Archive for the ‘Marcelo Álvarez’ Category

Marcelo Álvarez y Verdi

Miércoles, Abril 7th, 2010

Marcelo Álvarez

Marcelo Álvarez (novedades discográficas):

  • Se quel guerrier io fossi… Celeste Aida (Aida)
  • Dì tu se fedele / Forse la soglia attinse… Ma se m’è forza perderti (Un ballo in maschera)
  • Oh! fede negar potessi… Quando le sere al placido (Luisa Miller)
  • La vita è inferno all’ infelice… O, tu, che in seno agli angeli (La forza del destino)
  • Quale d’armi fragor poc’anzi intesi?… Ah sì, ben mio… L’onda de’ suoni mistici.., Di quella pira (Il Trovatore). Con Annalisa Raspagliosi y Arturo Chacón-Cruz
  • La mia letizia infondere (I Lombardi)
  • Mercè, diletti amici… (Ernani)
  • Coro y Orquesta Sinfónica de Milán Giuseppe Verdi. Director: Daniel Oren
  • * *

  • RTVE
  • (Gracias, Francisco)

    Ópera, ópera, ópera (febrero 2010)

    Martes, Febrero 23rd, 2010

    Kandinsky_

    Como mucho me temo que no voy a saber estar sin contarles qué pasa por el mundo, me adelanto (como el almendro;-) Lo confieso: no me deja el genio;-)

    Ya eché sin contemplaciones a todos los dragones goearinos que con premeditación y alevosía se nos habían colado en casa (dejo los enlaces: qué remedio, pero más de uno iré eliminando poco a poco). Si se me ha escapado alguno, por favor, den un silbidito;-)

    ♣ ♣ ♣

    arcoiris 27 de febrero

    007Álvarez, Armiliato, De León (Teatro Real, Andrea Chénier)

  • Marcelo Álvarez
  • Fabio Armiliato
  • Jorge de León
  • (Gracias, Zerlinetta)

    ♣ ♣ ♣

    [Jorge de León: Un dì’all azzurro spazio. Teatro Real, 21 de febrero de 2010]

  • Cara y cruz de Andrea Chénier
  • arcoiris 26 de febrero

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    Marcelo Álvarez: “Plácido debería dejar el camino libre”

    Domingo, Enero 31st, 2010

    Marcelo Álvarez

    “Dice lo que piensa y ahora regresa al Real con Andrea Chenier, ópera con la que entona un ‘hasta luego’ a Madrid. ‘Volveré cuando Mortier se haya ido porque él tiene fecha de caducidad’. Serán cinco años.

    Es jueves, como casi siempre, y las manecillas del reloj están a punto de marcar las once de la mañana. Marcelo Álvarez llega al Teatro Real medio encogido, con un gorrito negro de lana calado hasta las cejas; calza zapatos blancos de suela de goma. El tenor cordobés (de la Córdoba argentina) es uno de los grandes y él lo sabe. Divertido, excesivo, cercano, fieramente humano, sería imposible amordazarlo. ‘Me gusta’, dice riendo después de escuchar a María decir, mientras subimos en el ascensor, que ‘hace un frío pelón’.

    Él juguetea con el móvil, pero se ríe y adopta la expresión para su vocabulario. Acaba de incorporarse a los ensayos de Andrea Chenier, que el coliseo estrena el 13 de febrero y que llega precedida de un importante éxito en la Ópera de París, antiguo feudo de Mortier, ahora tomado por Nicolas Jöel”.

  • Gema Pajares
  • —De nuevo vuelve a casa…
    Así es, regreso a mi hogar. Y estoy feliz e ilusionado.

    [ensayo general]

    —La crítica en Francia ha sido unánime con usted. Dice que su Andrea Chenier es antológico.
    Qué puedo decir yo. Nunca antes se había representado en La Bastilla y siempre sobrevolaba la sombra de grandes como Corelli y Del Monaco, pero se olvidan de que antes hubo un Beniamino Gigli que interpretó el personaje, tan pleno de matices y expresiones que cantarlo es un gusto porque se trata de un poeta con una voz llena de inflexiones y es ésta la que ha de amoldarse al personaje.

