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Ramón Vinay (1982): “Yo no lo sabía entonces, pero Toscanini era el Papa”

Jueves, Enero 29th, 2009

Ramón Vinay: Dio, mi potevi scagliar…, monólogo de Otello (con Iago) del Tercer Acto, Escena III, de Otello, Verdi).
Metropolitan Opera Orchestra. Dirige: Fausto Cleva. 1951.

(Gracias, Chema)
notaDio, mi potevi
♣ ♣ ♣

Ramón Vinay

Entrevista a Ramón Vinay realizada el 17 de julio de 1982 y publicada dos años más tarde,  noviembre de 1984, en la revista Correo Musical de Buenos Aires.  En julio de 1982, Vinay tiene 71 años.

(Gracias, Juan:-)
♣ ♣ ♣

Ramón Vinay, 73º aniversario

  • Por Juan Dzazópulos Elgueta
  • El 31 de agosto, día de San Ramón Nonato, cumplió 73 años de edad el más famoso de los cantantes líricos chilenos de los últimos 40 años y, sin duda alguna, uno de los más grandes intérpretes de ‘Otello’ de todos los tiempos: Ramón Vinay.

    Hace un par de años Vinay estuvo por última vez en Chile, como invitado de honor para presenciar la temporada lírica del Teatro Municipal de Santiago. El título escogido para la ocasión (12 de julio de 1982) era uno de los más apreciados por el público chileno y por Vinay, el Otello de Verdi.

    El reparto incluía a Gilda Cruz-Romo (Desdémona) y Kari Nurmela (Iago), la experta batuta de Michelangelo Veltri y la presentación en Chile, en el rol protagónico, del tenor argentino Carlos Cossutta, reputado como uno de los buenos intérpretes mundiales del difícil rol verdiano.

    Desgraciadamente, Cosutta, sea por nerviosismo o por enfermedad, falló y en la frase della gloria d’Otello è questo il fin, un tremendo gallo marcó el ‘fin’ del tenor. El resto de la ópera fue alternativamente susurrado o gritado, ante la consternación del público, que sufrió esta verdadera ‘vía crucis’ vocal.

    Cossutta regresó a Buenos Aires sin poder cumplir sus otras presentaciones y para reemplazarlo se trajo de urgencia al italiano Angelo Marenzi y al francés Gilbert Py (dos funciones cada uno), con resultados francamente mediocres.

    Ramón Vinay

    Es que cantar Otello en la patria de Zanelli y Vinay es realmente empresa arriesgada. Pasada la accidentada primera función, quise tener una breve conversación con Ramón Vinay, para saber su opinión de lo sucedido, etc. El sábado 17 de julio de 1982 me invitó a desayunar con él a las 8:30 de la mañana en su suite del Hotel El Conquistador. Lo que siguió fueron más de dos horas, no de entrevista, sino de un largo, intenso y amenísimo monólogo, salpicado de recuerdos y anécdotas, análisis serios y risueños acerca de la ópera, los cantantes y los directores… Durante este ‘show’ privado no sólo se habló de ópera. Las comidas, los vinos y las mujeres (eterna pasión del cantante) tuvieron en Vinay acertados e irónicos comentarios.

    Ramón VinayNo se le escapó la política, ni nacional ni internacional. El problema limítrofe chileno-argentino, la guerra de las Malvinas y otros, que por razones obvias no corresponde incluir  en esta publicación.

    Sin embargo, lo más importante para mí fue ver la vitalidad de este ‘joven’ de 71 años, que me actuó y cantó, primero a media voz y luego a todo pulmón, frases de Carmen, Otello y Parsifal…, y sus movimientos, sus ojos, sus gestos. Toda una clase magistral que, desgraciadamente, no puedo transcribir al papel.

