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Dragica Martinis (1922-2010)ul

Sábado, Agosto 14th, 2010
Dragica (Carla) Martinis como Aida.  Fotografía: cortesía de Ópera Nostalgia

Dragica (Carla) Martinis como Aida. 1953.

[Fotografía: cortesía de Ópera Nostalgia]

  • Juan Dzazópulos Elgueta
  • Agosto 2010 (versión actualizada)

    El pasado lunes, 9 de agosto de 2010, a los 88 años de edad, falleció en Viena, la soprano croata Dragica (Carla) Martinis.

    Había nacido en Danculovice (Yugoslavia) el 19 de enero de 1922, y tomó el apellido Martinis de su profesor de canto en el Conservatorio de Zagreb, con quien contrajo matrimonio.

    Debutó en Zagreb, en 1942, como Mimì en La bohéme. En 1949 ganó el primer premio en el Concurso Internacional de Canto de Ginebra. Después de cantar en Zagreb y Praga, fue contratada para la New York City Center, debutando en el rol titular de Turandot, en 1950. Permaneció con esta compañía durante dos temporadas.

  • Dragica Martinis y Ramón Vinay: Già nella notte densa Dirige: Wilhelm Furtwangler. Festival de Salzburgo, 7 de agosto de 1951
  • Debutó en la Ópera Estatal de Viena el 14 de diciembre de 1950, en Turandot, junto a la soprano Irmgard Seefried (Liu) y el tenor Helge Roswänge (Calaf). El 18 de diciembre fue Tosca, nuevamente con Roswänge y el barítono Alfred Jerger. La crítica la celebró como sigue:

    “Para este exigente rol, la señorita Martinis tiene una voz opulenta y extensa, que es aún más rica en el registro agudo, un sonido de inmenso brillo que sin embargo agrada al oírlo” (Wiener Zeitung- Turandot)

    “La voz, brillante y cálida, asciende sin esfuerzo al registro agudo, con un ataque ligero y libre. El fraseo, apoyo y cambio de registro son impecables. El registro medio, pleno y rico. Tiene una maravillosa presencia escénica, que contribuyó a conquistar rápidamente a la audiencia” (Neues Oesterreich- Tosca).

    El 5 de febrero de 1951, siempre en Viena, fue escogida por Herbert von Karajan para una versión concierto de Aida con el tenor alemán Lorenz Fehenberger, la mezzosoprano estadounidense Nell Rankin y el barítono italiano Giampiero Malaspina. Cantaron en italiano y fue transmitida por radio, lo que ha permitido que actualmente pueda ser disfrutada en CD.

    El 1 de julio de 1951, junto al conjunto del Teatro San Carlo de Nápoles, debutó en la Opera de París como Amelia en Un ballo in maschera, con Ferruccio Tagliavini, Ebe Stignani, Alda Noni, y Paolo Silveri.

    El 7 de agosto de 1951 participó en el Festival de Salzburgo, cantando Desdémona junto al Otello del tenor chileno Ramón Vinay, el barítono Paul Schöffler y el tenor Anton Dermota (Cassio), dirigiendo Wilhelm Furtwängler.

    El 14 de febrero de 1952 hizo su debut oficial en el Teatro San Carlo de Nápoles, en Tosca, con Ferruccio Tagliavini y Giampiero Malaspina. El 22 de febrero repitió el rol, pero con el tenor Gianni Poggi. El 1 de marzo cantó en el mismo teatro, Un ballo in maschera, con Tagliavini, Dora Minarchi y Silveri.

    El 12 de abril de 1952 debutó en el Teatro alla Scala de Milán, como Elena en Mefistofele, teniendo como colegas a Renata Tebaldi, Ferruccio Tagliavini y Nicola Rossi-Lemeni. Dirigió Victor De Sabata.

    El 22 de mayo fue Elisabetta en Don Carlo, junto a Gino Penno, Ebe Stignani, Paolo Silveri y Nicola Rossi-Lemeni, dirigiendo Antonino Votto.

    El 5 de julio volvió a Nápoles, pero ahora a la Arena Flagrea (Mosta d’Oltremare) para cantar Aida con Elena Nicolai, Mario Filippeschi, Ugo Savarese e Italo Tajo, bajo la batuta de Tullio Serafin.

    Carla Martinis cantó una sola temporada en Sudamérica, y en Brasil. El 12 de agosto de 1952 debutó en el Teatro Municipal de Río de Janeiro, como Turandot, junto al tenor Roberto Turrini, el bajo Mario Petri y la soprano brasileña Aracy Beles Campos. El 29 de agosto cantó La Gioconda con Giulietta Simionato, Giacinto Prandelli, Ugo Savarese y Mario Petri.

    En 1952 cantó en el Festival de Aix-en-Provence, doña Ana en Don Giovanni.

    El 20 de noviembre de 1952 se presentó en la Deutsche Oper de Berlín, en Tosca con el tenor Sebastian Hauser y el barítono Josef Herrman, dirigidos por Artur Rother.

