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La exquisita Sayão

Viernes, Febrero 18th, 2011

Bidu Sayao


Sayao

  • Bidu Sayão: Bachianas Brasileiras Nº 5 (Aria-Cantilena). Solo de violoncello, Leonard Rose. Dirige el propio autor, Heitor Villa-Lobos. 1945
  • Hay quien asegura que fue la propia Sayão quien convenció a Heitor Villa-Lobos de que esta pieza fuera para voz. Bien pudiera ser. La piccola  brasiliana, como llamaba Toscanini a la expresiva y menuda Sayão, fue una de las cantantes preferidas del compositor brasileño. Sea como fuere, ésta es una de esas grabaciones históricas que hay que escuchar sin prisas al menos una vez. Y hasta el final.

    La Bachiana Nº 5, escrita para soprano y orquesta de ocho violoncellos, consta de dos números (a y b, compuesto el primero en 1938  y en 1945 el segundo, según el propio autor): Aria-Cantilena y Danza-Martelo.

    “El primer numero, Aria-Cantilena, es un género de canción lírica brasileña, a modo de serenata, apoyada por los pizzicati de los cellos. Tiene forma ternaria (ABA) en la cual la primera sección (A) consiste en una vocalización duplicada por uno de los cellos, con los demás tocando en pizzicati. Luego, el tema lo toma un solo cello, acompañado por los demás, sin participación de la voz. En la sección central (B), contrastante con la anterior, la melodía está a cargo de la soprano, que canta ahora con el texto de Ruth V. Corrêa [Tarde uma nuvem roséa lenta e transparente...], acompañada de los cellos. La sección final (A) es una repetición de la primera”.

    Sobre la 5a de la Bachiana Brasileira —la que estamos escuchando— suele decirse que es una canción sin palabras; lo que en verdad puede apreciarse en la primera parte, donde la voz solista es un instrumento más, arropado y sostenido por el resto. En los últimos minutos, cuando esa primera sección se repite y cierra el número, es una canción a bocca chiusa. Increíble el vibrato final de Sayão, por cierto.

    Heitor Villa-Lobos

    “Héctor Villa-Lobos, el eminente músico brasileño, compositor y director de orquesta, que ha dado con éxito brillante un hermoso concierto en el teatro Colón” ('Caras y caretas', 18 de mayo de 1935).

    A sus Bachianas —nueve en total— les dio su autor un título doble: uno tradicional, como en las Suite de Bach, y otro brasileño. El término bachiana fue invención de Villa-Lobos para designar un tipo neoclásico de composición musical que, si bien tiene su inspiración en Bach, el maestro de la polifonía barroca, es, en espíritu, una composición netamente brasileña.

    “Heitor Villa-Lobos es uno de los pocos artistas nuestros que se enorgullece de su sensibilidad americana, y no trata de desnaturalizarla. Por una vez, es palmera que piensa como palmera, sin soñar con pinos nórdicos” [Alejo Carpentier]


    Sayao

  • A casinha pequenina, canción popular brasileña armonizada por Ernani Costa Braga [vídeo: de hacia 1930; audición: 1947 (Gracias, Juan)]
  • Menos conocida, pero deliciosa también, es A casinha pequenina, otra de las perlas que nos dejó Sayão, el rouxinol brasileiro. En la estructura paralelística del poema y en algunos otros detalles se refleja —quizás no intencionadamente por su autor— el legado trovadoresco de las cantigas de amigo medievales de la lírica galaicoportuguesa, que cultivaron juglares, trovadores y segreles (tipo autóctono de poeta ajuglarado).

    Los temas de las cantigas de amigo (la mujer enamorada y sus circunstancias) y sus formas son comunes a otras manifestaciones poéticas de origen folclórico. En esta canción, el tema central es la queixa por un tiempo feliz vivido que quizás ya no regrese, simbolizado en esa casiña pequeñina  junto a la que se alzaba un cocotero, que, cuitado, de saudade  ya murió. Pero a diferencia de lo que suele ser habitual en las cantigas de amigo medievales, no es un yo poético femenino el que habla, sino un yo poético masculino, que se dirige a su amada (”oh, morena”).

    A casinha pequenina (¿de autor desconocido?) pertenece al género musical de las modinhas, cantigas de salão, emparentadas por su temática sentimental con las cantigas noturnas de rua, las románticas serenatas a la luz de la luna, a modo de los trovadores.

    “A temática amorosa das modinhas, que se estendem até as primeiras décadas do século XX, inclui, além do sofrimento, um natural elogio do campo, uma espécie de locus amoenus, paraíso ou ninho de amor perdido. Percebe-se uma singeleza de motivos, ambientados no espaço rural, a exemplo das cantigas de amigo”.

    Tu não te lembras da casinha pequenina
    onde o nosso amor nasceu?
    Tinha um coqueiro do lado que, coitado,
    de saudade já morreu.

    Tu não te lembras, oh, morena
    Da casinha onde te vi?
    Daquela frondosa mangueira, altaneira,
    onde canta o bem-te-vi?

    Al parecer, el autor de A casinha pequenina no es anónimo, sino que, muy al contrario, tiene nombre y apellido: Patrício Teixeira. En la Enciclopédia brasileira da diáspora africana (pág. 644), se consigna lo siguiente: “TEIXEIRA [Chaves], Patrício (1893-1972). Cantor e violonista brasileiro nascido e falecido no Rio de Janeiro. [...] Criador de Casinha pequenina (1927) e Não tenho lágrimas (1937), entre outros sucessos”.

  • São João da-ra-rão, canção de roda do Piauí para voz y piano. 1947
  • Y para no dejarnos invadir por la saudade, una canción infantil, la numero 5 de las Cinco canções nordestinas do folclore brasileiro. No sé yo si no lo terminamos de arreglar…;-) Lo de la saudade, digo.

    Bidu Sayao

    Reproducimos a continuación un artículo sobre Bidu Sayão rescatado del túnel del tiempo que nos permite saber algo más sobre esta gran soprano brasileña.

  • Caras y caretas (Buenos Aires), 17 de noviembre de 1928
  • Nos visitó recientemente, con motivo de las fiestas realizadas en la transmisión del mando presidencial, una gran artista brasileña, la señora Bidu Sayão. Vino sin precedencia de los anuncios encomiásticos habituales, sin las presentaciones de forzado elogio que suelen usarse para las celebridades de las tablas.

    "La cantante Bidu Sayao, llamada la Barrientos brasileña, que está triunfando en Italia" ('Caras y caretas', 15 de enero de 1927).

    "La cantante Bidu Sayão, llamada la Barrientos brasileña, que está triunfando en Italia" ('Caras y caretas', 15 de enero de 1927).

    Joven cantante que había recogido en los escenarios europeos considerables triunfos, aún no había tenido tiempo de adquirir la vanidad de su fama, ni el gusto por las adulaciones de encargo; llegaba sencillamente a tomar parte en las funciones de gala oficiales con que el Gobierno agasajó a las embajadas extranjeras, en las que era preciso dar la impresión de cierta simetría de reparto a la ilustre figura de Titta Ruffo, uno de los artistas líricos más apreciados de nuestro público.

