Luis Sagi-Vela falleció en Madrid en la madrugada del pasado 17 de febrero, tras casi un siglo de vida, a los 99 años. Ese mismo día los cumplía.
Hasta siempre, don Luis. Nuestra admiración le acompaña. Buen viaje.
Luis Sagi-Vela falleció en Madrid en la madrugada del pasado 17 de febrero, tras casi un siglo de vida, a los 99 años. Ese mismo día los cumplía.
Hasta siempre, don Luis. Nuestra admiración le acompaña. Buen viaje.
Atendemos las peticiones. Disculpas mil por el retraso.
Para empezar, el creador del personaje de Otello, Francesco Tamagno, que lo cantó por primera vez en La Scala, el 5 de febrero de 1887. Hace 126 años, ni más ni menos. Aunque ya teníamos su ‘Esultate!’ de 1903 en casa. En aquel primer Otello, Desdémona fue Romilda Pantaleoni. Yago, Victor Maurel.
Estoy de acuerdo con Antonio Lagatta y Juan Dzazópulos en que los Otellos de Mario del Monaco y Ramón Vinay son de referencia. De la misma opinión es Óscar Valdivieso, con respecto a Del Monaco. Incluimos también a Melchior, que recomienda Paco Roa. ¡Gracias!
De Renato Zanelli, contamos con alguna grabación de Otello en el blog. También de Ramón Vinay. De las grabaciones de los otros tenores mencionados en este hilo, realizaremos una selección en otra entrada, por no alargarnos demasiado.
Ahí vamos:
Esultate! L’orgoglio musulmano
sepolto è in mar;
nostra e del ciel è gloria!
Dopo l’armi
lo vinse l’uragano.
Por los tenores:
Ante la duda sobre el año, incluimos también esta versión:
(Gracias, Antonio Lagatta, Paco Roa, Óscar Valdivieso, Juan Dzazópulos)
(Actualización: 28/01/2013)
(Gracias, Antonio Lagatta)
19/01/2013
Entrevista a Mariella Devia en La Vanguardia.
Los días 4 y 7 de enero, Devia actuará en el Gran Teatro del Liceo en una versión concierto de Il pirata.
—¿Es fatigoso interpretar siempre a mujeres en historias dominadas por personajes masculinos que exhiben su virilidad…
—… luchando por una mujer, ja, ja. Pero esta es una historia que precisamente sucedía en aquella época: en la lucha por el poder de un feudo, una ciudad o un país, la mujer era moneda de cambio.
—¿Cuesta introducirse en un personaje tan ajeno a usted?
—La música ayuda. Lo es todo.
—Todas las heroínas están enamoradas…
—Ay, sí. Y la violencia del pirata, según él, es debida al amor que siente por Imogene. Y ella al final, como tanto el marido como el exnovio mueren, no enloquece pero sí entra en una gran desesperación.
—¿Cómo se come eso en el siglo XXI?
—Bueno, hoy hay maridos que matan a sus mujeres e hijos. Y ese fenómeno que ya se daba en la época belcantista hacía que los autores se hicieran preguntas sobre la psique. Bellini escribió también La sonámbula, un fenómeno de la psique. Exploraban.
—Y se aplicaba el atenuante de pasional a ese tipo de crímenes.
—Había el delito de honor que por suerte ya no existe en Europa. Pero era una manera de tratar de entender la pasión y la locura. El romanticismo del bel canto puede ser hoy muy actual.
—¿Cómo es su relación con Bellini como persona?
—Digamos que somos parientes, ja, ja. Adoro este canto, me divierte. Siempre he hecho Rossini, Donizetti, Bellini, Mozart… y también el Verdi que puedo cantar.
—¿Le divierte porque le resulta fácil técnicamente?
—Porque técnicamente es difícil: es la satisfacción de la dificultad.
—Está usted en forma. ¿Es porque no se prodiga mucho?
—Tengo 64 años, no quiero hacer demasiados conciertos. Y no salgo mucho de Italia. Vengo al Liceu porque se trata de Il pirata y porque es un periodo breve.
—¿Cómo le han influido las voces que rescataron el bel canto del olvido: Callas, Caballé…?
—La Caballé cantaba Il pirata de una manera hermosísima. Siempre es interesante escuchar, pero una está obligada a encontrar su propia forma de abordar la partitura. Yo siempre busco eso y nunca me planteo agradar al público. Lo hago así porque lo siento así. No se trata de hacer virtuosismo, hay que darle un sentido.
—¿Qué le gusta de la Callas?
—Era magnífica y hay que agradecerle que redescubriera las óperas que ya nadie interpretaba al irrumpir el verismo. Maria Stuarda, por ejemplo, fue rescatada por la Gencer tras años en la sombra. La Callas, la Caballé, la Sills..
—Hábleme de las diferencias.
—Cada una tenía su característica. La de la Caballé era una voz de gran belleza; la Gencer era más verista; la Sills era magnífica en la agilidad… todas lo eran. La Caballé dijo una vez una cosa magnífica: que la señora Gencer había descubierto este repertorio, la señora Sills lo había grabado y ella lo había cantado. Qué maravilla.
—¿Y qué la tiene a usted concentrada en el bel canto?
—Un artista ha de reconocer adónde le lleva su voz, dónde puede dar lo mejor de sí. Cuando yo cantaba Lucia no imaginaba que algún día haría Il pirata. O Norma.
—Entonces, ¿ha hecho la carrera que ha querido?
—No se trata tanto de construir una carrera. Hay que tener en cuenta al público, yo nunca he sido capaz de hacer fuegos de artificio. Si hago algo, ha de ser verdadero. Y por eso no he querido afrontar óperas que sabía que no podía exprimir al máximo.
Y para que no nos olvidemos de los que menos tienen. En estos días y siempre.
¡Feliz noche y feliz Navidad!
Un abrazo grande para todos,
Gio

El madrileño Teatro de la Zarzuela rinde homenaje a Victoria de los Ángeles, que el 1 de noviembre de 2012 hubiera cumplido 89 años.

“Cuando murió Victoria, fuimos conscientes de la magnitud del personaje Victoria de los Ángeles, y empezamos a descubrir la inmensidad de partituras que tenía, la cantidad de vestidos —muy bien conservados—, las fotografías, la correspondencia con personalidades de la cultura de todo el siglo XX; y empezamos a notar la responsabilidad que teníamos de conservar todo este material”.
“Victoria guardaba, realmente, todos los objetos, recuerdos de viajes… Le hacían muy feliz las cosas pequeñitas; las cosas que para ella era lo que le daba alegría en la vida”.
“También queríamos —y siguiendo un poco la filosofía de Victoria— que disfrutaran de todo este material el máximo de personas posible”.
“En sus viajes a Estados Unidos, descubrió todo este material que le permitía enseñar, cuando llegaba a Barcelona, los lugares donde ella había estado y lo que había visto”.
“Empezó a aficionarse a grabar, a filmar, todo lo que ella quería enseñar en casa. También quería tenerlo como un recuerdo de una etapa de su vida”.