    Vinay: Yo he sido un hombre de suerte…,  de una suerte escandalosa. Permítame recordar que Napoleón Bonaparte decía “Yo quiero generales con suerte…” y, bueno, permítame recordar su nombre, como yo soy Ramón…

    Dzazópulos: Juan…
    —¡Juan! Y nos tuteamos, por favor. Mi padre era francés. Nació a 5 km de la frontera italiana, a 120 km al norte de Niza, de una familia campesina. De allí, hace 200 años,  todos los mayores de la familia emigran a México, donde la industria textil está en manos de  gente del lugar. Mi padre fue allá de joven y luego pasó a Chile… Tenía una fábrica de espuelas en Chillán, donde yo nací, un 31 de agosto de 1911. A mi madre casi no la conocí, murió muy joven y está enterrada aquí en Santiago.

    Mi padre regresó a Francia en marzo o abril de 1914 para comprar maquinaria para su fábrica y allá lo pescó el 2 de agosto la declaración de la guerra (Primera Guerra Mundial)… y soldado. No pudo regresar hasta 1917, que le dieron un permiso más largo, un mes de descanso. Se fue a su tierra y allí desertó… y se volvió a Chile.

    En 1920 vino una amnistía y mi padre nos llevó a mí y a mis hermanos a Francia. A los tres meses estaba hablando francés. Estudié en Francia pero no llegué a estudiar el bachillerato, porque en septiembre de 1926, o sea, a los 15 años, me enviaron a México para trabajar en uno de esos grandes negocios que eran de mi misma familia… Allí se empezaba desde abajo y a los 10 ó 15 años eras jefe. Ése era el destino que teníamos…

    ¿Tenías más hermanos?
    —Tenía un hermano, Otto, que murió hace poco en México, y una hermana que murió en 1934 a los seis meses de casada… En fin, yo tenía una fábrica de cajas de cartón. A los 22 años ya contaba con 30 operarios que trabajaban para mí… Siempre tuve afición a la música. Tocaba el violín desde los cinco años (desgraciadamente el piano no). Descubrí que tenía un poco de voz, y me dije “a lo mejor la voz se puede educar”.

    Bellas Artes

    En México mi maestro de canto fue un señor de ascendencia francesa, José Pierson, que tenía un estudio en el número 39, primer piso, de la calle Independencia, prolongación de 16 de Septiembre (Pierson fue el maestro de la generación de cantantes mexicanos: Ortiz Tirado, Arvizu, Pedro Vargas y Jorge Negrete, entre otros). A él le encantó inmediatamente mi voz, pero no sabía dónde ubicarme. Primero canté como bajo Vecchia zimarra. Luego debuté el 16 de septiembre de 1931 como Alfonso en La Favorita, en el Bellas Artes de México, donde las puertas de los palcos aún tenían maderas y tuvimos que poner unas telas… Así que esa fue como una preinauguración del teatro…, un teatro bellísimo.

    El conjunto parece que no pasó a mayores. La contralto Josefina Alonso, el tenor Joaquín Álvarez…
    —¡No! Si eran todos estudiantes de este maestro…Hay una parte de mi vida privada de la cual hablo lo menos posible… Me casé con una mexicana que era terriblemente celosa. Bueno, y yo no puedo estar distante de las faldas. Me casé, pues, muy joven, cuando aún hacía cajas de cartón y empezaba mi carrera. Empecé cantando en radio y lugares así, donde ganaba 10, 15 ó 20 dólares. Pero esos dólares no tenía que sacarlos de mis ganancias de la fábrica, las que eran para comprar más maquinaria.

    Por entonces, el maestro Guido Picco, un italiano que dirigía en México, contrató a Lázaro, que estaba en Cuba retirado, para que viniera al Arbeu a cantar Cavalleria, Pagliacci, Aida, etc. (Fue en 1942. Carlos Díaz Du-Pond, en 50 años de Ópera en México, recuerda que Vinay fue un “excelso” Rigoletto y un impecable Scarpia, para el Duque y el Cavaradossi de Lázaro).

