Archive for the ‘José Cura’ Category

receta musical operasiempre 2009

Wednesday, December 23rd, 2009

candela¿Ya andan preparando el festejo de mañana? ¿Tienen todos los ingredientes para la cena? ¿Serán ustedes el cocinero, la cocinera? ¿Y con qué van a sorprender a su familia?

En operasiempre.es también vamos a preparar una receta… musical. Con la colaboración de todos ustedes. También nos gusta que nos sorprendan.

-)Desde este momento y hasta el día 25  incluido (incluido también el fun, fun, fun;-) se admiten ideas, sugerencias, proposiciones…

Obviamente, de un villancico. Bueno, no tiene por qué ser propiamente un villancico. Admitimos incluso que nadie cante;-) Algún aria que les recuerde la Navidad. Una pieza musical con la que poder celebrar que estamos juntos y en familia (vale, sí, virtualmente;-)

Bien sencillo: basta con indicar un enlace que podamos escuchar todos. Si además añaden el porqué de su elección, miel sobre hojuelas. Pero no es imprescindible, que ya sabemos que en vísperas de fiestas, el ingrediente más preciado es el tiempo.

Y el cóndor pasa. Por ejemplo.

:-)Antonio:

23 de diciembre, a las 6:04

el abetoNo damos con él, Antonio.  ¿Puede servir éste, de momento? Gracias:-)

:-)De alguien a quien aprecio y que me felicita las fiestas. Lo comparto:-) Gracias, R.

.-.

Roberto Falcone:

23 de diciembre, a las 10:10

Gracias, Roberto:-)

:-)

Mefisto:
25 de diciembre, a las 01:34

(Gracias, Mefisto:-)

:-)Dinora:
25 de diciembre, a las 11:27

(Gracias, Dinora:-)

José Cura dona 2.000 discos a Padrinos Asturianos

Friday, December 11th, 2009

José Cura. Aurora

Cura cederá a Padrinos asturianos, 2.000 discos de su catálogo personal. El álbum, titulado Aurora, recoge arias de Bellini, Verdi, Meyerbeer, Boito, Ponchielli, Mascagni y Giordano, junto a la ‘Canción a la Bandera’ y el ‘Intermezzo’ Epico de la ópera de Héctor Panizza que da título al disco”.

Más, en lavozdeasturias.es

José Cura: “Soy autodidacta porque es la manera de tener una personalidad, tu forma de expresarte”

Friday, August 29th, 2008

Entrevista a José Cura en El Diario Montañés.

«Habla claro, diáfano, sin retóricas vacías y le gusta entrar al grano sin rodeos. El tenor José Cura (Rosario, Argentina, 1962) no pasa desapercibido, gusta o no gusta como artista, incluso como persona porque dice cosas que no gusta escuchar. Su discurso es frontal. Aprendió canto después estudiar dirección de orquesta y composición. Los personajes de ‘Sansón’ y ‘Otelo’ le han dado la gloria artística. Cura posee una fuerte personalidad artística, un tenor que puede cantar como barítono y que no le aterra la retirada de los escenarios. Hoy representa la segunda función de Sansón y Dalila de Camile Saëns-Saëns en el Festival Internacional de Santander».

  • Maxi de la Peña
  • —¿La crítica en el fondo es conservadora, quiere sota, caballo y rey y penaliza la pasión?
    —Cuando era más joven era un poco ‘toro ciego’ y daba cornadas a diestro y siniestro. Con el tiempo maduras y aprendes a ver dónde hay que cornear y dónde no. Yo creo que en la crítica hay de todo, como en el público, hay gustos para todo. Lo que yo digo acerca del crítico y del público es que independientemente de que te guste más lo de siempre o para decirlo de un modo más brutal que parezca que como cantaban los muertos no canta nadie, lo cual también está bien porque es una forma de respeto al pasado, lo que no se debe hacer es negar los méritos de las generaciones del presente y no hablo de mí personalmente, sino de todos. Los jóvenes necesitan estímulos para subirse encima de un escenario y, si la gente que observa y tiene por profesión comentar está siempre mirando el pasado, no hay evolución, no hay cambio, no hay avance.

    —¿Hay mucho talibán entre el público de la ópera, unas castas resabiadas?
    —Hay mucho talibán cuando está en grupo, porque es más fácil. Luego por su cuenta piensa distinto pero se deja llevar un poco por la masa. Para el público haré la misma consideración que para la crítica: respeto y admiración por el pasado, estímulo para el presente y mucho más estímulo todavía para el futuro, que son nuestros hijos, que son los que manejarán todo que está por llegar. Yo me pongo en los zapatos de mis hijos y pienso que me moriría si tengo que dar explicaciones a todo el mundo.

