Pilar Jurado: “No sabría separar la composición de la interpretación o el canto”

Pilar Jurado

«Si hubiera que destacar una cualidad de Pilar Jurado (Madrid, 1968) sería su facilidad para sonreír –además de su excelencia como compositora y cantante de ópera, claro–. La autora se ha convertido en la primera mujer que sube al escenario madrileño un título lírico del que es responsable tanto del libreto como de la música y, como ella misma señala, se encuentra “en una burbuja de afecto desmesurado”. En La página en blanco, Jurado afronta la crisis de valores que sufre el ser humano en la sociedad actual pero desde una mirada romántica y con un final que permite vislumbrar la salvación».

  • Noelia Hermida
  • ¿Cómo se siente tras el estreno de La página en blanco?
    —Alucinada con la situación, con el interés que ha despertado la ópera, ilusionada con el excelente trabajo que ha hecho todo el equipo y el Teatro Real y con el enorme cariño que han puesto todos en este proyecto… Estoy llena de mucho amor colectivo (risas), y eso es lo más gratificante en un proceso como es la creación de una ópera.

    ¿Ha tenido tiempo para sentarse y pensar en lo que ha conseguido?
    —¡No!, ni lo he tenido, ni lo quiero tener (risas). Quiero ser absolutamente inconsciente de eso. Sé que es un momento histórico pero lo estoy viviendo con mucha naturalidad.

  • La página en blanco, en el Teatro Real de Madrid hasta el 2 de marzo
  • ¿Qué se puede leer en su ‘página en blanco’?
    —Cada uno puede hacer su propia lectura y ver la mía. Creo que, al final, todos somos una página en blanco; todos creemos controlar nuestra vida, pero no es así; la controlamos hasta cierto punto, pero, si impulsamos nuestros sueños, se cumplirán. Apuesto por el ser humano por encima de todo.

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    nota

    “A juzgar por los aplausos generalizados, entreverados de “bravos” pero también de algún abucheo, la caligrafía empleada para la “materialización” de la realidad ha logrado conectar con el público que asistía al histórico estreno”.

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    El mensaje de su obra ¿es que somos marionetas que las nuevas tecnologías mueven a su antojo?
    —En general, somos un poco manipulados por otras mentes pensantes. Nadie es absolutamente libre y menos en el momento actual. Es el momento en el que más información tenemos y, teóricamente, cuando más puertas abiertas tenemos para comunicarnos y contrastar esta información, pero no sabemos cómo hacerlo. Se habla continuamente de libertad a todos los niveles, desde el político al personal, pero creo que es el momento en el que menos libres somos.

    Se habla mucho de su papel como autora, pero, en esta obra, también es una de las intérpretes principales. ¿Cómo es Aisha? ¿Cómo lo ha preparado?
    —Fue complicado. Soy una persona muy extravertida, como se puede comprobar (risas) y Aisha es tremendamente introvertida. Al principio, Aisha casi no se mueve y para mí era muy complicado actuar sin mover las manos (risas), pero después hay una evolución en ella y, cuando está en otros niveles de la realidad, se vuelve en alguien enérgico, pasional y tierno.

    ¿Qué es más difícil: componer, interpretar o cantar una ópera?
    —Todo tiene su dificultad, pero, al final, todo forma parte de mí y no sabría separarlo.

    Se ha dicho que usted está siguiendo los pasos de Plácido Domingo. ¿Se identifica con él?
    —(Risas) Somos personajes muy diferentes, pero hay conexiones: los dos amamos la música por encima de todo, nos consideramos más músicos que cantantes, a los dos nos encanta estar sobre un escenario y los dos vivimos con naturalidad lo que hacemos.

    ¿Será la próxima en recibir la investidura como doctora honoris causa?
    —(Risas) No creo, aunque todos los reconocimientos te animan a ver que tenías la razón en las ilusiones que pusiste y en todo el esfuerzo. Me han dado muchos premios a lo largo de mi carrera y ojalá que me den muchos más, pero sé que lo importante es el camino. A mí no me han regalado nunca nada; todo ha sido fruto del esfuerzo y de desear mucho que mis sueños se cumpliesen. Creo que, si deseas mucho algo, al final se cumple y yo debo ser la persona más pesada deseando (risas) y, al final, el universo te contesta.

    ¿Cuál es su próximo deseo?
    —(Risas) Yo creo que me moriré soñando. Todo lo que soy hoy día es el resultado de mis sueños y estoy convencida de que el día que no sea capaz de soñar será el fin de mi vida.

  • Intereconomía.com
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