A propósito del artículo de opinión de Paco Roa sobre Miguel Fleta…, una grabación del artista aragonés que aún no tenemos en casa, más una versión de Alfredo Kraus de la misma romanza. Dos grandes, cada cual en su época y estilo, y por motivos diferentes.
No proponemos comparar, sólo escuchar. Que cada cual manifieste su opinión si lo considera oportuno. Como siempre…
Miguel Fleta: «En Cavalleria, al natural, en 'Carmen'» ('Caras y caretas', Buenos Aires, 5 de julio de 1924).
Caras y caretas (Buenos Aires), 5 de julio de 1924
«El gran tenor se disponía a almorzar. Su hijo, una encantadora criatura de cuatro años, se encaramaba por los muebles con esa inquietud simpática de los niños inteligentes. La señora de Fleta dirigía con su mirada viva todos los detalles. Una estufa eléctrica mantenía una temperatura tibia y acariciadora.
—Almuerce usted tranquilo —le dije— yo iré averiguando lo que deseo saber, sin molestarle.
Y mientras almorzaban, Fleta y su señora, iban respondiendo a mis preguntas con esa sencillez tan sugestiva que constituye la característica del gran tenor.
—Yo nací en un pueblo de la provincia de Huesca que se llama Albalate de Cinca. Mis padres fueron unos modestos industriales; es decir, mi padre tenía el café del pueblo.
—Mi padre tuvo ya buena voz y además tocaba casi todos lo instrumentos; también mis hermanas tenían buena voz. Yo, a los ocho años, era en el pueblo ‘EI cantador de Jotas’ y cantaba en la iglesia.
—Mis padres querían dedicarme al comercio porque el maestro se lo aconsejó; yo era, para mis años, un gran matemático y por mi facilidad en la aritmética se creyó que yo haría un buen comerciante; pero mi madre no se decidía a dejarme ir a Barcelona; luego, por consejo de unos ingenieros, se me quiso dedicar a la marina mercante; pero mi padre enfermó y estuvo cuatro años en cama con una parálisis general; entonces llegó la catástrofe de mi casa; tuvimos que trasladar el café y para poder vivir, se me envió a Zaragoza con una hermana mía, y estuve dedicado a los trabajos del campo; pero yo seguía cantando y cuando había alguna fiesta iba yo con los otros muchachos cantando jotas, hasta que un día, un tal Miguel Asó, cantador de jotas de profesión, me oyó y me dijo que fuese a su casa para enseñarme el estilo del canto de jotas; mis hermanas se opusieron, pero yo durante el día trabajaba y por las noches iba a casa de Asó y estudiaba aquel estilo que tanto me pustaba. Tenía yo entonces 18 años.
—Me presenté entonces en un festival de jotas que hubo en el Principal de Zaragoza y el día del ensayo general todos me felicitaron y me auguraron el primer premio.
—Ni el primero, ni el segundo… No obtuve premio alguno; no, señor.
—Estuve dos años en Zaragoza trabajando; unos dos meses después del festival regresé a mi pueblo, y como había aprendido el estilo, tuve allí un gran éxito; tanto que todos aconsejaron a mis padres que me enviasen a aprender el canto delinitivamente. Y allá fui.
"Los artistas del Liceo de Barcelona": Adelina Agostinelli, Maria Gelcich, Elvira de Hidalgo, Luisa Pierrick, Nicola Zerola, Titta Ruffo, Margort Kaftal ('Mundo gráfico', 6 de noviembre de 1912).
—Fui a Barcelona; al Conservatorio. Había en el Conservatorio dos clases de canto: una, que la daba un profesor, y la otra que la daba la profesora francesa Luisa Pierrick, una artista que después de haber cantado con gan éxito en el Liceo de Barcelona habia sido nombrada profesora del Conservatorio. Yo pregunté al conserje, que era un buen hombre, y él me aconsejó que fuese a la clase de la profesora Pierrick. Y allá fui.
Miro a la señora de Fleta y sonrío; para nadie es un secreto que aquella profesora del Conservatorio de Barcelona es hoy la esposa del gran tenor y madre de ese niño que Fleta adora, y que me mira, mientras come, con sus ojos inteligentes de muchacho travieso y gracioso.
