras cosas porque no soy quien para orientar nada de lo que se dice, cómo se dice o queda por decir, y aunque pudiera hacerlo no lo haría en modo alguno…”. En fin… Justamente para evitar el que sigan una y otra vez estos desagradables malentendidos, en mi nueva participación aquí (cosa que comienzo a sopesar) sólo intervendré, según ya dije, con espaciados artículos de estructura más cerrada, tal y como hice en la última entrada dedicada a Fleta, evitando participar en coloquios o, menos aún, abrirlos por mi cuenta, miedo me da sólo de pensarlo.

      Reitero una vez más que es ajeno por completo a mi voluntad el que mi nombre aparezca en azul. Desconozco la razón por la que tal sucede y siento los trastornos que parece esto ocasiona. Procedo, supongo que mal, del siguiente modo al publicar: simplemente dejo mi nombre, el cual ya aparece, obvio con raya los demás apartados y emito. Y ya por último, respecto a la petición de perdón que Vd. me dice hizo el contertulio “Mefisto”, sólo puedo decirle que, si así fue, desde luego no lo advertí en su momento, lo deploro como es natural, acepto con muchísima demora estas disculpas, y presento las mías al Sr. “Mefisto”, si es que sigue participando, lo cual ignoro. Saludos cordiales. Y como bien dice, punto y final.

    28. Yemapel dice:

      Muchas gracias, Antonio, Paco, por las sentidas condolencias. Se intenta volver a la normalidad pero con el recuerdo continuo de quien ya se fue. A mí tampoco me salen muchas veces las palabras de consuelo, es natural.

      Un abrazo y será un placer conocerles.

    29. operasiempre dice:

      Estimado Paco Roa:

      Gracias por el aviso; ya estoy al tanto. La verdad es que el comentario ni es grave ni es ofensivo. Estoy sopesando la posibilidad de que sea necesario registrarse para realizar un comentario en el blog. Nunca he sido partidaria, pero quizás ha llegado el momento.

      Yo también siento los malentendidos. Es cierto lo que usted señala, pero el hecho es que la reprimenda existe, o yo así lo veo. También puedo estar equivocada, cómo no. Y también pido disculpas si lo estoy.

      A veces es complejo, ingrato, nada fácil, establecer cuándo se quebrantan las reglas del juego, como usted las denomina; y de alguna manera hay que llamarlas. Cuando es más que evidente, hace ya tiempo que elimino el comentario sin ningún tipo de explicación, porque realmente considero que no merece la pena responder a quien no sabe, o no quiere, expresarse con educación y respeto.

      Pero reaccione como reaccione (no en casos tan evidentes, quiero pensar), siempre habrá alguien que piense que no obro con equidad o que no a todo el mundo lo trato por igual. Pues es probable que, aunque lo intento, seguramente no lo consigo. O no lo consigo siempre. En fin. En cuestiones que no se pueden medir nunca se termina de aprender.

      Le explico de nuevo por mail por qué en su nombre aparece un enlace que no remite a ninguna página web. No me molesta que su nombre, o el de cualquier otra persona, aparezca resaltado. Pero los enlaces que no van a ningún lado sí me incomodan, porque entiendo que es una pérdida de tiempo para todos. La posibilidad de resolverlo, naturalmente, la dejo a su elección.

      Saludos cordiales,

      Gio

    30. Yemapel dice:

      Unas pocas líneas para explicar que el usuario suplantado soy yo y el comentario al que se alude, del 29 de junio, “La historia nunca la escriben los que pierden”. No sólo no escribí tal cosa sino que ni siquiera había entrado en los comentarios de esta entrada y las disquisiciones históricas me eran totalmente ajenas. Efectivamente, son inocuas, pero pudieron ser inicuas; y en todo caso, generaron una pequeña controversia con Paco Roa que no tuvo réplica; ni por mi parte, por desconocimiento, ni por el suplantador, espero que por remordimiento.

      Un saludo a todos. Y sigamos con la ópera.