    El 28 de enero de 1953 hizo sus últimas presentaciones en la Scala milanesa, en Don Giovanni. En el reparto figuraban Elisabeth Schwarzkopf (Elvira), Alda Noni (Zerlina), Mario Petri (Don Giovanni), Sesto Bruscantini (Leporello) y los tenores Leopold Simoneau y Nicolai Gedda se alternaron como Don Octavio. Dirigió Herbert von Karajan.

    A partir de 1953 y hasta 1962 fue miembro del elenco estable de la Ópera de Viena. Cantó 14 roles diferentes en más de 250 representaciones. Algunos de estos roles fueron en las óperas Boheme, Madama Butterfly, Manon Lescaut, Tosca y Turandot (Puccini); Aida, Ballo in maschera, Trovatore y Forza del destino (Verdi); Andrea Chénier (Giordano), Don Giovanni (Mozart) y Los Cuentos de Hoffmann (Offenbach).

    El 8 de junio de 1953 participó en un concierto en el Musikverein, GrosserSaal, de Viena, con la soprano Martha Mödl y los tenores Giuseppe Di Stefano y Wolfgang Windgassen. La Martinis cantó ‘Tu che la vanità’ de Don Carlos y el dúo de amor (’Viene la sera’) de Madama Butterfly, con Di Stefano. El concierto fue transmitido por radio.

    El 9 de agosto de 1953 cantó en Roma (al parecer por única vez), en las Termas de Caracalla, Aida con Elena Nicolai, Mario Filippeschi y Raffaele De Falchi.

    En 1954 volvió a los Estados Unidos para presentarse en la War Memorial Opera House de San Francisco. Cantó La forza del destino con Claramae Turner, Richard Tucker/Roberto Turrini, Leonard Warren, Cesare Siepi y Salvatore Baccaloni (septiembre, 21 y 30); y Turandot, con Licia Albanese, Roberto Turrini y Nicola Moscona (octubre, 8).

    Luego pasó a Los Ángeles donde cantó Turandot, con el mismo reparto (23 de octubre) y fue Giorgetta en Il Tabarro con Roberto Turrini, Robert Weede, Nicola Moscona y Claramae Turner (27 de octubre).

    El 2 de julio de 1955 cantó por última vez en Nápoles, en la Arena Flagrea, Otello, con Mario del Monaco y Giuseppe Taddei.

    A Italia volvió solamente para algunas determinadas representaciones, generalmente en las temporadas de verano. El 22 de julio de 1956, en el Castello San Giusto de Trieste cantó La Gioconda con Carlo Bergonzi y Aldo Protti.

    El 14 de febrero de 1957, en el Teatro La Fenice de Venecia cantó Turandot con Orietta Moscucci y Roberto Turrini. El 29 de marzo de 1957, en el Teatro Municipale de Reggio Emilia fue Sieglinda en La Walkiria con Elena Nicolai (Brunilda) y el tenor Alexander Miltschinoff. El 25 de julio de 1957, en los Giardini Margherita de Bolonia, La Gioconda con Giuseppe Gismondo y Aldo Protti.

    El 20 de enero de 1960 cantó Un ballo in maschera en la Staatsoper de Viena, con Giuseppe Di Stefano y Aldo Protti.

    En los años ’60 (no he podido precisar la fecha) una tragedia familiar golpeó su vida, al fallecer su hijo en un accidente. Esto la afectó de tal manera que le hizo retirarse prematuramente de la vida artística, en 1962, a los 40 años de edad. Esto explica por qué es tan poco conocida por las generaciones actuales.

    Compartió la misma época, los años post segunda guerra mundial, con Renata Tebaldi, Maria Callas, Antonietta Stella, Caterina Mancini, Clara Petrella, Adriana Guerrini, Maria Pedrini, Marcella Pobbe, Carla Gavazzi, Gigliola Frazzoni, Anita Corridori, Lucy Kelston, Anna Di Cavalieri, Leyla Gencer, Anita Cerquetti y muchísimas más. Tal vez el retrato que de ella hace Elena Nicolai contribuyó a ello:

    “Era una artista muy seria, hacía una vida muy retirada, no salía nunca excepto cuando debía cantar. No era una gran intérprete, pero cantaba bien, tenía una hermosa voz” (Elena Nicolai: La mia vita fra i grandi del melodramma, Azzali, Parma, 1993).

    Para completar este retrato, debo decir que sin duda alguna Carla o Dragica Martinis completa el grupo de las tres más importantes sopranos yugoslavas del siglo veinte, junto a Zinka Milanov y Sena Jurinac.

    Una hija, Pauline Pfeffer, también soprano, ha realizado una carrera como soprano de conciertos.

