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Dmitri Hvorostovsky (1993): “Hay canciones populares que están muy por encima de algunas óperas”

Friday, November 6th, 2009

Dmitri Hvorostovsky

Otra entrevista del fondo del mar (menos profundo). En esta ocasión, del barítono ruso Hvorostovsky, publicada en La Vanguardia en enero de 1993, en vísperas del recital que ofreció por esas fechas en el Liceo de Barcelona.

Desde niño soñó con ser cantante, pero no  barítono, sino  tenor.  “El problema es que los papeles de los barítonos no son los de los héroes”.  Y afirmaba, rotundo, cuatro años después, en enero de 1997:  “habría muerto si no hubiera podido ser cantante”.

¿Todos los cantantes que surgen del frío son así de exagerados?;-)

[Antes de escuchar el vídeo, bajen el volumen porque los aplausos son atronadores]

  • Hvorostovsky: Serenata del Segundo Acto, Escena III, de Don Giovanni, Mozart. Moscú, junio 2008.
  • 25 de enero de 1993

    Dmitre Hvorostovsky“Se llama Dmitri Hvorostovsky, tiene sólo 30 años y los críticos le saludan como una de los cantantes más destacables de las nuevas generaciones. Mañana, a las 21 horas, intentará demostrarlo en el Gran Teatre del Liceu —donde ya obtuvo una buena acogida en abril de 1991 gracias a su papel de Silvio en Plagiacci—, con un recital en el que estará acompañado por el pianista moscovita Mikhail Arkadiev. En el programa, canciones y arias de ópera de autores como Handel, Scarlatti, Rossini, Bellini y Antón Rubinstein”.

  • Marino Rodríguez
  • —Hasta hace muy poco era usted un perfecto desconocido y ahora los críticos le colman de elogios y los teatros de ópera se lo disputan. ¿No le parece estar viviendo un sueño?
    —No, no es ningún sueño. Soñaba mucho cuando era niño, pero soñaba con ser un tenor. Así que mi sueño no se está haciendo realidad porque desgraciadamente no soy un tenor, ni podré serlo porque mis cuerdas vocales son de barítono. También quería ser escultor y tampoco he podido serlo. Todo es muy real. Simplemente trato de que la gente entienda lo que hago.

    Dmitri Hvorostovsky

    —¿No es injusto que sean los tenores los que se llevan toda la fama?
    —Desafortunadamente es así. El problema es que los papeles de los barítonos no son los de los héroes. Para compensarlo trato de incluir música heroica en mis recitales, je, je, je.

    —Entonces los que han sido injustos con los barítonos han sido los compositores, por no escribir mejores papeles para ellos.
    —Je, je, je. ¡Tal vez!

    —¿Le ha resultado duro llegar a donde está ahora?
    —No especialmente. Fue todo muy natural. Comencé cantando en un coro a los 7 años, luego inicié estudios de piano, más tarde dirigí aquel coro. A los 20 años comencé los estudios superiores de canto… Mi padre sintió una gran decepción cuando comprobó que yo no sería pianista. Tuve una profesora un tanto estúpida que no fomentó mis dotes para el piano. Pero no perdí el interés por la música, que siempre ha sido mi principal afición. Mi padre, que era ingeniero químico, tocaba muy bien el piano y cantaba. Podría haber sido un gran cantante.

    [Katyusha]

    —En su último disco interpreta canciones populares rusas. ¿Qué les diría a quienes critican que los cantantes de ópera interpreten música popular?
    —Cada uno debe hacer lo que siente. Yo deseo dar a conocer esas canciones porque considero que son preciosas. También les diría que hay canciones populares que están muy por encima de algunas óperas.

    —¿Cómo fue su primera experiencia en el Liceu, cuando participó en Plagiaci?
    —Creo que tuve bastante éxito. Estoy muy agradecido a todo el reparto de aquel montaje, especialmente a Giuseppe Giacomini, que me dio un gran apoyo.

    —¿Cómo está afectando al mundo de la ópera en Rusia la situación política y económica por la que atraviesa el país?
    —Mi país está viviendo una época muy interesante porque se está abriendo al resto del mundo. Es un momento muy difícil pero muy interesante. De Rusia han surgido y siguen surgiendo en la actualidad grandes voces, pero la situación económica está afectando muy severamente a las compañías y a los teatros, de tal forma que prácticamente todos los grandes cantantes han abandonado el país. El célebre teatro Bolshoi, pongamos por ejemplo, está hoy muy lejos de lo que fue ya que funciona con lo que eran entonces los artistas de segundo plano.