    —Usted es una persona temperamental. ¿Sufre mucho cuando las cosas no le salen bien?
    —Sufro bastante en general. A nivel artístico, a nivel administrativo, a nivel humano, cuando veo que las cosas podrían ser en cierto modo y que no son, yo creo que como todo ser humano me puedo disgustar. Sobre todo cuando veo que la evidencia es una y la realidad es otra.

    —¿Qué es para usted un escenario?
    —El escenario para un artista, para un actor o un cantante, es aquel lugar de la coartada. Es el sitio donde puedes ser un cowboy, un rey, un malvado como un héroe, y es donde puedes dar rienda suelta a nuestra esquizofrenia sana. Es la mejor de las psicoterapias.

    —¿Es usted un cantante autodidacta?
    —El hecho de que yo tenga un modo personal de producir mis sonidos no significa que esa manera de cantar no esté estudiada y meditada. No podría después de treinta años de escenario y de veinte años de carrera internacional seguir cantando con la voz fresca y sana si no tuviera unos estudios y un aprendizaje.

    —Ahora bien, soy autodidacta porque es la manera de tener una personalidad, tu forma de expresarte. Yo he tenido maestros muy buenos, pero en los últimos quince años he preferido ser dueño y señor de mis responsabilidades, de mis defectos y virtudes de lo que hago para que la gente cuando te oiga diga ‘este es el sonido Cura’, le guste o no le guste. Cuando se observan este tipo de apreciaciones corresponden siempre a un artista que ha sido en un cierto modo rebelde.

    —Es un tenor que puede cantar como barítono por el vigor de sus graves. Un regalo de la naturaleza.
    —Lo definiría como un golpe de suerte para la pensión, porque eso significa que podré seguir cantando mientras que el cuerpo aguante. Es verdad, mi sonido es cada vez más oscuro, en roles como Sansón se nota mucho, hasta que a veces he tenido a colegas barítonos que me han dicho que sueno más oscuro que ellos. Lo que ocurre es que el sonido que emite mi voz ha evolucionado, quizás relacionado con el hecho de que soy muy grande de tamaño físico, con lo cual el órgano de vibraciones me lleva hacia tesituras de barítono. Es como la comparación entre un violín y un contrabajo, la cantidad de armónicos es distinto. Por suerte hasta ahora no he perdido los agudos. Espero continuar cantando como barítono y si no lo continuaré diciendo de otro modo, y si no me retiraré muy feliz con mi familia.

    —Para José Cura, ¿qué es el mal gusto en el canto?
    —El mal gusto es intentar meterte en un molde antiguo para no dar de que hablar. Eso es el mal gusto. Yo tengo una gran admiración por los cantantes del pasado como cualquier profesional sano. Pero también objetivamente sé que aunque la gente reclame lo contrario, si hoy cantamos con el gusto estético de los años veinte, cuarenta o cincuenta, el público en el mejor de los casos se reiría, de la misma manera que si imitas a los actores de 1930 el público reiría en el cine, salvo que esté hecho a propósito.

    —Hay toda una evolución que no es ni mejor ni peor. Estoy hablando de que un artista no deja ser observador de su tiempo, un reflejo de la sociedad en la que vive. Y un artista por miedo al que dirán, por falta de personalidad que intenta meterse en los zapatos de un artista de hace cincuenta años, primero le está faltando el respeto a aquella persona que fue un gran artista. Además le está faltando el respeto al público y además está teniendo un mal gusto.

    —¿Otelo y Sansón son sus dos personajes en la ópera?
    —Otelo y Sansón son los personajes que han hecho gran parte de mi carrera porque he sintonizado muy bien con su psicología. Mi interpretación entre 2000 y 2006 ha evolucionado mucho. Ese periodo creó un gran desconcierto, porque por ejemplo pasé de un Sansón ‘santurrón’ y profeta de su tierra a transformarlo en lo que es un guerrero santo, agresivo, un terrorista, una persona que mata en el nombre de Dios.

    —Y lo repito, matar en el nombre de Dios es de cobardes y no es sólo Sansón el que mata. Esto no es un comentario antisemita, los filisteos están asesinando también en el nombre de su dios que se llama Dagón. La cosa es mutua y esto demuestra que no ha cambiado nada en el mundo. En la franja de Gaza se sigue matando en el nombre de Dios. Desde Occidente disparamos misiles a Oriente en nombre de nuestro Dios y nuestra moral, y desde Oriente nos tiran con aviones en el nombre de Alá. El ser humano está anclado en el Antiguo Testamento y lo seguimos copiando. Lo que estoy defendiendo es la vigencia de una ópera de Sansón y Dalila considerada anacrónica como forma de arte.

    —¿Qué cantante es el que más le ha influido?
    —No lo va a saber nunca, nunca, porque si lo digo se va a decir, ‘has visto, ya le copia’.