    Sus grabaciones fueron, lamentablemente, pocas. Para el sello Ariola-Eurodisc grabó selecciones de Un ballo in maschera (1952), junto al célebre tenor danés Helge Roswänge y Theo Bayle; y Tosca (1953), con Rudolph Schock y Joseph Metternich. Ambas en alemán. También existe una versión completa de La forza del destino con Martha Mödl (haciendo de Preziosilla), Rudolph Schock, Joseph Metternich y Gottlob Frick.

    La justamente célebre grabación del Otello de Salzburgo (1951) ha sido reeditada innumerables veces en diferentes sellos y puede actualmente obtenerse en formato CD.

    El sello austriaco Preiser ha editado un CD (90126) con arias de las óperas Aida, Un ballo in maschera, La forza del destino, Otello, Manon Lescaut, Tosca, Madama Butterfly, Turandot, Louise y Russalka. Son todas grabaciones entre 1951 y 1956. Muy recomendable.

    Celso Albelo: “Me encantaría poder abordar Werther, Manon o Romeo e Giulietta”

    Domingo, Agosto 1st, 2010

    Celso Albelo

    “La carrera internacional de Celso Albelo parece haber entrado en una autopista por la que el joven cantante tinerfeño —en tantos sentidos heredero del gran Alfredo Kraus—circula con más prudencia que velocidad.

    Atento a cada uno de sus pasos, el tenor lagunero va enriqueciendo su repertorio con nuevos personajes, obteniendo paulatinos reconocimientos, como el obtenido en los V Premios Nacionales de la Lírica, y conquistando nuevos destinos”

  • José A. Dulce
  • Celso Albelo: Possente amor mi chiama. Teatro Real, junio 2009
  • —Se encuentra en el festival romano que se celebra en las termas de Caracalla, representando Rigoletto, o lo que es lo mismo reencarnando al duque de Mantua, caballo de batalla de muchos tenores. ¿Cuál es su visión del personaje? ¿Sigue a través de él la línea “krausiana” que guía su trayectoria?
    Kraus siempre ha sido, para mí, referencia absoluta a la hora de afrontar los personajes. Entre ellos está, desde luego, el Duque de Mantua, pero es que además en esta ocasión tengo la oportunidad de cantar bajo la dirección del maestro Renzetti, que alguna vez dirigió a Kraus.

    —Es fundamental para mí realizar un Duque elegante, basado en la palabra, remarcando las intenciones y reguladores musicales que Verdi escribe, y así destacar ese carácter libertino, caprichoso pero a la vez aristocrático del Duca. He tenido la suerte de hacer muchas veces el papel con el gran Leo Nucci, quien compartiera escenario con Alfredo, y cada vez que nos encontramos para cantar esta ópera, Leo me indica ciertos matices que me ayudan a encontrar el camino. Sin duda, otra buena guía para mí.

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    Anthony Rolfe-Johnson (1940-2010)

    Viernes, Julio 23rd, 2010
    Anthony Rolfe Johnson in the Return of Ulysses, May 1992

    Anthony Rolfe-Johnson, en 'El regreso de Ulises a la patria', de Monteverdi. 1992.

  • Juan Dzazópulos Elgueta
  • Julio 2010

    Anthony Rolfe-Johnson, tenor británico, nació el 5 de noviembre de 1940 en Tackley (Oxfordshire).

    Después de cantar como niño soprano y en coros, especializándose en Händel, obtuvo la beca Eva Turner y comenzó a estudiar canto con el tenor Peter Pears. Debutó en 1973 en el rol de Veaudemont en la ópera Iolanta, de Tchaikovsky. En 1974 cantó por primera vez una ópera de Benjamin Britten, compositor en el que llegó a especializarse y heredar los roles que había creado su maestro Peter Pears. Esta primera ópera fue Albert Herring.

    En 1974 se presentó por primera vez en el Festival de Glyndebourne cantando el papel de Stroh en Intermezzo, de Richard Strauss. Volvió en 1975 como Lenski en Eugenio Onegin;  y en 1976 como Fenton en Falstaff, de Verdi. En 1977 realizó una gira de conciertos por Alemania Occidental y Holanda; y en 1978, por Holanda y Bélgica.

  • Anthony Rolfe Johnson: Love in her eyes sits playing, Acis y Galatea, Händel.
    English Baroque Soloists. Dirige: John Eliot Gardiner
  • En 1978 entró a formar parte de la English National Opera (Sadler’s Wells) debutando como Don Ottavio en Don Giovanni. Con esta Compañía logró notables éxitos en el rol de Essex en Gloriana, de Britten (1984); y en el de Ulises en Il ritorno di Ulisse in patria, de Monteverdi (1989). También cantó allí la parte de Male Chorus en The Rape of Lucretia, de Britten.

    Otro importante éxito lo obtuvo con el rol de Aschenbach en la ópera póstuma de Britten, Death in Venice, que cantó por primera vez en 1983 en Ginebra y luego repitió en la Scottish Opera.