    Lázaro vino y cantó Aida y le salió todo un gallinero en un trono vicino al sol, tanto así que los gallos salieron quemados por el sol…, y, bueno, abandonó todo. Pero como la temporada estaba pagada, se me ocurrió llevar la compañía a Monterrey. El tenor mexicano que iba a hacer de Turiddu estaba muerto de miedo. Yo era barítono (Alfio) pero le dije: “si te canto la ‘Siciliana’, ¿sales a cantar?”. Él accedió y yo le dije al maestro: “Baje el tono…”. Jamás vi tantos agudos juntos: O Lola bianca come fior di spino…; nunca la había cantado antes, pero lo hice y salió bien. Cuando volví a México, estaban preparando la ópera para el año siguiente y me dijeron: “Tú vas a debutar como tenor”. Y así fue.

    Lushanya MobleyMi primera Desdémona fue Stella Roman y mi primer Iago Franck Valentino (1944, luego fue Carlo Morelli). También canté dos óperas que no eran para mí: Manon Lescaut, con Dorothy Kirsten y Carlo Morelli; y Tosca (ambas en 1945) con una joven cantante americana, muy linda, que pudo haber hecho una carrera de primera, pero en segunda liga: Lushanya Mobley… Te decía que yo no puedo estar distante de unas faldas… Lushanya se convirtió en mi segunda mujer… (Vinay queda pensativo. Respeto su silencio y cambiamos el tema).

    Ramón Vinay

    ¿Copiaste de alguno de tus antecesores algo en el rol de Otello?
    —No vi a nadie cantar el Otello. Yo canté mi primer Otello en el Metropolitan reemplazando a un sueco o a danés, no sé cómo se llamaba…

    —¿Torsten Ralf?
    —¡Torsten Ralf! ¡Exacto! Pero yo no estaba contratado para cantar Otello. Yo debuté allí el 22 de febrero, el día de George Washington, con la Carmen… Y a los pocos días me llaman a las seis de la tarde. ¡Torsten Ralf no podía cantar esa noche! Corrí al teatro para un pequeño ensayo al piano, pero como yo venía de las manos de Toscanini no tuve ningún problema. Recuerdo que un crítico dijo: “A pesar de haber sido llamado a último momento y de cantar por primera vez Otello en nueva York, se sintió a sus anchas en ese inmenso escenario…”.

    —¿Cómo conociste a Toscanini?
    —¡Ja! Una historia absolutamente verídica… Toscanini en el verano de 1947 estaba en París y con algunos amigos discutía que él quería hacer el Otello en forma de concierto, pues era una obra que no había aún grabado, pero no encontraba un Otello que le satisficiera. Le dijeron: “Acaba de debutar en el Metropolitan un joven, chileno parece que es y no lo hace del todo mal, tomando en cuenta que son sus primeras actuaciones”.

    Toscanini pidió una audición. Yo estaba en Río de Janeiro cuando me llamó y pude conseguir 4 días para volar a Nueva York. La audición se hizo a las diez de la mañana en el Estudio Número 8 del Rockefeller Center, donde él tocaba con la Sinfónica. Yo estaba con mi agente y mi pianista esperando abajo. Viene una limusina y se baja un hombre chiquito, todo vestido de oscuro. Era el maestro. Entró. Nosotros esperamos 5 minutos y entramos también. Yo iba pálido. “Así deben [de] ir los que van a la guillotina”, me dije. Nos recibió el hijo del maestro y dijo: “Ahí viene papá”. Entró el maestro y me presentaron. Le hablo en italiano. Él contesta: “Ben…, sentiamo…”. —“Maestro, dove vuole che incommincie?” —”Caro mio, dove vuoi”. —”Bene… Página 21 della edizione Ricordi, Esultate”…

    Menos mal que salió bien… Pasamos al duetto Gia nella notte densa. Comienzo a cantar y de pronto me doy cuenta, Toscanini se había sentado al piano. Mi pianista había desaparecido y el maestro me cantaba la Desdémona con esa voz rasposa que tenía y no siempre entonada. Me interrumpe y me dice: “Ma qui non c’è passione, non c’è desiderio, non c’è erotismo. Ma tu che fai con una donna…?”.