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    Marcelo Álvarez: “Volveré al Teatro Real cuando Mortier se vaya”

    Viernes, Noviembre 27th, 2009

    Marcelo Álvarez

    Marcelo Álvarez (Córdoba, 1962) se encuentra en plena mutación canora. La evolución vocal le había conducido del repertorio belcantista a la dimensión de tenor lírico puro, aunque sus incursiones en Carmen y en Il Trovatore sobrentienden un nuevo salto cualitativo. De otro modo no se hubiera atrevido a estrenar en la ópera de París el papel protagonista de Andrea Chénier de Umberto Giordano. El acontecimiento se produce el jueves e interesa a los aficionados del Teatro Real, puesto que el tenor argentino, primera figura del escalafón, acudirá a cantarlo a Madrid el próximo mes de febrero y tomando como referencia escénica la fastuosa producción que Giancarlo del Monaco, hijo del tenorísimo que dio gloria a Chénier en los años cincuenta, ha concebido para el escenario de La Bastilla”.

  • Rubén Amón
  • —¿Se ha convertido usted en un tenor spinto?
    —Quiero aclarar que no canto ningún papel que no pueda permitirme. Tiende a pensarse que Chénier, como el Trovador, requieren voces oscuras y poderosas, pero mi impresión es que pueden abordarse con pulcritud, atención al fraseo, cuidado en los matices y escrúpulo en la línea de canto. Soy consciente de que algunos melómanos se vienen al teatro con las grabaciones de Corelli y de Mario del Monaco en los oídos.

    Respeto mucho a los dos tenores, pero creo que Chénier, como las óperas de Verdi, invitan a una prestación completa. Me refiero a la dicción, a la atención de la palabra, a la paleta de colores con que se concibe el papel. Puede que mi agudo no sea tan squillante como el de Corelli ni tan poderoso como el de Del Monaco, pero sí pienso que aporto al personaje una visión válida, seria, total. Una manera de afrontar la ópera que siento está más cerca de la intención del compositor.

    —Es cierto, en todo caso, que usted ha entrado en un nuevo territorio. Los precedentes de Carmen y del Trovatore le han abierto las puertas a papeles ‘di forza’. Y dentro de poco va a cantar también sus primeras Aida y Forza del destino.
    —Se trata de una evolución. Razonable y hasta me atrevería a decir física. Mis cuerdas vocales comenzaban a sentirse incómodas, tensas, cuando afrontaba el repertorio belcantista y algún que otro papel lírico. No es arbitrario ponerme a cantar Carmen ni es un capricho hacer Chénier. Detrás está la opinión de los médicos que tratan mi instrumento, el consejo de mis maestros y la convicción personal.

    La prueba está en que me han venido a reclamar los grandes teatros. He hecho en la ópera todo lo que quería hacer. Podría retirarme tranquilo. Mi carrera se ha disparado por encima de cuanto yo podía imaginar. Menciono todas estas razones para explicar que no me hace falta cantar Chénier. No hay una necesidad especulativa ni una ambición, sino una evolución.

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    Abucheos para el director artístico en la nueva producción de ‘Tosca’ en el Met

    Miércoles, Septiembre 23rd, 2009

    Marcelo Álvarez

    ¿Empieza a reaccionar el público ante la tiranía de algunos directores artísticos y directores de escena? ¿Algo está cambiando o es sólo que no se esperaba una puesta en escena tan alejada de la famosa producción de Zeffirelli?

  • Mike Silverman
  • “La furia de la mayoría de los 3.800 aficionados en la gala del lunes por la noche no fue contra los cantantes ni el director, sino contra el regista suizo Lic Bondy y su equipo. Su aparición en el escenario al final transformó una ovación para los cantantes en una ruidosa protesta, y de inmediato cayó el telón.