    En 1983 cantó en los Festivales de Salzburgo, en la ópera La finta semplice,  de Mozart, y en 1984 debutó en el Teatro alla Scala de Milán en el rol protagonista de Lucio Silla, de Mozart. Volvió al año siguiente para La clemenza di Tito, también de Mozart.

    El 22 de diciembre de 1988 tuvo lugar su debut en el Covent Garden de Londres como Júpiter en Semele, de Händel (dirigido por el recientemente fallecido Charles Mackerras). Estaba programado su debut en el Metropolitan Opera de New York, también en la temporada 1988, como Pelleas, pero debió cancelar por problemas vocales, y su debut se realizó tres años después, el 28 de septiembre de 1991, en el rol protagónico de Idomeneo, de Mozart (cuatro funciones).

    Anthony Rolfe JohnsonAl Metropolitan regresó en febrero de 1994 para cantar seis funciones de Death in Venice; y en diciembre del mismo año, para seis funciones de Peter Grimes. La última visita al teatro neoyorquino fue en noviembre de 1997 para cuatro funciones de La clemenza di Tito. Cantó en la Bayerisches Staatsoper de Múnich Peter Grimes. (Esta obra de Britten la cantó por primera vez en 1994 en la Scottish Opera y luego en Glyndebourne, para luego hacerla en el Metropolitan y en Múnich).

    Al Covent Garden londinense regresó en 1992 como Oronte en Alcina, de Händel, y en 1996 como Don Ottavio en Don Giovanni, de Mozart. En 1996 debutó en la Ópera de París con Idomeneo.

    Rolfe-Johnson fue también un destacado Pelleas en Pelleas et Melisande, que cantó en Bruselas, donde también creó el rol de Polixenes en el estreno de The Winter’s Tale (Un cuento de invierno), de Philippe Boesman, basado en la obra de William Shakespeare, en 1999. En La Monnaie de Bruselas también cantó el rol de Peter Quint en The Turn of the Screw, de Britten. En España cantó en Barcelona.

    Fue un especialista en Bach, Mozart y Britten, y se consideran magistrales sus interpretaciones del Evangelista en las Pasiones de San Juan y San Mateo, de Bach.

    Como muchos otros tenores, cometió la imprudencia de intentar roles más pesados, como el Florestán en Fidelio, Rodolfo en La bohème y el protagonista en Lohengrin, para los cuales su voz lírica y suave no era la apropiada.

    Fue, en cambio, un notable recitalista y los ciclos de canciones de Schubert, que dejó grabados, son de referencia. Sus muchas grabaciones incluyen obras de Bach, Händel, Haydn, Mozart y, por supuesto, Britten.

    Hacia el año 2001 comenzó a sufrir de alzheimer, enfermedad que le obligó a retirarse de toda actividad artística y causó su prematuro final. Falleció en Londres, a los 69 años de edad, el 21 de julio de 2010.

    Ópera, ópera, ópera (julio 2010)

    Miércoles, Julio 14th, 2010

    arcoiris 14 de julio

    Teresa Berganza y Núria Espert

  • Teresa Berganza y Núria Espert, doctoras honoris causa
  • «Berganza ha pedido que músicos y cantantes sean incluidos en las titulaciones universitarias. “¿No merecemos, ya que somos capaces de crear belleza, armonía y arte, el reconocimiento que merecen otras disciplinas artísticas?”».

  • Berganza: Sevillanas del siglo XVIII, canción popular española, recopilada y armonizada por Federico García Lorca. A la guitarra, Narciso Yepes. Múnich, diciembre 1976
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    Cesare Siepi (1923-2010)

    Martes, Julio 6th, 2010

    Actualización: 6 de julio de 2010 (16: 20)

    Cesare Siepi

    Siepi

  • Night and Day (Cole Porter)
  • Siepi

  • Begin the beguine (Cole Porter)
  • Non t’amo più
  • Ricordi ancora il dì che c’incontrammo,
    le tue promesse le ricordi ancor… ?
    Folle d’amore io ti seguii… ci amammo
    E accanto a te sognai, folle d’amor.

    Sognai felice, di carezze a baci
    Una catena dileguante in ciel
    Ma le parole tue… furon mendaci…
    Perchè l’anima tua è fatta di gel.

    Te ne ricordi ancor?
    Te ne ricordi ancor?

    (Gracias, Enrique)

    * *

  • Là ci darem la mano
  • Cesare Siepi, el más célebre de los bajos italianos de posguerra, falleció ayer, 5 de julio de 2010, en Atlanta (Estados Unidos). Hace unos diez días, fue víctima de un infarto.

    Había nacido en Milán, el 10 de febrero de 1923. Tenía 87 años.

    [Dies irae... Liber Scriptus (Misa de Réquiem, Verdi): Herva Nelli, Fedora Barbieri, Giuseppe di Stefano, Cesare Siepi. NBC Symphony Orchestra. Dirige: Arturo Toscanini. 27 de enero de 1951]

    Después de Ezio Pinza, Siepi fue el mayor exponente en la cuerda de bajo, tanto en Europa como en América.

