14 de julio

«Berganza ha pedido que músicos y cantantes sean incluidos en las titulaciones universitarias. “¿No merecemos, ya que somos capaces de crear belleza, armonía y arte, el reconocimiento que merecen otras disciplinas artísticas?”».
9 de julio
[Alfredo Kraus: No puede ser!. Teatro Real, 1999]
* *
La atraccion del veneno
“Un tema recurrente en los semanarios y revistas del verano es ¿qué llevarías a un isla desierta? Una mayoría dice el móvil, y otra gran parte elige el ordenador. He dado vueltas a esta simple y profunda pregunta para llegar a una aparente frívola respuesta. Yo salvaría, en el posible viaje de deseos, un perfume.
Un móvil —¿con quién hablar si has elegido irte?— no tiene cargador. Un ordenador al fin necesita también enchufe y si te has ido a una isla desierta, las personas sobran y el mundo no importa. Lo que queda es el olor, como un rumor de permanencia. Lo sé, el aroma se va en el aire, pero queda el recuerdo. Y un recuerdo se puede evocar.
Cuando trabajaba en La Gaceta del Norte me atrapó el nombre de un perfume: Poison. Significa veneno. Abrí el tapón con miedo, como temiendo que su aroma me fuese a envolver en un sueño interminable, pero la fórmula alquímica entró lentamente por mi nariz y se fue apoderando de mí con una sensualidad casi maligna.
Sentí que me había hechizado y me daba respeto usarlo para ir a trabajar. Además, dejaba una estela casi lujuriosa y turbadora. Guardé la esencia sólo para noches especiales. La estrené en mi primera velada de ópera de la temporada de la ABAO. Era Lucía di Lammermoor con Alfredo Kraus, mi tenor favorito.
El veneno me llevó al camerino del tenor. Había entrevistado a Kraus por la mañana y me invitó a visitarle como Edgard en la noche. Para conseguir mi primer encuentro, cambié la entrevista por un desayuno. Al Ercilla iba a ir Lourdes Mateo, entonces la vedette de las entrevistas (perfectas y deliciosas conversaciones que Lourdes escribía la mejor).
Mi súplica la enterneció y con el fotógrafo Paco Gras —entrañable y querido fotógrafo— me encontré en el vestíbulo del hotel un mediodía de septiembre. Temblaba. Fue tanta mi turbación que cuando vi a Kraus le dije: “Desde niña he estado enamorada de usted”. Y le desarmé”.
Tags: canción popular española, garcía lorca, narciso yepes, pablo sorozábal, sevillanas del siglo XVIII, ¡no puede ser!
Recomiendo leer todo el artículo de la periodista Carmen Torres Ripam que Gio nos regala aquí con letras azules; Deia. com
Yo no necesité ningún perfume ni ser periodista. Le dije “Yo lo conozco desde niña, cuando usted era un jovencito”, a lo que Alfredo contestó con la más encantadora sonrisa y se deshizo en venias y en gracias.
“Señora, eso es mucho decir, muchas gracias”. Me dio un autógrafo y nos fotografiamos juntos con mucho aparato porque no cabíamos en la foto. Fue muy divertido y él muy gentil.
Cuando me sacaron de allí, recuerdo su mirada azul que me seguía y sus sonrisas y nuevas venias, y su mano en un adiós, que sería el único, pero mío. Su adiós…. hasta la eternidad..
Su carácter no era hosco, era muy afable… y atento. Como en “A mes Amis” .. “on fait fermant” (lo juro).
¡Qué bonita es esta romanza! Kraus la borda.
Yo la escucho mucho con Villazón (no se admite que me tiren tomates), que también la canta muy bien.
En cuanto a Poison, yo nunca pude usarlo aunque me lo regaló mi marido. Me parecía demasiado especiado para mi proletaria personita.
Yo nunca he sido fetichista y por eso nunca he ido a ningún camerino de actor, actriz o cantante, ni he pedido un libro autografiado a ningún autor, tampoco.