    (más…)

    ‘Amar amando’, por Ginamaría Hidalgo

    Miércoles, Enero 7th, 2009

    lima2

    Abrimos el tercer regalo que los Reyes nos dejaron en casa. Con cuidadín, para no romper el papel. Ni la etiqueta, no digan luego que me invento cosas;-)

    “Para Óscar Valdivieso, de allende los mares, forofo de Flórez, Baker, Lorengar, Troyanos, Berganza…”.

    Y el más firme seguidor de Paco Roa. Tenemos pruebas;-)


    Ginamaría Hidalgo: Amar amando, canción de Horacio Guarany.

    (Hay pajes que adivinan el pensamiento con años de antelación)

    Amar amando

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    ‘Che farò senza Euridice’, por Kathleen Ferrier

    Martes, Enero 6th, 2009

    reyes-2009

    El primer regalo (en el mismo paquetito;-) que dejaron en operasiempre los Reyes Magos. Pone en la etiqueta (copio y pego):

    “Para Paco Roa, histórico asesor de operasiempre.es”.

    Y añado de mi cosecha: Que sea por muchos años, y que ustedes lo vean:-)


    Ferrier: aria de Orfeo del Tercer Acto de Orfeo y Eurídice, Gluck.

    En italiano, 1951.

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    Los Reyes Magos en operasiempre.es

    Domingo, Enero 4th, 2009

    stelle

    Escribe en los comentarios Paco Roa:

    Bueno, pues ya que estamos en vísperas de la festividad de nuestros queridos Reyes Magos de Oriente, y como quiera que (creo) me porté bien en el 2008 —hice mis deberes, una buena acción diaria, cumplí con el foro, etc.— me atrevo a pedir cuatro regalos que espero me concedan Sus Majestades a lo largo del 2009, uno por cada trimestre.

    En primer lugar, hora es ya de que nos visite en el foro la que en mi opinión fue, es y probablemente será la voz más importante de cuantas han salido y salen —hoy pocas— del Reino Unido, la de la mítica contralto Kathleen Ferrier; podríamos escucharla (totalmente) anonadados en el, p.ej., “Che faro…” del Orfeo gluckiano, una cosa que parece de otro mundo.

    Como segunda petición, siempre dentro de la vocalidad grave femenina, cambiamos de cuerda de la mano de la fantástica mezzosoprano alemana Christa Ludwig, me parece que igualmente inédita en el foro; admiremos su arte canoro en “Mon coeur s’ouvre à ta voix”, momento culminante de la protagonista de la ópera “Samson et Dalila”.

    Ahora una mezzo dramática de auténtica raza, la brava cantante norteamericana Grace Bumbry como princesa de Eboli, una de sus máximas creaciones, y concretamente propongo que la escuchemos en la segunda de sus arias, la temible en verdad “O don fatale, o don crudel”.

    Y ya por último, no podía faltar, claro está, Rossini; una monodosis suya tomada de la deliciosa obra “L’italiana in Algeri”, la cavatina “Cruda sorte! Amor tiranno!” (pongamos que en la notable interpretación que de ella siempre hizo la Berganza).

    ¡Muy buena idea! Le tomamos la palabra.

    Desde el día de hoy, domingo 4 de enero de 2009, al domingo 11 de enero de 2009, se admiten cartas con tres deseos, uno por cada Rey Mago (a Paco Roa, le dejamos este año que pida cuatro por haber tomado la iniciativa:-)

    P.D.:  Las cartas, todas, por favor, en este post, que hay pajes muy despistados;-)

    Otra PD.: Si no se hallaran los regalos en la tienda (léase Olimpo y similares), se recomienda el envío del mp3 correspondiente a operasiempre[arroba]gmail.com

    El paje que suscribe se encargará del resto.

    Giulietta Simionato: ‘A te la mala Pasqua!’

    Sábado, Noviembre 29th, 2008

    La Santuzza de Simionato y su A te la mala Pasqua, spergiuro! Testimonio emocionado de la artista al rememorar su interpretación del personaje y la Cavalleria que cantó junto a Corelli en 1963.

    RAI TV, programa ‘Il Caffè’, 2003.