    Descanse en paz.

    (Gracias, Juan)

  • Se vuol ballare, signor contino
  • Ópera, ópera, ópera (junio 2010)

    Miércoles, Junio 30th, 2010

    arcoiris 30 de junio

  • Leo Nucci  ‘trisa’ ‘Sì, vendetta’ en el Real
  • Leo Nucci y Patrizia Ciofi

    Nucci y Ciofi, la misma pareja que el año pasado protagonizó el momento histórico, cerraban esta noche la segunda parte del recital con ‘Sì, vendetta’ con tal apabullante acogida del público que han hecho un bis con esa misma pieza.

    Tras el delirio que han provocado, varios minutos saludando en medio de una gran ovación, Ciofi (Siena, 1967) ha interpretado, como si no llevara encima dos horas de esfuerzo, el primer bis programado, ‘Chi il bel sogno di Doretta’, de La Rondine, de Puccini, y ha recibido un aplauso tan cerrado que se sujetaba la cara emocionada.

    Ha tomado el relevo Nucci que ha preguntado al auditorio “¿un poco de Andrea Chénier?” para dejarle boquiabierto con su potente ‘Nemico della patria’, de Umberto Giordano.

    Y cuando ya parecía imposible que pudiera haber más, después de salir varias veces más a saludar solos y junto al director, Michele Mariotti, con una sonriente pero agotada Ciofi haciendo el gesto de dispararse en la sien, ha sucedido lo inédito: Nucci ha pedido a la orquesta y al director que atacara de nuevo los compases de Sì vendetta.

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    En memoria de Miguel Patrón Marchand

    Domingo, Junio 27th, 2010
    Miguel Patrón Marchand, Director Residente de la Orquesta Filarmónica de Santiago, 1988.

    El maestro Miguel Patrón Marchand, Director Residente de la Orquesta Filarmónica de Santiago. Teatro Municipal de Santiago, 1988.

    [Gigli: Rimpianto (Serenata), Toselli. 1926]

    Miguel Patrón Marchand y Leonard Bernstein.

    Años de juventud. Miguel Patrón Marchand (1943-2010), junto al compositor, pianista y director de orquesta estadounidense Leonard Bernstein (1918-1990).

    Renata Scotto frente a Miguel Patrón Marchand.

    La soprano Renata Scotto frente a Patrón Marchand.

    Miguel Patrón Marchand, junto a Plácido Domingo.

    Miguel Patrón Marchand, junto al tenor Plácido Domingo.

    José van Dam y Miguel Patrón Marchand.

    El bajo-barítono belga José van Dam y el musicólogo, escritor, director de orquesta uruguayo radicado en Chile Miguel Patrón Marchand.

    Leo Nucci y Miguel Patrón Marchand.

    En compañía de Leo Nucci, uno de los grandes a quien dirigió Patrón Marchand.

     Alfredo Kraus, junto a Miguel Patrón Marchand.

    Alfredo Kraus, Miguel Patrón Marchand. Gala de 1992 del Teatro Municipal de Santiago.

    Aquí va una foto de Alfredo Kraus con Miguel Patron Marchant, en el Teatro Municipal de Santago, 1992. Con Andrés Rodriguez y Mary Rose Mac Gill de Jarpa. Kraus autografia un vinilo de Gayarre, propiedad de Miguel Patron Manrchant-

    Alfredo Kraus junto a Miguel Patrón Marchant, en el Teatro Municipal de Santiago, 1992.

    22 de junio de 2010

    Fotografía de Miguel Patrón Marchand, dedicada al investigador de ópera Juan Dzazópulos en Santiago de Chile el 29 de septiembre de 1996.

    Fotografía de Miguel Patrón Marchand dedicada al investigador de ópera Juan Dzazópulos en Santiago de Chile el 29 de septiembre de 1996.

  • Por Juan Dzazópulos Elgueta
  • Adiós, Miguel:

    La partida de mi amigo Miguel Patrón Marchand ha significado un inesperado golpe. El sábado 19 de junio, fueron sus funerales en la Parroquia de Jesús Nazareno de Providencia. La iglesia estaba llena de amigos, colegas, discípulos o simplemente admiradores del músico.

    Durante la misa, el Coro del Teatro Municipal llenó las bóvedas de la iglesia con cantos litúrgicos propios para la ocasión. Las sopranos Cecilia Frigerio y Lucia d’Anselmo cantaron solos, con las voces quebradas por la emoción. El ‘Panis angelicus’ de Franck resonó vibrante en la voz del tenor José Azócar, y al final, el Coro elevó sus voces para despedir a Miguel con ‘Va pensiero’ del Nabucco verdiano.

    Juan Dzazópulos, Miguel Patrón Marchand y Enrique Gilardoni.