    Bondy, en su debut en el Met, tenía la trea poco envidiable de reemplazar la suntuosa producción de Franco Zeffirelli, un plato fuerte de la casa desde 1985. En su búsqueda desesperada de la originalidad, le volvió la espalda a la tradición en todos los aspectos, empezando por la escenografía de Richard Peduzzi.

    La iglesia del primer acto parece más una prisión que un templo.

    El apartamento de Scarpia es una salita con una mesa, sillas y un par de sofás tapizados de rojo chillón.

    El tercer acto es el más realista, una terraza donde los soldados ensayan el fusilamiento mientras Cavaradossi duerme en un camastro.

    Peor aún es el manejo de la acción en las escenas cruciales. Se supone que después de apuñalar a Scarpia, Tosca coloca velas a cada lado de su cuerpo y un crucifijo sobre su pecho, y luego sale corriendo, horrorizada por haber matado a un hombre.

    Karitta Mattila

    Bondy prescinde de todo eso, lo cual no estaría mal si lo reemplazara por algo nuevo, original para acompañar la música. En cambio, Tosca se asoma por la ventana como si pensara en suicidarse, luego se tambalea hacia un sofá y se deja caer mientras baja el telón.

    Poco drama, menos verosimilitud. Ahí se escucharon los primeros abucheos.

    En la escena de la muerte de Tosca –quien debe arrojarse desde el muro del castillo– Bondy hace que Mattila suba unas escaleras. Después de una demora demasiado larga, un doble vestido como Mattila sale volando y queda suspendido en el aire mientras baja el telón. La intención era dar un golpe teatral, pero en lugar de suspiros provoca risitas.

    Entre tanto pecado del regista, casi se pierde el canto, que es excelente. Álvarez obtuvo la mayor ovación de la noche por E lucevan le stelle, tan conmovedor en los potentes agudos como en los pasajes suaves.

    Gagnidze fue un Scarpia amenazante, con la mirada y los gestos de un gangster.

    Mattila, una de las sopranos más destacadas del Met en la última década, cantó con fuerza y pasión. Sólo sonó un poco forzada en un par de notas altas, sobre todo al final de Vissi d’arte”.

  • El Nuevo Herald
  • Más, en The New York Times, Los Angeles Times, The Washington Post

    Marcelo Álvarez: “Los grandes divos del pasado se equivocaban mucho más que nosotros, pero no estaba internet para dispersarlo por todo el mundo”

    Jueves, Octubre 30th, 2008

    «En palabras de Pavarotti y Di Stefano, la de Marcelo Álvarez ha sido la carrera más fulgurante que jamás habían conocido. El tenor argentino, nacido en Córdoba en 1962, encontró su verdadera vocación con treinta años. Vendió la fábrica familiar de muebles en la que trabajaba para consagrar su vida al “sacerdocio” de la música.

    No sabía solfeo, ni cantar Oh! Sole Mio, pero seis años después de haber iniciado sus estudios, debutaba en la Fenice de Venecia, el primero de los grandes teatros de ópera con los que llenaría su voz en adelante.

    Esta vocación tardía lleva aparejadas sus ventajas, entre ellas, “que no estoy contaminado y no me da miedo decir lo que pienso, porque sé que podría vivir de otra profesión”. Marcelo Álvarez es la voz más crítica del panorama lírico actual, agostado, en su opinión, por la excesiva exigencia que se vierte sobre los cantantes».

  • Marta Moreira
  • ¿Cómo es esta producción de Luisa Miller? [Palau de les Arts10, 13, 16, 20, 23 y 27 de noviembre]
    —Todavía no tengo una opinión completa, pero he visto la escenografía y creo que puede ser entretenida, aunque a su vez eso puede romper el verdadero drama de la obra.