    31. Mefisto dice:

      Querido Yemapel….no por remordimiento….difícilmente un descendiente de víctima de un genocidio tal, pudiera tener remordimientos ante un tema como el tratado. Simplemente decidí no continuar con los comentarios porque serían enormes los que debiera dar por respuesta e ilustración. Para empezar el etnocentrismo del que mi interlocutor debiera despojarse para que hubiera un punto mínimo de aceptación del “otro”, por otro lado recomendar bibliografía (que entre entendidos es un insulto) y allí dejar a la buonomía operar en pos de un diálogo enriquecedor. Es igual mantenerse en díalogo con una pared el no contar con un marco referencial, con un horizonte de entendimiento común que permita sopesar las narrativas historicistas (ya nadie habla de “históricas” en los ámbitos académicos). Sin dudas cada uno elige la versión que mejor le acomode a su conciencia. La mía está condicionada por mi cotidianeidad en la que a cada día se ponen en juego cuestiones identitarias directamente involucradas y a consecuencia de la llamada “Conquista de América”, como a la mayoría de mis compatriotas. Desgraciadamente en este complejo situacional estoy falto de ignorancia……Saludos a todos y especialmente a mi querida Gio ;-) ….Mefisto

      P.D.: Agradezco a Paco que recibiera mis disculpas y con ellas espero que también mis condolencias.

    32. Sergio dice:

      Querido amigo quisiera saber si hay alguna posibilidad de conseguir una copia en Cd de estas maravillosas grabaciones de Rayen Quitral.

    33. Jorge Pareja Arias dice:

      Quisiera expresar la verguenza que siento,que en este hermoso pais no se conascan a artista tan ecepcionales como RAYEN QUITRAL para mi una de las mejores voces que he escuchado,solo por citar:Nadie cantaria mejor “Aria de la Reina de la Noche) como la Canta RAYEN QUITRAL y que poco sabemos de ella en su propio pais.-
      Lo que escribo,lo estoy haciendo con làgrimas en los ojos al escuchar Operas Interpretadas por ella. y tambièn al escuchar una exelente interpretaciòn como es : Copihue Rojo(también conocida como soy una Chispa de fuego.-)
      Podemos los Chilenos cultivar musica interpretada por artistas Chilenos por Citar otros.-
      Ramon Vinai,Tito Beltrand y Claudio Arreau(Pianist de ecepciòn.-)
      Ojalá este comentario lo pudiera leer el Señor Luciano Cruz Coke Ministro de Cultura en este año 2011.-

    34. Jorge Pareja Arias dice:

      Seamos constructivo y opinemos sobre los valores musicales que tiene este lindo pais.-
      Hablemos de RAYEN QUITRAL una cepcional cantante de opera Soprano,que muy poco se conoce en su propio pais,pero que se conoce muchisimo en Italia.-Ques una reconocida Artista o cantante de opera.-
      Me gustaria que nos cultivemos conociendo mas de lo Nuestro.-

    35. Victoria dice:

      Don Jorge Pareja Arias:

      Este apartado de Rayen Quitral ha sido elaborado por chilenos, dándola a conocer a todo el mundo. También hemos sacado a la luz a Sofía del Campo y Rosita Serrano, otras chilenas excepcionales.

      También hemos hablado de Ramón Vinay, Tito Beltrán y Claudio Arrau.
      También de Renato Zanelli y Nora López. Es cosa de buscar aqui mismo.
      Encontrará muchas sorpresas.

      Y si la gente no lee ni aprecia estos trabajos, no podemos hacer nada.
      Ojalá personas con sensibilidad como usted nos ayudaran.

      Renato Zanelli nacio en Valparaiso y murio muy joven. Fue antecesor de Ramón Vinay. Y a mí me gusta mas. Pinchar aquí:

      http://www.youtube.com/watch?v=1Ji_yDGLfHY

      Hay mucha información.

      Un saludo a todos.

    36. silvia guajardo perez dice:

      Dios bendiga a quienes tienen su apellido y su sangre por todo los que ella significò para mi niñez

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