    Apenas si uno que otro diario recordó que la señora Bidu Sayão pertenece a una familia distinguida de Santos, y que desde pequeña reveló cualidades extraordinarias de voz y de inteligencia musical; que sus padres cultivaron esas dotes, dándole los maestros que requería el cuidado de la técnica del canto y el desarrollo de su talento artístico, y que, a medida que avanzaba en el estudio, demostraba, no sólo mayor afición y más disposiciones naturales, sino también más entusiasmo por la ardua carrera de intérprete teatral.

    Nació en 1904 [19Bidu Sayao02] y se presentó en conciertos en 1920, a los diez y seis años, conquistando éxitos que pronto le dieron nombre considerable en la sociedad de su patria; pero su anhelo se cifraba en la escena, en la personificación de esas figuras ideales, envueltas en el prestigio sobrenatural que les presta la admiración de las multitudes; su ansia consistía en expresar y transmitir las emociones intensas de la música ante los auditorios suspensos de sus labios; su vida estaba ciertamente en la profunda conmoción de los triunfos populares, en esa especie de infinita ebriedad que provoca la gloria de las magníficas ovaciones.

    Fue a la tierra del canto, a Italia, y se entregó por entero a su arte. Tuvo la fortuna de encontrar una maestra incomparable, Emma Carelli, la directora del teatro Costanzi, de Roma, que quiso encargarse de su preparación escénica, y en 1926, a los veintidós años escasos, se presentó al público de la Ciudad Eterna en el papel de Rosina de El barbero de Sevilla, de Rossini, con un éxito tan formidable que al punto su nombre fue incluido entre los de las principales sopranos ligeras del mundo. Bidú SayaoPuede decirse que desde ese instante su carrera estaba hecha.

    Durante su primera temporada del Costanzi repitió su triunfo diez veces, y, por lo tanto, se consagró a preparar su repertorio para lanzarse definitivamente a las tablas. Conoció entonces a Walter Mocchi, nuestro excelente amigo, empresario de notables temporadas líricas en el Colón y en el Coliseo, y es probable que las observaciones y consejos de un hombre de teatro tan experto le han sido de considerable beneficio, puesto que después de actuar con creciente fortuna en diferentes ciudades de Italia, del Brasil, de Holanda, de Francia y de Hungría, se unió a él en matrimonio, y se estableció en su ciudad natal.

    Las contadas funciones que dio ante nuestro público, y más especialmente la audición de arias y canciones ofrecida en la Asociación Wagneriana a fines de octubre pasado, nos la revelaron como una artista admirable, de una sensibilidad musical delicadísima, poseedora de una voz maravillosamente timbrada, flexible y pura como pocas, y de un volumen no común en su género.

     “La cantante brasileña Bidú Sayao, ante el micrófono de Radio Belgrano, el día de su debut, durante la audición Palmolive” ('Caras y Caretas, Buenos Aires, 1 de julio de 1930).

    “La cantante brasileña Bidú Sayão, ante el micrófono de Radio Belgrano, el día de su debut, durante la audición Palmolive” ('Caras y Caretas', Buenos Aires, 1 de julio de 1930).

    Expresiva y emocionada en sus interpretaciones escénicas, sencilla y segura de sí misma, se superó todavía como cantante de cámara, pues que dio a escuchar ejecuciones exquisitas de arias clásicas, de ‘lieder’ modernos, de canciones características, y lo mismo comunicaba la pureza de líneas de una melodía de Caccini, de Pergolesi o do Mozart, que la inquietud estremecida de una ‘chanson’ de Duparc, de Ravel o de Hahn, o la pintoresca riqueza colorida de una ‘Jota’, de Falla, o de la ‘Casinha pequenina’, de Braga.

    El público de nuestro teatro Colón la acogió con grandes muestras de aprecio en El barbero de Sevilla, dedicándole largos y repetidos aplausos; pero aun excedió ese triunfo con otro mucho mayor y más entusiasta en el segundo cuadro del tercer acto de Lucia de Lammermoor, de Donizetti, la famosa escena de la locura, que hizo célebres a Luisa Tetrazzini y a María Barrientos. Y después de oírla en obras de tamaño compromiso, y de comprobar que no sólo es dueña de una voz preciosa y de una técnica perfecta, sino que también demuestra un sobrio talento artístico, es necesario contar a Bidu Sayão entre las grandes cantantes de la actualidad.

    ‘El relicario’ y su ahimè

    Lunes, Febrero 7th, 2011
    "Raquel, como la hemos conocido siempre, como la conoceremos hasta el fin de nuestra vida, enigmática y eterna como la Esfinge de Gizéh"('Nuevo Mundo' (Madrid), 10 de agosto de 1928).

    Raquel Meller. Fotografía publicada en la revista 'Nuevo Mundo', Madrid, el 10 de agosto de 1928.

    Soy antitaurina. Viene a cuento porque para mí es una declaración de principios. La denominada “fiesta nacional” me parece una vergüenza nacional. La tortura no es arte ni es cultura. Pero es mi opinión y no pretendo generar ningún debate sobre cuestión tan alejada de la lírica (aun a pesar de Carmen y  Escamillo).

    El relicario es una historia de amor y de muerte (como la de Carmen).  ¿Quién no ha escuchado alguna vez  lo de pisa, morena/ pisa con garbo…? Esta canción, tan torera ella, es del compositor almeriense José Padilla; la letra, de Armando Oliveros y José María Castellví.

    La Meller la creó (no la estrenó, sí realizó su particular creación), la Supervía la bordó y… no faltó quien la dejó poco menos que irreconocible. En fin. Todas las canciones tienen su aquél, y alguna hasta su ahimè.

  • Raquel Meller
  • Conchita Supervía ('Mundo gráfico', Madrid, 9 de febrero de 1927).

    Conchita Supervía ('Mundo gráfico', Madrid, 9 de febrero de 1927).

  • Conchita Supervía. 1931.
  • bbbb

    "El insigne Titta Ruffo en la Plaza de las Arenas, en el momento en que ‘Gallito’ le brindó un toro en la corrida del domingo del mes corriente” ('La actualidad en Barcelona', 'Mundo gráfico', 26 de marzo de 1913).