Pienso que una cosa es el artista y otra la persona, y la persona, sea como sea, es suya y no mía. Mías son sus obras. De modo que, cuando por casualidad me he topado por la calle con alguien conocido/a, he procurado no acercarme ni turbar su intimidad. Ser famoso/a debe tener un componente agridulce. Ser conocido/a debe halagar, por un lado; por otro, debe perturbar. En Cataluña, la tendencia va en este sentido y la gente es muy discreta con l@s famos@s, si bien, es un público muy cálido.
Muchos saludos a todos.
A mí no me parece que Angela Gheorghiu sea una diva, es una mujer que canta bien y punto. El defecto que le saco es que debería trabajar más los graves, porque casi no se la oye.
La entrevista de Kraus magnífica, gracias mil Gio.
Oh!, pero Gabriela, no podías expresarlo mejor….
Gracias, Victoria, Gabriela, Aarón, Nicolás.
¿Tomates? Nooo… Que cada cual tiene su corazoncito… A mí también me gusta Villazón en el No puede ser!…
“la orquídea vainilla (…), rosas de Damasco, ylang ylang, nardos y flor de azahar, sándalo y almizcle”. ¡Uf!…
Me parece a mí que el tal Poison tiene escasas posibilidades de envenenar a una servidora… Pero nunca digas a tal perfume no oleré…;-) Seguro que Dinora también sabe… ¿Es tan exótico el Poison, Dinora?
Comprendo lo que quiere transmitir Carmen Torres Ripa cuando rememora su entrevista con Kraus. Alguien a quien admiras especialmente, impone… ¡Un respeto!… Lo primero es caerle bien, y en caer bien, o menos bien, a alguien influyen muchas cosas…
Además, en toda entrevista que se precie, hay seductor y seducido. Yo diría aún más: que tanto entrevistador como entrevistado, en algún momento de la entrevista, asumen ambos roles. Ojo, roles. El entrevistador asume el rol de oh, cuánto le admiro a usted; y el entrevistado, el de oh, cuánto me halaga que usted me admire / oh, me importa un pimiento que usted me admire… (falsa modestia: a todos los artistas les encantan los halagos).
Bromas aparte, sí es cierto que cuando se produce cierta química, cuanto tanto entrevistador como entrevistado se encuentran a gusto charlando (que al fin y al cabo eso es una entrevista), todo marcha mejor.
Por lo menos para el entrevistador…;-) Si no te ganas su confianza (y las primeras preguntas son clave…), la entrevista no será la misma. No habrá complicidad… Y si el entrevistado se pone a la “defensiva”…, apaga la grabadora, y vámonos…;-)
Es un decir, la profesionalidad ante todo. Las respuestas más interesantes, casi siempre se obtienen al final. Incluso cuando ya lo das todo por perdido.
Cosas de la Gheorghiu…
Saludiños para todos,
Gio
Hola a todos:
Vuelvo a mi encuentro con Alfredo Kraus, en 1992. Yo crecí y viví 30 años admirando su voz, comprando sus discos y películas. Esperé la unica función que dio en Chile por varios meses, con mucha alegría, pagué la entrada más cara y también fui la única que le gritó “Bravo” y lo aplaudí en cuanto salió al escenario.
Sé que un artista, por más famoso que sea, cuando enfrenta un nuevo público, como era el chileno en este caso, tiene que dominar sus nervios porque no sabe cómo lo recibirán. Y lo ha confesado él mismo. En una entrevista que dio a la TV argentina, dice que él creía que el público chileno era frío, y cuenta con mucha alegría que lo recibieron muy bien, que fueron cariñosísimos y se llevaba una gratísima impresion de Chile.
Ellos también son personas y necesitan la aprobación y la bienvenida del público siempre, es un momento muy importante…
Claro que también habría cantado bien sin mi “Bravo” inicial y mi aplauso, que después se multiplicaron y se transformaron en ovaciones!
Después de la Gala, hubo una cena muy elegante. Ya estabamos en los comedores cuando anunciaron: “El Maestro está concediendo autógrafos en una salta en el primer piso!.” Yo me levanté, cogí mi programa y bajé, para encontrarme con una fila de gente que me había precedido.
