Archive for the ‘Los más comentados de óperasiempre.es’ Category

receta musical operasiempre 2009

Miércoles, Diciembre 23rd, 2009

candela¿Ya andan preparando el festejo de mañana? ¿Tienen todos los ingredientes para la cena? ¿Serán ustedes el cocinero, la cocinera? ¿Y con qué van a sorprender a su familia?

En operasiempre.es también vamos a preparar una receta… musical. Con la colaboración de todos ustedes. También nos gusta que nos sorprendan.

-)Desde este momento y hasta el día 25  incluido (incluido también el fun, fun, fun;-) se admiten ideas, sugerencias, proposiciones…

Obviamente, de un villancico. Bueno, no tiene por qué ser propiamente un villancico. Admitimos incluso que nadie cante;-) Algún aria que les recuerde la Navidad. Una pieza musical con la que poder celebrar que estamos juntos y en familia (vale, sí, virtualmente;-)

Bien sencillo: basta con indicar un enlace que podamos escuchar todos. Si además añaden el porqué de su elección, miel sobre hojuelas. Pero no es imprescindible, que ya sabemos que en vísperas de fiestas, el ingrediente más preciado es el tiempo.

Y el cóndor pasa. Por ejemplo.

:-)Antonio:

23 de diciembre, a las 6:04

el abetoNo damos con él, Antonio.  ¿Puede servir éste de momento?

Gracias:-)

:-)De alguien a quien aprecio y que me felicita las fiestas. Lo comparto:-) Gracias, R.

.-.

Roberto Falcone:

23 de diciembre, a las 10:10

Gracias, Roberto:-)

Chango Rodríguez

:-)

Mefisto:
25 de diciembre, a las 01:34
Niñito de Belén de Chango Rodríguez.

(Gracias, Mefisto:-)

:-)Dinora:
25 de diciembre, a las 11:27

(Gracias, Dinora:-)

Pícaro, sastre (Misteriosos 8)

Lunes, Octubre 19th, 2009

:-)

“El 6 de Octubre [de 1851] se estrena en el [teatro] Circo la zarzuela en tres actos, letra de D. Ventura de la Vega, música de Barbieri, titulada Jugar con fuego.
Éxito inmenso: los autores son llamados a la escena durante diez y siete noches consecutivas, por un público numerosísimo y entusiasmado.
La obra salva a la empresa de una quiebra inminente. Barbieri empieza a probar la celebridad”.

El Globo. Diario Ilustrado. Madrid, Viernes 1º de 0ctubre de 1875.


Misteriosos / Pícaro sastre

Un Loco, Antonio  y Coro: ¡Suelta, pícaro sastre…!, Jugar con fuego, Barbieri.

El caso es que estoy  tentada de no decir quiénes cantan.
Pues va a ser que no;-) Pero seguro que lo adivinan enseguida.

¡Suelta, pícaro sastre,
suelta esa ropa!
¡Yo vendo ropas hechas…!
¡Quién me las compra!

¡Pícaro sastre!
¡Ya van los mercaderes
a desnudarte!

No soy sastre, señores,
soy de los vuestros;
tenemos relaciones
de parentesco.

Me llamo Antonio
y soy, para serviros,
primo de un loco.

025

Misteriosos 8. ¿Quiénes son el barítono bajo y el tenor que están escuchando?
:-)

Actualización (19/10/09/23:07):


Ausensi / Jugar con fuego

Mientras nos confirma o no Rosina, vamos con el aria del Marqués de Caravaca (Manuel Ausensi) y el Coro de Locos, que cierra la escena anterior.

:-)

Actualización (20/10/09/23:40):

Nueva audición y otra florecita, esperando a Rosina…:-)


Lorengar / Jugar con fuego

Un tiempo fue que en dulce calma: romanza de la Duquesa de Medina (Pilar Lorengar).

Actualización (21/10/09/10:31):

El ganador de la VIII Edición de Misteriosos es Munguía:

“En efecto, son Julio Uribe y Jose María Maiza, dos cantantes solistas del Orfeón Donostiarra (el primero funcionario y el segundo trabajador de fábrica). Uribe cantó durante 35 años en el Orfeón Donostiarra y tuve el gusto de conocerle personalmente unos meses antes de su muerte (2004).
Un ejemplo de dos amateurs que bien sabían enfrentarse a una partitura, y un Orfeón Donostiarra que ya marcaba”.

(Gracias mil por su participación, y especialmente a Rosina:-)

Actualización (22/10/09):

:-)

Y mientras Munguía nos desvela con qué audición o vídeo va a deleitarnos, vamos con la romanza de Félix:


Munguía / Jugar con fuego

La vi por vez primera.: Carlos Munguía (Félix). Con El Marqués (Ausensi) y El Duque (Antonio Campó).

♣ ♣ ♣

José María Maiza, Carlos Munguía, Julio Uribe

(Gracias mil, por la foto, Munguía:-)

Jugar con fuego (Barbieri): Pilar Lorengar (Duquesa de Medina), Manuel Ausensi (Marqués de Caravaca), Carlos Munguía (Félix), Antonio Campó (El Duque), Julio Uribe (Antonio), José María Maiza (Un Loco).

Coro de cámara del Orfeón Donostiarra. Director: Juan Gorostidi. Maestro concertador: Julián Perera. Gran Orquesta Sinfónica. Director: Ataulfo Argenta.

Grabación de hacia 1956.

Hasmik Papian: “Muchos cantantes de ópera pagan un precio muy alto por las ideas de algunos directores”

Miércoles, Octubre 14th, 2009

Hasmik Papian (Tosca), Juan Pons (Scarpia).

“Floria Tosca es el papel más bonito que una soprano puede cantar”. Ésa es la opinión de Hasmik Papian, que desde el pasado jueves y hasta el próximo sábado dará vida a la heroína pucciniana en el segundo título de la 62.ª Temporada de la Ópera de Oviedo”.

  • Pablo Gallego
  • –¿Cree que los directores de escena han robado el protagonismo en la ópera a músicos y cantantes?
    –Sí. Sobre todo en Alemania. Allí es imposible ver una producción clásica, y ni siquiera ponen los nombres de los cantantes en los carteles que anuncian la función.

