Entrevista en La Vanguardia con Fernando Argenta, músico y divulgador de la música clásica; autor del libro Los clásicos también pecan.
“En EE.UU. celebrarán mi 65 cumpleaños, el 4 de julio, por todo lo alto. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo un hijo. Mi idea política se resume en el último movimiento de la ‘Novena’ de Beethoven: todos los seres humanos tenemos que ser hermanos. Soy agnóstico”.
—¿Al cura pelirrojo le gustaba hacer tríos?
—Sí, y no precisamente musicales, que también los hizo. Era vox pópuli que Vivaldi, a pesar de ser cura, convivía con una cantante, la Giró, veinte años más joven, que era su protegida, y una hermana de esta a la que contrató como enfermera.
—Pillín.
—”Como soy estrecho de pecho (asmático) —se justificaba—, no puedo decir misa y necesito una enfermera siempre conmigo”.
Vivaldi / Concierto y cuerda para bajo continuo
—Pero fue fiel a su trío.
—Efectivamente, fiel a las dos hermanas. Las costumbres en aquella época eran muy relajadas, incluso los cardenales tenían doble vida, y allí, en Venecia, los carnavales duraban casi seis meses.
—La debilidad de Bach era más prosaica.
—Sí, el orgullo. Fue una persona religiosa y de orden, fiel a sus dos mujeres, de las que tuvo 20 hijos; pero tener que estar bajo la esfera de quienes le contrataban, muchos ignorantes y cretinos, le sacaba de quicio, y tenía que tragarse el orgullo. Sin embargo, por orgullo y por cabezonería acabó encarcelado.
—¿El más feo de todos los genios?
—Probablemente Wagner, porque era bajito y cabezón.
Haydn / Mov. 4º de la Sinfonía 88
—Pues a Haydn lo describían como a un monstruo.
—Sí, de él decían que sus piernas eran tan cortas que cuando se sentaba no alcanzaba el suelo. Su mandíbula inferior sobresalía como la de un bulldog y tenía la cara picada de viruela. Y le llamaban el Nigeriano por el color de su piel. Pero era bonachón y tenía sentido del humor. Era muy amigo de Mozart.
—Mozart sufría una extraña fobia.
—Sí. Un trompetista dejó un documento en el que explica que cuando Mozart era pequeño tenía terror a la trompeta. Su padre lo invitó a su casa y le pidió que tocara para ver sí así se le pasaba la fobia; pero en cuanto se puso a tocar, Mozart se desmayó. Sufría trompetofobia.
—¿Qué es lo que más le sorprende de la vida íntima de los grandes músicos?
—Vivaldi fue cura porque, al ser pobre, su padre tuvo dos opciones: o hacerlo cura o castrarlo; pero Liszt se hizo sacerdote por vocación después de haber tenido hijos y siguió acostándose con todas las señoras —eso sí, de alta alcurnia— que podía. Que un abate fuera un promiscuo quizá es lo que más me choca.
—Mucho pecado de faldas, veo.
—El de Wagner fue, además de la autoidolatría, la infidelidad hacia sus mejores amigos y protectores: se la pegaba con sus mujeres.
Wagner / Cabalgata de las Walkyrias
—Ingrato.
—Llegó a coquetear con el rey Luis II de Baviera, que estaba enamorado de él, para sacarle toda la pasta.
Chaikovski / Danza china de El cascanueces
—¿El más atormentado, Chaikovski?
—Sí, ser homosexual en la época de la Rusia zarista significaba irse a vivir a Siberia. Intentó ocultar su homosexualidad (a la que consideraba una enfermedad) casándose. El matrimonio fue un desastre y vivió amargado. Pero tuvo una relación con Nadejda von Meck, una acaudalada viuda rusa que tenía 11 hijos y que estaba enamorada de él.
—¿Qué tipo de relación?
—Ella le mantenía y sólo le puso una condición: que no se conocieran. Estuvieron carteándose durante catorce años.
