Entrevista con José Bros y Mariola Cantarero el pasado 10 de junio.
De qué va Rigoletto. Las dificultades de Rigoletto. Bueno. Y las escaleras de aquel Rigoletto.
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Entrevista con José Bros y Mariola Cantarero el pasado 10 de junio.
De qué va Rigoletto. Las dificultades de Rigoletto. Bueno. Y las escaleras de aquel Rigoletto.
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“¡No iba a estar nervioso, con lo que había que torear!”, bromea José Bros cuando recuerda cómo estaba un año atrás en el concierto con el que abrió el ciclo Grandes Voces del Teatro Real. La cita era importante pues “celebraba los diez años de mi debut en él”.
De aquel día no quedan tan sólo recuerdos pues se ha traducido en un disco, Giuramento (Decca), que sale a la venta mañana. Una grabación de la que Bros se muestra muy satisfecho, “porque no eran obras fáciles”. Il juramento, de Mercadante; I puritani e Il pirata, de Bellini; Roberto Devereux y Il duca d´Alba, de Donizetti, son algunas de las partituras sobre las que el tenor vertió su “ilusión de dar a conocer obras poco frecuentes, que no se interpretan habitualmente”.
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Bros (Tonio): Ah, mes amis, Pour mon âme, del Primer Acto de La fille du régiment, Donizetti.
Por el humo se sabe dónde está el fuego
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Crónica de la ‘Lucia’ del Liceo del pasado día 11 (segunda representación, hoy, lunes, 13).
Por Pablo Meléndez-Haddad:
«Un ambiente caldeado presidió el estreno de esta ‘Lucia’ en un Liceo que recibió al público con antidisturbios desplegados a las puertas del coliseo prestos a contener una manifestación de simpatizantes de CiU que protestaban por el futuro tripartito que llegará a la Generalitat, y que abuchearon sonoramente la llegada tanto de los Duques de Palma como de los miembros del actual Gobierno autonómico.
También hubo abucheos al final de la representación, estos de parte de un público que protestó en contra de la puesta en escena de Robert Carsen, que trasladaba de manera literal el desequilibrio psicológico de la protagonista a la escenografía; una propuesta llena de obviedades: suelo desequilibrado, inestabilidad horizontal, punto de fuga acusado con un cielo hermoso como escape a este grisáceo mundo de Lucia…
José Bros (Arturo) con Edita Gruberova (Elvira): A te, o cara, amor talora... , cavatina del Primer Acto, Escena V, de Los puritanos, Bellini. Gran Teatro del Liceo, 2001.
Entrevista en El Periódico con José Bros.Por César López Rosell:

«El próximo 9 de noviembre se cumplirán 14 años del debut de Josep Bros en el Liceu con Anna Bolena de Donizetti, junto a Edita Gruberova. A partir del 11 de noviembre, el ya internacionalmente reconocido tenor barcelonés y su hada madrina en la ópera volverán a coincidir en el escenario del Gran Teatre con Lucia di Lammermoor, del mismo autor, título que ya han interpretado como pareja en ocasiones anteriores.
Los recuerdos vuelven a la mente de este corredor de fondo de la lírica que llega a la cita con muchos de sus deberes hechos, pero todavía con una gran carrera por delante. Bros, reconocido como uno de los grandes intérpretes del belcantismo romántico, es, aunque él no quiere admitir esta responsabilidad, uno de los relevos de una generación de tenores que, como Domingo, Carreras, Aragall y Kraus, han marcado una época en la lírica española, pero con una sustancial diferencia: Bros vive alejado de todo el aparato mediático que rodea a alguno de los grandes intérpretes actuales y del pasado y sigue, paso a paso, un camino marcado por la evolución natural de su bellísima voz de tenor ligero».
Entrevista en El País con el tenor catalán José Bros, por Javier Pérez Senz:
—Muchos tenores arruinan su voz por cantar papeles que exceden a sus medios naturales. ¿Cuál es el secreto para conseguir un desarrollo saludable de la voz?
—Lo importante es tener paciencia, no precipitarse y saber decir que no a aquellas obras que pueden perjudicar el desarrollo natural de la voz. Hay títulos a los que dices no para siempre, pero hay otros que simplemente conviene dejarlos para más adelante, que es lo que me pasó con La Traviata. Zubin Mehta me propuso cantar Alfredo en 1995, después de haberme dirigido en Lucia de Lammermoor en Tel Aviv y Florencia. Le dije que no podía aceptar el compromiso de cantarlo en un plazo de dos años sin saber cómo iba a evolucionar mi voz. Diez años después, llegó la oferta del Teatro Real y la voz estaba en el momento justo para Alfredo. Hay que saber esperar. Si quieres hacer una carrera longeva, no hay otro secreto que el estudio, el trabajo, la disciplina y el sentido común para conservar este don que Dios me ha dado.
—El mundo de la ópera vive desde hace años muy dominado por el protagonismo de los directores de escena. ¿Usted es partidario de los montajes modernos, con cambio de época?