  • Ruffo (y su ahimè!). 1922.
  • Actualización (7 de febrero de 2011: 18:48):

    Raquel Meller, 14 de marzo de 1923

    El Relicario fue dado a conocer en España por la tonadillera Mary Focela, pero fue Raquel Meller quien popularizó la canción, consiguiendo que media España silbara su música y la otra media cantara su letra, de la que son autores Castellví y Oliveros”. [Anecdotario histórico español]

    «La Mary Focela era una cupletista de segunda fila en el oficio. Había estrenado, sin éxito, El Relicario, que luego contribuiría a la fama de la Raquel Meller. “Años después –escribe el historiador del cuplé– vi a Mary Focela en el camarín de Raquel, vistiéndola. Ironías de la vida y de la suerte…”». [Cambó: 1876-1947]
    nota

  • El relicario de Mary Focela (si se atreven): aquí
  • Actualización (7 de febrero de 2011: 19:48)

  • Entrevista a Armando Oliveros (autor, junto a José María Castellví, de la letra de El relicario) publicada en La Vanguardia, el 17 de octubre de 1956
  • Mano a mano

    Armando Oliveros

    “Noticias de Norteamérica dan cuento de que en la propaganda del partido republicano, como música de fondo, suenan los compases españolísimos de El relicario. ¡Quién iba a decir que volvería a la actualidad el famoso cuplé de Oliveros, Castellví y maestro Padilla, tan lejos! Hagamos historia.

    ¿Cómo fue pregunto a Armando Oliveros?
    —En el año 1914. Vino Mary Focela a vernos a Castellví y a mí, y nos pidió un cuplé para presentarse en Barcelona, y nos pusimos a trabajar a ver qué se nos ocurría.

    –¿En qué pensaron?
    —En la Fiesta de las Bellotas, que se celebraba en El Pardo por San Eugenio.

    —¿Qué tenía que ver todo eso con la Focela?
    —Queríamos evitar que se pareciera a lo que desfilaba por los escenarios, pero nos pusimos a trabajar sin darle ninguna importancia.

    —¿Qué es lo primero que salió?
    –”El día de San Eugenio, yendo al (sic) Pardo lo conocí. Era el torero de más tronío, el más castizo de ‘to’ Madrid”; después el estribillo: “Pisa morena, pisa con garbo…”

    —¿Cuándo lo conoce Padilla?
    –Con la primera estrofa y el estribillo vamos a casa de Padilla, que tenía una academia de cante en la calle del Doctor Dou. Lo leyó, se sentó al piano y dijo improvisando: “Esto podría ser una cosa así”, y salió inmediatamente. Por la noche Padilla lo llevó al Edén y se lo dio a la orquesta Planas para que lo tocara, y la gente aplaudió sin saber de lo que se trataba y ya sonó bien.

    —¿Ya estaba lanzado?
    —No; lo de aquella noche en el Edén fue una especie de ensayo; debíamos terminar la letra, que nos costó dar con la segunda estrofa: “Un lunes abrileño, él toreaba y a verle fui”. A los quince días ya estaba a punto y se lo estrenó la Facela en el Arnau.

    —¿Éxito?
    —Se aplaudió, pero no pasó nada.

    —¿Cuántos días lo cantó?
    —Un mes todos los días. Al mismo tiempo Padilla se lo dio a Blanquita Suárez, que lo llevó al Romea de Madrid y el cuplé siguió su curso sin ser nada extraordinario. Lo cantaron otras, porque en aquellos tiempos había tantas cupletistas como ahora novilleros.

    —¿Cuándo empieza a armar ruido?
    —Pasado yo un año de su estreno, Raquel Meller lo estrena en París, pero antes lo hizo en disco.

    —¿A qué atribuye el éxito de Raquel?
    —A que Raquel, la segunda estrofa, en lugar de cantarla, la recita sobre la música, como debe ser. Y a partir de ella se ha cantado por todo el mundo y por todas las canzonetistas.

  • DEL ARCO
  • * * *

    Actualización (20 de febrero de 2011)

    Carlos Ramírez
    Ramírez

  • Carlos Ramírez
  • Hernán Pelayo
    Pelayo

  • Hernán Pelayo
  • (Gracias, Juan, por los mp3)

    Actualización (21 de febrero de 2011)

    Luis Mariano
    Luis Mariano

  • Luis Mariano
  • Luisa Pierrick (1924): “Enseguida comprendí la importancia de la voz de Miguel [Fleta] y sobre todo su sentimiento”

    Viernes, Enero 14th, 2011
    "El tenor Miguel Fleta: "Alll

    Miguel Fleta: «En Cavalleria, al natural, en 'Carmen'» ('Caras y caretas', Buenos Aires, 5 de julio de 1924).

  • Caras y caretas (Buenos Aires), 5 de julio de 1924
  • «El gran tenor se disponía a almorzar. Su hijo, una encantadora criatura de cuatro años, se encaramaba por los muebles con esa inquietud simpática de los niños inteligentes. La señora de Fleta dirigía con su mirada viva todos los detalles. Una estufa eléctrica mantenía una temperatura tibia y acariciadora.

    —Almuerce usted tranquilo —le dije— yo iré averiguando lo que deseo saber, sin molestarle.

    Y mientras almorzaban, Fleta y su señora, iban respondiendo a mis preguntas con esa sencillez tan sugestiva que constituye la característica del gran tenor.

  • Fleta: Amapola
  • —Yo nací en un pueblo de la provincia de Huesca que se llama Albalate de Cinca. Mis padres fueron unos modestos industriales; es decir, mi padre tenía el café del pueblo.

    —Mi padre tuvo ya buena voz y además tocaba casi todos lo instrumentos; también mis hermanas tenían buena voz. Yo, a los ocho años, era en el pueblo ‘EI cantador de Jotas’ y cantaba en la iglesia.

    —Mis padres querían dedicarme al comercio porque el maestro se lo aconsejó; yo era, para mis años, un gran matemático y por mi facilidad en la aritmética se creyó que yo haría un buen comerciante; pero mi madre no se decidía a dejarme ir a Barcelona; luego, por consejo de unos ingenieros, se me quiso dedicar a la marina mercante; pero mi padre enfermó y estuvo cuatro años en cama con una parálisis general; entonces llegó la catástrofe de mi casa; tuvimos que trasladar el café y para poder vivir, se me envió a Zaragoza con una hermana mía, y estuve dedicado a los trabajos del campo; pero yo seguía cantando y cuando había alguna fiesta iba yo con los otros muchachos cantando jotas, hasta que un día, un tal Miguel Asó, cantador de jotas de profesión, me oyó y me dijo que fuese a su casa para enseñarme el estilo del canto de jotas; mis hermanas se opusieron, pero yo durante el día trabajaba y por las noches iba a casa de Asó y estudiaba aquel estilo que tanto me pustaba. Tenía yo entonces 18 años.

    —Me presenté entonces en un festival de jotas que hubo en el Principal de Zaragoza y el día del ensayo general todos me felicitaron y me auguraron el primer premio.

    —Ni el primero, ni el segundo… No obtuve premio alguno; no, señor.

    —Estuve dos años en Zaragoza trabajando; unos dos meses después del festival regresé a mi pueblo, y como había aprendido el estilo, tuve allí un gran éxito; tanto que todos aconsejaron a mis padres que me enviasen a aprender el canto delinitivamente. Y allá fui.

    'Mundo gráfico', 6 de noviembre de 1912).