Beethoven / Marcha turca de la ruinas de Atenas
—¿Beethoven era el de peor carácter?
—En una ocasión, como tantas, estaba tocando el piano y un príncipe susurró algo a una señora. Beethoven cerró la tapa del piano y gritó: “¡Yo no toco para esos cerdos!”. Luego se arrepentía; mandaba a la porra a un amigo y a los diez minutos le escribía una carta: “¡Querido corazoncito!, por favor, ven, perdóname. Te besa tu Beethoven, también llamado albóndiga”. Su música es así.
—Ciclotímica.
—Sí. Nunca cuajó con ninguna mujer, prefería las fulanas, a las que llamaba fortalezas.
—No está mal.
—Y Brahms tocaba desde los 11 años en prostíbulos de Hamburgo. Durante toda su vida tuvo un amor incondicional hacia ellas, decía que eran mejores que cualquier dama.
—La mayoría de los músicos provenía de estratos sociales bajos.
—Sí, los artistas eran parte de la servidumbre, se utilizaba a los músicos como ahora se usa un CD, no estaban considerados.
—¿Cuál es la historia de amor más bella?
—La de Brahms con Clara Schubert, bastante mayor que él y esposa de su mejor amigo y protector. Brahms se enamoró de Clara nada más verla. Cuando Schubert enloqueció y tuvieron que internarlo, Brahms no lo traicionó, incluso cuando murió siguieron enamorados toda la vida, pero sin casarse.
Beethoven / Coro de mujeres de El rey Esteban
—Había genios esforzados y genios iluminados.
—Cierto. Beethoven era un genio pero le costaba; en cambio, Mozart… En la Capilla Sixtina, una vez al año se abría un cofre que contenía una obra, el Miserere de Allegri a ocho voces, se interpretaba y se volvía a guardar bajo llave y bajo pena de excomunión a quien la copiara.
—¿Una obra complicada?
—Mucho. Mozart, con 14 años, escuchó el Miserere de Allegri una vez, llegó a casa y lo escribió sin un solo fallo. ¿Cómo es posible? Yo creo que era un savant.
—¿El síndrome del sabio?
—Sí, personas con desórdenes mentales como el autismo que pese a sus discapacidades poseen sorprendentes habilidades mentales específicas. A Mozart era como si alguien le dictara la música, nunca corregía.
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Divertidísima esta entrada! Jejeje para que vayamos humanizando a los compositores!
Menudas historias!!! me he quedado boquiabierta jajajaa
Fé de Ratas:
*La amada de Brahms era Clara Schumann (Clara Wieck de soltera, pero en ningún caso Clara Schubert), esposa de Robert Schumann.
*En los manuscritos de Mozart si que hay correcciones. Muy pocos porque sus grandísimas facultades musicales le permitían elaborar una obra musical íntegramente en su cabeza, sin necesidad de escribirla o de tocarla (lo cual no quiere decir que ningún ser sobrehumano se la dictara). En el manuscrito de los 6 cuartetos que dedicó a Haydn hay muchísimas correcciones, en cambio.
Gracias, Ossiana. Debió de ser un lapsus de Fernando Argenta durante la entrevista. A veces pasan esas cosas.
¡Vaya cotilleo! Esto es el “aquí hay tomate” de la música. ¡Qué falta de respeto! Y el autor se atreve porque están todos difuntos, que si no otro gallo le cantaría… Y encima cargándole a Schubert la locura y la mujer de Schumann. Por cierto, ¿alguien sabe si este Fernando el chismoso también airea en su libro los pecados de su padre, el gran Ataulfo Argenta? De ser así, a lo mejor me lo compro.
Uf, sí… Sólo nos faltaba la estrella invitada.
Fernando Argenta firma con su nombre, ¿y usted?
