Archive for November, 2011

Montserrat Figueras (1942-2011)

Thursday, November 24th, 2011
Montserrat Figueras

Montserrat Figueras

La soprano catalana Montserrat Figueras, excepcional intérprete de música medieval, renacentista y barroca, falleció ayer, 23 de noviembre, en su domicilio de Bellaterra (Barcelona).

Figueras fue un referente por su habilidad en compaginar la fidelidad a las fuentes históricas con su capacidad creativa y expresiva.

  • Montserrat Figueras: ‘Canto de la sibila’ (Sibila galaica: Eu mostrar ele).
  • “En 1967 se casó con el violagambista Jordi Savall y al año siguiente la pareja se estableció en Basilea (Suiza) para proseguir estudios en la Schola Cantorum Basiliensis y en la Musik Akademie Basel, con Kurt Widmer, Andrea von Ramm y Thomas Binkley. Allí conocieron a fondo las diversas corrientes interpretativas europeas que desde la década de los cincuenta investigaban sobre interpretación con instrumentos originales”.

    ‘A viva voz’: Màrius Carol & Josep Carreras

    Tuesday, November 15th, 2011

    Josep Carreras

    El pasado 20 de octubre, Josep Carreras presentó sus memorias en el Gran Teatro del Liceo de Barcelona, escritas a dúo con el periodista y escritor Màrius Carol. “Los amantes de la ópera conocen mi trayectoria, pero aquí cuento cosas que me pasaron durante la aventura de crear Los Tres Tenores o cuando asumí la dirección musical de los Juegos Olímpicos, que nunca había contado públicamente”.

    A viva voz está disponible en castellano (Plaza Janés) y catalán (Rosa dels Vents). Cuenta también con una traducción en alemán.

    “Llegando casi a los 65 años, he pensado en dar un vistazo al retrovisor y recordar lo que ha sido mi vida, tanto en el aspecto profesional como en el aspecto personal, e intentar explicárselo a la gente, a las personas. Y también intentar explicar cuál es mi visión de ciertos aspectos de nuestra vida, de nuestra sociedad”.

  • Debut en La Scala, 1975: Un ballo in maschera [‘La sua parola udrà’, ‘Dì tu se fedele’ (Acto I) dúo de amor del segundo acto (con Montserrat Caballé), ‘Ma se m’è forza perderti (Acto III)].
  • Primeras páginas del libro:
    A viva voz

    «Eran las dos de la tarde cuando Josep Carreras, con veintiocho años, salió del Teatro de la Scala de Milán por la puerta de artistas, situada en la via Filodrammatici. Antes de cruzar la plaza, miró con orgullo un cartel en la fachada del templo lírico que anunciaba la ópera Un ballo in maschera donde se podía leer su nombre en el papel de Riccardo, junto a los de Montserrat Caballé, que interpretaba a Amelia, y Renato Bruson, que representaba a Renato. Inesperadamente, sintió un escalofrío que le recorrió el cuerpo, a pesar de que lucía un sol de invierno que confortaba.

    No se dejó intimidar por la sensación de abismo que por un momento le embargaba, así que se subió el cuello del abrigo, respiró profundamente y caminó con paso firme en dirección al Palazzo Marino para alcanzar la via degli Omenoni, donde tenía su apartamento Giuseppe di Stefano. El tenor italiano, un divo con una personalidad desbordante por el que Carreras sentía una profunda admiración desde que era muchacho, le había hecho llegar durante un ensayo una nota en la que le proponía ir a almorzar a su casa para probar unos espaguetis cocinados con pasión y poder charlar un rato sin atender al reloj.

    Al pasar junto al monumento a Leonardo da Vinci, en mitad de la plaza, alzó la mirada y pensó que el escultor había reproducido al artista con una cara de preocupación que debía parecerse a la suya ante su debut en el más universal de los teatros del bel canto del mundo. A Carreras, las emociones se le acumulaban: iba a debutar en la catedral de la ópera y, unos días antes, su ídolo Di Stefano le abría las puertas de su casa en una evidente señal de afecto personal y de respeto artístico.