    –¿Y qué tal les sienta eso?
    –No demasiado bien. Aún así, mi relación con los directores de escena es buena. Siempre estoy abierta a experimentar cosas nuevas, pero también es cierto que muchos cantantes de ópera pagan un precio muy alto por las ideas de algunos directores.

    –¿Podría precisar?
    –Sus propuestas interfieren en la música, y algunas son tan desagradables que enfurecen al público. Cautivados por la brutalidad de los aspectos teatrales se olvidan del cantante y de la música. Hay demasiados uniformes militares, sangre, montajes sórdidos y, a veces, muy poco respeto por el trabajo de los demás. Es una verdadera pena. Los ensayos de seis semanas, al final, no sirven para nada.

  • Más, en lanuevaespaña.es
  • (más…)

    Ana María Marcó y Hugo Sorrenti, maestros de canto (II)

    Viernes, Septiembre 18th, 2009
    Ana María Marcò y Hugo Sorrenti.

    Ana María Marcó y Hugo Sorrenti.

    Continuamos con las grabaciones que nos envió Mefisto de la soprano Ana María Marcó y del tenor Hugo Sorrenti, aquella  historia de amor.

    (Gracias, Mefisto:-)


    Marcó y Sorrenti /Già nella notte densa I


    Marcó y Sorrenti /Già nella notte densa II

    Hugo Sorrenti y Ana María Marcó: Già nella notte densa (primera y segunda parte), dúo de amor de Otello y Desdémona, Primer Acto, Escena III, Otello, Verdi.

    Ojo al dato. Nos especifica Mefisto que en esta grabación, Sorrenti tiene 66 años y Marcó 60.

    Ana María Marcò, en 'el Murciélago'.

    Ana María Marcó, en 'el Murciélago'.


    Marcó / Casta diva

    Ana María Marcó: Casta diva, aria de Norma, Primer Acto, Escena I, Norma, Bellini.

    Hugo Sorrenti, Ana María Marcó


  • Ana María Marcó y Hugo Sorrenti, maestros de canto (I)
  • Ana María Marcó y Hugo Sorrenti, maestros de canto (I)

    Viernes, Julio 24th, 2009
    Ana María Marcò y Hugo Sorrenti en 'La bohème.

    Ana María Marcó y Hugo Sorrenti, en 'La bohème.

    Hoy traemos a portada una historia muy bonita. Digo que es linda porque es una historia de amor. De amor a la lírica y de esos amores que ya no abundan, de los de a primera vista  y para siempre. Nos llega de la mano de alguien que ama la lírica y que ama  compartir. A las pruebas me remito. Y el remitente es Mefisto (mejor no hagan chistes, no sea que se conviertan en ingenuas Margaritas;-)

    Nos envía Mefisto una breve reseña sobre el tenor Hugo Sorrenti y la soprano Ana María Marcó, maestros de canto. No es fácil encontrar información sobre estos cantantes en la Red, así que se agradece especialmente.

    Las fotos que ilustran el post también son de su cosecha. ¡Y las grabaciones! ¿Cómo las habrá conseguido? Misterio… Hoy escucharemos tres de ellas:  en dos de ellas canta  Sorrenti y en la otra Marcó.

    No sé qué les parecerá a ustedes, pero a mí me ha enamorado Sorrenti. Y Ana María Marcó, también. De veras que merece la pena escucharlos.

    Mefisto, gracias mil:-)


    Hugo Sorrenti / La vita è inferno all’ infelice… O, tu, che in seno agli angeli

    Hugo Sorrenti: La vita è inferno all’ infelice, O, tu, che in seno agli angeli, del Acto III, Escena I, de La forza del destino, Verdi.


    Ana María Marcó / Pace, pace, mio Dio!

    Ana María Marcó: Pace, pace, mio Dio!, aria de Leonora del Acto IV, Escena VI, de La forza del destino, Verdi.


    Hugo Sorrenti / Ch’ella mi creda

    Hugo Sorrenti: Ch’ella mi creda, aria de Dick Johnson del Tercer Acto de La fanciulla del West, Puccini.

  • Especifica Mefisto que el Ch’ella mi creda es una versión de ‘asado’.  Es decir, entre amigos.
  • ♣ ♣ ♣

    Ana María Marcò y Hugo Sorrenti, en 'Manon Lescaut'.

    Ana María Marcó y Hugo Sorrenti, en 'Manon Lescaut'.

    “Corría el año 1958. Mientras Ana María, de 13 años, estudiaba canto y bailaba twist; y Hugo, con 20, ya era tenor en el Coro Estable del Colón, se conocieron en un seminario de canto.

    Hugo no se anduvo con chiquitas, y al primer encuentro le propuso acompañarla hasta la parada de colectivo (omnibus). No conforme con esto se subió él también para acompañarla. En la puerta de su casa , ella le propuso: “Pasá, así conocés a mi familia…”. Desde entonces no se volvieron a separar.

    50 años de un matrimonio singular… La soprano y el tenor. Hugo comenta: “Les gané de mano a todos, y eso que tenían ventaja…; a esa edad ya era pelado”. En el año 58, Hugo quedó como tenor estable del Colón entre 60 postulantes a la cuerda.

    En el 61 audiciona Ana María con 16 años…: “Me miraron de arriba a abajo, casi despectivamente, porque era muy joven y no pensaban que fuera responsable”. Su talento y templanza les despejó toda duda. Cantó en funciones y ensayos durante 35 años ininterrumpidos.

    Hugo y Ana María, Ana María y Hugo, cantaron como dúo protagónico en París, Valencia, Madrid, Bruselas, Brasil y cinco veces en los Estados Unidos, pero nunca en Buenos Aires ¿?…

    En tal sentido es justo decir que “nada supera al Colón”…, dice Ana María. “Hemos cantado con todos los cantantes habidos y por haber”.

    Ella cantó infinidad de óperas para su cuerda en papeles protagónicos y coprotagónicos en el mayor teatro de Buenos Aires. Sin embargo queda la duda…: ¿por qué Hugo no?

    Hugo Sorrenti en el Colón.

    Hugo Sorrenti en el Colón, 1970.

