A propósito del artículo de opinión de Paco Roa sobre Miguel Fleta…, una grabación del artista aragonés que aún no tenemos en casa, más una versión de Alfredo Kraus de la misma romanza. Dos grandes, cada cual en su época y estilo, y por motivos diferentes.
No proponemos comparar, sólo escuchar. Que cada cual manifieste su opinión si lo considera oportuno. Como siempre…
Decíamos ayer sobre esta foto: “El 4 de agosto de ese mismo año, 1915, tiene lugar una actuación memorable en el Colón: Enrico Caruso y Titta Ruffo interpretan el Primer Acto de I Pagliacci en una función extraordinaria (ahí los tienen)”.
Información y fotografía procedentes del libro Titta Ruffo. La mia parabola. Memorie. Staderini Editore. Pomezia (Roma), 1977. Capítulo “Ilustrazioni”, foto número 66.
“66. Caruso (seduto) e T. R. nei panni di Canio e Tonio. Foto presa in occasione di una serata straordinaria pro Associazione stampa argentina durante la quale fu eseguito il primo atto dei Pagliacci. La serata ebbe luogo al Colón di Buenos Aires il 4 agosto 1915 (questa è la data essata del raro cimelio fotografico)”.
Y precisaba hace unos días el investigador de ópera uruguayo Antonio Lagatta Mazzeo (gracias mil):
“En realidad la foto está cortada, ya que a la derecha de Caruso se encuentra Hipólito Lázaro (eliminado en la foto agregada), y la foto completa fue tomada después de la interpretación de la ópera completa I PAGLIACCI en el Teatro Urquiza de Montevideo, el 16 de agosto de 1915. Previamente Hipólito Lázaro (que en la foto está vestido de smoking) había cantado “Cavalleria Rusticana”.
Ver: Foto Nº 41 (entre las páginas 308 y 309) del libro “My Parabola” RUFFO – The autobiography of Titta Ruffo -
Motiva esta mi intervención el hecho de que no es la primera vez que se pretende hacer pasar esta foto de Caruso y Ruffo (eliminando a Lázaro) como tomada en el Teatro Colón, ya lo había notado en el libro “Historia de los cantantes líricos” de Néstor Echeverría (pág.. 113)”.
Gracias por la paciencia y sepan disculpar a este uruguayo que quiere poner las cosas en su sitio”.
Aquí los tienen. De izquierda a derecha, Hipólito Lázaro, Enrico Caruso y Titta Ruffo. Montevideo, 16 de agosto de 1915.
Sobre estas líneas, portada de la biografía de Titta Ruffo en la que consta reproducida la famosa foto (página 45), con la fotografía sin recortar y el lugar y la fecha correctos: Ruffo. My Parabola. The autobiography of Titta Ruffo, edición posterior a la italiana de 1977, de donde procede la información y la fotografía en la que Hipólito Lázaro desapareció del mapa.
Además de en Titta Ruffo. La mia parabola. Memorie. Pomezia (Roma), 1977, la fotografía sin Lázaro aparece reproducida en el librito Gent nostra. Hipòlit Lázaro. Ramón Sabatés. Barcelona, 1987. Y, como nos informa Lagatta Mazzeo, en Historia de los cantantes líricos de Néstor Echeverría (desconozco si en esta edición). Probablemente, en algún otro libro más. Probablemente también, el recorte y la incorrección en lugar y fecha partieron de las primeras ediciones de la biografía de Ruffo, aunque sólo tenemos constancia de ello en la de 1977. ¿Alguien cuenta con la edición de 1937 para poder verificarlo?
Si efectivamente fue así, cabe preguntarse por qué en las primeras ediciones de la biografía de Ruffo, se eliminó inmiserocordemente a Hipólito Lázaro de la foto. Las cosas nunca ocurren por casualidad, ¿o sí?
Y aunque nada tengamos que ver con el recorte, qué menos que, en desagravio, escuchemos a Lázaro cantar:
“Hipólito Lázaro, que presumía de cantar siempre a tono, se consideraba a sí mismo el mejor tenor del mundo. Disculpémosle esta bravata (pues lo primero era verdad), que no es sino un modo de autoafirmación, casi ineludible en quien a menudo es juzgado por sus congéneres. Y disculpémosle de paso que no lo dijera en el mejor momento histórico, pues lo cierto es que en el mundo había unos cuantos más que eran también el mejor tenor del mundo. En el mundo estaba Caruso (del que Lázaro en algún caso habló con gran desdén) y, casi a un palmo de su cara, también estaba Fleta.
A te, o cara, amor talora,
Amor talora mi guidò furtive e in pianto,
Or mi guida a te d’accanto,
A te d’accanto tra la gioia,
Tra la gioia e l’esultar,
Tra la gioia e l’esultar.
Corrían los años 20-30. Un catalán, un valenciano y un aragonés triunfaban por todo lo alto en el mundo de la ópera: Hipólito Lázaro, Antonio Cortis, Miguel Fleta.
De Lázaro fueron célebres sus agudos. También tenía fama de no callarse en el escenario y peguntar a los espectadores, si es que los aplausos le sabían a poco, por qué no les había gustado.
Cortis era músico, de niño tocaba el violín. En España, salvo en la Comunidad Valenciana, el menos conocido de los tres. Le llamaron ‘El piccolo Caruso’.
De Fleta, ya saben, fueron famosos sus filados, su desmesurada entrega, sus interminables propinas cuando finalizaba la función… Un niño grande con un corazón aún más grande.
¿Quién de ellos fue el mejor? Ni siquiera los expertos en ópera lo tienen claro; todavía hoy muchos les llaman ‘La Santísima Trinidad’. Los favoritos (4ª Edición):
Aria del Conde de Mantua (La donna é mobile) del Tercer Acto, Escena II de Rigoletto, Verdi.
¿Quién, de entre los siguientes tenores, es su favorito en esta famosísima canción?: