Archive for the ‘Ismael Jordi’ Category

Ópera, ópera, ópera (mayo 2010)

Viernes, Mayo 28th, 2010

arcoiris 31 de mayo

  • Danielle de Niese:“Mi peor pesadilla fue salir a cantar un aria que no era”
  • Una buena voz en un espectáculo sin gracia
  • arcoiris 29 de mayo

  • María Bayo ofrece una/un Thèrese/Tirésias de gran calibre
  • “Con una voz cada vez más lírica y con un buen centro se mostró brillante y manejó bien las endiabladas agilidades”
  • arcoiris 28 de mayo

    [My lips' fiery kiss; atención al 3:47;-)]

    Anna Netrebko: “Cuanto canto un aria, soy más cantante, pero cuando tengo a mi lado a un compañero atractivo, actúo como mujer. La ópera es un arte sensual, y siempre trato de dotar a mis heroínas de un espíritu erótico-amoroso”.

    “¿Cuánto tiempo puede cantarse Don Juan? Estaría bien ir haciendo otra cosa ya. Siempre le empujo [se refiere a su pareja, el barítono uruguayo Erwin Schrott] a que haga algo nuevo, pero, lamentablemente, es un poco vago”.

  • Erwin Schrott publicará con su nueva discográfica un disco de tangos
  • Concierto de Jaume Aragall en el Liceo, el domingo 30
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    Ismael Jordi: “De un cantante de ópera no hay que hablar antes de los 45 años”

    Domingo, Septiembre 20th, 2009

    Ismael Jordi“Se considera un recién llegado a pesar de que, tanto el público como la crítica le han consagrado ya como uno de los tenores con mayor proyección de este siglo. La técnica y actitud profesional de Ismael Jordi (Jerez, 1973) bebe mucho de su principal mentor y maestro, Alfredo Kraus. En agradecimiento a su magisterio hoy domingo recala a las 20:00 en la Sala María Cristina de Málaga con un repertorio operístico en su honor”.

  • Rocío Armas
  • ¿A qué se debe este ‘In Memoria, Alfredo Kraus’?
    Le he querido hacer este pequeño homenaje porque tuve la gran suerte se ser alumno suyo durante dos años. Con motivo del décimo aniversario de su muerte, este año se le van a hacer varios homenajes y en uno de ellos no podré estar. Por eso quería hacerle uno en mi nombre. Viví con él experiencias maravillosas. Además, en este país no se le ha hecho un justo homenaje ni en vida ni tras su muerte. Fuera en Austria y Francia es un Dios.

    ¿Qué repertorio sonará?
    Yo suelo trabajar con el mismo repertorio que él y es lo que llevaré a Málaga. Serán óperas que él hizo junto a canciones de Luis Mariano, un trabajo que a él le gustaba muchísimo. Me dijo en una ocasión que quería incluso hacer un disco sobre su música, pero no le dio tiempo.

    [Ismael Jordi: Una furtiva lágrima, aria de Nemorino del Segundo Acto, Escena VII, de L’ elisir d’amore, Donizetti. Teatro Villamarta, 24 enero 2009]

    De Kraus se alababa su técnica y la forma de abordar su carrera, ¿cómo la definiría usted?
    Él pensaba que ésta carrera se hace con el no delante y yo llevo eso a rajatabla. Te ofrecen cosas para las que no estás preparado, sin el suficiente estudio, sin tener tiempo de descansar lo suficiente y es entonces cuando surgen los problemas. Lo bonito es hacer una carrera de, mínimo, 20 ó 25 años. De un cantante de ópera hay que empezar a hablar a partir de los 45 años; mientras, nos estamos preparando. Muchos colegas tienen prisa por cantar cosas antes de tiempo. Yo no lo veo de esa forma. Me siento en la obligación, como alumno de Kraus, de que esa escuela no se pierda. Aunque no quiero ser el más purista. En esta época mandan mucho los directores de escena y hay que saber adaptarse.

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    Ismael Jordi: “Mi deseo es que no se pierda la escuela musical y ética de Alfredo Kraus”

    Miércoles, Octubre 22nd, 2008

    “El tenor jerezano Ismael Jordi protagoniza, a sus 35 años, una de las carreras más ascendentes e interesantes de la lírica española. El próximo 12 de noviembre comenzará los ensayos para abordar, en el valenciano Palau de les Arts, su primer concierto junto a Plácido Domingo. Ambos estrenarán el 3 de diciembre la ópera Iphigénie en Tauride, de Gluck, dirigida por Lorin Maazel y producida por el Metropolitan.

    Hoy, sin embargo, sus ilusiones están puestas en su regreso al Teatro Maestranza junto a otra de las mejores voces andaluzas: el granadino José Manuel Zapata, que triunfó en el Metropolitan la pasada temporada y acaba de recitar tangos argentinos en el Teatro Real junto a Pasión Vega”.

  • Charo Ramos
  • —¿Cuál es la génesis de este inusual recital de dos tenores?
    —Se trata de un proyecto de mi buen amigo Zapata, que estrenamos en Albacete y en el que participa también el pianista Rubén Fernández Aguirre. Ciertamente el formato es insólito porque suelen darse recitales de tres o cuatro tenores; los de dos son escasos y mucho más si abordan zarzuela. La primera parte la dedicaremos a la composición española e incluiremos temas de Manuel García y Joaquín Turina. Creo que como tenores andaluces tenemos la obligación de interpretarlos. En la segunda parte haremos música italiana.

    —En esa segunda mitad incluirá una de las arias que tanta fama dio a su maestro Alfredo Kraus.
    —Sí, Tombe degli avi miei de la ópera Lucia di Lammermoor. Es todo un reto porque sé que el Maestranza está lleno de krausistas. ¡Qué respeto tan grande me da!

    —¿Cómo funciona su voz con la de Zapata en estos dúos?
    —Son voces bastante similares en la forma de cantar y emocionar. José ha tendido más hacia el repertorio rossiniano y yo hacia el más romántico en títulos como Lucia, Rigoletto o Romeo, pero siempre volviendo a mi repertorio lírico ligero.

    Alfredo Kraus e Ismael Jordi, 1998

    —¿Cuál es su gran aspiración a estas alturas de su vida profesional?
    —Que me dejen evolucionar con naturalidad. Constantemente nos comparan con Kraus, con Pavarotti, con Carreras; nos exigen que sonemos como ellos en grabaciones que hicieron cuando tenían 40 ó 50 años, sin respetar nuestra juventud. Tienen que dejarnos madurar. Tenemos una carrera que debería durar una media de 30 años. Mi deseo es que no se pierda la escuela musical y ética de Alfredo Kraus, con quien tuve la suerte de comenzar en 1998 mis estudios en la Escuela Superior Reina Sofía de Madrid. La actitud de Alfredo ante la música, su forma de verla, me ha marcado para siempre. Esta vida es frenética: hoy estás en Viena y mañana en Japón. Por eso procuro reservarme períodos de descanso y de estudio en mi casa, en Jerez, junto a los míos.

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    ‘No me llames extranjero’

    Viernes, Agosto 3rd, 2007

    Ismael Jordi: No me llames extranjero, canción de Rafael Amor.

    Ismael Jordi: “Sueño con una carrera de treinta años”

    Domingo, Abril 29th, 2007

    Entrevista en lavozdigital.es con Ismael Jordi

  • Por Tamara Sánchez:
  • —Hablemos de tu entrada en la ópera.
    —Yo me preguntaba si tendría don para el canto y, cuando Kraus reinauguró el Villamarta en 1996, fui el primero en sacar las entradas. Me animaron para que entrara en el coro, pero yo le daba vueltas y, al final, ya ves… Ángel Horta, mi formador junto a Jerónimo Sánchez, me indujo a estudiar canto y colgué las botas de fútbol. Con Los amantes de Teruel, Felipe Bou —bajo y príncipe Gremin en Onegin— y Paco Santiago, me propusieron ir a Madrid a estudiar con Kraus. ¿Qué utopía! —exclama—. ¿Aquello era impensable! Pero entré en la Escuela Superior de Música Reina Sofía y tuve de maestros a Alfredo Kraus, Suso Mariategui, Edelmiro Arnaltes y Teresa Berganza.

    Cuando me llamaron para la audición no pensaba ser admitido. Había sesenta personas, cantó un barítono argentino, lo escucharon nueve segundos y le dieron las gracias. A mí me preguntaron qué cantaría y, como tenía claro que cantaría lo que Kraus cantaba como nadie, con más cara que nadie también le dije: «Maestro, con su permiso, cantaré La Traviata». Él me miró a través de sus gafitas y me dijo: «Cante, cante». Y la canté entera. El pianista me miró, me indicó que esperara y Kraus dijo: «Gracias. Vuelva mañana». Al día siguiente éramos veinte y Kraus me preguntó: «¿Qué cantará?». Maestro, «¿canto lo mismo? Él asintió y a las dos frases me detuvo: «No, esa o no puede ser más grande que la i; corrija». Al terminar, me acerqué, le pedí hacerme fotos y me despedí. Él me dijo: «Tranquilo; nos veremos pronto». Nunca me sentí sólo su alumno, me trataba como amigo, me comentaba cosas y me recibía en su casa.

    —Tras su muerte, se preguntaría qué sería de su futuro en la ópera.
    —Fue duro. La cátedra se paró y volvimos con Teresa Berganza, la gran dama del canto y señora entre señoras. Ella fue quien me otorgó el premio Reina Sofía que me entregó la propia Reina.

    —¿Y cómo se siente quien no tenía intención de dedicarse a la ópera, cuando lo aplauden por bulerías en el Villamarta?
    —Eso sólo lo sabe quien lo vive. Un tenor que nace en Jerez (Cádiz) y es acogido así. Porque yo soy consciente de que si me aplauden lo mereceré pero, ¿cuidado! que en el Villamarta y, de esa manera, no aplauden a cualquiera. El Villamarta es algo muy serio y muy considerado en el mundo y la crítica jerezana es muy dura. Yo me esfuerzo, me siento cómodo, lo hago bien y recibo respuesta. Con los aplausos en Onegin me emocioné. Pero debo decirte algo: a Kraus, con cuarenta y cinco años y en plenitud de su carrera lo criticaron. Una vez me dijo: «Yo he recibido críticas horrorosas». Cuando debuté con La Traviata en La Fenice, dijeron: Alfredo no es ni la sombra de Alfredo. Y la gente no puede escuchar a Pavarotti en Rigoletto y compararlo conmigo. Pavaroti tiene 50 años, una gran madurez personal y física que no tenía con treinta años y ha cantado trescientos Rigolettos. Esto es como los vinos. Hay que dejarlos que maduren.

    (…)

    —Su ídolo es Kraus y ¿además? Por otra parte, ¿cuáles son sus metas?
    —Después de Kraus, Pavarotti. Me encanta la cuerda de tenor. Y mis metas: el día a día y los teatros importantes. Sueño con una carrera de treinta años.

    (Foto)

    Ermonela Jaho e Ismael Jordi: Parigi, o cara, dúo de Violetta y Alfredo del Tercer Acto, Escena VI, de La traviata, Verdi.