Archive for September, 2010

Concurso Internacional de Zarzuela Ana María Iriarte, del 9 al 23 de octubre

Tuesday, September 28th, 2010
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Teatro Jovellanos de Gijón: del 9 al 23 de octubre de 2010

Iriarte: ‘De España vengo’, El niño judío, Pablo Luna

El Concurso Internacional de Zarzuela Ana María Iriarte “tiene como finalidad divulgar y promover los nuevos talentos de la Zarzuela en el ámbito internacional, gracias a una convocatoria abierta a cantantes de cualquier nacionalidad y residencia y con edades comprendidas entre los 18 a 45 años“.

“En su primera edición, este concurso se perfila como pionero en su género y pretende constituirse en un punto de encuentro emblemático y definitivo para aquellos cantantes líricos que desean orientar su carrera hacia la Zarzuela y que tendrán la oportunidad de participar en un curso magistral de Zarzuela impartido por Doña Ana María Iriarte”.

  • Seguidillas…
  • Rivadeneira: ‘Guajiras’…
  • Iriarte / Ausensi: ‘Ay, Felipe de mi alma… Mari Pepa de mi vida…’
  • Ana María Iriarte (Mari Pepa), Inés Rivadeneira (Soledad), Manuel Ausensi (Felipe), Selica Perez Carpio (la señá Gorgonia), Miguel Ligero (Cándido), Rafael López Somoza (Señor Candelas), Antonio Pérez ‘Perecito’ (Atenedoro)
  • La Revoltosa, Chapí. Coros Cantores de Madrid (director: José Perera). Gran Orquesta Sinfónica. Dirige: Ataulfo Argenta
  • Plácido Domingo no seguirá al frente de la Ópera Nacional de Washington

    Tuesday, September 28th, 2010
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    Plácido Domingo, como Pablo Neruda, en 'il Postino', Ópera de Los Ángeles, 2010.

    “Ha sido una larga y fructífera colaboración y aunque continuaré ayudando a la compañía artísticamente de todas las maneras posibles, la actual temporada será mi última como director general”.

  • Estreno mundial de Il Postino, de Daniel CatánÓpera de Los Ángeles, 24 de septiembre de 2010.
  • “Junto al trabajo de Domingo destacaron las interpretaciones del tenor Charles Castronovo, como el cartero Mario Ruoppolo, la soprano Amanda Squitieri, como la enamorada Beatrice Russo, o la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs, que se pone en la piel de la mujer del poeta, Matilde”.

    Rolando Villazón: “Cantaré como he cantado siempre, aunque eso me cueste diez años menos de carrera”

    Sunday, September 26th, 2010

    “Asegura Rolando Villazón (Ciudad de México, 1972) que si alguna “fuerza cósmica” le devolviera al pasado, pediría amablemente que le colocaran el quiste en el mismo sitio donde se lo encontraron hace poco más de un año. De los quince especialistas que le examinaron, sólo uno acertó el origen de una afonía que ponía en jaque su condición de divo todoterreno tras una retirada preventiva que lo había alejado cinco meses de los escenarios.

    A la palabra ‘cirugía’ en boca del foniatra Gerrit Wohlt, el mismo que operó a Natalie Dessay, le siguió la cancelación de todos sus compromisos hasta mediados de 2010, incluido el esperado estreno en Los Ángeles de Il Postino de Daniel Catán.

    Se despidió en su blog con un emotivo vídeo en el que explicaba las razones de su ausencia y agradecía el apoyo de los fans, que en el caso del tenor mexicano, asiduo a los realities, los crossovers y los chats, son legión. Hasta la misma puerta del quirófano le acompañó Lucía, su mujer. ‘Me dijo que pasara lo que pasara —recuerda el tenor mexicano— no me preocupara de nada. Que mi talento no estaba en mi garganta, sino en mi cabeza. Todo en mi cabeza’.

    Nueve meses más tarde, y abriéndose paso entre los rumores, aparecía de nuevo en la Ópera de Viena para L’elisir d’amore de Donizetti. El público agasajó su ‘Furtiva lagrima’ con 23 minutos de aplausos. Pero hubo cierto consenso en cuanto a que Villazón podría haber perdido “amplitud” y “fuelle” en el exilio. Lo desmintió en su siguiente aparición como Lenski en el onírico Eugene Onegin de Achim Freyer para la Ópera de Berlín y más tarde en La traviata de Zúrich.

    Algo más tibio fue el reencuentro con Salzburgo y la gira londinense. Pero para entonces ya nadie se atrevía a cuestionar que Villazón había vuelto para quedarse. Debutará esta temporada como Don Ottavio en el Don Giovanni de Mozart del Festival de Baden-Baden. Ofrecerá recitales en San Sebastián, Barcelona y Madrid. Y estos días presenta ¡México!, su última incursión discográfica.

  • Benjamín G-Rosado
  • Rolando Villazón (foto: Felix Broede).

    Rolando Villazón (foto: Felix Broede).

    —Cuesta imaginarlo tanto tiempo fuera del circuito. ¿A qué se dedicó en esos nueve meses?
    —He sido feliz durante mi retiro. Han sido unas vacaciones impuestas, que he aprovechado para hacer todo lo que tenía pendiente. Pasear con mi familia, visitar a los amigos, perderme en largos paseos y leer compulsivamente. He sido un devorador de filósofos y biografías de payasos, a los que siempre he considerado protectores de nuestra verdadera naturaleza, ésa de la que nos hablan Brecht, Beckett, Cocteau…

    —¿Con qué lección se queda?
    —He aprendido que las cosas pasan porque tienen que pasar. Y que hay que afrontarlas tal y como vienen.

    —¿Quiere decir que no forzó la voz, que no se precipitó?
    —No lo digo yo, lo dicen los médicos. Mi quiste no tuvo nada que ver con mi manera de cantar. Era un problema genético. No es que me saliera un quiste por arrastrar la voz, sino que arrastraba porque tenía un quiste de tamaño considerable.

    —Un sector de la crítica no fue tan comprensivo…
    —Hay dos razones por las que hoy me asomaría a las críticas. Bien por narcisismo, buscando el elogio y el aplauso. O bien por dar voz, nombre y hasta motivos al crítico cabrón que llevo dentro. Y poder enojarme con alguien. ¿Sabe qué le digo? Que para crítico canijo, me basto solo.

    —¿Seguirá desfogándose con Don José y Don Carlo?
    —A la partitura me remito cuando digo que no son roles peligrosos para mi voz. Don José es un tenor lírico, escrito casi todo en piano. Y el problema de Don Carlo es que nos hemos acostumbrado a las versiones que dejaron Corelli y los grandes tenores lírico-spinto. Parece como si después de ellos ya nadie pudiera cantarlos.

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    Eduardo Ayas (1957-2010)

    Sunday, September 26th, 2010

    Eduardo Ayas

    Por Juan Dazópulos Elgueta
    Septiembre 2010

    El tenor argentino Eduardo Ayas nació en Buenos Aires el 11 de noviembre de 1957. Comenzó a estudiar piano con Alberto Villanueva y canto con Jascha Galperyn y luego se perfeccionó con otros maestros. En 1983 egresó de la carrera de canto del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.

    Debutó en 1985, en el Teatro Argentino de La Plata como Ferrando en Così fan tutte, de Mozart. Al año siguiente se produjo su debut en el Teatro Colón de la capital argentina, en el rol del Mozo de la Faja, en La zapatera prodigiosa, de Juan José Castro.

  • Eduardo Ayas: Pourquoi me réveiller. Teatro Colón , febrero 1995.
  • En 1985 partió a Filadelfia para participar en el Concurso de Canto de Luciano Pavarotti. Fue apreciado, pero no ganó. Regresó a Argentina y siguió estudiando.

    En 1987 Pavarotti viajó a Buenos Aires para cantar La bohème en el Teatro Colón. En un descanso de los ensayos, accedió a escuchar a varios cantantes que aspiraban a participar al año siguiente en el Concurso Pavarotti de Filadelfia. Se cuenta que en presencia del gran tenor, todos cantaron peor de lo habitual, excepto Ayas que cantó un aria de coloratura con tanto arrojo, seguridad, agilidad y agudos impecables, que la sala entera estalló en aplausos y Pavarotti le gritó ¡Bravo!

    Ayas logró, sin proponérselo, la oportunidad de cantar en Roma el rol de Elvino en La Sonámbula. En 1988, en Filadelfa, ganó el Concurso, junto a otros notables cantantes, como el tenor francés Roberto Alagna. Pavarotti lo incluyó en varios de sus proyectos, y logró que sus representantes (también de Sherrill Milnes y Régine Crespin) lo incluyeran en su nómina. Sin embargo, Ayas comenzó a rechazar contratos.

    Para el tenor le resultaba insoportable estar más de diez días alejado de los suyos y de su país. Esta constante negativa hizo que sus representantes internacionales lo desvinculasen. Aun así lo volvieron a llamar en varias oportunidades y, para su estupor, él volvía a poner dificultades o condiciones. Esto explica el por qué no desarrolló una carrera internacional para la cual parecía predestinado.

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