    —Me da la impresión de que en Rusia no podrían pagarle su ‘caché’ actual.
    —Así es, pero yo suelo actuar gratis en Rusia o si cobro lo hago muy por debajo de mi cotización y destino ese dinero a las escuelas infantiles del país. Es mi manera de ser. Lo hago porque sé que hay mucha gente que quiere verme cantar y hace colas durante horas ante los teatros donde actúo. De todas formas no soy el único artista ruso que actúa gratis en nuestro país.

    —¿Qué espera del recital de mañana?
    —Me apetece mucho realizar este recital porque el Liceu es un teatro muy bello y de buena acústica. Espero gustarle al público todavía más que cuando canté Plagiacci.

    El barítono que surgió del frío

    “¿Qué temperatura hay ahora donde nació?”. “Je, je, je. Una media de 20 grados bajo cero”. No hay que darle más vueltas. Dmitri Hvorostovsky es el barítono que surgió del frío.

    Vino al mundo en 1962 en la ciudad de Krasnoyarsk, en la Siberia Central, donde hizo todo su aprendizaje y donde comenzó su carrera de cantante como solista del teatro municipal de ópera. En 1988 sale por primera vez de Rusia para participar en un concurso de canto en Toulousse. Lo gana. Al año siguiente hace lo propio con el concurso de la BBC. Y de ahí a la fama. Recitales en Nueva York, Londres, Salzburgo, París… Y titulares como estos: “Llegó, cantó y venció” (The Times), “Hvorostovsky sobrepasó todas las expectativas” (Washington Post).

    Ha grabado ya tres discos, uno con romanzas de Rachmaninoff y Chaikovsky, otro con arias de óperas de Verdi y Chaikovsky y el último con canciones populares rusas”.

  • lavanguardia.es
  • Hvorostovsky.
    ¿Y qué pasó en aquel Pagliacci de 1991 en el que debutó Hvorostovsky en el Liceo junto a Giacomini?

    “El triunfo más absoluto lo logró Giuseppe Giacomini, cuya voz vibrante y limpia, con los más intensos y espléndidos agudos, hizo estallar al público en bravos, especialmente después de su aria final del primer acto. Lástima que es poco actor y no se vio motivado por la producción a interpretar a su personaje más allá de sus actitudes de abatimiento.

    Ana María González fue una ‘Nedda’ delicada, frágil y de voz nítida, con un registro alto de superior calidad; su dúo de amor con el espléndido barítono ruso Hvorostovsky fue el momento de mayor calidad de toda la representación, de esos que se recuerdan largo tiempo. Hvorostovsky fue el encargado de cantar el prólogo, con los agudos tradicionales, y funcionó con una voz clara y agradable y una potencia razonable.

    Y  luego dice Hvorostovsky que todo se lo llevan los tenores…;-)

    ‘Amarilli, mia bella’, por Bartoli, Hvorostovsky

    Tuesday, September 8th, 2009

    :-)

    Estos Reyes son unos despistados a veces. Del paje, mejor ni hablar. El caso es que como que me parece que el paquete está a medio cerrar, como si pretendieran volver cualquier día, de incógnito, e incluir lo que falta. No sé, cosas mías. En la etiqueta pone: “Para José Carmelo Rugña”, que pidió el Amarilli de Gigli el pasado siglo… Tal como dejaron el regalo, lo cuento;-)

  • Amarilli, mia bella, madrigal de Giulio Caccini.
  • Por Cecilia Bartoli
  • Por Dimitri Hvorostovsky
  • stelle

    ‘Il balen del suo sorriso’, por Hvorostovsky

    Tuesday, November 6th, 2007

  • Dmitri Hvorostovsky: Tutto è deserto… Il balen del suo sorriso… Per me, ora fatale, recitativo, aria y cabaletta del Conde de Luna (con Ferrando y coro) del Acto II, Escena III, de El trovador, Verdi.
  • Orquesta del Royal Opera House. Dirige: Carlo Rizzi. Covent Garden, 2002.
  • ‘Eri tu…’, por Ruffo, Bastianini, Cappuccilli, Milnes, Hvorostovsky, Nucci

    Tuesday, December 12th, 2006

    Un ballo in maschera

  • Eri tu che macchiavi quell’anima, aria de Renato del Tercer Acto, Escena I, de Un ballo in maschera, Verdi.
  • Por los barítonos:

  • Titta Ruffo. 1915.
  • Ettore Bastianini. 1956.
  • Piero Cappuccilli. Covent Garden, 1975.
  • Sherrill Milnes. Ópera de Viena, 1979.
  • Dmitri Hvorostovsky. 1989.
  • Leo Nucci. Festival de Salzburgo, 1990.