    Juan Dzazópulos, Miguel Patrón Marchand y Enrique Gilardoni en 1997, el día de la presentación del libro 'Como un rayo de sol. El l áureo legado de Beniamino Gigli'.

    Con un nudo en la garganta, quien estas desordenadas palabras escribe, escuchaba y recordaba cuando Miguel me pidió que presentara, también en el Teatro Municipal, su gran libro, su opera magna, Como un rayo de sol. El áureo legado de Beniamino Gigli. Eso fue un 19 de diciembre de 1997. Y recordaba las veces en que me invitó a participar de su programa en la Radio de la Universidad de Chile, en algunos temas que él reconocía con esa humildad propia de los grandes hombres, no estar tan calificado para exponerlos.

    Miguel es el autor de los siguientes libros, todos productos de su gran amor por la ópera, por sus legendarios intérpretes y por su venerado Beniamino Gigli:

  • 100 grandes cantantes del pasado (Editorial Andrés Bello, 1990)
  • Como un rayo del sol. El áureo legado de Beniamino Gigli (MPM Editor, 1996)
  • Callas y 99 contemporáneos (MPM Editor, 1999)
  • Apuntes e imágenes de una carrera (MPM Editor, 2003)
  • La voluntad de Miguel fue ser incinerado y que sus cenizas fueran llevadas a su Montevideo natal, para reposar junto a sus padres.

    Al salir la urna de la iglesia, una larga, larguísima ovación lo despidió.
    Tal vez la más espontánea y larga que jamás recibiera en su vida.
    Te lo merecías, Miguel. Gracias por tu amistad y hasta pronto,

    Juan

  • Allegro con fuoco, Piano Concerto Nº 1 (3er Movimiento), Tchaikovsky. Solista: Mario Cervantes. Dirige: Miguel Patrón Marchand.
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    Fernando Argenta: “Wagner engañaba a todos sus amigos con sus señoras”

    Viernes, Junio 25th, 2010

    Fernando ArgentaEntrevista en La Vanguardia con Fernando Argenta, músico y divulgador de la música clásica; autor del libro Los clásicos también pecan.

    “En EE.UU. celebrarán mi 65 cumpleaños, el 4 de julio, por todo lo alto. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo un hijo. Mi idea política se resume en el último movimiento de la ‘Novena’ de Beethoven: todos los seres humanos tenemos que ser hermanos. Soy agnóstico”.

    Mozart

  • Por Ima Sanchís
  • —¿Al cura pelirrojo le gustaba hacer tríos?
    —Sí, y no precisamente musicales, que también los hizo. Era vox pópuli que Vivaldi, a pesar de ser cura, convivía con una cantante, la Giró, veinte años más joven, que era su protegida, y una hermana de esta a la que contrató como enfermera.

    —Pillín.
    —”Como soy estrecho de pecho (asmático) —se justificaba—, no puedo decir misa y necesito una enfermera siempre conmigo”.

    Vivaldi / Concierto y cuerda para bajo continuo

    —Pero fue fiel a su trío.
    —Efectivamente, fiel a las dos hermanas. Las costumbres en aquella época eran muy relajadas, incluso los cardenales tenían doble vida, y allí, en Venecia, los carnavales duraban casi seis meses.

    Bach / Suite Nº 1

    —La debilidad de Bach era más prosaica.
    —Sí, el orgullo. Fue una persona religiosa y de orden, fiel a sus dos mujeres, de las que tuvo 20 hijos; pero tener que estar bajo la esfera de quienes le contrataban, muchos ignorantes y cretinos, le sacaba de quicio, y tenía que tragarse el orgullo. Sin embargo, por orgullo y por cabezonería acabó encarcelado.

    —¿El más feo de todos los genios?
    —Probablemente Wagner, porque era bajito y cabezón.

    Haydn / Mov. 4º de la Sinfonía 88

    —Pues a Haydn lo describían como a un monstruo.
    —Sí, de él decían que sus piernas eran tan cortas que cuando se sentaba no alcanzaba el suelo. Su mandíbula inferior sobresalía como la de un bulldog y tenía la cara picada de viruela. Y le llamaban el Nigeriano por el color de su piel. Pero era bonachón y tenía sentido del humor. Era muy amigo de Mozart.

    Mozart sufría una extraña fobia.
    —Sí. Un trompetista dejó un documento en el que explica que cuando Mozart era pequeño tenía terror a la trompeta. Su padre lo invitó a su casa y le pidió que tocara para ver sí así se le pasaba la fobia; pero en cuanto se puso a tocar, Mozart se desmayó. Sufría trompetofobia.

    —¿Qué es lo que más le sorprende de la vida íntima de los grandes músicos?
    —Vivaldi fue cura porque, al ser pobre, su padre tuvo dos opciones: o hacerlo cura o castrarlo; pero Liszt se hizo sacerdote por vocación después de haber tenido hijos y siguió acostándose con todas las señoras —eso sí, de alta alcurnia— que podía. Que un abate fuera un promiscuo quizá es lo que más me choca.