    ¿Qué cualidades debe tener la voz de un tenor para dar lo mejor de sí en el repertorio verdiano?
    —La obra de Verdi ha estado muy contaminada (sobre todo a partir de la década de los cincuenta), con un verismo que el compositor no quería. Se ha llegado a convertir en una cuestión atlética. Mi propuesta es diferente, y tengo la suerte de que por el momento ha sido muy bien acogida. Creo que hay que cantar Verdi con todos los colores posibles, donde lo más importante sea el legato, el control de la técnica y el amor por la palabra hablada, que todo se entienda bien.

    —Comparte escenario con otra gran voz verdiana, la del barítono Carlos Álvarez, que interpreta el papel de Miller.
    —Espero que pueda recuperarse a tiempo, porque el otro día tuvo que suspender su actuación en el Real con Un ballo in maschera. Este tiempo…

    —¿Sufren mucha presión con los cuidados de la voz?
    —Es muy difícil tener una voz “top”. Hay que llevar una vida de monja de clausura, porque además el público no permite que nos pongamos enfermos. La gente no sabe el estrés y los nervios que padecemos antes de salir al escenario. La gente está acostumbrada a escuchar en sus casas discos de las grandes estrellas, y a todo volumen. Luego quieren que en el teatro suene igual, y no se dan cuenta de que todo ha cambiado.

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    ‘Viva la ópera’ (6): “Un baile de horrible visión y deleitable audición”

    Lunes, Octubre 27th, 2008

    Les presento la sexta edición de ‘Viva la ópera’.  Crítica de la representación Un ballo in maschera en el Teatro Real de Madrid del pasado 10 de octubre de 2008. Allí estuvo Paco Roa, y así nos lo cuenta (gracias mil).

    Estaría bien que alguien más se animara a participar. No es imprescindible que el texto haga referencia a la representación de hace unos pocos días.  Puede ser de hace más tiempo. Sí, de aquella representación, o concierto, que tuvieron la suerte de presenciar y que probablemente nosotros nos perdimos. La extensión de la critica, o la crónica, la eligen ustedes (se agradecen las no demasiado extensas). Todas serán bienvenidas:-)

    “Un baile de horrible visión y deleitable audición”

  • Por Paco Roa
  • «Amable anfitriona, apreciados tertulianos, quisiera ser totalmente honesto con todos ustedes, y antes que nada he de hacerles una necesaria confesión acerca de mi escaso dominio sobre el autor de Un baile de máscaras, toda vez que mis inquietudes y preferencias líricas, como bien saben los dos o tres lectores que todavía me soportan —¡madre mía, qué aguante!—, han discurrido a lo largo de los años, desde aquel ya lejano de 1981 en el que me inicié en este “negocio”, por otra dirección canora (casi) opuesta a la que hoy nos ocupará.

    Así, el conocimiento verdaderamente cabal que pueda poseer sobre la, por otra parte, enorme producción del que sin duda alguna es el operista italiano por antonomasia, mayoritariamente favorito de los aficionados y, por ende, uno de los más significativos e importantes de la historia de la lírica toda, Giuseppe Verdi, queda circunscrito a una media docena larga de títulos completos, aquellos que por distintas cuestiones de orden personal más me cautivaron y lograron ciertamente espolear mi interés, a los que, si acaso, añadiría algunos cuadros sueltos o, a lo sumo, unos cuantos actos correspondientes a otras tantas obras; y, al cabo, también me resultaron muy estimulantes y dignos de atención determinados personajes magníficamente perfilados por Verdi que, desde mi punto de vista al menos, disponen de un perdurable atractivo dramático-vocal: particularmente ejercieron sobre servidor de ustedes una enorme fascinación los grandes roles para mezzo, qué sé yo, Azucena, Amneris o, cómo no, la inquietante princesa de Eboli.