    "Los artistas del Liceo de Barcelona": Adelina Agostinelli, Maria Gelcich, Elvira de Hidalgo, Luisa Pierrick, Nicola Zerola, Titta Ruffo, Margort Kaftal ('Mundo gráfico', 6 de noviembre de 1912).

    [En la foto: Adelina Agostinelli, Maria Gelcich, Elvira de Hidalgo, Luisa Pierrick, Nicola Zerola, Titta Ruffo, Margot Kaftal]

    —Fui a Barcelona; al Conservatorio. Había en el Conservatorio dos clases de canto: una, que la daba un profesor, y la otra que la daba la profesora francesa Luisa Pierrick, una artista que después de haber cantado con gan éxito en el Liceo de Barcelona habia sido nombrada profesora del Conservatorio. Yo pregunté al conserje, que era un buen hombre, y él me aconsejó que fuese a la clase de la profesora Pierrick. Y allá fui.

    Miro a la señora de Fleta y sonrío; para nadie es un secreto que aquella profesora del Conservatorio de Barcelona es hoy la esposa del gran tenor y madre de ese niño que Fleta adora, y que me mira, mientras come, con sus ojos inteligentes de muchacho travieso y gracioso.

    Mundo gráfico., 06/11/1912, p 29

    'Mundo gráfico', 6 de noviembre de 1912.

    —Diga usted, señora —le pregunto. —¿Cómo empezó usted la educación de la voz del gran tenor?

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    Stracciari, “que cautiva por su magnífica voz, su impecable dicción y su refinado estilo de canto”

    Domingo, Enero 9th, 2011

  • Stracciari: Piangi, fanciulla (dúo de Gilda y Rigoletto del Tercer Acto). Con Mercedes Capsir. 1928
  • ('Caras y caretas, Buenos Aires,

    ('Caras y caretas', Buenos Aires,11 de agosto de 1906).

    “Poseyó una voz poderosa y homogénea, que le permitió abordar con comodidad el vasto dominio del repertorio italiano, desde fragmentos belcantistas hasta declamaciones veristas”, reseña Patrón Marchand sobre Riccardo Stracciari (1875-1955) en su libro Cien grandes cantantes del pasado.

    Se sentía realmente identificado con los personajes que interpretaba. “La voz que nos dejan oír las viejas grabaciones Fonotipia y Columbia luce pareja y suntuosa en la mayoría de los casos y lo coloca, sin ninguna duda, entre los primeros barítonos de su generación como De Luca, Scotti, Galeffi, Ruffo, Danise y Amato“.

  • Vien Leonora, a piedi tuoi…, aria de Alfonso del Segundo Acto de La favorita, Donizetti. 1925
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    “Desde el rey al último espectador del paraíso, todos aplaudían y gritaban: ¡bis, bravo!”

    Miércoles, Noviembre 17th, 2010
    Mattia Battistini

    "El cantante barítono MATÍAS BATTISTINI, que actualmente canta con éxito extraordinario en el Gran Teatro del Liceo" ('Ilustración artística', Barcelona, 3 de diciembre de 1906).

  • Battistini: O Lisbona, alfin ti miro, aria de Camoëns, Don Sebastián, Rey de Portugal, Donizetti. 1906 (AQUÍ)
  • notaBattistini: O del mio dolce ardor, Paris y Elena, Gluck. 1924

    Encontré, no por casualidad, una crítica de prensa sobre una actuación del  gran barítono italiano Mattia Battistini, considerado en su época paradigma del bel canto. Cantaba Battistini en el Teatro Real de Madrid, el 2 de enero de 1919, una ópera de Donizetti por aquellos años ya prácticamente olvidada: Maria di Rohan. Ópera de exigente ejecución para los cantantes —a decir del cronista—, que precisamente “por eso la han retirado de la circulación”.

    Dirigió la representación el maestro Julio Falconi. Junto a Battistini (Conde de Chevreuse), la soprano gallega [nace en Santiago de Compostela, La Coruña] Ofelia Nieto (María de Roan), la mezzosoprano italiana Maria Capuana (Armando de Gondì) y el tenor alicantino Antonio Cortis (Conde de Chalais), que en 1919 aún utilizaba su verdadero apellido, ‘Corts’ [ Antonio Montón Corts], y a quien vaticinan, muy certeramente, “un porvenir seguro en el arte”.

    En otra crónica de prensa de la misma representación (El Día, Madrid, 3 de enero de 1919), consignan sobre Cortis:

    “Antonio Corts, el modesto tenor que cantó el conde de Chalais, tiene una voz caliente, varonil y bellísima, igual en todos los registros, joven y pastosa. ¿Por qué no estudia este muchacho, verdadero brillante sin pulir? Es seguro que su voz excepcional, una vez disciplinada, haría de Antonio Corts, un divo, que se disputaría el favor de la Empresa”.

    Concluye su reseña Felipe Fano, crítico musical del desaparecido diario madrileño El Globo, con un me dijo_ yo le dije… muy castizo (leísmo, incluido), que no vamos a desvelar antes de tiempo.

    Maria_di_Rohan_Premiere_-_Final_Scene

    Escena final de la premiere de 'Maria di Rohan', de Donizetti, estrenada en en Viena, el 5 de junio del 1843.

    Battistini tenía en aquellos momentos, 2 de enero de 1919, 61 años. Apenas le faltaban dos meses para cumplir los 62.

    Y la crónica, textualmente, dice así:

  • Maria di Rohan
  • Caricatura de María Llácer y Mattia Battistini, 'Heraldo de Madrid', 18 de marzo de 1916.

    Caricatura de María Llácer y Mattia Battistini, 'Heraldo de Madrid', 18 de marzo de 1916.

    “Se esperaba con gran interés la presentación del barítono Mattia Battistini. Los antiguos abonados cantaban a coro sus triunfos como representante de la escuela del ‘bello canto’; para otros el deseo era también muy justificado, porque quería juzgar por sí mismo si era verdad tanta belleza, como cantaban los amigos del barítono.

    El teatro se llenó por completo.

    Se puso en escena Maria di Rohan, del maestro Donizetti, ópera ya retirada de la circulación, no por falta de belleza, que la tiene mucha, sí por falta de cantante, pues ópera de este género necesitan extensas voces, cuadratura perfecta, segura entonación, pues la orquestación limita su cometido a acompañar a los cantantes; no hay manera de cubrirse con la orquesta, ni callarse cuando la frase ‘le va mal’ o ‘pella, en el pase’. No hay más remedio que cantar y cantar bien a toda voz.

    Por eso la han retirado de la circulación.

    Mattia Battistini, el barítono español por su enlace matrimonial, español por estar en España fincado y español por su amor a esta patria, alcanzó anoche el triunfo mayor de la temporada, pues se le aplaudió en la romanza del acto primero, se le ovacionó en el segundo y en el acto tercero en la famosa aria, cuyo andante, cantado con una maestría sin igual, tuvo que repetir; siguió el aria y después la cabaletta, que acabó por enloquecer al público, que desde el rey al último espectador del paraíso, todos aplaudían y gritaban: ¡’bis’, bravo! y otras exclamaciones.