    Giulietta Simionato (Santuzza) y Franco Corelli (Turiddu): dúo (fragmento) de Cavalleria rusticana, Mascagni. La Scala, 1963.

    (Gracias, JCR)

    La profesionalidad y el perfeccionismo de Giulietta Simionato es ya toda una leyenda. “Entre 1947 y 1966, cuando me retiré de la escena, trabajé como una negra. Ochenta representaciones al año. Ni un momento de relax. Todos los teatros me querían”.

    En el vídeo, Simionato en la Casa di Riposo per Musicisti, ‘Casa Verdi’. La tranquilidad y la satisfacción de quien lo ha dado todo en su carrera. Una cosa es que el público abandone al artista y otra, bien distinta, que el artista abandone al público. Pues eso.

    ¡Bienvenidos, bien hallados!

    Lunes, Julio 21st, 2008

    Están en su casa:-)

    Las mudanzas nunca vienen solas. A veces traen ordenadores que de repente dicen hasta aquí hemos llegado, maja. Mala vida que les da una.

    Escribo desde la patata del portátil, que, como su propio nombre indica, es y no es: se conecta cuando le viene en gana. Crucemos los dedos para que no se plante éste también.

    Les decía que faltan detalles, y así es. Poco a poco iremos mejorando lo que en nuestra mano esté. Bueno, mejor dicho,  en la de Héctor, el mejor técnico informático del mundo mundial. En serio:-)

    Gracias mil, Héctor. Sin ti nunca hubiéramos llegado hasta aquí.

    ♣ ♣ ♣

    Victoria de los Ángeles (la más grande): So shall the lute and harp awake, aria de la mujer israelita del oratorio Judas Macabeo, Händel.
    Londres, 1959.

    ‘O Lola, c’hai di latti la cammisa’, por Domingo, Del Monaco

    Viernes, Mayo 16th, 2008

    Plácido Domingo y Mario del Monaco: aria de Turiddu del Preludio de Cavalleria rusticana, Mascagni.


    Actualización (21/05/08):

    En la misma aria: Del Monaco.

    ‘Quanto è bella, quanto è cara’, por Nicola Monti, Luigi Alva

    Miércoles, Octubre 17th, 2007

    Nicola Monti: cavatina de Nemorino del Primer Acto, Escena I, de L’elisir d’amore, Donizetti. 1952.

    Por Luigi Alva (1958).

    (Gracias mil, Nicolás Camilo Gesén)

    (Foto)

    Angela Gheorghiu, despedida de la Ópera Lírica de Chicago

    Domingo, Septiembre 30th, 2007


    Angela Gheorghiu (su web oficial está caída) ha sido despedida de La bohème de la Ópera Lírica de Chicago, donde había sido contratada para interpretar el papel de Mimì. En su lugar, cantará la soprano cubana Elaine Álvarez (en la web del teatro, la única foto en blanco y negro).

    «El director general de la Ópera Lírica, William Mason, justificó su ‘penosa’ decisión en la falta de respeto de una de las sopranos contemporáneas más famosas hacia sus compañeros de trabajo, después de haberse saltado más de la mitad de los ensayos previstos”.

    “Con tremendos remordimientos y tristeza nos hemos visto obligados a tomar esta decisión, pero las acciones de Miss Gheorghiu han demostrado una total indiferencia por el personal y los artistas de la Ópera Lírica”, aseguró Mason, que explicó que la soprano se saltó “seis de diez ensayos, incluyendo el ensayo con piano y los ensayos con la orquesta”.

    “Se ha perdido uno de los ensayos de orquesta más críticos porque se fue a Nueva York sin permiso, lo que supone una violación directa del contrato”, sentenció el director general de la Ópera Lírica».

    La soprano alegó que viajó a la Gran Manzana el día del ensayo para estar con su marido, el tenor Roberto Alagna, que interpreta la obra ‘Romeo y Julieta’ en el Met de Nueva York.

    También, que ha interpretado tantas veces el personaje de Mimì “que no cree que saltarse unos cuantos ensayos sea una tragedia”.