Me puse en la fila y cuando llegué a su presencia me dio mucha verguenza, tanta que me quedé en la puerta… estaba con un guardaespaldas y un fotógrafo, él me animó e hizo señas para acercarme, me saludó, cogió de mis manos el programa, lo autografió en la tercera hoja donde salía su retrato y fue entonces qiue yo le dije: “Maestro, yo lo conozco desde niña, cuando usted era un jovencito”, a lo que él contestó “Caramba, señora, eso es mucho decir!”. “Muchas gracias, muchas gracias!”.
Interrumpió el fotógrafo: ¿Quiere una foto con el maestro, señora?, y yo dije que sí. Se hizo la foto y tuve que ceder mi lugar a otra persona en la fila, pero estoy segura de que Alfredo Kraus me reconoció desde el escenario cuando lo acogí la primera. Y además me hizo un gesto como de disculpa y pesar porque tanto yo, como él, somos personas y podríamos haber conversado algo mas, pero era imposible, la gente se agolpaba en la puerta, todos querían su autógrafo y “conocerlo”. Él era muy sencillo y hasta humilde, le gustaba hablar y conocer gente, sin importarle si era carbonero, torero, mesero. Ante todo eran PERSONAS Y LO SEÑALÓ EN UNA ENTREVISTA PREVIA EN LA TELEVISIÓN.
Este detalle tan humano y gentil, no sentirse divo y lo era, es, aparte de su voz y su arte, uno de los mas bellos recuerdos que conservo de él.
Esa oportunidad fue única y él quiso recibir a su público en una salita pequeña, acompañado por dos personas, un guardaespaldas y un fotografo. Había también allí amigos artistas líricos chilenos, como la soprano Claudia Parada, y su hermana Carmen Kraus.
Todo transcurrió en un ambiente muy coloqial y afectuoso. Era así. Distinto es molestar a un artista en su vida privada, se puede ser ARTISTA Y PERSONA y más, él consideraba que un ARTISTA SE DEBE A SU PÚBLICO.
El me lo agradeció e incluso me dedicó su primera aria “A mes amis” con un gesto gentil y una pregunta con señas: “Le gustó, señora? a la que yo asentí con señas afirmativas y mi aplauso entusiasta desde mi asiento a escasos metros.
Gio, queridos amigos: No había terminado mi comentario y de pronto se escapó y salió publicado. Ruego no considerar el último párrafo.
Creo que está antes y está mal ubicado al final.
Termino diciendo que distinto es molestar a un artista en su vida privada o en su camerino, o en la calle o aprovechar cualquiera ocasión de hacerse presente. Ni menos con fetiches, ja, ja! Buena estaba yo para eso. Lo que había allí era cariño y admiración por un artista único e irrepetible, ejemplo de valores morales, y quienes lo conocimos tanto lo sabíamos.
Alfredo Kraus, el anti divo, es añorado en todo el mundo aún a 11 años de su muerte, como ejemplo de lo que debe ser un artista, mientras más grande, más sencillo y cercano. Y está esto grabado en varios videos.
Habrá que buscarlos…. Saludos a todos.
Gracias, Victoria. Ya vemos, ya… Cuanto uno se entusiasma contando algo, pasan esas cosas, que le da uno a enviar o a publicar… sin ni siquiera darse cuenta…:-)
¿Dónde quieres que ubiquemos ese párrafo que se escapó por su cuenta y riesgo? Eliminarlo…, no. Santa Rita, Rita/ lo que se escapa/ ya no se quita…;-)
Besos, Victoria,
Gio
¿A quién le amarga un dulce?
Cuando un artista se pasa una serie de años preparándose concienzudamente para enfrentarse al público, luchando contra miles de inconvenientes y aguantando exigencias de empresarios y teatros, lo que esta buscando, aparte del deleite personal de cantar, que es muy grande, se desea fervientemente agradar, y consiguientemente, el elogio que lleva consigo el resultado de dicha “exhibición”. Ningún cantante es ajeno a ello, y a todos les gusta escuchar que eres maravilloso.