Disculpe, operasiempre. Aunque no veo nadie aquí que haya firmado con su nombre, a parte de Fernando Argenta, claro. Si se puede usar un pseudónimo para reírle las gracias, también debería valer para llorárselas. Con todo, sepan cuántos que DeC son las siglas de Diógenes el Cínico. Firmo así para abreviar y ganar tiempo, que ahora aprovecho para sugerirle a Don Fernando -aunque ya sea en vano- que su libro hubiese resultado más decente y divertido de haber propalado los pecados sin nombrar a los pecadores.
Mi nombre es Montserrat; Montse, para los amigos; Gio, para los amigos de este blog.
Es posible. Sólo que esta casa es tan pequeña que aquí nos conocemos todos. O casi todos.
Perdóneme, no es cuestión de reír o llorar… Ni siquiera de sentido del humor. Lo primero, lo primero, es cuestión de no agredir.
Es usted muy libre de utilizar el calificativo que usted ha utilizado para referirse a Fernando Argenta (damos por hecho que usted posee infinitos más conocimientos que el propio autor del libro); es usted muy libre de mencionar a su padre…
Pero yo creo que estas cosas, si se dicen, hay que decirlas a la cara, o, por lo menos, con nombre y apellidos.
Nada más eso, Diógenes el Cínico.
Saludos,
Gio
Bienquista Montserrat: generaliza usted sobre mi conducta. Lo que digo sobre Fernando Argenta lo digo solo en referencia a esta entrevista, que viene a ser una muestra de su libro. Nadie debería pensar que pienso lo mismo de él en todos los ámbitos de su vida. Si le califico de “chismoso” es porque él mismo se manifiesta como tal con la publicación de este libro. La referencia a su padre es porque los hijos de Wagner también tenían padre, y quien airea los pecados del padre ajeno también debería airear los del padre propio. ¿Agredir? Yo no lo veo como una agresión. Es simplemente darle a uno lo que se merece por su conducta.
¿Decir estas cosas a la cara? Nada que objetar, pero sólo lo haré cuando Fernando Argenta me predique con el ejemplo y diga a la cara de Vivaldi, Wagner, Brahms… lo que dice de ellos. Yo no discuto los conocimientos de este señor, sino su forma de seleccionarlos y darlos a luz pública. Todas esos “pecados” tienen su lugar en las biografías completas de los “clásicos”, porque ahí es donde adquieren su verdadera dimensión y significado. Otra cosa, y disculpe que me reitere, es puro chismorreo. Y ganas de hacer un buen negocio, por supuesto.
No se preocupe por mi presencia aquí, que estoy sólo de paso. Caí en este blog precisamente porque iba en busca de la entrevista. Y se me puso a tiro el criticar una entrevista que cuando la leí en La Vanguardia me pareció… (no la califico para que no me riña).
Además, ya veo que no soy bienvenido, aunque solo sea porque la casa es muy pequeña. Ya me voy, pues, a no ser que quiera usted que hable mal de Calixto Bieito como escenógrafo operístico, en cuyo caso puede que me queda unos días…
Correspondo a sus saludos y les añado un poco de afecto.
Saludos afectuosos.
DeC
Muy bien, Diógenes el Cínico, ha quedado muy claro lo que usted piensa del libro.
Yo no lo he leído, así que me abstengo de opinar sobre un texto que desconozco. Sí creo que se trata de un libro de anécdotas, en clave de humor. Pero, ya sabe, el sentido del humor es el menos común de los sentidos.
Todo lo demás… comuníqueselo a su autor.
Saludos,
Gio
Cosas del directo…
Buenos dias,
Tengo una colección de litografias dels amics de wagner de edición limitada de 300 unidades, originales con certificado y enmarcadas. Es una herencia de mi padre y a mi no me acaban de agradar, soy consciente por la pasión que tenia mi padre en ellos que es una obra de gran valor para muchas personas, si alguien esta interesado en hablar sobre la obra, pongase en contacto conmigo. Muchas gracias