    Su fuerte temperamento y su intolerancia a las injusticias tal vez tuvieron que ver. Baste decir que él no figuró varias veces en el libro de oro del teatro, donde se escriben los nombres hasta del personal de maestranza (limpieza).

    Comentaba Luis Lima: el Colón tenía dos voces sobresalientes, el Maestro Guichandut y el Maestro Sorrenti.

    Y es que Hugo Sorrenti fue el único argentino en ganar un concurso en el Metropólitan, teniendo por jurado al gran Giovanni Martinelli, con sólo 24 años de edad cantando dos veces consecutivas ‘O tu che insenno agli angeli’, de La Forza del destino, de Giuseppe Verdi, provocando la admiración del jurado ante cada frase resuelta.

    En cierta ocasión, un famoso tenor que ensayaba una Aida, pidió explícitamente al director que sacaran al ‘messaggiero’, papel que encarnaba Hugo, y puso a su propio padre en ese rol.

    Tucker y señora; Sorrenti y Marcò

    Ana María Marcó, Richard Tucker, Hugo Sorrenti y señora de Tucker. Teatro Colón.

    Sin embargo, trabó amistad con otros como el gran Richard Tucker, quien propició varios de los viajes a New York: con Jon Vickers, Alfredo Kraus, y tantos otros que, más seguros de sí mismos, supieron valorar su calidad vocal y artística.

         En el rol titular de 'Beatrice di Tenda',  de Bellini.

    En el rol titular de 'Beatrice di Tenda', de Bellini.

    Quien sí tuvo premio fue Ana María, ya que en octubre de 2004 se organizó en el Colón una velada en su honor, donde le entregó el entonces vicepresidente de la nación Daniel Scioli y el director del teatro Tito Capobianco, un diploma de mérito por 35 años entregados al teatro y al arte. Un reconocimiento a tanto esfuerzo, a tantas escaleras subidas y bajadas, a tantos telones abiertos y cerrados, maquillajes y vestuarios, anécdotas e historia.

    Actualmente dirigen ambos el Instituto Lírico Mario del Monaco y Renata Tebaldi en su casa de Vicente Lopez, Buenos Aires, con sede central en Treviso, Italia, donde los estudiantes de canto pueden aprender de ellos la técnica de canto y todo aquello que rodea a este arte tan complejo como apasionante que es la ópera”.

    Fuente:  Clarín, 9 de diciembre de 2004

  • Ana María Marcó y Hugo Sorrenti, maestros de canto (II)
  • ‘Dónde estás, corazón’, Com’è gentil…’, Era de maggio’, por Tito Schipa

    Jueves, Junio 18th, 2009

    El antiguo puerto donostiarra

    Ay,  las galeras.  Qué pesaítas son. Las galeradas, especifico. La máquina no da para más, así que apostemos sobre seguro. Por el gran Schipa.

    Otro día añadiremos más detalles sobre lo que nos canta, que hoy hay que seguir remando. Y lo que nos queda. A ver si en unos días llegamos a buen puerto.

    Tres por el precio de una. Una que ya tenemos y dos nuevas. Por Tito Schipa:

    nota¿Dónde estás, corazón?

    (Gracias, Nicolás Camilo)

    notaCom’è gentil la notte a mezzo april

    notaEra de maggio

    Diego Flórez arrasa en el Real

    Jueves, Junio 4th, 2009

    Veni, vidi, vici. Llegó, cantó y venció. Por más de mil.

    ¡Bravo!, ¡guapo!, ¡qué majo eres!, ¡eres el rey!…,  fueron algunos de los piropos que le lanzaron a  Juan Diego Flórez durante su recital del martes en el Teatro Real, dedicado a Alfredo Kraus.

    Se le esperaba con impaciencia.  Las entradas se agotaron. Menos mal que sí hubo pantallazo en la Plaza de Oriente.

    Sì, ritrovarla io giuro, de la primera parte del recital. Al piano, Vincenzo Scalera.

    Flórez saluda desde el balcón (6:49).

    “Les mando un beso desde aquí arriba. ¿Cómo se oyó? ¿Cómo se vio? ¿Bien?…
    A ver, para los señores peruanos…”.

    Y cantó a capella La flor de la canela.

    El próximo domingo, día 7, de nuevo recital de Flórez, con pantalla gigante incluida.

    ¿Cuándo volverá al  Real? Cuán largo nos lo fía Mortier…  De Cosí fan tutte, programada por Antonio del Moral para la temporada 2010-11, rien de rien. Y  hasta 2015,  la agenda del peruano está completa.

    Más:

  • “Cuando llegas a entender que el canto es aire, es cuando comienzas a cantar bien”
  • Mortier se ha puesto en pie al igual que el resto del público, incluido el actual director artístico del Real, Antonio del Moral
  • Juan Diego Flórez paga con un cheque de voz su ausencia en Rigoletto
  • Flórez pone en pie hasta al público de la calle
  • Gracias, rubik001, parsifalito, Cuál es tu cau cau

    Nota bene: no se me quejen de los vídeos, que menos es nada;-)

    Andrés Veramendi: “Si uno no se identifica con el personaje, jamás lo cantará bien”

    Miércoles, Junio 3rd, 2009
    Andrés Veramendi como Mario Cavaradossi en <i>Tosca</i>. Lima, 2008.

    Andrés Veramendi como Mario Cavaradossi en 'Tosca'. Lima, 2008.

    La carrera artística del tenor peruano Andrés Veramendi no es aún muy extensa. Muy joven, con buena voz; es consciente de que ha elegido una profesión en la que el público siempre pone nota y en la que nunca se termina de aprender. Prefiere la ópera, pero no descarta la zarzuela y el recital.

    Soltero. Aún no tiene hijos.  Sencillo, cordial, trabajador. Empeño e ilusión no le faltan por forjarse un porvenir en el escenario lírico internacional.  “A los divos hay que dejarlos en la primera mitad del siglo XX”, asegura.

    Veramendi como Alfredo. Municipal de Chile, mayo 2009.

    Entrevistamos a Andrés Veramendi, en exclusiva para operasiempre.es, que el pasado 23 de mayo interpretó por primera vez el Alfredo de La traviata, ópera que inaugura la temporada en el histórico Teatro Municipal de Santiago de Chile.

