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‘Di que es verdad que me quieres’, por Jesús de Gaviria y Fidela Campiña

Tuesday, April 24th, 2007

Jesús de Gaviria

Munguía, ganador olímpico de la V Edición de Misteriosos, les invita a escuchar al tenor donostiarra Jesús de Gaviria (Donostia San Sebastián, 1892-1975).

  • Gaviria: Aragón, la más famosaPor una moza del barrio, jota del Primer Acto de La Dolores, Tomás Bretón.
  • Con Alexina Zanardi y coros.
  • Fidela Campiña y Jesús de Gaviria: ¡Ya no te temo, hora fatídica!Di que es verdad que me quieres… (dúo de Dolores y Lázaro del Tercer Acto). 1930.
  • Gaviria: Salve, costa de Bretaña, romanza de Beltrán del Primer Acto de La Tempestad, Ruperto Chapí. 1930.
  • Artículo sobre Jesús de Gaviria publicado en El Diario Vasco (23/09/ 2003) y en la página Historical Tenors, de François Nouvion (el registro es gratuito):

    Montse Román (Gio)

    “Serás el sucesor de Caruso”

    Discípulos del olvidado tenor donostiarra Jesús Aguirregaviria se reunieron en San Sebastián para recordar sus grandes cualidades que le llevaron por los escenarios de todo el mundo.

    En el cementerio de Polloe, al tenor donostiarra Jesús Aguirregaviria le debieron de pitar mucho los oídos el pasado 23 de agosto. Varios de sus discípulos, de los que formó al final de su carrera, se reunían durante seis horas para hablar de un cantante hoy casi olvidado en su lugar de origen y al que en 1927 el barítono italiano Titta Ruffo, divo entre los divos, le auguró, tras cantar juntos I Pagliacci, en Pittsburg (Estados Unidos): “Gaviria, estás destinado a ser el más grande tenor del mundo, y un probable sucesor de Enrico Caruso”.

    A esos discípulos, María Jesús Irigoyen, Mari Visi Coto, Evaristo Ayestarán, Antonio González Mazquiarán, Evaristo Bastarrica, Jesús Santos, Miguel Cortijo, José Manuel Ruiz Ceberio, los convocó la autora de este texto para evocar la memoria de este tenor dramático, más conocido fuera que en su propia tierra.

    Hace más de un año que estoy investigando sobre Jesús de Gaviria, nombre artístico con el que Jesús Aguirregaviria Onaindia triunfó en los teatros líricos más importantes del mundo. Preparo su biografía y, cuantos más datos obtengo sobre su trayectoria artística, más me sorprende la escasa memoria que de él ha quedado en el País Vasco.

    Jesús de Gaviria

    En enero de 1975 (poco antes de su muerte, el 8 de marzo de ese mismo año), el Ayuntamiento de San Sebastián le concedió la Medalla de Plata de la Ciudad. Me consta que Gaviria recibió con gran ilusión ese homenaje. Pero confieso que yo esperaba encontrar un centro cultural con su nombre, una calle o, al menos, una placa conmemorativa en Urbieta, 22, la casa donde nació. Algún rastro que diera fe de que este tenor donostiarra dio gloria con su arte por casi todo el mundo a su lugar de origen. Porque me consta también que Gaviria conoció muchísimas ciudades y que ninguna de ellas desplazó a la que siempre llevó en su corazón: “He visto cosas maravillosas: las Pirámides de Egipto, las Catacumbas de Roma, los rascacielos de New York, la bahía de Río de Janeiro; ciudades como Berlín, Londres, Roma, París, Viena pero para mí, nada hay parecido a San Sebastián”, relata en un documento al que he tenido acceso.

    Del monte Ulía a La Scala

    Llegué a Gaviria por casualidad, debo reconocerlo. En los inicios de mi investigación, mi objetivo era la soprano dramática almeriense Fidela Campiña, en cuya biografía también estoy trabajando. La Campiña y Gaviria estuvieron casados, tuvieron una hija, Mary Margaret (Mirentxu, como su padre siempre la llamaba), vivieron un tiempo en San Sebastián, en Villa Verdi, una casa que se construyeron en el monte Ulía y que hoy aún existe.

    Fidela Campiña

    Mi sorpresa fue ir descubriendo que si notable fue la carrera artística de la Campiña, notable fue también la de Gaviria. La de la Campiña empezó antes, en 1913. Teatro Real de Madrid, Mefistófeles. Hija de familia bien. Estudios de piano y solfeo desde muy pequeña; más tarde, canto. La de Gaviria se inició en 1919. Teatro Lírico de Milán. Il trovatore. Hijo de familia humilde. Estudios de solfeo y canto ya veinteañero. Hambre y privaciones en Madrid.

    La Campiña no encontró piedras por el camino. Gaviria tropezó con todas. Aun así, un buen día, sus vidas se cruzaron.

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