'Mundo gráfico', 6 de noviembre de 1912.
—Diga usted, señora —le pregunto. —¿Cómo empezó usted la educación de la voz del gran tenor?
Para empezar, La Paloma de Iradier, por el barítono Celestino Sarobe (1892-1952), Celestino Aguirresarobe Zataráin, natural de Orio, Guipúzcoa; estudiante de Arquitectura, doctorado en Medicina, y definitivamente, cantante de ópera.
La Paloma llegó volando desde Santiago de Chile: gracias, Juan;-)Paloma mensajera y pirata: desconocemos, de momento, el año de grabación.
30 de mayo de 1920
“Celestino A. Sarobe, notable barítono de ópera que debutó el año pasado y acaba de efectuar una tournée por España y Portugal” (fotografía de Sarobe en sus inicios)
Celestino Sarobe (1892-1952), el 31 de mayo de 1929.
“Sarobe tenía una voz clara y noble, de filiación indudablemente belcantista. Al igual que ocurría con su maestro, Battistini, la coloración era algo atenorada y el instrumento no muy voluminoso, pero su dueño era capaz de plegarlo alcanzando exquisitos matices y delicados claroscuros. Barítono aúlico, pues, nunca verista, este hecho fue muy útil a Sarobe, como cantante de recital y de repertorio de cámara. Algunas de las pocas grabaciones que realizó no hacen justicia a su nombre”.
Celestino Sarobe, caricatura de Fresno ('ABC', 2 de abril de de 1924).
Como broche de cierre, una crítica de prensa delRigoletto en el Teatro Real de Madrid interpretado por Miguel Fleta, Aurora Buades (el cronista se empeña en llamarle Adela), Celestino Sarobe, Albertina Cassani y Aníbal Vela, el 8 de abril de 1924. ABC, 9 de abril de 1924.
El Rigoletto de Fleta
Vaya por delante una alabanza, la misma que exteriorizó con sus aplausos el público, al reparto que tuvo anoche la popular ópera de Verdi. No debía ser menos, dado el elevadísimo precio de las localidades, pero en fin, con los mismos ha oído el público artistas medianos junto a ‘estrellas’ de la magnitud de Fleta y Ofelia Nieto, o de cantantes de las excelencias de Amparo (sic) Buades y Aguirre Sarobe; y no la sirva de mortificación a la bella y simpática artista valenciana haber encarnado anoche la figura de Magdalena.
En los tiempos en que era absolutamente necesario para que funcionase el Real que actuase, por lo menos, un cuarteto de primera categoría, la Magdalena de Rigoletto tuvo por intérpretes medio sopranos del mérito y la belleza de la Leonardi, sucesora de la Pascua en óperas como Gioconda.
Para un cantante bueno no hay papel malo. No lo es, aunque sea corto y episódico, como el de Magdalena. Sin él, la página más inspirada e interesante de la obra, el famoso cuarteto del último acto, resultaría deslucido, como resultó muchas veces en las últimas temporadas. Por eso anoche pareció delicioso a la concurrencia, que llenaba, ¡qué rellenaba!, la espléndida sala.
La mezzosoprano valenciana Aurora Buades (1897-1965).
Por mandato imperativo de la galantería, hablaremos de la Gilda de Albertina Cassani antes de mencionar el trabajo de Miguel Fleta y de Aguirre Sarobe.
La misma excelente impresión que en Traviata produjo en Rigoletto esta notable artista, de voz dulce, extensa, fácil y flexible; de figura fina, delicada, de cultivado talento, que la (sic) da pleno conocimiento del personaje y plausible dominio de la escena.
Con estas cualidades, la desventurada hija del bufón había de tener una buena intérprete, y así fue. Por la discreción al derrochar trinos y picados en la cavatina, y la conciencia con que entonó el ‘caro nome’, hubo de repetirlo. Expresiva de entonación y de acento doloroso en el dúo de la ‘vendetta’, con Aguirre Sarobe, también mereció el honor del bis.