    El triunfo, la glorificación de Battistini fue completa e indiscutible.

    cari

    Ofelia Nieto, caricatura de Fresno ('ABC', 2 de abril de de 1924).

    Ofelia Nieto / Mírate en el espejo (1914)

    Ofelia Nieto lució su hermosa voz [¿y?] sus potentes agudos.

    María Capuana, un lindo paje, tan hermosa de voz como de figura, cantó muy bien su canción del primer acto haciéndose aplaudir por todos, y haciéndose notar por su desenvoltura en la escena.

    nnnnnnnn

    'Ondas', Madrid, 27 de diciembre de 1930.

    Antonio Cortis /Apri la tua finestra (1929)

    Antonio Corts, excelente tenor, que ayer conquistó el tercer entorchado, tiene un porvenir seguro en el arte, y paseará triunfante la bandera de España por todo el mundo.

    Becucci, con su hermosa voz y su arte escénico, completó el conjunto.

    Erauzkin, Ferrer y [¿Fururia?] fueron buenos chicos.

    El maestro Falconi guió la orquesta con su pericia acostumbrada.

    Al terminar la ópera, me decía una antigua abonada, cuya butaca estaba vecina de la mía.

    —¿Pero este Battistini hasta cuándo va a cantar?

    —Señora, la respondí, para que Battistini no cante, será preciso matarle”.

  • Felipe S. Fano
  • Globo, El (Madrid. 1875)

  • El Globo, Madrid, 3 de enero de 1919
  • José Mojica, Fray José de Guadalupe (IV)

    Sábado, Agosto 14th, 2010

    Y vamos con el tercer y último de los testimonios sobre José Mojica.  Publicado en marzo de 1974, remite al año 1952, cuando Mojica visita Barcelona con motivo del Congreso Eucarístico Internacional celebrado en dicha ciudad.

    (Gracias por la audición, Nicolás)

    José Mojica

    El caso del Padre Mojica

    Personalmente lo conocí en 1931 cuando actuó en el Liceo. Muchos años después, una mañana al entrar en el Círculo del Liceo para asistir a la ‘peña’, matutina de la ‘pecera’, quedé asombrado al escuchar mi nombre pronunciado por un religioso muy alto, con cabello blanco, que con los brazos abiertos se dirigía hacia mí desde la arquería del coliseo, con la sonrisa más simpática.

    Mojica / Ecco ridente in cielo

    “Era el mismo y no era el mismo. Estaba de paso en Barcelona —vivía entonces en Madrid, en el Convento de San Francisco el Grande— y no había resistido la tentación de pisar el Liceo de su ‘Barbero’ .

    Entró conmigo en El Casino y tuve la entrevista más interesante y menos preparada que puedo anotar en mi vida periodística. Me dijo que en medio de la vorágine de su vida, contemplando a esas muchachas que presumen de hombres y a esos hombres que parecen mujeres, temiendo a las histéricas ‘fans’ que sin saber música le arrancaban botones de la chaqueta cuando cantaba, observando la vaciedad que desde su interior y en su exterior sentía profundamente, había oído la voz de Dios.

    Que no quería tener lazo alguno ni con su egoísmo, ni con su mundo. Y que después de un largo, pensado y meditado período de recogimiento, había profesado en la Orden Fanciscana en 1943 en San Antonio de la Recoleta de Cuzco.

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    José Mojica, Fray José de Guadalupe (III)

    Jueves, Agosto 12th, 2010

    José Mojica


    Mojica / Bianca al par

    Algunas de las películas protagonizadas por José Mojica obtuvieron gran éxito en España, Norteamérica e Hispanoamérica. A decir de la prensa española de aquellos años, especialmente “entre el género femenino”.

    Entre sus films: One Mad Kiss /El precio de un beso (1930), Cuando el amor ríe /Ladrón de amor (1930), Hay que casar al príncipe (1931), La ley del harem (1931), Mi último amor (1931), El caballero de la noche (1932), El rey de los gitanos (1933), Melodía prohibida (1933), Un capitán de cosacos (1934), Las fronteras del amor (1934), La cruz y la espada (1934), El capitán aventurero (1938), La canción del milagro (1940),  Melodías de América (1941), El pórtico de la gloria (1953), Yo, pecador (1959), Seguiré tus pasos (1966).

    José MojicaEn diciembre de 1930, aún faltan trece años para que el divo José Mojica  se convierta, convencido y por vocación, en el Padre José Francisco de Guadalupe Mojica. Pero aún siguió ofreciendo recitales, especialmente por la radio. Las tres últimas películas en las que interviene,  ya como Fray José Mojica (El pórtico de la gloria, Yo, pecador, Seguiré tus pasos) son posteriores a su ordenación como sacerdote franciscano, en 1943. Pero las intenciones son muy otras: recaudar fondos destinados a la formación de nuevos sacerdotes, a la fundación de un seminario en Arequipa (Perú) y otras causas benéficas.

    (Gracias, Nicolás, por el vídeo y las grabaciones)

    Mojica / Fantasie aux divins

    El segundo testimonio sobre Mojica (frívolo, decíamos;-) El tercero y último, mañana.

    Mundo gráfico, 21 enero 1931

  • Mundo gráfico, 21 de enero de 1931
  • Instantáneas de la estancia en Madrid de José Mojica

    José Mojica, el famoso tenor mejicano y estrella primerísima de films hispanoparlantes —cuya biografía ha publicado hace poco, en estas mismas columnas, un querido compañero radicado en Los Ángeles— acaba de pasar por Madrid. Y le han limpiado los zapatos tres o cuatro veces cada día. Él miraba orgulloso el cuero reluciente, y me decía:

    —En Estados Unidos no es costumbre esto de engrasar el calzado en el café…

    Luego, subía a su habitación del hotel, se ponía otro par de zapatos, y bajaba de nuevo al café:

    —Camarero: ¿quiere hacerme el favor de avisar al limpia?…

    * * *

  • Dime (Gonzalo Curiel)
  • José Mojica y Pedro Vargas cantando a dúo la canción anterior. Convento de San Francisco. Lima, 1969
  • * * *

    Chocolate a la española. A Mojica le encanta. A Leopoldo Rosales—su amigo, más que su secretario— le entusiasma. Y mientras ellos mastican churros y más churros, yo charlo distraídamente con míster Sanders, pianista de Mojica. De pronto suelto, sin poderlo evitar, una carcajada, al ver cómo los dos mejicanos hincan el diente en los azucarillos…

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    José Mojica, Fray José de Guadalupe (II)

    Miércoles, Agosto 11th, 2010

  • Mojica: Adiós, amor (Ernesto Lecuona)
  • Vamos con el primero de los tres testimonios sobre José Mojica (el segundo, mañana). Fue publicado en la revista Mundo gráfico, Madrid, el 10 de octubre de 1930.

    Los vídeos y las audiciones son de Nicolás Camilo (gracias, Nicolás).

    Mundo gráfico, 10 de diciembre de 1930

    Mundo gráfico, 10 dic 1930Artistas de Méjico

    Unas horas con José Mojica

    “Marchar bajo el cielo del Sur de California, azul, claro, transparente casi de continuo, es un placer tan grande siempre!… Vamos en automóvil, desde Hollywood hasta las bellas cercanías de Santa Mónica, un joven mejicano, correcto y amable, secretario de José Mojica, que guía el coche; el artista compatriota nuestro Francisco Moré de la Torre y yo.

    Avanzamos por caminos a trechos sombreados por eucaliptos, palmeras y pimenteros, alineados e inmóviles. Pasamos frente a casitas rodeadas de jardines, junto a huertas de naranjos y manzanares pomposos, ante abullonadas colinas de tierra parduzca, medio vestidas de matojos de verdor obscuro, sobre los cuales alzan aquí y allí su copa maciza y redonda encinas de tronco retorcido y rotundo.

    El automóvil, por caminos que serpean caprichosamente entre campos verdegueantes y descampados arenosos, trepa a una cuesta empinada o se lanza en rápido descenso al fondo de un vallecito entapizado de hierba jugosa, sobre cuya felpa de esmeralda se han abierto hoy multitud de flores diminutas, doradas, azules, de un malva suave, de un rojo sanguinolento o de una blancura inmaculada.

    Allá a lo lejos, en el fondo azul del horizonte ilimitado, centellea el mar, que nos saluda azotando nuestro rostro y revolviéndonos los cabellos con su brisa fresca y salina, que respiramos deliciosamente. Desde esta altura distinguimos ya el tejado, y en parte los muros de la casa de José Mojica, el tenor mejicano, tan querido del público de este país, en donde su dueño nos espera.

    Esta casa, en que el artista lleva una vida retirada, sencilla y laboriosa, situada en pleno campo y no lejos del mar, es —nos acaba de decir su secretario—reproducción casi exacta del rancho de San Gabriel, o Cerrito Colorado, donde nació y pasó los primeros años de su existencia el aplaudido tenor, allá en su país, en el estado de Jalisco, y cerca del volcán Colima.

    José Mojica

    A la puerta de su casa, con gesto fino y acogedor, salea a recibirnos José Mojica. Y momentos después nos hallamos en una morada que en todo revela el bienestar, la sencillez, el buen gusto en el mobiliario, en los libros y los objetos de arte que tenemos ante la vista. Y se respira en ella un ambiente de paz sedante y de familiaridad encantadora que rara vez, si alguna, pudiéramos encontrar en las casas de los artistas de Hollywood más favorecidos por la diosa Fortuna.

    Charlamos un buen rato en la biblioteca de Mojica, junto a la chimenea llameante, éste, Moré de la Torre y yo. Y mientras hablamos, y luego, al pasear por el jardín, a medio plantar todavía, pienso, con el caprichoso desorden de la imaginación, que gusta volar a su antojo sin preocuparse de la sucesión precisa de tiempos y lugares, en hechos de la vida de nuestro amigo, que fui conociendo poco a poco, y en los cuales pongo ahora algún orden para satisfacer las curiosidades del público lector.

    José MojicaComo ya indiqué cantes, José Mojica nació en Jalisco (Méjico) y en el rancho de Cerrito Colorado o de San Gabriel, hacienda azucarera y de café. Cuando contaba el futuro artista seis años murió su padre. Pasaron su madre y él a Guadalajara y a la ciudad de Méjico. Se educó en el Colegio Católico Francés del Sagrado Corazón y en las Escuelas Nacionales.

    En Méjico se percibía a la sazón por todas partes, más intensa en unos lugares que en otros, pero viva por dondequiera, una sed, una verdadera fiebre impulsiva de cultura. Mojica, el adolescente de espíritu curioso y entusiasta, vacila entre distintos rumbos. Ingresa en la Escuela de Agricultura, a fin de continuar la labor paterna, ensanchándola y aumentando su rendimiento, mientras comienza entonces a sentir la poderosa atracción del arte.

    José MojicaDesde aquella época es un inteligente aficionado de la pintura, y ya por entonces se iba iniciando en los estudios musicales. Comienza a cantar en coros, por pasar el tiempo, como una distracción ligera e inocente en un principio. Pero muy pronto decide consagrar al canto su vida entera. Y ya no habrá de apartarse jamás de esa ruta, en la que le aguardaban, como a la mayoría de los grandes artistas, luchas, pruebas y sacrificios numerosos y duros antes del triunfo definitivo.

    Una de las revoluciones mejicanas privó a los Mojica de la hacienda de San Gabriel. En medio de las dificultades mayores y más descorazonadoras por que quizá hayan atravesado nunca el tenor de la Chicago Civic Opera y su madre, la bondadosa y simpática señora a quien acabamos de conocer, toda devoción y espíritu de sacrificio para su hijo (una madre muy de nuestra raza), se toma la decisión de no perdonar medio —¡y se dispone de tan pocos!— para que Mojica, si ha de consagrar su vida al arte, llegue a ser un gran artista.

    Y la dama ejemplar, que me parece estar reviviendo al escribir estas líneas, da a su hijo casi todo el dinero con que cuenta: los últimos quinientos dólares puede decirse, resto del naufragio de una buena fortuna, amasada por el talento, la honradez y la laboriosidad, y destruida por los golpes del azar y de las pasiones y los fanatismos desbordados.

    Mojica se dirige entonces a Nueva York, decidido a luchar sin tregua ni respiro hasta conquistar el triunfo y la fortuna. Pero la época de su llegada es la menos propicia que pudiera haber para la realización de los planes del joven entusiasta e inexperto.

    Los Estados Unidos acababan de entrar en la guerra europea, y no le era posible encontrar ocupación como cantante en ningún sitio. La bohemia artística, trabajosa, amarga en todo lugar, ha de ser terrible en una ciudad monstruosa y dura como Nueva York, sobre todo al estar, como entonces, en plena agitación guerrera.

    José Mojica, el exquisito artista de hoy, tuvo que decidirse a trabajar entonces en una oficina, recibiendo como retribución de sus tareas enojosas doce dólares por semana, de los cuales enviaba una parte a Méjico, a la buena madre que allí —desposeída de todo— esperaba y soñaba con el triunfo del hijo.

    Después de ocho meses regresa a Méjico para cantar como segundo tenor en una Compañía organizada por Sigaldi, y de la que formaba parte Polacco, como director de orquesta; Rosa Raisa, Lázaro, Edith Mason, entre otros.