    —Como argentino, ¿qué le parece cuando un tenor maltrata un tango de Gardel?
    —Estamos los especialistas en hacer un tipo de música, y así un tenor ligero que cantara el ‘Sansón’ puede dar las notas porque son las mismas, pero el color vocal es diferente. Una cosa es levantarte y decir voy a demostrarles cómo se canta el tango y otra cosa es decir me encanta el tango y les pido disculpas si no me sale muy bien.

    —¿Pueden ir de la mano el espectáculo y el arte?
    —Debe, pero es difícil porque los medios de comunicación son tan inmisericordes en el sentido de que lo que persiguen para llegar a todo el mundo es algo fácil e instantáneo. Ahí es donde está el peligro. La única solución es la honestidad artística y también la empresarial. Hay quien la tiene y quien lo no la tiene. No hay fórmula para eso. Hoy es muy fácil pasarse por fotógrafo, antes había que saber mucho de luz, ahora con la cámara digital sacas quinientas mil fotos y las que te salen bien las pones en una exposición. Está bien, mientras no todo el mundo se reivindique como fotógrafo. Es genial porque todo el mundo puede escribir música con su ordenador. Poniendo cada cosa en su sitio, bienvenida sea.

    —¿Un divo en la ópera es aquel que no sabe asumir su decadencia?
    —El origen de la palabra viene de divino. Era un tiempo más romántico, ahora el mundo es más cínico. A lo cantantes se les llamaban divinos, como a las estrellas del cine. Hemos pasado del divismo al divo, que es una deformación de la palabra. El divo es un histérico que se desahoga a través de su posición, aunque esté al final de su carrera. Pero hay divos en la política que camuflan el poder de su cargo para transmitir la inseguridad personal que tienen. Hay menos artistas divos que políticos divos.

  • El Diario Montañés
  • José Cura: “Me gustaría que España se sintiera orgullosa de que yo pueda decir que soy de aquí”

    Wednesday, July 16th, 2008

    El tenor, que participa mañana en Toledo en un homenaje a Puccini, volverá al Real en 2011, tras años de ausencia por haberse enfrentado al público.

  • Gema Pajares
  • «A las siete de la mañana había sonado el despertador para José Cura (Rosario, Argentina, 1962) el día que mantuvimos esta conversación. Hasta las 12 estuvo en el jardín, un arreglo aquí, un repaso allá, “llegué ayer y ví que tenía ya los pelos muy largos”, comenta y rubrica con una sonora risa. Por eso se hace esperar, pero lo justo. Entrar en su estudio, después de subir dos tramos de escaleras (el último de aúpa, nunca mejor dicho), no es tarea baladí. Lo primero que encuentras es un piano inmenso, un Bösendorfer cubierto con una funda negra. Cura lo descubre orgulloso, se sienta y arranca unas notas: “Es erótico el sonido, ¿verdad?”, dispara sin pestañear. A ambos lados de la estancia hay hileras de cojines rojos y amarillos perfectamente alineados. Y junto al piano, la batería de su hijo.

    Después de contarnos varias anécdotas (cómo se hizo con la casa en que vive, el sufrimiento de la final Inglaterra-Argentina en el Mundial de 2002 casi en mitad de una representación), Cura se descalza y nos cuenta que a partir de octubre comenzará un proyecto que quiere que quede como legado para futuras generaciones».

    —Se trata de la grabación de canciones argentinas para cante y piano, después italianas y por último francesas. Es más un gusto personal. No voy a hacer dinero con ello tal y como están las cosas.

    —¿Cree que la gente se confunde con usted? Proyecta una imagen un tanto agresiva.
    —La gente se confunde con el artista, con el personaje que interpretas, y te tachan de presuntuoso, atropellador, agresivo, pero yo no soy así. No soy Otelo. Sobre el escenario eres el personaje que vives, cuando bajas eres tú y no siempre se llega a entender, aunque el oficio termina por vacunarte. De joven vas con la pistola cargada, pero la vida te enseña. Se llama madurar y cada uno lo hace a su manera.

    No sé si la palabra madurar es la adecuada en este caso, pero tras el incidente en el Teatro Real con Il trovatore (Cura fue abucheado y contestó al público), usted habrá reflexionado, aprendido.
    —Un cabreo no deja de ser un cabreo, es una explosión puntual. Por Dios, han pasado ya ocho años casi… Yo no jugaba ese día de visitante: mis raíces son españolas, de hecho, uno de mis abuelos es de Soria y me gustaría que España se sintiera orgullosa de que yo pueda decir que soy de aquí. Ha llegado el momento de rendirnos cuentas y mirar al futuro con ganas.

    —Usted habrá olvidado, pero el público tiene memoria.

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