Nueva gira de Bartoli en España: “San Sebastián (el 8 de abril, en el Kursaal), Bilbao (el 10, Teatro Arriaga), Oviedo (el 12, Auditorio Príncipe Felipe), Santiago de Compostela (el 14, Auditorio de Galicia), Valladolid (el 17, Centro Cultural Miguel Delibes), Pamplona (el 19, Baluarte) y Vitoria (el 20, Teatro Principal)”.
Estreno mundial de 'La fanciulla del West': Emmy Destinn (Minnie), Enrico Caruso (Dick Johnson), Pasquale Amato (Jack Rance). Metropolitan Opera House, 10 de diciembre de 1910.
“Hay una versión de ‘Ch’ ella mi creda’ por Del Mónaco que me fascina más que todas las otras, pero eso es a mí. Puccini nunca fue para Kraus. Se necesita una voz mas abaritonada, como Domingo. Ahora veremos si tengo razón y, arriesgando que me lleguen demandas, coloco un abanico de la misma hermosísima aria”.
“A lo largo de toda mi carrera, he podido comprobar, con resultados evidentes, lo esencial que es para un cantante el poseer una técnica vocal que le permita desarrollar en su totalidad las características de su voz para alcanzar día a día un nivel de perfeccionamiento mayor y conservar en buen estado ese instrumento delicado e intangible en que se basará el éxito y duración de su vida profesional”.
—Maestro, uno de los secretos de tu técnica es la i, la famosa i, que es una de las bases, efectivamente, de tu conocimiento del arte vocal. Cómo llegaste a esta conclusión de que esta vocal, precisamente, es la que ha de basar una técnica de la voz.
—Bueno, yo, personalmente, no llegué a esa conclusión: alguien me lo enseñó. Parece ser que a finales del siglo pasado hubo alguien lo suficientemente observador para darse cuenta [de] que el sonido de i , a este sonido correspondía más frecuencias y, por lo tanto, se dio cuenta de que el sonido estaba más cerca de lo que luego se llamó la voz in maschera, o sea, utilizando esta zona de la cara, donde están los resonadores, verdaderamente; donde hay caja de resonancia, que son las cavidades de los huesos frontales y que están al lado de la nariz y de los ojos.
Entonces se dio cuenta de que ese sonido correspondía perfectamente a esta posición, y entonces, por lógica, al tener el sonido más vibraciones, este sonido viajaba más en el espacio, llegaba más al oído del que escucha; y entonces, también con una lógica aplastante, dedujo que todo sonido tendría que estar colocado en el mismo sitio, y que ésa era la verdadera impostación, que repito, luego se llamó voz in maschera.
Mi referencia se limita al conocimiento de un maestro de canto que existía en Milán, que se llamaba Lamperti, y que, entre otros, fue maestro del famoso tenor español Julián Gayarre.
—¿Y de qué manera actúa a la hora de emitir la posición para pronunciar la i? Cómo el sonido progresa a partir de ahí.
—Sí. Bueno. Es de admirar que en aquella época, una persona, simplemente observando, llegara a estas conclusiones. Pero es que ahora, modernamente, hay unos aparatos que registran, graban, en una cinta todo lo que ocurre dentro durante la emisión del cantante, durante la emisión de los sonidos. A través de una sonda, que pasa por la nariz, esta sonda llega a quedar suspendida en el fondo, entre la nariz y la garganta, y esta sonda va fotografiando todo lo que ocurre ahí dentro mientras se canta.
Pues, bueno, este vídeo lo tengo yo y lo tiene muchísima gente. En el vídeo se ve perfectamente que al sonido i corresponde una amplitud total de la cavidad bucofaríngea; y al mismo tiempo, se hace una medición de la cantidad de frecuencias, o de armónicos, que tienen los sonidos. Al sonido i corresponde la mayor amplitud de hertz, que me parece que es la unidad que mide la frecuencia de los sonidos.
Los demás sonidos, si el alumno no coloca bien los sonidos a la altura del sonido de la i, van teniendo menos frecuencias, que vienen medidas también ahí; van teniendo menos frecuencias y se va viendo cómo en la fotografía la cavidad bucofaríngea va disminuyendo y se va como cubriendo, lo cual quiere decir que el sonido se ha quedado atrás; se ha quedado atrás: no está a la altura de la i.
Entonces, el secreto está —para seguir en esta progresión de sonido— en que los demás sonidos, después de la i, tienen que estar a la misma altura, tienen que estar en la misma zona en donde está emplazado el sonido de i, que quiere decir en la zona de la maschera, como llamaban los italianos, y siguen llamando todavía.
Entonces, el secreto es bien fácil. No quiero decir fácil de realizar, pero sí fácil de entender, por lo pronto. Entonces, después de la i, colocamos el sonido de e, en el mismo sitio el sonido de a, el sonido de o. ¿Por qué la o? La o y la a se van a la garganta, y lo que tenemos que hacer es sacarlos de la garganta y colocarlos a la altura de la i. Ésta es la base, digamos, más simple, que existe para la técnica del canto.
—Y es curioso, porque hasta…, realmente hasta hace poco, siempre se ha creído que la i, al revés, estrechaba; y se pensaba que la o o la a eran las que expandían realmente el sonido.
—Exactamente, y ahí está el error, porque precisamente al sonido de i corresponde, de verdad, las características de nuestra voz. El sonido de i quiere decir que la voz nuestra es ésa. Claro, estamos acostumbrados a que la a se vaya para atrás, y se pronuncie abajo, y esta sensación de tener la a dentro de nuestro cuerpo nos hace pensar y nos hace creer que tiene más volumen; y puede tener más volumen, pero no tiene más vibraciones.
“La saga Kraus tocó techo con la proeza artística del que es considerado el mejor tenor lírico-ligero de la historia: Alfredo Kraus, cuyo hermano Francisco compartió con él vocación musical, maestros de canto y misión pedagógica.
Barítono que vio truncada su carrera por culpa de una desgraciada lesión y poseedor de una dilatada carrera como docente, Francisco Kraus visitó esta semana Tenerife, donde el pasado viernes asistió al homenaje que el IV Festival Musitemático de La Orotava rindió a su hermano en el que fue uno de sus escenarios predilectos: el Auditorio Teobaldo Power, donde actuó hace veinte años”.
José. A. Dulce
—Usted se refiere a su hermano como un talento natural; sin embargo, él creía que ese don había que trabajarlo, moldearlo, construirlo.
—Tenía talento para la música (subraya). Su voz la construyó él a base de estudio, trabajo y práctica. Claro que el cantante nace, pero si no tiene una orientación adecuada, si no recibe un correcto aprendizaje, se malogra.
—O si no tiene un buen profesor.
—Efectivamente. Y Alfredo recibió uno de los mejores magisterios, el de Mercedes Llopart, maestra de celebridades como Fiorenza Cossotto, Anna Moffo, Renata Scotto…
—¿A qué atribuye la leyenda, a todas luces falsa, de un Alfredo Kraus pagado de sí mismo, altivo y superior?
—Eso es algo que inventó alguien. En realidad, se trataba de una persona sencilla y asequible. Es verdad que alguna vez pudo perder los estribos, pero ello se debe a que la gente, a veces, resulta incómoda y molesta. Todos los que le conocieron coinciden en que, lejos de ser altivo, frío o demasiado serio, era afable. Y retraído, porque no le gustaba ser el centro de las reuniones.
Como mucho me temo que no voy a saber estar sin contarles qué pasa por el mundo, me adelanto (como el almendro;-) Lo confieso: no me deja el genio;-)
Ya eché sin contemplaciones a todos los dragones goearinos que con premeditación y alevosía se nos habían colado en casa (dejo los enlaces: qué remedio, pero más de uno iré eliminando poco a poco). Si se me ha escapado alguno, por favor, den un silbidito;-)
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27 de febrero
Álvarez, Armiliato, De León (Teatro Real, Andrea Chénier)
“Ana María Olaria poseía una voz clara, alta de posición y casi siempre brillante. Un instrumento de ligera —que pronto apuntó también posibilidades de lírico-ligera— de agradable timbre, y no exento, además, de los más dulces repliegues.