La ovación imponente, los aplausos frenéticos, intercalados con frases de ‘¡Así se canta!’, ‘¡Como los propios ángeles!’, ‘¡Viva tu madre!’, etc., los reservó el público para Fleta en la canción del acto cuarto, que cantó ‘tres veces’, y este detalle dará idea de la magnitud del triunfo del simpático tenor, que había cantado admirablemente la romanza del acto tercero, y muy bien en el segundo, el dúo con Gilda; pero diríase que guarda para aquel pasaje otra voz de más dulces matices (…) excepcionales y filaturas (…) para despertar más honda la emoción y acabar enloqueciendo al público.
Como esa Granadina ya la tenemos en casa (versión magistral, sí), busqué entre mis CDs y di con la de Fleta. Y, de camino, encontré, sin querer queriendo, Cuando salí de Marbella (Malagueña), que también habla de las fatigas del querer. ¡Ay!
“Si Plácido Domingo grabara un disco de jota, como hizo con la copla, la zarzuela, la ranchera o el tango, nadie se lo podría reprochar porque cantaría a la tierra de sus ancestros. Su abuela paterna, María Ferrer Ripol, procedía de La Codoñera (Teruel) y su padre, del que heredó nombre, apellido y hasta profesión (era barítono), vino al mundo en 1907 en Zaragoza (como sus hermanos, Pedro y Enriqueta), porque los abuelos montaron un restaurante en el Tubo. La sangre aragonesa bulle por las venas del conocido tenor, aunque nació en Madrid en 1941 y se formó en México, donde murió su padre a los 80 años”.
Roberto Falcone: “Recomiendo también escuchar a Giuseppe Distefano, en esta canción. Hay una grabación en vivo, en Mexico del año 1952, que es extraordinaria y a la altura de las tres de referencia”.
Me he enamorado de esta canción, qué lo vamos a hacer. Y ahora tengo una duda por más de mil: ¿cuál me gusta más, la de Aragall o la de Fleta? Ya, que no se pueden mezclar las cosas… Bueno. Ya, que no tengo por qué elegir, que me puedo quedar con las dos. Sí, si lo sé. Pero… No puedo evitarlo. ¿Ustedes sí? Me lo pensaré este fin de semana;-)
Mujer de los negros ojos,
la de la trenza morena.
Mujer de los labios rojos
como la flor del amor.
Mujer de perfil gitano,
que tiene sangre agarena.
Mujer de cuerpo pagano
eres llama, verso y flor.
Raquel, tras de esos muros prisionera,
mi amor, de tu prisión vengo a librarte.
Mujer, el que te dio la vida entera, morirsabré por ti para salvarte.
Aragall canta muy bien acompañado; y Fleta lo hace casi a capella. No sé quién de los dos se inventa la letra, aunque lo sospecho;-) ¿Y qué me dicen del morir de ambos dos? Detalles como éste son los que me matan;-)
Ya están vendidas casi todas las localidades del Principal para el homenaje a Miguel Fleta, que se celebrará hoy a las 21.00 horas. El tenor Santiago Sánchez Jericó (Zaragoza, 1946), que aprendió “desde los cinco años” en la gramola de su abuelo aquel canto que Fleta hizo moderno “en un tiempo en el que predominaban los tenores huecos”, ha alquilado el teatro para ofrecer el mismo espectáculo que llevó al teatro Real de Madrid el 25 de noviembre del 2008″.
Comienza la velada con una conferencia impartida por el fletistaMiguel Ángel Santolaria, apoyada en un audiovisual, a la que seguirá un recital de canto de arias de ópera y de zarzuela: Turandot, Luisa Fernanda, Doña Francisquita, La Dolores y otras piezas habituales de Miguel Fleta, un tenor que dejó registradas 105 grabaciones antes de morir en 1938.
Iba a intervenir la cantante María López de Félix (ganadora de la beca de canto Montserrat Caballé) que se ha puesto enferma y la sustituye la soprano y profesora de canto zaragozana Beatriz Gimeno, que es la que prepara el coro Amici Musicae del Auditorio.
Juan Antonio Álvarez Parejo (que acompaña a Teresa Berganza) será el pianista, y como cantantes masculinos intervendrán el conocido empresario de peluquería y barítono Luis Romero, para los dúos; y el propio Sánchez Jericó, que promueve la gala”.