    (Retrato)

    Claudia Muzio La Divina

    Martes, Septiembre 25th, 2007

    Dos interesantes retratos, en algunos puntos contradictorios, sobre Claudia Muzio, “por el hermoso timbre de su voz y el impresionante magnetismo de sus interpretaciones, una de las grandes sopranos de su tiempo”, en palabras de Miguel Patrón Marchand.

    Pasen y lean, y escuchen su canto luego. Y cuéntennos después si, como dice Lauri-Volpi, su dulzura aún les suena dentro:-)

    claudia-muzio

    «Los argentinos la llamaron la “divina Claudia” y, verdaderamente, divina estaba en la representación de “Casta diva”, de “Norma” y en el aria del “Trovador”: “d’amor sull’ai rosee”.

    Su canto se podría definir mejor que recordando las palabras de Dante en el episodio de Casella: “cuya dulzura todavía me suena dentro”.

    La voz de Claudia Muzio era más bien limitada, pero adquiría resonancias insospechables, porque en cada nota suspiraba un sentimiento vibrante. Esto le capacitaba para afrontar la tesitura inhumana de “Turandot” y la sobrehumana de “Norma”, los ímpetus humanísimos de Santuzza y la resignada sumisión de Desdémona.

    Grande y feliz artista en el escenario, como modesta y desgraciada en la vida, la Muzio salió del teatro del mundo con sordina, con el índice en los labios: “No os mováis, estaos quietos, no os molestéis por mí”».
    Voces Paralelas . Giacomo Lauri-Volpi. Ediciones Guadarrama. Madrid, 1974.

    «Analizando la voz que nos llega a través de los discos, descubrimos que poseía un “timbre lírico-spinto”, cuya principal virtud era la exquisita morbidez unida a un fraseo muy personal. Las interpretaciones son siempre convincentes, dentro del gusto imperante en ese tiempo; y su modalidad, un tanto declamatoria, se extendía aun a las obras belcantistas.

    Estudiando su repertorio y sabiendo sus posibilidades y limitaciones, podemos decir que el verismo era el terreno más propicio para su lucimiento: también Puccini —a quien no consideramos enteramente verista— y el Verdi de los últimos tiempos.

    No estaba naturalmente dotada para el canto de agilidad, y su triunfo en Norma fue más escénico que vocal; allí jamás podría haber competido con Ponselle ni con Raisa.

    El primer acto de su celebérrima Traviata era un escollo para ella, y se le transportaba el Sempre libera. Su Addio del passato, en cambio, no ha sido superado.

    Ni remotamente la podemos imaginar como protagonista de Turandot: su timbre no tenía ni un asomo de afinidad con la acerada y tensa tesitura de la princesa china. En todo caso, hubiera sido una estupenda Liú.

    Ya enferma y amargada dejó grabada una serie de discos para la Columbia en los que la voz, a pesar de dificultades de fiato e insuficiencias en el agudo, muestra ese carnoso, terso e inconfundible timbre que la hiciera tan famosa durante tantos años».

    100 grandes cantantes del pasado. Miguel Patrón Marchand. Editorial Andrés Bello. Santiago de Chile, 1990.

    Claudia Muzio (Pavía, 1889- Roma, 1936): Teneste la promessaAddio del passato, recitativo y aria de Violetta del Tercer Acto, Escena IV, de La traviata, Verdi. 6 de junio de 1935.

    Ombra di nube (la angustia y la esperanza; súplica apasionada para que las oscuras nubes que enturbian el sol desaparezcan), de Licinio Refice, compuesta expresamente para la divina Claudia y grabada por la soprano para el sello discográfico Columbia en 1935.

    Al año siguiente, el 24 de mayo de 1936, a los 47 años, Claudia Muzio desaparecía para siempre. Falleció en el Albergo Majestic, su residencia habitual en Roma, Via Veneto 50, a las 7,35. Pasaba por una mala racha. Ya no contaba con la férrea sombra protectora della sua mamma. Siempre se sospechó, como en el caso de la otra Divina, que se suicidó.

    (Fotos: 1, 2, 3, 4, 5)