  • Montse Román
  • –Leo en en YouTube: “Soy un Tenor Peruano que intenta salir adelante en este mundo tan complicado…”. ¿Por qué es complicado salir adelante en ese mundo tan complicado?
    –Sí, mire… Toda actividad artística es de por sí compleja, ante todo porque se trata de arte, lo cual significa tener que regirse por patrones estéticos que demandan mucha dedicación, especialización, sacrificios personales, concentración y, en general, una disposición psicológica y física que no se demanda ni se espera de personas que trabajan en otras profesiones y oficios, pero sí a los artistas.

    Yo soy un cantante lírico y la dedicación y esfuerzo que hago para sacar adelante mi carrera me llevan a decir que este mundo del canto lírico es complicado. Pero no lo digo como queja sino como constatación de la realidad que he escogido vivir.

    –¿Considera que la Red es un excelente medio de promoción para un cantante?
    –Sí, definitivamente es un excelente medio para hacernos conocidos y también para una mayor divulgación de nuestro arte.

    –¿Cuándo decidió dedicarse a cantar profesionalmente?
    –Tenía 16 años cuando tuve que escoger entre estudiar Derecho, que es lo que de algún modo sugería mi familia, y el canto, que es lo que a mí me gustaba. La decisión fue facilitada por los consejos de quienes habiéndome escuchado me alentaban para estudiar canto.

    –¿Su debut oficial?
    –Fue un poco apresurado y fruto de esas circunstancias escénicas que a veces suceden. Se estrenaba en Lima la zarzuela Los Gavilanes; el tenor se enfermó la víspera y el director del coro –pues yo simplemente formaba parte del coro– dijo: “Hay un chico del coro que puede hacerlo”. Hubo una audición, me escogieron, y con 18 años y muerto de susto debuté. El público me aplaudió mucho, pero ahora estoy convencido de que lo que más aplaudieron fue mi audacia.

    –¿Cómo definiría su voz?
    –Pues… De acuerdo a los estándares, soy un tenor lírico. Se trata de una voz con brillo muy timbrada.

    –Entre las personas que le alentaron o ayudaron en su carrera, ¿de quién no se olvidará nunca?
    –Hay muchas personas y sería injusto dejar de mencionar algunas, pero afectivamente quiero agradecerle a todos los que me han ayudado en la persona de una cantante que fue mi primera maestra en España, y que ya no está con nosotros. Me refiero a Ángeles Chamorro. Ella me acogió con mucho cariño y desinterés y me ayudó a entender lo exigente que era prepararse para ser un buen cantante.

    –Isabel Penagos, Ángeles Chamorro, Vittorio Terranova, Pedro Lavirgen,  Ernesto Palacios, Enrique Ricci…: ¿qué es lo más importante que le han aportado cada uno de sus maestros?
    –Primero, amar el canto; segundo, buscar permanentemente igualar los sonidos sin forzar –de esta manera se adquiere una buena línea de canto que, por ende,  produce el cantar bien–; asumir el repertorio que corresponda a mi edad y a mi evolucion vocal. No caer en el error de buscar algo artificial, ortopédico, por decirlo de algún modo. Es decir, buscar siempre la naturalidad del canto reforzada con la técnica. Todos ellos han insistido, y les estoy agradecido por ello, en que debo trabajar mucho y trabajar siempre la técnica.

    –¿Con quién completa su formación en la actualidad?
    –Desde 2005, con mi maestra Isabel Penagos preparo todas mis obras. Gracias a ella estoy solidificando la parte técnica de mi canto y, por ende, la musical e interpretativa. Ella es muy exigente en cómo debo abordar mi repertorio y en verdad le debo mucho, sobre todo en estos últimos tres años de mi carrera. Tambien trabajo desde hace dos años repertorio con Enrique Ricci en Barcelona y recibo consejos técnicos e interpretativos de Ernesto Palacio.

    Veramendi, Puerta de Alcalá.

    –¿Le parece España un buen lugar para vivir?
    Resido en Madrid desde el año 2001. España es un país muy bello y estoy contento de vivir aquí.

    –¿Es más exigente el público por estos lares?
    –En general, el público con mayor conocimiento sobre lírica es más observador y exigente. Como en todos lados, el oído de la persona habituado a escuchar música clásica suele ser más refinado y, por tanto, más exigente también.

  • Nessun dorma. Orquesta del Teatro Lírico Nacional de Donetks (Ucrania)
  • –¿A qué cantante lírico del pasado admira más?
    –Pregunta complicada, ya que son muchos. Si me pide citar algunos dentro de los tantos del pasado que admiro y me gusta escuchar, nombraría a Aureliano Pertile, Beniamino Gigli, Franco Corelli, Maria Callas, Mirella Freni, Fiorenza Cossotto, Luciano Pavarotti.

    ¿Y del panorama lírico actual?
    Del presente, Plácido Domingo, Juan Diego Flórez, Marcelo Álvarez, Roberto Alagna, Renée Fleming, Dimitra Theodossiou, Cecilia Bartoli.

    –Domingo, Flórez, Álvarez, Alagna: ¿el orden en que los cita coincide con su orden de preferencia?
    –No.

    –¿Quién considera que es en la actualidad el tenor más importante?
    –Pregunta difícil, porque creo que va siempre ligada a los gustos personales. Pero depende. Entre el repertorio belcantista, sin duda, Juan Diego Flórez; y en el repertorio lírico grande creo que comparten Plácido Domingo y Roberto Alagna junto a Ramón Vargas y Marcelo Álvarez. También está Kaufmann.

  • Bimba dagli occhi pieni…. Miki Mori (Madama Butterfly). Teatro Nacional de Donetks (Ucrania)
  • Veramendi–¿Ópera, zarzuela, concierto? Si puede elegir, ¿con cuál se queda?
    –Los tres tienen su momento y al decir ópera dejo constancia de que no excluyo ni la zarzuela ni el recital.

    –Interpretación y voz. ¿Cuál sería en su opinión el porcentaje ideal de cada uno de estos elementos clave que debe aportar un cantante en la representación de una ópera?
    –Van juntos; no puedo separar desde una perspectiva de exigencia artística la voz y la interpretación. La voz sola no es nada y la interpretación sola es cosa del teatro o del cine, pero no del canto lírico.