    —Mucho pecado de faldas, veo.
    —El de Wagner fue, además de la autoidolatría, la infidelidad hacia sus mejores amigos y protectores: se la pegaba con sus mujeres.

    Wagner  /Cabalgata de las Walkyrias

    —Ingrato.
    —Llegó a coquetear con el rey Luis II de Baviera, que estaba enamorado de él, para sacarle toda la pasta.

    Chaikovski / Danza china de El cascanueces

    —¿El más atormentado, Chaikovski?
    —Sí, ser homosexual en la época de la Rusia zarista significaba irse a vivir a Siberia. Intentó ocultar su homosexualidad (a la que consideraba una enfermedad) casándose. El matrimonio fue un desastre y vivió amargado. Pero tuvo una relación con Nadejda von Meck, una acaudalada viuda rusa que tenía 11 hijos y que estaba enamorada de él.

    —¿Qué tipo de relación?
    —Ella le mantenía y sólo le puso una condición: que no se conocieran. Estuvieron carteándose durante catorce años.

    Beethoven / Marcha turca de la ruinas de Atenas

    —¿Beethoven era el de peor carácter?
    —En una ocasión, como tantas, estaba tocando el piano y un príncipe susurró algo a una señora. Beethoven cerró la tapa del piano y gritó: “¡Yo no toco para esos cerdos!”. Luego se arrepentía; mandaba a la porra a un amigo y a los diez minutos le escribía una carta: “¡Querido corazoncito!, por favor, ven, perdóname. Te besa tu Beethoven, también llamado albóndiga”. Su música es así.

    —Ciclotímica.
    —Sí. Nunca cuajó con ninguna mujer, prefería las fulanas, a las que llamaba fortalezas.

    —No está mal.
    —Y Brahms tocaba desde los 11 años en prostíbulos de Hamburgo. Durante toda su vida tuvo un amor incondicional hacia ellas, decía que eran mejores que cualquier dama.

    —La mayoría de los músicos provenía de estratos sociales bajos.
    —Sí, los artistas eran parte de la servidumbre, se utilizaba a los músicos como ahora se usa un CD, no estaban considerados.

    Brahms /Danza húngara Nº 4

    —¿Cuál es la historia de amor más bella?
    —La de Brahms con Clara Schubert, bastante mayor que él y esposa de su mejor amigo y protector. Brahms se enamoró de Clara nada más verla. Cuando Schubert enloqueció y tuvieron que internarlo, Brahms no lo traicionó, incluso cuando murió siguieron enamorados toda la vida, pero sin casarse.

    Beethoven /Coro de mujeres de El rey Esteban

    —Había genios esforzados y genios iluminados.
    —Cierto. Beethoven era un genio pero le costaba; en cambio, Mozart… En la Capilla Sixtina, una vez al año se abría un cofre que contenía una obra, el Miserere de Allegri a ocho voces, se interpretaba y se volvía a guardar bajo llave y bajo pena de excomunión a quien la copiara.

    —¿Una obra complicada?
    —Mucho. Mozart, con 14 años, escuchó el Miserere de Allegri una vez, llegó a casa y lo escribió sin un solo fallo. ¿Cómo es posible? Yo creo que era un savant.

    —¿El síndrome del sabio?
    —Sí, personas con desórdenes mentales como el autismo que pese a sus discapacidades poseen sorprendentes habilidades mentales específicas. A Mozart era como si alguien le dictara la música, nunca corregía.

    José Manuel Zapata: “En España menos que en Italia, pero también hay muchos talibanes de la ópera”

    Jueves, Junio 24th, 2010

    [Por una cabeza. Teatro Real, 2008]

    “Con un repertorio en homenaje a Carlos Gardel, el tenor granadino José Manuel Zapata abre esta noche el Fex, a las 22.30 horas en el Palacio de los Córdova, con las invitaciones ya agotadas. Lo hará acompañado de un quinteto (guitarra, contrabajo, piano, bandoneón y violín) y con la ilusión de cantar ante la gente que quiere”.

  • Inés Gallastegui
  • —En enero de 2008 tocó el cielo en su debut en el Metropolitan de Nueva York. Su carrera desde entonces, ¿ha estado a la altura de aquel hito?
    —Sí. He cantado en muchos teatros muy importantes y quizá el cielo lo he tocado ahora de verdad en la ‘Armida’ de Renée Fleming, que es la diva del Metropolitan, porque era una nueva producción, iba más preparado y más tranquilo, conociendo mucho más la ciudad, a la gente… Ha sido genial. He estado tres meses. En Estados Unidos hay un mes y medio sólo de ensayos y las funciones son muy espaciadas. Esta obra tiene la particularidad de que la hacen seis tenores y una soprano, y las críticas han sido muy buenas, sobre todo para los integrantes masculinos. Yo he hecho de Gernando.