    Vuelve con esos artistas a los Estados Unidos para cantar en Chicago como segundo tenor igualmente. Al día siguiente de su primera aparición firmó un contrato por cinco años. Empezó a cantar como primer tenor en las óperas de Le Pardon de Ploërme y Thais, con Amelita Galli-Curci y Mary Garden, a quienes recuerda siempre con simpatía y gratitud.

    Retrato al óleo de José Mojica (barcena1901-100)

    Retrato al óleo de José Mojica, 1929 (Macena Barton, 1901-1986)

    Mojica, no sólo en las temporadas de ópera de Chicago, sino en sus tournées de conciertos por todo el país, ha obtenido grandes éxitos. También los principales estudios de Hollywood se han disputado a José Mojica ofreciéndole enviables contratos. Después de algunas vacilaciones por parte del artista, aceptó las proposiciones de Fox, en cuyos estudios ya ha representado la figura principal en dos películas, cantadas en inglés y en español: One Mad Kiss (El precio de un beso) y The Love Gambler, de la cual desconozco aún el título castellano. Ya ha triunfado también José Mojica en este nuevo aspecto de su actividad, en el cual le aguardan, sin duda, numerosos triunfos.

    Mojica / Amores y amoríos

    Pero no puede uno menos de preguntarse, un tanto indeciso, si será el cinematógrafo la verdadera, la definitiva ruta para un artista de tanto talento como Mojica.

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    José Mojica, Fray José de Guadalupe (I)

    Martes, Agosto 10th, 2010

    José Mojica

    Hace unas pocas semanas;-) que Nicolás Camilo preparó para todos nosotros, y con mucho arte, unos vídeos con arias y canciones del tenor mexicano José Mojica (1896-1974). Las audiciones que pueden escuchar en este post también son regalo suyo. Gracias mil, Nicolás.

    Acompañaremos las grabaciones con tres artículos sobre José Mojica que hemos hallado en el fondo del mar. Tres instantáneas. Tres testimonios que de alguna manera resumen lo que José Mojica fue en su vida: tenor, estrella del cine y sacerdote franciscano.

  • Júrame (María Grever)
  • Mojica / Júrame

    El primero es una entrevista reportaje sobre José Mojica publicada en 1930, año en que el tenor adquiere para su madre la Villa Santa Mónica en San Miguel de Allende, Guanajuato (México), donde doña Virginia residirá hasta su fallecimiento, en 1940. En ella se relata, a grandes rasgos, los orígenes de Mojica,  los inicios de su carrera artística, sus primeras actuaciones como tenor y como divo de la pantalla.

    Mojica / Ni de día ni de noche

    El segundo es un curioso y frívolo apunte sobre el paso del tenor José Mojica por Madrid en diciembre de 1930.

    El tercero es de 1974, año en que falleció Mojica, y remite a 1952,  cuando Fray José Francisco de Guadalupe Mojica reside en Madrid, en el Convento de San Francisco el Grande, y visita de incógnito el Teatro del Liceo de Barcelona, donde había cantado El barbero de Sevilla en mayo de 1931. El motivo de su viaje nada tenía que ver con la lírica. Participaba Fray José Mojica en el Congreso Eucarístico Internacional celebrado en la ciudad condal en 1952.

    Ahí [plaza de Cataluña, Barcelona] tuve uno de los éxitos de los cuales guardo el más feliz recuerdo. El día de Santa Cecilia [...] me pidieron unas modistillas y estudiantes que cantara algunas canciones, a lo cual accedí muy gustoso. En cambio lo del Liceo fue lamentable, no sé si porque estaba mal de voz, o por la grandiosidad del local.

    —Y también porque el empresario había doblado los precios. La butaca de platea costaba los domingos por la tarde quince pesetas, y para la representación de El barbero de Sevilla, en la cual desempeñaba usted el papel de Conde de Almaviva, la puso a veinticinco pesetas aprovechándose de su popularidad en el cine.

    —Lo ignoraba y le agradezco este consuelo.

  • V. Coma Soley
  • La Vanguardia, Barcelona, 11 de octubre de 1974
  • * *

    En diciembre de 1930, José Mojica tiene 34 años y ha protagonizado en la pantalla El precio de un beso /One Mad Kiss y Cuando el amor ríe /Ladrón de amor. Es todo un acontecimiento su estancia en Madrid, y los periodistas lo persiguen para conseguir una entrevista.

    El objetivo de su visita, según él mismo manifiesta, es “respirar el aire que fue la cuna de sus antepasados. Y otro muy laudable: contrastar con la realidad el concepto que él tenía formado de España, a fin de no incurrir en equivocación cuando tenga que representar tipos españoles” (Crónica, Madrid, 18 de enero de 1931). Pero hubo otros:

    —¿A qué obedece su viaje a España?
    —No vaya a figurarse que es un viaje de placer. He querido conocer este bello país, porque deseo que el ambiente de mis próximas producciones sea verdadero. No quisiera filmar por ignorancia alguna ‘españolada’. Por otra parte, quiero buscar una muchacha que reúna condiciones para la pantalla, con el objeto de que interprete la principal figura femenina de mis películas. Pero hasta ahora no la he encontrado. He visto a varias, y aunque todas son muy lindas, no se aproximan a la muchacha que yo quiero.

    ¿La encontró?…  En su siguiente película (Hay que casar al príncipe) comparte protagonismo con la donostiarra Conchita Montenegro; en la siguiente (La ley del harem), con la bilbaína Carmen Larrabeiti; y en la que siguió a ésta, con la sevillana Ana María Custodio.

    Mojica / Je crois entendre encore

    Causó gran revuelo José Mojica en Madrid en diciembre de 1930. En la redacción del  Heraldo de Madrid, le hicieron corro. Literalmente. Uno de los reporteros que allí se encontraba describe a Mojica, y sus primeros triunfos cinematográficos, con las siguientes palabras:

    “Sus éxitos como cantante no podían pasar inadvertidos para los productores de films parlantes. Fue requerido por diversas empresas, y a la Fox le cupo el honor de incorporarle a su elenco. Ha filmado varias películas en inglés y en español: de estas últimas, el público madrileño conoce la titulada El precio de un beso, y no tardará en recrearse con otra que se estrenará muy en breve en Royalty con el sugestivo título de Ladrón de amor. [...]

    El protagonista de Ladrón de amor es el único galán que puede competir con los galanes que brillaron en el cinema mudo. A la maravilla de su voz —voz de oro, como la dicen en Norteamérica— une la prestancia gentil, atrayente y arrogante del hombre simpático y una exquisita sensibilidad que jamás pudimos ‘ver’ en los galanes de patrón afeminado, tan en boga hace un lustro. José Mojica es todo lo contrario a aquellos. De aspecto viril, agradable, sin ser guapo: artista, muy artista, y de perfecta fotogenia.  Optimismo de juventud, juventud de amor y amor hecho arte. En unas palabras: José Mojica es la futura estrella del cinema parlante; en la hora presente, es la única”:

    —Hablemos del cine (…) ¡Piensa usted hacer más películas!
    —Hasta el momento, tengo firmados compromisos para tres más.