    –Que necesariamente deban ir juntas no significa que necesariamente hayan de ir en igual proporción. ¿Podría decirse que mitad y mitad?
    –Sí se podría llegar a decir, pero igualmente pienso que la voz sola no es nada. Hay cantantes que tienen una voz no especialmente bonita, y poseen, sin embargo, una musicalidad y un legato increíbles que hacen de su canto un canto bello. De igual modo, hay quien tiene una bella voz pero no canta bien o su voz es demasiado fría y no llega a transmitir.

    Es complicado definir qué factor de los dos es más importante o si ambos deben darse en igual proporción. Creo que para lograr una buena interpretación hace falta también ser una persona de sentimientos nobles y tener la capacidad de ser expresivo y llegar al público. En suma, conseguir que el espectador viva y sienta lo que estás cantando. Si a esto se le agrega además una bella voz, creo que hablamos de un cantante lírico completo.

  • Lunge da lei per me non v’ha diletto!… De miei bollenti spiriti… O mio rimorso!Nancy Gómez (Annina). Teatro Municipal de Santiago de Chile, 2009
  • –Fue seleccionado para el rol de Alfredo en La traviata del Municipal de Chile entre más de un centenar de aspirantes. ¿Qué sintió al ser elegido?
    –Para mí fue un momento muy especial de mi experiencia artística. Por un lado me sentí muy gratificado. Por el otro, sentí que asumía una gran responsabilidad. Ese día, por supuesto, salté de alegría y me emocioné. Sentí que mi lucha y mis estudios me estaban permitiendo conquistar un logro importante en mi carrera ganado honestamente y fruto de mi trabajo.

    Martina Zacro y Andres Veramendi en Traviata, Teatro Municipal de Chile. Mayo, 2009.

    Andres Veramendi y Martina Zadro en el brindis de 'La traviata'. Teatro Municipal de Santiago de Chile. Mayo, 2009.

    La responsabilidad de los ensayos, la tremenda responsabilidad en las funciones, ha constituido para mí una experiencia enriquecedora como artista y como persona. Me siento satisfecho de haber actuado en el Teatro Municipal de Chile, cuna de grandes intérpretes y grandes espectáculos. Y agradezco en especial al señor Andrés Rodríguez, intendente del Teatro Municipal de Chile, así como a todo el personal artístico del teatro que creyó en mí y me brindó esta gran oportunidad.

    –¿De qué actuación se siente especialmente orgulloso?
    –La carrera del cantante lírico es también la suma de los diferentes roles que va asumiendo a lo largo de su trayectoria artística. La mía no es aún muy extensa, pero siento que no puedo ser ingrato con lo que me enseñó la asunción de cada personaje, el enriquecimiento que cada uno de ellos me ha ido aportando, tanto en zarzuela como en ópera.

    El Javier Moreno de Luisa Fernada o el Fernando de Doña Francisquita han sido para mí experiencias muy gratas que han quedado en mi repertorio y que espero volver a cantar. Pero también tengo tantas cosas que agradecerle al Cavaradossi de Tosca o a este Alfredo de Traviata que no puedo dejar de mencionarlos y espero reencontrarme con ellos muchas veces.

    –¿Es laborioso interpretar por primera vez a un personaje? ¿Con cuál se ha sentido más identificado?
    –Todos dan mucho trabajo y sin huir de la pregunta debo decir que, si uno no se identifica con el personaje, jamás lo cantará bien.

    –¿Por qué en su profesión nunca se termina de aprender?
    –Esta carrera es así: cada personaje nuevo o uno que regresa después de varios años exige estudio. Además tienes que adaptarte a la propuesta del regista y al tempo con que el director de orquesta concibe la obra. Siempre es un comenzar de nuevo.

    Hay que estudiar la obra, lo primero, y también hay que conocer y leer con atención a los autores, y en el caso de las óperas, los libretos o las obras en que han sido basadas. Todo lo relacionado con mi profesión, con la ópera y la zarzuela, absorbe gran parte de mi tiempo, pero procuro también dejar un hueco para otras inquietudes. Tengo mucha curiosidad por los experimentos científicos de nuestro tiempo, por ejemplo.

    –¿El propio cantante es quien mejor sabe qué nuevos retos puede afrontar?
    –Considero que para tomar una decisión hay que escuchar primero a tu maestro. No olvidemos que, a diferencia de otras profesiones, el cantante y su maestro están juntos siempre. Yo consulto mucho a mis maestros, tanto para decir sí como para decir no a invitaciones de roles que para mí eran prematuros.

    –¿Qué proyectos inminentes figuran en su agenda?
    –Tengo por delante cantar de nuevo La traviata en la temporada de ópera de Lima y un proyecto aún sin fecha definitiva para hacer La vida breve en Turquía. También, varios conciertos programados así como diversas audiciones.

    –¿Le preocupa la denominada por algunos de sus colegas “dictadura” de los directores de escena?
    –No, en absoluto. Son roles y funciones, y hay que saber adaptarse. Eso sí, manteniendo una línea de respeto por el autor de la obra, por el artista, por el arte. Lo que sí me parece importante señalar es que el divismo ya pasó de moda.

    –¿No sólo de divos vive la ópera?
    –Así es. Creo que a los divos hay que dejarlos en la primera mitad del siglo XX.

    [Algunas de las fotos, gentileza de Andrés Veramendi]

    Julián Gayarre, el tenor de la voz de ángel (I)

    Viernes, Mayo 22nd, 2009

    Monumento a Julián Gayarre en Roncal

    Hace tiempo que me enviaron el artículo que hoy reproduzco textualmente. Prometí publicarlo en el blog. Lo intenté. Las páginas escaneadas resultaban ilegibles y picar todo el texto —es extenso, como podrán apreciar— me exigía un tiempo que en esos momentos no tenía. Tampoco ahora me sobra, pero lo prometido es deuda.

    Casa de Roncal

    Quería también ilustrar el texto con unas fotografías que tomé en una de las ocasiones que visité Roncal. Las perdí cuando el disco duro de mi ordenador pasó a peor vida, pero tropecé con ellas hace unos días en un CD del que ignoraba su existencia.