    —Tiene un compromiso en La Scala de Milán, que hasta ahora se le había resistido…
    —Es en octubre y noviembre de 2011, para El caballero de la rosa. Había tenido dos intentonas. La primera fue en 2003; después de debutar en el Festival de Granada con Juana de Arco en la hoguera, fui a audicionar y me contrataron para hacer el estreno de la temporada con Moisés y el Faraón de Rossini. Pero tuve un problema de salud y no pude ir. Después me llamaron para hacer El barbero de Sevilla, pero estaba ocupado. Y esta vez, si no se gafa, estaré allí cantando…

    [Nessun dorma]

    —¿Le hace especial ilusión?
    —No me obsesiona. El teatro donde yo soñaba con cantar era el Metropolitan de Nueva York desde que vi La bohème en mi viaje de novios. La Scala, más que ilusión, da miedo, por lo duros que son la crítica y los espectadores. Allí han abucheado a gente como Pavarotti o Montserrat Caballé, que no se han atrevido nunca a cantar ciertos papeles míticos.

    —Alguna vez ha comentado que el público americano es más cariñoso y espontáneo que el europeo…
    —Es una paradoja: uno cree que el público latino se da más, pero en el mundo de la ópera no es así. El público latino va a juzgar al cantante, va con prejuicios. Es una pena. En el mundo anglosajón, en Centro Europa, en Francia, la ópera es como cualquier otro espectáculo: la gente se ríe, lo pasa bien, aplaude y, si no le gusta, lo manifiesta también. En España menos que en Italia, pero también hay muchos talibanes de la ópera que tienen la grabación del año 1935 en la que Miguel Fleta hace un ‘do’ de 11 segundos, y si llega otro que no lo hace… Somos esclavos de las tradiciones. Rayar tanto la perfección es un estrés.

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    Maureen Forrester (1930-2010)

    Viernes, Junio 18th, 2010

    [Forrester: He was despised..., aria para contralto de El Mesías (Segunda Parte, 'La Pasión'), Händel]

    Y la rueda gira y gira… Otra importante figura lírica que nos ha dejado. Ya sabemos que no para siempre.

  • Por Juan Dzazópulos Elgueta
  • La contralto canadiense Maureen Forrester falleció en Toronto el miércoles pasado, 16 de junio de 2010, a los 79 años de edad. Desde algún tiempo sufría de demencia senil.

    Había nacido en Montreal el 25 de julio de 1930 y después de cantar en iglesias y coros, hizo su debut con la Sinfónica de Montreal en 1953, y con la Sinfónica de Toronto en 1954. En 1957 tuvo una espectacular recepción al presentarse en el New York Town Hall con la Orquesta Filarmónica de Nueva York, dirigida por Bruno Walter interpretando las sinfonías de Mahler.

    [Forrester: Che puro ciel!, Orfeo y Eurídice (Acto II, Escena III), Gluck]

    En 1950 cantó con la Compañía de Ópera de Pauline Donalda, en Montreal, el rol de la Nodriza en Boris Godunov. Sin embargo, su debut oficial en la ópera se considera el de la Opera de Montreal en 1961, como Orfeo en Orfeo e Euridice de Gluck.

    Maureen Forreste (Cornelia, en Giulio Cesare).En los Estados Unidos debutó en la New York City Center Opera en el rol de Cornelia en Giulio Cesare de Händel, en 1966. En San Francisco cantó en la War Memorial Opera House en 1967, la Ciega en La Gioconda . En 1971 debutó en el Covent Garden de Londres como Fricka en El Anillo de los Nibelungos, y en el Metropolitan Opera de Nueva York hizo su debut el 10 de febrero de 1975 como Erda en El oro del Rin. Permaneció con esta compañía por dos temporadas solamente, cantando también el rol de Erda en Sigfrido y Ulrica en Un ballo in maschera (un total de 14 representaciones).

    En 1978 como solista de la orquesta sinfónica de Toronto realizó una gira por China. En 1981 debutó en la Ópera de París con Cendrillon de Massenet. Volvió a París en 1995, y promovida por las “juventudes musicales” realizó una extensa gira por Francia. Debutó en la Scala de Milán a los 60 años, en 1990.

    En el Teatro Municipal de Santiago se presentó el 24 de mayo de 1993, en el rol de la Condesa en La Dama de Pique de Tchaikovsky, ópera que se cantaba por vez primera en Chile, junto al tenor Vyacheslav Polozov y la soprano Stefka Erstatieva (4 representaciones).

    [Lamento de Dido]
    Otros roles en su repertorio, además de los citados, fueron Brangäne en Tristán e Isolda, la Bruja en Hansel y Gretel y Klytemnestra en Elektra. Fue más que una cantante de ópera, una especialista en el lied alemán, en los oratorios y obras de Mahler (su participación en la Segunda Sinfonía es considerada de antología). Realizó más de 130 grabaciones para diferentes sellos.

    (Gracias, Juan)