    Giuseppe Di Stefano

    El tenor siciliano vivía en el primer piso de un inmueble señorial, en el número 2 de la via degli Omenoni. Era un apartamento espacioso, sobrio y elegante,con una decoración contenida y muebles clásicos, que Di Stefano compartía con su esposa Maria, una atractiva estadounidense, y los hijos del matrimonio. El salón, con grandes sofás de color blanco, disponía de un piano; apenas había referencias a la dilatada carrera del tenor, más allá de un par de carteles de unas primeras funciones en México o Estados Unidos, un disco de oro y unos pocos galardones seleccionados. Al tenor le obsesionaba que la casa pudiera parecer un templo a mayor gloria suya, cuando en realidad era el ámbito dedicado a su familia, por la que sentía verdadera devoción.

    Cuando Di Stefano le abrió la puerta, le saludó exultante. Le ayudó a quitarse el abrigo y la bufanda, y le cogió por el hombro amistosamente para presentarle a su parentela. Carreras siempre recuerda la cordialidad con que le trató (“por favor, llámame Pippo”), de la misma manera que conserva la memoria gustativa de los spaghetti al pomodoro e basilico que le sirvió en la mesa, mientras descorchaba un vino piamontés que podía revivir a un muerto.

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    Philippe Jaroussky: “No se puede cantar sólo con la mente, sino que el cuerpo entero, de la cabeza a los pies”

    Friday, November 11th, 2011

    Vedrò con mio diletto
    l’alma dell’alma mia,
    il core del mio cor pien di contento.
    E se dal caro oggetto
    lungi convien che sia,
    sospirerò penando ogni momento…

  • Philippe Jaroussky: ‘Vedrò con mio diletto’ (Vivaldi)
  • Philippe Jaroussky

    A los contratenores, “o se nos ama o se nos odia. La reacción es extrema porque no existe la indiferencia. Mientras a unos les parece ridículo que un hombre cante tan agudo, otros ensalzan nuestra voz y piden que se nos dejen más roles de mujer en la ópera”, declara el contratenor francés Philippe Jaroussky en una entrevista a El Cultural.es

    Jaroussky, quien considera que su voz “no ha cambiado mucho de tesitura y es más de soprano o mezzo que de contralto alto”, mañana, 12 de noviembre de 2011, en el Teatro Real de Madrid.

  • Benjamín G. Rosado
  • ¿Cuánto le ha influido su formación como violinista en su carrera de contratenor?
    —El violín me enseñó a ser preciso y a leer la música de una determinada manera, que sigue vigente en mi subconsciente. Forma parte de mi educación. Más tarde aprendí que no se puede cantar sólo con la mente, sino que el cuerpo entero, de la cabeza a los pies, juega un papel fundamental. Ahora sé que cantar bien es vivir bien: ser sincero con uno mismo y tener la conciencia tranquila.

  • Jaroussky & Cencic: Duetti
  • ¿Cómo se ha repartido el espacio vocal con Cencic?
    —La tesitura de contratenor ha demostrado ser mucho más amplia y versátil de lo que la gente pensaba. Cencic y yo tenemos dos instrumentos muy diferentes, pero al mismo tiempo el mérito de esta grabación es que estamos tan compenetrados que a veces no está claro quién es el que canta

    Tiene gracia que digan que canta como los ángeles cuando se trata de dar vida a ciertos roles monteverdianos, ¿no cree?
    —Me gusta sacar jugo a esa ambigüedad, entre la forma de ser del personaje que interpreto y mi manera de cantar lo que éste dice y siente. Me permite sacar punta a los contrastes y a los matices expresivos, huyendo de la caricatura y del maniqueísmo. Nerone [La coronación de Popea], por ejemplo, es un loco pero también un soñador, un poeta y un idealista. Es un prisionero de su destino, es malo, pero sobre todo es auténtico. Y eso no lo puede decir todo el mundo.

    Y en las iglesias, ¿cómo concilia la devoción y la sensualidad del repertorio sacro?
    —A la gente le desconcierta que me considere una persona espiritual y que me confiese ateo. Considero que es perfectamente compatible y, de hecho, me permite ir más allá. Cruzar, por ejemplo, la línea emocional del ‘Stabat Mater’ de Pergolesi. Demostrar que no todo es fe, también hay cuerpo y pasión.

    ¿Y por qué no admite término medio la reacción del público ante los contratenores?
    —O se nos ama o se nos odia. La reacción es extrema porque no existe la indiferencia. Mientras a unos les parece ridículo que un hombre cante tan agudo, otros ensalzan nuestra voz y piden que se nos dejen más roles de mujer en la ópera.

  • Más, en El Cultural.es