    Placa en la Plaza de Julián Gayarre. Roncal

    El artículo fue publicado en ocasión del   Centenario de la presentación de Gayarre en Bilbao, organizado por la ABAO hace 17 años, el 10  de enero de 1982 (’Nuestras raíces están en esta tierra’ , ‘Gure sustraiak herri honetan dagoz’, se lee en el programa).

    El 10 de enero se cantó en el Coliseo Albia Lucia de Lammermoor y fueron sus intérpretes Adriana Anelli (Lucia), Alfredo Kraus (Edgardo), Vicente Sardinero (Asthon), Gianfranco Casarini (Raimondo), Luis María Bilbao (Arturo), Alfredo Heilbronn (Normando),  Mari Carmen Martínez de Gerrikabeitia (Alisa). Director: Gianfranco Rivoli. Orquesta Sinfónica de Bilbao.

    Como curiosidad, el precio de las localidades: de 3.500 pesetas de las de entonces (butacas), la más cara, a 950 pesetas, la más barata  (principal, 3ª-6ª fila).

    Y vamos con el artículo  (Gracias, Tonio:-)

    “Una aproximación a la figura de Gayarre”

  • Antón Fontán
  • “La gloria del artista de teatro es como el sueño de una noche. Un pintor, un poeta, un compositor dejan sus obras. De nosotros ¿qué queda?…, nada, absolutamente nada, una generación que dice a otra ¡Cómo cantaba Gayarre!”.

    La reflexión que encabeza este artículo es el resumen de la filosofía de Gayarre. Un hombre que de la nada llegó a serlo todo, de rudo pastor del Pirineo a ser admirado por príncipes, de ser un hombre de instrucción elemental a codearse con los intelectuales de su época y, sin embargo, ‘El cantor’ —como le denominaban sus queridos roncaleses— jamás se dejó deslumbrar por sus éxitos ni por el oropel de sus grandes amistades. Vivió sencillamente, pese a la inmensa fortuna que acumuló, y no se olvidó jamás de su terruño navarro, de su juego de la pelota, de sus viejos amigos ni de la lealtad a la palabra empeñada.

    Destacó como el mejor cantante de su época, sin embargo, aquello no era suficiente para él. Nuestro personaje quiso formarse en un afán sin límites de aprender y, así, aquel antiguo pastor roncalés adquirió un importante bagaje cultural, bastante impropio en un mundo de adulación y falaz como el que se desenvolvía.

    Hoy contamos con algunas cartas dirigidas a familiares y amigos, ilustrativas de la gran grandeza moral del tenor navarro, las cuales nos vienen a demostrar que no sólo fue un artista excepcional sino también un hombre excepcional.

    Los tópicos y las leyendas se han cebado en la figura de Gayarre como en pocos personajes. Desde cantar las más bellas romanzas de su repertorio en plena calle, para socorrer a un pobre ciego (anécdota atribuida también a otros dos artistas vascos, Iparraguirre y Sarasate) hasta acudir en los topes de un tren a Italia, hospedarse en los soportales del Teatro de la Scala, para, finalmente, debutar en la Scala de Milán sustituyendo, en el último momento, al tenor de turno.

    Todo ello es falso y absolutamente pueril. Gayarre demostraba su filantropía con los pobres de otra forma; cuando viajó a Italia lo hizo por tren, en segunda clase, y en barco, y, por supuesto, no se alojó en los soportales de la Scala sino en un hotel, y no debutó improvisadamente. En la Scala, ayer como hoy, los espectáculos no se improvisan, ya que en esta institución musical se sigue al artista de cerca desde su inicio, y sólo cuando existe una información exhaustiva y compulsada se le contrata para su debut, si ello va a suponer un éxito artístico y económico.

    Con esta advertencia queremos romper todas las fábulas existentes sobre Gayarre, personaje mucho más profundo de lo que las anécdotas apócrifas cuentan.

    Roncal (Navarra)

    Sebastián Julián Gayarre nace en el pueblo navarro de Roncal el 9 de enero de 1844.

    Sus padres, modestos labradores, apenas pueden darle la más elemental educación, pese a la viveza del muchacho, que destaca por su aptitud matemática en la escuela, según su maestro roncalés.

    Hacia 1857 sus padres le trasladan a Pamplona como dependiente de una mercería a cambio de su manutención. Al poco tiempo es despedido del comercio por abandonarlo cuando una fanfarria militar marcaba sus aires marciales por las calles de Pamplona.

    Roncal. Puente sobre el río Esca

    Tras su experiencia como ‘comerciante’ su padre le busca un empleo como aprendiz de herrero en Lumbier. Aquel trabajo no le disgustaba, sin embargo, le minaba la salud de tal forma que tiene que volver a Roncal a reponerse.

    Liras en la barandilla

    Los aires del Valle del Roncal le devuelven la salud, pero dada la escasez de medios económicos familiares, tiene que volver a Pamplona, en donde se coloca como oficial de herrería. Mientras forja el hierro, de su garganta brotan las más viriles jotas navarras, lo que hace que sus compañeros le animen a apuntarse al Orfeón pamplonés, donde pronto destaca como solista.

    Roncal. Frontón donado por Gayarre a sus paisanos en 1887.

    En 1865 el futuro divo tiene la gran fortuna de topar con otro navarro músico y metido en la Corte, D. Hilarión Eslava, quien entusiasmado con la voz de Gayarre le aconseja trasladarse a Madrid a estudiar música y canto, previa una beca que le gestionaría.

    Roncal. Parte posterior del frontón donado por Gayarre a sus paisanos en 1887

    Sin embargo, aquella beca duraría poco, ya que al estallar la ‘Revolución de Setiembre’, se suprimen las becas, por lo que Gayarre tiene que colocarse de corista en una compañía de zarzuela, aceptando los papeles más ínfimos.

    Roncal (casa típica).

    Finalmente consigue una beca de la Diputación de Navarra para estudiar en Italia. En Milán, y por un limitado precio, consigue ser alumno del Maestro Lamperti, el mejor profesor de canto, sin duda, de su época. Rápidamente el maestro italiano corrige sus defectos y selecciona las obras más adecuadas a su tesitura.

