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Te voglio bene assai…

Wednesday, March 14th, 2012

  • Lucio Dalla (1943-2012):
  • “Non credo alla morte. Agli amici dico sempre che è solo il primo tempo”.

    (Gracias, Nicolás)

    La canción ‘Caruso’ —quizás la más emblemática de Dalla; al parecer, la que él más amaba— nació en la suite de un hotel: el Excelsior Vittoria de Sorrento (Nápoles). ¿Quién no se ha emocionado alguna vez al escucharla? ¿Quién no identifica al instante su melancolía, su desgarrador ‘te voglio bene assai’?

    Entre junio y julio de 1921, ya conveleciente de su enfermedad, Enrico Caruso se alojó en el Vittoria de Sorrento. Pocos días después fallecía el tenor, el 2 de agosto de 1921; en otro hotel, el Vesuvio de Nápoles. Desde entonces, aquella habitación del Vittoria lleva su nombre: la suite Caruso.

    Lucio Dalla

    Muchos años después, por mera casualidad, Lucio Dalla ocupa esa misma habitación. Visita Sorrento y decide dar un paseo en barco, rumbo a Capri. Un fallo en el motor, y la barca hubo de ser remolcada hasta el puerto. Su amigo Lucas Fiorentino, propietario del Vittoria, le invita a alojarse en su hotel. Y le cuenta la historia: el tenor napolitano daba clases de canto a una ragazzina de la cual se enamoró.

    Otras fuentes aseguran que fue Angelo Leonelli, amigo suyo y proprietario del bar La Scogliera, en el puerto de Marina Piccola, quien le narró la historia. El caso es que en Sorrento, “qui dove il mare luccica”, en la misma habitación que sesenta y cinco años antes ocupó Caruso, el boloñés Lucio Dalla escribió esta canción en homenaje al gran tenor napolitano. Editada por primera vez en 1986, en DallAmericaCaruso, ni el propio Dalla se esperaba tal arrollador éxito. Y todo, porque el destino, en forma de barca, se negó a abandonar Sorrento…

    Lucio DallaCon estas palabras lo rememoraba Dalla en abril de 2002:

    “Mi si ruppe la barca, ero tra Sorrento e Capri, mi ospitarono degli amici proprietari dell’ albergo dove morì il grande tenore Enrico Caruso. Per tre giorni sentii raccontare la storia del maestro e di quella ragazzina a cui dava lezione di canto e di cui era innamorato. Mi raccontavano di come, in punto di morte, gli fosse tornata una voce così potente che anche i pescatori di lampare la udirono e tornarono nel porto per ascoltarla. Caruso è nata così”.

    Qui dove il mare luccica
    e tira forte il vento
    su una vecchia terrazza davanti al golfo di Surriento
    un uomo abbraccia una ragazza
    dopo che aveva pianto
    poi si schiarisce la voce e ricomincia il canto:

    Te voglio bene assai
    ma tanto tanto bene sai
    è una catena ormai
    che scioglie il sangue dint’e vene sai…

    Cuánto hay de leyenda en la historia de la ragazza y en los pescadores que regresaron al puerto al escuchar la voz de Caruso, su último canto, nunca lo sabremos. Tampoco hace falta. Nos basta con escuchar la canción. De ella hay muchas versiones, como en el Romancero. Ninguna como la de su creador. Gracias, Lucio Dalla. Per sempre.

    Y recuerden: Dalla no se ha ido, “es solo el primer tiempo”.