Contaba con dicción franca y fluidez notable, con estilo ágil y cortés. Era capaz de emitir también agudos cristalinos, aunque, espisódicamente, algún sonido en este sector sonara algo clareado o bien acusara una leve tensión”. [Sagarmínaga]
Y finalizamos con el Bolero del marabú, o Canción del marabú, que se las trae;-)
Grabaciones de 1960. Coro de Radio Nacional de España. Orquesta de Cámara de Madrid. Dirige: Daniel Montoro.
“Dolores Pérez [Llily Berchman, en sus inicios] tuvo un estilo de canto propio, que en justicia puede calificarse de intransferible. Se apoyaba su arte en unas sobresalientes dotes de actriz, y en una voz retumbante y poderosa de soprano, con la que alternó —no sin peligro— papeles de lírica y de spinto, recalcando mucho la dicción y exhibiendo un fuerte temperamento que hacía muy llamativas sus interpretaciones”. [Sagarmínaga]
Canción del marabú: Emma Penella, con la voz de Lily Berchman (Dolores Pérez).
La película, Doña Francisquita, es de 1952, así que la versión que se escucha, de Dolores Pérez, ha de ser anterior a la de 1960.
Un interesante artículo sobre Alfredo Kraus del crítico musical Arturo Reverter, publicado en ABC al día siguiente del fallecimiento del tenor, el sábado 11 de septiembre de 1999. Nos lo envía Yemapel:
“Sirva como homenaje a quien fue uno de los grandes nombres de la ópera del siglo pasado, hoy me temo que bastante olvidado por la cultura oficial”.
(Gracias, Yemapel)
Arturo Reverter
Kraus pasará a la historia —de hecho ya había pasado hace bastantes años— por ser un auténtico revolucionario del arte y de la técnica del canto, por ser un heredero de toda una venerable tradición y al tiempo un renovador de la misma.
Punta de lanza y continuador de los grandes tenores que en España han sido: Gayarre, Valero, Constantino, Viñas, Fagoaga, Fleta, Lázaro, Cortis, Civil, Palet… Más viejo que Lavirgen, Domingo, Aragall o Carreras, los más renombrados de la generación intermedia surgida tras la Guerra Civil, Kraus fue también el que reunió en mayor —y en ocasiones en única medida— un bagaje de conocimientos, de saberes estilísticos, de elegancia y aptitudes belcantistas. Hasta el punto de haber hecho de él un espécimen raro, un francotirador en solitario; un tenor distinto a cualquier otro.
Entrevista con Alfredo Kraus en 1994. Por Juan Ángel Vela del Campo.
Hace tiempo (sí, como un siglo;-), nos solicitó Sparafucille una audición comparada ‘Di rigori armato il seno’, de El Caballero de la rosa, de Richard Strauss. Apuntaba Sparafuccille sus tres versiones favoritas:
“La de Luciano Pavarotti (en la versión de Solti para Decca en 1968), la de Nicolai Gedda (Karajan, EMI, 1956) y la de Kraus, en un recital para Philips en 1995 (‘The Incomparable Alfredo Kraus’).
Ayer eché un vistazo al baúl de los asuntos pendientes (aún me quedan 5; pendientes, no baúles;-), indagué una vez más y por fin encontré una de Gedda, que era la que faltaba, y que quizás se trate de esa versión de 1956. La de Kraus, Wertherla fecha en 1994. De Pavarotti es la única que he encontrado. Voilà:
«El Cabildo de Gran Canaria colaborará para el traslado a la isla de los restos mortales de Alfredo Kraus Trujillo y su esposa Rosa Ley Bird, enterrados ambos en el cementerio de la localidad de Boadilla del Monte (Madrid), donde tuvieron su última residencia, “por deseo expreso de la familia Kraus”».
Escultura de Alfredo Kraus junto al Auditorio Municipal Maestro Padilla, en Almería.
“Junto a los restos mortales del tenor y su esposa, se erigirá una escultura elegida por la familia, que es una copia única de la primera escultura levantada en memoria del maestro en la península, emplazada junto al Auditorio Municipal Maestro Padilla, en Almería. La escultura recoge una pose del tenor en Werther y es obra de la artista Lourdes Umérez”.
La sede de la Fundación Alfredo Kraus, actualmente en Madrid, se trasladará definitivamente a Las Palmas de Gran Canaria.