Todos tienen (o tenemos) su ego. Yo, modestamente, cuando envío grabaciones mías, ¿qué estoy haciendo?, pues buscando el halago de los oyentes. Si digo lo contrario, no soy sincero.
Y todos, absolutamente todos -Victoria, incluido Alfredo Kraus-, lo que buscan y buscaban era eso. Cuando a Alfredo le preguntaban en muchas ocasiones ¿se considera Ud. el mejor tenor del mundo? Nunca se le oyó decir ¡¡ NO!! Siempre respondía “es el público el que debe juzgar eso, aunque yo cuando salgo al escenario, salgo con la mentalidad de que soy el mejor”… Esto se lo he escuchado yo, personalmente.
Cuando Leyla Gencer (¡¡¡ maravillosa!!!) hablaba de María Callas, decía que ellas dos eran las más grandes cantantes-actrices del mundo de la ópera.
Y eso es general en el mundo del canto, ya sea lírico, copla, melódico o pop.
Después, punto y aparte, es la vida privada de cada uno. Kraus, cuando no ejercía de cantante, se iba de vacaciones y trataba de pasar desapercibido, pero…… si alguien lo reconocía en una playa, le encantaba ser felicitado (también yo lo he visto), y creo que es absolutamente “entendible”.
Hay otro cantante que quiere ser reconocido y halagado en todos los lugares del mundo en donde haya algún acontecimiento. Allí estaba Don Plácido (el mejor tenor de la historia) en el vestuario de la selección española, después del Alemania-España, cuando la reina entró a felicitar a los jugadores.
¡¡Y es que hay algunos que no se pierden ni una!!
Gio, no borres nada. Y entre Pinza y Siepi, Siepi! Ambos dos.
Los reyes no esperaron siquiera a que los jugadores se vistieran.
Puyol se estaba duchando y dio la mano a la reina Sofia un poco apurado… Hoy su toalla blanca es famosa. Verlo al final de este video! Qué protocolo!
http://www.fernando9torres.com/index.php?p=4039
Y Plácido es español o mexicano? Celebra por los dos países! Va a tener que decir “soy ciudadano del mundo”.
Hola de nuevo, yo creo, querida Victoria, que Plácido es mexicano en México y español en España. Es las dos cosas a la vez. Ha hecho mucho por la ópera con su concurso Operalia, y como el arte no tiene fronteras, pues sí debe ser ciudadano del mundo.
Sus papás, muy buenos cantantes de zarzuela, llegaron a México con el exilio de la guerra civil y fueron ellos los que enseñaron a Plácido a cantar, pero no cabe duda de que él absorbió, como tantos emigrantes que llegaron chiquitos a México, muchas características culturales del país y su esposa e hijos son mexicanos.
Como todo gran artista, es reivindicado como propio en México y en España (igual que Picasso es reivindicado como francés en Francia porque vivió y creó prácticamente toda su vida allá y como español en España, faltaría mas!).
Muchos saludos a todos.
Y gracias, Gio, por haber colgado en “primera plana” el vals de la cantante y compositora mexicana Ángela Peralta. Ojalá que les guste a los amigos de ópera siempre.
Gracias, Victoria, por precisar tan de a pares y ambos dos…;-)
No lo pensaba borrar, ¿eh?;-) Lo de Santa Rita, Rita iba en serio…;-)
Tienes razón, Enrique, a nadie le amarga un dulce. Incluso a los que no somos artistas…;-)
Victoria, a mí me parece una escena entrañable y… divertida… Lo más divertido (patadita va, patadita viene) es la limpieza “in extremis” de cuanto en esos momentos rodaba por el suelo…
Protocolo, no: ausencia absoluta de protocolo. Yo creo que ni la propia reina tenía previsto acudir a los vestuarios… Cosas de la alegría, la emoción y el directo…
Gracias a ti, Gabriela.
Besos,
Gio