    —¿En español?
    —En español. Precisamente mi viaje tiene relación con estas cintas.  Vengo a buscar varios tipos que ‘vayan’ bien y a entrevistarme con algunos escritores para que los diálogos sean netamente españoles y… literarios. He hablado con los Hermanos Quintero, con Muñoz Seca

    —Eso es lo que debieran hacer todos los productores.
    —Yo soy amante del detalle y de la fidelidad. El traje que me ha visto usted en Ladrón de amor es reproducción exacta de un traje que pertenecía a mi abuelo y que yo conservo como reliquia.
    [...]

    —¿Piensa usted permanecer más días con nosotros?
    —Desgraciadamente, salgo mañana.

    —¡Mañana! Eso no puede ser. Usted se queda aquí hasta el próximo enero. Quiero que tome las uvas el último día del año y en la Puerta del Sol.
    —Pero…

    —Es inútil. Usted come las doce uvas en mi compañía. A lo mejor encuentra motivo para una película.

  • Heraldo de Madrid, 31 de diciembre de 1930
  • Mojica / María La O

    ¿Tomó Mojica  las 12 uvas en la Puerta del Sol en la Nochevieja de 1930?… Tendrán que esperar a mañana…;-) Mañana, también, el primer testimonio.

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    El barítono catalán Inocencio Navarro

    Sábado, Julio 31st, 2010
    bbbbb

    El barítono Inocencio Navarro ('La Ilustración', 19 de mayo de 1913).

    Sobre el barítono catalán (barcelonés, dicen en algunas crónicas de prensa) Inocencio Navarro se sabe más bien poco. Hernández Girbal no lo incluye en ninguno de sus dos volúmenes de  Cien cantantes españoles de ópera y zarzuela. Tampoco Sagarmínaga, en su Diccionario, heredero este libro, en buena parte, de esa obra de Girbal.

    Enrique (Enrique Paz Escudero, el auténtico;-) me envió hace unas semanas una grabación de Inocencio Navarro. Creo que bien merece la pena que la escuchemos todos. Gracias, Enrique.


    Inocencio Navarro

    Ya el trueno apagado
    más lejos resuena;
    el viento ha callado,
    la mar se serena.
    Volvió la alegría;
    renace la calma,
    lo mismo que el día
    serénese el alma.

    ¿Por qué, por qué temblar?
    El cielo está sin nubes,
    azul está la mar.
    ¿Por qué temblar?…

  • Canta Navarro la romanza del final del Monólogo de Simón (¿Por qué, por qué temblar?) del Acto I de La Tempestad de Chapí
  • Matilde de Lerma

    "La eminente soprano española Matilde de Lerma en 'Tristán e Iseo', ópera de Wagner, en que ha alcanzado gandes éxitos cantándola recientemente en los principales teatros de Italia" ('Mundo gráfico', 26 de marzo de 1913).

    Inocencio Navarro debutó en el Teatro Real de Madrid en 1916 (66ª temporada).  El 15 de febrero canta en Los hugonotes, de Meyerbeer, junto a Matilde de Lerma, Luisa Garibaldi, Mercedes Capsir, José Palet, Gaudio Mansueto, José Torres de Luna y un jovencísimo Antonio Cortis. Dirigió Ricardo Villa. La actuación se repitió, con el mismo elenco, los días 17 y 20.

    Vuelve a cantar en el Real ese mismo año, el 17 de marzo: IV Acto de Los Hugonotes, Centón a beneficio de la Asociación de la Prensa, junto a De Lerma, Palet, Battistini, Torres de Luna… Por aquí lo tenemos.

    ¿Qué más podemos contar sobre Navarro? En la hemeroteca on line de la Biblioteca Nacional de España (que encarecidamente les recomiendo cuando deseen saber algo más sobre un cantante lírico del pasado), hallamos una crítica de prensa molto interessante. Corresponde a una actuación de Navarro en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, el sábado 27 de enero de 1917, donde canta  Maruxa, de Amadeo Vives. Junto a Inocencio Navarro, Esther Oliver, Carmen Alfonso, el tenor Belenguer y el bajo Sr. Casas.

    El éxito fue… a_po_te_ó_si_co.  Y entre acto y acto,  canciones de propina…

    Ahí va (sin marear;-):

    “El extraordinario reclamo que se había hecho del baritono Inocencio Navarro, diciendo que era un ‘divo’ que cantaba ‘Maruxa’ como hasta ahora no se había oído, llevó anoche al teatro de la Zarzuela un público numerosísimo.

    El reclamo pudo perjudicar al Sr. Navarro, pues los espectadores se mostraron exigentes en grado sumo, y esperaban desde la primera escena algo estupendo y nunca visto.

    Si el Sr. Navarro no llega a ser, en efecto, un gran barítono y un gran actor, anoche hubiese tenido un ruidoso fracaso.

    Salvado el peligro, el Sr. Navarro, que posee una voz pastosa y extensa, una gran escuela de canto a la manera italiana, clara vocalización y que sabe dar expresión a las frases, se adueñó de los espectadores, trocando en frenético entusiasmo las impaciencias del principio.

    Al terminar el dúo con la tiple en el primer acto, el público en masa tributó a los artistas calurosas ovaciones, que se repitieron al caer el telón. El maestro Vives fue llamado a escena repetidas veces.

    En el acto segundo confirmó y acrecentó Inocencio Navarro la buena impresión, y también se hizo aplaudir calurosamente.

    Con tanto entusiasmo y con tantos aplausos como el Sr. Navarro fue acogida la señorita Carmen Alfonso, que cantó su parte admirablemente y se reveló como una gran artista.

    El resto del reparto es también digno de mención. Esther Oliver hace una gentil Maruxa y el tenor Belenguer y el bajo Sr. Casas están muy justos.

    Realmente la ‘Maruxa’ que vimos anoche en la Zarzuela es algo excepcional, tanto por el conjunto como por los méritos personales de la señorita Alfonso y el Sr. Navarro.

    La orquesta, muy bien concertada y peritísimamente dirigida por el maestro Barrera, que también fue llamado al proscenio al final de ambos actos, en unión de Vives.

    En el intermedio el Sr. Navarro cantó varias canciones, con las que demostró nuevamente sus excepcionales facultades y buen gusto”.

  • El Imparcial (Madrid), 28 de enero de 1917
  • ffffff

    1. El maestro J. Lamote de Grignón. 2. El maestro Franz Beidler. 3. El maestro Luis Millet. 4. El tenor Francisco Viñas. 5. Richard Wagner. 6. El tenor Juan Raventós. 7. El bajo Conrado Giral. 8. La soprano española Lina Pasini Vitale. 9. El barítono Inocencio Navarro ('La Ilustración', 19 de mayo de 1913).

    * *
    Actualización (1 de agosto de 2010):

    ¡Viva el pelo! (Romero de Torres)


    Inocencio Navarro / Lolita: Serenata spagnola