    Iglesia de Roncal. A la izquierda, Casa Museo Julián Gayarre

    Pronto debuta en Varese en una compañía muy mediocre, con un papel secundario en I Lombardi. En aquel debut, sólo se salva del fracaso el tenor navarro, a quien se le ofrece el papel protagonista en L’elisir d’amore. En el debut de esta obra sucede un hecho que parece novelesco, pero que, por desgracia, es cierto.

    Momentos antes de salir a escena a cantar la famosa aria ‘Una furtiva lacrima’, recibe un telegrama que literalmente decía: “Con un profundo pesar te comunico que tu pobre madre ha dejado de existir”. Gayarre entonces cantó esta aria de forma tan sublime que el público, según los cronistas de la época, salió enfervorizado, sin saber si cantaba para el cielo o para aquel reducido público.

    Gayarre nació en el barrio de Arana de Roncal. Sobre el mismo solar que ocupaba aquella casa, el tenor mandó edificar una nueva, en 1879. Hoy en día es la sede de la Casa Museo Gayarre.

    Gayarre nació en el barrio de Arana de Roncal, muy cerca de la iglesia de San Julián. Sobre el solar de aquella casa, el tenor mandó construir una nueva en 1879. Hoy en día, alberga la Casa Museo Gayarre.

    Aquello fue la puerta del éxito, Roma, Bolonia, San Petersburgo, Moscú, Viena… hasta llegar a la Scala, en donde debutó con La favorita. Pese a la frialdad de los milaneses en los ensayos, Gayarre alcanzó un éxito inconmensurable en la representación. Desde hacía más de 20 años en la Scala no se habían oído tantos aplausos como en aquella ocasión. Críticos tan exigentes como Filippi, dijeron de Gayarre: “Acabo de asistir a la consagración de un genio”.

    Puerta de entrada de la Casa Museo Julián Gayarre

    A partir de entonces todo sería más fácil para el tenor roncalés. Ponchielli le eligió para el estreno de La Gioconda, imponiéndole Gayarre la composición de un aria para él, y así nació la famosa romanza ‘Cielo e mare’, que la cantó de tal manera que hubo de ser bisada.

    Después vino Londres, París, Buenos aires, Lisboa, Madrid… Su repertorio era ya gigantesco, más de 50 obras, y su prodigiosa voz se igualaba a su capacidad de estudio. Gayarre afrontaba óperas tan diferentes como el repertorio italiano, el D. Giovanni, Der Freischutz, Una vida por el Zar, Le Prophête, etc.

    Fachada Casa Museo Gayarre, ángulo superior izquierdo

    Pese a sus grandiosos éxitos, Gayarre era un hombre a quien jamás su encumbramiento logró cambiar, en los más mínimo, su naturalidad y sencillez. De otro lado, era un hombre dado a la melancolía, que sufría grandes depresiones psíquicas.

    Los más negros presentimientos le atormentaban día a día, y la razón de ellos había que buscarla en el terror que tenía Gayarre a la muerte, sobre todo si tenemos en cuenta que sus dos hermanos habían fallecido en plena juventud, de tuberculosis. Si a ello añadimos el afán de inmortalidad del artista, comprenderemos que, pese a su inmensa fortuna y éxito personal, su vida no fue un camino de rosas.

    "Julián Gayarre nació en esta casa, año 1844. Homenaje de sus paisanos"

    "Julián Gayarre nació en esta casa, año 1844. Homenaje de sus paisanos".

    El 8 de diciembre de 1889 el Teatro Real de Madrid hervía de público y expectación por verle en Los pescadores de perlas. Gayarre no se encontraba bien, sin embargo, actuaba para salvarle al empresario de una difícil papeleta. En el primer acto su voz sonaba límpida y pura, pero al adentrarse en el aria ‘Mi par d’udir ancora’, su emisión comenzó a debilitarse y en el primer agudo apenas esbozó un sonido ahogado, luego emitió como pudo un jadeo sordo y al afrontar la nota final, ésta se quebró en su garganta, mientras un silencio profundo se apoderaba del público. Gayarre, con inmensa tristeza, dijo entonces aquella frase de “No puedo cantar…, esto se acabó”. Aquella fue la última vez que el gran roncalés salía a escena.

    Pocos días después del 2 de enero de 1890 y víctima de la gripe —el famoso trancazo—, Gayarre moría serena y tranquilamente en su apartamento madrileño, pronunciando las palabras “¡Fernando… Fernando!”. Aquella invocación al personaje de La favorita podría interpretarse como un homenaje que Gayarre rindiera al papel que tantos éxitos le había proporcionado.

    Roncal. Paseo de Julián Gayarre

    Hoy su restos reposan en Roncal, en el famoso mausoleo, obra de Benlliure.

    Roncal. Mausoleo de Julián Gayarre obra de Benlliure

    ¿Cómo era la voz de Gayarre? Desgraciadamente, no hay ninguna versión fonográfica del gran tenor, por lo que tenemos que basarnos en los criterios de las personas que tuvieron la fortuna de escucharle.

    Cruz con el nombre de Julián Gayarre forjado en hierro (foto superior).

    Primer plano de la cruz ( (foto superior, ángulo inferior derecho) con el nombre de Julián Gayarre forjado en hierro.

    En primer término, cabe destacar que su repertorio era de más de 50 obras, si buen muchas de ellas fueron rechazadas por no irle a sus facultades vocales o por no ser pedidas por el público. Por ello, al final, en su repertorio no incluía más de 10 obras, Rigoletto, Pescadores de perlas, La Africana, Gioconda, Mefistófeles, Lucrezia Borgia, Lohengrin y, sobre todo, La favorita y Los puritanos.

    Para hacernos una idea de cómo era su voz, oigamos la versión que nos dan tres grandes divos del pasado, Enma Calvé, Gemma Bellincioni y Enrico Caruso, recogidas en el libro de Isidoro Fagoaga Retablo Vasco.

    Enma Calvé, en su libro Yo he cantado bajo todos los cielos, al referirse a Gayarre, escribe: “… cantó anoche en La favorita. ¡Qué voz asombrosa y qué alientos increíbles! Los seis primeros compases del aria Spir’to gentil los canta de un solo aliento, y las notas tenidas y los calderones los ‘fila’ y prolonga hasta límites tan extremos que el oyente termina por sentir una sensación de ahogo… ¡Me temo que estos alardes, de seguir así, le reporten grave daño a su salud”.