    Mi relación, pues, con el canto verdiano cabe calificarse de baja intensidad, muy fragmentada y un tanto esporádica. Razón por la que, aunque me esfuerce para que ello no suceda, en lo que sigue bien podría caer en errores de apreciación o incluso de bulto, recurrir a trillados lugares comunes y, en definitiva, resultar escasamente novedoso. Bueno, pido de antemano disculpas por cuantas faltas y deslices cometa, y espero contar con la benevolencia de todos los “foristas” que tengan la amabilidad de leer estas líneas.


    Apostando sobre el papel a caballo ganador sube con ganas el telón de la temporada lírica madrileña 2008-09. Pero no nos engañemos con falsas expectativas, pues ya se ciernen los más negros nubarrones sobre el futuro más inmediato del coliseo de la Plaza de Oriente, conocidos, entre otros muchos problemas no menores que no dejan de aflorar, la no renovación del reputado López Cobos, una lástima, ni la del prescindible Moral, cuya discreta gestión está pasando con más pena que gloria, los nulos resultados que hasta el momento se están produciendo para sustituirlos —parece que nadie de verdadero renombre internacional quiere trabajar en el Real—, y sabida también la cascada de cancelaciones de algunas figuras que amenaza con cargarse más de un título de esta misma temporada.

    ¿Otra vez malos tiempos para la lírica? Pues tal parece. En fin, yo a lo mío, que no es otra cosa que saldar el compromiso adquirido con el foro de dar noticia de cuanto dio de sí, en la función del pasado día 10 de los corrientes, la puesta en escena por el Teatro Real de la vigésimo primera obra del gran autor de Parma, Un baile de máscaras, coproducida con el Covent Garden (2004), montaje debido a Mario Martone y dirección musical del maestro titular del Real, por el momento, López Cobos.

    Pues muy bien, a partir de aquí y hasta el final nos vamos a organizar del siguiente modo: me parecería totalmente ocioso por mi parte el que diera aquí pormenorizada cuenta del argumento de esta ópera, cuadro por cuadro y acto por acto, pues les supongo a todos ustedes al corriente y, en todo caso, hay sobrados medios, incluido este de la red de redes, para conocerlo con el detalle que se quiera; por lo que, para empezar, sólo un mínimo apunte sobre cuál es el motor que activa el dispositivo dramático de esta ficción; a continuación me detendré algo más en las (casi) insuperables trabas que tuvo que salvar Verdi para poder estrenar ópera tan comprometida en aquel convulso tiempo de la Italia de mediados del XIX; y por último, sustanciada esta breve introducción, mi crítica de la citada función del Real por este orden: de lo peor a lo mejor; primero, lo menos afortunado, el pobre y muy desubicado montaje “censurado”; después el foso, notable tanto para el director como para los profesores que encontraron el necesario nervio verdiano; y, para concluir, el equipo vocal, todos, excepto el barítono que dio (mala) vida a Renato, cumplieron de forma sobresaliente.

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    Con Marcelo Álvarez y Miguel Sola (14 de octubre de 2008)

    Martes, Octubre 14th, 2008

    Un ballo in maschera, en el Real

    Álvarez (Riccardo), Sola (Samuel): Teatro Real.

    Con Carlos Álvarez y Marcelo Álvarez (21 de septiembre de 2008)

    Domingo, Septiembre 21st, 2008

    Marcelo Álvarez y Carlos Álvarez abrirán la temporada del Real con Un ballo in maschera

    ‘La donna è mobile’, por Aquiles Machado, Ramón Vargas, Marcelo Álvarez, Joseph Calleja

    Jueves, Agosto 23rd, 2007

    Aria del Duque de Mantua del Tercer Acto, Escena II, de Rigoletto, Verdi.

    Por los tenores:

    Aquiles Machado. Arena di Verona.

    Ramón Vargas. Orquesta Filarmónica de Berlín. Claudio Abbado. 2001.

    Marcelo Álvarez.

    Joseph Calleja.