    La versión de Gemma Bellincioni, considerablemente más extensa, es sobre todo exhaustiva en cuanto se refiere a la calidad y cualidades de la voz y el arte del tenor roncalés. Por otra parte, cuanto dice la referida señora del hombre y del artista que fue Gayarre tiene un mérito singular, ya que, además de gran cantante, era la esposa ejemplar de otro ilustre tenor, Roberto Stagno, uno de los más dignos rivales de Gayarre.

    [Gemma Bellinicioni, la primera Santuzza: Voi lo sapete, o mamma. 1903]

    He aquí lo que al respecto escribe la señora Bellincioni en su libro autobiográfico Yo y el escenario:

    “Entre los recuerdos que me han dejado más profunda impresión, debo señalar el que me produjo Julián Gayarre la primera vez que le oí. Fue en Lisboa, en 1886, y ya entonces se notaban en el artista algunos síntomas claros de su quebrada salud. Estaba contratado para contadas funciones extraordinarias, y las localidades, no obstante venderlas con un elevado sobrecargo sobre las tarifas normales, se agotaban días antes de la representación. Gayarre era muy querido de los lisbonenses, y con razón, pues era un auténtico Eletto (elegido), más que por su arte, por el prodigio natural de su voz. Una voz de maravillosa dulzura, llena de un hechizo extraño que hacía soñar y que provocaba escalofríos de conmoción. Jamás oí otra voz igual. Era una voz de paraíso, una voz angélica como con razón la calificaron los adoradores de Giuliano…”.

    Luego nos presenta un retrato físico del cantor navarro que juzgamos de interés su reproducción, ya que es un claro exponente de cómo le veían los ojos de una mujer inteligente y observadora:

    Monumento a Julián Gayarre, de Fructuoso Orduna

    “Giuliano era natural de Navarra —prosigue la Bellincioni—; no tenía las facciones bellas y su tipo era más bien común. Tenía el pelo y la barba rojizos, los ojos pequeños y vivaces, y la estatura más bien mediana. En una palabra, no había en él nada que pudiera atraer como hombre. Añádese a esto una expresión casi dura, probable reflejo de su estado de ánimo marcadamente melancólico. Rara vez se sonreía, quizá porque el mal que lo llevó a la tumba tan prematuramente ya germinaba en él…”.

    Monumento a Gayarre. Al fondo, el frontón que el tenor donó al pueblo de Roncal

    Busto de Gayarre en Roncal de Fructuoso Orduna, discípulo de Benlliure. Al fondo, el frontón que el tenor donó a su pueblo en 1887.

    La señora Bellincioni, quien, en sus memorias, consagra a Gayarre —como actor y cantante— mayor espacio que a su esposo, Roberto Stagno, describe a continuación las alternativas y contrastes que provocó su presentación ante el público del San Carlos:

    Gayarre —a quien ella llama casi siempre Giuliano— se presentó ante el público lisbonense con La favorita. Corría el invierno de 1882 a 1883. Gayarre tenía 38 años, le quedaban apenas cuatro de penosa y gloriosa existencia. La Bellincioni, que empezaba su carrera, contaba sólo 18 primaveras.

    Roncal. Monumento a Gayarre, de Orduna

    “En los ensayos pudimos observar que Giuliano no estaba bien; tosía constantemente, con una de esas toses secas, ásperas, que tanto nos apenaba a todos. La noche de su debut, el teatro se hallaba repleto de público. Giuliano poseía una especie de fascinación por atraer a las multitudes. Cuando apareció en escena, todo el auditorio, puesto de pie, le aclamó ruidosamente.

    Roncal. Monumento a Gayarre, de Orduna

    Esa noche, como lo comprobé enseguida, la voz del artista no se hallaba en su mejor momento. Conservaba el timbre puro y aquel hechizo inexplicable que le hizo tan célebre, pero se notaba que el estado de sus bronquios no era satisfactorio. El primer acto pasó fríamente. Durante el intermedio, los intransigentes de las butacas, los llamados ‘feroces pateadores’ (en español en el original) se agitaban insatisfechos. “Cuando se está mal —gritaban furibundos— se queda en casa para curarse y no se viene al teatro a cobrar 5.000 pesetas!”.

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    ‘Mujer de los negros ojos’, por Fleta, Kraus, Domingo, Carreras

    Viernes, Marzo 13th, 2009

    Romero de Torres

    Me he enamorado de esta canción, qué lo vamos a hacer. Y ahora tengo una duda por más de mil: ¿cuál me gusta más, la de Aragall o la de Fleta? Ya, que no se pueden mezclar las cosas… Bueno. Ya, que no tengo por qué elegir, que me puedo quedar con las dos. Sí, si lo sé. Pero…  No puedo evitarlo.  ¿Ustedes sí? Me lo pensaré este fin de semana;-)

    Fleta

    El gran Fleta: romanza de Juan Luis del Segundo Acto de la zarzuela en dos actos El huésped del Sevillano, de Jacinto Guerrero. 1927.

    Mujer de los negros ojos,
    la de la trenza morena.
    Mujer de los labios rojos
    como la flor del amor.

    Mujer de perfil gitano,
    que tiene sangre agarena.
    Mujer de cuerpo pagano
    eres llama, verso y flor.

    Raquel, tras de esos muros prisionera,
    mi amor, de tu prisión vengo a librarte.
    Mujer, el que te dio la vida entera,
    morir sabré por ti para salvarte.

    Aragall canta muy bien acompañado; y Fleta lo hace casi a capella. No sé quién de los dos se inventa la letra, aunque lo sospecho;-) ¿Y qué me dicen del morir de ambos dos? Detalles como éste son los que me matan;-)

    Actualización (16/03/09):

    Por Alfredo Kraus. 1990.

    Por Plácido Domingo.

    Raquel, tras de ese muro prisionera,
    mi amor de tu prisión viene a librarte.
    Mujer, el que te dio su vida entera
    morir sabrá por ti para salvarte.


    (Gracias, Tomás)

    Actualización (17/03/09):

    José  Carreras

    notaPor José Carreras

    (Gracias, Nicolás Camilo)